Sunday, October 19, 2008

RESUMEN : DIOSES Y SEMIDIOSES DE LA MITOLOGIA CLASICA

RESUMEN : DIOSES Y SEMIDIOSES DE LA MITOLOGIA CLASICA

BREBE RESUMEN
DIOSES Y SEMIDIOSES DE LA MITOLOGIA CLASICA

DIOSES Y SEMIDIOSES

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Adonis:
Joven de extraordinaria belleza, amado por Afrodita. Murió despedazado por
un jabalí que le envió Ares por celos. La diosa convirtió su sangre en flores.
Al ver su desolación, Plutón concedió a Adonis el privilegio de permanecer
cada año un periodo de seis meses sobre la tierra.
El mito es de origen semita y alude a los ciclos de la muerte y renacimiento
de las fuerzas de la naturaleza.
Afrodita:
Diosa griega del amor y la belleza. Hija de Zeus y Dione. Se la representa
normalmente como esposa infiel de Hefestos, rodeada de numerosos amantes:
divinos, como Hermes, Ares, Dionisos y Poseidón; y humanos, como Anquises y
Adonis.
Agenor:
Rey de Fenicia, hijo de Poseidón y padre de Cadmo, Europa, Cílix y, según
algunos, de Fénix. Europa huyó con Zeus, Cadmo fundó Tebas y Fénix se
convirtio en el antepasado mitilógico de los fenicios.
Alfeo:
Hijo de Océano y Tetis, y dios del río homónimo, corriente principal del
Peloponeso. Según la leyenda, Aretusa fue sorprendida por el dios, mientras
se bañaba. Para escapar de él, Artemisa la transformó en corriente subterranea
que emergía como fuente en la isla Ortygia. Alfeo persigió a la ninfa bajo la
la forma de corriente de agua dulce. Hércules desvió el río Alfeo para limpiar
los establos de Augías.
Ares:
Hijo de Zeus y Hera. Dios de la Guerra.
Atlas:
Uno de los Titanes, padre de las Pléyades. Por su lucha contra Zeus fue
condenado a sostener el mundo sobre sus espaldas.
Briareo:
También llamado Egeón. Es un gigante de cien manos y cincuenta cabezas.
Hijo de Urano y Gea, que ayudó a Zeus a combatir a los Titanes, aunque
pereció, a su vez, aplastado por el Etna.
Caliope:
Musa de la elocuencia y de poesía épica. Era madre de Orfeo y suele ser
representada con una tablilla de cera y un estilo.
Carites:
Las “Tres Grácias”, diosas de la personificaban en encanto y la belleza.
Eran hijas de Zeus y se llamaban Eufrosina (La Alegría), Aglaé (El Esplendor),
y Talía (El Lujo). Tenían íntimo contacto con las musas y su misión era
comunicar encanto a la vida.
Carón:
Tanbién llamado Caronte. Hijo de Erebo y Nox, encargado de pasar las almas
de los muertos al otro lado de la laguna Estigia, a través del río Aqueronte,
por cuya labor cobraba de uno a tres óbolos. De aquí procede la costumbre de
depositar una moneda en la boca de los cadáveres.
Cástor y Pólux:
Hijos de Tíndaro, rey de Esparta, y de Leda. Según la tradición más
extendida, Zeus se acogió, bajo la forma de cisne, al regazo de Leda, que
puso dos huevos: de uno nacieron Pólux y Helena, hijos de Zeus e imortales;
del otro nació Cástor y Clitemnestra. Los hermanos acompañaron a los
argonautas a la Cólquida. Al morir Cástor, Zeus atendiendo a los dos
tindáridas la inmortalidad en días alternos.
Céfiro:
Simboliza el Viento de Poniente, era uno de los hijos de Astreo y Eros
(la Aurora), hermano de Boreas y esposo de Cloris.
Clío:
Las primera de las nueve musas, hija de Zeus y Mnemosine, protectora de la
poesia épica y de la historia.
Cronos:
Dios supremo, hijo de Urano (el Cielo), a quien expulsó del trono, y de Gea
(la Tierra). De Rea tuvo a Zeus, que le arrebató a su vez el mando. Entre
sus hijos se cuentan Vesta o Hesta, Deméter, Hera, Hades y Poseidón.
Dafne:
Ninfa, hija del río Peneo, que perseguida por Apolo, fue protegida por su
madre, la tierra, que la tranformó en un laurel. El dios ciño sus sienes con
una rama de este árbol, que fue desde entonces su planta preferida.
Deméter:
“Madre Tierra”, hija de Cronos y Rea y hermana de Zeus, de quien tuvo a
Perséfone o Proserpina. Era diosa de la agricultura y, junto con su hija,
era venerada en las tesmoforia, fiestas femeninas otoñales, y en los
misterios eleusinos, de los que constituía la figura principal.
Dione:
Una de las titanes, hija del Océano y Gea. Fue amada por Zeus, de quien
tuvo a Afrodita.
Dionisos:
También llamado Baco, Dios griego del vino, hijo de Zeus y Semele. Celosa
de ésta, Hera la incitó a solicitar de Zeus que se le mostrara en toda su
magestad. Tras muchas instancias consintió el dios y, ante su vista, la
imprudente Semele pareció consumida por las llamas, si bien antes dio
a luz prematuramente a Baco, a quien Zeus llevó unido a si propio muslo
hasta que alcanzó la madurez. El muchacho se educó entre las ninfas del
monte Nisa. Hera seguió presiguiendo a Dionisos, que predió la razón y
comenzó a vagar por toda la Tierra. Recorrió Siria, Asia y la India, que
conquistó con un ejercito armado de tirsos y tambores. Después entró en
Europa por Tracia. En Naxos encontró a Ariadna, abandonada por Teseo y la
tomó por esposa, dándole como presente la magnífica corona de oro, obra
maestra de Vulcano, amigo de Diosisos. De esta historia puede deducirse
que su culto tuvo un origen extranjero, oriental probablemente, como
parecen sugerirlo las desenfrenadas orgías báquicas. Simboliza la fuerza
reproductora y fertilizante de la naturaleza. Servían a Dionisos Silfno,
Pan, los sátiros, centauros y bacantes. El vino, la hiedra, el laurel y el
asfodelo estaban dedicados a Diosnisos, así como el carnero, el delfín, el
tigre y la pantera.
Eaco:
Rey de la Isla de Egina, hijo de Zeus, padre de Telamón y Pelep y abuelo de
Ayax y Aquiles. Amado de los dioses por si equidad, fue erigido, con Minos y
Radamanto, en uno de los tres jueces del infierno.
Eco:
Ninfa que distraía a Hera con su charla mientras Zeus se diviertía con las
demas ninfas. Descubierta la artimaña, Hera castigó a Eco privándola del uso
de la palabra. Sólo podía hablar cuando alguien se dirigía a ella, y entonces
tenía la obligación de contestar. Enamorada de Narciso, y no viendo correspondido
su amor, languideció y se consumió hasta no quedar de ella más que su
voz.
Erebo:
Hijo de Caos. De su unión con Nyx (la Noche) nacieron Eter y Hemera (el Día).
Erebo significa obscuridad y, con esta voz, expresaban los poetas el sombrio
mundo subterráneo que recorrian las almas de los muertos en su camino hacia
Hades.
Eris:
Diosa de la discordia, hija de la Noche y hermana de Ares. En las fiestas
nupciales de Peleo y Tesis arrojó una manzana de oro que había de entregarse
“a la más hermosa”, lo que determinó la rivalidad de Hera, Atenea y Afrodita,
e indirectamente el rapto de Helena y la guerra de Troya.
Eros:
Dios de amor, hijo de Afrodita y Zeus. Las heridas causadas por sus flechas
inspiran amor.
Euménides:
Era un dios vengador, llamado Erenias. Este nombre aludía posoblemente al
fantasma de una persona asesinada, que persigue a su asesino.
Eumolpo:
Poeta tracio, hijo de Poseidón. Después de varias aventuras llegó a Eleusis,
en el Atica, y fue recibido amablemente por sus moradores, en favor de los
cuales combatió contra los atenienses. Murió a manos de Erecteo, rey de
Atenas. Sele considera fundador de los misterios eleusinos.
Eurínome:
Mujer de la estirpe de los titanes que, con Ofión, gobernó el Olimpo hasta
que ambos fueron destronados por Zeus. Era hija del Océano y madre de las
Gracias, habidas de Zeus.
Euterpe:
Una de las nueve musas. Era la musa de la poesía lírica y se representa con
una flauta.
Faetón:
Hijo del Sol y de Climene. Conductor del carro de su padre.
Ganimides:
Hijo de Tros, rey de Troya. Por su expecional belleza, Zeus le transportó
al Olimpo, según unas versiones para ser copero de los dioses, según otras
para servicio personal de Zeus. Se le atribuían las crecidas del Nilo.
Gea:
Diosa de la Tierra. Primogénita de Caos, engendró a Urano (el Cielo) y a
Ponto (el Mar). De su union con Urano nacieron los titanes.
Hades:
Dios de las
profundidades, hijo de Cronos y Rea y hermano de Zeus y Poseidon.
Después de la lucha contra los Titanes, le cupo en suerte el reino de
Ultratumba.
Ese reino era la Morada de los espíritus que no eran admitidos a los Campos
Elíseos. Para llegar a él había que atravesar la laguna Estigia en la barca
de Caronte. Si por cualquier causa el cuerpo quedaba insepulto, el alma tenía
que vagar durante cien años a este lado de la laguna antes de cruzarla. Sus
puertas estaban guardadas por el tricéfalo can Cerbero. Una vez franqueadas,
el alma se encontraba con los jueces Minos, Radamanto y Eaco, que determinaban
su destino final.
Hebe
Hija de Zeus y Hera, diosa de la juventud y escanciadora de néctar de los
dioses antes de Ganímides. Al ser Hércules deificado en el Olimpo, tomó a
Hebe por esposa.
Hécate:
Hija de Perseo, única entre la estirpe de los Titanes que conservó su poder
bajo el gobierno de Zeus. Se la identificaba con Selene en Cielo, Artemisa
en la Tierra y Perséfone en el inframundo, por lo que se le representaba
con tres cabezas.
Hefestos:
Dios del fuego y todas las artes relacionadas con él, especialmente la
fundición de metales. Era hijo de Zeus y Hera, y constituía objeto de burla
en el Olimpo por su cojera. Fabricó la armadura de Aquiles, los Toros con
aliento de fuego y otras maravillas. Aparece como esposo de Afrodita en la
Odisea.
Helios:
Dios del Sol, hijo de Hiperión y Basilea(Teia). Partia cada mañana de su
palacio de Oriente y recorría al cielo en su carro, arrastrado por caballos
hasta llegar al palacio de Occidente. Fue adorado en toda Grecia. El Coloso
de Rodas era una representación del dios. Más tarde aparece identificado
con Apolo.
Hera:
Esposa y hermana de Zeus, de quien le nacieron Ares, Hefestos y Hebe. Fue la
diosa del matrimonio y el nacimiento. Persiguió con saña a los hijos de
los amoríos de Zeus. Ayudo a los aqueros contra los troyanos.
Hercules:
Semidiós adorado por los griegos, dotado de fuerza sobrenatural, la figura
más heroica de la mitilogía clásica. En un ataque de locura mató a sus hijos.
Para expiar el crimen, el oráculo de Delfos le ordenó ponerse al servicio de
Euristeo, rey de Argos, quien le impuso “doce trabajos”:
1.- Matar al león de Nemea
2.- Matar a hidra de Lerna
3.- Capturar la cierva de los pies de bronce
4.- Capturar el jabalí de Erimanto
5.- Limpiar los establos de Augias
6.- Exterminar los aves del lago Estífalo
7.- Domar el toro loco de Creta, que Poseidon habia enviado a Minos
8.- Robar las yeguas de Diomedes
9.- Vencer a las amazonas y apoderarse del ceñidor de su reina Hipólita
10.- Arrebatar los bueyes de Gerión
11.- Hurtar las manzanas de las Hespérides
12.- Domeñar a Cerbero para sacár a Teseo de los infiernos.
Las casa reales de Argos, Esparta y Mesania se decían descendientes del
semidiós.
Hermes:
Hijo de Zeus, que le nombró heraldo de los dioses debido a su elocuencia.
Su prudencia y habilidad le conquistaron la adoración de comerciantes y
mercaderes. Era además, dios protector de los caminos y los viajeros. Tenía
fama de ingenioso y se le atribuía la invención de la lira, el alfabeto, los
numeros, las pesas y medidas, etc. Se le representa con casco de anchas alas,
caduceo y sandalias aladas.
Hespérides:
Hijas de Atlas y Hesperis, guardianas de la manzana de oro que Gea dio a
Hera y Zeus con regalo de bodas. Más tarde fue hurtada por Hércules. Las
más antiguas leyendas, situan el jardin en unas islas del Atlámtico.
Hestía:
Hija de Cronos y Rea, una de las doce divinidades principales del Panteón
griego. Era diosa del fuego del hogar, símbolo de la vida doméstica. Todas
las ciudades poseían un lar central consagrado a Hestía. Si el fuego se
apagaba, sólo podía encenderse con rayos solares o frotando des trozos de
madera.
Higia:
Diosa de la Salud, hija de Esculapio y Lambetia y hermana de Telesforo,
protector de la convalescencia. Recibió culto en Atenas, Corintio, Argos y
otras cuidades. Se representa como una doncella con una serpiente que trata
de beber de una copa que tiene en sus manos.
Hiperión:
Uno de los Titanes, hijo de Urano y Gea, y padre de Helios, Selene y Fos,
es decir, el Sol, la Luna, y la Aurora.
Icaro:
Hijo de Dédalo. Cuando ambos huían del laberinto de Creta volando con alas
de cera, Icaro, desoyendo los consejos de su padre, se acercó demasiado al Sol.
Sus alas derritieron y cayó al mar, donde pereció ahogado.
Io:
Hija de Inaco, rey de Argos, y amada por Zeus, quien transformó en novilla
para liberarla de las iras de Hera. Esta puso a Io bajo la custodia de Argos
y más tarde envió contra ella un tábano. Para liberarse de él, Io llegó
huyendo hasta Egipto, donde recupero su forma humana y tuvo un hijo, Epafo.
Iris:
Hija de Taumas y Electra, hermana de las Arpías y mensagera de los dioses,
especialmente de Hera.
Japeto:
Uno de los Titanles hijo de Urano y Gea, hermano de Cronos, Océano, Hiperión,
Etc. Era esposo de Climena y padre de Atlas, Prometeo, Epimeteo y Menetio.
Zeus le aherrojó en el Tártaro, con los restantes Titanes que se rebelaron.
Leda:
Hija de Testio y esposa de Tíndaro, rey de Esparta, al que dio dos hijas:
Timandra y Filomena. Visitada por Zeus, metamorfoseado en cisne, concibió a
Castor y Pólux.
Melampo:
Hijo de Amiteón y Doripa, primer mortal que tuvo poderes proféticos.
Aprendió de Apolo en arte de predecir el futuro y podía comprender el lenguaje
de los pájaros y los animales. Curó la locura que aquejaba a las hijas de
Preto, rey de Argos, por lo que recibió una parte del reino en recompensa.
Melpónete:
Musa de la Tragedia, a la que se representaba llevando una máscara trágica
en la mano.
Metis:
Diosa de la Sabiduría, espasa de Zeus, que se la tragó después de
transformarla en mosca.
Midas:
Legendario rey de Frigia, que recibió de Dionisos el poder de convertir en
oro todo lo que tocara. Cuando la comida que tocaba se convertia en oro
rogaba a los dioses para que le retirar el poder.
Mnemosina:
Hija de Urano, de su union con Zeus, nacieron las Musas.
Narciso:
Hijo de Cefíso y Liriope, dotado de extraordinaria belleza. Al Consumirse por
él de amor la ninfa Eco sin ser correspondida, Némesis le juzgó culpable y le
castigó. Mientras bebía en una fuente, Narciso se enamoró de tal modo de su
propia imagen, reflejada en el agua, que sus pies echaron raíces y se
transformó en flor.
Némesis:
Hija de la Noche o Erebo, concebida originariamente como la personificación
de la indignación popular contra un crimen protervo. Más tarde se la consideró
como una deidad que, celosa de la prosperidad excesiva, humillaba el orgullo
humano, El centro principal de su culto estuvo en Rammas, Atica.
Nereida:
Cualquiera de las hijas de Nereo, Ninfas que en la antiguedad fingian que
residean en el mar y que pintaban con medio cuerpo humano y el otro medio de
pez.
Nereo:
Hijo de Ponto y Gea y padre de las Nereidas. Es el sabio anciano del mar.
lleno de cordura y experiencia. Reinaba particularmente en el Egeo. El Signo
de su autoridad es el tridente.
Niké:
Diosa de la victoria. Se la representaba alada y con una girnalda en su mano.
Ninfa:
Cualquiera de las fabulosas deidades de los mares, bosques, selvas, etc.,
llamadas de varias formas: Oceánicas las que habitaban en al Oceano, Nereidas
las del Mar Mediterraneo, Náyades de los rios, Oréades las de las
montañas, etc…
Océano:
Padre de los todos los dioses y todas las cosa. Según Hesíodo, Océano y Tesis
eras hijos de Urano y Gea. Se le representaba como un viejo venerable,
apartado del mundo y de la asamblea de los dioses.
Orfeo:
Hijo de la musa Calíope, considerado como el mejor de los poetas que precedieron
a Homero. Procedía de Tracia y acompañó a los argonautas. Apolo le dio
una lira con la que adormecia a las fieras y embelesaba incluso a los árboles
y las piedras del Olimpo. A la muerte de su esposa Eurídice, Orfeo, con el
encanto de su lira, consiguió de Plutón que la dejara volver de Hades. Murió
destrozado por las Ménades, según una de las tradiciones.
Orión:
Cazador gigante que, cegado en castigo por haber maltratado a Merope, recobró
la vista al exponer sus ojos a los rayos del Sol naciente. Después, vivió como
cazador acompañado de Artemisa. A su muerte los dioses le colocaron en el
cielo, donde forma la constelación de su nombre.
Pan:
Dios de los pastos, los bosques y rebaños, descrito como hijo de Hermes.
Pandora:
Según la mitología, era la primera mujer de género humano, plasmada por Zeus
para vengarse de Prometeo y de los hombres. Se llamó Pandora (“todos los
bienes”) porque cada uno de los dioses le habia otorgado algun don con que
pudiera granjearse el favor de los hombres y labrar su ruina. Abrió una caja
misteriosa de la que salieron y se desparramaron por la tierra todos los
males. Cuando quiso cerrarla, sólo quedaba ya en ella la esperanza.
Parca:
Cada una de las tres diosas hermanas, Cloto, Láquesis y Atropos, con imagen
de viejas, de las cuales la primera hilaba, la segunda deshilaba y la tercera
cortaba el hilo de la vida de los humanos.
Perséfone:
Hija de Zeus y Deméter. Diosa del imperio de las sombras. Al ser raptada por
Plutón, Deméter impidió que crecieran los frutos de la tierra, los mortales
mortales no puederon ofrecer sacrificios a los dioses y Zeus obligó a Plutón a
que devolviera a Perséfone. Pudo esta algun tiempo en el mundo inferior y otro
en el superior.
Perseo:
Hijo de Zeus y de Dánae. Perseo cortó la cabeza de la terrible Medusa, recató
a Andrómeda, castigó a Polidecto, que había maltratado a su madre, y regresó
con ella y con Andrómeda a Argos.
Pleyone:
Hija de Océano y Tetis, esposa de Atlas o Atlante y madre de las Pleyades o
Atlantidas.
Plutón:
Dios del infierno o imperio de Hades, hijo de Cronos y Rea y hermano de Zeus
y Poseidon. Raptó a Perséfone y se casó con ella. Es el Juez Supremo del
infierno, asistido por Eaco, Minos y Radamanto. Inexosable, no se deja
conmover ni por plegarias ni por adulaciones.
Poseidón:
Hijo de Cronos y Rea, hermano de Zeus y Plutón y esposo de Anfitrite. Se le
atribuye la creación de caballo. Era enemigo de los troyanos. Persiguió a
Ulises por cegar a Polifemo, su hijo.
Prometeo:
Un héroe que robó el fuego del cielo para entregarselo a los hombres. Zeus le
encadenó a una roca como castigo, donde un aguila le picoteaba el higado
durante el día, que en la noche le crecia de nuevo. Hercules mató al aguila y
liberó a Prometeo.
Proteo:
Dios marino, encargado de custodiar los rebaños de focas de Poseidón, su
padre. Tenía calidades como la de poder cambiar de forma a su gusto y predecir
el futuro.
Rea:
Hija de Urano y Gea, esposa de Cronos y madre de Hestia, Deméter, Hera,
Hades, Poseidón y Zeus.
Selene:
Diosa de la Luna, hija de Hiperión y hermana de Helios y Eos, conocida
también por Febe, hermana de Febo. Enamorada de Endimión, utilizó su poder
para dormirle y así besarle.
Siringa:
Ninfa de Arcadia que, perseguida de el dios Pan, se refugió en las orillas del
rio Ladón y rogó a los dioses que la convirtieran en caña. Con un trozo de esa
caña el dios fabricó una flauta (siringa) para recordar a su amada.
Sísifo:
Rey de Corinto. Fomentó el comercio en esa ciudad y por su avaricia y
falsedad, fué castigado en Hades. Su castigo consistia en subier una grán
montaña con una enorme piedra a su espalda, y siempre que llegaba a su cima,
rodaba hacia la base.
Talía:
Una de las nueve Musas, representada como una bellísima joven, coronada de
hiedra y con una máscara en la mano.
Terpsícore:
Musa de la Danza.
Tetis:
Diosa del Mar, hija de Urano y Gea, esposa de Océano y madre de las tres mil
nereidas oceánicas y de sus numerosos dioses fluviales. También lleva ese
nombre la más hermosa de las nereidas, esposa de Peleo y madre de Aquiles.
Urano:
El más antiguo de los dioses y su primer gobernante. Era hijo y esposo de Gea
(la Tierra) y tuvo como hijo a Cronos y los demas titanes, los Cíclopes y los
monstruos de cien brazos Cotto, Briareo y Giges. Sus hijos se volvieron contra
el para arrebatarle el poder.
Zeus:
Rey de los dioses, hijo de Cronos y Rea, que derrotó a su padre y asumió el
mando supremo del Universo. Contrajo matrimonio con Hera u otras muchas diosas
y sedujo a numerosas mujeres, de las cuales tuvo hijos.
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Thursday, June 26, 2008

ISSAC ASIMOV (HISTORIA DE EGIPTO-FRAGMENTO) — LA VIDA DE ULTRATUMBA

http://mitosyleyendas-snake.blogspot.com/2008/06/issac-asimov-historia-de-egipto.html

ISSAC ASIMOV (HISTORIA DE EGIPTO-FRAGMENTO) — LA VIDA DE ULTRATUMBA

ISSAC ASIMOV (HISTORIA DE EGIPTO-FRAGMENTO)
LA VIDA DE ULTRATUMBA
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La vida de ultratumba / DINASTIA DE DIOSES Y DINASTIA DE FARAONES
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Manetón dividía a los gobernantes egipcios en dinastías (de una palabra griega que significa «tener poder»). Cada dinastía estaba compuesta por miembros de una familia que gobernaba y tenía poder sobre todo Egipto. Manetón elaboró una lista de treinta dinastías que se sucedieron a lo largo de un período de tres mil años.
La lista de dinastías incluye tan sólo a los monarcas que reinaron después de la unificación, por lo que Menes es el primer rey de la I Dinastía. El período anterior a Menes se suele denominar «Egipto predinástico», lo que es casi sinónimo de «Egipto prehistórico».
Las dos primeras dinastías, cuyos reyes eran nativos de Tinis, se llaman dinastías tinitas. Y el período en el que reinaron suele denominarse Arcaico, y duró del 3100 al 2680 a. C, más de cuatro siglos.
Las tumbas nos proporcionan una valiosa información acerca de la creciente importancia de Menfis, incluso en los primeros tiempos del Egipto Arcaico. Y la especial utilidad de las tumbas para el conocimiento de la historia se deriva, a su vez, de la naturaleza de la religión egipcia.
La antigua religión de los egipcios se originó probablemente en los viejos tiempos de la caza, cuando la vida dependía de la suerte de encontrar un animal y de matarlo. De ahí que se diese la tendencia a adorar a una especie de dios animal, con la esperanza de que, al propiciarse a este dios, habría gran abundancia de los animales que el dios controlaba. Si los animales eran peligrosos, la adoración de un dios, en parte bajo la forma del animal en cuestión, evitaría que sus bestias hiciesen demasiado daño. Esta parece ser la razón por la que los dioses egipcios, aun en tiempos posteriores, llevaban cabezas de halcón, chacal, ibis e incluso de hipopótamo.
Sin embargo, cuando la agricultura se convirtió en la forma principal de vida, se injertaron nuevos dioses y nuevas creencias religiosas en las antiguas. Existía el culto natural al sol, que en el soleado Egipto era una poderosa fuerza y, evidentemente, el dador de luz y calor. Asimismo, debido a que las crecidas del Nilo sobrevenían siempre en el momento en que el sol alcanzaba cierta posición entre las demás estrellas, se acabó por atribuir al sol el control sobre todo el ciclo vital del río, y se le consideró el dador de toda vida. Bajo diversos nombres los egipcios adoraron al sol durante milenios. El nombre más conocido del dios sol era Re o Ra.
Es posible que el culto del sol condujera de forma natural a la noción del ciclo de vida, muerte y renacimiento. Cada tarde el sol se ponía por el Oeste, y cada mañana se elevaba de nuevo. Los egipcios imaginaban al sol como un infante que aparecía por el Este, crecía con rapidez, alcanzando el pleno desarrollo a mediodía, la madurez al ir cayendo hacia el Oeste, y la vejez y la muerte al irse poniendo y desaparecer. Pero tras realizar un peligroso viaje a través de las cavernas del mundo subterráneo, volvía a aparecer por el Este, a la mañana siguiente, con el aspecto fresco y joven de un muchacho, renovando así su vida.
En las comunidades agrícolas no es fácil dejar de constatar que también el grano sigue un ciclo semejante, aunque más lento. Madura y es segado y, aparentemente, muere; pero de sus semillas puede nacer nuevo grano en la siguiente estación de siembra.
Con el tiempo, este ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento se incorporó a la religión egipcia. Esta se centraba en el dios de la vegetación, Osiris, al que siempre se representaba bajo una forma totalmente humana, sin atributos animales. Según el mito, había sido Osiris quien había enseñado a los egipcios las artes y los oficios, incluida la práctica de la agricultura. En otras palabras, era la civilización personificada.
Según la leyenda, Osiris fue muerto por su hermano menor, Set. (Es posible que Set sea la personificación del desierto árido y seco, siempre al acecho para acabar con la vegetación, si, por alguna razón, la crecida del Nilo llegase a faltar.) La leal y amorosa esposa de Osiris, Isis, representada también con forma humana, había recogido su cuerpo y lo había devuelto de nuevo a la vida; pero Set había descuartizado el cuerpo, y uno de los fragmentos se perdió. Incompleto, Osiris no pudo seguir gobernando sobre los hombres vivos y descendió al mundo subterráneo, donde reinó sobre el dominio de las almas de los hombres, que allí descendían también después de la muerte.
Horus, hijo de Osiris y de Isis (representado por lo general como un dios con cabeza de halcón, por lo que tal vez constituya una supervivencia de los mitos primitivos incorporada a la nueva leyenda agrícola), completó la venganza matando a Set.
La narración encaja también en el ciclo del sol. Osiris representaba al sol poniente, muerto por la noche (Set). Horus es el sol naciente que, a su vez, mata a la noche. El sol agonizante desciende al mundo subterráneo, como Osiris.
Era natural que se llegase a asociar estos ciclos a la humanidad. Muy pocos aceptan la muerte, y a casi todos nos gustaría que la vida continuase de alguna manera más allá de la muerte, o que se «reavivase» después de morir, como sucede con el trigo y con Osiris.
Para garantizar este renacimiento del hombre hay que rendir el debido culto y propiciar a los dioses (en particular a Osiris), que tienen pleno poder sobre estos asuntos.
Los egipcios conservaban cuidadosamente los diferentes rituales, plegarias, himnos y cánticos que debían ser repetidos o cantados si se quería garantizar la supervivencia del alma después de la muerte. Tales rituales fueron acumulándose a lo largo de los siglos, como es lógico, pero en esencia provenían de los tiempos arcaicos e incluso, quizá, del Egipto predinástico.
Un documento que contiene una lista de estas fórmulas —una recopilación más bien heterogénea, sin una interrelación o un orden mucho mayor que el que puede hallarse en el Libro de los Salmos de la Biblia— fue publicado en 1842 por el egiptólogo alemán Karl Richard Lepsius. El escrito le había sido vendido por un individuo que lo había encontrado mientras saqueaba una vieja tumba.
El documento se suele denominar el Libro de los Muertos, aunque no es ése el nombre que le dieron los egipcios. La parte principal del libro es una lista de fórmulas y encantamientos para que el alma alcance y atraviese sana y salva la gran sala del juicio. Si era absuelta de todo mal (y la idea egipcia del bien y del mal se parece mucho a la de cualquier hombre honrado de hoy día), podía entrar en la gloria eterna con Osiris.
Parece ser que la salvación en la otra vida requería asimismo la presencia física del cadáver. Es probable que esta idea haya surgido del hecho de que en el suelo seco de Egipto los cuerpos se descomponen lentamente, de modo que los egipcios pensaron que la prolongación de la duración de la forma física del cuerpo era algo natural e incluso deseable, y buscaron medios para conseguirla.
Así, el Libro de los Muertos contiene instrucciones para la conservación de los cadáveres. Los órganos internos (que se descomponen mucho antes) se sacaban y se colocaban en jarras de piedra, si bien el corazón, como núcleo principal de la vida, volvía a ser metido en el cuerpo.
Posteriormente el cuerpo se trataba con productos químicos y se envolvía en vendas untadas con pez para hacerlas resistentes al agua. Los cadáveres embalsamados se llamaron momias, término derivado de la palabra persa para pez. (Pero ¿por qué persa? Pues porque los persas dominaron Egipto durante un tiempo en el siglo V a. C, y luego la palabra pasó a los griegos, y de los griegos a nosotros.)
El interés egipcio por la momificación derivaba quizá de la superstición, pero tuvo ciertos resultados muy útiles. Impulsó a los egipcios a estudiar los productos químicos y su comportamiento. De este modo se alcanzó un gran conocimiento práctico, y hay algunos que pretenden hacer derivar la palabra «química» de «Jem» o «Khem», la antigua denominación egipcia para su propio país.
Por si la conservación fallaba o la momia no era adecuada, se usaban además otros métodos para imitar la vida, a modo de «apoyo». Se colocaban en la tumba estatuas del muerto; numerosos objetos de los usados en vida por el muerto —instrumentos, adornos, modelos reducidos de muebles y de siervos, e incluso alimentos y bebidas— eran colocados en la tumba.
Luego, además, las paredes de la tumba se cubrían con inscripciones y pinturas que representaban escenas de la vida del difunto. Gracias a estas inscripciones y pinturas hemos obtenido muchos conocimientos sobre la vida cotidiana de los antiguos egipcios. Por ejemplo, en ella vemos escenas de caza de elefantes, de hipopótamos y de cocodrilos, y tenemos un ejemplo gráfico de la enorme riqueza del valle del Nilo en los tiempos antiguos.
Hay escenas de festines que nos informan sobre lo que comían los antiguos egipcios. Y contemplamos también pinceladas íntimas de la vida familiar y de niños jugando. Vemos que había calor y amor familiar; que las mujeres gozaban de una elevada posición en la sociedad (mucho más alta que entre los griegos); que a los niños se los mimaba a veces, y se era indulgente con ellos. Resulta más bien irónico que sepamos tanto sobre la vida de los egipcios gracias al interés de éstos por la muerte.
Los métodos para garantizar la vida después de la muerte llegaron a ser muy elaborados y muy caros. Quizá se debió esto a que en un primer momento se aplicaban tan sólo a los reyes. El rey (como solía ser el caso en muchas sociedades antiguas) era considerado representación de todo el pueblo en su relación con los dioses, por lo que, así, gozaba de los atributos de la propia divinidad.
Si el rey entraba en relación con los dioses de acuerdo con las fórmulas adecuadas, el Nilo se desbordaría y las cosechas crecerían, en tanto que la enfermedad y los enemigos humanos serían mantenidos a distancia. El rey lo era todo, pues el rey era Egipto.
Como era natural, cuando el rey moría ningún otro ritual era tan elaborado ni tan bello como el que se le dedicaba, pues se trataba de enterrar a Egipto, y todos los egipcios que habían muerto durante el reinado alcanzarían la vida eterna junto con el rey.
Con el paso del tiempo, sin embargo, y a medida que la riqueza de Egipto aumentaba, los distintos funcionarios importantes de la corte y los gobernadores provinciales —la nobleza— aspiraron también a un trato semejante.
Ellos también quisieron tumbas y exigieron ser momificados; desearon alcanzar una supervivencia personal, y no una ligada a la supervivencia del rey. Esto dio a la religión una base más amplia, pero contribuyó a desviar un peligroso porcentaje del esfuerzo nacional egipcio hacia un campo más bien estéril, el de los enterramientos. Esto, además, aumentó el poder de la nobleza hasta límites a veces muy peligrosos.
Dado que los ricos y poderosos tenían enterramientos costosos, era natural que surgiese la tendencia a «no ser menos que el vecino». Cada uno trató de superar a los demás, y las familias intentaron obtener prestigio a través de la magnificencia con que enterraban a sus difuntos.
Las riquezas enterradas con los muertos, bajo forma de metales preciosos, atrajeron naturalmente a los ladrones de tumbas. Los mejores métodos de preservar estos tesoros, de esconderlos, de cegar los accesos, de protegerlos con el poder de la ley y la invisible amenaza de la venganza de los dioses no bastaban para salvaguardar los tesoros, y son pocas las tumbas que han sobrevivido mínimamente intactas hasta nuestros días.
Nuestro primer impulso es, naturalmente, el de rechazar con horror a los ladrones de tumbas; primero, porque robar con miras a la ganancia personal es reprobable, y hacerlo a un muerto indefenso lo es aún más; y segundo, porque los arqueólogos se han visto privados, de este modo, de restos valiosísimos sobre el antiguo Egipto.
Por otro lado, tengamos presente que los egipcios, al enterrar tan insensatamente grandes cantidades de oro en una época en que no existía nada que, como el papel moneda, lo sustituyese, estaban descabalando innecesariamente su economía. Los ladrones de tumbas, cualesquiera hayan sido sus motivaciones, fueron útiles al menos para que las ruedas de la sociedad egipcia continuaran girando, al volver a poner en circulación el oro y la plata.
Son las tumbas, además, las que nos hablan de la creciente importancia de Menfis en la época Arcaica. Es una mera cuestión de números, pues hay una enorme cantidad de tumbas antiguas que horadan la piedra caliza de las lomas desérticas que bordean el valle del Nilo al oeste del antiguo emplazamiento de la ciudad de Menfis. Hoy en aquel lugar se alza una aldea llamada Sáqqara, y las tumbas se conocen por este nombre.
Las primeras tumbas eran estructuras oblongas, cuya forma se parece a la de los poyos rectangulares construidos en el exterior de las casas egipcias. Estos poyos se llaman mastabas en árabe moderno, y el mismo nombre se da a estas tumbas antiguas.
Las antiguas mastabas se construyeron de ladrillo. La cámara mortuoria, que albergaba los restos del difunto en un féretro protector, a veces hecho de piedra, estaba debajo, y solía estar, por razones de seguridad, cerrada. Por encima se hallaba una habitación abierta al público en la que se veían pinturas sobre la vida del muerto, y a la cual la gente solía acudir para rezar plegarias rituales por el muerto.
Algunas de las más antiguas tumbas de Sáqqara pertenecen al parecer a varios reyes de la I y II Dinastías. Si esto es así, ello quiere decir que Menfis fue su capital, al menos durante parte del tiempo.


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Wednesday, June 4, 2008

DIOSES Y RITOS VUDUS

DIOSES Y RITOS VUDUS

Dioses y Ritos Vudu

INTRODUCCION

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Las comidas y bebidas en la práctica voduista son de tal importancia que, sin ellas, verdaderamente, no hay culto.
Cada lúa se distingue no sólo por sus rasgos de carácter y sus actuaciones, sino asimismo por sus gustos y preferencias: Ercilí está indisolublemente asociada a la pareja de palomas blancas y a los peces fritos en aceite, así como a los dulces finos, al merengue y al liqué. A casi todos los Ogún se les relaciona con la ingestión desmesurada de bebidas alcohólicas y, a los luases diablos, con el sacrificio de verracos, signo inequívoco de su poder bestial.
Los santos “comen” como los hombres, se alimentan con la sangre y otras partes ofrendables de los animales y demás alimentos que se les entregan en las ceremonias conocidas, muy significativamente, con el nombre de manyé-luá.
Las ofrendas constituyen la materialización de la relación contractual establecida entre la divinidad y su caballo: ésto se las ofrece en pago a los servicios recibidos, al bienestar alcanzado y, en síntesis, a la labor realizada por aquélla en un período.
También, esperando buenos frutos como resultado de su actuación futura. Cuando el lúa no recibe lo que se le ofreció en recompensa por sus trabajos, se venga de su “hijo” de diversas maneras. De modo que el equilibrio en la relación servidor/luá se logra a base del cumplimiento de los “sacrificios” pactados entre uno y otro.
La ofrenda, en efecto, constituye un claro indicador de la relación mencionada. Si un lúa rechaza una comida, es una señal de que algo ha quedado mal y que la divinidad está disgustada. Todo debe disponerse en el manyé de modo riguroso de lo contrario se producirán reacciones negativas como la apuntada. Cuando Ercilí no se posesiona de su caballo es porque manifiesta ese rechazo y entonces deberá repetírsele la ceremonia, habitualmente al año siguiente.

Existen animales tabúes en las comidas de los santos; entre ellos cabe mencionar el pato, el pavo y la jicotea, entre otros. Los más recurrentes son el chivo, el cerdo y las aves como el gallo, la gallina y la paloma.

Los cigarrillos únicamente les son ofrendados a Ercilí, mientras que la mayoría de los luases fuman tabacos, en especial los miembros de la familia de los Ogún. Por último, tanto el agua como el café suelen colocarse en el altar en recipientes en número de dos; por lo general, en uno se pone café amargo y en el otro café normal, y se procede de idéntico modo con el agua.

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LA FAMILIA DE LOS OGÚN

Los miembros de esta familia se caracterizan por su porte marcial y porque eligen como lugar de residencia el bosque. Existen diecisiete ogunes y todos visten y comen igual. En general, cuando hacen acto de posesión en un caballo, “llegan serenos, se muestran cordiales y les gusta conversar”. A menos que haya problemas graves, no emplean la violencia gratuitamente.
Junto con los luases lbó, beben la sangre directamente de la herida del animal que se les sacrifica. Gustan de la bebida y del tabaco. No obstante, hay integrantes de este grupo que rompen con los rasgos caracterológicos aportados. Veamos en detalle la personificación de los más relevantes:

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OGÚN DEL MONTE
Viste camisa roja —aunque en ella se observan motivos en negro— y pantalón azul marino. Sus atributos son un machete y una botella de aguardiente de caña, su bebida preferida. Los animales que se le sacrifican son el chivo y el pollo colorados. En su manyé lúa se incluye todo tipo de viandas. Los colores simbólicos son el rojo y el negro; en Cuba, son el morado y el verde y Belié Belcán porta un traje verde con adornos en rojo.
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OGÚN BATALÁ
Éste es el esposo de Ercilí; viste igual que ella —es decir, completamente de blanco— y no ingiere bebidas alcohólicas, rechazadas por la santa. Esta última característica sólo la tiene Ogún Blanco, en Haití. Este santo vodú participa en el serví-luá dedicado a Ercilí, donde come la misma comida que ella. Se afirma que no es otro que Ogún Guerrero y se le representa con una espada en la mano y una gorra de plato.

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OGÚN GUERRERO
Se le representa según la popular cromolitografía de Santiago Apóstol o de san Jacobo el Mayor, con una gorra colorada en la cabeza y una espada en la mano. Se dice que es la verdadera pareja de Ercilí, por lo que habría entonces que identificarlo con el san Jacobo el Mayor.
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OGÚN DEL RÍO
Es un santo acuático, como su nombre lo indica. Su elemento distintivo es el agua dulce. Cuando se posesiona de su caballo lo prímero que pide es un vaso de ese líquido. Como a Ogún Balendjó, debe echársele mucha agua encima, no importa que esté empapado. Su iniciación no tiene que hacerse necesariamente en un río, pero sí deben emplearse en ella como prendas, piedras de él que son bautizadas en nombre de la divinidad para hacerle reconocer que ya no vivirá más en el agua, sino que se trasladará a otro lugar de residencia. Esas piedras son colocadas en un plato que se sumerge en la corriente. Luego ellas permanecen colocadas en una palanganita blanca sin usar, que se llena periódicamente con agua clara y limpia.
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OGÚN CHAL
Se diferencia del resto de los ogunes por sus cualidades cleptómanas. Roba para compartir lo sustraído con sus hermanos.
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OGÚN BUÁ
Es Ogún del Monte
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GRAN BUÁ
Se le considera el dueño del monte y, como tal, debe pedírsele permiso para realizar en él cualquier acto. Como Criminel y Togó, pertenece a la clase de luases a los que hay que darle su manyé luá en “el centro de Guinea”, es decir, en lo profundo del bosque. Se distingue por su carácter hosco y huraño: al comer “no mira a nadie”. “Es malo siete veces”, lo que lo sitúa —igual que a los dos santos antes mencionados—en el grupo de los loas diablos. Su poder resolutivo es excepcional: lo que no resuelve él, muy pocos santos Io pueden resolver. Muy vinculado en Haití a la actividad de hechicería terapéutica, como la preparación de los polvos mágicos con que trabajan los hunganes, y las curas. En cuanto hace su aparición “coge palo”, es decir, necesita ponerse en contacto con la vegetación, en particular con los gajos de los árboles de los cuales se cuelga con gran eficacia: aquí se le conoce como el “señor de la horquetas”. Mientras se desplaza, hace mucho ruido. Se le ofrenda un macho entero o verraco, que debe enterrársele en un hueco cavado al pie del árbol donde habita.
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CRIMINEL
El color simbólico de Criminel es el rojo: símbolo también de su gusto por la violencia. En efecto, haciendo honor a su nombre, tiene una marcada predilección por los derramamientos de sangre .Tiene fama de bebedor incansable, fuma mucho y blande casi siempre un machete, con el cual realiza espectaculares juegos. Tiene porte de hombre decidido y brusco y, al hacer acto de posesión, se sube las piernas del pantalón a la altura de las rodillas. Vive en los árboles, por los cuales siente una especial predilección.
Sus poderes descomunales lo pueden llevar a revolcarse en el fuego de una hoguera o a introducir en ella a otra persona sin que ésta sufra lesiones. Cuando se encoleriza, puede ingerir aguardiente con picante (kimanga), frotarse picante en el rostro o agredir con él a terceras personas.
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TOGÓ
Se le conoce como el “carnicero” por su predilección y uso de las armas blancas —por excelencia el cuchillo y el machete—. Al posesionarse de un caballo, lo hace con fuerza descomunal y con fuertes ruidos. Se afirma que despliega tanta fuerza que rompería una cadena, si lo ataran con ella. Es muy solicitado en el momento del sacrificio de animales, por la gran destreza y precisión que despliega en ese acto. Hay que tener extremo cuidado cuando Togó participa en estas ejecuciones cruentas, porque con mucha frecuencia hunde el arma en su abdomen.
Sus colores simbólicos son el rojo y el negro.

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SENCHÉ
A pesar de que se afirman que es hijo de Cemiché —que vive en el cementerio—, por sus rasgos y atributos personales se le considera otro miembro de la familia de los Ogún. Quizás su nombre sea una derivación de Ogún saint Jean o de saint Michel Arcángel, quien se presenta en una ceremonia y se le proporciona un huevo o una copa de agua para calmarlo.
Su manyé luá no tiene fecha fija en el calendario litúrgico, como el de otros luases. Se le arma una mesita en el suelo, al pie del poste central de la enramada o tonell. Se le cubre con hojas de jobo y encima de ellas son colocados los alimentos (dulces, licor, etc.) El primer día tenía lugar la ceremonia en que Zombi le sacrificaba un cerdo y pollos; al siguiente, el propio Senché sacrificaba una parte de los chivos y Zombi la otra, en una especie de segunda parte de la misma fiesta.
Viste un pantalón azul de brillo y una camisa roja, con una pieza terciada con estos dos colores, igual que los propios de un general. También lleva charreteras en azul y rojo. Se distingue por el brillo que irradia su vestuario. Al posesionarse de alguien, “llega formal, conversa muy bien, aunque se le nota un poco tristón, porque dice que los mejores obsequios se le entregaron a su compañero de actuación: Yudón”.
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YODÓN O YUDÓN
Es un “santo [vodú] de labor”: no trabaja, sino que su función principal consiste en guiar a los demás santos. Cuando se presenta, les pregunta qué trabajo están haciendo los demás luases e imparte indicaciones. Se le considera como el cabecilla de los santos de labor o de fuerza. Al “llegar” a una fiesta puede consultar y se le pueden ofrecer obsequios.
Su manyé consiste en una inmensa tortilla con 21 huevos, arroz blanco, licor dulce, vino tinto o seco pero endulzado. Se le sacrifican, además, un par de palomas blancas únicamente. Vive en el agua; sus prendas hay que tenerlas sumergidas en una tinaja con agua. Entre ellas se distingue un collar blanco.
Se trata de un santo blanco. Hay quien afirma que es hermano de Senché: ambos comen de un mismo plato y participan en el mismo manyé, es decir, comparten la tortilla aludida. Los dos son generales. Yodón se distingue de Senché en que “llega” muy risueño.
Su vestuario es enteramente blanco. Porta una gorra de plato, con su “copa” encima. A su paso, se derrama mucho perfume.
Firma una especie de “pase” antes de empezar la fiesta y emplea para hacerlo un lápiz bicolor (azul y rojo). Luego moja los dedos en una tapita y hace como si estampara un cuño con ellos. Después hace una cruz y ese papel queda como constancia de que él ha pasado para autorizar la ceremonia.
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PLAZAS DEL CULTO
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EL SANTUARIO O CAYE-MYSTÉRE (CAI-MISTÉ)

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Un practicante voduista puede haber llegado a adquirir la experiencia y condiciones exigidas para ejercer el oficio de modo independiente. En ese caso tiene que construir una casita (denominada en Haití caye-mystére (cai-misté) destinada exclusivamente a los luases, separada de su casa de vivienda. Para su confección se emplean diversos materiales. En las zonas rurales lo más común es que este templo, por lo general pequeño, tenga paredes de tablas de palma o se empleen yaguas y techo de guano, es decir, sea un bohío. En los centros de culto vodú existentes en áreas urbanas, estas “casas de los misterios” o de luases son construidas con una variedad mayor de materiales, que va de las paredes de tablas o de mampostería hasta el techo de zinc o de hormigón.
Es frecuente encontrar en las casas de vivienda de los haitianos y sus descendientes pequeños altares levantados en un lugar poco visible de un dormitorio; en ellos los inmigrantes, por lo general, colocan imágenes de santos católicos, arbustos y otros objetos propios del vodú. En el suelo de esa habitación, cuando se trata de un oficiante, pueden observarse también sobre una alfombra de saco de yute o, en la superficie del suelo, objetos tales como carreteles de hilo de coser, monedas fraccionarias, etc., y tal vez una mesita con otros objetos rituales.
Como la mayoría de los componentes de las religiones no tradicionales de base africana, la estructura de los centros de cultos voduistas puede ser simplemente la de un bohío independiente, casita anexa a la casa de vivienda principal del hungán o habitación en el interior de ésta. Sin embargo, dicha estructura puede ser algo más compleja. Veamos cómo se distribuye el espacio y con cuáles fines en este último caso:
1. Un primer espacio independiente de la habitación donde se coloca el altar y que está destinado a servir de despensa o almacén de los alimentos, bebidas, velas, etc., utilizados en la ceremonia.
2. Dormitorio del jefe de la despensa, encargado de administrar y suministrar la base material en ocasión de la realización de los manyé-luá.
3. Pequeña pieza con puerta de acceso, generalmente cerrada, que hace las veces de antesala de la pieza donde está instalado el altar.
4. Sigue a la anterior una segunda pieza, con otra puerta de acceso, en la que oficia el hungán y donde está emplazado el altar principal. Éste consiste en una mesa de madera encima de la cual se colocan las piedras o fundamento de los luases que posee el sacerdote, algunos recipientes y los atributos de los misterios entre otros objetos rituales. A un lado del primero, puede haber otro altar más pequeño cuyos componentes denuncian las creencias espiritistas o santeras de sus dueños. Este segundo altar es más bien bastante común entre los descendientes de haitianos y pertenece a éstos o a sus esposas. El espacio de esta habitación puede admitir incluso un lugar donde se depositan las ofrendas y otro donde se sitúan la orquesta y el coro durante las celebraciones festivas.
En los altares existe un plato con agua o bebida alcohólica donde permanecen sumergidas la o las piedras que representan a las divinidades voduistas. El líquido de este recipiente será renovado cada cierto tiempo. A propósito, nos informó un oficiante voduista que su papá trajo de Haití una pequeña piedra que se tragaba al mismo tiempo que ingería ron; después de tenerla cierto tiempo en el estómago, la “devolvía” al exterior, o sea, la vomitaba. Ahora nuestro informante la mantiene en su altar dentro de un recipiente con ron y rellena esta vasija cada vez que observa que su contenido se volatiliza. No debe faltar en el altar la botella con el conocido tifei.
A modo de ilustración, describiremos en sus elementos fundamentales un altar voduista visitado en ocasión de un manyé-luá que tuvo lugar en la comunidad haitiano-cubana de Pilón de Cauto, ubicada en el firme de la Sierra Maestra, y que pertenece al municipio de Palma Soriano. En la entrada y parte superior del templo “nos dan la bienvenida” varias calaveras de chivo. El altar ocupa el lugar central del hunfó y se aprecian en él los siguientes objetos: en su parte superior banderas rojas, blancas y negras; en orden descendente, cadenas colgadas; varios pomitos, o sea, pequeños frascos de vidrio que pensamos contengan perfume y otras sustancias; una botella gigantesca de las antiguas Pepsi-Cola familiar a la que se denomina por la bebida ritual que contiene butei-gasine; varias velas encendidas; machetes y cuchillos dispuestos según su orden ritual y en el piso de tierra apisonada, un plato con piedras chinas de río sumergidas en agua. También en la tierra, al pie del altar, han colocado varias fuentes con alimentos frescos (carne de chivo, ñame blanco y amarillo cocidos, diversos tipos de dulce de harina de los que normalmente venden en los establecimientos comerciales públicos). Por último, se aprecian cromolitografía de varios santos, como santa Bárbara, la virgen de la Caridad del Cobre y san Lázaro.
Pegado a la misma pared, y muy próximo al altar voduista, hay un altar muy pequeño, con otras cromolitografías e imágenes de bulto entre las que se destacan la de san Lázaro y la de santa Bárbara. Un informante nos atestiguó que este último altar pertenecía a la esposa del “dueño de la fiesta”, es decir, del hungán, que es cubana.
Cuando penetramos en el recinto sagrado, el sacerdote estaba sentado en un taburete situado en uno de los extremo frontales del altar. En la tierra, justamente al pie de éste, había un caldero de hierro cuyo contenido no alcanzamos a distinguir por la oscuridad; además había un orificio de unos treinta o cuarenta centímetros de diámetro. Frente al altar y en los ángulos que hacen las paredes de la habitación, cavaron dos huecos grandes en los que recibían sus ofrendas un lúa diablo (Ibó-la-famí) y otro miembro de su grupo. En señal de alegría fuimos recibidos con el saludo ritual: nos dieron primero la mano derecha y luego la izquierda. Esta misma disposición de ánimo se materializó en un brindis con una de las bebidas rituales -el tifei-, aunque luego nos invitaron a beber aguardiente de caña, si lo deseábamos. Alguien nos dijo que a veces también allí se ofrecen astillas de maderas olorosas como muestra de amistad
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LA ENRAMADA
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La casa de vivienda y la casa de los misterios, esta última independiente o anexa a la primera, son construidas de modo que quede un amplio espacio a través del cual se comunican orgánicamente, como si integrasen un mismo conjunto. En ese espacio se levanta una construcción hecha en ocasión de
la realización de los manyé-luá o ceremonias de cumplimientos dedicadas a los luases. Como es lógico, hay variaciones en la manera de levantarlas o de
disponerlas, pero aun en los centros de culto voduista ubicados en áreas urbanas, éste es el lugar donde se desarrolla la parte fundamental del culto público del vodú: los toques e invocaciones destinadas a llamar a los “santos”, las danzas y la mayoría de los sacrificios rituales.
No necesariamente, la enramada o peristilo tiene que situarse anexa al hounfó, ni en ella se desarrollan todas las ceremonias vodú. Sí está muy cerca de él pero, generalmente, más bien anexa a la casa de vivienda principal. Se trata de un espacio rectangular techado con pencas de coco o de palma y abierto completamente por todos los lados. Según hemos podido verificar, no se emplean medidas precisas en ella ni tampoco existe una cantidad fija de hileras de palos para sostener la techumbre ni de los palos más finos que se entrecruzan para conformar ésta. En la generalidad de los casos, una vez concluidas las fiestas, se procede a desarmar la enramada, aunque conocemos casos en que el peristilo permanece en pie todo el año.
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EL POSTE CENTRAL O POTEAU-MITÁN (POTÓ-MITÁN)
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Es invariable que en el centro de la enramada se levante el poste central, “camino de los espíritus”, y, como tal, objeto eminentemente sagrado. A su alrededor, en la tierra, se trazan los vévés, dibujos que simbolizan a los luases y que sirven para invocarlos. Según las creencias de los voduistas, es a través de este palo que descienden los luases para hacer posesión de sus caballos en el transcurso de los cultos en que se les invoca mediante cantos y toques de tambores.
En su parte superior se coloca el vaso preparado en el rito del “amarre de los cuatro caminos” y, un poco más abajo, las banderas con los colores simbólicos de las divinidades cuya presencia se reclama y, en ocasiones, los pañuelos que les identifican. También suelen recostarse a él los instrumentos musicales de una determinada batería —radá o petró—, el recipiente con los materiales empleados para trazar los vévés, calderos con centavos quemados o jícaras con otros ingredientes, todos estos, objetos que intervienen en el culto. Encima del dibujo simbólico trazado alrededor de su base depositan los animales que se sacrifican en las ceremonias, como parte de las ofrendas destinadas a los loas o espíritus.
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OTROS LUGARES DE CULTO
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Determinadas divinidades exigen que su manyé se les realice en el monte. Son los luases o espíritus que comen al pie del árbol en que ellos viven y allí se les realizan los ritos, que incluyen las invocaciones y depósitos de las ofrendas. Aunque están en medio del bosque, esos árboles, en ocasiones, conservan las evidencias de lugares de culto por los restos de alimentos o de
las velas que se colocan entre las raíces o en su base. Por último, cabe mencionar las porterías, las encrucijadas o “cuatro caminos”, el buá-la-famí y las corrientes de agua como lugares en los que se realizan actos mágico-religiosos.
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El culto a los Masa, Marassá, Gemelos o Mellizos
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Los haitianos no tienen un sólido cuadro esquematizado del mundo sobrenatural. Es por ello que no establecen separaciones ni categorías rígidas para los seres que habitan. Eso lo ilustran fehacientemente los Marassá, Mellizos o Gemelos: se trata de una categoría especial de divinidades, en cierto modo, “aparte de los otros espíritus”.
Los gemelos (Marassá), vivientes y muertos, son investidos de un poder sobrenatural que hace de ellos seres de excepción. En el panteón vodú, un lugar privilegiado les está reservado al lado de los grandes misterios.
Hay quienes pretenden que los Marassá son más poderosos que los luases. Ellos son invocados y saludados al comienzo de una ceremonia; después, en ciertas regiones, notablemente en Léogane, la presiden.
En el servicio vodú cerca de Plaisance, se comprueba lo dicho en el sentido de que en una misma ceremonia son invocados por separado a los luases, a los muertos, a los Marassá y a Dios. En él, después de los preparativos del manyé y del trazado del vévé, los oficiantes dirigen su atención a los Mellizos.
En el norte de Haití no existe un culto independiente para “los muertos” y para los Mellizos, a los cuales en ninguna ceremonia se les puede pasar por alto. “Desde que ambos [tipos de muertos] protegen y persiguen a los miembros de una familia, en correspondencia con el tratamiento que reciban, se ha hecho esencial que les sean dados en su honor elaboradas fiestas nocturnas, ritos funerarios, numerosos toques, misas católicas y ceremonias vodú” .
No obstante, los Gemelos son altamente reverenciados en vida.
A los efectos de poder notar los puntos coincidentes y las diferencias existentes entre el vodú haitiano y el que actualmente se practica en Cuba, es necesario que nos detengamos en la ceremonia. En ella los participantes se ponen sus ropas rituales, trazan el vévé y entonan esta canción:
Haz el vévé para mí, por favor.
La familia que toma sangre,
¿No ves que son inocentes?

El sacerdote se dirige a prepararles la comida a los Gemelos, toma dos o tres cestas cubiertas con paños blancos y mezcla maíz crudo, maní tostado, plátanos no cocinados o fritos, ñames, arencas, pan, confituras, berenjena, cereales, millo, coco, frijoles, mastuerzo de agua, todo tipo de licores y café. Cuando todo está listo, comienza a cantar:
¡La familia reunida!
Dossú, Dossa, Gemelos-Marassá
Si tú crees que he comido ya
¡La miseria caiga sobre ti!
El sacerdote invita a los Mellizos a asistir a la ceremonia y canta otra canción en su honor:
Gemelos, aquí hay bebida y comida
Dossú, Dossa, Gemelos-Marassá
Mi vida está en las manos de Dios.
Un tercer canto a los Mellizos es ofrecido antes de presentarles el manyé:
Gemelos, Gemelos
Dónde ustedes están comiendo.
Mientras los tamboreros tocan un ritmo, el oficiante pone parte de la comida dedicada a los Gemelos en un recipiente de calabaza. La ofrenda se deposita en los árboles, las corrientes de agua, las encrucijadas y en todos los lugares conocidos por ellos.
Hecho esto se canta:
Gemelos, he aquí la comida
que les entregamos.
Los Gemelos tienen la costumbre
cuando a ellos se la da [la comida]
de decir que no han comido.
Después de este responso, se les implora que se retiren y dejen a la familia sola:
Váyanse, Gemelos,
¡Gemelos del bosque, vuelvan a la floresta!
Váyanse, Gemelos
¡Gemelos del agua, vuelvan al agua!
Váyanse, Gemelos
¡Gemelos de casa, quédense en casa!
Váyanse, Gemelos
¡Gemelos de las encrucijadas,
Permanezcan en las entradas!
Cerca de las siete en punto, el hungán consagra los lugares arriba mencionados, que las entidades sobrenaturales gustan visitar, lo hacen con aspersiones de hojas de naranja sumergidas en agua bendita. Luego hace libaciones y lanza maíz al viento. Todo esto sucede al compás de los tambores y sólo recesa al dirigir el sacerdote a los presentes un breve responso, de corte protestante. Ahora él hace sonar la campanita y de inmediato sus asistentes tocan otros instrumentos y baten las banderas ceremoniales, lo cual constituye el saludo a los santos vodú. Siguen canciones, algunas de evidente sesgo católico, y toques, hasta que la ceremonia da paso a la invocación a Legbá, dios muy venerado por su edad y carácter y que debe ser el primero en acudir a ella.
Otro tipo de celebración muy diferente a la anterior, es la siguiente: la familia que tiene gemelos, vivos o muertos, deberá ofrecerles un manye- marassá una vez al año, el Día de Reyes, el Sábado Santo o en Navidad. El sacrificio es el acostumbrado, con la única singularidad de que debajo del peristilo el número de platos de los Mellizos puede llegar a ser fácilmente cincuenta. Se depositan aquí la sangre de las víctimas y las ofrendas de alimentos. Se sacrifican a los Marassá o Masa un chivo de pelo pardusco y gallina pintas. La distribución de la cena debe ser muy exquisita, porque, de cometerse algún desliz en ello, levantaría la furia de alguno de los miembros de esta grey tan susceptible. Algunos comen en un plato. Otros prefieren que la comida descanse sobre una hoja de plátano o sobre una estera. “No pueden sufrir la vista de cuchillos, de tenedores o cucharas”.
La comida de los Gemelos se termina con el mismo rito con el que a veces cierra la fiesta para los muertos. Los restos de las ofrendas son mezclados en una calabaza grande o perol de madera. Una hounsi da tres vueltas al peristilo. El recipiente que lleva sobre la cabeza y después de haberles preguntado si estaban contentos, lo deja a su glotonería. Ellos se echan sobre esta pitanza como vuelo de pájaro y se disputan el contenido. Se les ordena, sin embargo, no romper los huesos con los dientes.
Si la comida es preparada para gemelos vivos, éstos son naturalmente los primeros en comer y solamente cuando están saciados, se ofrecen los restos a los invitados: se les aclama y no se cesa de preguntarles si están satisfechos.
A los manyé-masá siempre se comienza con una ceremonia de cumplimiento destinada a los muertos, en especial dedicada al espíritu de algún difunto de la familia. En ella se sigue el formato de una misa espiritista, con la diferencia de que los rezos son realizados en créole y no siempre son los mismos. Pero no se mezclan alimentos algunos.
Los Mellizos haitianos se odian mutuamente, igual que aquellos denominados Géminis en el zodíaco, cuyo símbolo —dos pedazos de madera atados juntos—”es figurativo del irreductible conflicto de procesos mentales contradictorios”. Asimismo están investidos de poderes sobrenaturales o excepcionales: se ofrecen numerosos ejemplos de su capacidad para realizar maleficios y encantamientos. En Cuba, a los orichas de origen yoruba conocidos como los Ibeji, y más popularmente como Jimaguas, hijos clandestinos de Ochún y Shangó, se les estima por sus excepcionales poderes mágicos. En este panteón religioso cubano, a las divinidades gemelas se les incluye entre aquellas que han quedado “en un segundo plano de relevancia” y se las caracteriza así: transculturados en San Cosme y San Damián son jimaguas; protegen a los niños, son niños ellos mismos, como hijos de Changó vencen fácilmente. Sus contiendas se desarrollan con artimañas infantiles y aguda picardía. Son glotones, amantes de golosinas y del vino de palma. Cometen travesuras de todo tipo. Obbatalá los consiente mucho. Se visten como su padre Changó, de blanco y rojo.
En los manyé-masá observados, se les ofrece una atención particular a los niños, en los que se ponen de manifiesto las evidentes analogías existentes entre ellos y los mencionados orichas. Las características de éstos se asemejan bastante a las de los Masa. Por último, observamos que, al final de la ceremonia que se va a describir, se lanzan restos del manyé u ofrenda en algunas direcciones del : bosque, con el objetivo de que coman de él los santos vodús, los espíritus ancestrales y demás seres sobrenaturales.
El manyé dedicado a los Masa, como son designados en Cuba los Gemelos, es una de las comidas ceremoniales más atractivas del vodú, tal vez por el lugar jerárquico tan elevado que ocupan estos santos y por la estimación que se les tiene. Esta ceremonia posee rasgos particulares que deben ser destacados.
El altar y la ofrenda
En la mañana del día de la “comida” principal, se dispone el altar en uno de los dormitorios de la casa de vivienda de la familia. A la entrada de la pieza se coloca en el suelo y justo en la esquina derecha un recipiente con agua.
Cuando uno accede a la habitación, se observan los componentes de la ofrenda próximos a las paredes de tablas y otros objetos litúrgicos.
A la izquierda, encima de unas hojas de plátano han sido colocados dos huevos, cacao, yuca y otras viandas y, a continuación en la misma dirección, maí mulé, arroz crudo, una planta cuyo nombre se desconoce y arroz con leche; a la derecha, un jibe cubierto con una tela blanca encima de la cual hay panes, café, leche, arroz con leche y otro recipiente cuyo contenido no se distingue, y, a continuación diversos dulces, como turrones de maní otra vez arroz con leche y al final algunas rebanadas de pan. Al lado izquierdo del jibe han depositado un pequeño recipiente con “agua bendita”. Al igual que a ambos lados del improvisado y rústico altar, se destacan dos jarros grandes de aluminio con agua, aunque uno de éstos contiene, además, azúcar. En la parte superior del altar permanece encendida una vela.
Son las diez de la mañana. El hijo del hungán ordena que se levanten y lleven a la habitación a todos los niños. El resto de los familiares se coloca alrededor del altar y el sacerdote se sienta en su pequeño asiento frente a él. Los niños entran y salen con un margen muy grande de espontaneidad; el hungán, en ocasiones, les da dulces del canastillo.
El grito de ¡Abobó! que pronuncia el hijo del sacerdote marca el comienzo de la ceremonia. El coro le responde con otro ¡Abobó!. De ahora en adelante, como es habitual, se mantendrá esta estructura antifonal en el canto: el solista pone el primer canto.
La peurillé, pourlá’e’ est bien
je demandéz pardó…

cuando el coro le responde, dice:
La peurillé, pour les Masá…
El joven, mientras canta, agita la maraca ritual (o assón), rítmicamente. Con ello se significa que es él quien conducirá la ceremonia.
En cuanto al aspecto musical, el único instrumento acompañante es la guataca, percutida con un tornillo (triyán). Uno de los hijos del hungán que toca este instrumento es quien, precisamente, “pondrá un canto” que da inicio al sacrificio.
En medio del canto el oficiante da órdenes de “bambulear” las aves. La mayor de las hijas del hungán les va arrancando a cada una de ellas las plumas, y las arroja al altar. Luego les da de comer y vuelve a bambolear los animales alrededor del altar. Mientras, el joven que conduce la ceremonia, corta los extremos de las yucas y hace con ellos un montoncito. El hungán reparte; los dulces entre todos los niños que lo rodean.
No se debe dejar de consignar algo muy significativo, al conjuro de los cantos y toques, y en general de la atmósfera creada, el joven sacerdote se ha convertido en la cabalgadura de un lúa: en Criminel. Éste es quien ordena a todos ponerse de pie. Es evidente que el hungán también es poseído por otro lúa , Lacuá, y es él quien ayuda a dar de comer a las aves, se las pasa por el cuerpo y danza con ellas. Luego se las pone en la cabeza y las sostiene allí verticalmente.
El oficiante más joven le hace una incisión en el cuello a un ave y derrama la sangre en una jigüera; luego le va dibujando una cruz en la frente a cada uno de los participantes con la sangre tomada del cuello del animal que hirió. Dibuja ese mismo símbolo en el horcón situado en la esquina del altar, al fondo. Finalmente, arrojan las aves sacrificadas encima de las hojas de plátano y el joven sacerdote esparce sobre ellas agua azucarada y café. La mambó vierte asimismo agua en el centro y los costados del altar, con esto se da paso a una de las partes de la ceremonia que requiere de una explicación ulterior: la del “sacrificio de dinero”.
El joven sacerdote está cantando una canción en tono triste que invoca la asistencia de luases que no se han presentado; le arranca lágrimas y entonces pide que reúnan a los niños. Surge la letra de otra canción:
Lafamí bien piesa
Lafamí bien piesa
¡Oh, lafamí
c’est luá Masá…

Automáticamente cada uno de los miembros de la cofradía va depositando un billete con valor de un peso sobre las viandas y luego el dinero se echa en el altar. El joven oficiante clava el cuchillo del sacrificio en el suelo, justo frente al altar, mientras el viejo hungán canta una canción lúgubre, sumido como en un sueño meditativo. Se escucha un canto:
Ye dilá c’est Jamué
Ye dilá c ‘est Jamué
c’est demain u tata
je dit u pad prend.

Evidentemente, el viejo hungán sirve de cabalgadura a los Masa, loas a los que se les ha realizado el servicio.
Éste incluye la confección de una sabrosa comida que debe ser servida en pedazos de yagua e ingerida sin usar cubiertos, es decir, empleando las manos u otros objetos que remplacen a aquellos. Este pasaje genera un ambiente festivo y de participación colectiva y tiene lugar en la tarde.
Sin embargo, hay un detalle muy significativo: hay una parte de la comida que se confecciona sin sal y ésa está destinada a “darle de comer a otros santos en el palo”, mientras que parte de la que tiene sal se deposita en el altar. Finalmente, se repite en este manyé una operación frecuente en otras comidas: algunos miembros de la cofradía lanzan al monte fragmentos de los alimentos con la clara intención de que coman de ellos todos los espíritus.
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LOS SANTOS IBÓ
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IBÓ
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A este lúa no se le puede poner la comida junto con otros santos, sino separada. Digamos, en una esquina de la casa: “ese santo dicen que es caprichoso; no le gusta el juntamiento, lo de él es solo”. Se le sacrifica una pareja de aves—un gallo y una gallina colorados—. Es identificado con santa Bárbara o el oricha Changó de la santería cubana.
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IBÓ-BUÁ
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Ibó que habita en el monte.
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IBÓ-CAI
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Ibó de la casa.
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IBÓ-LA-FAMÍ
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Se trata de un santo de la clase de los diablos: recibe como ofrenda un verraco grande y viejo, que se le sacrifica al pie de un hueco y cuyas partes ofrendables luego se entierran en él. Puede incluirse en su manyé un chivo grande y viejo también, siempre un gallo y una gallina: todos los animales que se le sacrifiquen deben ser de color negro, que es su color simbólico. Su ceremonia se realiza cada veinticinco años.
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LOS GUEDE
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Se define a los integrantes de este grupo como los “genios de la sexualidad y la muerte al propio tiempo”.Se suelen situar en una posición marginal, al ser confundidos con las almas de los muertos o los resucitados. Con sus vestimentas, sus poseídos se esfuerzan en evocar la imagen de un cadáver, como los describe un autor, “los guedé forman un grupo de divinidades sumamente poderosas por ser los genios de la muerte, se erigen, tal vez, como los dioses más fuertes del panteón [voduista] y también los más respetados, sobre todo de las otras divinidades que los temen y quieren evitar su jacarandosa compañía”.
Los guedé no se materializan durante la posesión como lo describen los autores en Haití: vestidos de negro, con sombrero de copa, frac y chaqué. Llevan lentes estrafalarios, a los cuales a veces les falta un cristal. No nasalizan la voz como los zombi ni dicen obscenidades. Su comportamiento llama la atención, porque inmediatamente se tiran al suelo y se sitúan alrededor de la hoguera. Sus integrantes desempeñan un papel fundamental en la praxis voduista en Cuba: no hay hungán o mambó que no “trabaje” con uno de ellos en su labor cotidiana de consultas y medicinas tradicionales.
A continuación los miembros más relevantes de esta familia:
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GUEDÉ

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Es descrito como un santo que consume mucho picante y tafiá; bebe mucho y es muy fuerte. Hay que guardar un respeto estricto cuando se le hace un servicio: “Si él tiene la comida, nadie puede tocar ni coger nada de ella”.
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LACRUÁ O LACUÁ
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Informantes haitianos atestiguan que Baón Lacruá es el espíritu de “la primera persona que se entierra en un cementerio” y al hablar de los guedé, los identifican con “los muertos”. Es así como afirman que Zombi y Lacuá son muertos, igual que Senché y Cemiché y sitúan como su jefe al Baón, es decir, a Barón Lacuá.
En Cuba, se trata de un santo que pertenece a la familia de los guedé, a los que pertenecen Barón Samedi, Barón la Croix o Barón Cimetiére, “el guardián del cementerio y una de las más importantes y poderosas divinidades del panteón voduista”. Tiene como símbolo la cruz y en la ofrenda se incluye un gallo negro.
Este luá-muerto Este luá- tiene facultades muy sensibles para detectar dónde hay mala intención, daño o maldad. No obstante, parece ser más bien un lúa “cerebro” o que dirige las acciones de otros santos para que resuelvan los problemas localizados por él. Gran Búa es el que ejecuta las curas que Lacuá recomienda en las consultas o citas de adivinación.
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ZOMBI
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Su servicio hay que realizárselo en el tronco de un árbol, donde hace acto de posesión de su caballo, porque él vive en el monte. Algunos lo consideran un santo cimarrón que gusta de vivir en cualquier mata, nunca en el exterior. Coge bejucos para tejer su ropa. Es un muerto que no fue para el cielo y se quedó en el monte.
Cuando alguien lo monta, sale “quitá” y al regresar viene forrado de zarza. Entonces se baña al caballo con aguardiente y se le van cayendo las espinas. Nadie sabe cuándo llega ni nadie sabe cuándo se va. Se caracteriza porque “todo lo desbarata y resuelve”.
Su gran poder radica en que él es quien recibe a los muertos en el cementerio, su verdadera casa. En torno a él se levanta un halo de misterio: anda oculto, se desconoce el instante en que aparecerá y también cómo lo hará, por lo que se teme mucho al establecer un compromiso con él. Se dice que fue “en el ayer” un ser vivo, pero fue convertido en zombi, por lo que considera a todos los fallecidos como hermanos suyos.
Se le representa, antropomórficamente, como un viejito de cara muy arrugada que cambia su aspecto cuando se manifiesta en, o posesiona de una persona. La posesión se realiza con calma, se limpia la cara con el pañuelo del caballo. Se le debe pedir y apaciguar y darle mucho aguardiente. Cuando al fin “llega”, lo primero que hace es tirarse al suelo y allí se sienta. Se le quitan los zapatos e inmediatamente hay que buscarle un sombrero ripiado al que le amarran una tira negra y se lo colocan en la cabeza. Se arremanga los bajos del pantalón.
Como los Ogún, le teme mucho al agua; así, para “bañarse” sacude las hojas de los plataneros, pero si se le mojan los pies, hay que encender una hoguera para calentárselos. Asimismo siento un miedo muy grande por los militares. Si alguno de éstos está presente cuando Zombi se posesiona de alguien, él se retira apresuradamente del lugar.
En su manyé-luá se incluyen boniato y arenca asados con aceite. Se le sacrifican un chivo y un pollo negros. Sus colores simbólicos son el negro y el blanco, “pero más negro que blanco”. Cuando se hace la comida de todos los santos, él se presenta y come. No es necesario, pues, depositarle su alimento aparte.
Se le caracteriza como un ser decidido y violento que se dedica a dar labores; muchos de sus “trabajos” nadie los puede ver, porque los hace de forma oculta.
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CEMICHÉ O CIMITIEL
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El nombre de este lúa parece derivar de cemetière (cementerio) o camposanto, lugar de residencia del santo que nos ocupa. Se dice que entre Cemiché y Senché existe una relación de parentesco : el primero es el padre del segundo, pero en un sentido simbólico; el primero, recibe los muertos en el cementerio y Senché los “apadrina”. O sea justifica que la persona ha fallecido realmente y le echa la tierra encima.” Después de esta confirmación, aparece Lacuá y le pone la cruz.
Se distingue por la labor específica que realiza: dar indicaciones, curas y consultas. No tiene un vestuario característico. Uno de nuestros informantes lo describe como una persona débil al “llegar”, como si fuese un -anciano; pero no está seguro si se manifiesta así porque ésa es su figura o si se debía al largo tiempo que llevaba laborando con el caballo en que él se posesionó.
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LUASES DE LOS CAMINOS Y ENTRADAS
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LEGBA

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“En África, Legbá es un dios fálico y joven. En Haití es una persona senil de barba blanca. Se le invoca para que abra las puertas. Recibe la primera plegaria en las ceremonias”. Tiene figura muy parecida a la de san Lázaro: cojea como éste y lleva una especie de muletica en la que se apoya para caminar. Su ropa es raída, muy usada, con la que demuestra sus trabajos como misionero, porque “su misión es muy dura”. Puede tomar picante y frotarse con él los ojos. Una sacerdotisa, afirma que Legbá “existía, pero al dar la caída se convirtió en luá, por lo que su comida desde entonces siempre se ha preparado así: asada”. En su manyé se incluye pollo invariablemente y, en algunos lugares, chivo, ambos de color negro, además de siete tipos de viandas.
Lo significativo que recibe de la ofrenda animal son las plumas, la cabeza y las tripas que son lanzadas al fuego de la hoguera, con lo que se hace saber que se entregó todo lo que le pertenece. Esa hoguera será encendida en la portería o entrada principal que dé acceso a la vivienda del dueño de la fiesta.
Debajo de la enramada permanece encendida una vela y en ella se sitúa inicialmente la orquesta. Luego la hoguera se rocía con agua azucarada, además se avivan las llamas con aguardiente. Poco después es encendida otra vela que se coloca al pie del fuego, levantada y puesta en el camino que desemboca en la portería.
Ésta es una ceremonia indispensable para el desarrollo del conjunto de ritos que se realizarán en cumplimiento de los demás santos y fuerzas sobrenaturales. Su función consiste en llamarlos, atraerlos y darles la bienvenida para que se presenten en la fiesta que se les ha organizado.
Con la carne de los animales y las viandas asadas —más pedacitos de bombón—se prepara una especie de pudín en una jigüera al que se le añade mucho picante y se reparte entre todos los concurrentes a la ceremonia.
Confirmando su preeminencia, un sacerdote nos atestiguó que Legbá es “el jefe de todos los santos; hay que hacerle la comida primero a él, antes que a los demás”.
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LUÁ CHEMIN
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Luá de los caminos reales. “Trabaja”, da caridad. En su manyé se emplean diversas carnes, como la de cerdo para hacer una especie de ajiaco al que se añade todo tipo de viandas, menos la calabaza. Esta última no puede depositársele tampoco en su altar.

LUÁ CALFÚ

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Lúa Calfú es el de los cuatro caminos. “Se le prepara su comida en cualquier lugar, pero siempre su altar tiene que situarse en un rincón pegado a la pared”.
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LENTÓ
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Se conoce que trabaja sólo una vez al año. Habita en el marco de la puerta de acceso a la casa de vivienda, donde ejerce una especie de “protección” a sus moradores.
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COLÉ-CORD
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El nombre que ofrecemos corresponde a una pronunciación figurada nuestra, a partir de la información. Ellos nos atestiguan que el significado que más se le aproxima es el de “nudo” o amarre, situado a la entrada de una casa.
Es evidente que se trata -como en el caso de Lentó- de una expresión más de la brujería que circunda siempre al vodú. Las encrucijadas y caminos son “lugares encantados por los malos espíritus” y todas las entradas deben ser reforzadas para desbaratar los maleficios o daños dirigidos contra alguna familia. Con este santo se amarra.
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OTROS LUASES
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LENGLESÚ

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Se auto identifica cuando se posesiona de un caballo. Se caracteriza por ingerir grandes cantidades de ron, sobre todo de aguardiente de caña con picante. Su manyé-luá incluye un verraco y todo tipo de viandas. Ese animal es degollado, como si fuese un chivo. Se abre un hueco en la tierra donde se depositan una botella de ron, viandas y otras cosas que se le ofrezcan en la comida. Encima de todas ellas, se derrama la sangre del animal sacrificado. En dicho hueco se depositan, finalmente, las partes ofrendables de aquél : la cabeza, las cuatro patas, el rabo y el corazón. La comida confeccionada con el resto del animal puede ser ingerida por los asistentes a la fiesta.
Lenglesú es un lúa diablo. Es “violento y maligno”. Cualquier compromiso establecido con él que se incumpla puede costar la vida.
Se aprecian diferencias en cuanto a las partes que se le ofrendan a este luá en Haití y en Cuba: en el hermano país caribeño se le incluye en el manyé parte de la lengua y de las orejas, así como las patas delanteras y la extremidad de la cola; los pedazos de carne no deben ser cocinados con sal.
Es presentado Lenglesú como el lúa del arco iris y Blinginsú “marcha” o camina con él.
Existen dos Lenglesú más: Lenglesú Damá y Lenglesú Vasensá, con rasgos o caracteres diferentes a los del primero
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DJAB MONTAÑE
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Como su nombre lo indica, se trata de un lúa diablo: se le llama a las doce de la noche, en el centro del monte y se le ofrenda un macho sin castrar o verraco, de color grisáceo. Su ofrenda se cocina entera y se deposita donde vive; en ella se incluye una variedad común de viandas.
De figura llamativa, del tamaño de una palma, agita sus enormes y largos brazos cuando se mueve. No puede “montar”, pues, en el interior de una casa por sus descomunales dimensiones. Lo hace sólo en el bosque. No se distinguen sus facciones al manifestarse, pero se ve que lleva una enorme cadena atada a la cintura.
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SAINT MICHEL ARCÁNGEL
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Santo que se utiliza en el hogar “como respaldo de la casa; siempre hay que tenerlo en la puerta”. Aparta o vence las “malas corrientes” que puedan ser dirigidas contra una familia.
Según el canto que se le dirige en la ceremonia, es presentado como un intermediario de los Zanges (los santos vodú), ante Dios y la virgen María.
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MACUTO
Luá traído de Haití. Es varón. Porta un machete y una yaba.
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CICLÓN
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Luá diablo. Cuando se posesiona de su caballo, se necesitan veinte o treinta personas para controlarlo, pero a todas puede levantarlas. Posee una furia y poder descomunales. ´
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ABORÍ
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Luá diablo.
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MAMÁ GUÁ o MANAGUÁ
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Equivale a mamá abuela.
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DIVISIÓN
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En cada grupo de luases afines debe haber un jefe que los dirija: a ése se le
denomina División. En el asentamiento cubano-haitiano de La Caridad, hay una practicante voduista, caballo de este santo. Se le identifica cuando se posesiona de ella por los cantos que le corresponden, uno de los cuales dice así:
¡División mayí-colá-oh, oh
¡División mayí-colá-oh, oh!
¡División mayí-colá-oh, oh!
¡División mayí-colá eh, eh egué!
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OBBÁ LOMÍ
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Su vestuario es blanco e incluye una pañoleta de ese mismo color. Usa una falda larga y su bebida preferida es melosa, no alcoholizada. Porta como atributo también un collar. Es la reina de la ceiba, árbol donde reside su poder. Si no pertenece a la categoría de los luases diablos, guarda estrecha relación con ellos.
Como animales de sacrificio se incluyen en su manyé un chivo y un pollo negro. Los alimentos se le depositan en una canasta. Se trata de una antigua divinidad venida de África y que en Haití, recibe el nombre de Congó Azuecá. Junto con los miembros de la familia de los Ogún, es especialista en artos adivinatorias y trabaja mucho con las barajas.
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SANTOS ACUATICOS
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Aunque a primera vista parezca que en vodú existe un debilitamiento en el culto a la serpiente proveniente de los antiguos whydah del Dahomey, en las prácticas voduistas observadas se aprecia un número considerable de luases con rasgos que denuncian el poderío de ese culto. Se atestiguan que Gran Búa al desplazarse silba y hay varios santos que se cuelgan de las ramas de los árboles o que se arrastran por el suelo como si fuesen un ofidio.
Nunca se usa una serpiente viva en las prácticas voduistas. Entre los espíritus acuáticos se ponen de manifiesto los aludidos rasgos, a veces sutilmente.
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ZAÚ PEMBÁ
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Al presentarse, se echa al suelo y de inmediato hay que echarle mucha agua a su paso. Él prácticamente se arrastra por el fango, al tiempo que “canta”. Ingiere grandes cantidades de bebidas alcohólicas, lo que hace por botellas, de un solo sorbo. Así es como realiza su trabajo: al brindar, se dirige a los interlocutores para decirles francamente: “Yo no tengo amigos, no me relaciono con nadie”. Desaparece de la vista pública y se introduce en el río, donde es difícil de hallar, allí puede pasarse días enteros y reaparecer nadando. Es invocado a las doce de la noche. Como nunca existen condiciones para darle su manyé, él envía un miembro de su corte. Parece estar dotado de poderes prominentes en el orden de una inteligencia ordenadora, basado en la cual organiza y dirige las curaciones.
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DAMBALLAH
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Algunas veces se presenta como hombre y, otras, como mujer. Cuando lo hace como santo, se dice que es el rey de los santos guerreros, Criminel o Togó, En su segunda variante, aparece como una santa vestida de blanco que pide, en vez de ron, agua de azúcar.
Su alimento característico es el maíz tostado. Entra cantando tranquilamente, se muestra muy contenta con todo el mundo y santigua a los concurrentes.
Cuando Damballah silba no cobra por el trabajo que realiza. En su ofrenda se incluyen chivos de pelambre amarilla, ( giro) o colorado y viandas de todos los tipos .
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CULÉV
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Su ceremonia se realiza en el río. Los animales que se le sacrifican son los curieles, los cuales se introducen en una lata de donde son extraídos para matarlos con un cuchillo. Un poco de su sangre se echa en un frasco y se mezcla con perfume para el uso de los hijos del altar. También come fruta de pan. Es un santo que según los informantes fue traído de Haití.
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SIMBÍ
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En Haití se le considera el guardián de las fuentes y los mares. Simbí come en el río. Allí se le debe realizar su servicio. En su manyé se incluyen una pareja de pollos pintos y viandas (yuca, plátano, malanga, etc:) y un poquito de arroz blanco.
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LA SIRENA Y LA BALLENA DE MAR
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La Sirena y la Ballena son dos divinidades marinas tan estrechamente unidas que se les venera juntas y se les celebra con el mismo canto. Unos dicen que la Ballena es la madre de la Sirena, otros que ella es su marido y, en fin, otros que esos dos nombres se aplican a una sola y misma divinidad. Se representa a la Sirena conformé a la tradición europea, pero cuando ella aparece en el santuario, la persona que es poseída por ella es solamente una mujer joven, coqueta, muy cuidadosa de su tocado .
En una reciente investigación realizada en la República Popular de Angola, constatamos un fuerte culto a la sirena -representada convencionalmente de la forma antes mencionada- de origen kikongo. Los informantes de las comunidades haitianas aseguran que esta divinidad es un santo blanco, hombre, que vive en el mar.
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ERCILÍ O SANTA CECILIA
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En Haití existen dos Ercilí principales: Ercilí Dobá o Dogbá que es uno de los grandes luases del país, símbolo de la pureza, y Ercilí Fredá o Ercilí Freda Daromain que, como la anterior, se le identifica con la virgen María.
Todas las demás divinidades son consideradas como hermanas de la primera, en cuya ceremonia se realizan aspersiones en la tierra y el aire con perfume. Por sus veleidades y sensualidad sin embargo, se le considera como una especie de Afrodita antillana, con lo cual se le asemeja a la Ochún cubana , “diosa del amor sexual y patrona de Cuba”.
Pero si el color simbólico de ésta es el amarillo, el de Ercilí es el blanco: se trata de un espíritu marino que se desgajó de su cuerpo acuático para devenir en signo cultural de alcance más vasto. Hay que consignar que, como ocurre con otros luases hay otras Ercilí que se le contraponen en cuanto a rasgos caracterológicos.
En Republica Dominicana, esta divinidad recibe el nombre de Metré Silí y tiene gran renombre. Posee muchos de los trazos de la divinidad haitiana :es muy débil a los perfumes, a las prendas y a los trajes lujosos y caros. Odia la bebida y se deja arrastrar por la atracción masculina.
Esta misma divinidad, en punto petró. es “la única metresa que se presta para recoger corrientes malas cuando utiliza flores amarillas o de sol”.
Se han podido registrar dos tipos de Ercilí : una, de claro sello rada y otra, que bien puede equipararse con la Ercilí-Yeux-Rouges (Erzulie Ojos Rojos), de tipo petró. La primera va enteramente de blanco, detesta las bebidas alcohólicas y delante de su vista no pueden realizarse sacrificios cruentos: además tiene como pareja a Ogún Bátala u Ogún Guerrero, en su manyé lúa se incluyen palomas blancas, cake y bebidas dulces, entre otros alimentos. A despecho de esta primera clase de Ercilí localizada en las montañas de la Sierra Maestra, en la provincia de Las Tunas se constata un culto a la Ercilí roja: en su ceremonia se producen sacrificios de animales y su caballo viste con este color simbólico
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ORGANIZACIÓN Y RITUAL
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Jerarquías sacerdotales

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En el vodú no existe, como en otras religiones, un sistema jerárquico entre los sacerdotes por lo qué cada hungán y cada mambó administra su comunidad como le plazca. Esto no quiere decir que el vodú carezca de unidad, “sobretodo en cuanto a los aspectos rituales; tampoco está desprovisto de normas u obligaciones”. El sacerdote es el encargado de la dirección del culto y jefe máximo del o de los altares consagrados a los santos vodú y a la vez, “es intérprete de la voluntad de los loas”.
Cualquier persona puede ser hungán o mambó siempre que cumpla con los requisitos fundamentales como: ser adepto, conocer a la perfección la liturgia del vodú, los atributos de los dioses, sus símbolos … y, sobre todo, pasar por los ritos de iniciación (kanzó) o sea tomar el asson. Generalmente son las divinidades las que, mediante la posesión o el sueño, designan al futuro sacerdote .El sacerdocio puede ser también el fruto de una herencia, el padre cede sus poderes a su hijo. En realidad, herencia y designación se confunden en varios casos; muy a menudo son los dioses los que nombran el heredero.

Mambó es el nivel jerárquico equivalente al de hungán y es ejercido por una mujer. El hounguenikón, “jefe del coro de una sociedad voduista” puede ser hombre o mujer y es el encargado de reemplazar al sacerdote principal del culto cuando éste está en trance ritual o poseído por un loa. El la-place, otro elemento de la jerarquía de esta religión puede asumir la función de maestro de ceremonias si el hounguenikón se encarga de anunciar a los luases interpretando el canto ritual que le corresponde a cada uno de ellos. “Él es quien abre las procesiones y, haciendo bailar su machete, saluda a los espíritus que van apareciendo”. En el último peldaño de la escala están los hounsí (hunsí). quienes pueden ser de uno u otro sexo y son aquellas personas que han pasado por los ritos de iniciación, lo que les permite poder asistir al hungán o a la mambó, y se encargarían del orden y limpieza del templo y de la preparación de las ofrendas. Pero su tarea más destacada es la de formar el coro
Algunos mencionan además los hounsí-kanzó, a quienes se define sencillamente como aquellos que han pasado los ritos de iniciación.
Otros, por su parte, hablan del confiance o administrador del templo y de un gran sacerdote: el papaloa, (o papaluá) sumo dignatario del culto vodú quien tiene en el Badgigan a su principal ayudante”.
Y en ultimo caso , están los que añaden a mamaba o mamaluá.

Debemos tener muy presente que hablamos de una religión popular. Una religión que está opuesta, hasta cierto punto, a la función básica de la Iglesia la cual se sostiene en “fundamentar y delimitar sistemáticamente la nueva doctrina victoriosa o defender la antigua contra los ataques profetices establecer lo que tiene o no valor sagrado, y hacerlo penetrar en la fe de los laicos”. De ello se encarga el “cuerpo sacerdotal” en propiedad, elemento del que carecen estas expresiones de la religiosidad no institucionalizada.

El hungán está más próximo al brujo que al sacerdote a causa, desde nuestro punto de vista, de la intrínseca relación de la magia con la religión existente en el culto que practica . Es por ello que muy a menudo se acusa al primero de trabajar o “servir a dos manos, o, en otros términos, de practicar hechicería”
En este último ejemplo se pone de manifiesto la tensión entre el sacerdote y el brujo:
El sacerdote denuncia “las revelaciones del oráculo” y el “espíritu sistemático”, en suma, el espíritu profetice y “da vaticinio” del brujo; el brujo, denuncia el arcaísmo y el conservatismo, la rutina y la rutinización, la ignorancia pedante y la prudencia mezquina del sacerdote. Los dos están en su papel: de un lado, el orden y del otro el desorden.
El brujo voduista —denominado boccor (o bocó)— está dotado de poderes excepcionales que pueden ser utilizados en contra del prójimo o de sus bienes. Pero la palabra hungán designa genéricamente al oficiante, sea boccor o no. Éste se distingue de aquél en que hace curaciones pero practica la brujería. La diferencia entre ambos “se establece a nivel de prácticas y obediencias pero no de conocimientos”. Entre los dos se sitúa el divinar o divinó quien establece su función esencial en los siguientes términos:
En cuanto al divinar, él no “sirve” a ningún loa, o sea que sus relaciones directas con las divinidades africanas se mantienen a través de terceros, generalmente los fieles; ni practica la brujería. Cura a enfermos. A primera vista descubre la causa y la naturaleza de la enfermedad que generalmente logra curar “con la ayuda de Dios”. La ciencia del divinar es una herencia de los dioses de las aguas con quienes ha vivido durante siete años. Un collar de perlas que le entregan los dioses, simboliza sus relaciones con ellos y también su poder.

La mayoría de los oficiantes del vodú en Cuba —y, por supuesto, nos estamos refiriendo a aquellos que poseen determinado rango jerárquico en el culto— se sitúan en el linde, impreciso, entre el boccor y el divinar: lo mismo realizan curaciones a diario que esporádicamente actos de hechicería, puede ser de manera inconsciente, dado que los procedimientos mágicos de los que se valen para lograr estos últimos designios “existen de ordinario más bien bajo la forma de hábitos que dirigen la conciencia, en sí inconscientes”.
El sacerdote voduista denominado en Haití houngan, aquí se designa con la palabra hungán nasalizada. En la explicación que dan de su significado, los informantes parecen incluir también el de curandero (divinó); en todo caso, ambos términos no son excluyentes. Poniendo en evidencia, en la esfera lingüística, el intercambio del vodú con los sistemas mágico-religiosos cubanos, definen al hungán como un santero. A “la persona que influye dentro de los seres” la designan con la palabra mambó famí, pero esta función sacerdotal puede ser ejercida por un individuo del sexo masculino que se denomina mambó gasón. A la mujer que ejerce la función de curandera le llaman divinel o diviné.
Parece no existir precisión en estas denominaciones debido a la mezcla de funciones ejercidas por las personas designadas. Así, una “persona centro” en el culto voduista o hungán ejerce en la práctica como médico tradicional con el auxilio de sus loas y la curandera asume las funciones de sacerdotisa en la realización de las ceremonias de una cofradía voduista. De todos modos, sí ha quedado claro que el hungán es un individuo que posee muchos “misterios” que le proporcionan poderes excepcionales; sus conocimientos y experiencias lo sitúan por encima no sólo de los miembros de su cofradía, sino en ocasiones de los de toda una región. Como acertadamente lo definió un informante, el hungán es “un santero fuerte”.
Ésta parece ser la jerarquía sacerdotal superior en la actualidad, aunque parece haber existido otra por encima de ella: la de yeneral.
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Poderes y atributos de las jerarquías
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El orden jerárquico establece determinadas atribuciones entre los sacerdotes. Para acceder a cada uno de los niveles antes mencionados, se necesita cumplir con objetivos bien delimitados. Así un hungán debe ser capaz de poseer una cantidad elevada de luases (unos informantes dicen que su número es 101). Esta aptitud les posibilita montar altar para atender sus espíritus y trabajar con ellos, bien con fines espirituales o bien con fines exclusivamente curativos; además, puede dirigir las ceremonias, dado lo elevado de sus conocimientos y habilidades.

Tanto el hungán como la mambó pueden llevar la maraca (assón) y la campanita en los diferentes tipos de cultos voduistas. Mas, solo el primero está facultado para “tener y otorgar cuchillo , es decir, el arma con que se realizan los sacrificios rituales. Uno y otro pueden iniciar en el culto a nuevos adeptos. Por ello es que en el altar, invariablemente están presentes el cuchillo o el machete, que no podrán ser empleados sino después de un prolongado proceso de aprendizaje, una vez hecha la iniciación.

Es, por tanto, algo significativo que, en el transcurso del culto el sacerdote sea el factor de dirección central y, en muchas ocasiones sabrá ejecutar ceremonias o tareas muy difíciles o complejas. El es quien planificará el conjunto de eventos rituales que serán realizados en días indicados del año y velará porque se efectúen según lo estipulado por las normas Llegará incluso, al extremo de indicar los detalles más íntimos y quiénes deben realizar los sacrificios y cuándo. Se le supone dotado de poderes excepcionales debido a su contacto perenne con los luases, con los que mantiene una relación permanente Sus poderes excepcionales capacitan a un hungán a traspasárselos a una segunda persona, si hubiese necesidad de ello .

Los oficiantes voduistas haitianos muestran simplicidad en el vestuario y los atributos que insertan en él como claro referente religioso. No ocurre así entre sus descendientes que ostentan jerarquías semejantes, en quienes se observa, por el contrario, una sobrecarga en los elementos visibles. Así, muestran múltiples tipos de collares con cuentas de semillas con las que se hacen los que se venden en algunos establecimientos públicos. Entre ellas insertan otros objetos, como chapas de llaveros y las denominadas “lágrimas” de cristal de las lámparas de araña. En un collar observamos decenas de carreteles de hilos de coser de diferentes colores. Es evidente que a la función cultural se añaden elementos decorativos. No faltan en estos atributos medallas de oro con imágenes de santa Bárbara o de la virgen de la Caridad del Cobre.
Lo anteriormente expresado, no excluye el que cada uno de los elementos que nos parecen incoherentes tengan algún significado. Es característica la existencia de collares que ostentan, con un riguroso ordenamiento, cuentas con el color o la combinación de colores que simbolizan a una divinidad. En la mayoría de ellos se inserta un silbato que deviene en instrumento musical. Los rítmicos chiflidos del pito de un hungán pueden ir marcando las situaciones climáticas de una ceremonia e indicar el momento en que la batería debe aumentar la intensidad de sus toques para posibilitar que alguien poseído por un luá, por ejemplo, ejecute el sacrificio de algún animal. Después de que éste se ha realizado, la divinidad —sentada sobre su ofrenda— suele emitir cortos e intensos chiflidos con el silbato en señal de júbilo.

Es evidente la intención del sacerdote de subrayar su rango mediante la sobrecarga de esos atributos. A los mencionados deben añadirse los pañuelos cuyos colores más usados son el rojo, el blanco y el negro, y sus combinaciones. Estos emblemas se colocan en el torso diagonalmente con respecto al eje vertical del cuerpo y se cruzan por encima del hombro y por debajo de los brazos hasta hacerlos coincidir al frente, a la altura del diafragma, donde se anudan. En ocasiones en la superficie de los pañuelos aparecen dibujos, letras o el nombre de algún lúa.

Como en Haití, en las cofradías voduistas estudiadas en Cuba, el hungán y la mambó son asistidos por otras personas en la realización de las ceremonias. No existe aquí la misma organización jerárquica que comprende al la place o maestro de ceremonia y a los hunsí o asistentes del hungán y de la mambó. En algunos sitios no hay funciones institucionalizadas, es decir, permanentes para determinadas personas, sino que éstas pueden asumirlas según hayan obtenido una dosis apreciable de experiencia y habilidades.

Un papel muy descollante lo desempeña el encargado de la despensa o almacén donde se acumulan, a lo largo del año, los bienes materiales destinados a los manyé-luá u otras celebraciones litúrgicas. Hemos comprobado asimismo que aquél no siempre es una persona avezada en el vodú. Se le exige que tenga buen sentido de la administración y que provea eficientemente de todo lo que se necesita para la ejecución exitosa de las ceremonias. Cuando concluyen éstas, se reintegran a su actividad habitual y puede tener o no vínculos fijos con la actividad mágico-religiosa.

Con el coro de las hunsí—porque todas las que cantan a coro son mujeres, por lo general jóvenes— ocurre, sin embargo, algo interesante: en él ingresan muchachas no iniciadas y que con su participación en el culto cada vez se sienten más involucradas en él. Estamos pensando ahora no sólo en las cantantes sino también en las porta-estandartes; entre éstas hemos conocido muchachas, incluso blancas, sin vinculación previa con la actividad voduista, pero que fueron invitadas a tomar parto en ellas y por “embullo” aceptaron. La conclusión es que terminaron por hacerse creyentes.

Los tocadores casi siempre tienen una vinculación muy estrecha con el culto. Pero, a pesar de sus conocimientos musicales y sus pericias en la ejecución de los instrumentos, no se les considera como excepcionalmente dotados de gracia o poder. Esto es, en la función mágico-religiosa, se aprecia una independencia progresiva de la función artística. No obstante, los viejos inmigrantes siguen considerando sus cualidades musicales como un don otorgado por lo sobrenatural.
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RITOS DE INICIACIÓN Y BAUTIZO
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Cuando un luá se posesiona de una persona puede emitir señales que evidencian su deseo de que ella se convierta en su caballo. Procede entonces a identificarse a la divinidad por su carácter y comportamiento, para luego “fijarlo” en la cabeza de la persona elegida a fin de que, cuando la divinidad “llegue”, lo haga con firmeza. Este último acto de fijación y acoplamiento entre el lúa y el instrumento a través del cual él hará acto de presencia entre los seres humanos es el que garantiza la continuidad —por cierto, no ilimitada, en todos los casos— de la relación que a partir de entonces queda establecida entre uno otro.
En el rito de la iniciación, que es más bien sencillo, deben participar oficiantes del vodú de experiencia para evitar cualquier tipo de problemas. Es conducido por un hungán y una mambó, quienes interpretan los signos manifestados por el luá y los dan por ciertos. No pueden tomar parte en el acto nada más que ellos y el candidato a iniciarse; de hacerlo otras personas iniciadas, sus luases podrían posesionarse de éste. En ocasiones se admiten como observadores sólo a gentes no iniciadas que no provoquen interferencias, como la anteriormente referida.
Los oficiantes sientan al que se va a iniciar en una mesa y le ordenan vestirse con la ropa ritual del luá; preparan una palangana blanca, que tiene que ser nueva, y la colocan delante: su contenido está compuesto por agua, perfume, albahaca y azúcar. Según los informantes, el azúcar “dulcifica” al santo y la albahaca sirve para “abracar”, esto es, darle firmeza a la unión. El hungán hace sonar la campanita ritual y la mambó un sonajero hecho con una güira para dar inicio al acto; a continuación, ambos proceden a emplear otros recursos para invocar a la divinidad, como las plegarias y rezos correspondientes. El trance evidenciado en el candidato no se hace esperar y el luá acude así al llamado.
Se traen las “prendas” distintivas de la divinidad —pueden ser una güira, un pañuelo, un pito o una campanita—y se las presentan, conjuntamente con los animales y la bebida. Los oficiantes conversan con el luá y le muestran sus símbolos sagrados; el santo manifestará qué tiene que hacerse para solicitar sus servicios cuando los necesiten. El iniciado podrá comenzar a aprender allí mismo qué utilizará para llamarlo y qué hacer a su llegada. Es natural que el luá acepte las cosas que se le han presentado y tal vez solicite un frasco de perfume, una cadena, un anillo, un collar, una sortija o cualquier objeto que el iniciado portará como prenda suya, es decir, del luá .
Después que éste “llega”, se procede a realizar el bautizo: primero, para apaciguarlo, se emplea una jarra con agua azucarada, con lo cual se le está indicando que su conducta futura deberá ser siempre buena. Entonces se le lava la cabeza al iniciado con el líquido de la palangana y, acto seguido, mojado, se le colocan los atributos o las prendas, símbolos que identifican y representan al luá. Si a éste le gusta su caballo muestra de inmediato su conformidad; si, por el contrario, no está de acuerdo con él, responde: “Bueno, vine de pasada, vendré después” y ello significa que hay que repetir la ceremonia. Ocurre entonces que este luá puede sugerir, antes de retirarse, el santo que quiere pasar por el iniciado, al cual se le cambian los atributos por los del luá sugerido.
Si al fin se produce la aceptación, el recién iniciado tiene que someterse a un retiro, en un sitio destinado al descanso; éste debe ser tranquilo y donde reine el silencio. Allí procurará no establecer relaciones con nadie, ni aun con sus familiares. La duración del encierro es relativa; si se realiza donde el santo está acostumbrado a “trabajar” —es decir, donde da consultas, indica remedios o curas—, entonces la reclusión podrá durar tres días. A partir de entonces el santo puede ser llamado al trabajo.
Si un luá ha sido iniciado para laborar, los sacerdotes le hacen saber que la mesa donde fue bautizado es el lugar que se le ha destinado para que trabaje, pero al mismo tiempo le indican el lugar donde morará. Así es como se marca el árbol donde concluirá el rito de la iniciación: al pie del tronco se lleva un recipiente con agua y se derraman varias porciones de ella mientras se reza. Con todas estas operaciones se le hará comprender claramente al santo la diferencia existente entre su sitio de labor y su morada o arbe-reposuá, sitios con los que él se relacionará habitualmente. El resto del agua de la palangana con la que se hizo el acto de purificación y que sirvió para el bautizo se deja debajo de la misma mesa donde se produjo la iniciación, hasta que ella se consuma, es decir, se volatilice.
Un santo puede cabalgar sobre una persona sin haber sido llamado, lo puede hacer hasta en un niño. Mas, en ese caso no se manifestará tal cual es ni hablará hasta que no se fundamente La mambó Elena nos refirió que este fenómeno le sucedió a ella a los nueve años y sus padres se oponían a realizar la iniciación. En ese caso el luá estaba como mudo. Después de iniciada, la señora tuvo que esperar a estar fuerte, dura, preparada para atender o en condiciones para “recibir” el espíritu y “entonces fue que éste habló y así pasé [nos refiere ella] a ser mambó .
Como es natural, el dominio de estos seres y del culto voduista en su conjunto no se puede obtener si no es mediante un largo proceso de preparación y entrenamiento, en el que se comprende la instrucción y asesoría por experimentados oficiantes de esta religión. Éstos transmitirán no sólo conocimientos al iniciado sino también habilidades y mañas que desarrollaran sus capacidades para hacer que se posesionen de él los luases y que lleguen a comunicarse verbalmente, lo cual hacen invariablemente en la lengua créole.
El bautizo o “lavado de cabeza” constituye el punto culminante de la iniciación.
En este hecho existen detalles del culto voduista en Cuba muy diferentes a los de República Dominicana. Aquí se emplean una jarra con agua azucarada, la palangana cuyo contenido es un líquido mezclado y una vela; como hemos dicho más arriba, con ese líquido lustral se frota la frente del iniciado y se le derrama en sus manos, al mismo tiempo que se reza. Después de realizadas estas últimas operaciones, procede a partir un huevo cuyo contenido es derramado en su cabeza, con lo cual “el santo” queda bautizado.
Veamos cómo se realiza esto actualmente en República Dominicana:
Una parte importante del bautizo lo constituye la rotura de un huevo sobre la cabeza del iniciado, frotándose su contenido sobre la cabeza que luego se sumergirá en una tina y se le echará abundante refresco rojo y agua con muchas hierbas diferentes. A continuación se coloca una
paloma blanca encima de la cabeza, que luego se deja ir libremente. Terminado el ceremonial del bautizo, entra el nuevo “caballo de misterios” en el primer trance, es un estado de suspensión sensorial o letargo en el cual los “seres” se manifiestan a través de éste.
Se habla de “subir”, pues se entiende que los seres suben de la tierra hacia el cerebro del médium en donde se alojan. A partir de ese momento se convierte en un “caballo de misterios”, que estará en la obligación de servir para siempre a los “seres” sin poder arrepentirse de este compromiso.
Hay santos que constituyen parte de una herencia familiar, por ejemplo, se transmiten de padres a hijos o de otros familiares a parientes muy cercanos. Según algunos de nuestros informantes, éstos son los únicos luases que no sufren todo el proceso iniciático que acabamos de bosquejar, sino sólo una parte de él. En efecto, cuando ellos “llegan”, en vez de utilizar el huevo , se emplea agua azucarada para amansarlos, nunca ron porque los enfurecerá o pondrá más inquietos. Si generan algún tipo de violencia, se conversa con ellos para persuadirlos de que su actitud bruta es incorrecta; se les invita a que hablen o pidan lo que deseen, tratando de averiguar la causa de su actitud , que muchas veces se debe a que no se les ha realizado determinado “cumplimiento”. El espíritu, generalmente, le responde al sacerdote dándole a conocer su índole y su deseo o intención de alojarse en la cabeza del familiar en el cual hizo acto de posesión.
Antes de concluir, someteremos a análisis dos consideraciones. La primera se refiere al fondo filosófico de la actitud de aquellos que deciden iniciarse en religión; creemos que en el proceso y en los existe la misma actitud que en los hombres del mundo antiguo en el que existió una “forma de iniciación que pudiéramos llamar esotérica, pues estaba ligada a un pequeño grupo. Así las religiones de misterio (Eleusis, culto de Atis, o de Mitra, etc.) iniciaban a sus neófitos con el bautizo, la presentación de los símbolos sagrados de la divinidad y, frecuentemente con una comida sacramental que se consideraba como puerta de entrada a la inmortalidad”. En el vodú y en esta religión antigua hay evidentes puntos de coincidencia como podrá apreciarse, comparando el contenido de la cita anterior con lo que acabamos de describir más arriba. No creo que en nuestros practicantes voduistas haya un deseo consciente de hacerse inmortales al ponerse en relación con los luases pero si de adquirir un poder que los sitúa por encima del resto de los hombres que lo rodean, en tanto los invulnerabiliza
La segunda consideración se refiere a las coincidencias existentes entre la iniciación en el vodú y en la regla de ocha. A modo de ejemplificación, solamente voy a referirme a la ceremonia de consagración de un babalao descrita por Lourdes López. En ella hay los siguientes puntos de coincidencia:
1) el iniciado es confinado durante varios días para evitar todo contacto con el mundo circundante;
2) la parte principal de la ceremonia tiene lugar en un cuarto sagrado, donde el iniciado lleva las pertenencias rituales relativas a orichas o santos;
3) se realiza un acto de purificación, que incluye un baño con un omiero o líquido lustral;
4) se presentan animales que serán sacrificados más tarde las divinidades implicadas;
5) se le hace un conjunto de operaciones en la cabeza con el fin de prepararla para recibir al oricha en que se iniciará la persona (en el caso del babalao, el oricha es Orula );
6) se produce la posesión del iniciado por parte de la divinidad en que se inició;
7) hay sesiones de instrucción del iniciado en todo lo concerniente a la jerarquía a la que accede; y
8) finalmente, el iniciado queda facultado para laborar en concordancia con el poder —en ocha se le denomina aché— que el santo o el oricha le otorga de ahora en adelante.
Si hurgamos más en la forma de la iniciación de otros sistemas mágico-religiosos, podríamos encontrar analogías como las señaladas más arriba. La información suministrada por la investigadora Gladys González Bueno en su breve artículo
“Una ceremonia de iniciación en regla de palo” confirma este último aserto. El acto de “rayamiento en palo”, como también conoce la iniciación en esta regla, se efectúa en el más absoluto secreto, en un recinto sagrado y en él también se produce una especie de purificación o baño que se le realiza a quien se va a iniciar; posteriormente, éste es aislado del mundo circundante. Como en vodú y ocha, se sacrifican animales y se ingieren bebidas alcohólicas. Concluida la parte fundamental del rito -cuyo centro lo constituyen las incisiones practicadas en el cuerpo del “juramentado”—, se le “da de comer a la prenda” o nganga y, al conjuro de cantos y bailes propios de esta religión, pueden producirse actos de posesión.
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COMIDAS
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Manyé-Masá o comida de los Jimaguas

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Resulta una de las comidas más ricas y atractivas de la cocina haitiano-cubana, por la calidad y por la forma de ingerirse. En su confección se incluye una pareja de pollos de color “jabao” y también puede incluirse un chivo. Una vez aliñada su carne, se sofríe en aceite y, concluido el sofrito, se traslada a otro recipiente que contenga una medida de agua. Se le añaden diversos tipos de frijoles y de viandas, además de especies, cebolla, ají y yerba mora, entre otros ingredientes. Finalmente, arroz o harina de maíz. Al terminarse de cocinar, queda como una especie de arroz con pollo, de agradable sabor.
Esta comida se sirve en pedazos de hojas de platanero y su ingestión es realizada por los comensales sin emplear cubiertos. Entre las prescripciones que se establecen para ella se destaca la de que los huesos no pueden caer en el suelo, sino que tienen que ser depositados en un recipiente.
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Comida a Legbá
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Se cava un orificio en la tierra en cuyo fondo se le echa carbón y luego se enciende. En este improvisado fogón se pone a asar un pollo atravesado con una púa —como si fuese un cerdo—, ave a la cual se le han quitado las plumas, las vísceras, la cabeza y las patas. El animal es adobado con diversas especies y mucho picante. Cuando se termina el asado, se echan al fuego diversas viandas (boniato, plátano y ñame), todas sin pelar. Luego se extraen de él y se depositan en hojas de platanero, junto con la carne desmenuzada del pollo. Los comensales cogen con las manos la cena ritual para ingerirla sentados alrededor del improvisado fogón. La forma más habitual de comerla es depositándola en una jicara o recipiente de güira cimarrona, la cual el oficiante ofrece a cada uno de los participantes para que cada quien extraiga una pequeña porción del alimento ritual.
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Manyé-blanche o comida de santo blanco
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Lo fundamental en esta comida son los platos que contienen las carnes de las aves de plumaje blanco sacrificadas para obsequiar al loa blanche, conjunto de dioses acuáticos donde sobresalen la pareja integrada por Ercilí y Ogún. No pueden faltar peces fritos en aceite, arroz blanco y una variedad muy grande de dulces, entre los que se destacan el cake y el merengue. Hay informantes que dicen que se incluyen también numerosos tipos de frutas.
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Manyé-mort o comida de muertos
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Se trata de una comida dedicada a los espíritus de los fallecidos que pertenecían a la familia que les realiza este “cumplimiento”, aunque también se le dedica a todos los muertos que quieran acudir a ella. Los alimentos se preparan algunos días antes de la fecha fijada. Se mata, por ejemplo, un cerdo cuyas cuatro patas y cabeza se ponen a curar con un tiempo prudencial de antelación. Luego a esa carne se le echa quimbombó y otras viandas, se pilan juntas y se hace como una especie de fufú, que es colocado en el altar o mesa donde se realiza la ceremonia, junto con otros alimentos, dulces, licor y ron.
En Barrancas algunos informantes aseguran que esta comida se ofrece en una misa que tiene la finalidad de hacer que los espíritus no lo abandonen a uno y contribuya a traer la tranquilidad y el bienestar. En ella se incluyen un fricasé de cualquier animal, aunque puede prepararse un asado, viandas también asadas y tabaco, licor, velas y perfume. Todas estas ofrendas son colocadas en un altar donde se reza y se canta.
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Calalú
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En La Caridad y Barrancas ofrecen recetas diferentes de esta comida. En la primera se afirma que su confección se realiza del modo siguiente: se pone a hervir una porción de cerdo salado (orejas y rabo) y luego se saca de la candela y se bate junto con el quimbombó, también hervido. Vuelve a ponerse a cocinar y se hace aparte un fricasé de pollo que se agrega a lo primero que se cocinó. A la masa resultante de esa unión se le denomina calalú.
En Barracas atestiguan que ésta es una comida básicamente hecha de vegetal, aunque puede acompañarse con el fricase de pollo. Al quimbombó se le cortan los extremos, se echa en una cazuela que contiene agua, especias, cebolla, ajo, tomate,y sal y se coloca en el fogón. Cuando se cocina, queda un compuesto que se puede ingerir empleando la cuchara o las manos. En la segunda variante, la masa anterior se une al fricase de pollo.
Hay informantes que afirman que el calalú puede ser acompañado con bolas de un fufú hecho a base de diversas viandas hervidas (boniato, plátano, malanga, ñame, calabaza, etc.), aquellas son colocadas en recipientes aparte, de los cuales se extraen para impregnarlas en calalú. Por último, hay una mesa con platos de arroz y potaje.
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Bobobi
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Especie de torta resultante de la cocción del grano fino extraído de la yuca rallada. Ésta se introduce en un paño que es sometido a presiones para hacer que de la masa se extraiga almidón. Los granos gruesos se desechan y el resto se deposita en un caldero cuyo interior ha sido embarrado con grasa para evitar que la masa, a la que se le añade sal, se pegue. El tiempo de cocción es de quince minutos. Transcurridos éstos se vira el contenido del caldero en otro recipiente. Hay personas que afirman que esta torta se ingiere con salsa y chivo con mucho picante. La mayoría opina que es un alimento para acompañar el plato fuerte de cualquier comida.
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Mai mulé o maíz molido
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El maíz mulé se hace con los granos de mazorcas de maíz seco, los cuales se muelen en molinos domésticos a fin de extraer un grano grueso empleado como sustituto del arroz. Para confeccionarlo se pone a cocer en agua, a la cual se le añaden sal y especias. Este “arroz de cabecilla” se emplea en las fiestas de santos, se puede servir de acompañante del potaje o hacerse en forma de congrí.
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Pitimi
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Especie de arroz hecho a base de granos de mijo o millo. Aunque se mezcla con otros ingredientes, para nuestro gusto no deja de tener este “arroz” un sabor amargo.
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Tons - tons
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Equivale al fufú de plátano cubano. Se emplean en su confección todo tipo de viandas que, después de cocidas, se introducen en un pilón donde se pilan como si fuese café. Con la masa restante se hacen bolas o pequeñas pelotas, que se introducen en la salsa o en el calalú para ingerirse como rico manjar.
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COMIDAS Y BEBIDAS
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Introducción
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Las comidas y bebidas en la práctica voduista son de tal importancia que, sin ellas, verdaderamente, no hay culto.
Cada lúa se distingue no sólo por sus rasgos de carácter y sus actuaciones, sino asimismo por sus gustos y preferencias: Ercilí está indisolublemente asociada a la pareja de palomas blancas y a los peces fritos en aceite, así como a los dulces finos, al merengue y al liqué. A casi todos los Ogún se les relaciona con la ingestión desmesurada de bebidas alcohólicas y, a los luases diablos, con el sacrificio de verracos, signo inequívoco de su poder bestial.
Los santos “comen” como los hombres, se alimentan con la sangre y otras partes ofrendables de los animales y demás alimentos que se les entregan en las ceremonias conocidas, muy significativamente, con el nombre de manyé-luá.
Las ofrendas constituyen la materialización de la relación contractual establecida entre la divinidad y su caballo: ésto se las ofrece en pago a los servicios recibidos, al bienestar alcanzado y, en síntesis, a la labor realizada por aquélla en un período.
También, esperando buenos frutos como resultado de su actuación futura. Cuando el lúa no recibe lo que se le ofreció en recompensa por sus trabajos, se venga de su “hijo” de diversas maneras. De modo que el equilibrio en la relación servidor/luá se logra a base del cumplimiento de los “sacrificios” pactados entre uno y otro.
La ofrenda, en efecto, constituye un claro indicador de la relación mencionada. Si un lúa rechaza una comida, es una señal de que algo ha quedado mal y que la divinidad está disgustada. Todo debe disponerse en el manyé de modo riguroso de lo contrario se producirán reacciones negativas como la apuntada. Cuando Ercilí no se posesiona de su caballo es porque manifiesta ese rechazo y entonces deberá repetírsele la ceremonia, habitualmente al año siguiente.

Existen animales tabúes en las comidas de los santos; entre ellos cabe mencionar el pato, el pavo y la jicotea, entre otros. Los más recurrentes son el chivo, el cerdo y las aves como el gallo, la gallina y la paloma.

Los cigarrillos únicamente les son ofrendados a Ercilí, mientras que la mayoría de los luases fuman tabacos, en especial los miembros de la familia de los Ogún. Por último, tanto el agua como el café suelen colocarse en el altar en recipientes en número de dos; por lo general, en uno se pone café amargo y en el otro café normal, y se procede de idéntico modo con el agua.

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Comidas
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Manyé-Masá o comida de los Jimaguas
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Resulta una de las comidas más ricas y atractivas de la cocina haitiano-cubana, por la calidad y por la forma de ingerirse. En su confección se incluye una pareja de pollos de color “jabao” y también puede incluirse un chivo. Una vez aliñada su carne, se sofríe en aceite y, concluido el sofrito, se traslada a otro recipiente que contenga una medida de agua. Se le añaden diversos tipos de frijoles y de viandas, además de especies, cebolla, ají y yerba mora, entre otros ingredientes. Finalmente, arroz o harina de maíz. Al terminarse de cocinar, queda como una especie de arroz con pollo, de agradable sabor.
Esta comida se sirve en pedazos de hojas de platanero y su ingestión es realizada por los comensales sin emplear cubiertos. Entre las prescripciones que se establecen para ella se destaca la de que los huesos no pueden caer en el suelo, sino que tienen que ser depositados en un recipiente.
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Comida a Legbá
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Se cava un orificio en la tierra en cuyo fondo se le echa carbón y luego se enciende. En este improvisado fogón se pone a asar un pollo atravesado con una púa —como si fuese un cerdo—, ave a la cual se le han quitado las plumas, las vísceras, la cabeza y las patas. El animal es adobado con diversas especies y mucho picante. Cuando se termina el asado, se echan al fuego diversas viandas (boniato, plátano y ñame), todas sin pelar. Luego se extraen de él y se depositan en hojas de platanero, junto con la carne desmenuzada del pollo. Los comensales cogen con las manos la cena ritual para ingerirla sentados alrededor del improvisado fogón. La forma más habitual de comerla es depositándola en una jicara o recipiente de güira cimarrona, la cual el oficiante ofrece a cada uno de los participantes para que cada quien extraiga una pequeña porción del alimento ritual.
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Manyé-blanche o comida de santo blanco
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Lo fundamental en esta comida son los platos que contienen las carnes de las aves de plumaje blanco sacrificadas para obsequiar al loa blanche, conjunto de dioses acuáticos donde sobresalen la pareja integrada por Ercilí y Ogún. No pueden faltar peces fritos en aceite, arroz blanco y una variedad muy grande de dulces, entre los que se destacan el cake y el merengue. Hay informantes que dicen que se incluyen también numerosos tipos de frutas.
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Manyé-mort o comida de muertos
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Se trata de una comida dedicada a los espíritus de los fallecidos que pertenecían a la familia que les realiza este “cumplimiento”, aunque también se le dedica a todos los muertos que quieran acudir a ella. Los alimentos se preparan algunos días antes de la fecha fijada. Se mata, por ejemplo, un cerdo cuyas cuatro patas y cabeza se ponen a curar con un tiempo prudencial de antelación. Luego a esa carne se le echa quimbombó y otras viandas, se pilan juntas y se hace como una especie de fufú, que es colocado en el altar o mesa donde se realiza la ceremonia, junto con otros alimentos, dulces, licor y ron.
En Barrancas algunos informantes aseguran que esta comida se ofrece en una misa que tiene la finalidad de hacer que los espíritus no lo abandonen a uno y contribuya a traer la tranquilidad y el bienestar. En ella se incluyen un fricasé de cualquier animal, aunque puede prepararse un asado, viandas también asadas y tabaco, licor, velas y perfume. Todas estas ofrendas son colocadas en un altar donde se reza y se canta.
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Calalú
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En La Caridad y Barrancas ofrecen recetas diferentes de esta comida. En la primera se afirma que su confección se realiza del modo siguiente: se pone a hervir una porción de cerdo salado (orejas y rabo) y luego se saca de la candela y se bate junto con el quimbombó, también hervido. Vuelve a ponerse a cocinar y se hace aparte un fricasé de pollo que se agrega a lo primero que se cocinó. A la masa resultante de esa unión se le denomina calalú.
En Barracas atestiguan que ésta es una comida básicamente hecha de vegetal, aunque puede acompañarse con el fricase de pollo. Al quimbombó se le cortan los extremos, se echa en una cazuela que contiene agua, especias, cebolla, ajo, tomate,y sal y se coloca en el fogón. Cuando se cocina, queda un compuesto que se puede ingerir empleando la cuchara o las manos. En la segunda variante, la masa anterior se une al fricase de pollo.
Hay informantes que afirman que el calalú puede ser acompañado con bolas de un fufú hecho a base de diversas viandas hervidas (boniato, plátano, malanga, ñame, calabaza, etc.), aquellas son colocadas en recipientes aparte, de los cuales se extraen para impregnarlas en calalú. Por último, hay una mesa con platos de arroz y potaje.
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Bobobi
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Especie de torta resultante de la cocción del grano fino extraído de la yuca rallada. Ésta se introduce en un paño que es sometido a presiones para hacer que de la masa se extraiga almidón. Los granos gruesos se desechan y el resto se deposita en un caldero cuyo interior ha sido embarrado con grasa para evitar que la masa, a la que se le añade sal, se pegue. El tiempo de cocción es de quince minutos. Transcurridos éstos se vira el contenido del caldero en otro recipiente. Hay personas que afirman que esta torta se ingiere con salsa y chivo con mucho picante. La mayoría opina que es un alimento para acompañar el plato fuerte de cualquier comida.
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Mai mulé o maíz molido
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El maíz mulé se hace con los granos de mazorcas de maíz seco, los cuales se muelen en molinos domésticos a fin de extraer un grano grueso empleado como sustituto del arroz. Para confeccionarlo se pone a cocer en agua, a la cual se le añaden sal y especias. Este “arroz de cabecilla” se emplea en las fiestas de santos, se puede servir de acompañante del potaje o hacerse en forma de congrí.
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Pitimi
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Especie de arroz hecho a base de granos de mijo o millo. Aunque se mezcla con otros ingredientes, para nuestro gusto no deja de tener este “arroz” un sabor amargo.
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Tons - tons
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Equivale al fufú de plátano cubano. Se emplean en su confección todo tipo de viandas que, después de cocidas, se introducen en un pilón donde se pilan como si fuese café. Con la masa restante se hacen bolas o pequeñas pelotas, que se introducen en la salsa o en el calalú para ingerirse como rico manjar.
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Dulces
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Bombón
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Especie de panecillo muy parecido al antiguo pan de gloria -aunque puede adquirir diversas formas y tamaños- que constituye una de las excelencias de la repostería de origen haitiano. Se confecciona a base de harina de trigo, a la que se le añade vainilla, anís estrellado, canela, manteca y mantequilla: la masa resultante de la mezcla de todos estos elementos se bate con una espumadera hasta ponerla lo más espesa posible. Luego se derrama en moldes de los tamaños deseados y se pone a hornear en un horno de fabricación casera. Se tiene el cuidado de observar si los panecillos se han cocinado y, para comprobarlo, se pinchan o tocan periódicamente. Realmente resulta de todo esto un dulce exquisito.
Algunos informantes apuntan que hay otro tipo de bombón: el bombón macué, hecho con harina de yuca, que se envuelve en hojas de plátano machacadas y se lleva a una sartén engrasada donde se hornea a fuego lento.
En Barrancas nos hablaron de otro tipo de esto dulce, uno que se consume en Semana Santa, hecho a base de harina de castilla, azúcar blanca, anís estrellado, canela y nuez moscada, ingredientes que sirven para preparar una masa con la cual se procede de la forma descrita. Pero a diferencia del bombón mencionado al principio, aquí primero se obtiene el almíbar con que se amasa la otra mezcla.
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Table fey
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Equivale a lo que se denomina en Cuba turrón de coco. La masa del coco puede picarse en trocitos o ser molida o rallada y su contenido se une a un almíbar preparado a base de azúcar y agua. A la mezcla puede añadirse jengibre, canela y anís estrellado; se coloca en la candela y se procede a batirla y, periódicamente, se va comprobando si ya “cuajó” el dulce. Una vez concluido, ésto se deposita encima de un papel colocado previamente en la mesa de la cocina.
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Table ajonjolí
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Se procede en su confección de manera similar a la descrita anteriormente. La diferencia consisto en que, en vez de masa de coco, la materia prima es el ajonjolí tostado, molido o pilado. Los demás ingredientes son los mismos.
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Table maní
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Este dulce y el bombón son los más gustados y usados en las fiestas de santos por los haitianos y sus descendientes. Primero se prepara el almíbar en el que pueden incluirse canela, jengibre y anís estrellado, según los procedimientos habituales. En ocasiones se prescinde de estos últimos ingredientes. Se mezcla el almíbar con los granos de maní y se coloca en el fogón; cuando el dulce cuaja, esto es, está listo, se le da formas diversas: la de un rectángulo conocido por tableta, redonda, etc.
A veces se prescinde de algunos de los ingredientes antes mencionados y se emplea sólo el maní con el almíbar, precediéndose de la manera ya conocida al confeccionarlo.
Asimismo, debemos apuntar que tanto el maíz como el maní se usan en su variante tostada o “grillé”.
Turrón de marañón
Es un dulce poco habitual en la repostería cubana. Se confecciona con la semilla del marañón, la cual se tuesta y luego se pila, aunque hay quien dice que se puede emplear la semilla entera: la primera variante se parece al turrón alicante consumido antes para las fiestas de Navidad y, a la segunda, simplemente la denominan turrón de marañón. El contenido de la semilla se mezcla con el almíbar y se procede a su cocción.
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Mantecada
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Se hace a base de harina, azúcar y levadura; la mezcla resultante se amasa con grasa animal y se pone a hornear. Se ingiere con un almíbar elaborado previamente.
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Otros tipos de dulces
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Con el boniato se prepara un dulce en almíbar denominado boniatillo. Pero la versatilidad de la cocina haitiana hacia prodigios, obligada en el pasado prerrevolucionano por las condiciones adversas que rodeaban la existencia de estos inmigrantes; así confeccionaban dulces caseros con frijoles blancos, naranja, chícharos y los más cercanos a la cocina cubana, como el dulce de leche.
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Bebidas
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Los luases petró gustan de hacer aspersiones con kimanga, líquido hecho a base de ron y de diversas especias, que se prepara según rituales muy precisos reservados a ellos. En los asentamientos cubano-haitianos estudiados, hemos observado el uso de una bebida parecida, pero que se confecciona a base de ron o aguardiente y picante. Las bebidas que predominan en ellos son las que a continuación pasamos a enumerar, repitiendo la salvedad de que, para cada una de ellas, existe más de una receta.
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Butei-gasin (bouteille racine)
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Bebida ritual hecha a base de una enorme diversidad de raíces de plantas -cuyo conocimiento es de uso exclusivo de los oficiantes del vodú a las que se les atribuyen poderes mágicos- de semillas como las de maíz, ajonjolí y otros componentes mas que se introducen en una botella con aguardiente. La mezcla de elementos sólidos y líquidos se deja añejar por largo tiempo y el producto es una bebida de sabor muy agradable.
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Tifei (petit-feuille) o yerbita
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En una botella de cristal se introducen los siguientes elementos sólidos pedacitos de hierba carpintero, raíz de coco, raíz de palma, caña santa, raíz de jibá, raíz de china, bejuco indio, bejuco francés, raíz de cuyaya, raíz de hierba conga o hierba africana, nuez moscada y anís estrellado. A todo lo anterior se le añade aguardiente de caña y se deposita en un lugar donde no reciba luz para que se añeje durante un tiempo determinado. La bebida resultante también es muy agradable y popularmente, sobre todo entre los cubanos, se le denomina yerbita.
Otros informantes añadieron a los anteriores, los siguientes componentes: hoja de naranja, raíz de ajo, canela, pimienta bomba y pimienta picante, raíz de hierba calentura, espuela de gallo y canela. Dicen que el añejamiento no debe sobrepasar los cinco o seis días.

Tafiá

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Nombre que recibe el aguardiente de caña.
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Liqué
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Bebida no alcoholizada, algo melosa, empleada preferentemente en la ceremonia del lúa blanche. Se confecciona a base de azúcar y agua, mezcla que se pone a hervir un tiempo prudencial. En el instante de la ebullición se le añaden anís estrellado y cancela. Cuando este contenido se espesa, se desmonta del fogón y se deja enfriar. Ya frío, se le añaden, además, vainilla y menta y se cuela en un colador fino. El líquido resultante se envasa inmediatamente en botellas. Puede ingerirse al instante, aunque hay quien asegura que esta bebida puede durar años.
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VOCABULARIO VODÚ
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ABOBÓ

“Exclamación ritual que marca el final de los cantos radá y expresa el entusiasmo religioso. Es acompañada a veces por el ruido que produce el choque de las manos con los labios”.
Sirve para dar inicio a una ceremonia o a un canto y raras veces se produce aquí el ruido que produce el choque de las manos con los labios.
También se produce en los ritos petró.
ACASÁN
Comida preparada a base del líquido de apariencia láctea que se obtiene al moler el maíz. Según otros se confecciona con la fécula de la yuca, leche y azúcar.
ACRA
Buñuelo hecho de harina de yuca o de malanga.
AGAÚ
Genio de la tempestad y el trueno.
AGÜÉ-TAROYO
Genio del mar.
AÏDA O AGIDA WÉDO
Esposa de Damballah Wédo.
ARBE REPOSUÁ ( ARBRE REPOSOIR)
Árbol sagrado donde descansan los luases o santos del vodú. Se encuentra, generalmente, en el patio o en algún lugar del exterior de la casa de vivienda del hungán. Por constituir la “casa” de una o varias divinidades vodú recibe ofrendas y libaciones. En algunos lugares es vestido con ropas o cintas con los colores simbólicos de uno o varios luases que lo habitan.
ASSOTOR O ASSOTÓ
El mayor de los tambores sagrados del vodú.
AVREQUETÉ
Loa que preside los fenómenos celestes.
AYISÁN
Esposa de Papá Legbá.
BAKÁ
Genio maligno que manipulan los brujos voduistas. Espíritu perverso de forma humana y ojos rojos.
BANDÁ
Danza erótica que jecutan los guedé.
BAQUET
Término con que nuestros informantes designan a los palitos rústicos empleados para percutir los tambores.

BAS
Tambor que integra la batería radá.
BATERÍ
Término que designa en Haití los tambores de la orquesta.
BAUTIZO
Iniciación voduista.
BICHÉ
Cesta tejida con fibras vegetales con que se avientan diferentes granos. Es empleada para depositar las cartas con que los oficiantes realizan actos de adivinación.
BIZANGO
Perro nocturno que busca víctimas para devorarlas.
BOCCOR(BOKÓ)
En Haití designa generalmente al hungán asociado con la magia negra o hechicería. En los asentamientos cubano-haitianos estudiados, este término sirve para denominar al que dirige las ceremonias voduistas. Sinónimos: sacerdote voduista, divinó.
BOMBÓN
Dulce confeccionado a base de harina, anís estrellado vainilla, canela, manteca y mantequilla. Se le ofrenda a luases como la Santa Blanca, los ángeles y a los Masá.
BON DIEU
Dios
BOULÉ-ZINE
Rito de cierre de la ceremonia de iniciación.
BUÁ-LA-FAMÍ
Palo consagrado que simboliza la fortaleza de una societé voduista.
CABALLO
Médium, servidor de los luases o misterios.
CAI
Del créole caye. Palabra que designa la casa. En ocasiones se coloca después del nombre de un lúa para significar que no es silvestre, sino doméstico. Así, Ogún-cai significa Ogún de la casa.
CAI-MISTÉ (CAYE-MYSTÈRE)
Equivale a casa de los espíritus o luases. Sinónimos: hounfort o santuario voduista.
CATOVÁ
Ver table.
CEREMONÍ
Ceremonia o fiesta mediante la que se les rinde tributo a las divinidades del panteón voduista. Sinónimos: manyé-luá, serví-luá, bembé o fiesta de santo.
COCH-PIE
Piedra de gran tamaño que descansa en el altar y que representa a un lúa determinado.

CONGÓ AZUECÁ
Nombre dado en Haití a Obbá Lomí.
CONGO-GUINEA
Equivalente al culto petró.
CUVET
Servilleta blanca utilizada para depositar las ofrendas dedicadas a los luases.
CHEVAL O CHUAL
Caballo, persona con capacidad para servir de cabalgadura a un loa. Persona poseída por un loa.
DECUPÉ
El más pequeño de los cuatro tambores que integran la batería rada. Sinónimos: sugón, sécond, guedé, segundo.
DEMÓN
Espíritu masculino que se transforma en animal.
DIEU
Dios.
DIVINÓ, DIVINÉ
En Haití estas voces designan al houngán o hungán o a la mambó especializados en la adivinación. En Cuba, a la persona que ofrece “caridad” delante del altar, cura enfermos, descubre a primera vista las causas y la naturaleza de un mal, sea físico o espiritual, e indica cómo remediarlo. El arte o la ciencia del divinó se considera una gracia concedida por Dios. Sinónimos: hungán, boccor, adivino, sacerdote.
DJAB (DIABLE)
Demonio, ser feroz y despiadado.
DOCTEUR-FEUILLE
Ver hungán.
DOSSÁ-DOSSÚ
Hijo o hija nacida después de los Mellizos.
ESCORTE
Voz francesa que designa a un grupo de loas afines que acompañan a otro de mayor jerarquía.
FEMME-FEUILLE
Ver mambó.
FIESTA
Servicio, celebración litúrgica.
FIESTA DE CUMPLIMIENTO
Servicio pactado con un luá.
FIESTA DE LA FAMILIA
Servicios con que se honra a luases de una cofradía voduista.
FUET-CACHÉ
Látigo ritual.

GUEDÉ
Nombre de un loa.
GUEDÉ
Familia de genios de la procreación y la muerte.
GUINEA
África, país mítico ubicado en lo intrincado del monte.
HERMANDAD DE SANTOS
Loas que trabajan juntos.
HIJO DE ALTAR
Iniciado.
HUNFÓ(HOUNFORT)
Centros religiosos donde se ejecuta parte de las ceremonias dedicadas a los luases. Se encuentra ubicado cerca de la casa de vivienda del hungán. Nuestros informantes nos proporcionaron dos sinónimos en créole: cai-lesen y cai-te- divinó y en español: templo y casa de los misterios.
HUNGÁN(HOUNGÁN)
Sacerdote principal del culto voduista. En Cuba se emplea este término para designar a aquella persona que asegura la unión o el vínculo entre las divinidades y los hombres, como una especie de intermediario. La persona que ejerce este oficio goza de gran prestigio en la comunidad y se le respeta mucho. Sinónimo: divinó.
HUNSÍ (HOUNSI)
Mujer u hombre iniciado en el vodú y que generalmente ayuda al hungán o a la mambó en las ceremonias. Con frecuencia desempeñan, además, otras labores, como mantener el orden y la limpieza del templo y preparar las ofrendas consagradas a los luases. Sinónimos: ayudante, asistente, recadero.
KIMANGA
Bebida ritual hecha con aguardiente y, principalmente, picante.
LA-PLACE
Maestro de ceremonia
LEGUEDÉ
Es el segundo tambor de la batería radá. Se caracteriza por ser de tamaño mediano.
LIQUÉ
Bebida melosa, no alcoholizada, que se le ofrece a luases susceptibles, como Ercilí.
LOA
Ver lúa.
LOA CABECILLA
Aquel que es centro de un grupo de luases afines.
LÚA
Nuestros informantes pronuncian indistintamente loa o lúa. Designa al espíritu, ser sobrenatural, principal objeto de culto en la religión voduista. Sinónimos: santo, misterio.

LUÁ BLANCHE
Luases acuáticos del vodú radá.
LUÁ-RACINE
“Espíritu ancestral heredado por una familia”. Es por naturaleza heredable; a este tipo de seres no se les realiza el ritual de la iniciación.
LU-GARÚ (LOUP-GAROUP)
Espíritu humano que adquiere forma de vampiro.
LUGÁN
Ser demoníaco.
LUTÍN
Espíritu de una persona que fallece sin bautizarse.
MAGIE
Magia negra, hechura con carácter de hechicería.
MAÍ-MULÉ
Literalmente en créole, maíz. molido.
MAIT-TÊTE
Loa dueño de la cabeza de alguien.
MAMÁLUÁ( MAMÁ LOIS )
Mambó.
MAMÁ-TAMBÚ
Término con que nuestros informantes designan al mayor de los tambores de la batería radá. Es percutido generalmente por una sola persona y alrededor suyo se baila. Lo consideran la casa de un luá y, por ello, en determinadas ocasiones lo visten y adornan. Sinónimos: tamba vodú, assotó.
MAMBÓ
Mujer que realiza las mismas funciones del hungán. Sinónimos: diviné, sacerdotisa voduista.
MAMBÓ-FEI
Sacerdotisa.
MAN FESTÉ
Espíritu perturbador. Según algunos, es un luá.
MANYÉ (MANGER)
Palabra que literalmente significa en créole comida. Designa a un tipo especial de ofrendas: el alimento consagrado a los luases. “Ofrendas alimentarias”. Comida ritual.
MANYÉ-BLANCHE
Servicio dirigido a los loas acuáticos.
MANYÉ-GUINÉ
Ofrendas alimentarias propias de los luases radá.
MANYÉ-LUÁ
Término que designa en créole las ofrendas consagradas a los loas. Por extensión, ceremonia o fiestas en que se da de comer a estos espíritus. Sólo pueden ofrecérseles a aquellas divinidades que se han posesionado o que son dueñas de la cabeza de determinadas personas. Sinónimos: comida de santo, serví-luá.
MANYÉ-MO (MANGER-MORT)
Literalmente, comida de muertos.
MAPÚ ( MAPOU )
Árbol misterioso donde se reúnen los espíritus malignos.
MARASSÁ
Ver Masa.
MARASSÁ-GUININ
Loa del vodú radá
MASÁ
Pareja de genios protectores de los Mellizos o Gemelos.
MATRIMONIO MÍSTICO
Desposorios rituales de una persona con un luá.
MISTÉ O MYSTÉRE
Loa, espíritu, genio.
MOK
Pequeña copa hecha de madera dura empleada para sorber bebidas rituales durante las ceremonias.
NANCHÓN
Familia étnica de los luases.
NANCHÓN-DAHOMÉ
Comprende los luases de origen yoruba, mahí y amina.
NANCHÓN-IBÓ
Grupo étnico de luases asociados al vodú petró.
OGÁN
Instrumento musical.
OGÚN BALENDJÓ O BALENYÓ
En el norte de Haití este Ogún devino en san Jacobo el Mayor o Santiago Apóstol.
PA-FOR
Designa a los sacerdotes voduistas no reconocidos como buenos oficiantes del culto, o sea, aquellos que no poseen la fuerza indispensable para “trabajarlo” con éxito.
PAPALUÁ (PAPALOIS)
Hungán o boccor.
PE
Altar donde se colocan las ofrendas, vasijas y demás objetos del culto vodú, así como las piedras con las que se representan a los luases y los atributos y demás accesorios empleados por los oficiantes.
PERISTIL
Especie de salón o cobertizo cubierto con un techo generalmente de pencas de coco o de palma, sin paredes a los costados, en el que se ejecutan las danzas, los sacrificios y otras manifestaciones del culto voduista. Sinónimo: enramada.
PETRÓ
Nombre de un luá.
PETRÓ
Dentro de esta denominación se agrupan los luases provenientes del África Central, por lo que suele designársele como el panteón congo-guineano. Este calificativo se le aplica a las divinidades de naturaleza maligna, de extrema dureza y violencia, con oposición a los luases cuyos ritos y tradiciones son comúnmente catalogados como dahomeyanos o radá, más suaves y benignos.
PITÍ-FEI
En sentido literal “hijo de hojas”. Denomina al hijo de santo (pití-sen) o hijo de altar, o sea, a la persona iniciada en la religión voduista.
POTÓ TONEL O TONEL MARÉ
Con estas dos palabras nuestros informantes designan al poste central u objeto sagrado situado en el centro del peristil y cuya función es la de servir de “camino de los espíritus” , esto es, permitir que ellos se presenten en el lugar donde se les está convocando. Sinónimo: potó-mitán o poste central.
PRET´ SAVANE
Sacerdote de manigua situado por debajo del hungán.
PRISE D´ASSÓN
Rito de ascenso jerárquico de un voduista.
PUINS
Magia con fin antisocial.
RADÁ
Este nombre es derivación de Aliada, ciudad dahomeyana. Nación o familia de luases y ritual que se realiza a esta categoría de espíritus benévolos.
REVENANT
Espíritu de perturbación.
RICORDE
Flauta de madera.
RITO NAGÓ
El propio de los luases yorubas.
SANTO
Loa, misterio, vodú.
SANTO GUÍA
Ver loa cabecilla.
SANTOS SILVESTRES
Luases no domesticados que viven en la naturaleza.
SÉCOND
Tambor mediano de la batería radá.
SERVÍ O SERVÍ-LUÁ
Ceremonia en honor a las divinidades del vodú. Sinónimo de manyé-luá o fiesta propia de esta religión.
SERVICE-PETRÓ
Ceremonia de los luases petró.
SERVIDOR DE MISTERIOS
Sacerdote.
SOCIETÉ HUNFÓ
Sociedad de servidores de los loas.
TABLE
Altar situado en el interior de la casa de los misterios, donde se coloca una vela.
TABLE SEN
Término con que nuestros informantes designan en créole al altar. Sinónimo; peguen.
TAFIÁ
Término que designa en créole el aguardiente de caña. Se le ofrece sólo a los luases guerreros, como los Ibó o los Congo. También clarín (clerén).
TAMBUGUÉ
Pandereta integrante de la batería radá.
TIFEI
Bebida alcohólica muy fuerte resultante de la maceración y añejamiento del aguardiente de caña en un recipiente de vidrio en el que se deposita una variedad muy grande de raíces y hojas. Sinónimos: yerbita, hojita.
TRIYÁN
Término que designa la parte metálica (guataca) o pala de la azada que se emplea como instrumento musical en las orquestas que acompañan las fiestas o ceremonias del vodú.
TÚNNEL O TONEL
Enramada.
UANGA
Palabra africana que designa un objeto material usado por un brujo para hacer daño. Fetiche, talismán, amuleto.
VEL LIMIÉ
Literalmente vela encendida, la cual se coloca en diversos lugares como encima de la mesa que hace las veces de altar; al lado del poste central o de las ofrendas; al pie de una hoguera o en la entrada principal o portería.
VÉVÉ
Dibujo ritual que representa a un lúa y con cuyo trazado se le convoca a concurrir a determinado rito o ceremonia. Se “corta” con harina de maíz, borra de café, polvo de ladrillo o ajonjolí.
VODÚ
En la lengua de la etnia Fon del antiguo Dahomey, vodún designaba el espíritu, así como en lengua ewe, vodú tenía el mismo significado. Esta palabra es escrita de muy diversas maneras: vaudou, vodoo, voodoo, entre otras. Actualmente designa la religión nacional popular de Haití, esto es, un heterogéneo complejo de creencias y prácticas asociadas al fenómeno de la posesión y culto de seres sobrenaturales o luases, los espíritus de los difuntos o a un ser trascendente al que los haitianos denominan Bon Dieu. En el panteón voduista se agrupan las divinidades de origen dahomeyano, bantú y yorubas, entre otras no menos relevantes. Lúa, misterio.
VOYÉ-MORT
Envío de un muerto para perjudicar a una persona.
YANVALÚ
Danza de origen dahomeyano.
ZANGE
Los ángeles, sinónimo de loa o misterio.
ZOBOP (ZEABEAUP)
Asociación de servidores de los baká. Espíritu que devora a las personas.
ZOMBI
Loa de la familia de los guedé.
ZOMBI
Individuo a quien, mediante un acto de brujería, le ha sido retirada el alma y, en consecuencia, se ha convertido en un esclavo. Por eso existe la idea de que es una suerte de muerto viviente o mort- vivant .

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Sunday, May 11, 2008

DIOSES Y SEMIDIOSES DE LA MITOLOGIA CLASICA

DIOSES Y SEMIDIOSES DE LA MITOLOGIA CLASICA

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DIOSES Y SEMIDIOSES DE LA MITOLOGIA CLASICA
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INTRODUCCION:

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He comprobado que la mitología griega es uno de los temas más
dificiles de encontrar, por eso me decidí a crear este documento, esperando
que sea de utilidad a aquellas personas, que como a mi, les gusta estos
temas de mitología.
Como vereis, a continuación os expongo cada uno de los dioses y semidioses,
a los que he tenido acceso, con una pequeña descripción de cada uno
de ellos. Me gustaría mucho que vosotros me ayudárais a segir completando
este documento.Me podeis enviar e-mail los textos que encontreis sobre el
tema (Dioses, Leyendas, etc…) y si quereis vuestro nombre aparecerá en el
documento. En fin, espero que este documento os agrade tanto como a mi.
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DIOSES Y SEMIDIOSES:
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Adonis:
Joven de extraordinaria belleza, amado por Afrodita. Murió despedazado por
un jabalí que le envió Ares por celos. La diosa convirtió su sangre en flores.
Al ver su desolación, Plutón concedió a Adonis el privilegio de permanecer
cada año un periodo de seis meses sobre la tierra.
El mito es de origen semita y alude a los ciclos de la muerte y renacimiento
de las fuerzas de la naturaleza.
Afrodita:
Diosa griega del amor y la belleza. Hija de Zeus y Dione. Se la representa
normalmente como esposa infiel de Hefestos, rodeada de numerosos amantes:
divinos, como Hermes, Ares, Dionisos y Poseidón; y humanos, como Anquises y
Adonis.
Agenor:
Rey de Fenicia, hijo de Poseidón y padre de Cadmo, Europa, Cílix y, según
algunos, de Fénix. Europa huyó con Zeus, Cadmo fundó Tebas y Fénix se
convirtio en el antepasado mitilógico de los fenicios.
Alfeo:
Hijo de Océano y Tetis, y dios del río homónimo, corriente principal del
Peloponeso. Según la leyenda, Aretusa fue sorprendida por el dios, mientras
se bañaba. Para escapar de él, Artemisa la transformó en corriente subterranea
que emergía como fuente en la isla Ortygia. Alfeo persigió a la ninfa bajo la
la forma de corriente de agua dulce. Hércules desvió el río Alfeo para limpiar
los establos de Augías.
Ares:
Hijo de Zeus y Hera. Dios de la Guerra.
Atlas:
Uno de los Titanes, padre de las Pléyades. Por su lucha contra Zeus fue
condenado a sostener el mundo sobre sus espaldas.
Briareo:
También llamado Egeón. Es un gigante de cien manos y cincuenta cabezas.
Hijo de Urano y Gea, que ayudó a Zeus a combatir a los Titanes, aunque
pereció, a su vez, aplastado por el Etna.
Caliope:
Musa de la elocuencia y de poesía épica. Era madre de Orfeo y suele ser
representada con una tablilla de cera y un estilo.
Carites:
Las “Tres Grácias”, diosas de la personificaban en encanto y la belleza.
Eran hijas de Zeus y se llamaban Eufrosina (La Alegría), Aglaé (El Esplendor),
y Talía (El Lujo). Tenían íntimo contacto con las musas y su misión era
comunicar encanto a la vida.
Carón:
Tanbién llamado Caronte. Hijo de Erebo y Nox, encargado de pasar las almas
de los muertos al otro lado de la laguna Estigia, a través del río Aqueronte,
por cuya labor cobraba de uno a tres óbolos. De aquí procede la costumbre de
depositar una moneda en la boca de los cadáveres.
Cástor y Pólux:
Hijos de Tíndaro, rey de Esparta, y de Leda. Según la tradición más
extendida, Zeus se acogió, bajo la forma de cisne, al regazo de Leda, que
puso dos huevos: de uno nacieron Pólux y Helena, hijos de Zeus e imortales;
del otro nació Cástor y Clitemnestra. Los hermanos acompañaron a los
argonautas a la Cólquida. Al morir Cástor, Zeus atendiendo a los dos
tindáridas la inmortalidad en días alternos.
Céfiro:
Simboliza el Viento de Poniente, era uno de los hijos de Astreo y Eros
(la Aurora), hermano de Boreas y esposo de Cloris.
Clío:
Las primera de las nueve musas, hija de Zeus y Mnemosine, protectora de la
poesia épica y de la historia.
Cronos:
Dios supremo, hijo de Urano (el Cielo), a quien expulsó del trono, y de Gea
(la Tierra). De Rea tuvo a Zeus, que le arrebató a su vez el mando. Entre
sus hijos se cuentan Vesta o Hesta, Deméter, Hera, Hades y Poseidón.
Dafne:
Ninfa, hija del río Peneo, que perseguida por Apolo, fue protegida por su
madre, la tierra, que la tranformó en un laurel. El dios ciño sus sienes con
una rama de este árbol, que fue desde entonces su planta preferida.
Deméter:
“Madre Tierra”, hija de Cronos y Rea y hermana de Zeus, de quien tuvo a
Perséfone o Proserpina. Era diosa de la agricultura y, junto con su hija,
era venerada en las tesmoforia, fiestas femeninas otoñales, y en los
misterios eleusinos, de los que constituía la figura principal.
Dione:
Una de las titanes, hija del Océano y Gea. Fue amada por Zeus, de quien
tuvo a Afrodita.
Dionisos:
También llamado Baco, Dios griego del vino, hijo de Zeus y Semele. Celosa
de ésta, Hera la incitó a solicitar de Zeus que se le mostrara en toda su
magestad. Tras muchas instancias consintió el dios y, ante su vista, la
imprudente Semele pareció consumida por las llamas, si bien antes dio
a luz prematuramente a Baco, a quien Zeus llevó unido a si propio muslo
hasta que alcanzó la madurez. El muchacho se educó entre las ninfas del
monte Nisa. Hera seguió presiguiendo a Dionisos, que predió la razón y
comenzó a vagar por toda la Tierra. Recorrió Siria, Asia y la India, que
conquistó con un ejercito armado de tirsos y tambores. Después entró en
Europa por Tracia. En Naxos encontró a Ariadna, abandonada por Teseo y la
tomó por esposa, dándole como presente la magnífica corona de oro, obra
maestra de Vulcano, amigo de Diosisos. De esta historia puede deducirse
que su culto tuvo un origen extranjero, oriental probablemente, como
parecen sugerirlo las desenfrenadas orgías báquicas. Simboliza la fuerza
reproductora y fertilizante de la naturaleza. Servían a Dionisos Silfno,
Pan, los sátiros, centauros y bacantes. El vino, la hiedra, el laurel y el
asfodelo estaban dedicados a Diosnisos, así como el carnero, el delfín, el
tigre y la pantera.
Eaco:
Rey de la Isla de Egina, hijo de Zeus, padre de Telamón y Pelep y abuelo de
Ayax y Aquiles. Amado de los dioses por si equidad, fue erigido, con Minos y
Radamanto, en uno de los tres jueces del infierno.
Eco:
Ninfa que distraía a Hera con su charla mientras Zeus se diviertía con las
demas ninfas. Descubierta la artimaña, Hera castigó a Eco privándola del uso
de la palabra. Sólo podía hablar cuando alguien se dirigía a ella, y entonces
tenía la obligación de contestar. Enamorada de Narciso, y no viendo correspondido
su amor, languideció y se consumió hasta no quedar de ella más que su
voz.
Erebo:
Hijo de Caos. De su unión con Nyx (la Noche) nacieron Eter y Hemera (el Día).
Erebo significa obscuridad y, con esta voz, expresaban los poetas el sombrio
mundo subterráneo que recorrian las almas de los muertos en su camino hacia
Hades.
Eris:
Diosa de la discordia, hija de la Noche y hermana de Ares. En las fiestas
nupciales de Peleo y Tesis arrojó una manzana de oro que había de entregarse
“a la más hermosa”, lo que determinó la rivalidad de Hera, Atenea y Afrodita,
e indirectamente el rapto de Helena y la guerra de Troya.
Eros:
Dios de amor, hijo de Afrodita y Zeus. Las heridas causadas por sus flechas
inspiran amor.
Euménides:
Era un dios vengador, llamado Erenias. Este nombre aludía posoblemente al
fantasma de una persona asesinada, que persigue a su asesino.
Eumolpo:
Poeta tracio, hijo de Poseidón. Después de varias aventuras llegó a Eleusis,
en el Atica, y fue recibido amablemente por sus moradores, en favor de los
cuales combatió contra los atenienses. Murió a manos de Erecteo, rey de
Atenas. Sele considera fundador de los misterios eleusinos.
Eurínome:
Mujer de la estirpe de los titanes que, con Ofión, gobernó el Olimpo hasta
que ambos fueron destronados por Zeus. Era hija del Océano y madre de las
Gracias, habidas de Zeus.
Euterpe:
Una de las nueve musas. Era la musa de la poesía lírica y se representa con
una flauta.
Faetón:
Hijo del Sol y de Climene. Conductor del carro de su padre.
Ganimides:
Hijo de Tros, rey de Troya. Por su expecional belleza, Zeus le transportó
al Olimpo, según unas versiones para ser copero de los dioses, según otras
para servicio personal de Zeus. Se le atribuían las crecidas del Nilo.
Gea:
Diosa de la Tierra. Primogénita de Caos, engendró a Urano (el Cielo) y a
Ponto (el Mar). De su union con Urano nacieron los titanes.
Hades:
Dios de las profundidades, hijo de Cronos y Rea y hermano de Zeus y Poseidon.
Después de la lucha contra los Titanes, le cupo en suerte el reino de
Ultratumba.
Ese reino era la Morada de los espíritus que no eran admitidos a los Campos
Elíseos. Para llegar a él había que atravesar la laguna Estigia en la barca
de Caronte. Si por cualquier causa el cuerpo quedaba insepulto, el alma tenía
que vagar durante cien años a este lado de la laguna antes de cruzarla. Sus
puertas estaban guardadas por el tricéfalo can Cerbero. Una vez franqueadas,
el alma se encontraba con los jueces Minos, Radamanto y Eaco, que determinaban
su destino final.
Hebe:
Hija de Zeus y Hera, diosa de la juventud y escanciadora de néctar de los
dioses antes de Ganímides. Al ser Hércules deificado en el Olimpo, tomó a
Hebe por esposa.
Hécate:
Hija de Perseo, única entre la estirpe de los Titanes que conservó su poder
bajo el gobierno de Zeus. Se la identificaba con Selene en Cielo, Artemisa
en la Tierra y Perséfone en el inframundo, por lo que se le representaba
con tres cabezas.
Hefestos:
Dios del fuego y todas las artes relacionadas con él, especialmente la
fundición de metales. Era hijo de Zeus y Hera, y constituía objeto de burla
en el Olimpo por su cojera. Fabricó la armadura de Aquiles, los Toros con
aliento de fuego y otras maravillas. Aparece como esposo de Afrodita en la
Odisea.
Helios:
Dios del Sol, hijo de Hiperión y Basilea(Teia). Partia cada mañana de su
palacio de Oriente y recorría al cielo en su carro, arrastrado por caballos
hasta llegar al palacio de Occidente. Fue adorado en toda Grecia. El Coloso
de Rodas era una representación del dios. Más tarde aparece identificado
con Apolo.
Hera:
Esposa y hermana de Zeus, de quien le nacieron Ares, Hefestos y Hebe. Fue la
diosa del matrimonio y el nacimiento. Persiguió con saña a los hijos de
los amoríos de Zeus. Ayudo a los aqueros contra los troyanos.
Hercules:
Semidiós adorado por los griegos, dotado de fuerza sobrenatural, la figura
más heroica de la mitilogía clásica. En un ataque de locura mató a sus hijos.
Para expiar el crimen, el oráculo de Delfos le ordenó ponerse al servicio de
Euristeo, rey de Argos, quien le impuso “doce trabajos”:
1.- Matar al león de Nemea
2.- Matar a hidra de Lerna
3.- Capturar la cierva de los pies de bronce
4.- Capturar el jabalí de Erimanto
5.- Limpiar los establos de Augias
6.- Exterminar los aves del lago Estífalo
7.- Domar el toro loco de Creta, que Poseidon habia enviado a Minos
8.- Robar las yeguas de Diomedes
9.- Vencer a las amazonas y apoderarse del ceñidor de su reina Hipólita
10.- Arrebatar los bueyes de Gerión
11.- Hurtar las manzanas de las Hespérides
12.- Domeñar a Cerbero para sacár a Teseo de los infiernos.

Las casa reales de Argos, Esparta y Mesania se decían descendientes del
semidiós.
Hermes:
Hijo de Zeus, que le nombró heraldo de los dioses debido a su elocuencia.
Su prudencia y habilidad le conquistaron la adoración de comerciantes y
mercaderes. Era además, dios protector de los caminos y los viajeros. Tenía
fama de ingenioso y se le atribuía la invención de la lira, el alfabeto, los
numeros, las pesas y medidas, etc. Se le representa con casco de anchas alas,
caduceo y sandalias aladas.
Hespérides:
Hijas de Atlas y Hesperis, guardianas de la manzana de oro que Gea dio a
Hera y Zeus con regalo de bodas. Más tarde fue hurtada por Hércules. Las
más antiguas leyendas, situan el jardin en unas islas del Atlámtico.
Hestía:
Hija de Cronos y Rea, una de las doce divinidades principales del Panteón
griego. Era diosa del fuego del hogar, símbolo de la vida doméstica. Todas
las ciudades poseían un lar central consagrado a Hestía. Si el fuego se
apagaba, sólo podía encenderse con rayos solares o frotando des trozos de
madera.
Higia:
Diosa de la Salud, hija de Esculapio y Lambetia y hermana de Telesforo,
protector de la convalescencia. Recibió culto en Atenas, Corintio, Argos y
otras cuidades. Se representa como una doncella con una serpiente que trata
de beber de una copa que tiene en sus manos.
Hiperión:
Uno de los Titanes, hijo de Urano y Gea, y padre de Helios, Selene y Fos,
es decir, el Sol, la Luna, y la Aurora.
Icaro:
Hijo de Dédalo. Cuando ambos huían del laberinto de Creta volando con alas
de cera, Icaro, desoyendo los consejos de su padre, se acercó demasiado al Sol.
Sus alas derritieron y cayó al mar, donde pereció ahogado.
Io:
Hija de Inaco, rey de Argos, y amada por Zeus, quien transformó en novilla
para liberarla de las iras de Hera. Esta puso a Io bajo la custodia de Argos
y más tarde envió contra ella un tábano. Para liberarse de él, Io llegó
huyendo hasta Egipto, donde recupero su forma humana y tuvo un hijo, Epafo.
Iris:
Hija de Taumas y Electra, hermana de las Arpías y mensagera de los dioses,
especialmente de Hera.
Japeto:
Uno de los Titanles hijo de Urano y Gea, hermano de Cronos, Océano, Hiperión,
Etc. Era esposo de Climena y padre de Atlas, Prometeo, Epimeteo y Menetio.
Zeus le aherrojó en el Tártaro, con los restantes Titanes que se rebelaron.
Leda:
Hija de Testio y esposa de Tíndaro, rey de Esparta, al que dio dos hijas:
Timandra y Filomena. Visitada por Zeus, metamorfoseado en cisne, concibió a
Castor y Pólux.
Melampo:
Hijo de Amiteón y Doripa, primer mortal que tuvo poderes proféticos.
Aprendió de Apolo en arte de predecir el futuro y podía comprender el lenguaje
de los pájaros y los animales. Curó la locura que aquejaba a las hijas de
Preto, rey de Argos, por lo que recibió una parte del reino en recompensa.
Melpónete:
Musa de la Tragedia, a la que se representaba llevando una máscara trágica
en la mano.
Metis:
Diosa de la Sabiduría, espasa de Zeus, que se la tragó después de
transformarla en mosca.
Midas:
Legendario rey de Frigia, que recibió de Dionisos el poder de convertir en
oro todo lo que tocara. Cuando la comida que tocaba se convertia en oro
rogaba a los dioses para que le retirar el poder.
Mnemosina:
Hija de Urano, de su union con Zeus, nacieron las Musas.
Narciso:
Hijo de Cefíso y Liriope, dotado de extraordinaria belleza. Al Consumirse por
él de amor la ninfa Eco sin ser correspondida, Némesis le juzgó culpable y le
castigó. Mientras bebía en una fuente, Narciso se enamoró de tal modo de su
propia imagen, reflejada en el agua, que sus pies echaron raíces y se
transformó en flor.
Némesis:
Hija de la Noche o Erebo, concebida originariamente como la personificación
de la indignación popular contra un crimen protervo. Más tarde se la consideró
como una deidad que, celosa de la prosperidad excesiva, humillaba el orgullo
humano, El centro principal de su culto estuvo en Rammas, Atica.
Nereida:
Cualquiera de las hijas de Nereo, Ninfas que en la antiguedad fingian que
residean en el mar y que pintaban con medio cuerpo humano y el otro medio de
pez.
Nereo:
Hijo de Ponto y Gea y padre de las Nereidas. Es el sabio anciano del mar.
lleno de cordura y experiencia. Reinaba particularmente en el Egeo. El Signo
de su autoridad es el tridente.
Niké:
Diosa de la victoria. Se la representaba alada y con una girnalda en su mano.
Ninfa:
Cualquiera de las fabulosas deidades de los mares, bosques, selvas, etc.,
llamadas de varias formas: Oceánicas las que habitaban en al Oceano, Nereidas
las del Mar Mediterraneo, Náyades de los rios, Oréades las de las
montañas, etc…
Océano:
Padre de los todos los dioses y todas las cosa. Según Hesíodo, Océano y Tesis
eras hijos de Urano y Gea. Se le representaba como un viejo venerable,
apartado del mundo y de la asamblea de los dioses.
Orfeo:
Hijo de la musa Calíope, considerado como el mejor de los poetas que precedieron
a Homero. Procedía de Tracia y acompañó a los argonautas. Apolo le dio
una lira con la que adormecia a las fieras y embelesaba incluso a los árboles
y las piedras del Olimpo. A la muerte de su esposa Eurídice, Orfeo, con el
encanto de su lira, consiguió de Plutón que la dejara volver de Hades. Murió
destrozado por las Ménades, según una de las tradiciones.
Orión:
Cazador gigante que, cegado en castigo por haber maltratado a Merope, recobró
la vista al exponer sus ojos a los rayos del Sol naciente. Después, vivió como
cazador acompañado de Artemisa. A su muerte los dioses le colocaron en el
cielo, donde forma la constelación de su nombre.
Pan:
Dios de los pastos, los bosques y rebaños, descrito como hijo de Hermes.
Pandora:
Según la mitología, era la primera mujer de género humano, plasmada por Zeus
para vengarse de Prometeo y de los hombres. Se llamó Pandora (“todos los
bienes”) porque cada uno de los dioses le habia otorgado algun don con que
pudiera granjearse el favor de los hombres y labrar su ruina. Abrió una caja
misteriosa de la que salieron y se desparramaron por la tierra todos los
males. Cuando quiso cerrarla, sólo quedaba ya en ella la esperanza.
Parca:
Cada una de las tres diosas hermanas, Cloto, Láquesis y Atropos, con imagen
de viejas, de las cuales la primera hilaba, la segunda deshilaba y la tercera
cortaba el hilo de la vida de los humanos.
Perséfone:
Hija de Zeus y Deméter. Diosa del imperio de las sombras. Al ser raptada por
Plutón, Deméter impidió que crecieran los frutos de la tierra, los mortales
mortales no puederon ofrecer sacrificios a los dioses y Zeus obligó a Plutón a
que devolviera a Perséfone. Pudo esta algun tiempo en el mundo inferior y otro
en el superior.
Perseo:
Hijo de Zeus y de Dánae. Perseo cortó la cabeza de la terrible Medusa, recató
a Andrómeda, castigó a Polidecto, que había maltratado a su madre, y regresó
con ella y con Andrómeda a Argos.
Pleyone:
Hija de Océano y Tetis, esposa de Atlas o Atlante y madre de las Pleyades o
Atlantidas.
Plutón:
Dios del infierno o imperio de Hades, hijo de Cronos y Rea y hermano de Zeus
y Poseidon. Raptó a Perséfone y se casó con ella. Es el Juez Supremo del
infierno, asistido por Eaco, Minos y Radamanto. Inexosable, no se deja
conmover ni por plegarias ni por adulaciones.
Poseidón:
Hijo de Cronos y Rea, hermano de Zeus y Plutón y esposo de Anfitrite. Se le
atribuye la creación de caballo. Era enemigo de los troyanos. Persiguió a
Ulises por cegar a Polifemo, su hijo.
Prometeo:
Un héroe que robó el fuego del cielo para entregarselo a los hombres. Zeus le
encadenó a una roca como castigo, donde un aguila le picoteaba el higado
durante el día, que en la noche le crecia de nuevo. Hercules mató al aguila y
liberó a Prometeo.
Proteo:
Dios marino, encargado de custodiar los rebaños de focas de Poseidón, su
padre. Tenía calidades como la de poder cambiar de forma a su gusto y predecir
el futuro.
Rea:
Hija de Urano y Gea, esposa de Cronos y madre de Hestia, Deméter, Hera,
Hades, Poseidón y Zeus.
Selene:
Diosa de la Luna, hija de Hiperión y hermana de Helios y Eos, conocida
también por Febe, hermana de Febo. Enamorada de Endimión, utilizó su poder
para dormirle y así besarle.
Siringa:
Ninfa de Arcadia que, perseguida de el dios Pan, se refugió en las orillas del
rio Ladón y rogó a los dioses que la convirtieran en caña. Con un trozo de esa
caña el dios fabricó una flauta (siringa) para recordar a su amada.
Sísifo:
Rey de Corinto. Fomentó el comercio en esa ciudad y por su avaricia y
falsedad, fué castigado en Hades. Su castigo consistia en subier una grán
montaña con una enorme piedra a su espalda, y siempre que llegaba a su cima,
rodaba hacia la base.
Talía:
Una de las nueve Musas, representada como una bellísima joven, coronada de
hiedra y con una máscara en la mano.
Terpsícore:
Musa de la Danza.
Tetis:
Diosa del Mar, hija de Urano y Gea, esposa de Océano y madre de las tres mil
nereidas oceánicas y de sus numerosos dioses fluviales. También lleva ese
nombre la más hermosa de las nereidas, esposa de Peleo y madre de Aquiles.
Urano:
El más antiguo de los dioses y su primer gobernante. Era hijo y esposo de Gea
(la Tierra) y tuvo como hijo a Cronos y los demas titanes, los Cíclopes y los
monstruos de cien brazos Cotto, Briareo y Giges. Sus hijos se volvieron contra
el para arrebatarle el poder.
Zeus:
Rey de los dioses, hijo de Cronos y Rea, que derrotó a su padre y asumió el
mando supremo del Universo. Contrajo matrimonio con Hera u otras muchas diosas
y sedujo a numerosas mujeres, de las cuales tuvo hijos.

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Thursday, May 8, 2008

La Llamada de Cthulhu — H. P. LOVECRAFT

La Llamada de Cthulhu — H. P. LOVECRAFT

La Llamada de Cthulhu
H. P. Lovecraft

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(Encontrado entre los papeles del difunto Francis Wayland Thurston, de Boston)
“Resulta concebible pensar en la supervivencia de tales poderes y criaturas [...] una supervivencia de una época inmensamente remota en la que [...] la consciencia estaba manifestada. quizá, en formas y figuras que desaparecieron hace mucho ante el avance de la humanidad [...] formas de las que sólo la poesía y la leyenda captaron un fugaz recuerdo llamándolas dioses, monstruos, y criaturas míticas de todo tipo y especie…”
-Algernon Blackwood

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I.
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El Horror en Arcilla.

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A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos. Hasta el momento las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, nos han causado poco daño; pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos nos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de tal revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y seguridad de una nueva era de tinieblas.
Los teósofos han adivinado la imponente grandeza del ciclo cósmico en el que nuestro mundo y la raza humana no son sino un incidente transitorio. Los filósofos han hecho insinuaciones acerca de extrañas supervivencias en términos que podrían helar la sangre si no se enmascarasen tras un suave optimismo. Pero no procede de ellos la visión de épocas prohibidas que me hace sentir escalofríos cada vez que pienso en ella y me vuelve loco en mis sueños. Esa pequeña visión, como todas las pavorosas visiones de la realidad. fue el producto de una reconstrucción accidental a partir de varias cosas diferentes, en este caso un antiguo artículo de periódico y las notas de un profesor fallecido. Espero que nadie más sea capaz de repetir esta reconstrucción; de hecho, si yo viviera lo bastante, jamás aportaría conscientemente un solo eslabón más a tan horrible cadena. Creo que el profesor también tenía intención de silenciar aquella parte de la que tuvo conocimiento, así como de haber destruido sus notas si no le hubiera sobrevenido una repentina muerte.
Mi conocimiento del asunto se remonta al invierno de 1926-27 momento en que tuvo lugar la muerte de mi tío abuelo George Gammel Angell, profesor emérito de Filología Semítica en la Universidad de Browm, en Providence, Rhode Island. El profesor Angell era una autoridad reconocida en inscripciones de la antigüedad, y con frecuencia habían recurrido a él los directores de museos importantes; a esto se debe que su fallecimiento a la edad de noventa y dos años sea recordado por muchos. En el ámbito local el interés se acrecentó por las oscuras circunstancias de su muerte. El profesor sufrió una extraña dolencia mientras volvía del barco de Newport; tal y como dijeron los testigos, se derrumbó de repente tras haber recibido el empellón de un negro con aspecto de marinero que había salido de uno de los raros y oscuros callejones de la escarpada pendiente que constituía un atajo entre los muelles y la casa del difunto en Williams Street. Los médicos fueron incapaces de encontrar ningún trastorno visible, pero terminaron por apuntar, tras una discusión, que la causa de la muerte debía ser una lesión desconocida del corazón, causada por el rápido ascenso de un hombre ya mayor por una colina tan pronunciada. En aquel momento no vi razón alguna para disentir de ese dictamen, pero más tarde me vi inclinado a cuestionarlo… e incluso más que cuestionarlo.
Como heredero y albacea de mi tío abuelo, que había muerto viudo y sin hijos, debía examinar sus papeles con cierta minuciosidad; a tal fin llevé todos sus archivos y cajas a mi alojamiento en Boston. La mayoría del material que correlacioné será publicado más adelante por la Sociedad Americana de Arqueología, pero había una caja que me resultó sumamente misteriosa, y que me sentí reacio a enseñar a otros ojos que los míos. Estaba cerrada, y no encontré la llave hasta que se me ocurrió buscar en el llavero que el profesor llevaba siempre en su bolsillo. Entonces pude abrirla, pero parece que fuera solamente para toparme con una barrera más fuerte e infranqueable. ¿Cuál podía ser el significado de aquel extraño bajorrelieve de arcilla, y de los inconexos apuntes, notas y recortes que encontré? ¿Había comenzado mi tío a creer semejantes supercherías en sus últimos años? Decidí emprender la búsqueda del excéntrico escultor responsable de aquel claro trastorno de la paz mental de un anciano.
El bajorrelieve era una tosca pieza rectangular de algo más de dos centímetros de grosor y con una superficie de unos trece por quince; de origen evidentemente moderno. Por el contrario, su diseño distaba mucho de resultar moderno en lo que se refiere al tema y a lo sugerido por la obra ya que, aunque los caprichos del cubismo y el futurismo son muchos y descabellados, no suelen servir para reproducir la enigmática regularidad que se esconde tras la escritura prehistórica y, ciertamente, el grueso de aquellos diseños parecía ser algún tipo de escritura. Sin embargo, y a pesar de estar muy familiarizado con los papeles y colecciones de mi tío, la memoria me fallaba al intentar identificar a qué tipo pertenecía, o incluso al intentar recordar alguna pista de la más remota afinidad de aquella con otras escrituras.
Sobre esos presuntos jeroglíficos se encontraba una figura con evidente propósito pictórico, aunque su ejecución impresionista impedía hacerse una idea clara de su naturaleza. Parecía tratarse de algún tipo de monstruo, un símbolo que lo representase, o una forma que sólo una imaginación enfermiza podría llegar a concebir. No estaría traicionando al espíritu de aquella cosa si digo que mi imaginación, algo calenturienta de por sí, creía percibir en ella, de forma simultánea, las figuras de un pulpo, un dragón, y una caricatura de ser humano. Una cabeza viscosa y cubierta de tentáculos destacaba sobre un cuerpo grotesco y escamoso con unas alas rudimentarias; pero era el perfil general de toda ella lo que resultaba más espantoso. Detrás de la figura quedaba insinuado un ciclópeo trasfondo arquitectónico.
Los escritos que acompañaban a aquella rareza, dejando a un lado un montón de recortes de prensa, habían sido escritos hace poco de la mano del profesor Angell, y no había pretensión literaria alguna en su estilo. Lo que parecía ser el documento principal se titulaba “CULTO DE CTHULHU” en caracteres trazados concienzudamente para evitar una lectura equivocada de una palabra tan inaudita. El manuscrito estaba dividido en dos secciones, estando titulada la primera “1925-Los sueños y trabajos sobre los sueños de H.A. Wilcox, 7 Thomas St., Providence, Rhode Island”, y el segundo “Narración del inspector John. R. Legrasse, 121 Bienville St., Nueva Orleans, La., 1908 A.A.S. Mtg. -Notas sobre los mismos y sobre el relato del profesor Webb”. El resto de los papeles manuscritos eran notas breves, algunas de ellas acerca de extraños sueños de personas diversas, y otras, menciones de libros y revistas teosóficos (particularmente el Atlantis y el continente perdido de Lemuria de W. Scott Elliot). El resto eran comentarios acerca de longevas sociedades secretas y cultos secretos, con referencias a varios pasajes de fuentes mitológicas y antropológicas como puedan ser La rama de oro de Frazer y la Brujería en la Europa occidental de la señorita Murray. Los recortes aludían a extrañas enfermedades mentales y a una ola de locura o demencia colectiva que tuvo lugar en la primavera de 1925.
La primera mitad del manuscrito principal daba cuenta de un suceso bastante peculiar. Parece ser que el 1 de Marzo de 1925, un hombre moreno y delgado, de aspecto neurótico y excitado, se presentó en casa del profesor Angell llevando el singular bajorrelieve, todavía húmedo y fresco. En su tarjeta de visita aparecía el nombre Henry Anthony Wilcox, y mi tío lo reconoció como el benjamín de una excelente familia que le resultaba conocida. En los últimos tiempos el joven Wilcox había estado estudiando escultura en la Escuela de Diseño de Rhode Island y viviendo solo en el edificio Fleur-de- Lys, cercano a dicha institución. Wilcox era un joven precoz de genio reconocido pero de una gran excentricidad, y ya desde la niñez había entusiasmado a gente con las extrañas historias y sueños que tenía por costumbre relatar. Decía de sí mismo que era “’psíquicamente hipersensible”, pero la gente formal de aquella antigua ciudad comercial le tomaba simplemente por un “tipo rarito”. Al no mezclarse demasiado con sus compañeros de estudio se apartó gradualmente de la vida social, y en aquel momento sólo se relacionaba con un grupo de estetas de otras ciudades. Incluso el Club de Arte de Providence, en su celo conservacionista, lo dejó por imposible.
Con motivo de la visita, según se leía en el manuscrito del profesor, el escultor pidió bruscamente la ayuda de mi tío para que, dados sus conocimientos arqueológicos, identificara los jeroglíficos del bajorrelieve. Habló de una manera tan distraída y afectada, y que indicaba tal presunción, que anulaba cualquier simpatía que pudiera sentirse por él. Mi tío le contestó con cierta brusquedad, ya que la notable frescura de la tablilla implicaba parentesco con cualquier cosa excepto con la arqueología. La réplica del joven Wilcox, que impresionó a mi tío hasta el punto de recordarla y anotarla al pie de la letra, estuvo caracterizada por un matiz fantásticamente poético que debió marcar sin duda toda la conversación, y que tal y como he podido comprobar más tarde, resultaba muy propio de él. Lo que dijo fue: “¡Claro que es nueva! La hice la pasada noche en un sueño que tuve sobre extrañas ciudades; y los sueños son más antiguos que la ensoñadora Tiro, la contemplativa Esfinge, o la misma Babilonia cercada de jardines.”
Fue entonces cuando comenzó su inconexo relato, que de repente avivó un recuerdo aletargado de mi tío, y se ganó su fervoroso interés. La noche anterior había tenido lugar un leve terremoto, el de mayor intensidad de los últimos años en Nueva Inglaterra; y la imaginación del joven Wilcox había resultado fuertemente afectada. Al irse a dormir tuvo éste un sueño sin precedentes sobre ciclópeas ciudades de titánicos sillares de piedra y monolitos que alcanzaban el cielo, chorreando todo el conjunto
légamo de color verde y anunciando un horror latente. Los muros y pilares estaban cubiertos de jeroglíficos, y desde algún punto bajo el suelo le llegó una voz que no era tal; una sensación caótica que tan solo la imaginación podría transliterar en sonido, cosa que intentó hacer por medio de un revoltijo casi impronunciable de letras: “Cthulhu fhtagn”.
Este galimatías fue la clave para que el profesor recordase algo que le preocupaba y confundía. Preguntó al escultor con minuciosidad científica, y estudió con intensidad casi frenética el bajorrelieve en el que el joven se encontraba trabajando cuando, helándose de frío y vestido sólo con su pijama, despertó de repente y se sorprendió al ver lo que hacía. Mi tío culpaba a su edad, como dijo Wilcox posteriormente, de su lentitud en reconocer los jeroglíficos y el diseño pictórico.
Muchas de sus preguntas le parecieron fuera de lugar al visitante, especialmente cuando el profesor intentó encontrar conexiones entre Wilcox y extrañas sectas y sociedades. Wilcox no pudo entender las repetidas promesas de silencio que le fueron ofrecidas a cambio de admitir su pertenencia a una extendida organización religiosa de carácter pagano o místico. Cuando el profesor se convenció de que Wilcox ignoraba la existencia de cualquier tipo de culto o de saber arcano, no dudó en asediar a su visitante solicitándole futuros informes acerca de sus sueños. Esto dio su fruto de una forma continuada, ya que tras la primera entrevista el manuscrito hace constar las visitas diarias del joven. en las que relataba sorprendentes fragmentos de imágenes oníricas cuyo principal contenido era siempre alguna terrible panorámica de carácter ciclópeo, y de piedra oscura y chorreante, a la que acompañaba una voz o inteligencia subterránea que de forma monótona profería enigmáticos impactos sensoriales imposibles de transliterar salvo en un galimatías. Los dos sonidos repetidos con más frecuencia. mencionados en las cartas, eran “Cthulhu” y “R’lyeh”.
El 23 de Marzo, según apuntaba el manuscrito, Wilcox no apareció; las pesquisas en su alojamiento revelaron que había sido asaltado por una especie inusual de fiebre y que había sido llevado a la casa de su familia en Watterman Street. Wilcox había estado gritando durante la noche, despertando a varios de los otros artistas que vivían en la residencia, y desde entonces sólo había manifestado estados alternativos de inconsciencia y delirio. Mi tío se apresuró a telefonear a la familia, y desde ese momento en adelante prestó una gran atención al caso, llamando a menudo a la consulta del Dr. Tobey en Thayer Street, al enterarse de que era el médico de Wilcox. Al parecer, la febril mente del joven se explayaba sobre cosas extrañas; y a ratos el doctor se estremecía al oír hablar de ellas. Tales visiones no se limitaban a la repetición constante de cosas soñadas con anterioridad, sino que aludían locamente a una gigantesca cosa “de kilómetros de altura” que caminaba, o se movía, pesadamente. En ningún momento llegó a describir por completo a aquel ser, pero algunas palabras frenéticas y ocasionales, repetidas por el doctor Tobey, convencieron al profesor de que debía ser idéntico a la monstruosidad sin nombre que había tratado de representar en aquella figura esculpida en sueños. El doctor añadió que cualquier referencia a este objeto suponía, sin excepción, el preludio del hundimiento del joven en un estado letárgico. Extrañamente su temperatura no estaba muy por encima de la normal; pero su condición, por lo demás, indicaba la presencia de una auténtica fiebre y no de un trastorno mental.
Alrededor de las 3 de la tarde del 2 de Abril, todo rastro de la enfermedad de Wilcox desapareció de repente. Éste se sentó sobre la cama, asombrado de encontrarse en casa de sus padres, y completamente ignorante de lo acontecido en los sueños o la realidad desde la noche del 22 de Marzo. Tras darle de alta el médico. Wilcox tardó sólo tres días en volver a su alojamiento; pero en adelante dejó de interesar al profesor Angell. Todo rastro de sueños extraños se había desvanecido al llegar su recuperación, y mi tío dejó de tomar nota de sus visiones oníricas tras una semana de explicaciones irrelevantes y sin sentido acerca de sueños corrientes.
Aquí termina la primera parte del manuscrito, pero algunas referencias a ciertas notas dispersas me dieron mucho en lo que pensar. hasta el punto de que sólo el arraigado escepticismo que caracterizaba mi filosofía por aquel entonces, era capaz de explicar mi continua desconfianza por el artista. Las notas en cuestión eran las que describían los sueños de varias personas a lo largo del mismo periodo en que el joven Wilcox había experimentado sus extrañas visitaciones. Parece ser que mi tío inició rápidamente un sistema increíblemente ramificado de investigación entre casi todos los amigos a los que podía preguntar, sin parecer impertinente, acerca de sus sueños nocturnos así como de la fecha de cualquier visión fuera de lo común que hubieran experimentado en tiempos recientes. Según parece, la acogida de su solicitud resultó muy variada, pero al menos debió recibir más respuestas de las que una sola persona podría ser capaz de atender sin la ayuda de un secretario. La correspondencia original no ha sido conservada, pero sus notas al respecto forman un minucioso y significativo resumen. La gente normal de la vida social y de los negocios -la “sal de la vida” de la sociedad de Nueva Inglaterra- dio un resultado negativo casi en su mayoría, aunque hubo algún que otro caso aislado de intranquilas e indefinidas visiones nocturnas, siempre entre el 23 de Marzo y el 2 de Abril, periodo que coincidía con el delirio del joven Wilcox. Aquellos dedicados a la ciencia no resultaron mucho más afectados, aunque cuatro casos de vagas
descripciones podrían sugerir la existencia de visiones fugaces de extraños paisajes, y uno de ellos hacía incluso mención a un miedo ante algo anormal que pudiera sobrevenir.
Fue de los artistas y poetas de quienes llegaron las respuestas pertinentes, y sé perfectamente que se hubiera desatado el pánico entre ellos de tener posibilidad de comparar sus notas. A la vista de aquello, y faltando las cartas originales, llegué a sospechar que el recopilador había formulado preguntas tendenciosas, o que había redactado la correspondencia de forma que quedase corroborado lo que él, de forma latente, estaba resuelto a confirmar. Esta es la razón por la que continué pensando que Wilcox, de alguna forma al corriente de ciertos datos del pasado en posesión de mi tío, había estado aprovechándose del veterano científico. Las respuestas de aquellos estetas daban forma a una inquietante historia. Desde el 28 de Febrero al 2 de Abril una gran proporción de ellos había soñado con cosas muy extrañas, siendo la intensidad de estos sueños incongruentemente mayor durante el periodo correspondiente al delirio del escultor. Más de la cuarta parte de los que informaron acerca de algo, decían haber tenido visiones y escuchado sonidos no muy distintos de los que Wilcox había descrito. Alguno de los soñadores confesó haber sentido un miedo intenso hacia una cosa gigantesca e innombrable, visible casi al final. Uno de los casos descritos con más énfasis en las notas fue realmente lamentable. El sujeto, un arquitecto de renombre con ciertas inclinaciones hacia la teosofía y el ocultismo, enloqueció violentamente el día del ataque de Wilcox, y falleció unos meses más tarde tras gritar de manera incesante que le salvaran de un ser huido del mismísimo infierno. Si mi tío hubiera hecho referencia a estos casos por el nombre y los apellidos y no mediante un número, yo mismo hubiera hecho un intento de corroborar todo mediante una investigación, pero tal como estaban, sólo tuve éxito en seguir la pista a unos cuantos. Sin embargo, estos confirmaron lo registrado en las notas. Con frecuencia me he preguntado si todos los sujetos encuestados por mi tío se sentirían tan confundidos como estos pocos. Es mejor que jamás reciban explicación alguna al respecto.
Los recortes de prensa, como ya he dado a entender, aluden a casos de pánico, manía, y excentricidad que tuvieron lugar durante el periodo en cuestión. Sin duda el profesor Angell debió contratar los servicios de una agencia de recortes de prensa, ya que la cantidad de extractos era enorme, y éstos procedían de fuentes muy diversas repartidas por todo el globo. Uno trataba acerca de un suicidio nocturno en Londres, donde una persona que dormía sola había saltado por una ventana tras proferir un grito espantoso. Había otro que consistía en una inconexa carta, dirigida al director de un periódico sudamericano, en la que un fanático deducía un catastrófico futuro a partir de ciertas visiones que había tenido. Un comunicado procedente de California describía a una colonia de teósofos vistiéndose de togas blancas como preparativo de algún “glorioso cumplimiento” que jamás tuvo lugar, mientras que las noticias llegadas desde la India hablaban con cautela acerca de serios disturbios causados por nativos hacia finales de Marzo. Los ritos orgiásticos del vudú se multiplican en Haití, y de los puestos avanzados africanos llegaba información acerca de rumores y malos augurios. Las autoridades americanas en Filipinas se encontraron con la agitación de varias tribus por esas fechas, y en Nueva York la policía era acosada por multitudes de tez aceitunada la noche del 22 al 23 de marzo. En la zona occidental de Irlanda también abundaban los descabellados rumores y leyendas, y el pintor de temas fantásticos Ardois-Bonnot colgaba su blasfemo Paisaje Onírico en el salón de primavera de París de 1926. Fueron tan numerosas las alteraciones que tuvieron lugar en los manicomios, que solamente un milagro hubiera sido capaz de evitar que la cofradía médica advirtiese los extraños paralelismos y sacase desconcertantes conclusiones de aquello. Un extraño montón de recortes, que aún hoy no puedo concebir con qué insensible racionalismo fui capaz de desechar. Pero por aquel entonces ya estaba convencido de que el joven Wilcox conocía aquellas viejas cuestiones mencionadas por el profesor.
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II
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El Relato del Inspector Legrasse.
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Aquellos viejos asuntos que habían hecho que el sueño del escultor y su bajorrelieve resultaran tan trascendentes para mi tío constituían el tema principal de la segunda mitad de su largo manuscrito. Parece ser que el profesor Angell había visto ya en una ocasión, y estudiado sin obtener resultados, el diabólico perfil de aquella monstruosidad sin nombre representada sobre aquellos desconocidos jeroglíficos, y que también había escuchado las terribles sílabas que sólo pueden ser transliteradas como algo parecido a “Cthulhu”. Aquella vinculación era tan horrible e inquietante que no resulta nada extraño que el profesor acuciase al joven Wilcox con sus preguntas y solicitudes de información.
Esta experiencia anterior tuvo lugar en 1908, hacía diecisiete años, cuando la Sociedad Americana de Arqueología celebraba su reunión anual en San Luis. El profesor Angell, como corresponde a alguien de su mérito y autoridad, había desempeñado un papel importante en las
deliberaciones, y fue uno de los primeros en ser abordado por los diversos profanos que, aprovechando la celebración, acudieron para hacer preguntas y plantear problemas en la confianza de que serían correctamente contestadas y resueltos.
El cabecilla de aquellos profanos, que no tardó en ser el centro de atención de todos los congregados, era un hombre de mediana edad y aspecto corriente que había venido desde Nueva Orleans en busca de cierta información especial que le resultaba imposible obtener de ninguna de las fuentes locales. Su nombre era John Raymond Legrasse, inspector de policía de profesión. Trajo consigo el motivo de su visita, una grotesca, repulsiva, y aparentemente antiquísima estatua de piedra, cuyo origen era incapaz de determinar. No cabe pensar que el inspector Legrasse tuviera el menor interés por la arqueología ya que, por el contrario, su deseo de ser ilustrado al respecto estaba instado por motivos puramente profesionales. La estatuilla, ídolo, fetiche, o lo que quiera que aquello fuera, había sido requisada hacía unos meses en los bosques pantanosos al sur de Nueva Orleans, en el curso de una redada contra los asistentes a una supuesta celebración vudú; tan extraños y horribles eran los ritos practicados en la misma que la policía no pudo sino darse cuenta de que había dado con una oscura secta totalmente desconocida para ellos, e infinitamente más diabólica que el más siniestro de los círculos africanos de la religión vudú. Acerca de su origen no pudo descubrirse absolutamente nada, salvo por ciertas historias erráticas e increíbles que se logró sacar por la fuerza a algunos de los detenidos. A esto último se debe el ansia de la policía por encontrar cualquier dato acerca de las antiguas tradiciones que pueda ayudarles a reconocer el horrible símbolo, para poder seguir la pista del culto hasta su mismo origen.
El inspector Legrasse no estaba preparado para la excitación que suscitó su testimonio. Un simple vistazo a la estatuilla fue suficiente para hacer que los hombres de ciencia allí congregados se sumiesen en un estado de tensa excitación, y no perdieran un solo momento en amontonarse alrededor del policía para así poder contemplar la diminuta figura, de tan extraña apariencia y tan remota antigüedad, que daba lugar a inopinadas y arcaicas perspectivas aún por desvelar Ninguna escuela de arte conocida había alentado la creación de este terrible objeto, pero cientos e incluso miles de años parecían estar marcados sobre su oscura y verdosa superficie de piedra cuya identificación resultaba imposible.
La figura, que al final fue pasada lentamente de mano en mano para que pudiera llevarse a cabo un estudio más cercano y detallado de la misma, tenía entre dieciocho y veinte centímetros de altura y estaba esculpida con gran habilidad artesanal. Representaba a un monstruo de perfil vagamente humano, pero con una cabeza a modo de pulpo cuya cara era una masa de tentáculos, un cuerpo cubierto de escamas y de aspecto gomoso, unas prodigiosas garras tanto en extremidades anteriores como posteriores, y unas largas y estrechas alas en la espalda. Aquella cosa, de la que parecía desprenderse una terrible y antinatural malevolencia, tenía una corpulencia algo abotargada y estaba sentada en cuclillas, con cierto aire maligno, sobre un pedestal cubierto de caracteres indescifrables. Las puntas de las alas tocaban el lado posterior del pedestal, y su trasero ocupaba el centro, mientras que las largas y curvas garras de las dobladas patas inferiores asían la parte frontal y se extendían a lo largo de todo el tercio superior del pedestal. La cabeza de cefalópodo se encontraba inclinada hacia delante, de modo que los extremos de sus tentáculos faciales rozaban la parte posterior de las grandes garras delanteras que, a su vez, estaban abrazadas a las rodillas elevadas de la agachada criatura. El aspecto del conjunto resultaba anormalmente vívido, e incluso sutilmente terrible, ya que su origen era del todo desconocido. Su enorme, pasmosa, e incalculable antigüedad resultaba indiscutible; a pesar de ello no daba muestra de una sola relación con cualquier forma artística conocida de carácter primitivo. De hecho, tampoco guardaba relación con ninguna otra época. Totalmente al margen, el propio material con que estaba construida resultaba un misterio, ya que aquella piedra verdinegra de aspecto maleable con motas y vetas doradas o iridiscentes no se asemejaba a nada conocido por la geología o la mineralogía. Los caracteres que cubrían la base eran igualmente desconcertantes y ninguno de los presentes pudo formarse la menor idea de su origen lingüístico, a pesar de encontrarse allí la mitad de los expertos mundiales en la materia. Estas inscripciones, así como la estatuilla y su material, formaban parte de algo horriblemente remoto y ajeno a la humanidad tal y como la conocemos; algo que terriblemente sugiere la existencia de antiguos e idólatras ciclos de vida en los que nuestro mundo y concepciones no tiene cabida alguna.
No obstante, después de que todos los congregados sacudieran sus cabezas, confesando su derrota ante el problema planteado por el inspector, hubo un hombre entre los allí reunidos que creyó percibir una extraña familiaridad en la monstruosa figura y la escritura, y que al momento contó con cierta timidez lo poco que sabía. Esta persona era el difunto William Channing Webb, profesor de antropología en la Universidad de Princeton, y un explorador de reconocido prestigio. El profesor Webb había participado cuarenta y ocho años atrás en una expedición a Groenlandia e Islandia en busca de ciertas inscripciones rúnicas que no llegó finalmente a encontrar. Mientras remontaban la costa occidental de Groenlandia se encontraron con una extraña tribu o culto de esquimales degenerados cuya religión, una curiosa forma de adoración al diablo, le hizo sentir escalofríos dado lo deliberadamente sanguinario y
repulsivo de sus ritos. Era una fe de la que otros esquimales sabían muy poco, y de la que sólo se hablaba en medio de un gran pánico, diciendo que procedía de épocas horriblemente antiguas y anteriores a la creación de nuestro mundo. Además de ritos indescriptibles y sacrificios humanos, también se practicaban otros extraños ritos de carácter hereditario dirigidos a un anciano demonio supremo o tornasuk. El profesor Webb tomó una cuidadosa transcripción fonética de aquellos ritos de labios de un anciano angekok o hechicero-sacerdote, expresando los sonidos lo mejor que pudo en caracteres latinos. Pero en aquellos momentos el asunto de principal trascendencia no era otro que el fetiche que aquel culto adoraba y alrededor del cual danzaban los sectarios cuando la aurora se alzaba por encima de los gélidos acantilados. Este era, afirmó el profesor, un tosco bajorrelieve de piedra, que constaba de un horrible dibujo y de ciertas inscripciones enigmáticas y, según le parecía, era una versión más tosca pero similar, en todas sus características esenciales, a la inhumana efigie que yacía en aquel momento frente a los reunidos.
Estos datos, recibidos con incertidumbre y asombro por los presentes, probaron ser de especial interés para el inspector Legrasse, que comenzó de inmediato a acosar con preguntas al informante. Ya que había copiado y tomado nota de un ritual oral escuchado a los adoradores del culto de los pantanos que sus hombres detuvieron, suplicó al profesor que recordase lo mejor que pudiera las sílabas que anotó en su convivencia con aquellos diabólicos esquimales. Lo que siguió entonces fue una exhaustiva comparación de detalles y un momento de pavoroso silencio cuando el detective y el científico llegaron a la conclusión de la práctica identidad de la frase común a aquellos dos rituales diabólicos pertenecientes a mundos tan diferentes y distantes entre sí. Lo que cantaban a sus ídolos gemelos, tanto los hechiceros esquimales como los sacerdotes de los pantanos de Luisiana era, en esencia, era algo muy parecido a esto (las divisiones entre palabras se han supuesto en base a los cortes que tradicionalmente se hacían en la frase al cantarla voz alta):
“Ph‘nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.”
Legrasse tenía algo a su favor frente al profesor Webb, ya que en varias ocasiones sus prisioneros mestizos le habían repetido lo que los viejos oficiantes les contaron del significado de esas palabras. El verso se traduciría por algo parecido a esto:
“En su morada de R’lyeh, el difunto Cthulhu espera soñando.”
En ese momento, en respuesta a una exigencia urgente y generalizada, el inspector Legrasse relató, de la forma más completa posible, su experiencia con los adoradores de los pantanos; un relato que mi tío, tal y como puedo ver, consideró de una profunda trascendencia. La historia participaba de los más locos sueños de mitómanos y teósofos, y demostraba el asombroso grado de imaginación cósmica poseído por aquellos mestizos y parias, algo que era lo que menos se hubiera podido esperar de ellos.
El día 1 de Noviembre de 1907 la policía de Nueva Orleans fue llamada a acudir con urgencia a la región pantanosa y lacustre al sur de la ciudad. Los ocupantes ilegales de la zona, en su mayoría primitivos pero amables descendientes de los hombres de Lafitte, eran presa de un terror absoluto debido a algo desconocido que se les había acercado en silencio durante la noche. Al parecer se trataba de vudú, pero un vudú de un tipo más terrible del que jamás habían llegado a conocer, y algunas mujeres y niños habían desaparecido desde que el maléfico tam-tam comenzó su incesante golpeteo a lo lejos, en el interior de los negros y embrujados bosques por los que ninguno de los colonos se atrevía a aventurarse. Había gritos demenciales y angustiosos chillidos, cantos que helaban la sangre y danzantes llamas endemoniadas, y según añadió el aterrado mensajero, la gente no podía soportarlo por más tiempo.
De ese modo, un destacamento de veinte policías, repartidos entre dos carruajes y un automóvil, emprendió la marcha en las últimas horas de la tarde con el tembloroso colono haciendo las veces de guía. Se apearon al final del camino transitable y durante kilómetros chapotearon en silencio a través del terrible bosque de cipreses al que la luz del día nunca llegaba. Feas raíces y maléficas lianas de musgos de Florida les acosaron y, de vez en cuando, los montones de piedras enmohecidas o los restos de paredes putrefactas intensificaban, con su sola insinuación de unos pobladores tan morbosos, una sensación depresiva que cada árbol malformado y cada fungoso calvero contribuía a crear. Al rato se divisó el asentamiento de aquellos colonos, no más que un miserable montón de cabañas, y sus histéricos moradores corrieron a apiñarse alrededor del grupo de policías que portaba faroles que se balanceaban. El apagado ritmo del tam-tam resultaba ahora levemente audible muy, muy a lo lejos; y algún alarido aterrador llegaba a ratos cuando el viento cambiaba de dirección. Un brillo rojizo parecía también filtrarse a través de la pálida maleza más allá de las interminables avenidas del bosque nocturno. A pesar de tener aún miedo a quedarse solos de nuevo, los aterrados colonos se negaron en redondo a avanzar un solo palmo más en dirección a aquella escena de impía adoración, de modo que el inspector Legrasse y sus diecinueve colegas se internaron sin guía alguno entre negras arquerías de horror por las que ninguno de ellos había pasado con anterioridad.
El área en la que ahora se adentraba la policía había tenido siempre mala fama, era prácticamente desconocida por el hombre blanco y en absoluto transitada por éste. Había leyendas que apuntaban a un lago oculto jamás visto por ojos mortales, en el que habitaba un enorme y amorfo pólipo blanco de ojos luminescentes; y los colonos cuchicheaban acerca de unos diablos con aspecto de murciélago que salían volando de cavernas en el interior de la tierra para adorarlo a la medianoche. Los colonos afirmaban que aquello había estado allí desde antes de D’iberville, desde antes de La Salle, desde antes de los indios, e incluso antes que las saludables bestias y aves que poblaron esos bosques. Aquel ser era una pesadilla en sí mismo, y su sola visión suponía la muerte. Pero también hacía soñar a los hombres, y por esa razón estos sabían lo suficiente como para mantenerse lejos de él. La orgía vudú estaba teniendo lugar en los márgenes de tan temida zona, pero eso era ya lo suficientemente malo de por sí. Es posible por lo tanto que el lugar de la celebración hubiera aterrorizado más a los colonos que los escalofriantes sonidos e incidentes.
Solamente la poesía o la locura pueden hacer justicia a los ruidos escuchados por los hombres de Legrasse a medida que se abrían paso por el negro pantano hacia el rojizo resplandor y el apagado sonido de los tambores. Existen rasgos vocales propios del ser humano, y rasgos vocales propios de las bestias; pero resulta harto horrible escuchar los unos cuando la fuente de la que proceden debería producir los otros. La furia animal y el libertinaje orgiástico se azotaban el uno al otro hasta alcanzar cotas demoniacas, en medio de un éxtasis de aullidos y graznidos que desgarraban aquellos bosques nocturnos y reverberaban por toda su extensión como si se tratase de tormentas pestilentes surgidas de los abismos del infierno. De vez en cuando aquel ulular sin orden ni concierto se detenía, y de lo que parecía ser un coro bien orquestado surgían roncas voces entonando en sonsonete aquella horrible frase o ritual: “Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.”
Entonces fue cuando los hombres, habiendo ya alcanzado un lugar donde la vegetación era menos frondosa, se toparon de repente con la visión del terrible espectáculo. Cuatro de ellos se tambalearon, uno se desvaneció, y otros dos profirieron un desquiciado grito que, afortunadamente, fue enmudecido por la furiosa cacofonía que procedía de aquella orgía. Legrasse echó agua de los pantanos en la cara del desmayado, y todos se quedaron temblando allí de pie, casi hipnotizados por el horror.
En un claro natural del pantano había un islote cubierto de hierbas de algo menos de media hectárea, sin árboles y relativamente seco. Allí saltaba y se retorcía una indescriptible horda de monstruosidad humana que nadie salvo Sime o Angarola hubiera sido capaz de retratar. Sin ropa alguna encima, aquellos engendros mestizos rugían, vociferaban y se contorsionaban en torno a una gigantesca hoguera circular en cuyo centro, visible a través de ocasionales aberturas en la cortina de llamas, se alzaba un imponente monolito de granito de unos dos metros y medio de altura, sobre el cual, de manera incongruente dada su extrema pequeñez, descansaba la horrenda estatuilla. Formando un amplio círculo de diez cadalsos dispuestos a intervalos regulares, con el monolito rodeado de llamas en su centro, colgaban boca abajo los cuerpos atrozmente mutilados de los indefensos colonos que habían desaparecido. Era dentro de aquel círculo donde el corro de adoradores saltaba y rugía, desplazándose de forma general de izquierda a derecha en una interminable bacanal entre el círculo de cuerpos y el de llamas.
Puede que fuera solamente la imaginación, o puede que fueran los ecos del lugar los que indujeron a uno de los policías, un hispano un tanto exaltado, a figurarse que había oído respuestas antifonales al ritual procedentes de algún lugar lejano y sin luz en lo más profundo de aquel bosque de ancestrales leyendas y horrores. Más tarde tuve ocasión de encontrarme de nuevo con este hombre, Joseph D. Gálvez se llamaba, que demostró ser molestamente imaginativo. Llegó hasta el punto de insinuar la existencia de un batir de alas apenas perceptible, y de haber vislumbrado unos ojos brillantes y una gigantesca masa blanca más allá de los árboles lejanos, pero creo que lo que sucedía realmente es que había escuchado demasiada superstición local.
La horrible pausa que se tomaron los hombres de Legrasse tras presenciar semejante aberración fue relativamente breve. El deber era lo primero, y aunque debía haber más de un centenar de mestizos celebrantes en aquella multitud, los policías confiaron en sus armas de fuego y se lanzaron resueltos hacia una nauseabunda batalla. Durante unos cinco minutos el caos y el estruendo resultantes fueron más allá de toda descripción. Se libró una auténtica batalla campal y se abrió fuego, si bien muchos de los idólatras se dieron a la fuga. Pero al final el inspector Legrasse pudo contar hasta cuarenta y siete detenidos de hosco semblante, a los que obligó a vestirse a toda prisa y formar entre dos filas de policías. Cinco de los adoradores yacían muertos, y dos más que habían resultado heridos de gravedad fueron acarreados por sus compañeros sobre improvisadas camillas. Por supuesto, la efigie que yacía sobre el monolito fue cuidadosamente retirada y transportada por el propio Legrasse.
Tras un viaje de extrema tensión y agotamiento, los detenidos fueron interrogados en la jefatura de policía, resultando ser todos hombres de muy baja extracción social, de sangre mestiza y enajenados
mentales. La mayoría eran marinos. Unos cuantos negros y mulatos, casi todos de las Indias Occidentales, o Portugueses de Brava, de las islas portuguesas de Cabo Verde, aportaban una nota de colorido vudú al heterogéneo culto. Pero bastante antes de que se hubieran realizado muchos interrogatorios, ya se habla puesto de manifiesto que en todo aquello había algo mucho más profundo y antiguo que el simple fetichismo negro. Degradados e ignorantes como eran, aquellas criaturas se aferraban con sorprendente firmeza a la idea central de su repugnante fe. Tal y como dijeron, adoraban a los Primigenios que existen desde mucho antes que los hombres, y que vinieron a este joven mundo desde los cielos. Los Primigenios abandonaron la superficie del planeta, desapareciendo en el interior de la tierra o bajo las aguas del mar; pero sus cuerpos sin vida le contaron en sueños sus secretos a los primeros hombres, que formaron un culto que jamás ha desaparecido. Este era tal culto, y los prisioneros afirmaban que siempre habla existido y que continuaría haciéndolo, oculto en lejanas tierras baldías y lugares lúgubres a lo largo y ancho del mundo hasta el momento en que el sumo sacerdote Cthulhu se alzase desde su lóbrega casa en la invulnerable ciudad de R’lyeh bajo las aguas, y volviese a poner la tierra bajo su dominio. Algún día les convocaría a todos, cuando las estrellas estuvieran en posición. El culto secreto esperaría por siempre hasta que esto sucediera y poder liberarlo.
Entretanto, nada más debía decirse. Había algún secreto que incluso la tortura sería incapaz de extraer. La humanidad no era la única vida consciente del planeta, ya que de las tinieblas salían figuras para visitar a los pocos feligreses. No se trataba de Primigenios, a los que ningún hombre había visto jamás. El ídolo esculpido era una representación del gran Cthulhu, pero nadie sabía decir si los demás Primigenios eran o no parecidos a él. Nadie era ya capaz de leer las antiguas inscripciones, pero los mensajes eran transmitidos de viva voz. El cántico ritual no era el ya mencionado secreto, ya que éste último nunca era pronunciado en voz alta, sino susurrado. El cántico sólo significaba esto: “En su morada de R’lyeh el difunto Cthulhu espera soñando.”
Sólo se consideró a dos de los detenidos lo bastante cuerdos como para ser colgados, y el resto fue internado en diversas instituciones. Todos negaron haber participado en los asesinatos rituales, afirmando que las muertes habían sido producidas por los Seres de Alas Negras que se habían dirigido hacia ellos desde su inmemorial templo en el interior del bosque embrujado. No pudo obtenerse ninguna información coherente acerca de esos misteriosos aliados. Casi todo lo que la policía pudo averiguar provino, principalmente, de un anciano mestizo llamado Castro, que decía haber viajado hasta extraños puertos y haber hablado con los líderes inmortales del culto en las montañas de China.
El viejo Castro recordaba retazos de una horrible leyenda que hacía palidecer las especulaciones de los teósofos, y que el hombre y el mundo pareciesen algo de reciente aparición y de existencia transitoria. Ha habido épocas remotas en que otros Seres, que vivían en Sus grandes ciudades, gobernaban la Tierra. Castro dijo que, según le habían contado aquellos chinos inmortales, aún podían encontrarse vestigios de Aquellos en ciclópeas piedras de las islas del Pacifico. Ellos murieron muchas eras antes de la aparición del hombre, pero existen ciertas artes que pueden hacerlos revivir cuando las estrellas estén de nuevo en la posición propicia dentro del ciclo de la eternidad. Efectivamente, Ellos habían venido de las estrellas y habían traído consigo Sus imágenes. Estos Primigenios, continuó Castro, no estaban compuestos del todo de carne o sangre. Tenían forma, cosa que quedaba demostrada en aquella efigie esculpida en las estrellas, pero esa forma no estaba hecha de materia. Siempre que las estrellas estuvieran en posición, podían saltar de un mundo a otro a través de los cielos; mas cuando las estrellas no eran propicias, Ellos no podían vivir. Pero aunque no pudieran vivir, tampoco morirían realmente. Todos yacen en moradas de piedra en la gran ciudad de R’lyeh, protegidos por los hechizos del omnipotente Cthulhu en espera del día de la gloriosa resurrección en que las estrellas y la Tierra les sean de nuevo favorables. Llegado ese momento, alguna fuerza del exterior debe liberar Sus cuerpos. Los hechizos empleados para preservarlos les impedían intentar todo movimiento inicial, por lo que no podían hacer otra cosa que yacer despiertos en la oscuridad y pensar mientras transcurrían millones y millones de años. Ellos estaban al tanto de todo lo que acontecía en el universo, pues Su forma de comunicación era la transmisión del pensamiento. Incluso hoy hablaban en Sus tumbas. Cuando, después de infinitas épocas de caos, llegaron los primeros hombres, los Primigenios hablaron a los más sensitivos de entre ellos moldeando sus sueños, ya que solamente así podía Su lengua alcanzar las mentes carnales de los mamíferos.
Entonces, susurró Castro, aquellos primeros hombres formaron el culto en torno a unos pequeños ídolos que les mostraron los Grandes Ancianos, ídolos traídos de épocas distintas desde estrellas sin luz. Ese culto no desaparecerá nunca hasta que las estrellas vuelvan a estar en posición, y los sacerdotes ocultos consigan sacar al Gran Cthulhu de Su tumba para que resucite a Sus súbditos y reanude Su dominio sobre la Tierra. Esos tiempos serán fácilmente reconocibles, porque entonces la humanidad se habrá vuelto como los Primigenios, libre y salvaje, más allá del bien y del mal, dejando a un lado la ley y la moral; y todos los hombres gritarán y matarán, y gozarán era su alegría. Entonces, los
Primigenios liberados les enseñarán nuevas formas de gritar y de matar, de solazarse y disfrutar, y la Tierra entera arderá en un holocausto de éxtasis y libertad. Mientras tanto, el culto, mediante los ritos apropiados, debe mantener viva la memoria de aquellas antiguas costumbres y escenificar la profecía de Su regreso.
En tiempos remotos, hombres elegidos habían hablado en sueños con los Primigenios sepultados, pero un día, algo sucedió. La gran ciudad pétrea de R’lyeh, con sus tumbas y monolitos, se hundió bajo las aguas; y las aguas profundas, llenas del misterio primigenio que ni los pensamientos pueden atravesar, habían cortado aquella comunicación espectral. Pero el recuerdo nunca moriría, y los sumos sacerdotes afirman que la ciudad se alzará de nuevo cuando las estrellas estén en posición. Entonces saldrán de la tierra los negros espíritus que en ella habitan, enmohecidos y tenebrosos, cargados de rumores siniestros obtenidos en cavernas situadas bajo el mismo fondo del mar. Pero el viejo Castro prefería no hablar demasiado acerca de Ellos. Se calló de repente y no hubo persuasión o sutileza alguna capaz de sacarle una sola palabra más al respecto. Curiosamente tampoco quiso hablar acerca del tamaño de los Primigenios. Del culto dijo que, según pensaba, su núcleo yacía en medio de las arenas intransitables del desierto de Arabia donde Irem, la Ciudad de los Pilares, sueña oculta e indemne. La secta no estaba aliada a los cultos Europeos de brujería, y resultaba prácticamente desconocido más allá de sus propios integrantes. Ningún libro había siquiera insinuado la existencia de éste, aunque los chinos imperecederos afirmaron que el Necronomicón del árabe loco Abdul Alhazred contenía ciertos dobles significados que los iniciados podían interpretar a su antojo, especialmente el tan discutido pareado:
“Que no está muerto lo que puede yacer eternamente,
y con los evos extraños aún la muerte puede morir.”

Legrasse, profundamente impresionado, y no menos perplejo, había intentado informarse en vano acerca de las afiliaciones históricas del culto. Aparentemente, Castro había dicho la verdad cuando afirmó que éste era completamente secreto. Las autoridades de la Universidad de Tulane no pudieron arrojar luz alguna acerca de la estatuilla o la secta y, en aquel preciso momento, el inspector había llegado hasta las máximas autoridades del país para encontrarse únicamente con el relato de Groenlandia que había contado el profesor Webb. El interés febril que el relato de Legrasse despertó durante la reunión, corroborado por la propia estatuilla, quedó reflejado en la correspondencia subsiguiente de los asistentes, aunque los comentarios que aparecieron en las publicaciones oficiales de la sociedad fueron más bien escasos. La precaución es la principal inquietud en aquellos acostumbrados a enfrentarse en ocasiones con charlatanes e impostores. Legrasse prestó la estatuilla durante algún tiempo al profesor Webb, pero le fue devuelta al fallecer éste último y permanece hoy en su poder, tal y como he podido comprobar hace no mucho. Es un objeto auténticamente terrible, e inequívocamente parecido a la que el joven Wilcox esculpiera en sueños.
No me extraña que mi tío se entusiasmase con el relato del escultor, pues ¿qué ideas no le llegarían a la cabeza, tras lo que Legrasse había aprendido del culto, si escuchase a un joven sensible decir, no sólo que había soñado con la estatuilla y los jeroglíficos exactos de la imagen hallada en los pantanos y la tablilla de Groenlandia, sino que en sueños le habían llegado al menos tres de las precisas palabras que componían la fórmula pronunciada tanto por los diabólicos esquimales como por los mestizos de Luisiana? El inicio inmediato por parte del profesor Angell de una investigación con la mayor minuciosidad resultó eminentemente natural, aunque yo, personalmente, sospechaba que el joven Wilcox había oído del culto de alguna forma y que había inventado una serie de sueños para enfatizar aquel misterio y prolongarlo a expensas de mi tío. No cabía duda de que las descripciones de sueños y los recortes recopilados por el profesor venían a corroborar los hechos, pero la racionalidad de mi mente y la extravagancia de todo este tema me llevaron a adoptar lo que a mi juicio eran las conclusiones más sensatas. De ese modo, tras estudiar detenidamente una vez más el manuscrito y correlacionar las notas teosóficas y antropológicas acerca del culto con el relato de Legrasse, viajé hasta la residencia del escultor en Providence para echarle la reprimenda que me parecía apropiada por haber embaucado de manera tan atrevida a un hombre educado y de edad. Wilcox aún vivía en soledad en el Edificio Fleur-de-Lys de Thomas Street, una horrible imitación victoriana de la arquitectura bretona del siglo XVII, que ostentaba una fachada de estuco entre preciosas casas coloniales que ocupaban la antigua colina, a la sombra de la más hermosa torre georgiana de toda América. Lo encontré trabajando en su estudio, y hube de admitir que el genio del escultor era profundo y auténtico nada más ver las obras que allí había repartidas. Creo que, con el tiempo, será recordado como uno de los grandes artistas de lo decadente, porque había ya cristalizado en arcilla, y algún día reflejaría en el mármol pesadillas y fantasías que sólo Arthur Machen evoca en su prosa, y Clark Ashton Smith plasma en su verso y pintura.
Moreno, delicado, y de un descuidado aspecto, se volvió lánguidamente al llamar yo a la puerta, y me preguntó qué quería sin siquiera levantarse. Manifestó cierto interés cuando le dije quién era, pues mi tío había despertado su curiosidad al investigar sus sueños, pero nunca le había explicado la razón del estudio. No amplié su conocimiento acerca del asunto, pero busqué con cierta sutileza la forma de poder sacarle algo. En poco tiempo pude convencerme de su sinceridad, pues hablaba acerca de sus sueños de una forma que a nadie podía engañar. Estos sueños, y los residuos que éstos habían dejado en su subconsciente, habían tenido una profunda influencia en su arte, cosa que confirmó al mostrarme una morbosa estatua cuyo contorno casi me hizo estremecer con la potencia de Su siniestro poder evocativo. Wilcox no pudo recordar haber visto el original de esa figura, salvo en su propio bajorrelieve, pero el perfil lo habían moldeado inconscientemente sus propias manos. Se trataba sin duda de la gigantesca figura sobre la que había desvariado en su delirio. También quedó claro sin mediar mucho tiempo que realmente no sabía nada de un culto secreto, salvo por lo que se hubiera dejado caer en sus charlas con mi tío. Una vez más me esforcé en imaginar cómo habría podido éste llegar a experimentar tan extrañas sensaciones.
Hablaba de sus sueños de una extraña y poética forma; haciéndome ver con terrible intensidad la húmeda ciudad ciclópea de piedra verdosa y cubierta de fango cuya geometría, comentó curiosamente, era completamente errónea, y consiguiendo que pudiese escuchar, con pavorosa expectación, la incesante y cuasi mental llamada de las profundidades: “Cthulhu fhtagn”, “Cthulhu fhtagn”. Estas palabras formaban parte de aquel terrible ritual que hablaba de la vigilia onírica del difunto Cthulhu bajo su bóveda pétrea de R’lyeh, y me sentí profundamente estremecido a pesar de mis creencias racionales. Estoy seguro de que Wilcox había oído hablar del culto de alguna manera, pero lo había olvidado en medio del montón de sus no menos extrañas lecturas e imaginaciones. Más tarde, y en virtud de su predisposición a impresionarse, había hallado una expresión subconsciente de aquello en sus propios sueños, en el bajorrelieve, y en la terrible estatua que tenía entonces entre mis manos. El engaño al que había sometido a mi tío era, por lo tanto, uno inocente e involuntario. El joven tenía un carácter algo amanerado y antipático a la vez, por el que no podría sentir simpatía, pero me vi obligado a reconocer tanto su genio como su honestidad. Me despedí de él amistosamente, deseándole todo el éxito que su genio prometía.
El asunto de la secta aún continuaba fascinándome, hasta el punto de imaginar que alcanzaría la fama personal por mis investigaciones acerca de su origen y conexiones. Visité a Legrasse en Nueva Orleans y charlé tanto con él como con otras personas acerca de aquella vieja redada, vi la terrorífica efigie, e incluso hice preguntas a aquellos prisioneros mestizos que aún seguían con vida. Por desgracia, el viejo Castro llevaba muerto varios años. Aunque no se tratase más que de una confirmación detallada de lo que mi tío había escrito en sus notas, lo que entonces estaba comprobé personalmente de manera tan gráfica consiguió estimularme de nuevo, ya que estaba seguro de andar tras la pista de una religión auténtica, antiquísima, y absolutamente secreta, cuyo descubrimiento haría de mí un antropólogo de renombre. Mi actitud, como desearía que continuara siendo, aún era por aquel entonces una de absoluto materialismo, de modo que descarté, con una perversidad inexplicable, las coincidencias existentes entre las notas relativas a sueños y los extraños recortes recopilados por el profesor Angell.
Algo que empecé a sospechar, y que me temo ahora sé a ciencia cierta, es que la muerte de mi tío distó muchísimo de ser natural. Éste se derrumbó en un angosto y empinado callejón que ascendía desde unos viejos muelles infestados de mestizos extranjeros, tras un descuidado empellón propinado por un marino negro. No puedo olvidar la sangre mezclada y la querencia marinera de los sectarios de Luisiana, y no me sorprendería enterarme en algún momento de la existencia de ciertos métodos secretos de asesinato tan antiguos como los ritos y creencias esotéricos. Legrasse y sus hombres no han sufrido daño alguno, pero en Noruega ha muerto cierto marinero que fue testigo de cosas extraordinarias. ¿Habrían llegado las pesquisas de mi tío a oídos siniestros tras obtener la información del joven escultor? Creo que el profesor Angell murió porque sabía demasiado. Que yo desaparezca de igual manera está aún por ver… porque ahora yo sé mucho.
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III.
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La locura que llegó del mar.
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Si los cielos quisieran concederme alguna vez un favor, pediría que borrasen para siempre las consecuencias que derivaron de aquella ocasión en que, de forma casual, fijé la mirada en un trozo suelto de papel que había sido usado para cubrir un estante. Era difícil que hubiera tropezado en mi rutina cotidiana con algo así, ya que no era sino un viejo ejemplar de un periódico australiano, el Sidney Bulletin del 18 de Abril de 1925. Había escapado incluso a la atención de la agencia de recortes de prensa que,
justo en la fecha de publicación de éste, andaba recopilando ávidamente material para la investigación de mi tío.
Hacía tiempo que había abandonado mis pesquisas acerca de lo que el profesor Angell llamaba “Culto de Cthulhu”, y me encontraba visitando a un amigo que tenía en Paterson, Nueva Jersey, hombre culto que ostentaba el cargo de conservador del museo local, además de ser un mineralogista de renombre. Un día, examinando las muestras de reserva, torpemente almacenadas en los estantes de una habitación en el almacén del museo, mi atención fue captada por una extraña fotografía que aparecía en uno de los viejos periódicos desplegados bajo las piedras. Tal y como he dicho era el Sidney Bulletin, pues mi amigo conocía a gente en todas partes, y la foto en cuestión era un grabado en sepia de una horrible imagen de piedra idéntica a la que Legrasse había encontrado en el pantano.
Leí el artículo en detalle tras quitar impacientemente de encima de la hoja las preciosas piezas que la cubrían, pero quedé algo decepcionado al ver que su extensión era algo reducida. Sin embargo, lo que sugería era algo de trascendental importancia para la búsqueda que había mantenido y que comenzaba por aquel entonces a languidecer. El artículo, que arranqué cuidadosamente, decía lo siguiente:
MISTERIOSO BARCO ABANDONADO HALLADO EN ALTA MAR
Llegada a remolque del Vigilant de un yate neozelandés armado y desaparejado.
Un superviviente y un muerto hallados a bordo. Desesperada lucha y muertes en alta mar.
Marinero rescatado se niega a dar detalles sobre extraña experiencia.
Encontrado en posesión de extraño ídolo. Prosiguen las investigaciones.
El carguero Vigilant de la naviera Morrison, procedente de Valparaíso, atracó esta mañana en el muelle de Darling Harbour, remolcando al desaparejado y averiado, si bien fuertemente armado, yate de vapor Alert de Dunedin (Nueva Zelanda), que fue avistado el 12 de Abril a 34°21′ de latitud sur y 152°17′ de longitud oeste, llevando a bordo un superviviente y un muerto.
El Vigilant zarpó de Valparaíso el 25 de Marzo, y el 2 de Abril se desvió su rumbo considerablemente hacia el sur, debido a la fortísima tormenta y las enormes olas. El 12 de Abril fue avistado el barco a la deriva. Aunque en apariencia estaba desierto, al abordarlo fue hallado el único superviviente en unas condiciones cercanas al delirio, así como otro hombre que llevaba muerto claramente más de una semana. El superviviente estaba aferrado a un horrible ídolo de piedra de unos 30 centímetros de altura y de origen desconocido, acerca de cuya naturaleza las autoridades de la Universidad de Sidney, la Royal Society, y el Museo de College Street, se muestran completamente desconcertadas. El superviviente dice haberla encontrado en el camarote del yate, en el interior de un pequeño relicario de ordinaria talla.
Éste hombre, tras recobrar el sentido, relató una extraña historia acerca de piratería y una sangrienta masacre. Se trata de Gustaf Johansen, noruego de cierta educación, segundo de a bordo de la goleta Emma de Auckland, que zarpó de El Callao el 20 de Febrero con once hombres. El Emma, según cuenta, se vio retrasado, y desviado de su rumbo hacia el sur, por culpa de la gran tempestad del 1 de Marzo, y el 22 del mismo avistó al Alert a 49°51′ de latitud sur y 128°34′ longitud oeste, llevado por una extraña tripulación de feroz aspecto formada por canacos y mestizos. Al ordenársele de forma perentoria que diera media vuelta, el capitán Collins se negó; momento en que la extraña tripulación comenzó a abrir fuego sobre la goleta, salvajemente y sin aviso previo, con una batería pesada dotada de cañones de bronce que formaba parte de su armamento. Según el superviviente, los hombres del Emma plantaron batalla y, aunque la goleta comenzó a hundirse debido a los disparos recibidos por debajo de la línea de flotación, fueron capaces de acercarla a la nave enemiga, para así abordarla, y lucharon con la salvaje tripulación sobre su misma cubierta. Al final se vieron forzados a matar a toda la tripulación enemiga, algo superior en número, por su detestable y desesperada, si bien torpe, manera de luchar.
Tres de los hombres del Emma resultaron muertos, incluyendo al capitán Collins y al primero de a bordo Green. Los ocho restantes, con el segundo de a bordo Johansen al mando, se pusieron al frente del yate capturado, retomando su rumbo original para averiguar cuál era la razón de haberles ordenado dar media vuelta. Al día siguiente, según parece, alcanzaron una pequeña isla en la que desembarcaron, aunque no se sabe de la existencia de ninguna en aquella parte del océano. Seis de los tripulantes murieron en ella, aunque Johansen da muestras de reticencia al llegar a esta parte de la historia, y se limita a decir que cayeron por un precipicio rocoso. Más tarde, según parece, él y el último de sus compañeros llegaron al yate y trataron de tripularlo, pero se vieron azotados por la tormenta del 2 de Abril. El hombre recuerda poco de lo sucedido entre ese día y el 12 de Abril, en que tuvo lugar su rescate, y no recuerda cuándo murió William Briden, su compañero. La muerte de éste no parece debida a ninguna causa visible, siendo la excitación y la exposición a los elementos las razones más probables. Noticias llegadas por cable desde Dunedin informan de que el Alert es un mercante de cabotaje bien conocido allí, que además gozaba de una mala reputación en los muelles. Era propiedad de un curioso grupo de mestizos cuyos frecuentes encuentros y salidas nocturnas en dirección a los bosques atraían bastante la atención. Éste se había hecho a la mar apresuradamente justo tras la tormenta y los temblores de tierra que tuvieron lugar el 1 de Marzo. Nuestro corresponsal en Auckland señala que tanto el Emma como su tripulación gozaban de una excelente reputación, y describe a Johansen como un hombre moderado y respetable. El Almirantazgo va a realizar una investigación del asunto
que dará comienzo mañana mismo; en ella se tomarán todas las medidas necesarias para persuadir a Johansen de que hable con mayor claridad de lo que ha hecho hasta ahora.
Esto, junto con la fotografía de la infernal estatua, era todo, ¡pero qué torrente de ideas comenzó a fluir en mi cabeza! Aquí había un nuevo tesoro de datos en tomo al Culto de Cthulhu y una clara evidencia de que éste tenía extraños intereses tanto en el mar como en tierra. ¿Qué motivo incitó a la tripulación mestiza a ordenar dar media vuelta al Emma mientras navegaba en posesión de aquel horrible ídolo? ¿Cuál era aquella desconocida isla sobre la que murieron seis de los tripulantes del Emma, y sobre la que el segundo Johansen se muestra tan reservado? ¿Qué fue lo que sacó a la luz la investigación ordenada por el Almirantazgo y qué es lo que se sabía en Dunedin acerca del maléfico culto? Y lo más sorprendente de todo, ¿cuál era la relación, tan profunda como natural, de aquellas fechas que hacían que tomaran una malévola e innegable significación los diversos cambios en el curso de los acontecimientos que tan minuciosamente había anotado mi tío?
El día 1 de Marzo -es decir, nuestro 28 de febrero según la hora del meridiano de Greenwich- fue cuando tuvieron lugar la tormenta y el terremoto. El Alert y su maloliente tripulación salieron disparados de Dunedin como llevados por una apremiante llamada, mientras que al otro lado del mundo, poetas y artistas comenzaron a soñar acerca de una extraña y rezumante ciudad a la vez que un joven escultor moldeaba en sueños la forma del propio Cthulhu. El 23 de Marzo el desembarco de la tripulación del Emma en una isla desconocida arrojó una cifra de seis muertos; y en esa misma fecha los sueños de aquellos hombres especialmente sensibles adquirieron una gran viveza y quedaron oscurecidos por la persecución de que eran objeto por parte de un monstruo maléfico. Mientras tanto un arquitecto enloquecía y un escultor se veía inmerso de repente en el delirio. ¿y qué hay de la tormenta del 2 de Abril, fecha en que cesaron todos los sueños acerca de la malsana ciudad, y en que Wilcox salió ileso del suplicio de aquellas extrañas fiebres? ¿Qué deducir de todo ello? ¿y de todas las insinuaciones del viejo Castro acerca de los Primigenios, sumergidos bajo las aguas y nacidos en las estrellas, y de su reino que se avecina, el fiel culto de estos y su dominio de los sueños? ¿Estaba tambaleándome al borde de horrores cósmicos más allá de la capacidad de asimilación del hombre? Si esto es así, tales horrores no deben ser sino de la mente, ya que de alguna forma el 2 de Abril puso fin a cualquier monstruosa amenaza que hubiera empezado a cernirse sobre el alma de la humanidad.
Aquella tarde, tras un día de apresurados telegramas y preparativos, me despedí de mi anfitrión y cogí un tren a San Francisco. En menos de un mes me encontraba en Dunedin, donde comprobé que a pesar de que los miembros de aquel extraño culto solían pasar el rato en las viejas tabernas del puerto, poco más se sabía acerca de ellos. Los chismes que escuché en los muelles no merecen mención especial, aunque corría cierto rumor acerca de un viaje que estos mestizos habían realizado al interior, durante el cual se pudo apreciar en las lejanas colinas un apagado tamborileo y un resplandor rojizo. En Auckland averigüé que tras un superficial interrogatorio en Sidney, que no dio resultado alguno, Johansen había regresado con su rubia cabellera de color blanco, y que después había vendido su casita en West Street y marchado en barco con su mujer a su antigua residencia en Oslo. De aquella pavorosa experiencia no contó a sus amigos nada más que a los oficiales del Almirantazgo, y todo lo que estos pudieron hacer fue darme su dirección en Oslo.
Después de aquello me fui a Sidney donde hablé, sin obtener nada nuevo, con marinos y magistrados del Vicealmirantazgo. Pude ver el Alert, que había sido vendido para su uso comercial, en Circular Quay, en Sidney Cove, pero tampoco logré sacar nada a su reservada tripulación. La figura acurrucada con cabeza de cefalópodo, alas escamosas y el pedestal cubierto de jeroglíficos, se conservaba en el Museo de Hyde Park. Durante un tiempo la estuve estudiando, encontrando en ella la misma exquisita y siniestra hechura, el mismo misterio y antigüedad, y el mismo material desconocido propios de la versión, un tanto más reducida, de Legrasse. Según me dijo el conservador del Museo, los geólogos habían encontrado en ella un monstruoso enigma, ya que llegaron a jurar que en el mundo no había una roca como esa. Fue entonces cuando pensé con un escalofrío en lo que el viejo Castro le había dicho a Legrasse acerca de los Primigenios: “Ellos vinieron de las estrellas, y trajeron Sus imágenes consigo.”
Estremecido por una confusión mental como nunca antes había conocido, decidí visitar al segundo Johansen en Oslo. Embarqué con destino a Londres, donde cogí otro barco en dirección a la capital noruega; y en un día de otoño desembarqué en los muelles bien cuidados que había a la sombra del Egeberg. La casa de Johansen, como pude descubrir, estaba situada en la vieja ciudad del rey Harold Haardrada, quien conservó el nombre de Oslo en los siglos que la capital estuvo disfrazada como “Cristiana”. Hice el breve recorrido en taxi y, con el corazón palpitante, llamé a la puerta de un pulcro y antiguo edificio con fachada de estuco. Una mujer de gesto triste y vestida de negro fue quien respondió a mi llamada, quedándome consternado y estupefacto cuando esta me dijo en un inglés entrecortado que Gustaf Johansen había fallecido.
No vivió mucho más allá de su regreso, dijo su viuda, ya que los extraños sucesos de 1925 en alta mar le habían debilitado. No le había dicho a ella más de lo que había contado públicamente, pero había dejado un largo manuscrito -sobre “asuntos técnicos”, según dijo él- en inglés, sin duda para protegerla del peligro que podría suponer un examen casual del mismo. Mientras paseaba por un angosto callejón cercano al muelle de Gothenburg, un fardo de papeles caído desde la ventana de un desván le había derribado. Dos marinos de Lascar le ayudaron a ponerse en pie, pero éste murió antes de que la ambulancia pudiera llegar al lugar Los médicos no encontraron una causa para la muerte, dictaminando que se debía a algún problema del corazón y a su débil constitución.
En aquel momento comencé a sentir un terror royéndome las entrañas que ya nunca me abandonará hasta el día en que yo muera también, ya sea “accidentalmente” o de cualquier otra forma. Tras convencer a la viuda de que mi conexión con los “asuntos técnicos” de su marido era suficiente para darme derecho a tomar posesión del manuscrito, me llevé el documento y comencé a leerlo en el barco de regreso a Londres. Se trataba de algo sencillo e inconexo -un esfuerzo por parte de un sencillo marino de escribir un diario a posteriori de los hechos-, en el que quedaba reflejado un afán por recordar lo sucedido día a día en el terrible último viaje. No puedo intentar transcribirlo palabra por palabra, con todos sus turbios y redundantes pasajes, pero contaré lo suficiente como para que se entienda por qué el ruido de las olas rompiendo contra el casco del barco se me hizo tan insufrible que tuve que taponarme los oídos con algodón.
Johansen, gracias a Dios, no lo sabía todo a pesar de haber visto la ciudad y a aquel Ser, pero yo nunca volveré a dormir tranquilo cuando piense en los horrores que acechan incesantemente a la vida en el tiempo y en el espacio, y en aquellas blasfemias impías procedentes de antiguas estrellas que sueñan bajo las olas, y que son objeto de adoración de un culto de pesadilla dispuesto y decidido a soltarlas por la Tierra cuando quiera que otro terremoto haga emerger su monstruosa ciudad pétrea de nuevo hacia el aire y la luz de la superficie.
El viaje de Johansen había dado comienzo tal y como éste le había contado al vicealmirantazgo. El Emma, con carga de lastre, zarpó de Auckland el 20 de Febrero y había sufrido en toda su intensidad aquella tormenta provocada por el terremoto que debió atraer desde el fondo del mar a aquellos horrores que forman parte de las pesadillas de los hombres. De nuevo bajo control, la embarcación progresaba a buen ritmo cuando fue detenida por el Alert el 22 de Marzo, y pude sentir claramente el remordimiento con que Johansen escribió acerca del bombardeo y hundimiento del Emma. Al referirse a los morenos sectarios a bordo del Alert lo hace dando clara muestra de horror. Había alguna cualidad especialmente abominable en aquellos hombres que casi hacía de su exterminio un deber, dando aquí muestra Johansen de una ingenua extrañeza ante la acusación de crueldad lanzada contra la tripulación del Emma durante el proceso que dirigió el tribunal al cargo de la investigación. Llevados por la curiosidad siguieron el rumbo que llevaban, ahora en el yate capturado y bajo el mando de Johansen, hasta que al poco avistaron un gran pilar de piedra que sobresalía del mar, y en un punto situado a 47°9′ de latitud sur y 126°43′ de longitud oeste llegaron a un litoral de lodo, fango, y ciclópea mampostería que no podía ser otra cosa que la sustancia tangible del terror supremo de la Tierra: la ciudad cadavérica y de pesadilla de R’lyeh, construida hacía incontables eones por repugnantes figuras que procedían de las estrellas sin luz. Allí yacían el Gran Cthulhu y Sus hordas, ocultos bajo bóvedas cubiertas de fango verdoso; enviando de nuevo, tras incalculables ciclos temporales, aquellos pensamientos que extendían el miedo por los sueños de los más sensibles, a la vez que apremiaban a sus fieles a lanzarse en pos de un peregrinaje por su liberación y la restauración de su imperio en la Tierra. Johansen no sospechaba nada de esto, ¡pero bien sabe Dios que ya vio suficiente!
Supongo que lo que realmente llegó a emerger de las aguas no era más que una cima, una horrible ciudadela coronada por el monolito bajo el que el Gran Cthulhu estaba enterrado. Cada vez que pienso en cuánto debe estar gestándose allá abajo casi me entran ganas de poner fin a mi existencia de inmediato. Johansen y sus hombres sintieron un gran respeto por la majestuosidad de aquella rezumante Babilonia de antiguos demonios, y debieron haberse figurado por sí mismos que nada de eso pertenecía a este o cualquier otro planeta saludable. El asombro ante el increíble tamaño de los verdosos bloques de piedra, la vertiginosa altura del gran monolito esculpido, y la desconcertante identidad de las colosales estatuas y bajorrelieves con la extraña imagen encontrada en el relicario a bordo del Alert quedaba claramente plasmado en cada línea de la aterrada descripción de Johansen.
Sin tener idea de lo que era el futurismo, Johansen consiguió alcanzar algo muy parecido a éste con su forma de hablar de la ciudad ya que, en lugar de describir una estructura o edificio definidos, se explayaba sólo en dar impresiones generales acerca de los enormes ángulos y las superficies de piedra… superficies demasiado enormes para pertenecer a nada normal o propio de la Tierra, e impías por sus horribles imágenes y jeroglíficos. Menciono el comentario acerca de los ángulos porque me recuerda algo que Wilcox me había contado con respecto a sus terribles sueños. Wilcox dijo que la geometría de
aquel lugar onírico que vio era anormal, no euclidiana y asquerosamente impregnada de sensaciones de otras esferas y dimensiones distintas de la nuestra. Ahora era un sencillo marino el que tenía la misma sensación al contemplar la terrible realidad.
Johansen y sus hombres desembarcaron en la empinada orilla cubierta de lodo de aquella monstruosa Acrópolis, y treparon por titánicos bloques rezumantes que no parecían en absoluto escalera humana alguna. El mismo sol del cielo parecía desvirtuado cuando era contemplado a través del efluvio polarizador que brotaba de aquella perversión empapada de agua de mar, y una retorcida amenaza o incertidumbre acechaba lascivamente en aquellos ángulos disparatadamente esquivos de roca labrada, en los que una segunda mirada mostraba una superficie cóncava allá donde antes se había visto una convexa.
Algo semejante al miedo ya se había apoderado de los exploradores antes de que pudieran ver nada distinto de la roca, el todo, o las abundantes algas marinas. Cada uno de ellos hubiera huido de no haber temido el desprecio de los otros, y sin entusiasmo siguieron buscando inútilmente, como pudo comprobarse, algún recuerdo que poder llevarse del lugar.
Fue Rodrígues, el portugués, el primero en alcanzar la base del monolito, diciendo a gritos lo que allí había encontrado. Los demás le siguieron y miraron con curiosidad a la inmensa puerta esculpida con el ya familiar bajorrelieve a la vez con forma de cefalópodo y de dragón. Esta era, según palabras de Johansen, como una enorme puerta de granero; y todos estuvieron de acuerdo en que se trataba de una puerta por la presencia alrededor de esta de un dintel ornado, un umbral, y unas jambas, aunque no podrían decir si yacía plana como si se tratara de una trampilla, o estaba inclinada como la puerta de un sótano. Como Wilcox hubiera dicho, toda la geometría del lugar era incorrecta. No se podía asegurar que el mar y la tierra estuviesen en posición horizontal, razón por la que la posición relativa de todo lo demás era fantasmagóricamente variable.
Briden presionó sobre varios lugares de la piedra sin resultado alguno. Donovan tanteó delicadamente por los ,bordes, apretando sobre cada punto a medida que avanzaba. Éste trepó interminablemente sobre aquella grotesca moldura de piedra -aunque a aquello sólo se le podía llamar escalada si después de todo la superficie no estaba en posición horizontal- mientras los demás hombres se preguntaban cómo una puerta, en todo el universo, podía tener semejantes dimensiones. Entonces, suave y lentamente, el panel de media hectárea comenzó a ceder hacia adentro en su parte superior, y pudieron ver que se balanceaba. Donovan se deslizó o se propulsó de alguna forma hacia abajo o a lo largo de la jamba, volviendo con sus compañeros, y todos quedaron contemplando el extraño retroceso de aquel portal monstruosamente labrado. En aquella fantasía de distorsión prismática la puerta se deslizaba anómalamente en sentido diagonal, de modo que todas las leyes de la materia y la perspectiva parecían trastornadas.
La abertura que quedó estaba negra de una oscuridad casi palpable. Sin embargo, aquella oscuridad tenía una calidad positiva, ya que ocultaba parte de la muralla interior que de lo contrario se habría puesto al descubierto. Como si de humo se tratase, esta oscuridad surgió de su confinamiento de infinitos siglos, eclipsando visiblemente el sol a medida que escapaba agitando sus membranosas alas hacia un encogido y contrahecho cielo. El olor que emergía de las recién abiertas profundidades resultaba insoportable. Al poco rato, Hawkins, que tenía un oído muy fino, dijo que creía haber oído un asqueroso chapoteo allá abajo. Todos escucharon con atención, y aún seguían haciéndolo cuando Aquello apareció rezumante en medio del estrépito, y a tientas coló Su gelatinosa inmensidad verde a través de la negra puerta en pos del infecto aire de aquella fétida ciudad de locura.
La letra del pobre Johansen estuvo a punto de faltar cuando escribía esto. Creía que de los seis hombres que jamás alcanzaron el barco, dos habían muerto de puro terror en ese maldito instante. Aquel Ser no podía ser descrito, no hay palabras para expresar semejantes abismos de inmemorial y delirante locura, tan abominables contradicciones de toda la materia, la fuerza y el orden cósmico. ¡Una montaña caminaba y se tambaleaba! ¡Dios del cielo! ¡Qué prodigioso que a través de la Tierra, enloquezca un gran arquitecto y delire de fiebre el pobre Wilcox en ese preciso instante telepático! El Ser representado en los ídolos, aquel engendro verde y mucilaginoso llegado de las estrellas había despertado para reclamar lo que era suyo. Las estrellas estaban de nuevo en posición, y lo que un culto milenario había fracasado en conseguir por medio de preparativos, lo había logrado un grupo de despavoridos marinos por mero accidente. ¡Tras millones de millones de años el Gran Cthulhu se alzaba de nuevo, ávido de placeres!
Tres de los hombres fueron apresados por las macilentas garras de la criatura antes de que nadie pudiera siquiera darse la vuelta. Que Dios les conceda el descanso, si es que el descanso existe en el universo. Estos fueron Donovan, Guerrera, y Ångstrom. Los otros tres marinos se lanzaron a una frenética carrera hacia el bote sobre interminables panorámicas de piedra encostrada de musgosidad verde en la que Parker resbaló y, según jura Johansen, fue tragado por uno de los ángulos de la mampostería que no debería estar ahí; un ángulo que era agudo pero que se comportaba como si fuera obtuso. Así, sólo Briden y Johansen consiguieron alcanzar el bote y remar desesperadamente hacia el Alert mientras la
descomunal monstruosidad se deslizaba sobre las rocas fangosas, y vacilaba entre tropiezos al llegar al borde de las aguas.
A pesar de no haber quedado nadie a bordo después del desembarco, aún seguía saliendo vapor del Alert, y sólo fueron precisos unos momentos de febriles prisas arriba y abajo, del timón a los motores, para volver a ponerlo en marcha. Lentamente, entre los retorcidos horrores de aquella indescriptible escena, el barco comenzó a remover las mortíferas aguas, al tiempo que en la mampostería de aquella playa calavernaria que no era de este mundo, el titánico Ser procedente de las estrellas lanzaba espumarajos y atroces denuestos cual Polifemo maldiciendo al barco en que huía Odiseo. Fue entonces, más atrevido que el cíclope épico, cuando el Gran Cthulhu se deslizó hacia las aguas dejando un rastro de grasa y comenzó a perseguir el barco huido, levantando auténticas olas con sus brazadas de potencia cósmica. Briden volvió la vista y enloqueció, riendo de manera estridente, tal y como continuaría haciendo a intervalos hasta que la muerte fue a buscarle una noche al camarote, mientras Johansen deambulaba en medio del delirio.
Pero Johansen no se había rendido aún. Consciente de que el Ser seguramente adelantaría al Alert antes de que éste alcanzara la máxima velocidad, decidió hacer algo a la desesperada y, poniendo los motores a toda máquina, corrió disparado por la cubierta y giró bruscamente el timón. Se formó un fuerte remolino y una corriente de espuma en aquella fétida salmuera que había por agua, y mientras aumentaba a cada momento la presión del motor, el valeroso noruego enfiló el barco en dirección al Ser gelatinoso que les perseguía y que se elevaba sobre la inmunda espuma de las aguas como si fuera la popa de un galeón demoniaco. La horrible cabeza de cefalópodo, de retorcidos tentáculos, estaba ya muy cerca del bauprés del robusto yate, pero Johansen continuó enfilándolo de forma implacable hacia ella. Hubo un estallido como el de una vejiga que explotase, una fangosa fetidez como cuando se raja un pez luna, el hedor de mil tumbas abiertas, y un sonido que el cronista no pudo transcribir al papel. Durante un instante el barco se vio envuelto por una nube acre y cegadora, y después solo quedó un mefítico remolino a babor, en mitad del cual -¡Dios nos proteja!- la dispersa plasticidad del innominable engendro de las estrellas recuperaba difusamente su odiosa forma original, a una distancia que crecía por momentos a medida que el Alert ganaba ímpetu aumentando su velocidad.
Así es como acabó todo. Tras aquel día Johansen no hizo más que obsesionarse con el ídolo y ocuparse de su sustento y el de aquel maníaco de risa enloquecida que tenía a su lado. No trató de navegar tras aquella audaz hazaña, pues semejante reacción le había quitado una parte de su alma y ánimo. Después llegó la tormenta del 2 de Abril, y con ella los turbios nubarrones en que se sumió su consciencia. Sintió un remolino espectral a través de líquidos abismos de infinidad, de vertiginosos recorridos por universos giratorios sobre la cola de un cometa, y de histéricos saltos desde el fondo de los abismos a la luna, y de la luna a los fondos de los abismos, todo ello animado por un histriónico coro de retorcidos y jocosos dioses ancianos y de los burlones diablillos de color verde y con alas de murciélago surgidos del Tártaro.
Tras aquel sueño vino el rescate, el Vigilant, el tribunal del vicealmirantazgo, las calles de Dunedin, y el largo viaje de regreso a su viejo hogar en la casa a la sombra del Egeberg. No podía contar nada, o de lo contrario le tomarían por loco. Escribiría sobre aquello que sabía antes de que la muerte le alcanzara, pero su mujer no debía enterarse de nada. La muerte sería un regalo de los cielos con tal de que borrase sus recuerdos.
Ese fue el documento que leí, y que ahora he colocado en una caja de latón junto al bajorrelieve y los papeles del profesor Angell. Con estos irá también este testimonio mío, esta prueba de mi sano juicio, donde he reconstruido lo que espero que nadie vuelva jamás a reconstruir. He contemplado todo el horror que pueda contener el universo, y después de eso incluso el cielo primaveral y las flores estivales serán puro veneno para mí. Sin embargo no creo que mi vida vaya a prolongarse mucho. Igual que se fue mi tío, igual que se fue el pobre Johansen, un día me iré yo. Sé demasiado y el culto aún sobrevive.
Cthulhu continúa también con vida, supongo, de nuevo en aquel abismo de piedra que le había protegido desde que el sol era joven. Su maldita ciudad está de nuevo sumergida, ya que el Vigilant pasó por esas aguas de nuevo tras la tormenta de Abril; pero sus pastores en la Tierra todavía rugen y saltan y matan alrededor de monolitos rematados por ídolos en lugares solitarios. El Gran Cthulhu, sin duda, debió quedar atrapado por el hundimiento mientras estaba en el interior de su negro abismo, o de lo contrario el mundo estaría ahora gritando de miedo y furia. ¿Quién sabe lo que sucederá al final? Lo que ha emergido puede hundirse, y lo que se ha hundido puede emerger de nuevo. La mayor de las blasfemias aguarda y sueña en las profundidades, y la decadencia se abre paso entre las tambaleantes ciudades de los hombres. El día llegará. ¡No quiero ni puedo pensarlo! Tan solo pido que si no sobrevivo a este manuscrito, mis albaceas antepongan la prudencia a la audacia, y puedan asegurarse de que nadie más llegue a fijar su atención en él.
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Sunday, May 4, 2008

CALENDARIO AZTECA

CALENDARIO AZTECA

CALENDARIO
AZTECA

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En el centro vemos a Tonatiuh, el Dios Solar, con una daga en la boca, símbolo del
verbo y su relación con lo sexual. La daga es de obsidiana y también representa el
“sacrificio humano”, porque se alimenta de corázones humanos.
Pero eso es también simbólico, porque representa el trabajo con el corazón, la entrega a
nuestro REAL SER INTERNO, pensar que esto sea un sacrificio humano es como creer
que el sagrado corazón de Jesús, que está sangrando, implica hacer sangrar realmente el
corazón del hombre.
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El pectoral tiene chiachiuites (adornos) que indican su pertenencia a la Realeza.
Orejeras que simbolizan el saber escuchar (recordemos las orejas del Budha). El glifo en
la cabeza es el desarrollo de la glándula pineal (el chichón del Budha). Las dos perlas
en los costados, la dualidad del universo.
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Aprisiona con sus dos garras de tigre dos corazones humanos, que representa lo antes
expuesto. El tigre, o jaguar en el México antiguo es el cazador, la actitud del guerrero
que caza poder, pero también su mundo interno.
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En el segundo círculo, NAHUI-OLIN, las cuatro épocas que nos precedieron:
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PRIMER SOL:
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OXOTL-TONATIUH: Devorados por tigres, símbolo de la sabiduría. (arriba derecha)
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SEGUNDO SOL:
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EHECATONATIUH: Gobernados por Ehecatl, dios del viento, fueron devorados por
los huracanes. El término huracán es maya, significa GRAN ALIENTO. (arriba
izquierda
) Son los hiperbóreos.
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TERCER SOL:
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QUIAUHTONATIUH: Devorados por el fuego. Son los Lemures. Algunos se
convirtieron en pájaros (se elevaron) y otros cayeron. (abajo izquierda)
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CUARTO SOL:
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ATONATIUH: La cuarta raza, los Atlantes, fueron cubiertos por la aguas.
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El rayo solar hacia arriba indica 13 ACATL, 13 caña, fecha de la destrucción de nuestra
civilización, año 2043.
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El círculo que sigue es el calendario propiamente dicho. Tenían dos calendarios uno
religioso y otro común.
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XIUHMOLPILLI:
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Calendario solar. 18 meses de 20 días: 360 días + 5 días nefastos llamados Nemontemi
al final del año, días vacíos, malditos, que los dedicaban al ayuno y a la oración. Un
ciclo duraba 13 años, se realizaba el Ritual de Fuego Nuevo. Cada 52 años se cumplía
un Katum. El día estaba dividido en 22 períodos, 13 diurnos y 9 nocturnos. Para los
aztecas habían 13 cielos.

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Monday, April 7, 2008

POPOL - VUH O LIBRO DEL CONSEJO DE LOS INDIOS QUICHÉS

POPOL - VUH O LIBRO DEL CONSEJO DE LOS INDIOS QUICHÉS

POPOL-VUH
O
LIBRO DEL CONSEJO
DE LOS INDIOS QUICHÉS

BREVE NOTICIA

El Popol-Vuh, que puede traducirse Popol, comunidad, consejo, y Vuh, libro, Libro del Consejo o Libro de la Comunidad, fue pintado. Lo dice el texto: “Este libro es el primer libro pintado antaño”. ¿El primer libro? ¿Querrá significarse con esto el más importante, algo así como la Biblia? “Pero su faz está oculta”, sigue el texto. ¿Oculta, por qué? ¿Fue destruido? ¿Fue quemado? ¿Se consumió en la ciudad de Utatlán, entregada a las llamas, reducida a cenizas por el Conquistador? “Su faz está oculta al que ve”, añade el texto, lo que mueve a pensar que no está oculta para el que, sin ver, conserva dicha faz en la memoria y la transmite oralmente.
Originalmente, el Popol-Vuh fue pintura, memoria, palabra, y en esta forma de tradición oral se conserva hasta mediados del siglo XVI, época en que vuelve a ser escrito, por un indígena, antiguo sacerdote quizá, en lengua quiché, con caracteres latinos. Este manuscrito, que constituye el verdadero original del Popol-Vuh, llega a manos de Fr. Francisco Ximénez, cura párroco de Santo Tomás Chuilá, población guatemalteca llamada actualmente Chichicastenango, a principios del siglo XVIII. Por eso se conoce el Popol-Vuh con el nombre de “Manuscrito de Chichicastenango”.
Descubrirlo el Padre Ximénez, varón versadísimo en lenguas indígenas, y entregarse a su estudio y traducción del quiché al castellano, todo es uno. Pero el perilustre dominico no se contenta con traducir el Popol-Vuh. Para dar testimonio incuestionable de la autenticidad del texto y curarse en salud ante las autoridades religiosas, tal similitud hay entre el Génesis indígena y algunos pasajes de la Biblia, hace algo que la posteridad jamás le pagará bastante: al par de su versión castellana, en columna paralela, copia del texto quiché, es decir, que no sólo nos lega su traducción, sino la transcripción del texto indígena.
El Padre Ximénez realiza dos versiones. Una primera literal, que no le satisface, y una segunda, más cuidada, que incluye en el primer tomo de la “Crónica de la Provincia de Chiapa y Guatemala”, obra monumental que del archivo de los dominicos pasa en 1854 —con otros documentos del Padre Ximénez—, a la Biblioteca de la Universidad de San Carlos Borromeo. A partir de ese momento el libro sagrado de los quichés va a ser traducido a otras lenguas. El Dr. Carl Scherzer copia el texto en la Biblioteca de la Universidad de Carolina, y traducido al alemán lo publica en Viena, en 1857, bajo el título de “Las historias del origen de los indios de esta Provincia de Guatemala”. El abate Carlos Esteban Brasseur de Bourbourg llega a Guatemala, desde Francia, atraído por la luz de ese manuscrito prodigioso, se afinca en el país, estudia y profundiza la lengua quiché y traduce el Popol-Vuh al francés, versión que publica en París, en 1891, con el título de “Popol-Vuh, le livre sacre et les mythes de l”antiquité américaine”.
Varias otras traducciones se han hecho desde entonces, y se han publicado algo más de treinta y dos volúmenes, en todas las lenguas, interés que crece de día en día por tratarse de uno de los documentos milenarios de la humanidad.
De estas traducciones, citaremos las últimas. La del licenciado J. Antonio Villacorta y el profesor Flavio Rodas, publicada en Guatemala, en 1927, con el texto quiché fonetizado; la del licenciado Adrián Recinos, el cual encontró en la Biblioteca de Ewberry, de Chicago, el primer texto del Padre Ximénez, la traducción más literal, pero no la mejor, dado que el mismo autor la mejoró enormemente, y fue su segunda versión, ya más dueño del idioma quiché, la que incluyó en su famosa historia. De ésta, el profesor Georges Raynaud, después de más de cuarenta años de estudio, toda una vida, realizó su versión francesa ajustada al texto con rigor científico, sin restarle por ello su primigenia hermosura, su vuelo poético, su frescor vegetal, su hondura misteriosa. Dos de sus alumnos en la Escuela de Altos Estudios de París, el mexicano J. M. González de Mendoza y el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, vierten al español, bajo la dirección del propio profesor Raynaud, la traducción del Popol-Vuh, hasta ahora considerada como la mejor, y la publican en París, en 1927, con el título de “Los Dioses, los Héroes y los Hombres de Guatemala Antigua”, de la que después se han hecho varias ediciones, siendo merecedora de citarse, en primer lugar, la de la Biblioteca del Estudiante Universitario ["El Libro del Consejo"], en las publicaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Y es la versión del Profesor Georges Raynaud, la de mayor autoridad científica, la que ahora publicamos, en la traducción al español de González de Mendoza y Miguel Ángel Asturias, seguros de que por igual ha de interesar al investigador, al sociólogo, al poeta, al escritor, al artista y al curioso lector que ame los mitos antiguos, y en este caso, el de cómo los dioses formaron el mundo americano y cómo fue creado el hombre de maíz.

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El Popol Vuh o Popol Wuj (en Quiché “Libro del Consejo” o “Libro de la Comunidad”), es una recopilación de varias leyendas del Quiché, un Reino de la civilización Maya al sur de Guatemala; más que un sentido histórico tiene valor e importancia en el plano religioso.
Es una narración que trata de explicar o contar de alguna manera el origen del mundo, la civilización y los diversos fenómenos que ocurren en la naturaleza.

POPOL -VUH
1

Aquí comenzaremos la antigua historia llamada Quiché. Aquí escribiremos, comenzaremos el antiguo relato del principio, del origen, de todo lo que hicieron en la ciudad Quiché los hombres de las tribus Quiché. Aquí recogeremos la declaración, la manifestación, la aclaración de lo que estaba escondido, de lo que fue iluminado por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores; sus nombres: Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día [Gran Cerdo del Alba], Gran Tapir del Alba, Dominadores, Poderosos del Cielo, Espíritus de los Lagos, Espíritus del Mar, Los de la Verde Jadeita, Los de la Verde Copa; así decíase. Rogábase con ellos, invocábase con ellos, a los llamados Abuela, Abuelo, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Guarda Secreto, Ocultadora, Abuela [que forma parte] de la Pareja [Mágica de Abuelos], Abuelo de la [misma] Pareja. Así está dicho en la historia Quiché todo lo que ellos dijeron, lo que ellos hicieron, en el alba de la vida, en el alba de la historia. Pintaremos [lo que pasó] antes de la Palabra de Dios, antes del Cristianismo: lo reproduciremos porque no se tiene [ya más] la visión del Libro del Consejo 1 , la visión del alba 2 de la llegada de ultramar, de nuestra [vida en la] sombra 3, la visión del alba de la vida, como se dice.

2

Este libro es el primer libro, pintado antaño, pero su faz está oculta [hoy] al que ve, al pensador. Grande era la exposición, la historia de cuando se acabaron de medir todos los ángulos del cielo, de la tierra, la cuadrangulación, su medida, la medida de las líneas, en el cielo, en la tierra, en los cuatro ángulos, de los cuatro rincones 4, tal como había sido dicho 5 por los Constructores, los Formadores, las Madres, los Padres de la vida, de la existencia, los de la Respiración, los de las Palpitaciones, los que engendran, los que piensan. Luz de las tribus, Luz de los hijos, Luz de la prole 6, Pensadores y Sabios, [acerca de] todo lo que está en el cielo, en la tierra, en los lagos, en el mar. He aquí el relato de cómo todo estaba en suspenso, todo tranquilo, todo inmóvil, todo apacible, todo silencioso, todo vacío, en el cielo, en la tierra. He aquí la primera historia, la primera descripción. No había un solo hombre, un solo animal, pájaro, pez, cangrejo, madera, piedra, caverna, barranca, hierba, selva. Sólo el cielo existía. La faz de la tierra no aparecía; sólo existían la mar limitada, todo el espacio del cielo. No había nada reunido, junto. Todo era invisible, todo estaba inmóvil en el cielo. No existía nada edificado. Solamente el agua limitada, solamente la mar tranquila, sola, limitada. Nada existía. Solamente la inmovilidad, el silencio, en las tinieblas, en la noche 7. Sólo los Constructores, los Formadores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo, los Procreadores, los Engendradores, estaban sobre el agua, luz esparcida. [Sus símbolos] estaban envueltos en las plumas, las verdes; sus nombres [gráficos]8 eran, pues, Serpientes Emplumadas. Son grandes Sabios 9. Así es el cielo, [así] son también los Espíritus del Cielo; tales son, cuéntase, los nombres de los dioses.
Entonces vino la Palabra 10; vino aquí de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo, en las tinieblas, en la noche: fue dicha por los Dominadores, los Poderosos del Cielo; hablaron: entonces celebraron consejo, entonces pensaron, se comprendieron, unieron sus palabras, sus sabidurías. Entonces se mostraron, meditaron, en el momento del alba; decidieron [construir] al hombre, mientras celebraban consejo sobre la producción, la existencia, de los árboles, de los bejucos, la producción de la vida, de la existencia, en las tinieblas, en la noche, por los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. Maestro Gigante Relámpago es el primero. Huelia del Relámpago es el segundo. Esplendor del Relámpago es el tercero: estos tres son los Espíritus del Cielo. Entonces se reunieron con ellos los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Entonces celebraron consejo sobre el alba de la vida, cómo se haría la germinación, cómo se haría el alba, quién sostendría, nutriría 11. “Que eso sea. Fecundaos. Que esta agua parta, se vacíe. Que la tierra nazca, se afirme”, dijeron. “Que la germinación se haga, que el alba se haga en el cielo, en la tierra, porque [no tendremos] ni adoración ni manifestación por nuestros construidos, nuestros formados, hasta que nazca el hombre construido, el hombre formado”: así hablaron, por lo cual nació la tierra Tal fue en verdad el nacimiento de la tierra existente. “Tierra”, dijeron y en seguida nació. Solamente una niebla, solamente una nube [fue] el nacimiento de la materia. Entonces salieron del agua las montañas: al instante salieron las grandes montañas. Solamente por Ciencia Mágica, por el Poder Mágico, fue hecho lo que había sido decidido [concerniente a] los mentes, [a] las llanuras; en seguida nacieron simultáneamente en la superficie de la tierra los cipresales, los pinares.
Y los Poderosos del Cielo se regocijaron así: “Sed los bienvenidos, oh Espíritus del Cielo, oh Maestro Gigante [Relámpago], oh Huella del Relámpago, oh Esplendor del Relámpago”. “Que se acabe nuestra construcción, nuestra formación”, fue respondido. Primero nacieron la tierra, los montes, las llanuras; se pusieron en camino las aguas; los arroyos caminaron entre los montes; así tuvo lugar la puesta en marcha de las aguas cuando aparecieron las grandes montañas. Así fue el nacimiento de la tierra cuando nació por [orden] de los Espíritus del Cielo, de los Espíritus de la Tierra, pues así se llaman los que primero fecundaron, estando el cielo en suspenso, estando la tierra en suspenso en el agua; así fue fecundada cuando ellos la fecundaron: entonces su conclusión, su composición, fueron meditadas por ellos.

3

En seguida fecundaron a los animales de las montañas, guardianes de todas las selvas, los seres de las montañas: venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes, víboras, [serpientes] ganti, guardianes de los bejucos. Entonces los Procreadores, los Engendradores, dijeron: “¿No habrá más que silencio, inmovilidad, al pie de los árboles, de los bejucos? Bueno es, pues, que haya guardianes”; así dijeron, fecundando, hablando. Al instante nacieron los venados, los pájaros. Entonces dieron sus moradas a los venados, a los pájaros. “Tú, venado, sobre el camino de los arroyos, en las barrancas, dormirás; aquí vivirás, en las hierbas, en las malezas; en las selvas, fecundarás; sobre cuatro pies irás, vivirás”. Fue hecho como fue dicho. Entonces fueron también [dadas] las moradas de los pajarillos, de los grandes pájaros. “Pájaros, anidaréis sobre los árboles, sobre los bejucos moraréis; engendraréis, os multiplicaréis sobre las ramas de los árboles, sobre las ramas de los bejucos”. Así fue dicho a los venados, a los pájaros, para que hiciesen lo que debían hacer; todos tomaron sus dormitorios, sus moradas. Así los Procreadores, los Engendradores, dieron sus casas a los animales de la tierra. Estando pues todos terminados, venados, pájaros, les fue dicho a los venados, a los pájaros, por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores: “Hablad, gritad; podéis gorjear, gritar. Que cada uno haga oír su lenguaje según su clan, según su manera”. Así fue dicho a los venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes. “En adelante decid nuestros nombres, alabadnos, a nosotros vuestras madres, a nosotros vuestros padres. En adelante llamad a Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del relámpago, Espíritus del Cielo, Espíritus de la Tierra, Constructores. Formadores, Procreadores. Engendradores. Habladnos, invocadnos, adoradnos”, se les dijo. Pero no pudieron hablar como hombres: solamente cacarearon, solamente mugieron, solamente graznaron; no se manifestó [ninguna] forma de lenguaje, hablando cada uno diferentemente. Cuando los Constructores, los Formadores, oyeron sus palabras impotentes, se dijeron unos a otros: “No han podido decir nuestros nombres, de nosotros los Constructores, los Formadores”. “No está bien”, se respondieron unos a otros los Procreadores, los Engendradores, y dijeron: “He aquí que seréis cambiados 12 porque no habéis podido hablar. Cambiaremos nuestra Palabra 13. Vuestro sustento, vuestra alimentación, vuestros dormitorios, vuestras moradas, los tendréis: serán las barrancas, las selvas. Nuestra adoración es imperfecta si vosotros no nos invocáis. ¿Habrá, podrá haber adoración, obediencia, en los [seres] que haremos? Vosotros recibiréis vuestro fardo: vuestra carne será molida entre los dientes; que así sea, que tal sea vuestro fardo”. Así les fue entonces dicho, ordenado, a los animalitos, a los grandes animales de la superficie de la tierra; pero éstos quisieron probar su suerte, quisieron tentar la prueba, quisieron probar la adoración, mas no entendiendo de ningún modo el lenguaje unos de otros, no se comprendieron, no pudieron hacer nada.
Tal fue, pues, el fardo de su carne; así el fardo de ser comidos, de ser matados, fue [impuesto] aquí sobre todos los animales de la superficie de la tierra. En seguida fueron ensayados seres construidos, seres formados 14, por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores. “Que se pruebe todavía. Ya se acerca la germinación, el alba. Hagamos a nuestros sostenes, a nuestros nutridores. ¿Cómo ser invocados, conmemorados, en la superficie de la tierra? [Ya] hemos ensayado con nuestra primera construcción, nuestra formación, sin que por ella pueda hacerse nuestra adoración, nuestra manifestación. Probemos, pues, a hacer obedientes, respetuosos sostenes, nutridores”, dijeron. Entonces fue la construcción, la formación.
De fierra hicieron la carne. Vieron que aquello no estaba bien, sino que se caía, se amontonaba, se ablandaba, se mojaba, se cambiaba en tierra, se fundía; la cabeza no se movía; el rostro [quedábase vuelto] a un solo lado; la vista estaba velada; no podían mirar detrás de ellos; al principio hablaron, pero sin sensatez. En seguida, aquello se licuó, no se sostuvo en pie15. Entonces los Constructores, los Formadores, dijeron otra vez: “Mientras más se trabaja, menos puede él andar y engendrar”. “Que se celebre, pues, consejo sobre eso”, dijeron. Al instante deshicieron, destruyeron una vez más, su construcción, su formación, y después dijeron: “¿Cómo haremos para que nos nazcan adoradores, invocadores?” Celebrando consejo de nuevo, dijeron entonces: “Digamos a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día: «Probad de nuevo la suerte, su formación»”. Así se dijeron unos a otros los Constructores, los Formadores, y hablaron a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. En seguida, el discurso dicho a aquellos augures, a la Abuela del Día, a la Abuela del Alba por los Constructores, los Formadores; he aquí sus nombres: Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Y los Maestros Gigantes hablaron, así como los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Dijeron entonces a Los de la Suerte, los de [su] Formación, a los augures: “Es tiempo de concertarse de nuevo sobre los signos de nuestro hombre construido, de nuestro hombre formado, como nuestro sostén, nuestro nutridor, nuestro invocador, nuestro conmemorador. Comenzad, pues, las Palabras [Mágicas], Abuela, Abuelo, nuestra abuela, nuestro abuelo, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Haced pues que haya germinación, que haya alba, que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos conmemorados, por el hombre construido, el hombre formado, el hombre maniquí, el hombre moldeado. Haced que así sea. Declarad vuestros nombres: Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día, Pareja Procreadora, Pareja Engendradora, Gran Cerdo del Alba, Gran Tapir del Alba. Los de las Esmeraldas. Los de las Gemas, Los del Punzón, Los de las Tablas, Los de la Verde Jadeita, Los de la Verde Copa, Los de la Resina, Los de los Trabajos Artísticos, Abuela del Día, Abuela del Alba. Sed llamados así por nuestros construidos, nuestros formados. Haced vuestros encantamientos por vuestro maíz, por vuestro tzité 16. ¿Se hará, acontecerá, que esculpamos en madera su boca, su rostro?” Así fue dicho a los de la Suerte. Entonces [se efectuó] el lanzamiento [de los granos], la predicción del encantamiento por el maíz, el tzité. “Suerte, fórmate”, dijeron entonces una abuela, un abuelo. Ahora bien, este abuelo era El del Tzité, llamado Antiguo Secreto; esta abuela era La de la Suerte, la de [su] formación, llamada Antigua Ocultadora con Gigante Abertura. Cuando se decidió la suerte, se habló así: “Tiempo es de concertarse. Hablad; que oigamos y que hablemos, digamos, si es preciso que la madera sea labrada, sea esculpida por Los de la Construcción, Los de la Formación, si ella será el sostén, el nutridor, cuando se haga la germinación, el alba”. “Oh maíz, oh tzité, oh suerte, oh [su] formación, asios, ajustaos” 17, fue dicho al maíz, al tzité, a la suerte, a [su] formación. “Venid a picar ahí, oh Espíritus del Cielo 18. No hagáis bajar la boca, la faz 19 de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo”, dijeron. Entonces dijeron la cosa recta: “Que así sean, así, vuestros maniquíes, los [muñecos] construidos de madera, hablando, charlando en la superficie de la tierra”. —”Que así sea”, se respondió a sus palabras. Al instante fueron hechos los maniquíes, los [muñecos] construidos de madera; los hombres se produjeron, los hombres hablaron; existió la humanidad en la superficie de la tierra. Vivieron, engendraron, hicieron hijas, hicieron hijos, aquellos maniquíes, aquellos [muñecos] construidos de madera. No tenían ni ingenio ni sabiduría, ningún recuerdo de sus Constructores, de sus Formadores; andaban, caminaban sin objeto. No se acordaban de los Espíritus del Cielo; por eso decayeron. Solamente un ensayo, solamente una tentativa de humanidad. Al principio hablaron, pero sus rostros se desecaron; sus pies, sus manos, [eran] sin consistencia; ni sangre, ni humores, ni humedad, ni grasa; mejillas desecadas [eran] sus rostros; secos sus pies, sus manos; comprimida su carne. Por tanto [no había] ninguna sabiduría en sus cabezas, ante sus Constructores, sus Formadores, sus Procreadores, sus Animadores. Éstos fueron los primeros hombres que existieron en la superficie de la tierra.

4

En seguida [llegó] el fin, la pérdida, la destrucción, la muerte de aquellos maniquíes, [muñecos] construidos de madera. Entonces fue hinchada la inundación por los Espíritus del Cielo, una «gran inundación fue hecha: llegó por encima de las cabezas de aquellos maniquíes, [muñecos] construidos de madera. El tzité [fue la] carne del hombre: pero cuando por los Constructores, los Formadores?, fue labrada la mujer, el sasafrás 20 [fue la] carne de la mujer. Esto entró en ellos por la voluntad de los Constructores de los Formadores. Pero no pensaban, no hablaban ante los de la Construcción. Los de la Formación, sus Hacedores, sus Vivificadores. Y su muerte fue esto: fueron sumergidos; vino la inundación, vino del cielo una abundante resina. El llamado Cavador de Rostros vino a arrancarles los ojos: Murciélago de la Muerte, vino a cortarles la cabeza: Brujo-Pavo vino a comer su carne: Brujo-Búho vino a triturar, a romper sus huesos, sus nervios: fueron triturados, fueron pulverizados, en castigo de sus rostros, porque no habían pensado ante sus Madres, ante sus Padres, los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. A causa de esto se oscureció la faz de la tierra, comenzó la lluvia tenebrosa, lluvia de día, lluvia de noche. Los animales pequeños, los animales grandes, llegaron: la madera, la piedra, manifestaron sus rostros 21. Sus piedras de moler [metales], sus vajillas de barro, sus escudillas, sus ollas, sus perros, sus pavos, todos hablaron; todos, tantos cuantos había, manifestaron sus rostros. “Nos hicisteis daño, nos comisteis; os toca el turno; seréis sacrificados”, les dijeron sus perros, sus pavos. Y he aquí [lo que les dijeron] sus piedras de moler: “Teníamos cotidianamente queja de vosotros; cotidianamente, por la noche, al alba, siempre: «Descorteza, descorteza, rasga, rasga» sobre nuestras faces, por vosotros. He aquí, para comenzar, nuestro cargo a vuestra faz. Ahora que habéis cesado de ser hombres, probaréis nuestras fuerzas: amasaremos, morderemos, vuestra carne”, les dijeron sus piedras de moler, Y he aquí que hablando a su vez, sus perros les dijeron: “¿Por qué no nos dabais nuestro alimento? Desde que éramos visto?, nos perseguíais, nos echabais fuera: vuestro instrumento para golpearnos estaba listo mientras comíais. Entonces vosotros hablabais bien, nosotros no hablábamos. Sin ello no os mataríamos ahora. ¿Cómo no razonabais? ¿Cómo no pensabais en vosotros mismos? Somos nosotros quienes os borraremos [de la haz de la tierra] ; ahora sufriréis los huesos de nuestras bocas 22, os comeremos”: [así] les dijeron sus perros, mostrando “sus rostros. Y he aquí que a su vez sus ollas, sus vajillas de barro, les hablaron: “Daño, dolor, nos hicisteis, carbonizando nuestras bocas, carbonizando nuestras faces, poniéndonos siempre ante el fuego. Nos quemabais sin que nosotros pensáramos mal; vosotros lo sufriréis a vuestro turno, os quemaremos”, dijeron todas las ollas, manifestando sus faces. De igual manera las piedras del hogar encendieron fuertemente el fuego puesto cerca de sus cabezas, les hicieron daño. Empujándose [los hombres] corrieron, llenos de desesperación. Quisieron subir a sus mansiones, pero cayéndose, sus mansiones les hicieron caer. Quisieron subir a los árboles; los árboles los sacudieron a lo lejos. Quisieron entrar en los agujeros, pero los agujeros despreciaron a sus rostros. Tal fue la ruina de aquellos hombres construidos, de aquellos hombres formados, hombres para ser destruidos, hombres para ser aniquilados; sus bocas, sus rostros, fueron todos destruidos, aniquilados. Se dice que su posteridad [son] esos monos que viven actualmente en las selvas 23; éstos fueron su posteridad porque sólo madera había sido puesta en su carne por los Constructores, los Formadores. Por eso se parece al hombre ese mono, posteridad de una generación de hombres construidos, de hombres formados, pero [que sólo eran] maniquíes, [muñecos] construidos de madera.

5

No había, pues, más que una luz confusa en la superficie de la tierra, no había sol. Un [personaje] llamado Principal Guacamayo se enorgullecía. Al principio existieron el cielo, la tierra, pero ocultas [estaban] las faces del sol, de la luna. Él, pues, decía: “En verdad, la posteridad de esos hombres ahogados es extraordinaria; su vida es como [una vida] de Sabios 24. Yo soy, pues, grande por encima del hombre construido, del hombre formado. Yo el sol, yo la luz, yo la luna. Que así sea. Grande [es] mi luz. Por mí andan, caminan los hombres. Mis ojos, en metales preciosos, resplandecen de gemas, de verdes esmeraldas. Mis dientes brillan en su esmalte como la faz del cielo. Mi nariz resplandece a lo lejos como la luna. De preciosos metales [está hecho] mi sitial con respaldo. La faz de la tierra se ilumina cuando yo avanzo ante mi sitial con respaldo. Así pues, yo soy el sol, yo soy la luna 25, para la luz de la prole, la luz de los hijos. Así es, porque a lo lejos penetra mi esplendor”. [Así] decía Principal Guacamayo, mas en verdad Principal Guacamayo no era el sol 26, sino que se enorgullecía de sus jadeitas, de sus metales preciosos: pero en realidad su esplendor desaparecía allí adonde él se sentaba 27, su esplendor no penetraba en todo el cielo. No se veían aún, pues, las faces del sol, de la luna, de las estrellas, aún no había claridad 28. Así, pues, Principal Guacamayo se alababa como sol, [como] luna; la luz del sol, de la luna, todavía no [se había] mostrado, manifestado; pero él quería sobreponerse en grandeza. Entonces fue cuando ocurrió la inundación a causa de los maniquíes, [muñecos] construidos de madera. Contaremos también cómo murió, fue vencido. Principal Guacamayo [y después], en qué tiempo fue hecho el hombre por Los de la Construcción, Los de la Formación.

6

He aquí el origen de la derrota de Principal Guacamayo por dos engendrados, el primero llamado Maestro Mago, el segundo llamado Brujito; [los dos] eran dioses 29. A causa del mal que veían en el que se enorgullecía y que él quería hacer a la faz de los Espíritus del Cielo, aquellos engendrados dijeron: “No está bien que pase eso; ese hombre no debe vivir aquí, en la superficie de la Tierra. Trataremos, pues, de tirar con cerbatana contra su comida; tiraremos con cerbatana contra ella, introduciremos en ella una enfermedad que pondrá fin a sus riquezas, a sus jadeitas, a sus metales preciosos, a sus esmeraldas, a sus pedrerías, de las cuales se glorifica como lo harán todos los hombres. Los metales preciosos, no son un motivo de gloria. Que así se haga, pues”. [Así] dijeron los dos engendrados, cada uno [con] su cerbatana sobre el hombro.
Pero Principal Guacamayo tenía dos hijos: Sabio Pez-Tierra [era] el primer hijo. Gigante de la Tierra, el segundo hijo. La que se Torna Invisible, [era el nombre de su madre, esposa de Principal Guacamayo. A este Sabio Pez-Tierra [servíanle] de juguetes las grandes montañas Chicak, Hunahpu, Pecul, Yaxcanul, Macamob, Huliznab 30, se cuenta, nombres de las montañas que existieron cuando el alba; nacieron en una noche por [la acción de] Sabio Pez-Tierra. De igual modo por Gigante de la Tierra eran removidas las montañas; por él eran agitadas las montañas pequeñas, las montañas grandes. Los hijos de Principal Guacamayo hacían también de ello una causa de Orgullo: “¡Vosotros! heme aquí, yo el sol”, decía Principal Guacamayo. “Yo hice la Tierra”, decía Sabio Pez-Tierra. “Yo sacudo al cielo, trastorno a toda la tierra”, decía Gigante de la Tierra. Así, después de su padre, los hijos de Principal Guacamayo se atribuían la grandeza. He aquí, pues, el mal que vieron los engendrados. Nuestras primeras madres, nuestros primeros padres no habían sido hechos todavía. Así fue decidida la muerte [de los tres], su pérdida, por los engendrados.

7

He aquí ahora los disparos de cerbatana contra Principal Guacamayo por los dos engendrados; contaremos ahora la derrota de aquellos que se enorgullecían. Este mismo Principal Guacamayo tenía un gran árbol, el Byrsonia 31; era el alimento de Principal Guacamayo; cada día iba al Byrsonia, subía al árbol; veía algunas vainas comidas por Maestro Mago. Brujito. Por su parte, espiando a Principal Guacamayo al pie del árbol, los dos engendrados venían a esconderse en el follaje del árbol cuando Principal Guacamayo venía a comer [las frutas de] el Byrsonia. Después fue tiroteado con cerbatanas por Supremo Maestro Mago, quien le plantó la bala de la cerbatana en la mandíbula; gritó a voz en cuello al caer del árbol al suelo. Supremo Maestro Mago se apresuró, corrió aprisa para apoderarse de él; pero entonces el brazo de Supremo Maestro Mago fue asido violentamente por Principal Guacamayo, quien al instante lo sacudió, lo arrancó bruscamente del omoplato. Entonces Supremo Maestro Mago dejó ir a Principal Guacamayo. Así es, así como hicieron, sin haber sido vencidos los primeros por Principal Guacamayo. Llevando así el brazo de Supremo Maestro Mago, Principal Guacamayo caminó hacia su casa, adonde llegó sosteniéndose la mandíbula. “¿Qué te ha sucedido, pues?”, dijo entonces La que se Torna Invisible, esposa de Principal Guacamayo. “¿Qué? Dos engañadores 32 me han tiroteado con su cerbatana, me han dislocado la mandíbula. A causa de eso, se han aflojado mi mandíbula, mis dientes, que me hacen sufrir mucho.
Por de pronto traigo [esto] sobre el fuego para que permanezca sobre el fuego hasta que, en verdad, vengan a recogerlo, a tomarlo, esos engañadores”, respondió Principal Guacamayo, suspendiendo el brazo de Supremo Maestro Mago. Habiendo celebrado consejo, Supremo Maestro Mago, Brujito, hablaron con un abuelo, y verdaderamente blanca era la cabellera de este abuelo, y con una abuela, y verdaderamente era una abuela encorvada, quebrantada por la vejez 33. Gran Cerdo del Alba, nombre del Abuelo; Gran Tapir del Alba, nombre de la abuela. Los engendrados dijeron, pues, a la abuela, al abuelo: “Acompañadnos para ir a coger nuestro brazo en casa de Principal Guacamayo, pero nosotros iremos detrás de vosotros. «Son nuestros nietos a quienes acompañamos; su madre, su padre, han muerto 34; por tanto, nos siguen por todas partes adonde nos conviene permitírselo, pues sacar los animales de las mandíbulas es nuestro oficio», diréis vosotros. Así Principal Guacamayo nos mirará como a niños, y estaremos allí para daros consejos”, dijeron los dos engendrados. “Muy bien”, fue respondido. En eguida se encaminaron hacia la punta en donde Principal Guacamayo estaba sentado en su sitial con respaldo. La abuela, el abuelo, pasaron entonces, [con] dos engendrados jugando detrás. Cuando pasaron al pie de la casa del jefe, Principal Guacamayo gritaba a voz en cuello a causa de sus dientes. Cuando Principal Guacamayo vio al abuelo, a la abuela y a los que les acompañaban, “¿De dónde venís, abuelos nuestros?”, dijo al instante el jefe. “Buscamos con qué sostenernos, oh Tú, Jefe”, respondieron ellos. “¿Cuál es vuestro alimento? ¿Son vuestros hijos, esos que os acompañan?” “No, oh Tú, jefe. Éstos son nuestros nietos, pero ¿comprendes? tenemos piedad de sus rostros, les damos y partimos la mitad [de nuestro alimento]“, respondieron la abuela, el abuelo. El jefe, pues, estaba extenuado por el sufrimiento de sus dientes, y con esfuerzo era como hablaba. “Yo os suplico, tened piedad de mi rostro 35. ¿Qué hacéis? ¿Qué curáis?”, dijo el jefe. “Solamente sacamos de los dientes los animales, curamos solamente los ojos, componemos solamente los huesos, Tú, Jefe”, respondieron. “Muy bien. Curadme en seguida, os suplico, mis .” dientes, que verdaderamente me hacen sufrir. Cada día no tengo reposo, no tengo sueño, a causa de ellos y de mis ojos. Dos engañadores me han disparado con cerbatana, para comenzar. A causa de esto no como ya. Tened, pues, piedad de mi rostro, pues todo se mueve, mi mandíbula, mis dientes”. “Muy bien, Tú, Jefe. Un animal te hace sufrir. No hay más que cambiar, que sacar los dientes, Tú”. “¿Será bueno quitarme mis dientes? Por ellos soy jefe; mi ornamento: mis dientes y mis ojos”. “Pondremos al instante otros en cambio; huesos puros y netos entrarán”. Ahora, pues, esos huesos puros y netos no eran más que maíz blanco. “Muy bien. Retiradlos pues y venid en mi ayuda”, respondió él. Entonces se arrancaron los dientes de Principal Guacamayo; no se le puso en cambio más que maíz blanco; al instante ese maíz brilló mucho en su boca. Al instante descendió su faz 36; no pareció ya jefe. Se acabó de quitarle sus dientes en pedrería que, brillantes, ornaban su boca. Mientras que se cuidaban los ojos de Principal Guacamayo se desollaron sus ojos, se acabó de quitarle sus metales preciosos. Pero él no podía ya sentirlo; todavía veía cuando lo que le enorgullecía hubo acabado de serle quitado por Maestro Mago. Brujito. Así murió Principal Guacamayo cuando Maestro Mago vino a recuperar su brazo. La que se Torna Invisible, esposa de Principal Guacamayo, murió también. Tal fue el fin de las riquezas de Principal Guacamayo. Fue el médico quien tomó las esmeraldas, las pedrerías, de las cuales, aquí en la tierra, se gloriaba. La abuela Sabia, el abuelo Sabio, hicieron esto. El brazo fue pegado; pegado estuvo bien. Ellos no quisieron obrar así más que para matar a Principal Guacamayo; consideraban como malo que se enorgulleciese. En seguida los dos engendrados caminaron, habiendo ejecutado la Palabra de los Espíritus del Cielo.

8

He aquí en seguida la Gesta de Sabio Pez-Tierra, primer hijo de Principal Guacamayo. “Yo hacedor de montañas”, decía Sabio Pez-Tierra. He aquí que Sabio Pez-Tierra se bañaba al borde del agua cuando acertaron a pasar cuatrocientos 37 jóvenes, arrastrando un árbol para pilar de su casa; cuatrocientos jóvenes iban caminando, después de haber cortado un gran árbol para viga maestra de su casa. Entonces Sabio Pez-Tierra caminó adonde estaban los cuatrocientos jóvenes. —”Jóvenes, ¿qué hacéis?”. —”Solamente, un árbol que no podemos levantar para llevarlo sobre nuestros hombros”. —”Yo lo llevaré al hombro. ¿Adonde llevarlo? ¿Cuál trabajo hay en vuestro espíritu?” “Solamente la viga maestra de nuestra casa”. —”Perfectamente”, dijo él, [y] después tiró [del árbol], lo cargó sobre sus hombros y lo llevó a la entrada de la casa de los cuatrocientos jóvenes. “¡Y bien! Estáte pues con nosotros, oh joven. ¿Tienes madre, padre?” “No tengo”, dijo él. “¡Y bien! Nosotros te emplearemos otra vez mañana para señalarte uno de nuestros árboles para pilar de nuestra casa”. “Bien”, dijo él. En seguida los cuatrocientos jóvenes celebraron consejo. “He ahí a ese joven. ¿Cómo haremos para matarlo, pues no está bien que haga eso, que él solo levante ese árbol? Cavaremos un gran hoyo, [y] después lo incitaremos a descender en el hoyo. «Vete a agrandarlo. Toma y trae tierra del hoyo», le diremos, y, cuando haya descendido y esté inclinado en el hoyo, lanzaremos un gran árbol en él; entonces morirá en el hoyo”. Así hablaron los cuatrocientos jóvenes. Entonces cavaron un gran hoyo que descendía profundamente, y después llamaron a Sabio Pez-Tierra. “Nosotros te estimamos. Ve pues, y cava aún la tierra, en el sitio de donde nosotros no pasamos”, le dijeron. “Muy bien”, respondió él, y después descendió al hoyo. Llamándole mientras que él cavaba la tierra: “¿Ya has descendido muy hondo?”, le dijeron. “Sí”, respondió, comenzando a cavar el hoyo, pero cavaba un hoyo de salvamento. Él sabía que querían matarlo; mientras que cavaba el hoyo, cavaba al lado un segundo hoyo para salvarse. “¿Está ya muy hondo?”, le fue dicho desde arriba por los cuatrocientos jóvenes. “Todavía estoy ocupado en mi excavación, pero os llamaré desde abajo cuando haya acabado de cavar”, les respondió desde el fondo del hoyo Sabio Pez-Tierra. Mas no cavaba el fondo del hoyo [destinado] para [su] tumba; no cavaba sino el hoyo para salvarse. En seguida Sabio Pez-Tierra llamó, no gritando sin embargo sino cuando estuvo en el hoyo de salvamento. “Venid a buscar, a llevar la tierra del hoyo que he cavado. Por él he descendido verdaderamente lejos. ¿No oís mi llamada? Pero he aquí vuestra llamada que repercute como uno, dos ecos; oigo donde estáis vosotros”, decía Sabio Pez-Tierra en el hoyo en donde se ocultaba; y llamaba desde el fondo de aquel hoyo. Y he aquí que con fuerza fue traído el gran árbol por los jóvenes; en seguida lanzaron vivamente el árbol en el agujero. “Que ninguno hable. Esperemos solamente a que grite a voz en cuello, a que muera”, se dijeron unos a otros, mas se hablaban en secreto, mas se cubrían la boca, mirándose mutuamente, mientras lanzaban prontamente el árbol. Ahora, pues, he aquí que Sabio Pez-Tierra habló, gritó a voz en cuello, pero no llamó sino una sola vez mientras que el árbol caía. “¡Oh, cómo hemos llevado a buen fin lo que le hemos hecho! ¡Muerto está! Si por desgracia hubiera continuado el trabajo del cual se había encargado, desgraciados [de nosotros]. Se habría introducido [como] el primero entre nosotros los cuatrocientos jóvenes”, dijeron, alegrándose aún. “Es preciso hacer durante tres días nuestra bebida fermentada, pasar tres días más en beber por la fundación de nuestra casa, nosotros los cuatrocientos jóvenes”, dijeron. “Mañana veremos, pasado mañana también, si no vienen de la tierra las hormigas a llevarse, cuando hieda, la inmundicia. En seguida nuestro corazón estará en reposo, mientras bebemos nuestra bebida fermentada”, dijeron.
Ahora, pues, allá en el hoyo. Sabio Pez-Tierra oía lo que decían los jóvenes. Después, al segundo día, llegaron de repente las hormigas, yendo y viniendo en muchedumbre para reunirse debajo del árbol. De todas partes trajeron cabellos, trajeron uñas de Sabio Pez-Tierra; viendo esto los jóvenes. “¡Acabado está, ese engañador! ¡Ved! Las hormigas se reúnen, llegan en multitud, traen de todas partes sus cabellos, sus uñas. He aquí lo que hemos hecho”, se dijeron unos a otros. Pero Sabio Pez-Tierra estaba bien vivo: había cortado los cabellos de su cabeza, se había recortado las uñas con los dientes, para darlos a las hormigas. Así los cuatrocientos jóvenes lo creyeron muerto; después, al tercer día, comenzaron su bebida fermentada; entonces se embriagaron todos los jóvenes. Estando todos ebrios, los cuatrocientos jóvenes no tenían ya Sabiduría; entonces su casa fue derribada sobre sus cabezas por Sabio Pez-Tierra, y acabaron por ser todos destruidos. Ni uno ni dos de aquellos cuatrocientos jóvenes se salvaron; fueron matados por Sabio Pez-Tierra, hijo de Principal Guacamayo. Así murieron los cuatrocientos jóvenes. Se dice también que entraron en la constelación llamada a causa de ellos el Montón 38, pero esto no es quizás más que una fábula. Aquí contaremos también la derrota de Sabio Pez-Tierra por los dos engendrados Maestro Mago, Brujito.

9

He aquí la derrota, la muerte de Sabio Pez-Tierra cuando fue vencido por los engendrados Maestro Mago. Brujito. He aquí lo que hirió el corazón de aquellos engendrados: los cuatrocientos jóvenes matados por Sabio Pez-Tierra. Solamente de pescados, solamente de cangrejos, se sostenía él, se nutría, al borde del agua; ése era su alimento cotidiano. De día erraba, buscando su subsistencia; de noche, transportaba las montañas. En seguida un gran cangrejo fue imitado por Maestro Mago, Brujito. Le pusieron una faz en madera de Ek 39; pues la madera de Ek se encuentra por doquiera en las selvas; hicieron con ella las grandes patas del cangrejo; después, de Pahac 40 las patas pequeñas. Pusiéronle un carapacho de piedra que acabó la faz posterior del congrejo. En seguida, pusieron a esta “tortuga” 41 en el fondo de una gruta al pie de una gran montaña; Meaván 42, nombre de la montaña de la derrota. Después, los engendrados fueron al encuentro de Sabio Pez-Tierra, al borde del agua. “¿Adonde vas, oh hijo?”, dijeron a Sabio Pez-Tierra. “No voy a ninguna parte, sino que busco mi subsistencia”, respondió Sabio Pez-Tierra. “¿Cuál es tu alimento?”. “Solamente pescados, solamente cangrejos; no he podido cogerlos aquí. Hace dos días que no he comido y ya no puedo más de hambre”, dijo Sabio Pez-Tierra a Maestro Mago, Brujito. “Allá abajo, en el fondo de la barranca, hay un cangrejo, un cangrejo verdaderamente grande; seria un glorioso bocado para tu subsistencia. Pero nos mordió cuando quisimos cogerlo, y nos asustamos; por nada iríamos a cogerlo”, dijeron Maestro Mago, Brujito. “Tened piedad de mi faz. Venid a mostrármelo, oh engendrados”, dijo Sabio Pez-Tierra. “De ningún modo, no queremos; solamente tú ve allá; no es posible perderse; ve solamente al borde del agua y llegarás al pie de una gran montaña donde resuena en el fondo de la barranca; vete, llega”, respondieron Maestro Mago, Brujito. “¡Ah, tened piedad de mi faz! Oh engendrados, ¿en dónde encontrarlo? Venid a mostrármelo. Hay muchos pájaros cantores a los que podréis disparar con cerbatana; yo sé dónde están”, dijo Sabio Pez-Tierra. Su humildad complació a los engendrados. “¿Sabrás cogerlo si volvemos [allá abajo] por tu causa? Cierto, no probamos ya más; nos mordió cuando entramos agachados; nos asustamos cuando entramos encorvados, pero por poco lo alcanzábamos. Es bueno, pues, que entres allí encorvado”, le dijeron. “Muy bien”, respondió Sabio Pez-Tierra. Entonces caminó en su compañía. Después, fue llegó al fondo de la barranca. Inclinado de los dos lados, el cangrejo enderezaba hacia adelante su dorso. En el fondo de la barranca estaba la añagaza de ellos. “¡Perfectamente! Quisiera ya ponerla en [mi] boca”, [dijo] alegrándose Sabio Pez-Tierra, porque en verdad se moría de hambre. Así, pues, quiso intentar, quiso encorvarse, quiso entrar. El cangrejo fue hacia lo alto. Entonces él se retiró. “¿No lo has alcanzado”?, dijeron [los dos engendrados]. “No está ahí, sino que subió: pero al principio por poco lo cogía. Quizás fuera bueno que yo entrase”, respondió él. Después, encorvándose, entró; acabó de entrar; no mostró afuera más que las puntas de los pies. La gran montaña acabó de minarse, se aplastó, descendió sobre su corazón. Él ya no se revolvió más: Sabio Pez-Tierra fue piedra. Tal fue la derrota de Sabio Pez-Tierra por los engendrados Maestro Mago, Brujito. “Hacedor de Montañas”, dice el relato de antaño. Primer hijo de Principal Guacamayo. Al pie de la montaña llamada Meaván fue vencido. No es sino por Magia como fue vencido el segundo de los que se enorgullecían. Vamos a contar la historia de otro.

10

El tercero de los que se enorgullecían, segundo hijo de Principal Guacamayo, llamado Gigante de la Tierra, decía: “Yo destruyo las montañas”. Y Maestro Mago, Brujito, vencieron también a Gigante de la Tierra. Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago, dijeron, hablando a Maestro Mago, Brujito: “Que también sea vencido el segundo hijo de Principal Guacamayo. Tal es nuestra Palabra, porque no está bien lo que él hace sobre la tierra: exaltar su gloria, su grandeza, en potencia. Que ya no sea más así”. “Atraedlo dulcemente hacia el Oriente” 43, dijeron “también los Maestros Gigantes a los dos engendrados. “Muy bien, jefes”, respondieron éstos. “No está bien lo que vemos. ¿No sois vosotros la Existencia, la Fundación, los Espíritus del Cielo?”, dijeron los engendrados, recibiendo la Palabra de los Maestros Gigantes. Y en aquel momento Gigante de la Tierra destruía las montañas. Por poco que con el pie golpease la tierra, en seguida a causa de esto se desgarraban las montañas grandes, las montañas pequeñas 44. Entonces fue encontrado por los engendrados. “Joven, ¿adonde vas?”, dijéronle a Gigante de la Tierra. “No voy a ninguna parte, solamente derribo las montañas, yo soy su destructor, mientras haya días, mientras haya albas 45″, dijo él, respondió él entonces. Después, a su vez, Gigante de la Tierra [les] dijo a Maestro Mago, Brujito: “¿Por qué venís vosotros? Yo no conozco vuestros rostros. ¿Cuál es vuestro nombre?”; [así] dijo Gigante de la Tierra. “No tenemos nombre. Solamente cazamos con cerbatana, solamente cazamos con liga, en las montañas. Nosotros [somos] solamente unos pobres; nada [es] de nosotros, oh joven. Solamente recorremos las pequeñas montañas, las grandes montañas, oh joven. He aquí que hemos visto una gran montaña, pero en donde está se ven precipicios; se eleva a gran altura: es tan alta que sobrepasa a todas las montañas. No hemos podido coger, pues, en ella uno, dos pájaros, oh joven. ¿Pero derribas verdaderamente todas las montañas, oh joven?”, dijeron Maestro Mago, Brujito a Gigante de la Tierra. “¿Visteis verdaderamente la montaña que decís? ¿En dónde está? Yo la veré, la derribaré. ¿En dónde la visteis?” “Está allá abajo, al Este”, respondieron Maestro Mago, Brujito. “Bien. Elegid nuestro camino 46″, dijo él a los engendrados. “No, no. Te pondremos entre los dos en medio, y uno estará a tu izquierda, uno a tu derecha, a causa de nuestras cerbatanas; si hay pájaros nosotros les dispararemos con las cerbatanas”, respondieron. Alegremente probaron a disparar con sus cerbatanas. He aquí que disparando con las cerbatanas no había bala en sus cerbatanas; solamente soplaban disparando con las cerbatanas contra los pájaros 47; Gigante de la Tierra estaba maravillado. Entonces los engendrados frotaron fuego 48, asaron sus pájaros ante el fuego. Untaron con creta alrededor un pájaro, le pusieron tierra blanca 49. “He aquí lo que le daremos para excitar su gula por el husmo que en él encontrará. Nuestro pájaro le derrocará. De igual modo que de tierra está envuelto todo alrededor por nosotros este pájaro, a tierra le echaremos, en tierra le inhumaremos. Demasiada Ciencia en un construido, un formado, cuando comienza la germinación, cuando comienza el alba”, dijeron los engendrados. “Cierto, a causa del deseo de todos los corazones de comer, de triturar, el corazón de Gigante de la Tierra deseará lo mismo”, dijeron entre sí Maestro Mago, Brujito. Durante este tiempo asaban al pájaro, el cual cocía y amarilleaba asándose; el jugo del pájaro goteaba, fluía por todas partes, tenía un husmo muy suave. He aquí que Gigante de la Tierra deseó comer de él y que se le hizo agua la boca, que bostezó, que la saliva, la baba, corrió a causa del sabroso pájaro. Entonces preguntó: “¿Qué es este alimento? Siento un husmo verdaderamente exquisito. Dadme pues un poco”; [así] dijo. Se [le] dio entonces el pájaro a Gigante de la Tierra, para vencerlo. Después de que hubo acabado [de comerse] aquel pájaro, caminaron de nuevo dirigiéndose hacia el Oriente, en donde estaba la gran montaña. He aquí que va Gigante de la Tierra se desvanecía de los pies, de las manos, estaba sin fuerzas, a causa de la tierra con la cual se había untado todo alrededor el pájaro del que había comido. No podía ya hacerles nada a las montañas ni acabar de derribarlas. Y entonces, ligado por los engendrados, [estando] sus manos atadas atrás, sus manos guardadas por los extranjeros, el cuello y las piernas ligados juntamente, fue en seguida tendido en tierra, fue inhumado. Tal fue la derrota de Gigante de la Tierra, solamente por Maestro Mago, Brujito. Innumerables [fueron] sus acciones sobre la tierra.
He aquí que contaremos el nacimiento de Maestro Mago, Brujito, pues hemos contado primeramente la derrota de Principal Guacamayo y la de Sabio Pez-Tierra y la de Gigante de la Tierra, sobre la tierra.

11

He aquí que diremos el nombre del padre de Maestro Mago, Brujito. Musitaremos el origen, musitaremos solamente la historia, el relato, del engendramiento de Maestro Mago, Brujito; no diremos de esto sino la mitad y solamente una parte de la historia de su padre. He aquí, pues, la historia de éste. Su nombre es Supremo Maestro Mago, como se dice. Sus padres son Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Por ellos, en la noche, fueron engendrados 50 Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, por Antiguo Secreto. Antigua Ocultadora. Ahora pues, Supremo Maestro Mago engendró dos hijos: Maestro Mono [es el] nombre del primer hijo, Maestro Simio [es el] nombre del segundo hijo. Y el nombre de su madre, [es] éste: Paridora de Monos; tal es el nombre de la esposa de Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, sin esposa, célibe. Pero estos dos hijos eran muy grandes Sabios; grande su Ciencia; augures 51 aquí en la tierra; buenos su existencia, su nacimiento. Se mostró toda la Ciencia ante Maestro Mono. Maestro Simio, hijos de Supremo Maestro Mago. Maestro Mono. Maestro Simio, llegaron a ser músicos, cantantes, tiradores de cerbatana, pintores, escultores, joyeros, orfebres. Ahora bien, Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, no hacían cotidianamente más que [jugar al] blanco, que jugar a la pelota 52. Cada dos días encontrábanse cuatro, reuníanse en el juego de pelota. Para verlos venía el Gavilán, mensajero de Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago. Ahora bien, este Gavilán, de no lejos de aquí en la tierra, de no lejos de Xibalbá 53 llegaba seguidamente al cielo, junto a los Maestros Gigantes. Mientras ellos permanecían aquí en la tierra, la madre de Maestro Mono, Maestro Simio, murió. He aquí que, caminando hacia Xibalbá 54 jugaron a la pelota, lo que oyeron Supremo Muerto. Principal Muerto, jefes de Xibalbá. “¿Qué hacen sobre la tierra? ¿Quién la hace temblar? ¿Quién hace tal batahola? Que se envíe a buscarlos, a traerlos aquí; que vengan a jugar a la pelota a fin de que los venzamos. Verdaderamente, no somos obedecidos por ellos: no hay obediencia, no hay respeto para nuestro ser. No hacen mas que batallar sobre nuestras cabezas”, dijo todo Xibalbá. Entonces todos celebraron consejo. Estos llamados Supremo Muerto, Principal Muerto, los Grandes Decidores de Palabra 55. He aquí a todos los jefes, a quienes éstos daban sus cargos de poder; cada uno jefe por orden de Supremo Muerto. Principal Muerto. He aquí, pues, los nombres de los jefes: Extiende Tullidos. Reúne Sangre: su cargo: los hombres que tienen flujos de sangre. He aquí también a los jefes Hacedor de Abscesos. Hacedor de Ictericia; su poder: dar a los hombres tumores, darles abscesos en las piernas y amarillearles el rostro, lo que se llama ictericia, y éste era el poder de Hacedor de Abscesos, Hacedor de Ictericia. He aquí además a los jefes Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos, los de la varilla 56 de Xibalbá; solamente de huesos [eran] sus varillas; su mayordomía: osificar a los hombres a fin de que, no siendo más que huesos y cráneos al morir, no haya que recoger más que sus esqueletos; tal era la función de los llamados Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos. He aquí también a los jefes llamados Hacedor de Traición, Hacedor de Infortunio; he aquí sus cargos: chocar al hombre contra la traición; sea detrás de su morada, sea delante de su morada; que tuvo la mala suerte de caer, boca arriba, sobre el suelo: se moría; tal era el poder de Hacedor de traición, Hacedor de Infortunio. He aquí también a los jefes llamados Gavilán [de sangre], Opresión; he aquí su poder: el hombre moría en camino de lo que se llama muerte súbita, viniéndole la sangre a la boca; entonces él moría, vomitando la sangre; a cada uno [correspondía] el cargo de romper la garganta, el corazón del hombre, para que muriese en camino, haciéndole llegar de repente [la sangre] a la garganta mientras marchaba; tal era el poder de Gavilán [de Sangre], Opresión. He aquí que se reunieron en consejo para combatir, atormentar, a Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Xibalbá quería burlarse de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, de sus escudos de cuero, de sus anillos, de sus guantes, de sus coronas y de los cascos con que se engalanaban Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago.
He aquí, pues, que contaremos su viaje a Xibalbá, dejando permanecer [aparte] a Maestro Mono, [Maestro] Simio, hijos de Supremo Maestro Mago y cuya madre estaba ya muerta. En seguida, [contaremos] la derrota de Maestro Mono, Maestro Simio, por Maestro Mago, Brujito.

12

En seguida partieron los mensajeros de Supremo Muerto, Principal Muerto. “En camino, oh Consejeros de los Varones. Id a llamar a Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Decidles: «Venid con nosotros —Que vengan, dicen los jefes. —Que vengan aquí a pelotear con nosotros: que nos revivifiquemos nuestros rostros con ellos; en verdad, admiramos sus bocas 57; así, pues, que vengan, dicen los jefes.» —Que al venir traigan lo que tienen: sus anillos58, sus guantes; que vengan también con su pelota, dicen los jefes.” “Decidles: —Venid”. Así fue dicho a los mensajeros. He aquí a los mensajeros Búhos: Flecha-Búho, Maestro Gigante Búho, Guacamayo-Búho, Cabeza-Búho; así se llamaban los mensajeros de Xibalbá. Flecha-Búho era rápido como una flecha. De Maestro Gigante Búho la naturaleza era de gigante. De Guacamayo-Búho, la naturaleza era [tener] un dorso de fuego 59. Cabeza Búho no tenía más que una cabeza, no tenía piernas pero sí alas. Esos cuatro mensajeros tenían el oficio de Consejeros de los Varones. Partidos de Xibalbá, llegaron en seguida y se posaron en el juego de pelota. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, peloteaban allí, en el juego de pelota llamado Juego de Pelota Ornado con Gran Frontón. Los Búhos se posaron en el juego de pelota, [y] formaron su discurso exactamente en el orden del discurso de todos los jefes llamados Supremo Muerto, Principal Muerto. Hacedor de Abscesos, Hacedor de Ictericia, Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos, Extiende Tullidos. Reúne Sangre, Hacedor de Traición, Hacedor de Infortunio, Gavilán [de Sangre], Opresión, que habían formado el discurso para los Búhos. “¿Los jefes Supremo Muerto. Principal Muerto, dijeron verdaderamente eso? ¿Dijeron verdaderamente que debíanlos acompañaros?” —-”Que traigan sus accesorios de juegos, dijeron los jefes.” “Muy bien. Esperadnos. Al momento nos despedimos de nuestra madre”, dijeron ellos, Fueron en seguida a la casa y dijeron a su madre, porque su padre ya había muerto: “Oh madre nuestra, partimos. Los mensajeros de los jefes han venido a recogernos. —Que vengan, han dicho ellos, dicen los que fueron enviados hacia nosotros”. “Pero nuestra pelota quedará como testigo”, añadieron [y] luego fueron a atarla en un agujero en lo alto de la mansión. Después: “La recogeremos”. “En cuanto a vosotros, no haced más que absorber, cantar, pintar, cincelar, recrear vuestra casa, recrear el corazón de vuestra abuela”, dijeron a Maestro Mono, Maestro Simio. Cuando se despidieron, su madre Antigua Ocultadora lloró de emoción. “Nos vamos, no estamos muertos; no os aflijáis”, dijeron Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, poniéndose en camino.
En seguida, Supremo Maestro Mago, Principal! Maestro Mago, caminaron precedidos por los mensajeros. Después descendieron al camino que lleva a Xibalbá, de pendientes muy en declive. Habiendo descendido así, llegaron al borde de los ríos encantados de barrancos llamados Barranco Cantante Resonante, Barranco Cantante, que pasaron sobre ríos encantados con árboles espinosos; innumerables [eran] los árboles espinosos, pasaron sin hacerse daño 60. En seguida llegaron al borde del río de la Sangre 61, [y] allí pasaron sin beber. Llegaron a otro río, de agua solamente; no habiendo sido vencidos, lo pasaron también. Entonces llegaron allí donde cuatro caminos se cruzaban: allí fueron vencidos, allí donde cuatro caminos se cruzaban. Un camino rojo, un camino negro 62, un camino blanco, un camino amarillo 63; cuatro caminos. He aquí que El del Camino Negro dijo: “Tomadme, yo el camino-jefe”; [así] dijo El del Camino. Allí fueron vencidos. He aquí que siguieron el camino de Xibalbá. Al llegar allá donde se congregaba el gobierno de Xibalbá, fueron vencidos.
Ahora bien, los primeros sentados eran un maniquí, [y] un [muñeco] hecho de madera, arreglados por Xibalbá. Éstos fueron los primeros a quienes saludaron. “Salud. Supremo Muerto”, dijeron al maniquí; “Salud, Principal Muerto”, dijeron al [muñeco] hecho de madera. Éstos no respondieron. Entonces los jefes de Xibalbá hicieron ruido de risa: todos los jefes hicieron ruido de risa, pues en su espíritu eran victoriosos y Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, estaban vencidos. Rieron primeramente. Después Supremo Muerto, Principal Muerto, dijeron: “¡Muy bien! Habéis venido. Que mañana se despierten vuestros rostros, vuestros anillos, vuestros guantes”: [así] dijeron. “Sentaos en nuestro banco 64″, fue dicho, pero el banco que daban era una piedra quemante; al sentarse en el banco, se quemaron; verdaderamente se escurrieron de aquel banco sin encontrar alivio: verdaderamente se levantaron, aquel asiento les quemaba. Entonces los Xibalbá se rieron otra vez; de risa tenían Ja lengua espesa; la serpiente Risa nacía en su corazón, en su sangre, en sus huesos. Reían, todos los Xibalbá reían.
“Id a vuestra morada. Allí se os ofrecerá en el dormitorio vuestro pino 65, vuestro tabaco 66″, se les dijo. En seguida llegaron a la Mansión Tenebrosa; no había más que tinieblas en el interior de la mansión. Entonces los Xibalbá celebraron consejo. “Sacrifiquémoslos mañana; que mueran pronto; su juego nos insulta”, se dijeron unos a otros los Xibalbá. Ahora, pues, su pino era una flecha redonda, del pino llamado Blanco Pedernal, el pino [pedernal sacrificatorio] de Xibalbá; puntiagudo era, pues, su juego; debía llegar aprisa a su fin y favorecer el plan de Xibalbá. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, entraron en la Mansión Tenebrosa. Se les dieron sus pinos; a cada uno el pino encendido de Supremo Muerto. Principal Muerto: con esto a cada uno llegó también de los jefes su tabaco encendido; llegóse entonces a darlos a Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago. Estaban en la obscuridad cuando se llegó a darles sus pinos y su tabaco; desde la entrada los pinos alumbraron. “Que cada uno queme su pino y su tabaco; que a la aurora vengan a darlos: pero que sin gastarlos nos los devuelvan, os dicen los jefes”, díjose. Así fueron derrotados. El pino se consumió, el tabaco también se consumió, que se les había dado. Numerosas las pruebas de Xibalbá; muchas suertes de pruebas. La primera, la Mansión Tenebrosa, toda de oscuridad al interior.
La segunda, llamada Mansión de los Calofríos, en la cual un frío muy insoportable, un frío muy picante, llenaba el interior. La tercera, llamada Mansión de los Jaguares, donde no había más que jaguares entremezclándose, atacándose, enseñando los dientes, mofándose, jaguares encerrados en la mansión. Mansión de los Murciélagos, nombre de la cuarta mansión; en el interior de la mansión, solamente murciélagos que gritaban, que aleteaban, que revoloteaban en la mansión, murciélagos encerrados sin poder salir. La quinta. Mansión de Obsidiana; no había más que vencedores, con sus flechas, en silencio, en lucha, en la mansión. Éstas son las primeras pruebas de Xibalbá, pero Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, no entraron; basta con mencionar los nombres de las mansiones de pruebas.
Cuando Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, llegaron ante Supremo Muerto. Principal Muerto. “¿Dónde está mi tabaco, dónde está mi pino, que se os llevaron ayer noche?”, [les] fue dicho. “Los acabamos, oh jefes”. “Muy bien. Ahora acabaremos vuestros días, moriréis; seréis perdidos, seréis cortados 67; aquí vuestra faz será escondida; seréis sacrificados”, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto. Entonces se les sacrificó, se les enterró en el Juego de Pelota de los Sacrificios, así llamado. Se cortó la cabeza de Supremo Maestro Mago, y el primogénito fue enterrado con el segundón. “Que se ponga su cabeza en el árbol que está en el camino”, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto. Cuando se fue a colocar la cabeza en medio del árbol, entonces el árbol dio frutas; no había frutas antes de que fuera puesta la cabeza de Supremo Maestro Mago en medio del árbol. Ahora bien, esta cabeza es la que llamamos ahora Cabeza de Supremo Maestro Mago, como se dice. Supremo Muerto, Principal Muerto, consideraron asombrados las frutas del árbol, frutas enteramente redondas. No se veía en dónde estaba la cabeza de Supremo Maestro Mago, fruta idéntica a las frutas del calabacero. Toda Xibalbá vino a mirar, a ver aquello. Grande se volvió en su espíritu el carácter de aquel árbol a causa de lo que se había súbitamente hecho en él cuando se había colocado en medio de él la cabeza de Supremo Maestro Mago. Entonces los Xibalbá se dijeron entre sí: “Que ninguno coja sus frutas. Que ninguno venga al pie del árbol”; [así] dijeron todos los Xibalbá, vedándose mutuamente, prohibiéndose mutuamente. Desde entonces la cabeza de Supremo Maestro Mago no se descubrió ya más; no formó más que un todo con las frutas del árbol llamado Calabacero.
Pero una joven oyó ese gran relato, y he aquí, pues, que contaremos su aventura.

13

Y he aquí la historia de una joven, hija de un jefe llamado Reúne Sangre. Y he aquí que una joven, hija de un jefe, oyó. Reúne Sangre, [era] el nombre de su padre. La de la Sangre, [era] el nombre de la joven. Cuando oyó la historia de las frutas del árbol, que le fue contada por su padre, se maravilló grandemente de tal relato. “¿Por qué no iría yo a ver ese árbol del cual se habla? Por lo que oigo decir, esas frutas son verdaderamente agradables”, se dijo ella. Entonces partió sola, [y] llegó al pie del árbol plantado en medio del Juego de Pelota de los Sacrificios. “¡Ah, ah! ¿Son ésas las frutas del árbol? ¡Cuan agradables las frutas de ese árbol! ¿Moriré, me perderé si cojo algunas?”, dijo la joven. Entonces el hueso que estaba en medio del árbol habló. “¿Qué deseas? Estas bolas redondas en las ramas de] árbol no son más que huesos”, dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, hablándole a la adolescente. “¿Las deseas todavía?”, añadió. “Ése es mi deseo”, dijo la joven. “¡Muy bien! Extiende solamente el extremo de tu mano”. “Sí”, dijo la adolescente, alargando su mano que extendió ante el hueso. Entonces el hueso lanzó con fuerza saliva en la mano extendida de la joven; ésta, al instante, miró con mirada curiosa el hueco de su mano, pero la saliva del hueso ya no estaba en su mano, “En esa saliva, esa baba, te he dado mi posteridad. He aquí que mi cabeza no hablará ya más; ya no es más que un hueso descarnado. Así son igualmente las cabezas de los grandes jefes. Sólo la carne vuelve buena la cara, de donde [proviene], cuando mueren, el terror de los hombres a causa de las osamentas. Lo mismo pasa con los hijos, cuyo ser es como la saliva, la baba, la cual, sea de hijos de jefes, sea de hijos de Sabios, de oradores, no se pierde sino que se extiende, se continúa, sin que se extinga, sin que se aniquile la faz del jefe, del Varón, del Sabio, del Orador. Tal como pasa con los hijos que vienen, así he hecho contigo. Sube, pues, a la tierra sin morir. Que en ti penetre mi Palabra 68. Que así sea”, dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Ahora bien, esta Magia la habían hecho ellos por la Palabra de Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago.
La joven volvió entonces a su casa, habiéndole sido hechas numerosas advertencias 69. Y al instante, solamente por la saliva, sus hijos nacieron en su vientre. Tal fue el engendramiento de Maestro Mago, Brujito. La adolescente llegó a su casa. Seis lunas se acabaron. Entonces ella fue examinada por su padre; Reúne Sangre, nombre de su padre. Después del examen de la joven por el padre, éste vio que allí había un hijo. Entonces los jefes Supremo Muerto, Muerto Principal, juntaron toda su sabiduría con la de Reúne Sangre. “Oh, jefes, he aquí que por fornicación mi hija tiene un hijo”, dijo Reúne Sangre, al llegar junto a los jefes. “¡Y bien! Cava su boca 70. Si no habla que se la sacrifique, que se vaya a sacrificarla lejos de aquí”. “Muy bien, oh grandes jefes”, respondió él. Entonces [le] preguntó a su hija: “Oh, hija mía, ¿cuál es el posesor del hijo [que hay] en tu vientre? 71″. Ella respondió: “Oh, padre mío, ahí no hay hijo; no hay ningún hombre del cual yo conozca la faz”. Él respondió: “¡Perfectamente! ¡Verdaderamente! ¡Oh fornicadora!” “Que se la lleven. Oh Consejeros de los Varones, sacrificadla, recoged su corazón en una copa. Volved hoy al lado de los jefes”, dijo él a los Búhos. Entonces [los] cuatro [Búhos] fueron a coger la copa, caminaron, transportando a la adolescente en sus brazos, llevando el Blanco Pedernal 72 para sacrificarla. “Oh mensajeros, no haríais bien en matarme, pues sin fornicación [concebí] lo que está en mi vientre, que se engendró cuandro fui a admirar la cabeza de Supremo Maestro Mago, que está en el Juego de Pelota de los Sacrificios. Así, pues, no me sacrifiquéis, oh Mensajeros”, dijo la adolescente, “hablándoles. “¿Qué pondremos en cambio en tu corazón? Nos ha sido dicho por su padre: «Recoged su corazón, volved al lado de los jefes; cumpliréis, [y} después manifestaréis el cumplimiento; traed prontamente en una copa, colocad en el fondo de la copa el corazón». ¿No nos habló así? ¿Qué presentaremos, pues, en la copa? Sin embargo, desde luego, queremos que no mueras", dijeron los mensajeros. "Muy bien. Este corazón no puede ser de ellos. Vuestra casa no puede tampoco estar aquí. No solamente tendréis poder sobre la muerte de los hombres, sino que, en verdad, vuestros serán los verdaderos fornicadores 73. Míos serán en seguida Supremo Muerto, Principal Muerto. Que sólo la sangre del Drago esté ante sus rostros. Este corazón no será quemado ante ellos. Poned el fruto del árbol", dijo la joven. Y, roja, la savia del árbol salió y fluyó en la copa; se hinchó allí y se volvió bola en reemplazo del corazón. Brotante salió la savia del árbol rojo; semejante a sangre; la savia salió en cambio de la sangre; entonces la sangre, la savia del árbol rojo se formó en bola; semejante a sangre, apareció brillante, rojiza, en bola, en la copa. Entonces el árbol se volvió célebre a causa de la adolescente; fue llamado Árbol Rojo de Cochinilla; fue pues llamado Sangre a causa de la sangre del Drago, así llamado. "Allí pues seréis amados, y lo que está en la superficie de la tierra será vuestro", dijo ella a los Búhos. "Muy bien, joven. Partimos, vamos a dar cuenta. Sigue tu camino. Vamos a presentar ante los jefes la imagen, el sustituto, de tu corazón", respondieron los mensajeros. Cuando llegaron ante los jefes, todos esperaban ansiosamente. "¿Se acabó?", dijo entonces Supremo Muerto. "Se acabó, oh jefes. He aquí ahora el corazón en la copa". "Muy bien. Que yo vea", dijo Supremo Muerto. Entonces él levantó aquello. La savia rojiza se esparció como sangre. "Animad bien el resplandor del fuego. Poned esto en el fuego", agregó Supremo Muerto. Después de que se le hubo puesto en el fuego, los Xibalbá comenzaron a oler [el olor], todos comenzaron a estar aturdidos, pues verdaderamente agradable era el perfume que olían del humo de la sangre. Mientras que permanecían [así], los Búhos, advertidos por la adolescente, subieron numerosos a la cavidad sobre la tierra, adonde subió también su [dadora de] aviso 74. Así fueron vencidos los jefes de Xibalbá por esta joven que los burló a todos.

14

La abuela 75 de Maestro Mono, Maestro Simio, estaba allí cuando la mujer Sangre vino a casa de la abuela de Maestro Mono, Maestro Simio. En ella vivían sus hijos, y poco faltaba para que naciesen los llamados Maestro Mago, Brujito. Cuando la mujer llegó a casa de la abuela, la mujer dijo a la abuela: “Llego, oh madre, yo Tu nuera, yo Tu hija, oh Madre”; así dijo al entrar en casa de la abuela. “¿De dónde vienes tú? ¿Dónde están mis hijos? ¿No han muerto en Xibalbá? ¿Sus dos descendientes, el signo de su Palabra, llamados Maestro Mono. Maestro Simio, no los ves tú? Sal de aquí. Vete”, fue respondido por la abuela a la adolescente. “En verdad, yo soy ciertamente tu nuera. Yo soy de Supremo Maestro Mago; helo aquí llevado vivo. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, no están muertos; su sentencia les ha hecho ilustres. Tú eres Mi suegra. Así, ve sus rostros queridos en los que yo traigo”, dijo ella a la abuela. En seguida, Maestro Mono, Maestro Simio, se irritaron. No hacían más que música, más que canto; su trabajo cotidiano no era sino pintura, sino escultura; recreaban el corazón de su abuela. La abuela recomenzó: “Ninguna necesidad [tengo] de ti para nuera mía. Sólo la fornicación [hay] en tu vientre. Oh mentirosa, mis hijos de los cuales hablas, han muerto”. La abuela dijo otra vez: “Demasiado verdaderas son mis palabras. Pero sea, tú eres mi nuera, a lo que entiendo. Ve pues a recoger su alimento para los que comen; ve a coger una gran red llena. Vuelve [en seguida] puesto que eres mi nuera, a lo que entiendo”, [le] dijo a la joven. “Muy bien”, respondió ésta, [y] después tomó el camino de las sementeras que habían sembrado Maestro Mono, Maestro Simio, por quienes había sido desmontado el campo; la adolescente lo siguió y llegó así a las sementeras.
Un solo tallo en el campo; no había dos tallos, tres tallos; sólo un tallo manifestaba su faz. Entonces se angustió el corazón de la joven. “Desdichada de mí, yo, deseadora carnal. ¿Dónde recogeré la red de alimentos que se me ha dicho?”, añadió. Entonces invocó a Guardián del Alimento 76 para que él viniera y para que ella llevara. “¡La de la Lluvia. La de la Madurez. La del Cacao, vosotras que preparáis el maíz, tú, Guardián del Alimento de Maestro Mono, Maestro Simio!”, dijo la adolescente. Entonces tomó las barbas, las brácteas de la mazorca, las arrancó dulcemente, sin coger la mazorca, [y] las arregló como mazorcas en la red; llenó la gran red. Entonces la joven se fue. Unos animales se encargaron de la red; al llegar fueron a poner la banastada contra la pared de la mansión. La abuela corrió para verla. Cuando la abuela vio una gran red llena de alimento: “¿De dónde te ha venido este alimento? ¿Has arruinado, has acabado de coger mis sementeras? Voy a ver”, dijo la abuela, poniéndose en camino, yendo a ver sus sementeras. Pero había como siempre un tallo. Se veía dónde había sido puesta la red. Por tanto, la abuela volvió aprisa a la casa; [y] dijo a la adolescente: “En verdad, ése es el signo de que eres mi nuera. Aún veré tus actos, los de los muy Sabios que están en ti”; [así] [le] dijo a la joven.

15

He aquí que diremos la infancia de Maestro Mago, Brujito. He aquí que vamos a contar su infancia. Cuando fue llegado el día del alumbramiento, la adolescente llamada Sangre dio a luz. La abuela no asistió al parto. Al instante nacieron los dos que fueron paridos, llamados Maestro Mago, Brujito; en la montaña nacieron. Entonces entraron en la morada: pero no dormían. “Vete a llevarlos afuera. En verdad gritan sus bocas”, dijo la abuela. Entonces se les puso sobre las hormigas, pero su sueño fue agradable. De allí se les llevó y se les puso sobre espinas. Ahora bien. Maestro Mono. Maestro Simio, deseaban que muriesen allá, sobre las hormigas, que muriesen allá, sobre las espinas. Lo deseaban porque [eran] rivales, envidiados, para Maestro Mono, Maestro Simio. Al principio sus hermano? menores no fueron recibidos por ellos en la mansión; ésto? no los conocieron y vivieron en la montaña. Ahora bien. Maestro Mono, Maestro Simio, eran grandes músicos, cantantes. [Los dos recién nacidos] crecieron, y grandes tormentos [y] penas los fatigaron, los atormentaron. Habíanse vuelto grandísimos sabios: habíanse vuelto músicos, cantantes, escultores: todo era bien [hecho] por ellos. Sabían su nacimiento; sabían también [que eran] los sustitutos de su padre, quien había ido a Xibalbá, adónde había muerto su padre. Maestro Mono. Maestro Simio, eran grandísimos sabios; en su espíritu lo habían sabido todo desde luego, cuando habían nacido sus hermanos menores. Pero su sapiencia no se mostró a causa de su envidia; en ellos dominó la humillación de sus corazones. Pero ningún acto de Maestro Mago, Brujito, les había perjudicado. En efecto, éstos no hacían cada día más que tirar con cerbatanas. No eran amados por su abuela y por Maestro Mono, Maestro Simio. No se les daba de comer, sino que, cuando la comida había acabado, cuando Maestro Mono, Maestro Simio, habían comido, entonces venían ellos. No se encolerizaban, no se irritaban, pero sufrían. Conocían su ser y veían claro. Cada día al venir traían pájaros que Maestro Mono, Maestro Simio, comían sin darles nada al uno o al otro, Maestro Mago, Brujito, Maestro Mono, Maestro Simio, no hacían más que música, canto. Ahora bien. Maestro Mago, Brujito, habían venido sin traer pájaros; la abuela se irritó cuando entraron: “¿Por qué no traéis pájaros?”, les dijo a Maestro Mago, Brujito. “Madre nuestra, he aquí que nuestros pájaros se han enredado en ¡as ramas frondosas de un árbol”, respondieron. “Abuela nuestra, no podemos subir al árbol para cogerlos; pero que nuestros hermanos mayores suban a él, que vengan con nosotros y que bajen los pájaros”, añadieron. “Muy bien. Al alba iremos con vosotros , respondieron los primogénitos. Ahora bien, la Sabiduría de Maestro Mono, Maestro Simio, estaba muerta en ellos dos en lo concerniente, a su derrota. “No cambiaremos sino su ser y su vientre. Nuestra Palabra obrará a causa de los grandes tormentos que nos han infligido para que muriésemos, que fuésemos aniquilados, que nos sobreviniese [una] desgracia a nosotros sus hermanos menores. Como a sirvientes nos han rebajado en sus corazones; nosotros los humillaremos lo mismo, lo cual haremos como signo”, su dijeron el uno al otro mientras iban al pie del árbol llamado Palo-Amarillo 77. Acompañados de sus hermanos mayores, caminaban disparando con las cerbatanas, innumerables [eran] los pájaros que gorjeaban en el árbol, y sus hermanos mayores se maravillaban de ver aquellos pájaros.
“He aquí pájaros, pero ni uno sólo ha caído al pie del árbol; no ha caído ninguno de nuestros pájaros; id a hacerlos caer”, dijeron a los primogénitos. “Muy bien”, respondieron éstos. Pero cuando hubieron subido al árbol, el árbol creció, su tronco engrosó; y cuando Maestro Mono, Maestro Simio, quisieron bajar después, no pudieron descender de la cima del árbol. Desde la cima del árbol dijeron: “Oh, hermanos menores nuestros, ¿cómo ha pasado esto? Tened piedad de nuestros rostros. He aquí que este árbol espanta a los que lo miran, oh hermanos menores nuestros”; [así] dijeron desde la cima del árbol. Y Maestro Mago, Brujito, dijeron: “Desenrrollad vuestros taparrabos, atadlos bajo vuestros vientres, [con] una larga punta colgando que echaréis por detrás, y así marcharéis cómodamente”, [así] respondieron los dos hermanos menores. “Muy bien”, dijeron [los primogénitos] tirando de las extremidades de sus taparrabos, pero al instante éstas se volvieron colas, y ellos fueron metamorfoseados en monos. En seguida caminaron por las cimas de los árboles de las montañas pequeñas, de las montañas grandes; caminaron por las selvas, alegrándose, balanceándose en las ramas de los árboles. Así fueron vencidos Maestro Mono, Maestro Simio,” por Maestro Mago, Brujito, quienes no lo hicieron sino por su Ciencia Mágica. Volvieron entonces a su casa. Al llegar dijeron a su abuela y a su madre: “Oh abuela nuestra, ¿qué les ha pasado, pues, a nuestros hermanos mayores? Súbitamente sus rostros se han vuelto como los de los animales”, así dijeron. “Si sois vosotros quienes habéis hecho eso a vuestros hermanos mayores, me habéis hecho infeliz, me habéis hecho desdichada. Oh hijos míos, no haced, pues, eso a vuestros hermanos mayores”, respondió la abuela a Maestro Mago, Brujito. Ellos respondieron entonces a su abuela: “Oh abuela nuestra, no os aflijáis; volveréis a ver los rostros de nuestros hermanos mayores; volverán, pero esto será una prueba para vos, nuestra abuela. Guardaos de reír. Probad ahora su suerte”. En seguida comenzaron a tocar la flauta, a tocar el “Mono de Maestro Mago”. Después cantaron, tañeron la flauta, tocaron el tambor, tomando sus flautas, sus tambores. Sentaron entonces con ellos a su abuela; cuando tañeron la flauta, con el canto y con la música ejecutaron el aire llamando con el nombre de “Mono de Maestro Mago”. Entonces entraron Maestro Mono, Maestro Simio, quienes danzaron al llegar. Cuando la abuela echó de ver sus feas caras, cuando ella los vio, entonces la abuela se rió, la abuela no pudo contener la risa; al instante, fuéronse; ella no vio ya más sus caras. “¡Eh, abuela nuestra, se han ido a la selva! Abuela nuestra, ¿por qué hicisteis eso? Cuatro veces solamente probaremos. Solamente tres veces todavía haremos resonar la flauta, el canto. Retened vuestra risa, y que la prueba recomience”, dijeron otra vez Maestro Mago, Brujito; después, tocaron de nuevo la flauta. [Los primogénitos] volvieron entonces, danzando, al centro de la morada, pero causaban tanto placer, incitaban tanto a reír a su abuela, que bien pronto la abuela se rió. Verdaderamente risibles [eran] sus faces de monos con sus anchos vientres, sus colas inquietas, sus estómagos lisos; cuando entraron, esto hizo reír a la abuela. Entonces, volvieron a las montañas. “Abuela nuestra, ¿qué haremos? Solamente por la tercera vez probaremos”, dijeron Maestro Mago, Brujito, quienes tocaron una vez más la flauta. [Los primogénitos] volvieron de nuevo bailando, pero su abuela se abstuvo de reír. Subieron a la terraza del edificio; sus ojos, muy rojos, chispeaban; se acurrucaron; [con] sus hocicos alargados se hicieron muecas. Entonces la abuela los miró de nuevo, y al instante la abuela estalló en risa. A causa de la risa de la abuela no se volvieron a ver ya más sus rostros. “Oh, abuela nuestra, los llamaremos todavía, por cuarta vez”. Entonces [los segundones] tocaron de nuevo la flauta, pero [sus hermanos mayores] no volvieron a la cuarta vez, sino que se fueron al instante a la selva. [Los segundones] dijeron, entonces, a la abuela: “Abuela nuestra, habíamos probado y al principio vinieron; acabamos aún de probar a llamarlos. No os enfadéis. Nosotros somos, nosotros, vuestros nietos y os miramos como a nuestra madre, oh abuela nuestra, en memoria de nuestros hermanos mayores que se distinguieron, que se llamaron Maestro Mono, Maestro Simio, así llamados”; [así] dijeron Maestro Mago, Brujito. Ahora bien, [los primogénitos] eran invocados por los músicos, por los cantantes, entre los hombres de otros tiempos; antaño también los pintores, los cinceladores, los invocaban. Pero se volvieron animales, fueron hechos monos, porque se enorgullecían, porque maltrataban a sus hermanos menores. Así fueron aminorados sus corazones; así fueron perdidos, fueron aniquilados Maestro Mono, Maestro Simio, vueltos animales. Ahora bien, habían estado siempre en su casa, en donde se habían hecho grandes músicos, cantantes, cuando vivían con su abuela, con su madre.

16

[Los segundones] comenzaron sus trabajos para manifestarse ante su abuela, ante su madre. Primeramente hicieron su campo. “Oh abuela nuestra, oh madre nuestra, trabajaremos en los campos”, dijeron. “No os aflijáis. Nosotros somos, nosotros, vuestros nietos, nosotros los sustitutos de nuestros hermanos mayores”, dijeron Maestro Mago, Brujito. Entonces tomaron su hacha [para madera], su azadón, su coa 78, y caminaron, cada uno con su cerbatana al hombro. Al salir de su casa recomendaron a su abuela que les llevara su comida. “Oh abuela nuestra, que se nos dé a mediodía nuestro alimento”, dijeron. “Muy bien, oh nietos míos”, respondió su abuela. Llegaron en seguida allá donde estaba el campo. Por todas partes en donde hundieron su azadón en la tierra, el azadón sólo trabajó la tierra; ellos no trabajaban; el azadón sólo. Y golpearon con el hacha los troncos de los árboles y las ramas de los árboles, derribando, podando, derribándolo todo, árboles, bejucos; y cortaba aquella madera, hacía todo aquello, un hacha sola. He aquí que el azadón arrancaba mucho; innumerables las zarzas, los espinos, trabajados por un azadón sólo; innumerable lo que fue arrancado en las montañas pequeñas, las montañas grandes. Entonces ordenaron a un animal llamado Paloma Torcaz; habiéndola hecho subir a un gran tronco, Maestro Mago, Brujito, le dijeron: “Mira cuando nuestra abuela venga a darnos nuestro alimento; arrulla luego que llegue, arrulla y cogeremos el azadón, el hacha”. “Muy bien”, respondió Paloma Torcaz. He aquí que ellos no hicieron más que tirar con cerbatanas; en realidad no trabajaron el campo. Después de lo cual. Paloma Torcaz arrulló. Al instante vinieron, el uno a tomar el azadón, el otro a tornar el hacha. Habiéndose envuelto la cabeza, el uno se cubrió falazmente de tierra las manos, ensuciándose el rostro lo mismo, como un verdadero labrador; el otro se cubrió falazmente de astillas de madera la cabeza, como si verdaderamente hubiera podado, carpinteado. Entonces fueron vistos por su abuela. En seguida comieron. En verdad, no habían trabajado el campo; llegóse, pues, sin causa, a darles su comida.
Cuando llegaron a la casa: “Abuela nuestra, verdaderamente nos acostamos”, dijeron al entrar, estirando sin motivo sus piernas, sus brazos, delante de su abuela. Cuando al día siguiente volvieron, llegaron al campo, todos los árboles, los bejucos, se habían vuelto a levantar, todas las zarzas, los espinos, estaban enmarañados, cuando llegaron. “¿Quién se ha burlado de nosotros?”, dijeron. “Los que hicieron esto son todos los animales pequeños, los animales grandes, puma, jaguar, venado, conejo, zorro, coyote, cerdo, puerco-espín, los pájaros pequeños, los pájaros grandes; son ellos quienes hicieron esto y lo hicieron en una noche”. En seguida comenzaron de nuevo a trabajar el campo, hicieron lo mismo en la tierra para cortar los árboles; celebraron consejo mientras cortaban los árboles, mientras arrancaban. “Solamente velaremos nuestro campo. Quizás sorprenderemos a quienes vinieron a hacer esto”, dijeron celebrando consejo; después volviéronse a la casa. “¿Qué véis? 79 ¿Se burlan de nosotros, oh abuela nuestra? Grandes hierbas, la gran selva, [hay] allá adonde estaba nuestro campo cuando de día fuimos, oh abuela nuestra”, dijeron a su abuela, a su madre. “Volveremos, velaremos; no [está] bien que se nos haga eso”, dijeron. En seguida se armaron, en seguida volvieron a sus árboles cortados y se ocultaron en ellos, se abrigaron a la sombra. Entonces los animalitos se congregaron, cada especie reuniéndose, todos los animales pequeños, los animales grandes; he aquí que a media noche llegaron. He aquí sus Palabras: “¡Arboles, levantaos! ¡Bejucos, levantaos!”; [así] dijeron al llegar, amontonándose bajo los árboles, bajo los bejucos; entonces avanzaron, se mostraron, ante los rostros [de los dos segundones]. He aquí los primeros: el puma, el jaguar; [los jóvenes] quisieron cogerlos, pero no se dieron 80 a ellos. Entonces avanzaron, colas acercadas, el venado, el conejo; [los jóvenes] los asieron pero no arrancaron más que la extremidad de la cola del venado, [del conejo], que se les quedó entre las manos: habiendo asido la cola del venado, la cola del conejo, dichas colas fueron acortadas. El zorro, el coyote, el cerdo, el puerco-espín, no se dieron a ellos. Todos los animales se mostraron ante Maestro Mago. Brujito. Los corazones de éstos fueron afligidos porque no cogieron ninguno. Otro llegó, el último; llegó brincando. Entonces ellos se pusieron de través [en su camino], cogieron en un pañuelo a la Rata. Habiéndola cogido le apretaron vivamente la cabeza, queriendo ahogarla. Le quemaron la cola en el fuego; entonces la rata comenzó a llevar así la cola, a no tener pelos en la cola; sus ojos [volviéronse saltones] porque habían querido ahogarla los engendrados Maestro Mago, Brujito. “Que yo no muera por [obra de] vosotros. Vuestro oficio no es cultivar”, les dijo la rata. “¿Qué nos cuentas tú ahora?”, respondieron a la rata los engendrados. “Dejadme un momento. Mi Palabra está en mi vientre 81 y yo os la contaré: dadme ahora algo de comer”, dijo la rata. “Después te daremos de comer; cuenta primero”, fue dicho. “Muy bien. He aquí que los bienes de vuestros padres llamados Supremo Mago, Principal Maestro Mago, quienes murieron en Xibalbá, existen suspendidos en lo alto de la mansión; sus anillos, sus guantes, su pelota; pero vuestra abuela no quiso mostrároslo, pues vuestros padres murieron por eso”. “¿Dices la verdad?”, dijeron a la rata los engendrados. Gran alegría [hubo] en sus corazones al oír la historia de la pelota. Habiendo contado la rata, ellos dieron de comer a la rata. “He aquí tu alimento; maíz, pimiento blanco, frijoles, cacao [moneda]82, cacao [clase extra], serán tuyos; lo que fuere conservado, olvidado, tuyo también y tú lo roerás”, dijeron a la rata Maestro Mago, Brujito. “Muy bien, engendrados. ¿Qué diré si vuestra abuela me ve?”, respondió. “Que tu corazón no tema. Aquí estamos nosotros, prestos estamos nosotros para responder a nuestra abuela. Vamos aprisa a subir a ese rincón de la mansión; vamos adonde es preciso ir; tú subirás aprisa adonde aquello está suspendido; nosotros veremos en los cordajes de la mansión; también veremos por nuestra comida”, dijeron a la rata. Se consultaron una noche; después de haber celebrado consejo, Maestro Mago, Brujito, llegaron a mediodía. Sin mostrar la rata que llevaban, llegaron; el uno entró abiertamente en la casa; el otro fue al rincón de la mansión, en donde al instante dejó trepar a la rata. Pidieron entonces a su abuela su comida. “Moled solamente nuestro alimento; no deseamos más que un caldo con pimiento 83, oh abuela nuestra”, dijeron. Ella les preparó al instante una copa de caldo caliente que puso delante de sus rostros. Solamente para engañar a su abuela, a su madre. Derramaron el agua del cántaro. “Nuestras bocas están verdaderamente secas. Id a buscar nuestra bebida”, dijeron a la abuela. “Sí”, dijo ella saliendo. Sin embargo, comieron, verdaderamente sin hambre; no obraban sino por fingimiento. Mientras vigilaban el caldo de pimiento para la rata, la rata trepaba junto a la pelota suspendida en lo alto de la mansión. Mientras vigilaban el caldo de pimiento, enviaron un Mosquito; el Mosquito, animal semejante a un cínife, fue al borde del río; al instante agujereó el fondo del cántaro de la abuela, y el agua se derramó por el fondo del cántaro; ella trató de tapar el fondo del cántaro pero no pudo. “¿Qué hace nuestra abuela? Nos sofocamos, [por falta] de agua; nos acabamos por nuestras bocas secas 84, dijeron a su madre, enviándola afuera. La rata subió en seguida junto a la pelota que cayó de las cuerdas de la casa con los anillos, los guantes, los escudos de cuero; los tomaron al instante y fueron a esconderlos en el camino que conducía al juego de pelota. Después fueron a buscar a su abuela al borde del río; su abuela, su madre, trataban cada una de tapar el fondo del cántaro. Llegaron ellos, cada uno con sus cerbatanas, [y] avanzaron hasta el borde del río. “¿Qué hacéis? Nuestros corazones se cansan; venimos”, dijeron. “Ved el fondo del cántaro; no se puede tapar”, respondió la abuela 85. Al instante ellos lo taparon. Volvieron, marchando delante de su abuela. He aquí cómo les fue entregada la pelota.

17

Ahora bien, ellos se regocijaron de ir a pelotear en el juego de pelota. Fueron lejos a jugar solos; barrieron el juego de pelota de su padre. Entonces los jefes de Xibalbá los oyeron. “¿Quiénes son esos que comienzan ahora a jugar sobre nuestras cabezas, que no se avergüenzan de hacer temblar la tierra? Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, que quisieron enorgullecerse ante nuestros rostros, ¿no están muertos? Que se vaya, pues, a llamar a ésos”, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto, a todos los jefes. Enviaron. Dijeron a sus mensajeros: “Id a decirles: «que vengan», dicen los jefes. «Aquí queremos pelotear con ellos; dentro de siete días jugaremos», dicen los jefes. Id a decirles eso”, fue repetido a los mensajeros. Éstos tomaron el gran camino que los engendrados habían desmontado hasta su casa, recto hasta su casa; por él los mensajeros llegaron directamente hasta [donde estaba] la abuela, [los engendrados] comían [en el juego de pelota] cuando llegaron los mensajeros de Xibalbá.
“En verdad, que vengan, dicen los jefes”, dijeron los mensajeros de Xibalbá. Entonces los mensajeros de Xibalbá indicaron el día de la venida [de los engendrados]. “Dentro de siete días se les esperará”, dijeron a Antigua Ocultadora los enviados. “Muy bien. Allí estarán, oh mensajeros”, respondió la abuela. Y los enviados se pusieron en camino y regresaron [a Xibalbá].
Entonces se angustió el corazón de la abuela: “¿A quién enviaría yo para hablar a mis nietos? En verdad, ¿no es así como antaño vinieron los mensajeros a coger a sus padres?”, dijo tristemente la abuela entrando sola en la casa. Al instante por debajo [de su vestido] cayó un Piojo. Ella lo asió, lo levantó, lo puso en su mano en donde el piojo se movió, anduvo. “Oh nieto mío, ¿quieres que te envíe al juego de pelota para llamar a mis nietos?”, le dijo al piojo. “Unos mensajeros han venido como heraldos a decir a vuestra abuela: «Que se preparen y que dentro de siete días vengan»; [así] han dicho los mensajeros de Xibalbá. Así dice vuestra abuela”, le dijo al piojo. Entonces éste caminó, se apresuró. Ahora, pues, sentado en el camino, [encontró a] un engendrado llamado Batracio, un sapo. “¿Adonde vas?”, le dijo el sapo al piojo. “Mi palabra está en mi vientre; voy hacia [donde están] los jóvenes”, dijo el piojo a Batracio. “Muy bien. No te apresuras, por lo que veo”, fue dicho al piojo por el sapo. “¿Quieres que te trague? Verás cómo me apresuro. Llegaremos al instante”. “Muy bien”, dijo el piojo al sapo, e inmediatamente fue tragado por el sapo. Ahora bien, el sapo anduvo largo tiempo, caminando sin darse prisa; después encontró a una gran serpiente llamada Blanca Víbora. “¿Adonde vas, oh Batracio, oh engendrado?”, dijo Blanca Víbora al sapo. “Soy un mensajero; mi Palabra está en mi vientre”, dijo el sapo a la serpiente. “Por lo que veo, no te apresuras. ¿Iré yo más aprisa?”, dijo la serpiente al sapo. “Ven aquí aprisa”, añadió; entonces el sapo fue tragado por Blanca Víbora. Desde entonces las serpientes toman [al sapo] como alimento; se comen ahora a los sapos. La serpiente caminaba, corría. La serpiente fue encontrada por el Gavilán, gran ave; al instante la serpiente fue tragada por el gavilán, quien poco después llegó a lo alto del juego de pelota. Desde entonces el gavilán tomó por alimento, se comió a las serpientes en las montañas. Al llegar, el gavilán se posó en el reborde del [edificio] del juego de pelota en donde se divertían en pelotear Maestro Mago, Brujito. Al posarse el gavilán gritó: “¡Gavilán! ¡Gavilán!”; su grito dijo: “Gavilán”. “¿Qué es ese grito? ¡Pronto, nuestras cerbatanas”, dijeron [los engendrados], [y] después dispararon con las cerbatanas al gavilán, le enviaron en los ojos el hueso de la cerbatana; al instante dio una vuelta sobre sí mismo y cayó. Corrieron inmediatamente a cogerlo. y] después lo interrogaron: “¿Por qué vienes?”, le dijeron al gavilán. “Mi mensaje está en mi vientre, pero primero curad mis ojos [y] después os lo diré”, dijo el gavilán. “Muy bien”, dijeron ellos. Tomaron un poco de la pelota de su juego de pelota y lo aplicaron sobre la faz del gavilán. Esto fue llamado Remedio-Pelota 86 por ellos. Al instante con eso curaron bien la faz del gavilán. “Habla ahora”, le dijeron al gavilán. Entonces él vomitó a la gran serpiente. “Habla”, le dijeron a la serpiente. “Sí”, dijo ésta, y entonces vomitó al sapo. “¿Dónde está el mensaje anunciado?”, le dijeron al sapo. “En mi vientre está mi Palabra”, dijo el sapo. Entonces trató [de vomitar], hizo esfuerzos, pero no vomitó; la tentativa solamente cubrió de baba su boca, sin vomitar. Los engendrados quisieron entonces maltratarlo. “Eres un engañador”, dijeron pateándole el trasero : entonces los huesos de su trasero descendieron sobre sus piernas. Probó otra vez; solamente baba ensució su boca. Entonces abrieron la boca del sapo; fue abierta su boca] por los engendrados; buscaron en su boca; ahora bien, el piojo estaba junto a los dientes del sapo; estaba en su boca. No se lo había tragado: solamente como si se lo hubiera tragado. Así fue vencido el sapo; no se conoce la clase de alimentos que le fue dada; no corre; no es sino carne para serpientes. “Habla”, fue dicho entonces al piojo. Él contó su mensaje. “Oh engendrado, vuestra abuela ha dicho esto: «Ve a llamarlos. De Xibalbá han venido a llamarlos los mensajeros de Supremo Muerto, Principal Muerto. —Que vengan aquí a pelotear con nosotros dentro de siete días; que vengan también sus accesorios de juego; pelota, anillos, guantes, escudos de cuero; que aquí se vivifiquen sus rostros, dicen los jefes. En verdad, ellos han venido», dice vuestra abuela. Entonces yo he venido. Vuestra abuela ha dicho eso verdaderamente. Vuestra abuela llora, gime. Yo he venido”. “¿Es verdad esto?”, dijeron en sus corazones los engendrados, al escucharlo. Al instante caminaron, llegaron junto a su abuela, solamente para despedirse de su abuela, para partir. “Oh abuela nuestra, partimos, nos despedimos de vos. He aquí que dejamos el signo de nuestra Palabra. Cada uno plantamos aquí una caña; las plantamos en medio de la casa. Si se secan, signo será de nuestra muerte. «Han muerto», diréis si se secan. Si echan yemas diréis: «Viven» 87. Oh abuela nuestra, oh madre nuestra, no lloréis. He aquí el signo de nuestra Palabra que queda junto a vosotras”, dijeron. Partieron, luego que Maestro Mago hubo plantado una [caña], [y que] Brujito hubo plantado una [caña]. Las plantaron, no en las montañas, no en una tierra verdeante, sino en una tierra seca, en medio de la casa en donde las dejaron plantadas.

18

Entonces caminaron, cada uno con su cerbatana. Descendieron hacia Xibalbá. Descendieron aprisa la pendiente rápida y pasaron los ríos encantados de los barrancos; los pasaron entre pájaros; son los pájaros llamados Congregados. Pasaron el río Absceso, el río Sangre, en donde, en el espíritu de los Xibalbá, debían ser vencidos; no los pasaron sino sobre sus certabanas. Salidos de allí, llegaron a la encrucijada de los Cuatro Caminos. Ahora bien, ellos conocían los caminos de Xibalbá: el camino negro, el camino blanco, el camino rojo, el camino verde. Por tanto, desde allí enviaron a un animal llamado Mosquito; éste debía recoger las noticias que ellos le enviaban a buscar: “Pica a cada uno de ellos. Muerde primeramente al [que esté] sentado primero, [y] después, acaba por picarlos a todos. Tu alimento será chupar en los caminos la sangre humana”, fue dicho a Mosquito. “Muy bien”, respondió Mosquito. Entonces entró por el camino negro. Llegó junto al maniquí, al [muñeco] labrado en madera, los primeros sentados, engalanados. Picó al primero, que no habló. Picó al otro, picó al segundo sentado, que no habló. Picó al tercero; el tercero era Supremo Muerto. “¡Ay! ¡Ay!”, dijo Supremo [Muerto] cuando fue picado. “¿Qué, Supremo Muerto, quién os picó?”, le dijo Principal Muerto. “No sé”, respondió Supremo Muerto. “¡Ay!” dijo el cuarto sentado. “¿Qué, Principal Muerto, quién os picó?”, dijo el quinto sentado. “¡Ay! ¡Ay!”, dijo. Extiende Tullidos. Principal Muerto le dijo: “¿Quién os picó?”. Picado, el sexto dijo: “¡Ay!”. “¿Qué, Reúne Sangre?”, le dijo Extiende Tullidos. “¿Quién os picó?”, dijo el séptimo, que entonces fue picado. “¡Ay!”, dijo. “¿Qué, El del Absceso?”, le dijo Reúne Sangre. “¿Quién os picó?”, dijo el octavo sentado que fue entonces picado. “¡Ay!” dijo. “¿Qué, El de la Ictericia?”, le dijo el del Absceso. “¿Quién os picó?”, le dijo el noveno sentado que entonces fue picado. “¡Ay!”, dijo. “¿Qué, Varilla de Hueso?”, le dijo el de la Ictericia. “¿Quién os picó?”, le dijo el décimo sentado, que fue entonces picado. “¡Ay!” “¿Qué, Varilla de Cráneos?”, le dijo Varilla de Huesos. “¿Quién os picó?”, dijo el undécimo sentado, que fue entonces picado. “¡Ay!”, dijo. “¿Qué?”, le dijo Varilla de Cráneos. “¿Quién os picó?”, dijo el duodécimo sentado, que fue entonces picado: “¡Ay!”, dijo. “¿Qué, Opresión?”, le fue dicho. “¿Quién os picó?”, dijo el decimotercero sentado que fue entonces picado. “¡Ay!”. “¿Qué. Gavilán de Sangre?”, le dijo Opresión. “¿Quién os picó?”, dijo el decimocuarto sentado que fue entonces picado. “¡Ay!”. “¿Quién os picó. Garras Sangrientas?”, le dijo Dientes Sangrientos. Así fueron nombrados sus nombres; todos se nombraron el uno al otro; así, manifestaron sus rostros 88; al nombrar sus nombres, siendo nombrado cada uno de los capitanes por el otro; el nombre de uno, sentado en el rincón, fue dicho. [No hubo] ninguno cuyo nombre se omitiera. Se acabó de nombrar todos sus nombres cuando fueron picados por el pelo de la faz de la rodilla 89 de Maestro Mago; en realidad no era un mosquito quien les había picado, quien había ido a escuchar todos sus nombres para Maestro Mago, Brujito.
En seguida, éstos caminaron, llegaron adonde estaban los de Xibalbá. “Saludad a los jefes”, se [les] dijo; “ésos sentados”, [les] dijo un tentador. “Ésos no son los jefes, sino un maniquí, un muñeco de madera”, dijeron ellos avanzando. Entonces saludaron: “Salud, Supremo Muerto. Salud, Principal Muerto. Salud, Extiende Tullido. Salud. Reúne Sangre. Salud, El del Absceso. Salud El de la Ictericia. Salud, Varilla de Huesos. Salud, Varilla de Cráneos. Salud. Gavilán de Sangre. Salud, Dientes Sangrientos. Salud. Garras Sangrientas”, dijeron al avanzar. De todos descubrieron los rostros, nombraron todos sus nombres; no hubo ni un nombre omitido. [Los Xibalbá] hubieran querido que sus nombres no fuesen descubiertos por ellos. “Sentaos”, les dijeron, deseando que se pusiesen sobre un banco, pero [los engendrados] no quisieron. “Ése no es nuestro banco sino un banco de piedra quemante” 90 dijeron, invictos. Maestro Mago. Brujito. “Muy bien. Id a vuestra morada”, se les dijo. Entonces invictos, entraron en la Mansión Tenebrosa.

19

Ésa era la primera prueba de Xibalbá. Entonces, en el espíritu de Xibalbá, desde la entrada comenzaban su derrota. Primeramente entraron en la Mansión Tenebrosa. Se fue en seguida a darles sus pinos encendidos; entonces fue entregado a cada uno su tabaco por los mensajeros de Supremo Muerto. “El jefe dice: “He aquí los pinos. Al alba devolverán sus pinos y sus tabacos; los devolverán intactos”; así dice el jefe”, dijeron al llegar los mensajeros. “Muy bien”, se respondió. En realidad ellos no encendieron sus pinos, sino que pusieron en su lugar algo rojo; fue una cola de guacamayo lo que vieron, semejante a pinos [encendidos], los veladores. Pusieron sobre su tabaco solamente bestezuelas de fuego 91. Alumbraron con aquello una noche. “Están vencidos”, dijeron los veladores. Pero sus pinos no estaban acabados, [tenían] el mismo aspecto, y su tabaco, que no habían encendido, la misma forma; fuese a darlos a los jefes. “¿Cómo han hecho? ¿De dónde vienen esos Varones? ¿Quién los llevó, quién los engendró? Verdaderamente nuestro corazón arde por esto. No está bien lo que nos hacen. Extraños [son] sus rostros, extraños sus seres”, se dijeron entre sí.
Entonces todos los jefes los hicieron llamar: “Vamos, juguemos a la pelota 92, oh engendrados”, dijeron. Entonces Supremo Muerto, Principal Muerto, los interrogaron: “Oh vosotros, ¿de dónde venís? Contádnoslo todo, oh engendrados”, les dijeron los Xibalbá. “¿De dónde venimos? No sabemos”, respondieron ellos sin responder nada más. “Bien. Lancemos pues nuestra pelota, oh engendrados”, les dijeron los Xibalbá. Ellos respondieron: “Bien. No usarnos sino nuestra pelota, la de nosotros”. Los Xibalbá dijeron: “No usaréis la de vosotros, sino la de nosotros”. Los engendrados dijeron: “No es ésa, es la nuestra la que usaremos”. “Muy bien”, dijeron los Xibalbá. Los engendrados dijeron: “Id solamente por un Chil”. Los Xibalbá dijeron: “No, sino una cabeza de puma”. “Está dicho”, dijeron los engendrados. “No”, dijeron los Xibalbá. “Muy bien”, dijo Maestro Mago. Cuando el juego fue comenzado por los Xibalbá, éstos enviaron [la pelota] ante el anillo de Maestro Mago. En seguida, mientras que los Xibalbá miraban su lanzamiento de juego, la pelota se lanzó, se fue botando por todas partes en el suelo del juego de pelota. “¿Qué, pues?”, dijeron Maestro Mago, Brujito. “Queréis pues que muramos. ¿No habéis enviado [a decir] que viniésemos aquí? ¿Vuestros mensajeros no vinieron? En verdad, tened piedad de nuestros rostros. Pero nos vamos”, dijeron los engendrados. He aquí lo que [Xibalbá] deseaba para los engendrados: que muriesen pronto en el juego de pelota, que fuesen vencidos. [No fue] así, sino que los Xibalbá fueron vencidos por los engendrados. “No partáis, oh engendrados. Juguemos a la pelota; admitimos la vuestra”, se [les] dijo a los engendrados. “Muy bien”, respondieron éstos [y] después lanzaron su pelota. Entonces cesó el juego de pelota. En seguida apreciaron sus derrotas. “¿Cómo los venceremos?”, dijeron los Xibalbá. “Partid pues en seguida”, se [les] dijo a los engendrados. “Cogednos cuatro jarrones de flores”, dijeron los Xibalbá. “Perfectamente. ¿Cuáles flores?”, dijeron a los Xibalbá los engendrados. “Un ramo de rojas Crotalarias 83, un ramo de blancas Crotalarias, un ramo de amarillas Crotalarias, un ramo de Grandes Peces 94″. dijeron los Xibalbá. “Muy bien”, respondieron los engendrados. Entonces descendieron las flechas 95 [que los guardaban; todas iguales en fuerza; numerosas las flechas [que guardaban] a aquellos engendrados; pero buenos los corazones de éstos cuando se dieron a aquellos que debían vencer a los engendrados. Los Xibalbá se regocijaban ya de que éstos serían vencidos. “Obramos bien. Desde luego serán vencidos”, decían los Xibalbá. “¿Adonde iréis a coger las flores?”, decían en su pensamiento. “En verdad esta noche nos daréis las flores. Venceremos ahora”, dijeron los Xibalbá a los engendrados Maestro Mago, Brujito. “Muy bien”. “Esta noche jugaremos también a la pelota”, dijeron despidiéndose de ellos.
Cuando los engendrados entraron después en la Mansión de Obsidiana, la segunda prueba de Xibalbá, [los jefes] habían ordenado que fuesen atravesados de parte a parte por las flechas; que esto sucediera prontamente [estaba] en sus corazones: que muriesen [estaba] en sus corazones; pero no murieron. [Los engendrados] hablaron entonces a las flechas, les mandaron entonces: “He aquí. Para vosotros [serán] todas las carnes de animales”, dijeron a las flechas; éstas no se movieron ya más, todas las flechas se inclinaron. Estuvieron ellos así [toda] la noche en la Mansión de Obsidiana. En seguida llamaron a todas las hormigas. “Hormigas-Obsidianas. Hormigas Zampopos 96 venid, id todas, id a tomar todas las clases de flores que pidieron los jefes”. “Muy bien”, respondieron ellas. Todas las hormigas fueron a coger las flores del jardín de Supremo Muerto. Ya éstos habían ordenado a los Vigilantes de las flores de Xibalbá: “Oh vosotros que vigiláis nuestras flores, no las dejéis robar por esos engendrados [a los] que venceremos. ¿Adonde irían ellos a ver en otra parte las [flores] que les hemos ordenado? No hay. Velad esta noche”. “Muy bien”, respondieron. Pero los vigilantes del jardín no oyeron [a las Hormigas]. En vano gritaban entre las ramas de los árboles del jardín, con los mismos cantos y palabras: “Se ha entrado en lo negro, se ha entrado en lo negro”, decía el uno cantando].
“Sobremos montes, sobre los montes”, decía [el otro] cantando. Sobres los Montes, nombre de los dos Vigilantes del jardín de Supremo Muerto, Principal Muerto. Pero no supieron que las hormigas robaban lo que ellos guardaban. Iban por filas, cortando los arriates de flores, caminando con aquellas flores que llevaban con sus pinzas, sobre los árboles, aquellas flores olorosas, bajo los árboles. Sin embargo, los Vigilantes gritaban a voz en cuello, sin saber que unas pinzas aserraban sus colas, aserraban sus alas. Era una cosecha de flores la que cortaban las pinzas, de perfumes, la que transportaban las pinzas. Apresuradamente se llenaron los cuatro jarrones de flores y estaban llenos al alba. Los mensajeros fueron en seguida a llamarlos: “Que vengan, dice el jefe, que traigan inmediatamente aquello de que hemos hablado”, dijeron a los engendrados. “Muy bien”, dijeron éstos. Tenían los cuatro jarrones llenos de flores, cuando se presentaron ante los rostros del jefe, de los jefes; éstos tomaron las flores, agradables de ver. Así fue vencido Xibalbá. Los engendrados no habían enviado sino hormigas. En una sola noche, las hormigas habían cogido las flores, las habían dado a los engendrados] en los jarrones. Entonces todos los Xibalbá palidecieron; a causa de aquellas flores sus rostros emblanquecieron. Al instante enviaron a buscar a los Vigilantes de las flores. “¿Por qué dejasteis robar nuestras flores? ¡He aquí que vemos aquí nuestras flores!”, dijeron a los Vigilantes. “Nosotros no supimos nada, oh jefes. Nuestras colas sufrieron”, respondieron ellos. Entonces se laceraron sus bocas, en pago del robo de lo que vigilaban. Así Supremo Muerto, Principal Muerto, fueron vencidos por Maestro Mago. Brujito; [éste fue] el comienzo de sus acciones. Desde entonces los “Se ha entrado en lo negro” 97 tienen la boca hendida; ahora está hendida. Después de esto se descendió a jugar a la pelota. Todos juntos pelotearon. Entonces se previnieron para el alba; así dijo Xibalbá. “Muy bien”, respondieron finalmente los engendrados.

20

Entraron en seguida en la Mansión del Frío 98. Incalculable el frío. Denso el granizo menudo en la Mansión, casa del frío. El frío cesó prontamente por la Magia de los nietos, el frío fue destruido por los engendrados. No murieron; vivían al alba; Xibalbá deseaba sin embargo que muriesen, pero esto no sucedió y buenos estaban sus rostros cuando llegó el alba. Salieron cuando sus vigilantes fueron a llamarlos. “¡Como! ¡No han muerto!”, dijo el gobierno de Xibalbá, maravillándose de las acciones de los engendrados Maestro Mago, Brujito.
Entraron después en la Mansión de los Jaguares. Muchos jaguares en la casa: “No nos mordáis, somos de los vuestros”, dijeron a los jaguares. Arrojaron en seguida huesos ante los animales, quienes inmediatamente pulverizaron los huesos. “Al fin, ya están pues acabados, sus corazones son comidos, al fin se han entregado; he aquí que son molidos sus huesos”, decían los veladores, regocijándose todos en sus corazones. Pero ellos no habían muerto; de nuevo buenos estaban sus rostros. Salieron de la Mansión de los Jaguares. “¿De qué naturaleza son? ¿De dónde vienen?”, dijeron todos los Xibalbá.
Entraron después en el fuego, en una Mansión de Fuego. Solamente fuego en el interior. No fueron quemados por él, aunque asase, aunque ardiese. También [estaban] buenos sus rostros cuando vino el alba. Sin embargo, mucho se deseaba que muriesen allá por donde pasaban todavía; esto no sucedió, y por eso desfalleció el corazón de Xibalbá. Entraron después en la Mansión de los Murciélagos. Solamente murciélagos en la mansión, una Mansión de los Murciélagos de la Muerte, grandes animales que tenían el mismo aparato mortal que Punta Victoriosa, acabando al instante a aquellos [que llegaban] ante sus fauces. Estuvieron allá adentro, pero durmieron en sus cerbatanas; no fueron mordidos por los dientes que estaban en la Mansión. Se entregaron en seguida, pero a un Murciélago de la Muerte que vino del cielo a manifestarles lo qué debían hacer. Los murciélagos se interrogaron, celebraron consejo una noche, aleteando. “Brujo Abatido, Brujo Abatido”, decían lo dijeron una noche: cesaron sin embargo un poco. Los murciélagos no se balancearon ya más, permanecieron en una punta de las cerbatanas. Brujito dijo entonces a Maestro Mago: “El alba blanquea. Mira”, “Quizás blanquea. Voy a mirar”, respondió. Cuando quiso mirar desde la boca de la cerbatana, cuando quiso, ver salir el alba, al instante su cabeza fue cortada por Murciélago de la Muerte 99, y la grandeza de Maestro Mago permaneció débil. Brujito preguntó de nuevo: “¿No alborea?”, pero Maestro Mago no se volvió. “¿Habrá partido Maestro Mago? ¿Cómo hiciste eso?”. Pero [Maestro Mago] no se volvía, estaba solamente extendido allí. Entonces Brujito tuvo vergüenza. “¡Ay! vencidos estamos”, dijo. En seguida colocóse la cabeza del Maestro Mago en el juego de pelota, cumpliendo la palabra do Supremo Muerto, Principal Muerto. Todo Xibalbá se regocijó a causa de la cabeza de Maestro Mago.

21

Después Brujito llamó a todos los animales, puerco-espines, cerdos, todos los animales pequeños, los animales grandes, durante la noche, y la misma noche les preguntó lo que comían. “¿Cuál es vuestro alimento de cada uno? He aquí que os he llamado para que vayáis a tomar vuestro alimento”, les dijo Brujito. “Muy bien”, respondieron. Entonces fueron a tomar el suyo, entonces todos fueron a elegir. Hubo quienes fueron a tomar lo podrido, hubo quienes fueron a tomar la hierba, hubo quienes fueron a tomar la piedra, hubo quienes fueron a tomar la tierra. Diverso? los alimentos de los [pequeño?] animales, de los grandes animales. Detrás de los oíros quedaba la Tortuga acorazada: fue a tomar [su parte] zigzagueando, llegó al extremo [del cuerpo], [y] se puso en el lugar de la cabeza de Maestro Mago; al instante se esculpieron los huesos de la faz 100. Numerosos sabios vinieron del cielo. Los Espíritus del Cielo, los mismos Maestros Gigantes, vinieron a cernerse, vinieron encima de la Mansión de los Murciélagos. Aunque la cabeza de Maestro Mago no se terminó en seguida, estuvo bien hecha, apareció con una bella cabellera y también habló. Y ahora he aquí que quiso hacerse de día que enrojeció, se coloreó el mundo, que se abrió [el día]. “¿El Opossum 101 va a existir?”. “Si”, respondió el Abuelo. Entonces abrió [sus piernas]; después hubo de nuevo obscuridad; cuatro veces el Abuelo abrió [sus piernas]. “He aquí que se abre el Opossum”.
dicen ahora los hombres. Cuando él iluminó, entonces comenzó la existencia. “¿La cabeza de Maestro Mago está bien así?”, se dijo. “Bien”, fue respondido. Así se hizo el molde de la cabeza, y aquello fue verdaderamente semejante a una cabeza. En seguida tomaron sus decisiones, se recomendaron no jugar a la pelota. “No arriesgues más que tú”. “Obraré solo”, respondió Brujito. Ordenó en seguida a un Conejo. “Ve a ponerte encima del juego de pelota, y estáte sobre el reborde”, fue dicho al conejo por Brujito. “Cuando la pelota llegue a ti, vete; yo obraré en seguida”, dijo al conejo mandándole de noche. Ya venía el alba y buenos estaban los rostros de los dos [engendrados].
Se descendió entonces a pelotear allá adonde estaba suspendida la cabeza de Maestro Mago, encima del juego de pelota. “Somos vencedores. A vosotros es dada mucha vergüenza; vosotros os habéis entregado”; fue dicho. Entonces se gritó a Maestro Mago: “Arranca tu cabeza de la pelota”, así se le dijo, pero él no sufría con sus injurias. Y he aquí que los jefes de Xibalbá lanzaron la pelota; Brujito fue en contra; la pelota se detuvo erguida ante el anillo y salió al instante. La pelota pasó rápidamente por encima del juego de pelota, y de un bote, se detuvo en el reborde. Entonces salió el Conejo quien se fue brincando, pero al instante fue perseguido por los Xibalbá quienes corrieron tumultuosamente, quienes chillaron detrás del conejo; bien pronto todo Xibalbá acabó por ir [tras el conejo]. AI instante Brujito cogió la cabeza de Maestro Mago y la puso en lugar de la tortuga: después fue a poner a la tortuga encima del juego de pelota. En verdad, aquella cabeza era la cabeza de Maestro Mago, lo que les regocijó a los dos. He aquí que los Xibalbá buscaban la pelota; habiendo cogido después la pelota en el reborde, gritaron: “Venid. He aquí la pelota; la hemos atrapado”: [así] dijeron trayéndola. Entonces vinieron los Xibalbá. “¿Qué vimos?”, dijeron al recomenzar a pelotear, Y se peloteó con igualdad, haciéndose [puntos] de los dos [lados]. La tortuga fue en seguida golpeada por Brujito; la tortuga cayó en el juego de pelota, se desparramó, habiendo estallado como una vasija de barro ante sus rostros. “¿Quién de vosotros irá a cogerla? ¿Dónde está el que la cogerá?”, dijeron los Xibalbá. Así, pues, fueron vencidos los jefes de Xibalbá por Maestro Mago, Brujito. Grandes fueron los sufrimientos [de éstos] pero no murieron de todo lo que se les hizo.

22

He aquí ahora el recuerdo de la muerte de Maestro Mago, Brujito; he aquí que contaremos el recuerdo de su muerte. Habían sido advertidos de los tormentos que se les hicieron, de los sufrimientos que se les hicieron, sin morir en las pruebas de Xibalbá, sin ser vencidos por todos los animales mordedores que había en Xibalbá. Llamaron en seguida a dos augures, semejantes a videntes, llamados Adivino. Descubridor, unos sabios. Si fuereis interrogados por los jefes de Xibalbá acerca de nuestra muerte que ellos meditan y que ellos preparan, [acerca de] por qué todavía no estamos muertos, por qué no fuimos vencidos, no fuimos perdidos, en sus pruebas, [decidles que es] solamente [porque] los animales no entraron [en acuerdo] con ellos. En nuestro espíritu sabemos que una piedra quemante será el instrumento de nuestra muerte. Todos los Xibalbá se reúnen [para esto]. Pero en realidad no moriremos. He aquí que os decimos vuestros consejos. Si para ellos se os interrogara acerca de nuestra muerte, cuando seamos cortados, ¿qué diréis vosotros, oh Adivino, oh Descubridor? Si se os dice: «Si esparciésemos sus huesos en el barranco, ¿estaría bien?» Vosotros diréis: «Así revivirán sus rostros». Si se os dice: «Colgarlos de los árboles, ¿estaría bien?» Vosotros diréis: «No [estaría] bien, pues volveríais a ver sus rostros». Si por tercera vez, se os dice: «¿Estaría bien que esparciésemos sus huesos en el río?», si eso os es dicho por ellos, «Así es como morirán. Después será bueno moler en la piedra sus huesos como es molida en harina la mazorca seca de maíz; que cada uno sea molido; los esparciréis en seguida en el río allá en donde cae la fuente, a fin de que se vayan a las montañas pequeñas, a las montañas grandes», les responderéis, repitiendo las órdenes que os damos”, dijeron Joven Maestro Mago. Brujito. Ellos ordenaban, sabiendo que morirían. He aquí que se hizo una gran piedra quemante semejante a un asador; Xibalbá la hizo y puso en ellas muchas ramas grandes. Los mensajeros llegaron en seguida para acompañarlos, los mensajeros de Supremo Muerto, Principal Muerto. “Que se venga. Vamos con los engendrados. Que se venga a ver que vamos a asarlos, dice el jefe, oh engendrados”, fue dicho. “Muy bien”, respondieron. Caminaron apresuradamente. Llegaron junto al horno semisubterráneo 102. Quísose que soportasen burlas. “Tomemos pues aquí nuestras bebidas fermentadas, y que cuatro veces cada uno de nosotros extienda los brazos, oh engendrados”, fue dicho por Supremo Muerto. “No os burléis así de nosotros. ¿No sabemos que moriremos, oh jefes?”, respondieron ellos. Abrazándose rostro con rostro, alargaron sus brazos [y] fueron a extenderse boca abajo los dos, sobre el horno semisubterráneo, [y] después murieron los dos. En seguida todos los Xibalbá se regocijaron, por sus silbidos, por sus ruidos. “Al fin verdaderamente somos vencedores; no es prontamente como ellos se han dado”, dijeron. Finalmente, llamaron a Adivino, Descubridor, a quienes [los engendrados] habían dejado sus órdenes. Así, se les preguntó adonde debían ir los huesos, y, cuando hubieron adivinado, los Xibalbá molieron los huesos, fueron a esparcirlos en el río; pero [los huesos] no fueron lejos y descendieron a] instante al fondo del agua, en donde se volvieron unos bellos adolescentes, de los cuales en verdad se manifestaron de nuevo los rostros.

23

Al quinto día se mostraron, pues, de nuevo, y fueron vistos en el agua por los hombres. Semejantes a dos Hombres-Peces aparecieron. Entonces sus rostros fueron vistos por los Xibalbá, y fueron buscados en las aguas. Al día siguiente se mostraron dos pobres, de lastimosos rostros, de lastimoso aspecto; unos lamentables vestidos [eran] sus trajes; sin adorno sus rostros. Entonces fueron vistos por los Xibalbá. Hicieron poco, pero danzaron el Búho, danzaron la Comadreja, el Armadillo, danzaron el Ciempiés y los Zancos. Hacían muchas maravillas. Quemaban las casas como si realmente hubieran ardido, [y] después al instante renacían. Numerosos Xibalbá asistieron [a ese espectáculo]. En seguida se sacrificaban, uno [de ellos] matando al otro, [y] después el primer matado se tendía” muerto, pero inmediatamente su rostro revivía. Los Xibalbá asistían [al espectáculo] de todo lo que ellos hacían. Hacían el comienzo de su triunfo sobre Xibalbá. En seguida el relato de sus danzas llegó a las orejas de los jefes Supremo Muerto, Principal Muerto, los cuales dijeron al escucharlo: “¿Esos dos pobres son verdaderamente tan divertidos?” “Verdaderamente bello es lo que danzan y todo lo que hacen”, respondió el que había contado a los jefes lo que se ha dicho. Tentados por lo divertido de lo que escuchaban, éstos enviaron a los [bailarines] sus mensajeros. “Que vengan para que asistamos a lo que hacen, que nos maravillemos, que asistamos [al espectáculo]“, [les] fue dicho a los mensajeros. “Decidles eso”, [les] dijeron a los mensajeros. Éstos, al llegar junto a los bailarines, les dijeron las palabras de los jefes. “No, no queremos, pues verdaderamente tendríamos vergüenza. ¿No tendríamos vergüenza de subir a la mansión de los jefes, a causa de nuestras feas caras, de nuestros grandísimos ojos de pobres? ¿No se ha visto que solamente danzamos? ¿Qué dirían nuestros compañeros de miseria que están allí deseando también participar en nuestras danzas y en ellas vivificar sus rostros? No obraremos así con los jefes. No queremos, pues, oh mensajeros”, dijeron Maestro Mago. Brujito. Excusándose, doliente el rostro, fueron, enfadados, atormentados, sin querer ir de prisa, y numerosas veces los mensajeros los trataron con violencia, los golpearon, para llevarlos ante los jefes. Llegaron así ante los jefes, se humillaron, bajaron sus rostros al entrar, se humillaron, se inclinaron, presentando un aspecto lastimoso al entrar, unos verdaderos rostros de pobres. Entonces se les interrogó sobre sus comarcas, sus tribus; se les interrogó sobre sus madres, sus padres. “¿De quiénes venís?”, se [les] dijo. “No sabemos, oh jefes. No conocimos los rostros de nuestras madres, nuestros padres; éramos pequeños cuando murieron”, respondieron, sin hablar más. “Muy bien. Hacednos admiraros; lo que queráis; os daremos vuestro pago”, se les dijo. “No queremos nada. En verdad tenemos miedo”, respondieron a los jefes. “No tengáis miedo ni vergüenza. Danzad ahora. Ejecutad primero la danza en la que os sacrificáis. Quemad mi casa. Haced todo lo que sabéis. Que veamos todo lo que hacéis, es lo que nuestros corazones desean. Partiréis en seguida, oh pobres, y os daremos vuestro pago”, se les dijo. Cuando ellos comenzaron sus cantos, sus danzas, todos los Xibalbá vinieron a extenderse para asistir a todo. Al instante danzaron. Danzaron la Comadreja, danzaron el Búho, danzaron el Armadillo. El jefe les dijo: “Sacrificad a este perro mío, y después que por vosotros reviva su faz”103. Así [les] dijo. “Sea”, respondieron. Sacrificaron al perro, [y después] revivificaron su faz; en verdad el perro se regocijó cuando revivió su faz, hizo danzar su cola cuando revivió su faz. En seguida el jefe les dijo: “Ahora quemad mi casa”; así [les] dijo. Entonces quemaron la casa del jefe; todos los jefes estaban tendidos en la mansión sin arder. Inmediatamente después volvieron buena [la casa] ; un instante solamente había sido destruida la casa de Supremo Muerto. Todos los jefes estaban maravillados, se regocijaban mucho de la danza. Entonces [les] fue dicho por el jefe: “Ahora matad a un hombre, sacrificadle, sin que muera”; así [les] fue dicho. “Muy bien”, respondieron. Entonces asieron a un hombre, ¡o sacrificaron, arrancaron el corazón de aquel hombre y, elevándolo, lo pusieron ante los jefes. Supremo Muerto. Principal Muerto, se asombraron, pero inmediatamente después revivió por [los bailarines] el rostro de aquel hombre: su corazón se regocijó grandemente cuando revivió su rostro. Los jefes se maravillaron: “Ahora sacrificaos vosotros mismos; nuestro corazón desea realmente ver eso, esa danza vuestra”, [les] dijeron los jefes. “Muy bien, oh jefes”, [les] fue respondido. Se sacrificaron en seguida el uno al otro. He aquí que Joven Maestro Mago fue sacrificado por Brujito; sucesivamente fueron desprendidas sus piernas, sus brazos; su cabeza [fue] separada y llevada lejos; su corazón, arrancado, fue colocado ante todos los jefes de Xibalbá. quienes giraban embriagados. Asistían a esto: Brujito, danzando. “Levántate”, dijo él en seguida, y revivificó el rostro [de su hermano]. Se regocijaron grandemente. Lo mismo se regocijaron los jefes, pues lo que se hacia regocijaba los corazones de Supremo Muerto, principal Muerto, quienes lo sentían como si hubiesen danzado ellos mismos. En fin, en el ardiente deseo, la curiosidad, de los corazones de los jefes por la danza de Maestro Mago, Brujito estas palabras fueron dichas por Supremo Muerto. Principal Muerto: “Haced [lo mismo] con nosotros, sacrificadnos”; [así] dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto, a Joven Maestro Mago, Brujito. “Muy bien. Vuestros corazones revivirán. ¿La muerte existe para vosotros? Debemos regocijarnos, oh jefes, de vuestros hijos, de vuestros engendrados”, fue respondido a los jefes. He aquí que sacrificaron primero al jefe supremo llamado Supremo Muerto, jefe de Xibalbá. Habiendo muerto Supremo Muerto, se apoderaron de Principal Muerto [y lo inmolaron] sin hacer revivir su rostro. Entonces viendo a sus jefes muertos, abiertos, los Xibalbá huyeron. En un instante estaban abiertos, de dos en dos en castigo a sus rostros. En un instante [sucedía] la muerte de un jefe, pero no se revivificaba su rostro. He aquí que un jefe se humilló, se presentó ante los bailarines, sin haber sido encontrado, sin haber sido alcanzado. “Tened piedad de mi rostro”, dijo cuando se le reconoció. Todos sus hijos, su prole, fueron a un gran barranco, llenando de un solo bloque el gran abismo. Allí estaban amontonados cuando innumerables hormigas se mostraron, vinieron a expulsarlos del barranco 104. Conducidos entonces por el camino, al llegar se humillaron, se entregaron todos; se humillaron al presentarse. Así fue vencido el gobierno de Xibalbá; sólo los prodigios de los engendrados, sólo sus metamorfosis, hicieron esto.

24

En seguida dijeron sus nombres, se exaltaron a la faz de todo Xibalbá. “Escuchad nuestros nombres. Os diremos también los nombres de nuestros padres. Henos aquí nosotros: Joven Maestro Mago. Brujito, [son] nuestros nombres. He aquí a nuestros padres, que vosotros matasteis: Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, [son] sus nombres. Henos aquí los vengadores de los tormentos, de los dolores, de nuestros padres. Nosotros sufrimos también todos los males que les infligisteis. Por tanto os acabaremos. Nosotros, nosotros os mataremos sin que os salvéis”, fue dicho. En seguida todo Xibalbá se prosternó, gimiendo. “Tened piedad de nuestros rostros, oh Maestro Mago, Brujito. En verdad, pecamos contra vuestros padres a los que nombráis y que están enterrados en el Juego de Pelota de los Sacrificios”, dijo [Xibalbá]. “Muy bien. He aquí nuestra Palabra que decimos sobre vosotros. Escuchad todos, oh Xibalbá. Puesto que ya no es grande vuestra gloria, [puesto] que vuestra potencia ya no existe, y aunque sin gran derecho a la piedad, vuestra sangre dominará todavía un poco, pero no vuestra sangre de Drago en el juego de pelota 105. No [tendréis] más que tejas, marmitas, cacharros, el desgranamiento del maíz l06. Vuestro juego de pelota no será más que el hijo de las hierbas, el hijo del desierto. Todos los hijos del alba, la prole del alba, no serán de vosotros; sólo los grandes habladores se abandonarán a vosotros. Los del Mal, Los de la Guerra, Los de la Tristeza, Los de la Miseria, vosotros que hicisteis el mal, lloradle. Ya no se agarrará a todos los hombres súbitamente como vosotros lo hacíais. Tened cuidado con la pelota del Drago”; así fue dicho a todos los Xibalbá. Éste fue en seguida el comienzo de su pérdida, de su destrucción, así como de su invocación. En otro tiempo su gloria no era grande, pero ellos deseaban la guerra a los hombres. [Fueron] realmente dioses antaño; pero sus espantosos rostros eran malvados. Los de la Enemistad. Los de los Búhos, no excitaban más que al mal, más que a ¡a guerra. Así, eran disimulados de corazón, negros - blancos 107 envidiosos, opresores, se decía. También se pintaban los rostros, se frotaban con colores. Su grandeza, su potencia, fueron perdidas: su dominación ya no fue grande. Esto fue hecho por Joven Maestro Mago, Brujito.
Sin embargo, la abuela de éstos gemía, lloraba ante las cañas que ellos habían plantado. Aquellas cañas habían echado yemas, [y] después se habían secado; las cañas habían echado yernas de nuevo después de que [los engendrados] habían sido quemados en el borne semisubterráneo. Entonces, en memoria de ellos, la abuela encendió, quemó copal ante las cañas. El corazón de la abuela se regocijó cuando las cañas echaron yemas por segunda vez. Entonces éstas fueron divinizadas por la abuela quien las llamó Centro de la Mansión, Centro: [tal] [fue] su nombre: Cañas Vivas en Tierra Allanada se volvió su nombre. He aquí que se les llamó Centro de la Mansión. Centro, porque aquellas cañas habían sido plantadas en el centro de lo casa. Ella llamó Tierra Allanada, Cañas Vivas [en] Tierra Allanada, a las cañas que [los engendrados] habían plantado. He aquí que fueron llamadas Cañas Vivas aquellas cañas, porque habían echado yemas; ese nombre le fue dado por Antigua Ocultadora a lo que Maestro Mago. Brujo, habían dejado plantado a su abuela en recuerdo de ellas. He aquí primeramente a sus padres que habían muerto en otro tiempo: Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. [Los engendrados] vieron también allá en Xibalbá los rostros de sus padres; los padres hablaron a sus Sustitutos, quienes habían vencido a Xibalbá. He aquí, pues, los funerales de sus padres [hechos] por ellos. Se hicieron los funerales de Principal Maestro Mago, se fue a hacer los funerales al Juego de Pelota de los Sacrificios. Para ello se quiso hacer su rostro 108; se buscó, pues, allá su nombre 109, todo, su boca, su nariz, sus huesos, su rostro. Se consiguió primero su nombre, sin apenas más; él no quiso decir más que eso, sin pronunciar el nombre de los Maestros Magos; su boca no quiso decir más que eso. He aquí además que ensalzaron el espíritu de sus padres a los que dejaban en el Juego de Pelota de los Sacrificios. “Sed invocados en adelante”, les dijeron los engendrados a fin de reposar sus corazones. “Los primeros iréis, los primeros también seréis glorificados por los hijos del alba, la prole del alba. Vuestro nombre no se perderá. Que así sea”, dijeron a sus padres, a fin de reposar sus espíritus. “Somos los vengadores de vuestra muerte, de los tormentos que se os hizo [sufrir]“. Así se ordenaron a los que ellos habían vencido, a todo Xibalbá. Se elevaron en seguida por aquí, en medio de la luz; subieron de repente a los cielos. Y el uno fue el sol, el otro la luna, e iluminaron la bóveda del cielo, la faz de la tierra. Habitan en los cielos. Entonces también subieron [a los cielos] los cuatrocientos jóvenes matados por Sabio Pez-Tierra. He aquí que éstos los acompañaron a los cielos y en ellos se volvieron estrellas.

25

He aquí el comienzo de cuándo se celebró consejo acerca del hombre, [de] cuándo se buscó lo que entraría en la carne del hombre 110. Los llamados Procreadores, Engendradores, Constructores, Formadores. Dominadores poderosos del Cielo, hablaron así: “Ya el alba se esparce, la construcción se acaba. He aquí que se vuelve visible 111 el sostén, el nutridor el hijo del alba, el engendrado del alba. He aquí que se ve al hombre, a la humanidad, en la superficie de la tierra”, [así] dijeron. Se congregaron, llegaron, vinieron a celebrar consejo en las tinieblas, en la noche. Entonces aquí buscaron, discutieron, meditaron, deliberaron. Así vinieron, a celebrar Consejo sobre la aparición del alba: consiguieron, encontraron, lo que [debía] entrar en la carne del hombre. Ahora bien, poco [faltaba] para que se manifestasen el sol, la luna, las estrellas; encima, los Constructores, los Formadores.
En Casas sobre Pirámides, en Mansión de los Peces, así llamadas, nacían las mazorcas amarillas, las mazorcas blancas. He aquí los nombres de los animales que trajeron el alimento: Zorro. Coyote, Cotorra. Cuervo, los cuatro animales anunciadores de la noticia de las mazorcas amarillas, de las mazorcas blancas nacidas en Casas sobre Pirámides, y del camino de Casas sobre Pirámides. He aquí que se conseguía al fin la sustancia que debía entrar en la carne del hombre construido, del hombre formado: esto fue su sangre: esto se volvió la sangre del hombre: esta mazorca entró en fin [en el hombre] por los Procreadores, los Engendradores.
Se regocijaron, pues, de haber llegado al país excelente, lleno de cosas sabrosas; muchas mazorcas amarillas, mazorcas blancas; mucho cacao [moneda], cacao [fino]; innumerables los zapotillos rojos, las anonas, las frutas, los frijoles Paternoster, los zapotes matasanos, la miel [silvestre] ; plenitud de exquisitos alimentos [había] en aquella ciudad llamada Casas sobre Pirámides [cerca de la] Mansión de los Peces. Subsistencias de todas clases, pequeñas subsistencias, grandes subsistencias, pequeñas sementeras, grandes sementeras, [de todo esto] fue enseñado el camino por los animales. Entonces fueron molidos el maíz amarillo, el maíz blanco, y Antigua Ocultadora hizo nueve 112 bebidas. El alimento se introdujo [en la carne], hizo nacer la gordura, la grasa, se volvió la esencia de los brazos, [del los músculos del hombre. Así hicieron los Procreadores, los Engendradores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo, como se dice. Inmediatamente fue [pronunciada] la Palabra de Construcción, de Formación de nuestras primeras madres, [primeros] padres; solamente mazorcas amarillas, mazorcas blancas, [entró en] su carne: única alimentación de las piernas, de los brazos del hombre. Tales fueron nuestros primeros padres, [tales] fueron los cuatro hombres construidos: ese único alimento [entró] en su carne.

26

He aquí los nombres de los primeros hombres que fueron construidos, que fueron formados. He aquí el primer hombre: Brujo del Envoltorio; el segundo: Brujo Nocturno; después, el tercero: Guarda-Botín; y el cuarto: Brujo Lunar. Tales eran los nombres de nuestras primeras madres, [primeros] padres. Solamente construidos, solamente formados; no tuvieron madres, no tuvieron padres; nosotros les llamamos simplemente Varones. Sin [la mujer] fueron procreados, sin [la] mujer fueron engendrados, por Los de lo Construido, Los de lo Formado, los Procreadores, los Engendradores. Solamente por Poder [Mágico], solamente por Ciencia [Mágica], [fue] su construcción, su formación, por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Entonces tuvieron apariencia humana, y hombres fueron; hablaron, dijeron, vieron, oyeron, anduvieron, asieron: hombres buenos, hermosos; su apariencia; rostros de Varones. La memoria fue, existió. Vieron; al instante su mirada se elevó. Todo lo vieron, conocieron todo el mundo entero; cuando miraban, en el mismo instante su vista miraba alrededor, lo veía todo, en la bóveda del cielo, en la superficie de la tierra. Veían todo lo escondido sin antes moverse. Cuando miraban el mundo veían, igualmente, todo lo que existe en él. Numerosos eran sus conocimientos. Su pensamiento iba más allá de ¡a madera, la piedra, los lagos, los mares.
los montes, los valles. En verdad, hombres a los que [se les debía] amar: Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar. Fueron entonces interrogados por Los de la Construcción, Los de la Formación. “¿Qué pensáis de vuestro ser? ¿No veis? ¿No oís? Vuestro lenguaje, vuestro andar, ¿no son buenos? Mirad pues y ved el inundo, si no aparecen los montes, los valles: ved para instruiros”, se les dijo. Vieron en seguida el mundo entero, y después dieron gracias a los Constructores, a Los Formadores. “Verdaderamente dos veces gracias, tres veces gracias. Nacimos, tuvimos una boca, tuvimos una cara, hablamos, oímos, meditamos, nos movemos: bien sabemos, conocemos lejos, cerca. Vemos lo grande, lo pequeño, en el cielo, en la tierra. ¡Gracias [damos] a vosotros! Nacimos, oh Los de lo Construido, Los de lo Formado: existimos, oh abuela nuestra, oh abuelo nuestro”, dijeron, dando gracias de su construcción, de su formación. Acabaron de conocerlo todo, de mirar a las cuatro esquinas, a los cuatro ángulos, en el cielo, en la tierra. Los de lo Construido. Los de lo Formado, no escucharon esto con placer. “No está bien lo que dicen nuestros construidos, nuestros formados. Lo conocen todo, lo grande, lo pequeño”, dijeron. Por lo tanto, celebraron consejo Los Procreadores, los Engendrados. “¿Cómo obraremos ahora para con ellos? ¡Que sus miradas no lleguen sino a poca distancia! ¡Que no vean más que un poco la faz de la tierra! ¡No está bien lo que dicen. ¿No se llaman solamente Construidos, Formados? Serán como dioses, si no engendran, [si] no se propagan, cuando se haga la germinación, cuando exista el alba; solos, no se multiplican. Que eso sea. Solamente deshagamos un poco lo que quisimos que fuesen: no está bien lo que decimos, ¿Se igualarían a aquellos que los han hecho, a aquellos cuya ciencia se extiende a lo lejos, a aquellos que todo lo ven?”, fue dicho por los Espíritus del Cielo, Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago, Dominadores. Poderosos del Cielo. Procreadores. Engendradores. Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Constructora, Formadores. Así hablaron cuando rehicieron el ser de su construcción, de su formación.
Entonces fueron petrificados ojos 113 [de los cuatro] por los Espíritus del cielo, lo que los veló como el aliento sobre la faz de un espejo; los ojos se turbaron; no vieron más que lo próximo, esto sólo fue claro. Así fue perdida la Sabiduría y toda la Ciencia de los cuatro hombres, su principio, su comienzo. Así primeramente fueron construidos, fueron formados, nuestros abuelos, nuestros padres, por los Espíritus del Cielo, los Espíritus de la Tierra.
Entonces existieron también sus esposas, vivieron sus mujeres. Los dioses celebraron consejo. Así, durante su sueño, [los cuatro] recibieron mujeres verdaderamente bellas, quienes existieron con Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. Cuando se despertaron, sus mujeres existieron: sus corazones se regocijaron al instante a causa de sus esposas.

27

He aquí los nombres de sus mujeres: [La de] la Blanca Mansión del Mar, nombre de la mujer de Brujo del Envoltorio; [La de] la Mansión de los Bogavantes, nombre de la mujer de Brujo Nocturno; [La de] la Mansión de los Colibríes, nombre de la mujer de Guarda-Botín: [La de] la Mansión de los Guacamayos, nombre de la mujer de Brujo Lunar. Tales son los nombres de sus mujeres: éstas fueron jefes. Ellos engendraron a los hombres, a las tribus pequeñas, a las tribus grandes. Ellos fueron; nuestro tronco, de nosotros los hombres quichés. Numerosos fueron también Los de las Espinas, Los del Sacrificio, quienes no fueron más que cuatro 114 pero esos cuatro solos [fueron] nuestros padres, de nosotros los quichés. Diversos ¡son] los nombres de cada uno de los que ellos engendraron allá lejos, en el Este. De sus nombres vinieron [los] de los hombres de Tepeu 115, Oloman, Cohah 116, Quenech, Ahau, como se llamaban estos hombres allá lejos, en Oriente, donde ellos engendraron. Se sabe también el comienzo de los de Tam 117, de los de Iloc. Juntos vinieron de allá, lejos, del Este.
Brujo del Envoltorio, abuelo, padre de las nueve Grandes Mansiones, de los Cavek. Brujo Nocturno, abuelo, padre de las nueve Grandes Mansiones de los Niha. Guarda-Botín, abuelo, padre de las cuatro Grandes Mansiones de los Ahau-Quiché. Tres fracciones de pueblos fueron. No [están] perdidos los nombres de sus abuelos, sus padres, quienes engendraron, se desarrollaron allá lejos, en Oriente. Vinieron también los Tam, los Iloc, con las trece ramas de tribus, las trece Aglomeraciones, con los Rabinal, los Cackchiquel, los de Tziquinaha; después los Zacaha; en seguida los Lamak, Cumatz, Tuhalha, Unabaha, Los de Chumilaha, con Los de Quiba-ha, Los de Batenaba-ha, los Hombres de Acul, Balami-ha, los Canchahel, los Balam-Col. Solamente son las grandes tribus, las ramas de tribus, las que decimos: no contamos más que a las grandes. Muchas otras completaban [la población] en cada fracción de la ciudad; no hemos escrito sus nombres, sino solamente [los de] las engendradas allá lejos, en Oriente. Muchos hombres fueron; en la obscuridad se multiplicaron; cuando se multiplicaron, el día, el alba, no habían sido dados a luz; todos juntos existían; importantes eran sus seres, sus renombres, allá lejos, en Oriente. No eran sostenes, nutridores, pero hacia el cielo erguían sus rostros. No sabían lo que habían venido a hacer tan lejos.
Allá existían numerosos hombres de las tinieblas, hombres del alba. Numerosos [eran] los rostros de los hombres, numerosos los lenguajes de los hombres; dos [solamente] sus orejas 118. “Hay linajes en el mundo, hay regiones, en las que no se ve el rostro de los hombres; [estos] no tienen casas, sino que recorren, como locos, las montañas pequeñas, las montañas grandes”, decíase entonces, ultrajando a los hombres de aquellos países. Así dijeron ellos allá lejos, cuando vieron levantarse el sol. Todos no tenían [entonces] más que una lengua; no invocaban a la madera, a la piedra; en ellos subsistía el recuerdo de la Palabra de Construcción, de Formación, de Los Espíritus del Cielo, de los Espíritus de la Tierra. Hablaban meditando sobre lo que ocultaba el alba; preguntaban cómo ejecutar la Palabra de amor, aquellos amantes, aquellos obedientes, aquellos respetuosos; erguían después sus rostros hacia el cielo, pidiéndole sus hijas, sus hijos. “¡Salve, oh Constructores, oh Formadores! Vosotros véis, vosotros escucháis. Vosotros. No nos abandonéis, no nos dejéis, oh dioses, en el cielo, en la tierra, Espíritus del Cielo, Espíritus de la Tierra. Dadnos nuestra descendencia, nuestra posteridad, mientras haya días, mientras haya albas. Que la germinación se haga, que el alba se haga. Que numerosos sean los verdes caminos, las verdes sendas que nos dais. Que tranquilas, muy tranquilas, estén las tribus. Que perfectas, muy perfectas, sean las tribus. Que perfecta sea la vida, la existencia que nos dais, oh Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago. Huella del Muy Sabio, Esplendor del Muy Sabio 119, Gavilán, Maestros Magos, Dominadores, Poderosos del Cielo, Procreadores, Engendradores, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Abuela del Día, Abuela del Alba. Que la germinación se haga, que el alba se haga”. Así hablaban cuando miraban, cuando invocaban la vuelta del alba, allá en donde el sol se levanta, contemplando a Luna-Sol 120 gran estrella que antes de la salida del sol ilumina en el cielo, sobre la tierra, el camino de los hombres construidos, de los hombres formados.

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Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar, dijeron: “Esperemos que [nazca] el alba”. Así dijeron aquellos grandes Sabios. Los de las Espinas, aquellos obedientes, como se les llama. No había ni madera ni piedra 121 para guardar a nuestras primeras madres, [nuestros primeros] padres. Sin embargo, sus corazones se cansaban de esperar el día. Numerosas eran ya todas las tribus, con los hombres Yaqui 122. Los de las Espinas. Los del Sacrificio. “Vamos a buscar, vamos a ver, adonde guardar nuestros signos: si tenemos esto podremos encender [fuego] ante [ellos]. Desde [hace] largo tiempo que estamos aquí no hay guardianes para nosotros”. Así dijeron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botín. Brujo Lunar. Oyeron hablar de una ciudad, [y] partieron. He aquí los nombres de los lugares adonde fueron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, con los Tam, los Iloc. Lugar de la Abundancia-Barranco-Siete Grutas-Siete Barrancos, [es el] nombre de la ciudad adonde fueron a tomar dioses. Todos llegaron allá lejos, a Lugar de la Abundancia; innumerables [eran] los hombres que llegaron: numerosos los que entraron en orden. Se les entregaron sus dioses. Los primeros, [fueron] los de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, quienes se regocijaron. “He aquí que hemos encontrado al fin lo que se buscaba” dijeron. He aquí el primero que salió: Pluvioso, nombre del dios. Se suspendió su cesta 123 que se amarró Brujo del Envoltorio. En seguida salió Sembrador, nombre del dios que descendió Brujo Nocturno. En seguida Volcán nombre del dios que recibió Guarda-Botín. Centro de la Llanura, nombre del dios que recibió Brujo Lunar. En compañía de los hombres Queché, los de Tam recibieron: igualmente. Pluvioso de los Tam es el nombre del dios que recibió el abuelo, el padre, de los jefes de los Tam que conocemos ahora. En fin de Iloc el tercero: Pluvioso [fue] también el nombre del dios que recibieron los abuelos, los padres de los jefes que conocemos ahora. Tales son los nombres de los tres Quichés; no se separaron, pues único era el nombre del dios: Pluvioso entre los Quichés. Pluvioso entre los Tam. Pluvioso entre los Iloc: único [era] el nombre del dios, y estos tres Quichés no se separaron. Verdaderamente grande era la naturaleza de aquellos tres: Pluvioso. Sembrador. Volcán. Entonces entraron todas las tribus, los Rabinal, los Cakchequel, los de Tziquinaha, con los hombres llamados ahora Yaquí. Allí se cambió el lenguaje de las tribus, se diversificó la lengua. Ya no se entendieron claramente las unas a las otras cuando vinieron de Lugar de la Abundancia: allá se separaron: hubo algunas que fueron al Este: muchas vinieron aquí. Solamente unas pieles [eran] sus vestidos: no tenían telas perfectas para [hacer] vestidos, sino que las pieles de las bestias [eran] su atavío. Aquellos pobres no tenían suyo más que su naturaleza de hombres Sabios. Cuando llegaron a Lugar de la Abundancia-Barranco-Siete Grutas-Siete-Barrancos, dícese en el relato de antaño, habían andado mucho para llegar a Lugar de la Abundancia.

29

No había fuego. Solos estaban allá los de Pluvioso. Éste [era] el dios de las tribus. El primero, él hizo nacer el fuego; este nacimiento no se muestra, pues el fuego llameaba ya cuando lo vieron Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. “¡Ay! ya no hay nuestro fuego que había sido hecho; nos morimos de frío”, dijeron en seguida. Entonces Pluvioso respondió: “No os aflijáis. Vuestro es el fuego perdido del cual habláis”; [así] les respondió Pluvioso. “Verdaderamente, oh dios, oh sostén nuestro, oh nutridor nuestro, oh dios nuestro”, dijeron, dándole gracias. Pluvioso habló. “Muy bien. En verdad, yo, vuestro dios; que así sea. Yo vuestro jefe; que así sea”, fue dicho por Pluvioso a Los de las Espinas. Los del Sacrificio. He aquí que las tribus se calentaban, se regocijaban a causa del fuego. Entonces comenzó un gran aguacero, allá adonde brillaba el fuego de las tribus; mucho granizo menudo cayó sobre la cabeza de todas las tribus; entonces el fuego fue apagado por el granizo; no hubo ya fuego hecho. Entonces Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, pidieron otra vez su fuego. “Oh Pluvioso, en verdad morimos de frío”, dijeron a Pluvioso. “¡Bien! No os aflijáis”, dijo Pluvioso. En seguida produjo fuego sacando fuego [por fricción] de sus sandalias. Entonces Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar, se regocijaron y después se calentaron.
He aquí que, también se había apagado el fuego de las tribus; éstas se morían de frío; entonces fueron a pedir fuego a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda Botín. Brujo Lunar. Intolerables [eran] sus sufrimientos por el frío, la helada; solamente se caían de frío, se entumecían; ninguna vida en ellas; se debilitaban; sus piernas, sus brazos, se torcían; no podían asir [nada] cuando llegaron. “No nos avergoncéis si os pedimos que nos deis un poco de vuestro fuego”, dijeron al llegar. No se fue a [su] encuentro; entonces en sus corazones gimieron las tribus. Diferente [del suyo] era el lenguaje de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar. “¡Ay! ¡Oh! Abandonamos nuestra lengua. ¿Cómo hicimos? Nos hemos perdido. ¿En dónde nos engañamos? Único era nuestro lenguaje cuando vinimos de Lugar de la Abundancia; única nuestra manera de sostener [el culto], nuestra manera de vivir. No está bien lo que hicimos”, repitieron todas las tribus, bajo los árboles, bajo los bejucos.
Entonces un hombre se mostró a la faz de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. Aquel mensajero de Xibalbá les dijo: “En verdad, he aquí a vuestro dios, he aquí a vuestro sostén, he aquí al sustituto, al recuerdo, de vuestros Constructores, de vuestros Formadores. No deis su fuego a las tribus hasta que éstas den a Pluvioso, vuestro jefe, lo que ellas deben daros, Preguntad pues a Pluvioso lo que ellas deben darle para coger fuego”; [así] dijo aquel Xibalbá. Su ser era como el ser de un murciélago. “Yo soy el mensajero de vuestros Constructores, de vuestros Formadores”, añadió el Xibalbá. Entonces ellos se regocijaron; en su espíritu crecieron Pluvioso, Sembrador. Volcán, cuando habló aquel Xibalbá. De súbito éste se borró de delante de sus rostros, sin irse. Entonces llegaron las tribus que perecían de frío: mucho granizo, obscuridad, lluvia, helada; incalculable el frío. Ahora, pues, todas las tribus se encontraron tembló rosas, tartamudeantes de frío, al llegar allá adonde estaban Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín.
Brujo Lunar. Grande [era] la aflicción de sus corazones: tristes [estaban] sus bocas, tristes sus rostros. En seguida [las tribus] llegaron en secreto ante los rostros de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda Botín, Brujo Lunar. “¿No tendréis piedad de nuestros rostros, de nosotros que no os pedimos más que un poco de vuestro fuego? ¿No se ha encontrado una sola casa para nosotros, un solo país para nosotros 124, cuando fuisteis construidos, cuando fuisteis formados? Tened piedad de nuestros rostros”, dijeron. “¿Qué nos daréis para que tengamos piedad de vuestros rostros?”, fue dicho. “Pues bien, os daremos metales preciosos”, respondieron las tribus. “No queremos metales preciosos”, dijeron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. “¿Qué queréis?” “Pronto os lo pediremos”. “Bien”, respondieron las tribus. “Vamos a preguntárselo a Pluvioso, y después os lo diremos”, se les respondió. “Oh Pluvioso ¿qué darán las tribus que vienen a pedir tu fuego?”, dijeron entonces Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. “Pues bien, ¿querrán ellas estar unidas [a mí] bajo su horcajadura bajo su axila? ¿Quieren sus corazones que yo las abrace, yo. Pluvioso? Si ellas no lo quieren, no les daré fuego” dijo Pluvioso. “Decídselo poco a poco. “Yo no quiero desde ahora su unión bajo su horcajadura, bajo su axila”, dijo él, diréis”. Así fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar. Entonces ellos dijeron la Palabra de Pluvioso. “Muy bien. Bien [está], igualmente, que lo abracemos”, respondieron [las tribus] cuando oyeron, recibieron, la Palabra de Pluvioso. No tardaron. “Muy aprisa”, dijeron: entonces recibieron el fuego, y después se calentaron.

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Sin embargo, una fracción [de las tribus] sacó [por fricción] el fuego de la madera. Serpiente de la Fertilidad de la Mansión de los Murciélagos, [era el] nombre del dios de los Cackchequel: su imagen: solamente un murciélago. Cuando obtuvieron la madera [friccionable] la frotaron [todos] juntos hasta que el fuego hubo prendido. Los Cakchequel no pidieron luego, no se dieron por sometidos.
Todas las demás tribus se sometieron cuando dieron la parte inferior de su horcajadura, la parte inferior de su axila, para ser abierta; ésa era la abertura de la cual había hablado Pluvioso; entonces se sacrificó a todas las tribus ante su rostro, entonces se arrancó el corazón por la horcajadura, por la axila. No se había enseñado aún esta: operación antes de que lo fuese por un oráculo de Pluvioso. Murieron por la fuerza, [por] la dominación de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar.
De Lugar de la Abundancia-Barranco había venido la costumbre de no comer 125. Guardaban ayuno perpetuo; pero observaban el alba, espiaban la salida del sol, se alternaban para ver la gran estrella llamada Luna-Sol, la primera antes del sol cuando nace el día. La magnífica Luna-Sol estaba siempre encima de sus rostros al salir el sol, cuando estaban en el llamado Lugar de la Abundancia-Barranco, de don le vinieron los dioses. No fue, pues, aquí en donde recibieron su fuerza, su poder; sino allá [fue en donde] se doblegó, se humilló a las tribus grandes, a las tribus pequeñas, cuando se las sacrificó ante Pluvioso, cuando se le dio a éste la sangre, la savia, la horcajadura, la axila, de todos aquellos hombres. Por eso en Lugar de la Abundancia [les] llegaron la fuerza, la gran ciencia, que hubo en ellos, en la obscuridad, en la noche, y [que hubo también] en lo que ellos hicieron. Vinieron pues, se desprendieron de allá adonde dejaron el sol levante. “No [es] aquí nuestra casa. Vamos a ver adonde la plantaremos”, dijo entonces Pluvioso. En verdad, habló a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín. Brujo Lunar. “Ante todo dad gracias. En seguida sangrad vuestras orejas, picad vuestros codos, sacrificaos; tal será vuestra acción de gracias a la faz de los dioses”. “Muy bien”, respondieron, sangrándose las orejas. En seguida comenzaron su canto de su venida de Lugar de la Abundancia; sus corazones lloraron cuando vinieron, cuando se desterraron de Lugar de la Abundancia, abandonándolo. “¡Ah! No veremos aquí el alba, el nacimiento del día, cuando se alumbre la superficie de la tierra”, dijeron. Partieron, pero dejaron [gente] en el camino; hubo hombres dejados allá dormidos. Cada tribu se levantaba siempre para ver la estrella señal del día. Esta señal del alba estaba en sus corazones cuando vinieron del Oriente, y con rostro igual fueron a una gran distancia de allí, se nos dice ahora.

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Entonces llegaron a la cima de una montaña. Allí se reunieron todos los hombres Queche con las tribus. Allí se reunieron, se consultaron, y el nombre de la montaña es ahora De la Consulta; tal es el nombre de la montaña. Se congregaron en ella para gloriarse. “Yo, yo hombre Queche”. “Tú, tú, Tam es tu nombre”, díjose a los Tam. Se dijo después a los Iloc: “Tú Iloc es tu nombre”. “Estas tres [fracciones] Queche no se perderán, y nuestras Palabras serán iguales”, dijeron al aplicarse sus nombres. Entonces se les puso nombre también a los Cackchequel: “Fuego salido de la madera” es su nombre. Los Rabinal tuvieron también su nombre, no perdido ahora 126. También estaban Los de Tziquina-ha, nombre actual. Tales son los nombres con los cuales se llamaron unos a otros. Allí se congregaron, esperando el alba, acechando la salida de la estrella, la primera antes de que nazca el día. “De allá lejos vinimos, pero nos separamos”, se decían entre sí. He aquí que sus corazones estaban afligidos; grandes eran sus sufrimientos allá por donde pasaban; no había comestibles, no había subsistencias; olían solamente el tronco de sus bastones para imaginarse que comían, pues al venir no comieron.
Su pasaje por mar no aparece; pasaron como si no hubiera habido mar, solamente sobre piedras pasaron, y aquellas piedras sobresalían en la arena. Entonces llamaron Piedras Arregladas-Arenas Arrancadas, nombre [dado] por ellos, al sitio por donde pasaron en el mar, habiéndose separado el agua allá por donde pasaron. He aquí que estando afligidos sus corazones, se consultaron entre sí, pues no había para alimento más que un bocado, un poco de maíz. Estaban amontonados allí en la montaña llamada De la Consulta. Llevaban también a Pluvioso. Sembrador. Volcán. Brujo del Envoltorio y su esposa llamada [La de] la Blanca Mansión del Mar hicieron un gran ayuno. Lo mismo hicieron Brujo Nocturno y su esposa [La de] la Mansión de los Bogavantes. Y Guarda-Botín y su esposa, [La de] la Mansión de los Colibríes, hicieron un gran ayuno. Lo mismo [hicieron] Brujo Lunar y su esposa [La de] la Mansión de los Guacamayos. Fueron ayunos en la obscuridad, en la noche. Grande [era] su tristeza cuando estaban en la montaña ahora llamada De la Consulta, en donde los dioses les hablaron otra vez.

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Entonces fue dicho por Pluvioso. Sembrador. Volcán, a Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar: “Vamonos, levantémonos, no nos quedemos aquí: llevadnos a un escondrijo. Ya se esparce el alba. ¿No estarían tristes vuestros rostros si fuésemos cogidos por los guerreros en sus muros 127 a causa de vosotros, oh Los de las Espinas. Los de] Sacrificio? Llevadnos a cada uno separadamente: [así] les dijeron cuando les hablaron. “Muy bien. Solamente nos desprendemos [de aquí], solamente buscamos las selvas”, fue respondido por todos. En seguida cada uno de ellos cargó con su dios. Entonces se colocó a Sembrador en el barranco llamado Barranco del Escondrijo. [así] llamado por ellos, en el gran barranco de la selva llamada ahora “Con Sembrador” 128, en donde lo dejaron: fue dejado en el barranco por Brujo Nocturno. Orden del abandono: el primero dejado fue Volcán, sobre una gran Mansión Roja 129 llamada ahora Volcán: allí existió también su ciudad en donde estaba el dios llamado Volcán. Guarda-Botín quedóse con su dios, el segundo dios que fue ocultado por ellos; Volcán no fue escondido en la selva sino en la montaña deshierbada Volcán 130. Entonces fue después Brujo del Envoltorio; llegó a una gran selva: Brujo del Envoltorio fue a esconder a Pluvioso: se llama ahora con el nombre de “Con Pluvioso” 131 la montaña; entonces celebróse el escondrijo del barranco, el abrigo secreto de Pluvioso: muchas serpientes y muchos jaguares, víboras, [serpientes] cantíes, había allí en donde fue escondido por Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Juntos estaban Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar. Juntos esperaban el alba en el monte llamado Volcán. No muy lejos estaban los dioses de Tam y de Iloc. Burgo de Tam, nombre del [lugar] en donde estaba el dios de los Tam; allí fue su alba. Burgo de Uquincat, nombre del sitio en donde fue el alba de los Iloc; no muy lejos del monte estaba el dios de los Iloc. Allí, todos los Rabinal, los Cakchequel, Los de Tziquina-ha, todas las tribus pequeñas, las tribus grandes, se habían detenido juntas; juntas tuvieron su alba; juntas esperaron la salida de la gran estrella llamada Luna-Sol 132 que sale la primera antes del día al alba, se decía. Juntos estaban allí Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar; no tenían ni sueño ni reposo. Grandes [eran] los gemidos de sus corazones, de sus vientres, por el alba, la claridad.
Allí también sus rostros tuvieron vergüenza; vino una gran aflicción, una gran angustia; fueron abatidos por el dolor. Allí habían llegado. “Sin alegría vinimos, ¡ay! Queríamos ver nacer el día. ¿Cómo hicimos? Único [era] nuestro rostro en nuestro país de donde nos hemos arrancado”, decían cuando hablaban entre sí en la tristeza, en la angustia, en el sollozar de la voz. Sin aliviar sus corazones hablaban hasta el alba. “He aquí a los dioses sentados en los barrancos, en las selvas, sentados en los Ek, en los Atziak 133, en donde están sin que se les hayan dado cajas”, decían. Ante todo, Pluvioso, Sembrador, Volcán. Grande [es] su gloria, grandes [son] también su potencia, su pensamiento, sobre todos los dioses de las tribus. Importante [es] su Sabiduría, importantes [son] sus peregrinaciones, sus victorias en el frío, en el espanto de su ser, en el espíritu de las tribus. Su pensamiento reposaba a causa de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. [No había] ningún cansancio en sus corazones por los dioses de los cuales se encargaron al venir de Lugar de la Abundancia-Barranco, allá lejos, en Oriente. Estaban pues allí, en la selva. “He aquí el alba En Lluvioso, En Sembrador, En Volcán”, se dice ahora. He aquí que fueron hechos jefes, que tuvieron el alba, nuestros abuelos, nuestros padres. Contaremos el alba, la aparición del sol, de la luna, de las estrellas.

33

He aquí, pues, el alba, la aparición del sol de la luna, de las estrellas. Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, se regocijaron mucho cuando vieron a Luna-Sol; primero salió ella; [con] la faz iluminada, salió primero ella, antes que el sol. Desenrollaron en seguida sus copales, venidos de allá lejos, del Oriente, pues servirse de ellos en seguida estaba en su espíritu. Los tres desenrollaron lo que ofrecían sus corazones. Copal de Mixtán, nombre del copal que llevaba Brujo del Envoltorio. Copal de Caviztán, nombre del copal que llevaba Brujo Nocturno. Divino Copal se llamaba el que llevaba Guarda-Botín. Estos tres eran sus copales; esto es lo que quemaron cuando llegaron danzando, allá en Oriente. Agradables [fueron] sus gritos cuando danzaron quemando copales preciosos. En seguida gimieron de no ver, de no contemplar, el nacimiento del día. Después, cuando salió el sol, los animales pequeños, los animales grandes, se regocijaron; acabaron de levantarse en los caminos de las aguas, en los barrancos; se pusieron en las puntas de los montes, juntos sus rostros hacia donde sale el día. Allí rugieron el puma, el jaguar. El pájaro llamado Queletzú cantó el primero. En verdad todos los animales se regocijaron. El águila, el zopilote blanco, los pájaros pequeños, los pájaros grandes, aletearon. Ahora bien, Los de las Espinas, Los del Sacrificio, se habían arrodillado, se regocijaban grandemente con Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, de los Iloc, y de los Rabinal, de los Cakchequel, de Los de Tziquinaha, y de [los de] Tuhalha, Uchabah, Quibah, Los de Batenha, y de los Yaquí Dominadores; tantas tribus como ahora.
Innumerables [eran] los hombres. El alba efectuóse sobre todas las tribus juntas. La faz de la tierra fue en seguida secada por el sol. Semejante a un hombre [era] el sol cuando se mostró. Su faz ardiente secó la faz de la tierra. Antes de que saliera el sol, cenagosa, húmeda, [era] la superficie de la tierra, antes de que saliera el sol. Enteramente parecido a un hombre salió el sol; sin fuerza [era] su calor; solamente se mostró cuando nació; no permaneció sino como un espejo. “No es realmente el sol que se nos aparece ahora”, dicen en sus historias. Inmediatamente después de esto se petrificaron Pluvioso. Sembrador, Volcán, y las divinidades Puma, Jaguar, Víbora, [Serpiente] Canti, Blanco Entrechocador; sus brazos se engancharon en las ramas de los árboles cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; por doquiera todos se petrificaron. Quizá no estaríamos ahora desembarazados de la mordedura de los pumas, jaguares, víboras, [serpientes] cantíes, blancos entrechocadores, quizá ahora [estaríamos] sin nuestra gloria, si los primeros animales no hubieran sido petrificados por el sol. Cuando sucedió esto, gran alegría hubo en el corazón de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar; estuvieron muy alegres cuando se efectuó el alba. Los hombres no [se habían] multiplicado entonces: no eran sino unos pocos cuando estaban en el monte Volcán, en donde se realizó el alba, y en donde quemaron [los copales]. Allí danzaron, [vueltos] hacia el Este de donde habían venido; allí [estaban] sus montañas, sus valles, adonde habían venido los llamados Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. Pero en la montaña se multiplicaron, ella se volvió su ciudad. Estaban aquí cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; el alba, la iluminación, existió en la faz de la tierra, del mundo entero. Allí también comenzó su canto llamado Nosotros Vemos, que cantaron, que gimieron sus corazones, sus vientres. En su canto decían: “¡Ay! Perdidos fuimos en Lugar de la Abundancia, nos separamos. Nuestros hermanos mayores, nuestros hermanos menores, quedáronse. Sí, hemos visto el sol, pero ¿en dónde están ellos, cuando he aquí el alba?; así decían a Los de las Espinas, Los del Sacrificio, los hombres Yaquí. De igual modo, Pluvioso era el nombre del dios de los hombres Yaquí, llamado Yolcuat-Quetzalcuat, cuando nos separamos allá lejos, en Lugar de la Abundancia-Barranco. “He aquí de donde salimos, he aquí nuestra parentela, cuando vinimos”, se decían unos a otros.
Entonces se acordaban de sus hermanos mayores, de sus hermanos menores, de los hombres Yaquí cuya alba se hizo en el [lugar] llamado ahora México. Una parte de aquellos hombres se quedaron también allá lejos, en Oriente; Tepeu, Oliman, [son los] nombres del sitio en donde se quedaron, se cuenta. Grande [fue] la aflicción de sus corazones, allí, en Volcán. Lo mismo hicieron Los de los Tam, [Los] de los Iloc; parecidamente estaban en la selva, en el poblado llamado Dan; el alba existió sobre Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, con su dios, también Pluvioso. Único [era] el nombre del dios de las tres fracciones de los hombres Queche. Lo mismo [era] el nombre del dios de los Rabinal; poco diferente [es] este nombre: Suprema Lluvia, así se dice el nombre del dios de los Rabinal: se cuenta también que había unidad con la lengua Queche; pero había diferencia con la lengua de los Cakchequel, pues diferente [era] el nombre de su dios cuando salieron del lugar de la Abundancia-Barranco. Serpiente que se vuelve Invisible de la Mansión de los Murciélagos, [era el] nombre del dios; la lengua también [es] diferente ahora. Hay también los dioses de los cuales los clanes de Ahpo-Zotzil, Ahpo-Xa, así llamados, tomaron sus nombres. Lo mismo que los dioses, la lengua difería cuando se les entregaron los dioses allá lejos, en Lugar de la Abundancia. Cerca de la Piedra varió la lengua cuando vinieron de Lugar de la Abundancia en la obscuridad. Juntas se establecieron y tuvieron su alba todas las tribus; los nombres de los dioses [se dieron] según el rango de cada fracción. He aquí que ahora contaremos su residencia, su morada, en la montaña en donde estuvieron juntos los cuatro llamados Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar; sus corazones gemían ante Pluvioso, Sembrador. Volcán, quienes por [obra de] ellos estaban en los Ek, en los Atziak.

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He aquí, pues, su decisión, el origen de la colocación de Pluvioso cuando fueron ante Pluvioso. Sembrador. Fueron a verlos, fueron a adorarlos, dieron gracias a sus rostros por el alba. [Los dioses] resplandecían entre los peñascos, en las selvas, pero su Sabiduría habló cuando Los de las Espinas, Los del Sacrificio, llegaron ante Pluvioso. No [fue] gran [cosa] lo que llevaron, lo que quemaron en seguida: solamente resina, solamente resina superfina, con anís silvestre, quemaron ante los dioses. Entonces Pluvioso habló; sólo su Sabiduría existió cuando dio consejo a Los de las Espinas. Los del Sacrificio: él habló, dijo: “Aquí verdaderamente están nuestras montañas, nuestras llanuras. Nosotros [somos] todavía vuestros. Nuestra gloria, nuestro esplendor, serán grandes para todos los hombres. De vosotros [serán] todas las tribus. Nosotros [somos] también vuestros compañeros. Tened cuidado de [vuestra] ciudad, nosotros os aconsejaremos. No os manifestéis a la faz de las tribus cuando estemos irritados por las palabras de sus bocas, [por] su existencia. No nos dejéis cazar en la red, sino dadnos los hijos de la hierba de los caminos, los hijos de los matorrales con las hembras de los venados, las hembras de los pájaros. Dadnos un poco de su sangre, tened piedad de nuestros rostros, dejadnos los pelos de los venados, velad porque se descubra a los que se hayan quedado caídos. He aquí unos símbolos, y por consiguiente nuestros substitutos, que manifestaréis ante las tribus. Cuando ellas os digan: “¿En dónde está Pluvioso?”, vosotros manifestaréis ante sus rostros nuestros símbolos; no os manifestéis vosotros mismos, tendréis otra cosa que hacer. Grande será vuestro ser. Someteréis a todas las tribus: humillaréis su sangre, su savia, ante nuestros rostros; los que vengan a abrazarnos serán también nuestros”. Así dijeron Pluvioso. Sembrador. Volcán. Bajo rostros de engendrados se disimulaban cuando íbase a verlos y a sacrificar ante sus rostros. Entonces comenzó la caza a los hijos de los pájaros, a los hijos de los venados, caza que recibían Los de las Espinas. Los del Sacrificio. Cuando se habían encontrado pájaros, hijos de venados, iban en seguida a derramar la sangre de los venados, de los pájaros, al borde de la piedra de Pluvioso, Sembrador. Habiendo sido bebida la sangre por los dioses, al instante la piedra hablaba cuando llegaban Los de las Espinas, Los del Sacrificio, cuando iban a sacrificar. Así hacían ante los símbolos, quemando resina, quemando anís silvestre, espinas de maguey. Sus símbolos estaban cada uno sobre la montaña en donde habían sido colocados. De día no permanecían en sus casas sino se iban a los montes. He aquí, pues, que no se nutrían más que [de hijos de abejas, de hijos de avispas, de hijos de abejorros, para sostenerse; [no tenían] ni buena alimentación ni buena bebida. Entonces no aparecían los caminos de sus casas, no aparecía [el lugar] en donde se habían quedado sus esposas.

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Numerosas eran las tribus que se habían fundado, cada una reuniéndose, cada una de las fracciones de tribus que iban en tropeles por los caminos, [por] los caminos [que] se manifestaban. En cuanto a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, no se mostraban allá en donde estaban. Cuando veían pasar tribus por los caminos, gritaban en la punta de los montes; no gritaban sino el grito del coyote, sino el grito del zorro; no hacían sino el grito del puma, del jaguar. Cuando las tribus al caminar vieron aquellos: “Solamente el grito del coyote, solamente el grito del zorro, solamente el grito del puma, solamente el grito del jaguar”, dijeron las tribus, como si en el espíritu de: todas las tribus no fueran hombres. Lo que hacían [los cuatro] no era más que para engañar a las tribus. “Sus corazones desean [algo]. En verdad lo que hacen nos asusta. Hay deseo en el grito del puma, [en] el grito del jaguar, quienes gritan cuando ven a hombres que no caminan sino uno o dos 134. Desean destruirnos”. Cuando iban cada día a sus casas con sus esposas, no llevaban más que hijos de abejas, hijos de avispas, hijos de abejorros, que daban a sus esposas. Cada día iban ante Pluvioso, Sembrador, Volcán, [y] decían en sus corazones: “He aquí a Pluvioso, Sembrador, Volcán. No les damos sino la sangre de los venados, de los pájaros; no pinchamos sino nuestras orejas, nuestros codos. Pedimos nuestra bravura, nuestra valentía a Pluvioso, Sembrador.
Volcán. ¿Quién habla de los muertos de las tribus cuando los matamos uno a uno?” [Así] se decían entre sí cuando iban ante Pluvioso, Sembrador, Volcán. Cuando se pinchaban las orejas, los codos, ante los dioses, enjugaban la sangre y llenaban con ella la escudilla al borde de la piedra. En realidad no era entonces al borde de la piedra adonde venía cada uno de los engendrados. Los de las Espinas, Los del Sacrificio, se regocijaban de aquella sangre [sacada] de ellos cuando llegaba aquel signo de sus acciones. “Seguid sus huellas; tal es la salvación para vosotros. De allá lejos, de Lugar de la Abundancia, vino, cuando nos trajisteis, la piel llamada Bandas Envolventes, dada con la sangre que nos introdujisteis. Que se froten con sangre ante Pluvioso, Sembrador, Volcán”; [así] se dijo.

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He aquí que comenzó el rapto de los hombres de las tribus por Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar. En seguida [comenzó] la matanza de las tribus. No cogían más que a un caminante, que a dos caminantes, sin mostrarse cuando los cogían; en seguida iban a sacrificarlos ante Pluvioso, Sembrador. Después, cuando derramaban la sangre en el camino, arrojaban la cabeza en el camino. Las tribus decían entonces: “el jaguar se los ha comido”; no decían eso sino a causa de las apariencias [de huellas]de patas de jaguar, [de huellas] de patas que ellos hacían sin mostrarse. Robaron muchos hombres en las tribus; las tribus no comprendieron sino tardíamente. “¿Son Pluvioso, Sembrador, quienes entran entre nosotros? Sólo ellos sostienen a Los de las Espinas, Los del Sacrificio. ¿En dónde están sus casas? Sisamos esas patas”, dijeron entonces todas las tribus. Celebraron consejo unas con otras, y después comenzaron a seguir las [huellas del patas de Los de las Espinas. Los del Sacrificio: no eran claras. No vieron más que [huellas de] patas de venado, de patas de jaguares, no [huellas] claras: aquellas [huellas de] patas [no eran] claras porque eran como huellas de patas invertidas, para extraviarlos. Por esta [estratagema] la [verdadera] pista no aparecía. No nacía más que una nube, no nacía más que una lluvia tenebrosa, no nacía más que un lodo, no nacía más que una bruma que las tribus veían ante ellas.
Los corazones [de los cuatro] soportaron la fatiga cuando cazaron en los caminos, pues grande [era] el ser de Pluvioso, Sembrador, Volcán; se alejaron por la montaña, al lado de las tribus a las que mataban. Asi nació allá el rapto por los brujos cuando cogieron en los caminos a la [gente de las] tribus para sacrificarla ante Pluvioso. Sembrador, Volcán, quienes salvaron a sus engendrados allá en la montaña. He aquí que Pluvioso. Sembrador, Volcán, parecían tres mancebos caminando, pues su piedra era mágica. Había allí un río. Se bañaban al borde del río, solamente para mostrarse; [el río] se llamó pues El Baño de Pluvioso; éste fue el nombre del río. A menudo las tribus los vieron; se borraban tan pronto como eran vistos por las tribus. Entonces fue contado que Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, estaban allí. He aquí que las tribus celebraron consejo acerca de su muerte. Ante todo las tribus quisieron celebrar consejo para la derrota de Pluvioso. Sembrador. Volcán. Todos Los de las Espinas, Los del Sacrificio dijeron a la faz de las tribus: “Que todos se reúnen, se llamen; que no sea dejada una fracción, dos fracciones”. Todas se congregaron, se llamaron, celebraron consejo entonces. Cuando se interrogaron, dijeron: “¿Cómo vencer el proceder de los hombres Cavek Queche, pues acaban con nuestros hijos nuestra prole? No está clara la destrucción de los hombres por ellos. Si debemos acabar a causa de esos raptos, entonces sea. Pero si la potencia de Pluvioso. Sembrador, Volcán, es tan grande, entonces que ese Pluvioso sea nuestro dios: cautivadle. No han terminado ellos su victoria sobre nosotros. ¿No [somos] muchos hombres en nuestra existencia? Ahora bien, esos Cavek no son tantos en su existencia”; así dijeron cuando se congregaron todos. Una parte de las tribus respondió, diciendo: “¿Quién, pues, los ha visto bañarse cada día en el río? Si son Pluvioso. Sembrador, Volcán, entonces los venceremos primero entonces comenzará la derrota de Los de las Espinas. Los del Sacrificio”; [así] respondió aquella parte de las tribus cuando habló. “¿Cómo los venceremos?”, díjose. “Pues bien, he aquí nuestra victoria sobre ellos. Puesto que parecen mancebos cuando se les ve en el río que dos doncellas vayan allá; que sean adolescentes verdaderamente bellas, muy amables, para que venga su deseo”, se respondió: “¡Excelente! Vamos a buscar a dos adolescentes perfectas”, dijeron [yéndose] a buscar a sus hijas. Fueron verdaderamente blancas doncellas. Se les recomendó entonces a aquellas adolescentes: “Oh hijas nuestras, id al río a lavar los vestidos. Si en seguida veis a aquellos tres mancebos, desnudaos ante ellos. Si sus corazones os desean, llamadles. Si os dicen: “¿Iremos con vosotras?”, responderéis: “Sí”. Si os preguntan: “¿De dónde venís?”, ¿De cuáles amos sois hijas?”, que entonces les sea dicho: “Somos hijas de jefes”, y después: “Venga una prenda de vosotros”. Cuando os la hayan dado, si ellos desean vuestros rostros, en verdad, daos a ellos; si entonces no os dais, os mataremos. En seguida nuestro corazón estará bien. Cuando la prenda exista, traedla; será para nuestro espíritu el testimonio de que ellos han ido con vosotras”. Así hablaron los jefes cuando dieron sus órdenes a las dos adolescentes. Éstas eran: Deseable, nombre de una doncella; Agradable, nombre de la otra. Estas dos llamadas Deseable. Agradable, fueron afuera, al río, al Baño de Pluvioso, Sembrador, Volcán. Tal [fue] la decisión de todas las tribus. En seguida las adolescentes fueron, se adornaron, bellas, brillantes. Al ir adonde se bañaba Pluvioso, se adornaron. En seguida lavaron. Cuando fueron, los jefes se regocijaron, a causa de sus hijas que iban. Al llegar al río comenzaron a lavar, se desnudaron, las dos, hicieron ruido, patullando ante las piedras. Entonces aparecieron Pluvioso. Sembrador. Volcán. Llegaron allá, al borde del río, un poco sorprendidos solamente a la vista de las dos adolescentes que lavaban. He aquí que las jóvenes tuvieron vergüenza inmediatamente que llegó Pluvioso. Pero a Pluvioso no le vino deseo de las dos adolescentes. Entonces éstas fueron interrogadas: “¿De dónde venís?”, fue dicho a las dos jóvenes; fue dicho: “¿Qué queréis, al venir al borde de nuestro río?” Ellas replicaron: “Fuimos enviadas por los jefes cuando vinimos. “Id a ver los rostros de esos Pluviosos; hablad con ellos”, nos dijeron los jefes. “Que venga en seguida una prenda, si verdaderamente visteis sus rostros”, nos fue dicho”. Así dijeron las dos adolescentes, entregando su mensaje. Ahora bien, las tribus querían que las jóvenes fornicasen con los magos Pluvioso. Pluvioso, Sembrador, Volcán, dijeron, respondiendo a las dos adolescentes llamadas Deseable, Agradable: “¡Bien! La prenda de nuestra conversación con vosotras vendrá. Esperad. Iréis a llevarla a los jefes”: [así] fue dicho. Celebraron en seguida consejo con Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar: “Pintad tres vestidos, pintad los signos de nuestro ser 135; que éstos lleguen a [manos de] las tribus, que vayan con esas dos adolescentes que lavaban. Id a dárselos”. [Así] fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín. En seguida estos tres pintaron. Primero Brujo del Envoltorio pintó de los jaguares la imagen, la pintura, en la faz del vestido. En seguida Brujo Nocturno [pintó] de las águilas, la imagen, la pintura, en la faz del vestido. Guarda-Botín pintó entonces por todas partes abejas, por todas partes avispas; la imagen, la pintura, en la faz del vestido. Los tres terminaron la pintura de las tres piezas de tela que pintaban. Cuando llevaron después a las llamadas Deseable, Agradable, los diversos vestidos, Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, les dijeron: “He aquí la prenda de nuestra conversación. Id pues ante las jefes. “Pluvioso nos ha hablado realmente”, diréis. “He aquí la prenda que “traemos”, les diréis. Que se cubran con los vestidos que les daréis”. Así hablaron ellos a las adolescentes ordenándoles que se fueran. Ahora bien, los vestidos pintados, llamados Xcucaah, llegaron cuando ellas llegaron. Los jefes se regocijaron cuando vieron las manos de las adolescentes suspendiendo las imágenes. Interrogaron a las jóvenes. “¿Visteis el rostro de Pluvioso?”, fue dicho.
“Ciertamente, lo vimos”, respondieron Deseable, Agradable. “Muy bien. Si es verdad, ¿qué prenda traéis?”, dijeron los jefes. En realidad los jefes pensaban que era la señal de su pecado. Entonces los vestidos pintados fueron desenrollados por las adolescentes: por todas partes jaguares, por todas partes águilas, y por todas partes abejas, avispas, [era] la pintura en los vestidos de faz brillante: apreciaron entonces la faz, se los pusieron. Nada fue hecho por los jaguares colocados primero sobre el jefe. Entonces el jefe se puso el segundo vestido pintado, la pintura de las águilas: el jefe pensó solamente para sí mismo que estaba bien, e iba y venía a la faz [de los suyos]. Desnudó sus partes secretas a la faz de todos. Entonces el tercer vestido pintado fue colocado sobre el jefe: así las abejas, las avispas de la superficie, fueron puestas sobre él. Inmediatamente su carne fue mordida por las abejas, las avispas. No pudo soportar, no pudo sufrir, la mordedura de [aquellos] animales: entonces la boca del jefe gritó a causa de los animales de los cuales sólo la imagen estaba pintada en el vestido: la pintura de Guarda-Botín, la tercera pintura. Entonces [los jefes] fueron vencidos. En seguida las adolescentes Deseable, Agradable, fueron insultadas por los jefes. “¿Qué son esos vestidos que habéis traído? ¿Adonde fuisteis a cogerlos, oh engañadoras?”, fue dicho a las jóvenes, injuriándolas a causa de la derrota de todas las tribus por Pluvioso. Ahora bien, esas [tribus] hubieran querido que Pluvioso fuese a tener placer con aquellas Deseable, Agradable, que ellas fornicasen, y en el espíritu de las tribus, que esto fuese para tentarlo. Pero su derrota no pudo acaecer a causa de aquellos hombres Sabios. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín.

37

Entonces todas las tribus celebraron de nuevo consejo. “¿Cómo los venceremos? Verdaderamente, tal como es su ser es grande”, repitieron cuando se reunieron en Consejo. “Pues bien, los atacaremos, los mataremos; nos adornaremos con flechas, con escudos. ¿No somos numerosos? Que ni uno ni dos de nosotros se queden”, dijeron también cuando celebraron consejo. Todas las tribus se adornaron. Numerosos [eran] los matadores cuando para la matanza estuvieron reunidas todas las tribus.
Ahora bien. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín estaban en la cima del monte; Volcán, [era] el nombre del monte; estaban allí para sus engendrados 136, allí en la montaña. Sus hombres no eran numerosos, no [eran] una multitud como la multitud de las tribus: un pequeño [número] solamente: la cima de la montaña les rodeaba 137. Sin embargo, entonces fue decidida su destrucción por las tribus cuando todas se reunieron, se congregaron, cuando todas se llamaron. He aquí, pues, que todas las tribus se juntaron, todas adornadas con sus flechas, con sus escudos: innumerables eran los metales preciosos de sus ornamentos: embellecido [estaba] el aspecto de todos los jefes, los Varones; todos en verdad cumplieron su palabra. “En verdad, todos serán hechos realmente miserables. Ese Pluvioso, ese dios, es al que adoraremos si, solamente, lo hacemos prisionero”, se dijeron unas a otras [las tribus]. Pero Pluvioso sabía, y Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, sabían; conocían lo que estaba decidido, pues no tenían ni sueño ni reposo desde que se habían preparado los arqueros, los guerreros. En seguida todos aquellos guerreros se levantaron; queriendo en sus corazones atacar nocturnamente, fueron. Pero no llegaron, sino que en camino aquellos guerreros se durmieron, y después fueron vencidos por Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín. Juntos [se] durmieron en [el] camino; sin saberlo, todos acabaron por dormirse, en seguida comenzó la depilación de sus cejas, de sus barbas, por [los tres]; entonces se desprendieron los metales preciosos de sus gargantillas, de sus coronas, de sus collares; no fue sino el asta de sus lanzas a la que se le quitaron los metales preciosos 138. Para la humillación de sus rostros fue hecha su depilación, señal de la grandeza de los hombres Queche. Habiéndose despertado después, inmediatamente tomaron sus coronas y las astas de sus lanzas: no había ya metales preciosos en las astas y en las coronas. “¿Quién nos lo quitó? ¿Quién nos depiló así? ¿De dónde vinieron a robarnos nuestros metales preciosos?”, dijeron todos los guerreros. “¿Serían quizás esos engañadores que roban hombres? ¿No cesarán pronto de espantarnos? Ataquemos su ciudad; así volveremos a ver nuestros metales preciosos; esto es lo que les haremos”, dijeron todas las tribus; todas obraron según sus palabras.
Ahora bien, en reposo [estaban] los corazones de Los de las Espinas, Los del Sacrificio, que estaban en la montaña. Así, Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, habiendo celebrado un gran Consejo, hicieron fortificaciones al borde de su ciudad, no rodeándola más que de tablas, más que de espinos, su ciudad. Hicieron en seguida maniquíes semejantes a hombres; esto fue [hecho] por ellos; después los alinearon allí, en las fortificaciones; de igual modo estaban allí sus escudos, estaban allí sus flechas, ron los cuales se les adornó; en sus cabezas se les pusieron coronas de metales preciosos; se les pusieron a aquellos simples maniquíes, a aquellos simples [muñecos] construidos con madera; se les pusieron los metales preciosos que se habían ido a coger a las tribus en el camino y con los cuales los maniquíes fueron adornados por [los tres]. Éstos cavaron entonces alrededor de la ciudad. Pidieron en seguida consejo a Pluvioso. “¿Moriremos? ¿Seremos vencidos?”. Sus corazones recibieron la respuesta ante Pluvioso. “No os aflijáis. He aquí lo que pondréis contra ellos. No os espantéis”, fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín.

38

Entonces vínose a [darles] avispas, abejas que fueron a coger para erizar [la muralla]: llegadas, fueron puestas en cuatro grandes calabazas que fueron [colocadas] alrededor de la ciudad: se encerraron las abejas, las avispas, en las calabazas, para combatir con ellas a las tribus.
La ciudad fue espiada, [rodeada] de emboscadas, juzgada por los enviados de las tribus. “No son numerosos”, dijeron, pero no habían llegado a ver más que los maniquíes, los [muñecos] construidos con madera, que dulcemente se balanceaban, sosteniendo sus flechas, sus escudos, y parecían verdaderamente hombres, parecían verdaderamente matadores. Cuando las tribus los vieron, todas las tribus se regocijaron de cuán [pocos] venían. Numerosas [eran] las tribus existentes. Innumerables [eran] los hombres, los guerreros, los matadores, para matar a los de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín que estaban allí en el monte Volcán, nombre, [del monte] en donde estaban. He aquí que contaremos su llegada. He aquí que allí estaban Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Juntos estaban en la montaña con sus esposas, sus hijos, cuando llegaron todos los guerreros, los matadores; no solamente diez y seis mil. [ni] veinticuatro mil 139, de entre las tribus. Rodearon a la ciudad; vociferaban, adornados con flechas, con escudos; golpeaban sus escudos, silbaban, aullaban. Vociferaron exclamaciones, silbidos, cuando llegaron al pie de la ciudad. No había en esto nada que pudiera espantar a Los de las Espinas. Los del Sacrificio: fueron simplemente a mirar desde el reborde de las fortificaciones; fueron en orden con sus esposas, sus engendrados. Sus espíritus [fueron] solamente al encuentro de los actos, de la música, de las palabras de las tribus cuando éstas subieron a la faz del monte: poco faltaba para que acabasen [de llegar] hasta la entrada de la ciudad cuando se levantaron las cubiertas de las cuatro calabazas que estaban al borde de la ciudad; entonces salieron las abejas, las avispas, saliendo como humo del interior de cada una de las calabazas.
Así los guerreron fueron acabados por los animales que se pegaban a sus ojos, que se pegaban a sus narices, a sus bocas, a sus piernas, a sus brazos. “¿Adonde han ido a coger, adonde han ido a reunir, todo lo que hay [aquí] de abejas, de avispas?” Pegadas así, mordían los ojos; las bestezuelas se abatían furiosas sobre cada uno de los hombres. Embriagados por las abejas, las avispas, sin poder sostener sus flechas, sus escudos, [los hombres] caían sobre la haz de la tierra. Se tendían al caer ante la montaña. No sintieron que se les traspasaba con flechas, que se les tajaba con el hacha. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, no se sirvieron más que de madera podrida 140; sus esposas se pusieron a matar. Solamente una parte [del enemigo] regresó: las tribus [se] fueron a la carrera. Aquellos a quienes primero se alcanzó fueron acabados, fueron matados: no pocos hombres perecieron: [los nuestros] no mataron tanto como sus corazones perseguían, porque los animales estuvieron [también] en contra de ellos No emplearon toda su valentía: sin flechas, sin escudos, mataron.
Entonces fueron humilladas todas las tribus. Las tribus se humillaron, pues, ante la faz del Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. “Tened piedad de nuestros rostros. No nos matéis”, dijeron. “Muy bien. Pero debíais morir. Os volveréis, pues, tributarias», mientras haya días, mientras haya albas”, fue respondido. Tal fue la derrota de todas las tribus por nuestras primeras madres, [nuestros primeros] padres; sucedió allá en el monte ahora llamado Volcán.
Aquellos primeros [antepasados] se fijaron, se multiplicaron, hicieron hijas, hicieron hijos, en la cima del Volcán. Se regocijaron cuando vencieron a todas las tribus, derrotadas allá en el monte. Así hicieron: humillaron a las tribus, a todas las tribus. En seguida sus corazones reposaron. Dijeron a sus engendrados que su muerte había estado cercana cuando se había querido matarlos. He aquí que contaremos la muerte de los llamados Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar.

39

Como ellos sabían [que estaba] [próxima] su pérdida, su muerte, dieron órdenes acerca de ella a sus engendrados. Ningún signo de enfermedad. No gimieron, no tuvieron angustia, cuando dejaron su Palabra a sus engendrados. He aquí los nombres de sus engendrados. Brujo del Envoltorio engendró dos [hijos]: Qo Caib nombre del primer hijo, Qo Cavib nombre del segundo hijo, hijos de Brujo del Envoltorio, abuelos, padres, de los Cavik. He aquí también los dos que engendró Brujo Nocturno, he aquí sus nombres: Qo Acul nombre del primer hijo. Qo Acutec se llamó el segundo hijo, de Brujo Nocturno, [abuelos, padres] de los de Niha. Guarda-Botín no engendró más que uno, llamado Qo Ahau. Estos tres engendraron. Brujo Lunar no tuvo hijos. En verdad, tales son los nombres de los engendrados de Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Entonces éstos les dejaron sus órdenes. Juntos estaban los cuatro. Cantaron en la aflicción de sus corazones; sus corazones gimieron mientras cantaron: “Nosotros Vemos”, [es el] nombre del canto que cantaron cuando hicieron sus recomendaciones a sus engendrados. “Oh hijos nuestros, vamos, nos regresamos; palabras del alba, preceptos del alba, os damos”. “Oh esposas nuestras, vosotras vinisteis también de nuestra lejana comarca”, dijeron a sus esposas, haciendo recomendaciones a cada una. “Ya está preparado, está manifiesto en el cielo el Símbolo de los Jefes. Nosotros no hacemos más que regresar: hemos cumplido nuestra tarea; nuestros días están acabados. Pensad en nosotros, no nos borréis de vuestra memorial, no nos olvidéis Vosotros veréis vuestra casa, vuestro país. Prosperad. Que así sea. Seguid vuestro camino. Ved de dónde vinimos”. Así dijo su Palabra, cuando ellos ordenaron. Y entonces Brujo del Envoltorio dejó el signo de su existencia. “He aquí el recuerdo mío que o? dejo. He aquí vuestra Fuerza. He ordenado, decidido”, dijo. Dejó entonces el signo de su existencia, la Fuerza Envuelta, así llamada: su faz no se manifestaba, sino que estaba envuelta; no se la desenrollaba: a costura no aparecía porque se la envolvía sin [que fuese] visible. Así ordenaron ellos cuando se desvanecieron en la cima de la montaña. No fueron inhumados por sus esposas, sus hijos. Invisible [fue] su desaparición, su desaparecimiento: visibles sólo sus preceptos. El Envoltorio 141 volvióse preciso para los suyos, para quienes fue el recuerdo de sus padres; inmediatamente quemaron [copal] ante aquel, para ellos, recuerdo de sus padres. Entonces nacieron hombres de los jefes cuando éstos sucedieron a Brujo del Envoltorio que había comenzado, abuelo, padre, de los Cavik: pero sus hijos llamados Qo Caib, Qo Cavib, no desaparecieron.
Así murieron los cuatro, nuestros primeros abuelos, padres, cuando desaparecieron, cuando dejaron a sus engendrados, allá en el monte Volcán, allá en donde se quedaron sus hijos. Habiendo sido humillados, habiendo sido postrada su gloria, todas las tribus ya no tenían fuerza: no existían todas más que para servir cada día. [Los quichés] se acordaban de sus padres: grande [era] para ellos la gloria del Envoltorio; no la desenrollaron, sino que estaba allí en la Envoltura, con ellos. Fue llamada por ellos Fuerza Envuelta, cuando designaron, cuando dieron nombre a su Secreto dejado por sus padres, lo que hicieron en señal de su ser.
Tal fue la desaparición, la pérdida, de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, los primeros hombres que vinieron del otro lado del mar, del Este. Hacía mucho tiempo que habían venido cuando murieron, ancianos, los llamados Los de las Espinas, Los del Sacrificio.

40

[Los tres hijos primogénitos] pensaron después en ir al Oriente, pensaron en las órdenes de sus padres, no las olvidaron. Sus padres habían muerto hacía largo tiempo [cuando] se les dieron esposas de la tribu, suegros, cuando aquellos tres tornaron mujer.
Cuando partieron, dijeron: “Vamos allá adonde el sol se levanta, de donde vinieron nuestros padres”, lo dijeron al ponerse en camino. Aquellos tres, los procreados: Qo Caib, nombre de uno de los engendrados de Brujo del Envoltorio. El de todos los Cavik, Qo Acutec, nombre de uno de los engendrados de Brujo Nocturno. El de los Niha. Qo Ahau, nombre del único engendrado de Guarda-Botín, el de los Ahau-Quiché. Tales son los nombres de aquellos que fueron allá lejos, del otro lado del mar; entonces aquellos tres se fueron. Segura era su Sabiduría, era su Ciencia; su ser [no era] de hombres ordinarios. Dejaron órdenes a sus [hermanos] mayores, a sus [hermanos] menores, alegrándose de partir. “No moriremos, regresaremos”, dijeron los tres al partir. Ciertamente pasaron por el mar al llegar allá lejos a Oriente, al ir a recibir sus poderes. He aquí el nombre del [título del] jefe a cuyo país llegaron: el Gobierno de los Orientales. Entonces llegaron ante el jefe Nacxit 142 nombre del gran jefe, supremo Decididor de Palabra, de mucho poder. He aquí que él les dio las insignias del poder, todos sus atributos. Entonces vinieron las insignias de Consejero.
Consejero Lugarteniente; entonces vinieron las insignias de la fuerza del poder de Consejero, Consejero Lugarteniente. Nacxit terminó de darles los atributos del poder. He aquí los nombres: dosel, sitial con respaldo, flauta, [tambor] cham-cham, piedras negras y amarillas, garras, zarpas de puma, cráneo de jaguar, Búho [de orejas de asno], [matanza de] venado, brazaletes. [Conchitas] tat, cascabeles, cuna, pañales, caxcon, chiyom, aztapulul, todo lo que trajeron después de haber ido del otro lado del mar a recibir la escritura de Lugar de la Abundancia, los escritos, dícese, de lo que ellos insertaron en su historia. Cuando hubieron llegado, después, a la cima de la ciudad llamada Volcán, todos los Tam, los Iloc se reunieron, todas las tribus se congregaron, se alegraron de la llegada de Qo Caib, Qo Acutec, Qo Ahau, quienes volvieron a tomar allí el poder tribal. Los Rabinal, los Cakchequel, los de Tziquina-ha, se alegraron. Así aparecieron ante sus rostros las insignias de la grandeza del poder. Grande era también la existencia de las tribus antes de que ellas hubiesen acabado de manifestar su poder. [Los tres jefes] estaban allí, en Volcán. Con ellos estaban todos aquellos que habían ido al lejano Oriente y que se extendieron por la montaña; todos [eran] numerosos. Allí murieron las esposas de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín. “Cuando, después de haber dejado, [de haber] abandonado su país, vinieron, buscaron otros lugares de donde fijarse, innumerables [fueron] los lugares en donde se establecieron, designándolos, dándoles nombres. Allí se amontonaron, se reforzaron nuestras primeras madres, nuestros primeros padres”, decían antaño los hombres cuando contaban que habían abandonado, dejado su primera ciudad llamada Volcán y [que] de allí habían llegado a otra ciudad llamada Chi Quix. Se extendieron en cada cuartel de la ciudad, hicieron hijas, hicieron hijos. Allí en donde estuvieron, cuatro colinas llevaban juntas el nombre de la ciudad. Casaron a sus hijas, a sus hijos, pero por sus regalos, solamente para concluir, solamente para acabar, pusieron precio a sus hijas, lo recibieron; así, buena [era] la existencia que les proporcionaban. Entonces pasaron por cada fracción de la ciudad; he aquí los nombres: Chi Quix, Chi Chac, Humetaha, Culba-Cavinal, nombres de las colinas donde habitaron. He aquí que escogieron las colinas de su ciudad, las colinas inhabitadas, que buscaron, porque todos eran numerosos. Aquellos que habían recibido el poder en Oriente habían muerto; eran viejos cuando llegaron allí, a cada ciudad; cada una [de éstas] por donde pasaron no poseyó [mucho tiempo] sus rostros; tuvieron dolores, tormentos, cuando llegaron a las lejanas ciudades, aquellos abuelos, aquellos padres. He aquí el nombre de la ciudad adonde llegaron.

41

Chi Izmachi [es el] nombre de la colina en donde estuvo después su ciudad, en donde para siempre estuvieron. Allí creció su fuerza; pulverizaron su cal, su tierra blanca, bajo la cuarta generación de jefes. Decidieron Conacho, Belche Queh, y también el Eminente Jefe. Después gobernaron los jefes Cotuha e Iztayul, nombre del Consejero [y] del Consejero Lugarteniente; gobernaron allá en Chi Izmachi, que se convirtió en una ciudad perfecta que ellos hicieron. Tres Grandes Mansiones solamente se formaron en Iznachi, las veinticuatro Grandes Mansiones no se formaron todavía. Sus tres Grandes Mansiones se formaron: una, la Gran Mansión de los Cavek; otra, la Gran Mansión ante el” rostro de los Niha; otra también, la de los Ahau-Quiché. Solamente [como] dos serpientes [eran] las dos fracciones del pueblo. Ahora bien, en Izmachi su corazón era único; no había alertas, no había dificultades; el gobierno estaba en reposo; no había guerras, revueltas; solamente la calma, solamente la paz, en sus corazones. No había envidia, no había odio; en sus acciones, pequeña era su fuerza; no había nada importante, no había engrandecimiento. Entonces trataron de [hacer] sobrepujar 143 el escudo, allí en Izmachi, como marca de su potencia; entonces lo hicieron el signo de su fuerza, el signo también de su grandeza. Cuando esto fue visto por los Iloc entonces la guerra nació, [hecha] por los Iloc, que querían venir a matar al jefe Cotuha, no queriendo [tener] sino un jefe suyo. En cuanto al jefe Iztayul, querían castigarlo, querían que fuera castigado por los Iloc, que fuera condenado a muerte. Pero su envidia no prevaleció contra el jefe Cotuha, quien marchó contra ellos antes de que [él], [el] jefe, fuera matado por los Iloc, Tal fue el origen de la revuelta y del tumulto de la guerra. Primeramente [los Iloc] atacaron a la ciudad, fueron a matar. Querían la pérdida del rostro Queche: que ellos solos gobernasen [era] su pensamiento. Pero no llegaron más que para morir. Fueron [hechos] prisioneros, fueron [hechos] cautivos, sin que se salvasen muchos. Entonces se comenzó a sacrificarlos. Los Iloc fueron sacrificados ante los dioses: este pago de sus faltas fue hecho por el jefe Cotuha. Muchos se convirtieron en servidores, vasallos, tributarios, habiendo ido a entregarse a la derrota por la guerra contra los jefes, contra los barrancos, la ciudad 144. Sus corazones habían deseado la pérdida, el oprobio, de la faz de la jefatura Quiché: esto no pudo hacerse. Asi nacieron los sacrificios humanos ante los dioses: entonces se hizo el escudo de guerra, el origen, el comienzo, de la defensa de la ciudad Chi Izmachi. Ahí también [estuvo] el comienzo, el origen, de su fuerza, porque verdaderamente grande fue la potencia del jefe Quiché. Por todas partes jefes Sabios, sin que nadie los humillase, sin que nadie los decentase. Kilos hicieron grande el poder que comenzó allí en Izmachi. Allí aumentaron las escarificaciones [ante] los dioses, y el terror: todas las tribus, tribus pequeñas, tribus grandes, se aterrorizaron viendo la entrada de los hombres prisioneros que sacrificaron, que mataron, para [acrecentar] su fuerza, su dominación, el jefe Cotuha el jefe Iztayul, con los Niha, los Ahau-Quiché. Sólo estas tres fracciones del pueblo estaban en la ciudad llamada Izmachi. Allí comenzó también la comida, el festín para sus hijas, cuando éstas se casaban. Por esto se regocijaron los llamados las tres Grandes Mansiones; allí bebieron sus bebidas: allí comieron sus alimentos, precio de sus hermanas, de sus hijas; se regocijaron en sus corazones. Hicieron sus alimentos, sus calabazas cinceladas, en sus Grandes Mansiones. “Solamente nuestras acciones de gracias, solamente nuestras ofrendas, como signo de nuestro discurso, como signo de nuestra palabra sobre las esposas, los esposos”, decían. Allí designaron a sus clanes, sus siete tribus, sus barrios. “Unámonos, nosotros los Cavik, nosotros los Niha, y nosotros los Ahau-Quiché”, dijeron los tres clanes, las tres Grandes Mansiones. Largo tiempo habían estado allí en Izmachi cuando encontraron, cuando vieron otra ciudad, cuando abandonaron la de Izmachi.

42

Cuando se levantaron después para partir, fueron a la ciudad Gumarcaah, cuyo nombre fue dicho por los quichés cuando llegaron los jefes Cotuha, Gucumatz, todos los jefes; comenzó, [entonces] la quinta generación de hombres desde el origen del alba, el origen de las tribus, el origen de la vida, de la existencia. Hicieron allí numerosas casas; allí también hicieron la Casa de los Dioses; en el centro, en la cima de la ciudad, la pusieron cuando llegaron, cuando se fijaron.
En seguida su potencia creció todavía. Numerosas, considerables, [eran] sus Grandes Mansiones, cuando éstas celebraron Consejo; se reunieron, se subdividieron, porque habían nacido sus querellas; se envidiaban por el precio de sus hermanas, el precio de sus hijas, ya no ofrecían sus bebidas ante sus rostros. He aquí el origen de sus subdivisiones cuando se efectuó el lanzamiento de los huesos, de los cráneos de los muertos, que ellos se arrojaron. Entonces se separaron en nueve clanes; habiendo acabado la querella de las hermanas, de las hijas, se ejecutó la decisión de que gobernarían veinticuatro Grandes Mansiones, y esto sucedió. Hacía mucho tiempo que todos [los hombres] habían llegado allá a su ciudad cuando ajustaron las veinticuatro Mansiones allí en la ciudad de Gumarcaah. Bendecida por el Santo Obispo, esta ciudad está vacía, abandonada 145. Allí llegaron a ser poderosas, reunieron brillantemente sus bancos, sus sitiales con respaldo; todas las faces de su fuerza habían sido distribuidas a cada uno de los jefes: nueve clanes fueron asignados a los nueve jefes de los Cavik, nueve a los jefes de los Niha, cuatro a los jefes de los Ahau-Quiché; dos a los jefes de los Zakik; llegaron a ser numerosos; numerosos también [los subalternos] detrás de los jefes; éstos [eran] solamente los primeros a la cabeza de sus hijos, de su prole; muchos [sub] clanes [fueron asignados] a cada uno de los jefes. Diremos los nombres [de los títulos] de esos jefes, cada uno para cada una de las Grandes Mansiones.
He aquí los nombres [de los títulos] de los jefes ante la faz de los Cavik. He aquí los nombres de los primeros jefes: Consejero, Consejero Lugarteniente, El de Pluvioso, El de los Poderosos del Cielo, Gran Elegido de los Cavik, Hombre del Consejo de Chituy, Colector de Impuestos de Quehnay, Hombre del Consejo del Juego de Pelota de Tzalatz, Orador Lugarteniente. Tales son los jefes ante la faz de los Cavik, los nueve jefes asignados [cada uno] a cada una de las Grandes Mansiones de las cuales serán vistas [más adelante] las faces.
He aquí los jefes ante la faz de los Niha. He aquí los primeros jefes: Jefe-Eminente, Jefe Hablador de los Hombres, Eminente Lugarteniente, Gran Lugarteniente, Orador Lugarteniente, Gran Elegido de los Niha, El de Sembrador, Jefe Reunidor, de los Festines de Zaklatol, Gran Colector de Impuestos de Yeoltux; los nueve jefes ante la faz de los Niha.
He aquí en seguida a los Ahau-Quiché. He aquí los nombres de sus jefes: Hablador de los Hombres, Jefe Colector de Impuestos, Jefe Gran Elegido de los Ahau-Quiché, Jefe [de Los] de Volcán; cuatro jefes ante la faz de los Ahau-Quiché, asignados a [cuatro] Grandes Mansiones.
Dos clanes de los Zakik tuvieron también jefes: [El de] la Gran Mansión Florida, Eminente de los Zakik; estos dos jefes [tenían] cada uno una Gran Mansión.

43

Así se completaron los veinticuatro jefes, y las veinticuatro grandes Mansiones existieron. Entonces crecieron la fuerza, la dominación, en Quiché; entonces se ilustró, entonces dominó la grandeza de la raza Quiché. Entonces fue pulverizada la cal, fue pulverizada la tierra blanca, para el barranco, la ciudad. Las tribus pequeñas, las tribus grandes, vinieron adonde estaba el nombre del jefe que [hacía la] grandeza del Quiché; entonces nacieran la fuerza, la dominación. Entonces nacieron la Casa de los Dioses y las casas de los jefes. [Éstos] no las edificaron, no trabajaron en ellas, no hicieron [ellos mismos] las casas; no hicieron ni siquiera la Casa de los Dioses; [todo esto no fue hecho] más que por sus hijos, su prole, [quienes se habían] multiplicado 146. Éstos no fueron tomados por violencia, por astucia, por rapto; en verdad sobre cada uno de ellos [gobernaban] sus jefes [propios] 147. Numerosos eran los hermanos mayores, los hermanos menores. Reunieron sus existencias. Acrecieron el renombre de cada uno de los jefes. Verdaderamente preciosa, verdaderamente grande, [era] la potencia de los jefes; el respeto hacia los jefes creció, y su gloria nació por los hijos, la prole, cuando se multiplicaron también los del barranco, los de la ciudad. Ciertamente, no todas las tribus vinieron a darse así, como cuando durante la guerra se habían humillado los barrancos, las ciudades, sino que por los jefes Sabios se ilustraron el jefe Gucumatz, el jefe Cotuha. En verdad, aquel Gucumatz llegó a ser un jefe Sabio. Una hebdómada para subir al cielo; una hebdómada caminaba para descender a Xibalbá. Una hebdómada él era serpiente, se volvía realmente serpiente: una hebdómada se hacía águila, una hebdómada también jaguar, se volvía verdaderamente la imagen del águila, del jaguar; una hebdómada aún, sangre coagulada, volviéndose solamente sangre coagulada. Verdaderamente, la existencia de aquel jefe Sabio espantaba ante su rostro a todos los jefes. El rumor se divulgó; todos los jefes conocieron la existencia de aquel jefe Sabio. Tal fue el origen de la grandeza del Quiché cuando el jefe Gucumatz hizo aquellos signos de su grandeza. Su faz no se perdió en los corazones de los nietos, de los niños. Él no hizo aquello para que hubiese un jefe Sabio sino para, por su existencia, hacer someterse a todas las tribus, para, por sus actos, estar solo a la cabeza de las tribus 148. Aquellos jefes Sabios llamados Gucumatz [y Cotuha]fueron la cuarta generación de jefes y verdaderos Consejero. Consejero Lugarteniente. Quedó su posteridad, su descendencia, que tuvo la fuerza la dominación cuando engendraron hijos que hicieron mucho. Así fueron engendrados Tepepul, Ztayul, cuyo gobierno fue la quinta generación: fueron jefes: cada generación de jefes engendró.

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He aquí ahora los nombres de la sexta generación de jefes, los dos muy grandes jefes: E-gag-Quicab, nombre de un jefe; Cavizimah, nombre del otro. Quicab, Cavizimah, hicieron mucho; engrandecieron el Quiché por su existencia verdaderamente sabia. He aquí la humillación, la destrucción, de los barrancos, de las ciudades, de las tribus pequeñas, de las tribus grandes, muy cercanas, entre las cuales estaban antaño la ciudad, la colina, de los Cakchequel, la Chuvila 149 actual, y la colina de los Rabinal, la Pamaca 150, la colina de los Caok, la Zaka-baha 151, así como la ciudad de Zakuleu 152, Chuvi-Migina 153, Xelahu 154, Chuva-Tzak 155, y Tzolohche 156. Quicab los detestaba; hizo la guerra; en verdad, él humilló, destruyó, los barrancos, las ciudades, de los Rabinal, de los Cakchequel, de los Zakuleu. Llegó, venció, a todas las tribus. Quicab llevó lejos sus armas. Cuando una fracción, dos fracciones, no traían el tributo de todos sus bienes, él humillaba a sus ciudades. Las tribus trajeron el tributo ante Quicab, Cavizimah. Entraron en servidumbre; fueron desangradas, fueron asaetadas en los árboles; no tuvieron ya gloria, no tuvieron ya renombre. Tal fue la destrucción de las ciudades, al instante destruidas sobre la tierra. Como hiere el relámpago y destruye a la piedra, [Quicab] aterrorizaba de súbito, sometía a las tribus. Delante de Colché, un montículo de piedras es hoy la señal de una ciudad; poco falta para que no esté tallada como si él la hubiera cortado con el hacha; allá, en el valle llamado Petatayub, está visible ahora; todos los hombres vieron al pasar ese testimonio de la bravura de Quicab. No se le pudo matar, no se le pudo vencer. Verdaderamente era un Varón; tomó los tributos de todas las tribus. Cuando, habiendo celebrado consejo, todos los jefes fueron a fortificar los contornos de los barrancos, los contornos de las ciudades, él humilló a las ciudades de todas las tribus. Después salieron los guerreros exploradores, fueron creados los clanes que debían habitar en las colinas [abandonadas]. “Si la tribu volviera a habitar la ciudad”, decían todos los jefes, uniendo sus Sabidurías. [Los guerreros] iban entonces a los lugares designados. “Como nuestra muralla, como nuestro clan, como nuestras empalizadas, nuestras fortalezas, será esto. Que ésta sea nuestra valentía, nuestra bravura”, decían todos los jefes en los lugares indicados, cada uno para su clan, para combatir a los guerreros [enemigos]. Cuando esto fue ordenado, fueron a los lugares designados a habitar el país de las tribus; fueron para esto a aquellas regiones. “No os asustéis si hay guerreros que marchan contra vosotros para mataros; venid aprisa a decir [me] lo; yo iré y los mataré”, les dijo Quicab cuando dio sus órdenes a todos y al Eminente, al Hablador de los Hombres. Entonces fueron los arqueros, los honderos, así llamados; no fueron más que los antepasados, los padres, de todos los hombres Queche; estaban en cada colina, solamente para guardar las colinas, solamente para velar sobre las flechas, las hondas, para guardar [las] [contra] la guerra, cuando fueron. Sin alba diferente, sin dioses diferentes, solamente para fortificar sus ciudades 157. Entonces todos aquellos [ocupantes] salieron: Los de Uvila, Los de Chutimal, Zakiya, Xahbaquieh, Chi-Temah, Vahxalahuh, con los de Cabrakán, Chabicak-Chi-Hunahpu, con Los de Maká, Los de Xoyabah, Los de Zakcabaha, Los de Zihaya, Los de Migina, Los de Zelahub, de las llanuras, de los montes; salieron a velar sobre la guerra, a guardar la tierra adonde iban por [orden de] Quicab, Cavizimah, Consejero, Consejero Lugarteniente, y del Eminente, el Hablador de los Hombres, los cuatro jefes. Fueron enviados para velar sobre los guerreros [enemigos] de Quicab. Cavizimah, nombres de los dos jefes ante los Cavik; de Quemá, nombre del jefe ante los Niha; de Achak-lboy, nombre del jefe ante los Ahau-Quiché. Tales son los nombres de los jefes que enviaron, que expidieron, cuando sus hijos, su prole, fueron a las colinas, a cada colina. Primero fueron. [En seguida] llegaron prisioneros, llegaron cautivos, ante Quicab. Cavizimah el Eminente, el Hablador de los Hombres. Los arqueros, los honderos, hicieron la guerra, hirieron prisioneros, hicieron cautivos. Aquellos guardianes llegaron a ser Varones; su renombre, su memoria, se acrecentaron por los jefes cuando regresaron a darles lodos sus prisioneros, sus cautivos. En seguida se unieron los consejos de los jefes: Consejero. Consejero Lugarteniente. Eminente, Hablador de los Hombres. De allí salió la Decisión de que aconteciere lo que aconteciere, ellos serían los primeros, sus cargos representarían a los clanes. “Yo Consejero, yo Consejero Lugarteniente: Consejero es mi dignidad, como tú Jefe Eminente: la potencia de los Eminentes existirá”, dijeron todos los jefes cuando tomaron su Decisión. Lo mismo hicieron los Tam, los Iloc. De rostros iguales [fueron] las tres fracciones del Quiché, cuando tomaron posesión, cuando fueron escogidos, los primeros de sus hijos, de su prole. Tal fue la Decisión tomada, pero no fue tomada allí, en el Queche. Los nombres subsisten de las colinas en donde tomaron posesión los primeros de los hijos, de la prole, estando entonces cada uno en su colina y habiéndose reunido juntos. Xebalax, Xecamac, [son los ] nombres de las colinas en donde tomaron posesión en donde llegaron al poder. Esto se hizo en Chulimal. Tales fueron su elección, su loma de posesión, y la designación de veinte Eminentes, de veinte Consejeros, por el Consejero, el Consejero Lugarteniente. El Eminente, el Hablador de los Hombres. Tomaron posesión de su cargo todos los Eminentes, Consejeros, once Grandes Elegidos. Eminente Jefe, Eminente de los Zakik, Eminente de los Varones, Consejeros de los Varones, Carpinteros de los Varones, Cima de los Varones; tales son los nombres [de las dignidades] de Varones que ellos crearon, que ellos escogieron, que ellos nombraron, en sus bancos, sus sitiales con respaldo, los primeros de los hijos, de la prole, de los hombres Quiché, los exploradores, los oidores, los arqueros, los honderos; murallas, puertas, empalizadas, fortalezas, [hubo] alrededor del Quiché. Lo mismo hicieron los Tam, los Iloc; los primeros de los hijos, de la prole, que estaban en cada colina, tomaron posesión, fueron escogidos.
Tal fue el origen de los Eminentes-Consejeros, de las dignidades de cada clan hoy; así fue su aparición cuando éstas aparecieron por [orden de los] Consejero, Consejero Lugarteniente, y del Eminente, del Hablador de los Hombres, cuando éstas surgieron.

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He aquí que diremos los nombres de las Casas de los Dioses. En verdad, la casa se llamaba con el nombre del dios. Grandísimo Edificio de Pluvioso, [era el] nombre del edificio, de la casa de Pluvioso, de los Cavik. Sembrador, nombre del edificio, de la casa de Sembrador, de los Niha. Volcán, nombre del edificio, de la casa del dios de los Ahau-Quiché. Mansión Florida que se ve en Cahbaha, nombre de otro grandísimo edificio en donde estaba una piedra 158 adorada por los jefes Quichés, adorada por toda la tribu. La tribu comenzaba el sacrificio ante Pluvioso; en seguida el Consejero, el Consejero Lugarteniente, adoraba también; finalmente íbase a dar las plumas, los tributos, ante los jefes. He aquí los jefes que ellos sostenían, que ellos alimentaban; el Consejero, el Consejero Lugarteniente. Ellos habían fundado la ciudad, aquellos grandes jefes, aquellos hombres Sabios, aquellos jefes Sabios, Gucumatz, Cotuha, así como los Sabios jefes Quicab, Cavizimah. Sabían si la guerra se haría. Todo se les manifestaba; veían si habría muerte o hambre o revuelta. Igualmente sabían adonde estaba la manifestación, adonde estaba el Libro llamado por ellos Libro del Consejo. No solamente así era grande la existencia de los jefes, [sino que] grandes también [eran] sus ayunos, pago de los edificios, pago del poder por ellos. Largo tiempo ayunaban, sacrificaban ante sus dioses. He aquí su modo de ayunar. Nueve hombres ayunaban; otros nueve sacrificaban, incensaban; trece hombres más ayunaban, y trece sacrificaban, incensaban, ante Pluvioso, ante su dios; no comían más que zapotillos rojos, zapotes matasanos, frutas; no [tenían] tortillas para comer; o diecisiete hombres sacrificaban o diez [y siete] 159 ayunaban; no comían verdaderamente mientras cumplían los grandes preceptos, ese signo del ser de los jefes 160. No tenían esposas con las cuales dormir; permanecían solos, se guardaban de ellas, ayunaban; solamente estaban a diario en la Casa de los Dioses, no haciendo más que adorar, incensar, sacrificar. Allí estaban por la tarde, al alba. Solamente gemían sus corazones, solamente gemían sus vientres, pidiendo la felicidad, la vida, para sus hijos, su prole, y también su potencia, levantando sus rostros al cielo. He aquí su ruego a los dioses cuando pedían, he aquí el gemido de sus corazones: “¡Salve, Bellezas del Día, Maestros Gigantes, Espíritus del Cielo, de la Tierra, Dadores del Amarillo, del Verde, Dadores de Hijas, de Hijos! Volveos [hacia nosotros], esparcid el verde, el amarillo 161, dad la vida, la existencia, a mis hijos, [a] mi prole. Que sean engendrados, que nazcan vuestros sostenes, vuestros nutridores, que os invoquen en el camino, [en] la senda, al borde de los ríos, en los barrancos, bajo los árboles, bajo los bejucos. Dadles hijas, hijos. Que no haya desgracia, ni infortunio. Que la mentira no entre detrás de ellos, delante de ellos. Que no caigan, que no se hieran, que no se desgarren, que no se quemen. Que no caigan ni hacia arriba del camino, ni hacia abajo del camino. Que no haya obstáculo, peligro, detrás de ellos, delante de ellos. Dadles verdes caminos verdes sendas. Que no hagan ni su desgracia ni su infortunio vuestra potencia, vuestra hechicería. Que sea buena la vida de vuestros sostenes, de vuestros nutridores, ante vuestras bocas, ante vuestros rostros, oh Espíritus del Cielo, oh Espíritus de la Tierra, oh Fuerza Envuelta, oh Pluvioso, Sembrador, Volcán, en el cielo, en la tierra, en los cuatro ángulos, en las cuatro extremidades. En tanto que exista el alba, en tanto que exista la tribu, que estén ellos ante vuestras bocas, [ante] vuestros rostros, oh dioses”. Así [rogaban] los jefes cuando adentro [de la Casa de los Dioses] ayunaban los nueve hombres, los trece hombres, los diecisiete hombres. Ayunaban durante el día. Sus corazones gemían sobre sus hijos, su prole, y sobre todas las esposas, los engendrados, cuando cada uno de los jefes hacía su oficio. Ese era el precio de su “blanca” vida, el precio de su poder, de aquel poder de Consejero, Consejero Lugarteniente, Eminente, Hablador de los Hombres 162. De dos en dos entraban [en funciones], se reemplazaban, encargados de la tribu y de todos los hombres Queche. Única [era] la fuente de su historia, la fuente de su sostén, [de su] alimento. Semejante [era] la fuente de su historia, semejantes también las acciones de los Tam, de los Iloc, y de los Rabinal, de los Cakche-quel, [de] Los de Tziquinaha, Tuhalaha, Uchabaha; entonces única palabra y oído [había] entre los Queche cuando hacían todo aquello. No solamente gobernaban así, sino que [además] no ponían aparte los dones de sus sostenes, de sus nutridores, sino que [con ellos] hacían alimentos, bebidas 163. No les pagaban. Habían ganado, habían arrebatado su poder, su fuerza, su dominación 164. No solamente se humillaron así los barrancos, las ciudades, [sino que] las tribus pequeñas, las tribus grandes, dieron de buen grado 165, llegaron jadeítas, llegaron metales preciosos y llegaron ámbar, gigantescos puñados, gigantes con esmeraldas, con piedras preciosas, llegaron verdes guirnaldas; estos tributos de todas las tribus llegaron ante los jefes Sabios Gucumatz, Cotuha, y ante Quicab, Cavizimah, Consejero, Consejero Lugarteniente, [y ante] el Eminente, el Hablador de los Hombres. Ciertamente, aquello no era poca [cosa], y no eran pocas las tribus que [aquellos jefes] habían vencido; de numerosas fracciones de tribus venía el tributo al Queche: y ellas sintieron, sufrieron pesadumbre. [No fue] aprisa, sin embargo, como nació la Fuerza [de aquellos jefes] Gucumatz fue el origen de la grandeza del poder, el comienzo del engrandecimiento, y el engrandecimiento del Quiché. He aquí que pondremos en orden las generaciones de los jefes con sus nombres; nombraremos a todos los jefes.

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He aquí las generaciones, el orden, de todos los gobiernos que tuvieron su alba en Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar, nuestros primeros abuelos, nuestros primeros padres, cuando se mostró el sol, cuando se mostraron la luna, las estrellas. He aquí que vamos a comenzar las generaciones, el orden de los gobiernos, desde el origen de [su] tronco hasta la entrada [en funciones] de los jefes, y cuando entraba [en posesión del cargo], cuando moría, cada generación de jefes, de abuelos, con la jefatura de toda la ciudad, cada uno de los jefes. He aquí que se manifestará el rostro de cada uno de los jefes, he aquí que se manifestará cada rostro, de cada uno de los jefes quichés.

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GRANDES MANSIONES DE LOS CAVIK

Brujo del Envoltorio, origen de los Cavik.
Qo Caib, segunda generación, después de Brujo del Envoltorio.
Balam Conaché 166 comenzó [las funciones de] Consejero; tercera generación.
Cotuha, Ztayul 167, cuarta generación.
Gucumatz, Cotuha, origen de los jefes Sabios, fueron la quinta generación.
Tepepul, Ztayul, sexto orden.
Quicab 168 Cavizimah 169, el séptimo cambio del poder; igualmente Sabios.
Tepepul e Iztayub, octava generación.
Tecum 170, Tepepul, novena generación de jefes.
Vahxaki-Caam 171, Quicab, décima generación de jefes.
Vukub-Noh 172, Cavatepech 173 undécimo grado de jefes.
Oxib-Quieh 174, Beleheb-Tzi 175, duodécima generación de jefes; gobernaban cuando vino Donadiú; fueron ahorcados por el jefe Caxtilan.
Tecum, Tepepul, fueron tributarios ante los hombres Caxtilan; dejaron hijos; decimotercia generación de jefes.
Don Juan de Rojas, don Juan Cortés, decimocuarta generación, fueron engendrados por Tecum, Tepepul.
He ahí las generaciones, el orden, del gobierno de los jefes Consejero, Consejero Lugarteniente, ante la faz de los Cavik-Quiché.
He aquí que diremos otra vez los clanes. He aquí las Grandes Mansiones de cada uno de los jefes 176 después del Consejero, del Consejero Lugarteniente; he aquí los nombres de las nueve Grandes Mansiones y los nombres de las jefaturas de cada Gran Mansión.
jefe Consejero, [jefe supremo de Gran Mansión: Cu Ha, nombre de la Gran Mansión.
Jefe Consejero Lugarteniente: Tziquiná, nombre de la Gran Mansión [de la cual era jefe supremo].
Gran Elegido de los Cavek. [jefe] supremo de Gran Mansión.
Jefe El de Pluvioso, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Jefe El de los Poderes del Cielo, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Hombre del Consejo de Chituy [jefe; supremo de Gran Mansión.
Colector de Impuestos de Quehnay, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Hombre del Consejo en la Sala [del juego] de Pelota de Tzalatz-Xcuhxeha, [jefe supremo de Gran Mansión.
Dominador de los Extranjeros, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Tales son los nombres de los clanes de los Cavik. Numerosos los hijos, los engendrados, detrás de esas nueve Grandes Mansiones.

 

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GRANDES MANSIONES DE LOS NIHA

He aquí las nueve Grandes Mansiones de los Niha. Diremos primero las generaciones de su gobierno. Único fue el tronco, el origen, antes del nacimiento del día, del nacimiento del alba, para los hombres.
Brujo Nocturno, primer abuelo, padre.
Qo-Acul, Qo-Acutec, segunda generación.
Qo-Chahuh, Qo-Tzibaha 177, tercera generación.
Beleheb Gih 178, cuarta generación.
Cotuha, quinta generación de jefe.
Batza, sexta generación.
Ztayul, en seguida, séptima generación.
Cotuha, octavo orden de gobierno.
Beleheb Gih, noveno grado.
Quema, así llamado, décima generación.
Ahau-Cotuha 179, undécima generación.
Don Christóval, así llamado, gobernó ante la faz de los hombres Caxtilan.
Don Pedro de Robles 180, Jefe Eminente, ahora.
Éstos son todos los jefes habidos sucesivamente [como] Jefes Eminentes.
He aquí que diremos en seguida la jefatura de cada Gran Mansión.
Jefe Eminente, el primer jefe ante los Niha, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Jefe Hablador de los Hombres [jefe] supremo de Gran Mansión.
Jefe Eminente Lugarteniente, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Gran Lugarteniente [jefe] supremo de Gran Mansión.
Orador Lugarteniente, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Gran Elegido de los Niha, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Jefe [El de] Sembrador, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Jefe de los Festines, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Gran Colector de Impuestos de Yeoltux, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Tales son las Grandes Mansiones de la faz de los Niha, tales son los nombres que designan a los clanes de los Niha.
Numerosos [son] también los hombres de los clanes de cada uno de los jefes de quienes dijimos primero los nombres.

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GRANDES MANSIONES DE LOS AHAU-QUICHÉ

He aquí también a los de los Ahau-Quiché. He aquí al abuelo, al padre:
Guarda-Botín, primer hombre.
Qo-Ahau, nombre del jefe de la segunda generación.
Caklacán 181.
Qo-Cozom.
Comahcun.
Vukub-Ah 182.
Qo-Camel183.
Coyabacoh.
Vinak-Bam.
Tales son los jefes ante la faz de los Ahau-Quiché, y tales [son] las generaciones, los grados.
He aquí los nombres [de los títulos] de los jefes en las Grandes Mansiones; cuatro Grandes Mansiones solamente:
Hablador de los Hombres, nombre del primer jefe, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Colector de Impuestos de los Ahau [Quiché], segundo jefe, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Gran Elegido, de los Ahau [Quiché], tercer jefe, [jefe] supremo de Gran Mansión.
[El de] Volcán, cuarto jefe, [jefe] supremo de Gran Mansión.
Así cuatro Grandes Mansiones de la faz de los Ahau-Quiché.
Había pues tres Grandes Elegidos como padres escogidos por todos los jefes quichés. Juntos se reunían los tres Elegidos, aquellos engendradores, aquellas madres, de la palabra, aquellos padres de la palabra. Bastante grande [era] el ser de los tres Elegidos 184. [El primero], Gran Elegido ante la faz de los Niha; el segundo. Gran Elegido de los Ahau [Quiché], ante la faz de los Ahau-Quiché; el tercero, Gran Elegido [de los Cavek]; tres Elegidos, cada uno ante la faz de su clan.
Tal fue la existencia del Quiché, porque ya no hay está perdido, aquello que hacía ver lo que fueron antaño los primeros jefes. Así, pues, es el fin de todo el Quiché llamado Santa Cruz 185.

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NOTAS

1 Popol-Vuh: Consejo [de los Jefes]. Libro.

2 Zac: “blanco, blancura, luz, alba del día, alba [comienzo] de una cosa y más especialmente de la civilización sedentaria, bello, bien, bueno, belleza, felicidad, etc.; marca de superlativo [los otros nombres de color también]“. Por la multiplicidad de sus sentidos esta palabra es una incomodidad para la traducción.

3 “Sombra”: opuesta aquí a “alba”, indica los tiempos precedentes a la civilización sedentaria, y particularmente la época de las emigraciones.

4 El universo, compuesto de tres cuadriláteros [cielo, tierra, inundo subterráneo], [Con el hombre central se tienen, pues, 13 puntos, De ahí, 4 ángulos, 4 puntos cardinales para la tierra.

5 "Dicho": ordenado, mandado. Dioses de un pueblo constructor hacen medir.

6 Hijo, prole: subordinados, administrados, vasallos.

7 Antes de los mundos solares actuales, hay mundos en la noche, noche a medias alumbrada por una luz difusa, emanada de los dioses: en esos mundos, una humanidad, a veces inferior, a veces semidivina [Cf. Perú, California, etc.]; pero, antes de esta humanidad, antes de la creación [que no es ex nihilo], la materia preexistente está revuelta en el agua.

8 Sus jeroglíficos, y también el nombre de los símbolos envueltos [ver más lejos: Bandas Envolventes. Fuerza Envuelta] que transportan las tribus en su emigración; puede tratarse aquí de una forma serpentina y de un envoltorio emplumado.

9 Sabiduría. Ciencia, Pensamiento, siempre mágicos.

10 La palabra, la palabra de mando, de construcción, de formación, la palabra que instantáneamente da la forma a la materia; la pronunciación del nombre exacto, del nombre “justo de voz”, obra sobre la materia, forma, “crea”; habiendo dicho los dioses la palabra justa para tierra, ésta nace al instante. [Cf. el ñispa peruano.]

11 El “Do ut des” obra siempre. Si el hombre invoca a los dioses para que ellos le sostengan, le nutran, éstos le “crean” para que espiritual y materialmente, él les sostenga, les nutra.

12 Descontentos de su propio error, los dioses “cambian” sus promesas, castigan a las víctimas de su torpeza.

13 Palabra: Decisión.

14 Construidos, formados: criaturas [pero no ex nihilo].

15 No hay aquí, ciertamente, una alusión, ni siquiera irónica [Cf. otros pasajes del Libro y de otros textos], a la creación cristiana, sino más bien la experiencia de pueblos modeladores, escultores.

16 El “Tzité” [Erythrina corallodendron. Árbol de Coral, vulgarmente llamado Pito, en Guatemala] y el maíz servían y sirven para la disposición que presenten después de ser arrojados, para predecir el porvenir. [Cf. Códices.]

17 “Disponeos para el augurio. “

18 Qtz significa picar y avergonzar. Aquí se ruega a los Espíritus del Cielo que piquen los granos, que los dispongan bien; sería inadmisible que se les invitara a avergonzar. Los grandes dioses, pues, pueden mandar a la suerte o, por lo menos, influir sobre ella.

19 “Ni avergoncéis”, expresión muy frecuente.

20 Zibak: sasafrás. [Un vocabulario da: el corazón de la hierba con que se hacen las esteras "petates"],

21 Manifestar su rostro: mostrarse.

22 “Nuestros dientes. “

23 Qoy, mono muy pequeño que vive, sobre todo, en las alturas de la Vera-Paz.

24 Esta lisonjera apreciación de una humanidad frustrada no tiene nada de sorprendente en boca de un personaje que el autor presenta como un falso dios y al cual, en consecuencia, hace desempeñar un papel más bien ridículo. Es justamente esta idea de depreciación de Guacamayo y de sus hijos lo que ha arrastrado al escritor a colocar su historia en este lugar, a fin de unirlos a eso? hombres frustrados que no pueden vivir sino antes del alba de la civilización y antes de la aparición de los astros. Lógicamente, en efecto, este episodio, quizás de origen extranjero, hubiera debido estar colocado entre las luchas de la primera y de la segunda, generación de dioses engendrados contra los dioses de las tinieblas, y después del nacimiento y de los primeros actos de los Maestros Magos de la segunda generación, es decir, entre los párrafos 15 y 16.

25 ¿ Puede hacerse una aproximación entre Principal Guacamayo- dios no quiché, a la vez Sol y Luna, y el mexicano y bimorfo Texcatlipoca “Brillante Espejo; Astro”? Cierto es que Tlatlauhaut Tezcatlipoca es el Rojo Astro, el Sol, pero Yayauqui Tezcatlipoca “Negro [Obscuro, Pálido] Astro” es el Sol de la Obscuridad, del Mundo Subterráneo, que va del Oeste al Este durante la noche. No parece haber desempeñado el papel de Luna; si lo ha desempeñado ha debido ser un efecto del sincretismo de los últimos tiempos aztecas. Algunas variantes del Yamato Rumi hacen nacer de un espejo a la diosa japonesa del Sol.

26 Esta designación como falso dios lo demonio] se aplica apropiadamente a las divinidades de las religiones enemigas, sobre todo vecinas. Siendo el Guacamayo símbolo del fuego solar, era dios-sol entre los mayas, los zotziles, etc.

27 Su esplendor no va más allá de su sitial.

28 El mundo semitenebroso señalado en una nota precedente.

29 Al parecer, se precisa que son “dioses” por oposición a Guacamayo. Numerosos pueblos han practicado un doble evemerismo presentando como históricos hechos y seres míticos, y transformando en mitos a hechos y a seres históricos. [Cf. por ejemplo, en el Kalevala: la lucha de Kaleva y de Pohja, de los finlandeses y de los lapones.] Aquí la leyenda mítica de la lucha de los dioses celestes contra dioses terrestres contiene una parte histórica.

30 Casi todos los pueblos describen a sus propios países en sus leyendas de creación. Así, las montañas aquí designadas existen en Guatemala o están próximas a Guatemala. Sin embargo, no a todas se las ha identificado con seguridad. Yaxicanul parece ser el Gag-zanul de los Cakchiqueles; Gagxanul puede traducirse por “desnudado, despojado por el fuego”, lo que responde a la leyenda de los Anales de los Xahil; si se leyera Yaxcanul en lugar de Yax-canul, canul significaría “desnudado”. Es el Volcán de Santa María cerca de Quetzaltenango. Hunahpu, “Maestro Mago”, parece ser el Volcán de Agua, y no el de Fuego, cerca de Antigua. Propongo las traducciones siguientes: Mocamob “Espanto? [terrores]“, Pecul, “Cavernoso”, Chírak “Mora de Fuego”.

31 Tapal, el nanche de México, árbol de pequeñas frutas amarillas, agradables y perfumadas.

32 Qaxtok: “engañador, embustero” y, por tanto, astuto, taimado; epíteto honorable, sobre todo para dioses; los españoles lo dieron al Maligno, al Diablo.

33 Precisión de carácter antiguo de la Pareja Mágica de Abuelos.

34 Uno de los más antiguos principios de la magia en todos los países es que el conocimiento exacto del nombre [sagrado] de un individuo, de un pueblo, de una ciudad, de un dios, vuelve dueño de lo nombrado: esto es, una consecuencia lógica de la potencia [creadora, destructora, etc.] atribuida a la palabra; por tanto, los héroes del Libro ocultan con cuidado sus nombres verdaderos y aun sus parentescos, sus países; cuando se conocen sus nombres, se arreglan para que los adversario? los apliquen mal como en la lucha de las dos generaciones de Maestros Magos engendrados contra los dioses de la muerte.

35 “Tened piedad de mí. “

36 “Perdió su importancia. “

37 400, en numeración vigesimal, es la unidad de tercer orden. En “literatura” de la América Media, significa “grandísima cantidad, muchedumbre” [Cf. "10. 000" en China]. La mayoría de los americanistas asimila esos 400 jóvenes- a los dioses mexicanos de las bebidas fermentadas. Esta interpretación carece de base, pues la embriaguez final, y, menos aún, el número 400, no son pruebas. Yo los acercaría más bien [no afirmo nada] a los cuatrocientos Huitznahua “Brujos Meridionales” de la leyenda de Huitzilopochtli. “el Diestro [Guerrero] que mira al Sur”.

38 Motz: Brasseur y Ximénez ven en ella a las pléyades; los mexicanos llamaban Montón o Mercado a esta constelación.

39 Ek Aunque en maya sea ese el “palo Campeche”, la asociación, con el Alziak [Fillandisis usneoides] en el párrafo 32 me hace aceptar la definición del Ek dada por Brasseur: planta silvestre de grandes hojas, que los indio» actuales emplean para adornar sus arcos de triunfo.

40 Pahac: significado desconocido. [Paac: anona.]

41 Es decir, el carapacho vacío, semejante así a la concha de una tortuga.

42 Meaván. De nuevo, un empréstito a la geografía real; montaña muy alta, bañada al Sur y al Oeste por el Chixoy. Podría traducirse su nombre por “Sembrados [Garillas, Campos] Rotos [doblados, encorvados]“, pues la leyenda dice que el monte se dobló, se encorvó, se rompió.

43 El domicilio predilecto, y por tanto el lugar de mayor potencia, de los dioses luminosos, es el Este.
44 Gigante de la Tierra, está aquí en el papel especial de dios de los temblores de tierra. [En Guatemala hay 30 volcanes].

45 Siempre.

46 “Marchad delante, guiadnos”.

47 Disparan con cerbatana mágicamente; por lo demás, enviados de los Maestros Gigantes, deben poder lanzar el rayo.

48 Exactamente: “Horadaron fuego”, id est “obtuvieron fuego” por fricción de madera.

49 Zak cabs, “blanca tierra”, el tizalt “creta de los mexicanos; es el polvo con el cual se pintaba a la víctima; estar untado con ella o comer lo que estaba untado con ella, equivalía a sacrificarse.

50 Después de los dioses primordiales, sin padres ni madres, vienen, como en otros muchos países, los dioses engendrados; aquí hay dos generaciones de ellos. Maestros Magos como sus padres. Estas dos generaciones son engendradas en la noche, antes de la aparición de los astros.

51 Nicbachin: “augur”: aquí sería preferible quizá, en vista de sus conocimientos variados, traducir por “asimiladores”.

52 Muchos pueblos de la Tierra tienen en gran favor el juego de pelota; simbolismo múltiple: religioso [en la América Media: templos en las extremidades del juego, ceremonias, sacrificios], mágico, astronómico, social, guerrero, vital. [Cf. numerosas imágenes esquemáticas del juego de pelota en los Códice].

53 Xibalbá, “Lugar del Desvanecimiento, de la Desaparición, de los Muertos”. Excepcionalmente conservo esta palabra, corta y que indica a veces el lugar, a veces sus habitantes.

54 Como en una multitud de otros pueblos, el orificio [barranco, caverna] del mundo subterráneo de ultratumba está en el país real.

55 Los jefes supremos, los que deciden en última instancia.

56 No siendo la varilla [de justicia, de policía], la vara [de ujier], el bastón [de mariscal], el cetro [de rey], etc., sino los derivados, vueltos más o menos simbólicos, del antiguo bastón [para golpear] de los jefes, han sido inventados independientemente en cada país.

57 Sus bocas [sus rostros]: Ellos.

58 Esos anillos móviles que atravesaba la pelota no han debido ser reemplazados sino tardía y localmente por anillos de piedra fijados perpendicularmente en los muros laterales del recinto. Esto explica por qué en la América Central dichos anillos de piedra son raros y modernos; de su falta se ha deducido equivocadamente la de los recintos destinados al juego.

59 Como el Guacamayo.

60 Sin hacerse daño, sin pincharse, sin enrojecer, “sin ser vencidos”; por esto es preciso preferir, para Zimah, la traducción “árboles espinosos” a la de “calabaceras”; hay aquí una suerte de juego de palabras; esos ríos son en realidad trampas, pruebas, que, como va a decirse, los Maestros Magos logran pasar “sin ser vencidos”.

61 La Sangre es la Raza. Beber la sangre de este río sería beber las razas muertas.

62 Xibalbá está bajo tierra, en el nadir; pero el camino por el cual entran el sol, la luna, los osiris divinos y humanos, está al oeste. Es, pues, un camino negro, color conveniente. El Libro de Chilam Balam de Chumayel atribuye el negro al oeste. Los diversos nombres [Hozan, Bacab, Pauah-Tun, Xib-Chac, u-Ua-yeyab] de los Bacab-Tlaloc del oeste tenían el epíteto de Ek “negro”. En la Misa milpera [misa pagana con adiciones cristianas] que celebran los actuales mayas, el Pauah-tun “piedra, alzada, menhir” del oeste, identificado con Santiago, es llamado “el Negro”. El camino de salida, que parte también de la misma encrucijada, debe naturalmente dirigirse hacia el este y ser amarillo.

63 Otro pasaje dice: negro, blanco, rojo, verde. Esta variación del verde al amarillo [Cfr. los Códices] parece indicar que el autor tenía a la vista, por lo menos, un antiguo manuscrito pintado.

64 El banco de los grandes jefes.

65 Astilla de pino resinoso ["ocote" en México] que sirve de antorcha.

66 Tabaco, cigarro.

67 Cercenados.

68 Aquí la Palabra es casi el Logos.

69 Avisos, instrucciones y consejos [N. de los T.]

70 Interrógala; “sondéala”, diríamos nosotros.

71 “Posesor, propietario del hijo” por “Padre”, revela una concepción social quiché.

72 Zaki Tok: “Blanco Pedernal”, el cuchillo de los sacrificios de Xibalbá, que en los Códices orna a menudo al dios-esqueleto de la Muerte.

73 Los Búhos se vuelven, pues, en nombre de los dioses celestes, los castigadores de la impudicia.

74 En el doble sentido de “noticia dada” y de “consejo”. [N. de los T.]

75 El texto quiché llama aquí “madre” a la abuela. El texto francés corrige: [grand] mere”. [N. de los T.]

76 Podría pensarse que hay aquí un femenino sobreentendido y un singular colectivo, y podría leerse “Guardianas del Alimento”, considerando esto como un epíteto de las tres diosas designadas en seguida. Ese título de Guardián no puede asombrarnos. En efecto, Román y Zamora [Repúblicas de Indias, 1, 19] habla de un Chahal Ha [se ha impreso Huc]. “Guardián de la Mansión”, dios de las casas; cuando se hacía una nueva construcción se le consagraba ésta, y sobre su altar se sacrificaban animales cuya sangre se ponía en las paredes. ¿No daría esa aplicación de sangre en las paredes la sencillísima explicación de las manos rojas [dibujo completo] muy a menudo encontradas y a propósito de las cuales tanto se ha discutido? Dichas manos serían quizás la marca de la dedicación del edificio al Guardián; el Kab-Ul de Lizana, sería la Mano Operatoria del arquitecto. No creo que esto se haya dicho antes.

77 Can-te: Amarilla Madera [Chorophora tinctorialis].

78 Coa, coya, en México [de coatí, cohuatl], así llamado a causa de la forma de serpiente, de cayado, de su mango: jan en Cuba.

79″¿Qué pensáis de esto?”

80 “Darse”, por “entregarse, someterse”.

81 “En mi vientre”: en mí.

82 Pek: cacao de calidad inferior; las cargas de estos granos constituían a menudo una especie de moneda de trueque.

83 Cutumic, el Chilmolli de los mexicanos.

84 “Morimos de sed”.

85 En presencia de los magos superiores [y contra sus actos] los otros pierden total o parcialmente su sabiduría.

86 El xocoyolli de los nahuas, el xarimbacuas de los tarascos: Oxalis [angustifolia y otras]. Según Brasseur, los indígenas lo emplean contra la catarata.

87 Procedimiento que se encuentra también en los cuentos de todos los países: los “testigos”: puñal o sable cuya hoja se empañará, espejo que no reflejará, flor que se marchitará, etc., si el héroe muere o si es metamorfoseado.

88 Se dieron a conocer, sin advertirlo. [N. de los T.]

89 Parte delantera de la rodilla; rodilla.

90 Chohim-abah: Piedra quemante, especie de horno semisubterráneo.

91 El mundo tenebroso de los muertos no puede tener sino una luz negra, un fuego muerto; cuando más, una luz-ilusión, un fuego-ilusión. Si el pino y el tabaco se consumieran, murieran, deberían pasar sobre la tierra. Estamos, pues, muy lejos del infierno cristiano.

92 La página 80, sin texto, del Códice Magliabecchiano XIII-3 comprendida entre dos páginas consagradas al dios de la Muerte, representa un juego de pelota con dos jugadores vivos y siete cráneos; bien pudiera ser éste el juego de pelota de Mictlan, el Xibalbá mexicano. [Es de notarse que Mictlan significa literalmente "lugar de los matados", pues para los mexicanos no existía la muerte natural.]

93 Muchih, flores del género Chipilli de los nahuas [Grotularia Guatemalensis].

94 El juego de los colores parece indicar que esos Carinimuk “Grandes Peces” son flores negras.

95 La promesa de darles carne como alimento, hecha más adelante, indica que se trata realmente de flechas animadas, y no de arqueros.
96 Chequen-Zanic, gruesas hormigas noctívagas, cortadoras de tallos, llamadas Zampopos por los indígenas.

97 El actual Parpuak, un pájaro nocturno.

98 Ligera diferencia de nombre [Frío en lugar de Calofrío], con la lista de las Mansiones de prueba dada precedentemente.

99 Este Murciélago de la Muerte es un enviado de los dioses luminosos; ha advertido a los engendrados. La muerte de éstos no es sino aparente; es necesaria para que revivan plenamente fuera del mundo de los muertos; es una trampa para Xibalbá.

100 En el carapacho de la tortuga.

101 El Opossum: el Alba. Más exactamente parece que, abriendo sus piernas, el Abuelo deja pasar el día naciente, el alba; su cuerpo mismo ataja el paso a la luz mientras que él no “abra”.

102 Todo Xibalbá puede comprobar, pues, que la decapitación y la muerte de Maestro Mago no eran sino apariencia. Debe ciertamente faltar un episodio, pues, aun siendo ilógicos en el fondo [para nosotros], los mitos, los cuentos, deben parecer siempre “razonables” a sus auditores.

103 “Resucitadlo”. [N. de los T.]

104 Hasta el último momento los animales ayudan a los Magos. Esto confirma la impresión que se, desprende de este largo relato. Es la historia de la lucha [contada también por otros pueblos] de los dioses celestes, luminosos, contra los dioses subterráneos, tenebrosos, todos universales, no nacionales, por la conquista de la tierra. Tienen como auxiliares a los habitantes de la tierra. En el Libro del Consejo estos últimos son los animales porque todavía no hay humanidad, al menos en el sentido en que, como tantos otros pueblos, los maya-quichés definen a los hombres: sólo ellos y sus antepasados.

105 La traducción de este discurso es difícil, a causa del equívoco intencional pobre la palabra Quiq que significa “sangre, raza, posteridad, etc. “, y también “pelota del juego de pelota”, juego que, además, simboliza a veces las luchas, las victorias y las derrotas de la vida terrestre, celeste, astronómica, subterrestre. Añádase a esto, que el sentido “savia de árbol, savia del drago, etc. “, que hace alusión a la madre de los dioses victoriosos, acrece las dificultades.

106 Oficios de vasallos, y por tanto de pueblos que ya no tenían derechos de guerra, de dominio, y debían proporcionar tributos en especie. Oficios de mujeres.

107 La “lengua hendida” de los indígenas del Canadá.

108 “Se quiso hacer su rostro”. La momia egipcia llevaba una máscara-retrato. Los mayas-quichés reconstituían sobre el cráneo, moldeándolo, el rostro del difunto.

109 El nombre es el individuo, lo mismo entre los dioses [nuniva noniva] que entre los hombres y los animales. Así, pues, conocer el nombre exacto de alguno es conocerlo espiritual y materialmente, y por tanto poder reconstituir su nariz, sus ojos, su boca, etc.

110 El hombre no es ya una obra de arte, modelada, esculpida; su alimento hará su carne; ¿cuál alimento?: indudablemente, el maíz.

111 Visible para el espíritu.

112 Nueve, número sagrado, más especialmente de las cosas nocturnas, ocultas, misteriosas.

113 Fue disminuida considerablemente su visión física y psíquica.

114 Son numerosos los de todas las tribus reunidas, pero solamente cuatro los de los quichés. [N. da los T.]

115 “Dominadores Abundantes [?]“. La mayoría de estos nombres de pueblos, de lugares, a menudo muy antiguos y desfigurados, pertenecientes a veces a otras lenguas, no pueden ser traducidos con seguridad.

116 “Los de los Pumas o de las Máscaras”.

117 O bien Tan “Unidos”. Quizás de origen huasteca.

118 Esto está muy claro: múltiples lenguajes, en tanto que el hombre no tiene más que dos orejas para oírlos.

119 Para este “Muy Sabio” [¿Sol?] que no aparece más que aquí, véase el Pequeño Vocabulario de Nombres Sagrados.

120 Iqo Gih: “Luna-Sol”, conviene bien a la “estrella” de la tarde y de la mañana, a Venus.

121 Aquí, “madera, piedra”, significa “estatuas de los dioses, ídolos”.
122 Yaqui: “extranjero”. Todos los pueblos han despreciado a sus vecinos, los han llamado “animales, farfulladores, etc.” Por tanto, pueden aceptarse para Yaquí los sentidos “levantados, en pie, despiertos” [para huir o espiar] o, todavía mejor, el de “Langostas, Saltamontes”. A menudo ese nombre designa particularmente a la gente de México.

123 Especie de esportilla, o más bien, de cajita, de arca portátil, de la cual se sirven hoy los indios, manteniéndola con una correa frontal, para transportar sobre la espalda las cosas sagradas.

124 “¿No hemos tenido el mismo origen que vosotros?” [N. de los T.]

125 De ayunar ritualmente.

126 “Conservado todavía”. [N. de los T.]

127 Hacer prisioneros a los dioses del enemigo y hacerles sacrificios, es quitarle su protección al enemigo. Así procedieron México, Roma y otras ciudades conquistadoras.

128 A la derecha del camino que va de Santa Cruz del Quiché a San Andrés Zakabaha.

129 Nombre dado a las casas construidas sobre pirámides truncadas.

130 Al Norte de Rabinal.

131 En la llanura, a dos leguas de Santa Cruz.

133 Este acecho no es solamente simbólico; era real, y uno de los principales deberes de los jefes, por ejemplo, el Jefe Supremo de México. Algunos Códices mexicanos, el Códice Dresdensis, y diversas inscripciones, muestran la enorme importancia del planeta Venus.

133 Fillandsis usneoides, planta parásita cuyas fibras filamentosas se empleaban para ornar los templos. [Pachtli, en náhuatl, de donde viene el nombre de paste, que se le da en Centro América.]

134 “Cuando ven a uno o dos caminantes solos. ” [N. de los T.]

135 Es decir, “lo que será el testimonio de nuestra potencia”.

136 Para la protección de su pueblo.

137 Bastaba para contenerlos.

138 No les quitan la punta de la lanza, sino los adornos del asta solamente, por burla. [N. de los T.]

139 400 es ya un gran número; 16. 000 y 24. 000, es decir, el doble y el triple de 8. 000 [unidad del cuarto orden en la numeración vigesimal] son, pues, enormes: ahora bien, los enemigos eran todavía más numerosos.

140 Para golpear.

141 Parece, sobre todo según otras obras, que la Fuerza Envuelta había sido traída de Lugar de la Abundancia por Brujo del Envoltorio; de ella tomaba él su nombre.

142 Repito aquí que Nacxit, “Pedrerías-gemas”, no tiene nada de náhuatl y es, como lo prueba entre otros documentos el Título de Totonicapán, el Sol, jefe supremo de Lugar de la Abundancia. Cfr. Tezozómoc. Por otra parte, el Oriente es hacia Honduras [¿Copan?] y no hacia México.

143 Poner a la ciudad en primera línea, dominar.

144 “El barranco, la ciudad”, es una fórmula; es la ciudad con su foso defensivo, natural, o más o menos artificial.

145 Breve frase, terriblemente irónica [ignoro si ya ha sido notada]. Este primer obispo de Guatemala era don Francisco Marroquín.

146 Hacen construir por los vasallos, los tributarios.

147 Como en México y en el Perú, autonomía de los vasallos, de los vencidos. Aquí, por lo demás, él texto indica vasallos voluntarios, no vencidos en una guerra.

148 No por gloriola, sino como medio de dominación.

149 “Lugar de las Ortigas”. La actual Chichicastenango.

150 La actual Tzacualpa.
151 “Mansión de Piedra Blanca Bella]”; la actual San Andrés.

152 “Blanca lo Bella; Tierra”; a una legua de Huehuetenango.

153 “Encima de las aguas calientes”. Ruinas cerca de Totoni-capán.

154 O también Xelahu Queh, “Al pie de los Diez Venados [o símbolos, o Brujos]“. Al pie del volcán Santa María.

155 “Ante las construcciones”. La actual Momostenango.

156 “Saúco”,

157 Sin tocar a la civilización ni a la religión.

158 Un ídolo. Nada indica que sea esa la piedra translúcida que servía de oráculo, dada por el Nacxit.

159 El texto no da aquí más que diez ayunadores. Yo rectifico poniendo diecisiete, como está indicado algunas líneas más adelante. Diecisiete, aunque no sea un número sagrado como nueve y trece, parece, según los Códices, haber tenido cierta importancia. Había pues, en total, treinta y nueve [o tres veces trece] ayunadores y treinta y nueve sacrificadores.

160 En todas partes de la Tierra los jefes realizan los grandes actos religiosos en nombre de la tribu.

161 Las riquezas, simbolizadas por el verde y el amarillo [maíz].

162 En resumen, había cuatro jefes supremos de la tribu, de dos clases: 1a el Consejero [Jefe] y el Consejero Lugarteniente; 2a el Eminente y el Hablador de los Hombres.

163 ¿Habrá aquí una crítica indirecta de los Jefes españoles acaparadores de riquezas?

164 Por derecho de conquista.

165 Otra vez tributarios por propia voluntad.

166 “Brujo. Que es un modelo [un ejemplo]. “

167 O bien Iztayul o Xtayul, “Opresor”.

168 E-Gag-Quicab. “De numerosas manos de fuego. “

169 “Calabazas adornadas”, dice Brasseur; “Estacas cambiadas [empalizadas rehechas]” sería posible.

170 “Amontonador”.

171 “8 Bejuco”; esto muy bien puede ser el signo del día de su nacimiento, si se admite para los glifos del calendario, como para los otros, la polifonía.

172 “7 Temperatura”, nombre de día.

173 “Ornado con el anillo”, dice Ximénez.

174 “3 Ciervo”, nombre de día.

175 “9 Perro”, nombre de día.

176 Cada Gran Mansión tenía su jefe supremo con jefes adjuntos; dicho jefe supremo llenaba, por derecho de clan y no por derecho personal, tal función en la tribu; lo mismo pasaba con el presidente del Consejo de la tribu, el “rey” de nuestros benditos autores [podría llamársele el Presidente de la República], que era simultáneamente jefe supremo de la Gran Mansión de Ca-Ha.

177 “Pinturas, escrituras”

178 “9 Sol”.

179 Se podría traducir aquí por “Jefe-Cotuha o Jefe de los [hombres] Cotuha o jefe de la Mansión de los Baños de Vapor”.

180 Si se tuvieran las fechas exactas del gobierno de este Robles y de la llegada del obispo Marroquín, se podría precisar cuándo fue redactada esta obra.

181 “Roja bandera de guerra”.
182 “7 caña”, nombre de día.

183 “El mortal” o “el humilde”.

184 Estos Grandes Elegidos, designados por todos los jefes, tenían, pues, una alta situación, por su elocuencia y por su elección mediante sufragio restringido.

185 Para terminar, una ironía más; la historia quiché ha terminado, todo el Quiché ha concluido, su ciudad ha desaparecido, ya no es más que un pueblecillo, pero… se llama Santa Cruz.

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VOCABULARIO
DE LOS
NOMBRES SAGRADOS
QUE SE CITAN EN LA OBRA

A fin de evitar la excesiva multiplicidad de las notas, ya muy numerosas —dice Georges Raynaud—, doy aquí los nombres propios de los dioses, héroes, animales míticos y lugares sagrados o fabulosos; mi traducción de ellos sólo contiene su interpretación. Cuando supongo que ésta es nueva, añado a continuación una (R). En este vocabulario sigo el orden de la aparición de dichos nombres en el texto, indicando simplemente los números de los párrafos.

1. Tzakol: Constructores. Bitol: Formadores. Alom: Procreadores. Qaholom: Engendradores. Hun Ahpu Vuch: Maestro Mago del Alba; símbolo fonético. 1—Tirador de Cerbatana-Opossum. Hun Ahpu Utiu: Maestro Mago del Día (R); símbolo fonético: 1 — Tirador de Cerbatana-Coyote [Brinton ha creído que el Coyote representaba a la noche]; no siendo de fácil escritura la palabra Pu [z], la magia [y más especialmente el acto mágico por excelencia, el sacrificio humano o divino] ha sido representada fonéticamente por Pu [b], la cerbatana; de ahí viene que la cerbatana sea el arma de esos dioses. [El Vocabulario N° 41 del Fondo Americano de la Biblioteca Nacional de París da para Hunahpu el sentido secundario de "Flor Fragante"; ahora bien: en el calendario cackchiquel, Hunahpu corresponde al día Xóchitl, "Flor" del mes mexicano y a Ahau, "Jefe", de los yucatecos. Debe advertirse, además, que Román y Zamora acopla Hun Ahpu y no Hun Batz a Hun Chuen.]—Zaki Nima Ak: el Gran Cerdo del Alba (R). Zaki Nima Tzyz: el Gran Tapir del Alba (R). [Éstas son las dos únicas divinidades a las cuales he conservado la, quizás primitiva, forma animal. No creo, sin embargo, que sean esas las interpretaciones que les daban los quichés del siglo XVI y que se deba considerar a esos dos nombres como una supervivencia de los dioses animales y, por consiguiente, como si designaran un celeste Cerdo y un celeste Tapir] [Pisote: Nasua Narica]. [Aquí, como en el resto de la obra, empleo indiferentemente Pisóte y Tapir, aunque estos dos nombres indiquen dos animales bien diferentes; todos los vocabularios que he podido consultar dan las dos traducciones por Tzyiz, y por tanto me es imposible precisar, por el momento. Haré notar, además, que la palabra Tzyis sólo aparece tres veces.] Los Vocabularios permitirían otras dos interpretaciones: 1° Ak: “lengua [de la boca]” y Tzik: “hablar”, de donde podría obtenerse: Gran Hablador del Alba y Gran Orador del Alba, para los dos nombres completos; 2° Ak: “pimiento [chile]” y Tzys: “picar”, de donde saldría: el Gran Mortificador [por lo picante del pimiento] del Alba y el Gran Escarificador del Alba. — Tepeu: Dominadores. Gucumatz: el Kukulkan “Poderosos del Cielo” (R) de los mayas. Este último nombre era uno de los epítetos, el principal quizá, de los antiguos dioses supremos: los diversos pueblos de la América Media tradujeron en sus lenguas [Quetzalcohuatl de los nahuas] la lectura puramente fonética del peroglifico-símbolo “Emplumada Serpiente” de este nombre divino que acabó por no ser aplicado, al menos entre los mexicanos, más que a un dios del viento, especialmente del viento del Este, aunque de origen solar. —Qux Cho: Espíritus de los Lagos. Kux Palo: Espíritus del Mar. — Ah Rax Lak: Los de la Jadeíta Verde [o Rica], los de la Tierra Llana y Verde [o Rica] (R). Ah Rax TzeI: Los de la Verde [o Rica] Copa [de las Aguas]. — lyom: Abuela. Mamom: Abuelo. —Xpiyacoc: Antiguo Secreto. Antiguo Misterio (R). Xmucane: Antigua Ocultadora. [Cipactonal [o Cipactli] y Oxomoco de los mexicanos]. —Matzonel: Guarda-Secreto (R). Chukanel: Ocultadora (R). — Camel lyom: Abuela [que forma parte] de la Pareja [Mágica de Abuelos (R). Camel Mamom: Abuelo [que forma parte] de la Pareja [Mágica de Abuelos] (R). La cifra 2 [Ome en náhualt: Ca, Camel en quiché: etc.] añadida como prefijo a un nombre sagrado implica casi siempre la idea de pareja, de par. — Dios [en español en el texto quiché]. Entre los actuales indios mayas de Yucatán. El Gran Dios está al frente de un Panteón puramente pagano.

2. Qux Cali: Espíritus del Cielo. — Hurakán: Maestro Gigante. El símbolo fonético: 1 — pierna, ha causado el error de Brasseur y de sus traductores, y emparienta quizás, si no a este dios supremo, por lo menos a su símbolo, con uno de los símbolos del muy grande dios mexicano Tezcatlipoca. — Cakulha Hurakán: Maestro Gigante Relámpago; frecuentemente “Relámpago”, se sobrentiende. Chipi Cakulha: Huella [Surco] del Relámpago. Raxa Cakulha: Esplendor del Relámpago.

3. Qux Uleu: Espíritus de la Tierra. — Camuy Alom: Pareja Procreadora (R). Camul Qaholom: Pareja En-gendradora (R). — Ah Cuval: Los de las Esmeraldas. Ah Yamanic; Los de las Gemas. — Ah Chut: Los del Punzón. Ah Tzalam: Los de las Tablas [Arquitectos]; Brinton traduce: “Los de las Tabulas” [Archivistas]. — Ah Gol: Los de las Resinas [fabricación u ofrenda]. — Ah Toltec: El Edén de la América Media, en general, se llama Tulan o Tul-lan: Lugar de la Abundancia; jeroglífico fonético mexicano: Lugar de las Espadañas. Los habitantes fabulosos de esa imaginaria ciudad, llamados toltecas, pasaban por ser grandes artistas, incomparables artesanos. Así, Ah Toltec puede traducirse por “Los del Lugar de la Abundancia”, o interpretarse por “los Artistas”. [Los mexicanos tenían otros Edenes, particularmente Aztlán. "Lugar del Alba" (R), cuyo jeroglífico fonético: "Lugar de las Garzas Blancas", ha sido tomado por la traducción. Diego Duran traduce Aztlán por "Lugar de la Blancura"]. — Chirakán Xmucané: Antigua Ocultadora con Gigante Abertura [¿Boca? ¿Vagina?] [Cf. Códice Troano]. — Alay: Procreadores. — Quxlay: Animadores.

4. Ah Tzak: Los de la Construcción. Ah Bit: Los de la Formación. — Banal: Hacedores. Vinakirizay: Vivificadores. — Xecotcovach: Cavador de Rostros: epíteto [juego de palabras] del águila [Qot], sobre todo del águila divina [Cf. Códice Troano]. Camazotz [y no Ca-malotz]: Murciélago de la Muerte. Cotzbalam: Brujo Pavo (R); El pavo es el ave de Tlaloc-Bacab dios de la lluvia, de la vida. Tucurbalam (R) [y no Tecumbalam}: Brujo Búho (R): el Búho es el ave de la noche, de la muerte.

5. Vukub Cakix: Principal Guacamayo (R); el guacamayo es el ave del fuego solar, del sol. Hunahpu: Maestro Mago. Xbalanqué: Pequeño [Joven Segundón] Brujo, Brujito (R).

6. Zipacná: Sabio Pez-Tierra (R). Es el Cipactli [palabra que no es náhuatl] de los mexicanos, el Pez Primordial metamorfoseado en Tierra [Cf. Libro de Oro y Thesoro indico, etc.]; esto le acerca al antiquísimo Tla-loc “Terrestre” de México. — Cabrakán: Gigante de la Tierra (R). Ciertos americanistas, habiendo leído Cab “dos” o “cuatro”, y R’akan “pierna” [que es el símbolo fonético], en lugar de Rakan “gigante”, han llegado a desconcertantes divinidades de 2, 3 y 4 patas. Cabrakán es el nombre teóforo de los sismos. — Chimalmat: [La] Que se torna Invisible por encantamiento (R) o [La de la] Abertura [¿Boca? ¿Vagina?] vuelta Invisible (R). Esta última traducción, que la emparienta, como epíteto, a Chirakán Xmucané, conviene mejor a esta madre de dioses. Tierra que una asimilación a la mexicana [?] Chimalman “Portadora de Escudo”, madre unas veces de Quetzalcohuatl, otras de Huitzilopochtli.

7. Hun Hunahpu: Supremo Maestro Mago (R). Algunas páginas dan al hijo el nombre de su padre.

10. Yacalic: Fundación.

11. Hun Munahpu: este nombre está aquí en su lugar. Vukub Hunahpu: Principal Maestro Mago (R). — Hun Batz: Maestro Mono (R); El Batz es un gran mono aullador. Hun Chuen: Maestro Mono; el Chuen, más pequeño que el Batz, es definido como: Babuino, en algunas listas de nombres; para simplificar, traduzco: Maestro Simio (R). — Batziyalo (R) y no Bakiyalo [la tz ha podido leerse como k en el manuscrito antiguo, sea que dicho sonido haya sido representado por la doble letra española, sea sobre todo que lo haya sido por el signo especial, de sonido muy semejante, llamado cuatrillo con coma; este último caso es probable, pues un MS., de Brasseur, según creo, de la Biblioteca Nacional de París escribe Baquiyalo, y la qu es la transcripción habitual del cuatrillo ordinario, signo que puede reemplazar en el texto al cuatrillo con coma simplemente si la coma se borra]: Paridora [o Dadora; según algunos Vocabularios fragmentarios: Amamantadora] de Monos (R). — Voc, Vac: Gavilán; ave ofiófaga, mensajera de los Maestros Gigantes. — Xibalbá: Lugar de la Desaparición, del Desvanecimiento, de los Muertos. Para la comodidad de la lectura, conservo en la traducción del Popol Vuh la palabra quiché, muy frecuente. Xibalbá es uno [probablemente el primero inventado de los tres lugares de ultratumba; es el subterráneo Mictlan de los mexicanos. — Hun Came: Supremo Muerto (R). Vukub Came: Principal Muerto (R). — Xiqiripat: no propongo sino muy hipotéticamente la traducción "Extiende Tullidos", no osando reproducir la de "Fardo de Sangre" que hallo en una de mis notas muy viejas, de la cual no puedo encontrar el origen. Cuchumaquiq: Reúne Sangre. — Ahalpuh: Hacedor de Abscesos. Ahalganal: Hacedor de Ictericia. — Chamiabak: Varilla de Huesos. Chamiho-lom: Varilla de Cráneos. — Ahalmez: Hacedor de Traición (R). Ahaltogob: Hacedor de Infortunio. — El texto dice aquí: Xic "Gavilán", pero más lejos pone: Quiqxic: Gavilán de Sangre. Patán: Opresión, Fardo (R).

12. Tacur: Búho. Los cuatro Búhos de Xibalbá son Ahpop-Achi "Consejeros de los Varones", y son los mensajeros de los dos grandes Jefes de los Muertos [Cf. los Búhos, enviados de la suprema pareja divina de Mictlan en los sacrificios humanos]. Se les verá también hacer de sacrificadores, y después, de encargados por los dioses celestes de castigar ciertas faltas. — Chabi Tucur: Flecha Búho. Hurakán Tacur: Maestro Gigante Búho (R); también aquí el jeroglífico habitual “Una pierna” \R’akan] ha perturbado los sesos de los americanistas, y no se le ha concedido más que una pata a ese pobre búho. Cakix Tucur: Guacamayo-Búho o Búho de Fuego, puesto que el guacamayo es el ave del fuego solar. Holom Tucur: Cabeza-Búho. — Nimxor Carchak: Juego de Pelota Ornado con Gran Frontón (R). No se ve bien qué papel desempeñarían aquí la Ofrenda y el Cenicero de que hablan Brasseur y otros. — Nuzivan-cul: Barranca Cantante Resonante (R). — Cuzivan: Barranca Cantante (R). Quiqia: Río de la Sangre [o de las Razas]. — Ri Gekabe: El del Camino Negro. — Gekuma Ha: Mansión Tenebrosa. — Zaki-Tok: Blanco Pedernal: es el cuchillo de los sacrificios de Xibalbá; por eso hay en el texto la chanza sobre el “juego punzante”. Un autor, obsesionado por el Infierno cristiano, se pregunta si ese pedernal no es la “piedra de fuego” de ese lugar un poco ardiente. — Xuxulim Ha: Mansión de los Calofríos (R). — Balam Ha: Mansión de los Jaguares. — Zotzi-Ha [Escrito Zotzim-Ha en el párrafo 20]: Mansión de los Murciélagos. Jaguares y murciélagos eran muy a menudo animales simbólicos [Cf. diversos códices] del mundo subterráneo, del país de los Muertos. — Chayim-Ha: Mansión de Obsidiana, de las Armas. — Pucbal-Chah: Juego de Pelota de los Sacrificios (R). Leo Pucbal en lugar de Pucbal del texto. La omisión de esta cédula ha hecho, hasta ahora, enterrar a los Magos en un cenicero, en donde, dice gravemente un autor, se echaban las cenizas infernales.

13. Xquiq: La de la Sangre. Para simplificar la lectura me limito a llamarla: Sangre. Quiq da lugar a juegos de palabras, a veces embarazosos, del texto, porque significa: “sangre, savia, raza, progenie, vida, etc.; pelota para el juego, y la goma elástica con la cual está hecha, etcétera”.

14. Chahal Echa: Guardián del Alimento. — Xtok: La de la Lluvia; probablemente es el doble femenino del dios Tohil, “Pluvioso” o Hun Tot, “Suprema Lluvia”, del cual se hablará más lejos. Xcanil [o Xganil]: La del Amarillo [Maíz Maduro], de la Madurez; posible forma femenina de Avilix, “Sembrador”, otro dios tribal de los quichés. — Xcacou: La del Cacao; aun cuando no se haya hablado de cacao en este campo, se comprende la invocación a esta diosa porque muy a menudo se asociaba el cacao como alimento al maíz. Para acercar, como quisiera un autor, a esta diosa al tercer dios tribal, Hacavitz, “Volcán”, de la tríada nacional, sería preciso cambiar Xcacou en Xgag, “La del Fuego”, pero no veo ni la utilidad ni las bases de ese proceder; en tal vía se puede ir demasiado lejos.

16. Xmucur; Paloma Torcaz. ¿Es éste el ave-símbolo, el jeroglífico fonético de Xmucané? [Algunos autores han relacionado en México Xomotl, "Pato", con Oxomoco [palabra que no es náhuatl], dios mexicano correspondiente a Xmucané]. — Xan: Mosquito; aquí aparece formado de un pelo de Maestro Mago, y es su espía.
17. Uq: Piojo. — Xpek: Sapo, en lengua quiché; Tamazul: una especie de sapo, en lengua náhuatl [Tamazollin]. ¿Ha sido tomada de los mexicanos la pequeña leyenda o hay más bien aquí una influencia hispano-mexicana? Creo más bien que el autor ha querido designar un sapo de especie particular, cuyo nombre quiché ignoraba. Para simplificar la lectura traduzco Tamazul por Batracio. — Zakicaz: Blanca Víbora (R).

18. Molay: Congregados. Traducción propuesta por Brinton por analogía [Molay-Ik: vientos congregados, Huracán]; quizás: pájaros vivos en grupos numerosos, pero ¿cuáles? Por lo demás, pueden ser irreales y, en este caso, simbolizar la tempestad. Quiqrixgag: Garras Sangrientas. Quiqr: Dientes Sangrientos.

20. Teuh Ha: Mansión del Frío; lo mismo que Xu-xulim Ha: Mansión de los Calofríos. — Hachi Gag: Mansión del Fuego. — Chaki-Tzam; Punta [¿Pico?] Seca o Victoriosa [?]; animal desconocido, que quizás sea real.

21. Tiz Coc: Tortuga Acorazada. — Umul: Conejo.

22. Xulú: Adivino. — Pacam: Descubridor (R). — Xhunahpu: Joven Maestro Mago, nombre dado durante algunas páginas a Hunahpu; éste era quizás su nombre exacto.

23. Vinak-Car: Hombres-Peces. Brasseur dice: “nombre de una especie de pez del país”, el tlacamichin [igual sentido] de los mexicanos, el cual, dice Sahagún, es un gran pescado de mar, ictiófago. — Puhuy: Búho, “de largas orejas”, añade Brasseur. — Cux: suerte de comadreja. — Iboy: Armadillo. — Xtzol: Ciempiés de América [venenoso]. Chitic: Zancos. [Cf. Landa y Códice Troano]. Esos bailes mágico-religiosos, acompañados de canto y de música, se ejecutan todavía.

24. Ahmak: Los del Mal. [Ahmac, nombre del 16° día cakchiquel, significa Búho Pescador]. Ahlabal: Los de la Guerra. Ahbiz: Los de la Tristeza, del Enfado. — Ahmoquen: Los de la Miseria. — Ahtzo: Los de la Enemistad. Ahtucur; Los de los Búhos. — Nicah Ha: Centro de la Mansión. — Qazam-Ah: Cañas Vivas. — Cha-tam Uleu: Tierra Allanada.

25. Paxil: Edificios sobre Pirámides [truncadas] [en lenguas quiché y huasteca]. — Cayala: Mansión [o Agua] de los peces. —Yac: Zorro. Utiu: Coyote. Qel; Cotorra. Hoh: Cuervo.

26. Balam Quitzé: Brujo del Envoltorio (R). Sacerdote-brujo encargado del “envoltorio” sin costura visible, tlaquimilli de los mexicanos, conteniendo un objeto sagrado y de gran potencia mágica, la Fuerza Envuelta descrita más lejos. — Balam Agab: Brujo Nocturno. — Mahucutah: General de los Guardias del Botín (R). No propongo sino muy hipotéticamente esta interpretación, que sólo se apoya en la descomposición: Mah: [botín, robo, raptar, amontonar] u-cu [guardar] tah [general de un ejército] y en que por dos veces la Recordación Florida le trata de “general”; podrían hacerse otras descomposiciones e interpretaciones diversas. Para simplificar, escribo en el texto “Guarda-Botín”. Brasseur dice: “Nombre Señalado”. Podría traducirse: “El que conquista [o quien reúne] los muros”. En cakchi, Cutan significa “día”. — Iqi-Balan: Brujo Lunar.

27. Zaka-Paluna [en lugar de Caha-Paluna: Cf. "Título de Totonicapán" (R)]: [La de] la Blanca Mansión del Mar (R). — Chomiha: [La de] la Mansión de los Bogavantes; esta última traducción la emparienta con Zaka-Paluna, y por esa causa me parece preferible a [La de] la Hermosa Mansión. — Tzununi-ha: [La de] la Mansión de los Colibríes. — Cakis-ha. [La de] la Mansión de los Guacamayos. — Ah-qixb: Los de las Espinas [de la Escarificación de la lengua, de las orejas, etc.]. — Ah-qahb: Los del Sacrificio, de la Ofrenda. — Chipi Manauac: Huella del Muy Sabio (R). Desde hace mucho tiempo he dicho que la leyenda mexicana de Na-nahuatl fue tomada de la civilización maya y que primitivamente ese nombre no era mexicano, sino que venía de la raíz maya-quiché Na [Nao, Naua], que implica la sabiduría mágica, la ciencia; la duplicación de la primera sílaba no es más que un plural de excelencia. El Nanahuatl de Sahagún, el Nanauac del Libro del Consejo, son pues, simplemente, los Muy Sabios, los Magos por excelencia. [Cf. los Nanahualtin: magos propiamente dichos]. En México este dios pertenece [Cf. Historia de Culhuacán y de México] a un grupo muy antiguo de divinidades que comprende también a, Tlaloc, Hueyte-cuhtli, Quetzalcohuatl etc., grupo anterior a los nahuas. La leyenda del Buboso convertido en sol ha nacido en parte del jeroglífico fonético “Buboso” [Nanahuatl], que representaba al dios manchado de pústulas rojas. Digo en parte, porque aquí el lenguaje se desvió antes que la escritura. En país quiché, de las gentes enfermas de bubas se dice: “hacen su Galel”, “hacen su Tepeu”, “su Ahau”. Ahora bien: Galel es “Eminente”, una alta dignidad de la tribu; Tepeu es “Dominador”, uno de los epítetos de los dioses supremos y una función social; Ahau es el título de todos los jefes. Ximénez ha querido ver en esto una teoría indígena sobre la poligamia como productora de enfermedad; otros ven una ironía ["enfermedad de ricos"]; la cosa es más simple: es la comprobación de que el paciente lleva una vida inactiva, sentado o acostado, como un jefe [Cf. la palabra "Aristoffe" [de "aristócrata"], sífilis, en argot francés]. Esa relación muy indirecta entre dicha enfermedad y los jefes fue probablemente causa de la confusión en el lenguaje y después en la escritura, hecha primero por los mayas y en seguida por los mexicanos, entre los bubones y el mago supremo, de donde salió, como a menudo sucede, un mito etiológico posterior y falso. ¿Es Nanauac el Sol, como lo es Nanahuatl en su leyenda probablemente no azteca? La expresión Huella de Nanauac y al instante después la de Esplendor de Nanauac, hacen creerlo. — Raxa-Nanauc: Esplendor del Muy Sabio (R). —Tulan: “Lugar de la Abundancia” [véase más atrás] y Zuyva: “Barranca”, pertenecen quizás a otra leyenda que Vukub Pek: Siete Grutas y Vukub Civan: Siete Barrancas. En ciertos autores. Zuyva parece ser el nombre del cielo supremo; en tal caso, Tulan Zuyva sería el Lugar de la Abundancia del Cielo, quizás “el Lugar de la Abundancia en donde están los dioses” de los Anales de los Cakchiqueles.

28. Tohil. Pluvioso (R). — Avilix: Sembrador, Cultivador (R). — Hacavitz [en cakchiquel, Gagavitz, con empleo de una letra especial, el "tresillo", para las dos G; es el compañero de Zactecauh: Blanco Montón, Ventisquero (R).]: Monte Rojo, Monte de Fuego, Volcán (R). — Nicah Tagah: Centro de la Llanura.

30. Zotzila Chamalcan, escrito más adelante Zotzilha Chimalcan, Zotzila, Zolzilha: [Gran] Mansión de los Murciélagos. El texto y las representaciones [cerámica, Códices, etc.] del dios Murciélago indican bien que su imagen, su símbolo, es este quiróptero habitante del mundo subterráneo, del mundo de la noche; gran número de sus glifos contienen el signo Akbal “Noche, Casa, Casa de la Noche”; aquellos en los cuales Akbal está reemplazado por Kin “Sol, Día”, ¿se relacionarán con este Murciélago de la Muerte enviado por los celestes” Maestros Gigantes? Puesto que el primer nombre significa “[El de] la [Gran] Mansión de los Murciélagos”, parece que el segundo debería concordar con él. Una hipótesis casi inadmisible, que no se apoya sino sobre el paralelismo, consistiría en suponer que se trata aquí de dos dioses distintos. Si la ortografía de la segunda palabra es Chamalcan, la rectificación Chaomal-ca, “Hermosa Serpiente, Serpiente de la Fertilidad”, de Brinton, parece muy preferible a la traducción “Flecha de Obsidiana Untada de Amarillo” que ha sido relacionada con la Chay Abah, “Piedra de Obsidiana”, de los cakquicheles, porque algunos se obstinan en tomar por una divinidad, erróneamente, a esta piedra luciente en cuyos juegos de luz la tribu leía los oráculos, los mensajes de los dioses. Descomponiendo las palabras por sílabas se puede errar muy fácilmente; por tanto, no propongo de ninguna manera “Zopilote [Malkan] de Obsidiana” o “Zopilote Hablador”. Si la ortografía es Chimalcan, creo que es preciso traducir: “Serpiente que se torna invisible [por encantamiento]” y quizás [aunque es dudoso] hasta: “Que se torna invisible para el Cielo”; esta invisibilidad conviene a un representante del mundo subterráneo, del mundo de la noche; por lo demás se verá a un enviado de Xibalbá, un murciélago, volverse súbitamente invisible.

31. Pixab: Consulta, Consejo. — Cagchequel: Fuego Salido [por fricción] de la madera; alusión a la leyenda del párrafo 30. Hay otras etimologías. — Cholochic Abah, Bokotahin Zanaieb: Piedras Arregladas, Arenas Arrancadas [Levantadas]: ¿Vado natural o artificial?

32. Euabal Civan: Barranca del Escondrijo. — P’Avilix: En [casa de] Sembrador. Pa Tohil: En [casa de] Pluvioso.

33. Aquí aparecen dioses animales [¿totems?]: Coh: Puma; Balam: Jaguar; Zochol: Víbora, y las venenosas serpientes Qanti. — Zaki Qoxol; Blanco Entrechocador [Koxol: entrechocar violentamente] (R), el “Hacedor de Fuego”. Según los Anales de los Xahil, era un juego natural, terrible, destructor. El P. Coto lo asimila al temido fantasma llamado Hombre de los Bosques por los mayas y los cakchiqueles, y Salonge por los españoles. — Hun Toh: Suprema Lluvia.

35. Pazilizib: Bandas Envolventes (R), conteniendo el amuleto, reliquia, símbolo, paladión, etc., de la tribu.

36. Chi R’Atinibal Tohil: En el Baño de Pluvioso. Aguas calientes según el Título de Totonicapán; nombre actual de una fuente a seis leguas al S. O. de Cubulco. — Xlah: Deseable (R). —Xpuch: Agradable (R).

39. Ahauab-Queh: Símbolo de los Jefes (R), y no Rey Nacxit”. Podrían multiplicarse los ejemplos: En su Historia de las Cosas de la Nueva España [L. 1. c. 19], Sahagún, hablando de la fiesta ofrecida por los mercaderes-espías de México al dios Yacatecuhtli “Jefe de los Viajeros”, no hace más que nombrar a Nacxitl y le atribuye cuatro hermanos y una hermana; algunos de estos nombres me parece que tienen sentidos tan poco admisibles que no puedo ver en ellos, como en el de Nacxitl, más que una deformación mexicana de palabras pertenecientes a otras lenguas, apelativos de divinidades tomadas a otros pueblos por los viajeros. Debo hacer notar que la América Media no parece haber conocido mucho los nombres teóforos de hombres, ni, en realidad, de funciones. Otra sugestión: ¿Tendrá Nacxit estrechas relaciones con Nanauac-Nanahuatl? Debe advertirse que Sahagún designa, en el fondo, al mismo lugar de origen bajo el nombre de Tulan y bajo el de Xocotitlan, “Lugar abundante en frutas”. Creo, pues, poder terminar diciendo que los mayas creían en un Edén original llamado Tulan, “Lugar de la Abundancia”, el cual tenía por dios principal un kukulcan, un “Poderoso del Cielo”, el sol, uno de cuyos nombres era Nacxit, “Pedrerías-Gemas”. Los mexicanos adoptaron esta creencia; conservaron a la vez los sonidos Tulan [que representaron por el símbolo fonético "Lugar de las Espadañas"] y Nacxit, y el sentido Lugar de la Abundancia que expresaron aproximadamente por Xocotitlan; en cuanto a Kukulcan, leyeron “Quetzalcohuatl” en su lengua, el antiguo símbolo fonético maya “Emplumada Serpiente”.

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Sunday, April 6, 2008

RELIGION: Espiritismo, Brujería, Hechicería, Magia, Satanismo.

RELIGION: Espiritismo, Brujería, Hechicería, Magia, Satanismo.

Estudio evangelico protestante sobre la musica,”y todo lo malo que ella conlleva”; esta claro, que quien ha hecho el estudio, es de la parte menos permisiva de la iglesia protestante, asi como diriamos nosotros en otros tiempos, la palabra con sangre entra…
Y como dijo el mismo Jesus, quien este sin pecado, que tire la primera piedra…
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RELIGION: Espiritismo, Brujería, Hechicería, Magia, Satanismo.
ORGANIZACION: Muchas organizaciones y grupos independientes con una gran variedad de creencias. La Asamblea General Internacional de Espiritistas trata de unificar las varias organizaciones.
ORIGEN: Se pierde en los confines del tiempo. Observándose a través de los tiempos bíblicos.
AUTORIDAD: Las revelaciones recibidas de los espíritus a través de los médium. También los escritos de A. J. Davis, Conan Doyle, Allan Kardec, y otros.
ATRACCION ESPECIAL: El conocimiento de la vida de ultratumba. El consuelo de poder comunicarse con los familiares difuntos. Curación para los enfermos. Manifestación de poder espiritual.
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HISTORIA
El espiritismo es muy antiguo ya es mencionado en Deuteronomio 18:10-12. Leyendo 1 Timoteo 4:1, podemos comprender que el resurgimiento del espiritismo en estos tiempos solo es el cumplimiento de una de las señales de humanos y el mundo de los espíritus. En el tiempo de Moisés estaba muy desarrollado el espiritismo en sus muchas ramificaciones. La idolatría era una manera de honrar a los demonios con quienes el pueblo se comunicaba. Moisés dijo: “Sacrificaron a los demonios, y no a Dios a dioses que no habían temido vuestros padres” Los espiritistas creen que los espíritus con los cuales se comunican son las almas de los muertos. Los cristianos sabemos que en realidad son espíritus engañadores, o sea, demonios que se hacen pasar por los difuntos para apartar a los hombres de Dios y tenerlos bajo su propio control. Las muchas indistintas formas de espiritismo que se ven actualmente cultural del pueblo donde se encuentra. Formaba parte de las religiones antiguas de Egipto, Babilonia, India y China, sobre todo del ánimo mismo de los pueblos primitivos de varios continentes. La teosofía moderna y el Yoga contienen un espiritismo nacido del misticismo oriental. En Haití se ve el vuduismo violento y primitivo traído por los esclavos desde las selvas africanas. En Cuba hay una gran variedad, desde la hechicería de los santeros hasta la forma refinada que pretende trabajar por obra del Espíritu Santo y que se cree cristiana. Tanto en esta nación como en muchas otras partes de América latina, el espiritismo se ha adaptado al catolicismo romano empleando en sus ritos la cruz, las imágenes y la virgen Maria. En Brasil especialmente esta muy arraigado y extendido el espiritismo, se ha convertido en la fuerza predominante en una mezcla entre el animismo africano y un catolicismo degenerado, siendo la “moda” actual el rito llamado “macumba.” En el país de Guyana, se manifiesta en el culto a las sirenas. Estas, según su creencia, habitan en los ríos y en el mar.
A pesar de ser tan antiguo, el espiritismo “moderno” tuvo su origen en el año 1848 (esta fecha corresponde a un periodo de gran apostasía e incredulidad). En 1847, A. J. Davis publico un libro llamado “Las revelaciones divinas de la naturaleza.” que contiene los fundamentos y la filosofía del espiritismo moderno, preparando el terreno de tal forma que países han reconocido como el “Juan bautista del espiritismo”. Pero el honor de ser “escogidas” por los espíritus para dar principio a esta “nueva” era que empezó en 1848, les corresponde a dos niñas, Margarita y Kate Fox. Su hogar de Hydesville, N. Y., es considerado como el “Belén” del espiritismo moderno.
Al parecer todo empezó como una broma, y al final quedaron atrapadas en su propio fraude. El confesar públicamente el fraude habría sido un golpe mortal para el espiritismo, pero para ese entonces ya se había hecho tan fuerte que no había forma de detenerlo; ahora los espíritus engañadores se les manifestaban verdaderamente a los que se rendían al control demoníaco. Para este entonces, mucha gente miraba todo esto como un entretenimiento muy divertido. En las fiestas sociales se dedicaban a mover mesas con el poder de la mente, o a consultar a los espíritus con las “Tablas ouja.” Algunos que al principio solo buscaban en el espiritismo un entretenimiento, se convencieron de que eran ciertas las manifestaciones de los espíritus. La Primera guerra mundial le dio un gran impulso a la práctica de consultar a los muertos. Los familiares de los soldados muertos buscaban consuelo en el espiritismo. En las sesiones espiritistas oían una voz que les parecía la del propio finado, que les hablaba a través de los labios del médium. La voz se refería a sucesos conocidos por los parientes, pero desconocidos por el médium. Cuando se les preguntaba por la vida de ultratumba, contestaba que todo era muy bonito y que los espíritus gozaban de armonía y felicidad. A aumentar la popularidad del espiritismo, se comenzaron a publicar libros para los que querían aprender a comunicarse con los espíritus, rendirse a su control y desarrollar así sus facultades de médium. Novelistas como Arthur Conan Doyle y Stewart E. White, con sus libros, le dieron un impulso tremendo a la propagación del espiritismo. En 1936, se organizo un cuerpo cooperativo que se llamo “Asamblea General Internacional de Espiritistas.” Pero a pesar de todo esto, no nos basta para tener una imagen completa de la fuerza del espiritismo, porque hay numerosos grupos que no pertenecen a ninguna organización, y hay millares de personas que son miembros de otros grupos religiosos (y que aun asisten a templos cristianos-evangélicos), pero practican el espiritismo.
Los cristianos verdaderos debemos tener mucho cuidado con el espiritismo, porque muchas de las veces se disfraza con un velo religioso, y debemos estar preparados para reprender en el nombre de Cristo estas manifestaciones satánicas, cuyas principales son:
LA ADIVINACION Y PRONOSTICACION
La adivinación o pronosticación, consiste en predecir sucesos futuros o descubrir cosas secretas por medio de la comunicación con seres espirituales. Puede ser lograda por comunicación directa, o por medio de señales o agüeros. La Biblia es absolutamente clara sobre este asunto. La adivinación es inspirada por el espíritu de Satanás y es una trampa del diablo, los efectos de la adivinación nos lo confirma. La Biblia acusa a la adivinación de blasfemia, y lo condena, y nos dice que una de las causas del cautiverio fue la idolatría y consultar adivinos (Jeremías 27:9). La Biblia nos muestra varias formas de adivinación que aún se usan (pero recordemos que la Biblia condena toda forma de adivinación): Génesis 44:5. El siervo de José menciona el uso de una copa para adivinar. Algunos médium usan hoy un vaso de agua o una bola de cristal en los cuales dicen ver revelados los sucesos futuros. En 1 Samuel 28:8 y Hechos 16:16-19 se habla de un “espíritu de adivinación” que operaba a través de una persona. Esto es idéntico a las manifestaciones de los espíritus en los médium del tiempo actual. Oseas 4:12 habla de la consulta a los ídolos y las respuestas que se reciben. Esto sigue sucediendo en el trabajo de los santeros y espiritistas hoy día.
Ezequiel 21:21 habla de la forma en que el rey de Babilonia practicaba la adivinación sacudiendo saetas, consultando ídolos y mirando el hígado de una bestia sacrificada. Hoy día también se mira el hígado del ave sacrificada. Otras formas modernas de adivinación son las de “echar” las cartas (cartomancia), habiendo varias formas de “echarlas.” “Leer” las hojas de La astrología, aunque no conectada directamente con el espiritismo, presenta otra forma de adivinación o pronosticación. Sirve al mismo fin diabólico de apartar al hombre de la dirección de Dios, para ponerlo bajo el control de otros consejos. Hay millones de personas que no se atreven a emprender ningún negocio sin antes consultar su pronóstico para ese día. Los cristianos, en cambio, nuestra vida es dirigida por nuestro Padre Celestial (y miran su horoscopo, como todo el mundo, pero para parecer seres “especiales”, lo niegan, y lo maldicen,despues de la consulta)y no somos juguetes de influencias astrales. La curiosidad humana lleva a muchos a consultar sobre su suerte, pero recordemos que la Biblia condena severamente la adivinación y la pronosticación. Dios las prohíbe y las clasifica entre las practicas paganas que eran abominables para EL (Levítico 19:26-31; 20:22-27). El castigo para estas prácticas era la muerte.
LA NECROMANCIA.
La necromancia es la comunicación con los muertos y la revelación por este medio de misterios y sucesos del futuro. Siendo un sinónimo de esta, la palabra nigromancia, que significa: magia negra. Los espiritistas toman 1 Samuel 28:3-20 como aprobación divina para consultar a los muertos y probar que los muertos se presentan realmente. Muchos comentaristas evangélicos piensan que el espíritu que se presento no era Samuel, sino una personificación de el. Basándose para esto en la prohibición de Dios sobre la comunicación con los muertos. También piensan (y es lo más probable), que la mujer estaba acostumbrada a tratar con los espíritus engañadores, pero en esta ocasión, para gran sorpresa de ella misma, Dios envió al mismo Samuel, no porque la adivina tuviera poder para hacerlo venir, sino porque Dios le iba a dar a Saúl un ultimo mensaje para demostrarle que ni la necromancia podría ayudarlo, porque se había rebelado contra EL. Lo cierto es que Dios prohíbe y condena la necromancia (Deuteronomio 18:10-12; Isaías 8:19). El colmo de los pecados de Saúl fue este acto de consultar a una médium en vez de arrepentirse y buscar a Dios. Esto fue lo que le acarreo el juicio divino (1 Crónicas 10:13-14).
En los tiempos actuales la necromancia toma varias formas. A veces el médium es el único que ve el espíritu que se presenta. En este caso es el es el quien recibe el mensaje y se lo trasmite al cliente. 1a descripción que hace de la persona y la naturaleza del mensaje lo convencen de lo genuino de la aparición.
En otros casos, el médium hace una materialización, o sea, logra que el espíritu se presente en forma visible para todos los presentes. Algunas de estas materializaciones se atribuyen a lo que llaman ectoplasma, “La sustancia de vida espiritual”, que sale de la boca o de otra parte del cuerpo del médium y, delante de los concurrentes, toma una forma nebulosa parecida a la de la persona fallecida a quien se esta consultando. A veces ni el médium ni el cliente ven al espíritu, pero este toma posesión del medium y habla a través de el. Recordemos siempre que la necromancia esta prohibida por la Biblia y hay muchas citas bíblicas prohibiendo el consultar con adivinos, hechiceros y los que consultan con los muertos (Levítico 19:31; 20:6y27; Deuteronomio 18:10-12; Isaías 8:19), el consultar a los muertos (que en realidad son espíritus inmundos) nos hace ponernos bajo la autoridad de los demonios, y recordemos que Satanás viene para matar, hurtar y destruir (Juan 10:10), que el es mentiroso y padre de mentira (Juan 8:44), y que el es homicida (Juan 8:44).
LA VENTRILOOUIA.
La ventriloquia, según el diccionario, es el arte de modificar la voz de manera que parezca venir de lejos, e imitar la de otras personas o diversos sonidos. Este arte (practicado legítimamente en el mundo del espectáculo) les ha servido a algunos charlatanes o farsantes en el espiritismo para explotar a su clientela. Sin embargo, la acepción de este vocablo respecto de las manifestaciones de los espíritus se refiere a la rendición de la lengua y las cuerdas vocales a un espíritu (Isaías 8:19í 9:4). A veces el medium cae en un trance, o estado hipnótico, y esta totalmente inconciente de lo que sucede mientras el espíritu toma control de sus labios, lengua y cuerdas vocales, y conversa con los que han pedido la consulta. La voz es idéntica a la del difunto a quien el espíritu representa y afirma ser. Lo que dice, revela un conocimiento íntimo de toda la vida de esta persona, que el medium no pudo haber tenido. A veces las propias facciones del medium parecen irse transformando hasta presentar la misma apariencia y expresión del difunto. Los clientes quedan convencidos de que están conversando en verdad con sus seres queridos. Varios exmediums después de su conversión al evangelio han relatado como los demonios personifican así a los difuntos. Los demonios son espíritus engañadores. Antiguamente hablaban mentiras a través de los profetas falsos (2 Crónicas 18:18-22; Jeremías 28), y continúan esta actividad en el día de hoy, y esta es una de las señales profetizadas como características de los últimos días (Reyes 22:12, 19-23; 1 Timoteo 4:1). Dios permite que los espíritus mentirosos engañen a los que no quieren recibir la verdad (2 Tesalonicenses 2:9-12). En la palabra de Dios, se nos advierte claramente que no creamos a todo espíritu (Juan 4:1-3). En el Nuevo Testamento leemos sobre demonios que tomaban posesión de las personas y hablaban a través de ellas cosas que se hallaban mas allá del conocimiento del poseso (Hechos 16:16-18; Marcos 5:2-12). Si hacemos un estudio sobre los pasajes bíblicos que tratan sobre los demonios, nos convenceremos de que estos son los espíritus que operan a través de los médium y se hacen pasar por difuntos.
L A M A G I A.
La magia es definida como el “arte” que enseña a hacer cosas admirables. El diccionario establece “diferencias” entre la magia blanca y la magia negra. Llama “blanca” a la que hace uso de medios naturales y “Negra” a la que es practicada por medio de un pacto con el diablo. Así, para algunos la magia “blanca” es mas una ilusión de prestidigitadores y cosas por el estilo para “entretener” al publico, mientras que la “negra es la nigromancia, pero esto no es verdad. Entre los espiritistas, se le da el nombre de “magia blanca” a la que se usa para ayudar a las personas, y el de “magia negra” a la que se emplea para hacer daño. La magia “blanca” y “negra”, llevan el sello del diablo. Es de difícil estudio porque no se ciñe a leyes fijas, y algunas veces toma un inocente disfraz piadoso en la llamada “magia blanca” no se le reconoce su naturaleza demoníaca, recordemos las palabras del apóstol Pablo: Satanás se disfraza como ángel de luz (2 Corintios 11:14). También hay otros “colores” de magia: verde, roja, etc., pero todas son demoníacas, y un cristiano no debe buscarlas. En muchas ocasiones la gente dice: “OH sí, la magia negra es del diablo, pero la magia blanca se apoya sobre fuerzas buenas.” Esta conclusión se ha extendido de tal modo que hay cristianos que usan la magia “blanca” para contrarrestar la magia “negra” en abierta rebeldía contra la palabra de Dios (Levítico 19:26, 31í 20:27í Deuteronomio 18:9-14). Según los espiritistas, los “espíritus de luz” hacen trabajos buenos, mientras que los “espíritus oscuros” ejecutan el mal, poniendo maldiciones sobre las personas, pero recordemos que toda magia es demoníaca. La magia era practicada en las religiones paganas de los tiempos bíblicos.
Entre las practicas mágicas de la actualidad, se encuentra la “levitación”, que consiste en hacer que un cuerpo pierda peso y flote suspendido en el aire. Esto se hace con mesas y otros objetos o con el cuerpo de una persona en estado hipnótico. La “transportación” es parecida consiste en que se traslada la persona o el objeto de una parte a otra por el aire.
El acto de caminar con los pies desnudos sobre brasas encendidas, o tomadas entre las manos sin quemarse el traspasarse varias partes del cuerpo con cuchillos sin derramar una gota de sangre y otras cosas semejantes que realiza la persona cuando esta poseída por un espíritu. Convencen a los espectadores de que hay un poder real en la esfera espiritual, que va más allá de los trucos o la superstición.
Un cristiano no puede ser afectado permanentemente por la magia, y lo mas importante, por medio de Cristo salimos victoriosos cuando nos enfrentamos a aquellos que nos quieren hacer daño por medio de la magia, pues somos vencedores en Cristo (Romanos8:37), el único requisito es que estemos cerca de nuestro Señor y Salvador.
LA HECHICERIA Y LA BRUJERIA.
El Diccionario de la Real Academia define la palabra “Hechizar” como sigue: “Según la credulidad del vulgo, privar a uno u otro de la salud o de la vida, trastornarle el juicio o causarle algún daño en virtud del pacto hecho con el diablo y de ciertas confecciones y practicas supersticiosas.”
Ya hemos visto varios textos bíblicos sobre la hechicería. Esta era castigada con la muerte en Israel. El Nuevo Testamento enseña que no hay lugar en el cielo para los hechiceros (a menos que se arrepientan, como los de Efeso, antes de que sea tarde). Su lugar esta en el lago de fuego (Exodo22:18íApocalipsis 21:8í 22:15). Puesto que la brujería es considerada como idéntica a la hechicería, consideraremos las dos cosas juntas. Trata del mismo engaño satánico, pues se supone que por medio de la hechicería se puede combatir a los espíritus malos y librar a las personas de la brujería, en otras palabras. Por medio de la hechicería se “libra” a las personas de los malos efectos producidos por encantamientos y hechizos. Sin embargo, las palabras “hechicería” y “brujería” son empleadas indistintamente por lo general. Los cristianos debemos recordar que la hechicería esta terminantemente prohibida por la Biblia (Exodo 22:18í Deuteronomio 18:10; Apocalipsis 21:8; 22-15;). También la Biblia nos dice que esta es una de las obras de la carne (Gálatas 5:20).
Hay muchos tipos de hechizos. ¡Cuántas señoritas acuden al hechicero, o ala hechicería, para que con sus encantamientos les consigan el amor de determinado joven! ¡Cuántas mujeres abandonadas por sus esposos van en busca de una venganza sobre “la otra”, que les ha quitado el marido!
Unas veces el hechicero (o brujo, es igual) trabaja con un muñequito que representa al enemigo del cliente, emitiéndole alfileres en las partes del cuerpo que deben ser afectadas por la maldición. Otras veces emplea el retrato de la persona, alguna prenda de ropa o cualquier objeto que tenga relación con la persona, como recortes de uñas o de pelo. En estos casos hace sus encantamientos sobre estos objetos. Otros preparan sus brujerías con sangre, monedas de cobre, pañuelos rojos, el cuello y las plumas de un pollo, y cosas por el estilo, mandándolas a tirar delante de la puerta de la persona que debe ser victima del hechizo.

Siempre recordemos que la Biblia prohíbe esto, y también en la Biblia nos dice que Cristo dijo: “Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). El mayor peligro está cuando los hechiceros trabajan con crucifijos, imágenes o estampas de santos y vírgenes, con toda clase de hechicerías heredadas del animismo o del vuduismo. El peligro es que los católicos y puede ser que algunos cristianos también, no pueden discernir dónde termina el catolicismo y donde empieza la hechicería.
El siguiente ejemplo nos muestra el poder libertador de Cristo sobre la hechicería:”Una mujer de 28 años acudió al pastor, diciendo que durante cinco años había padecido eczema (enfermedad en la piel en forma de granos o ampollas, que al secarse producen escamas). Los dermatólogos no podían hallar la causa de su enfermedad. El pastor le preguntó si su familia había tenido algún contacto con el ocultismo, la respuesta fue que su abuelo curaba animales en nombre de la “trinidad”, y su abuela era hechicera, etc. Una mañana discutió con su hermana por tonterías, en lo más furioso de la discusión apareció eczema en sus piernas y al consultar con dermatólogos, le dijeron que era incurable. Ante el consejo del pastor, la mujer entregó su corazón a Cristo, le confesó sus pecados y por fe aceptó su perdón. El pastor oró por ella. Al día siguiente la enfermedad de su pierna (que era incurable), había desaparecido totalmente.
ENDEMONIADOS O POSEIDOS.
Cuando un espíritu inmundo habita o entra dentro de una persona. Esto es verdad, los espíritus pueden entrar en personas que se dedican al espiritismo, la magia, adivinación etc., pues de debe a que se meten en terrenos prohibidos por Dios y entran a los terrenos de Satanás y sus demonios, esto también le puede pasa a aquellas personas que no son cristianos, como ateos, escépticos, etc., Dios ha puesto una protección especial a las personas, pero al alejarse de Dios, como dijimos antes entramos a la esfera de los demonios. Los cristianos estamos protegidos por el Espíritu Santo, y el nos libra de los demonios mientras andemos en comunión con Dios, al descuidar nuestra vida espiritual somos victimas de las asechanzas del enemigo y vivimos una vida derrotada y oprimida por los demonios, pero no somos poseídos.
Muchos demonios se valen de los traumas, tristezas, etc., pues esto les habré las puertas para entrar a un cuerpo humano. Se manifiestan mediante gritos, temblores, convulsiones, llanto, risa nerviosa o histérica, contorciones desmayos, suspiros, quejas, asfixias, nauseas, arcadas, vómitos, maldiciones.
Una persona poseída es físicamente fuerte, de naturaleza rebelde, orgullosa y burlona. Lo más importante es que dentro de una persona poseída pueden habitar muchos espíritus inmundos. El demonio puede tener control limitado de la persona o total, la persona cuando esta calmada nos puede parecer normal física y espiritualmente, pero cuando se le confronta con la palabra de Dios empieza a maldecir etc.
La liberación de una persona debe hacerse en el nombre del Señor Jesús, y ordenarle al espíritu inmundo que deje ese cuerpo en el nombre del Señor Jesús, debe uno sujetar toda autoridad en el nombre del Señor Jesús (también se puede usar el nombre de Jesucristo). Si hay varias personas presentes, solo una debe ordenarle al espíritu inmundo que deje el cuerpo, las demás deben apoyar en oración y ayudar en lo que pidan.
El que ministra debe tener cuidado en poner cobertura sobre todos los presente (cobertura de Dios), y ordenar a los demonios salir e irse al abismo, nulificando todo poder y orden de Satanás para destruir a la o las personas afectadas.
Si la persona hizo un pacto, la persona poseída debe renunciar al o los pactos que haya hecho. Debemos tener cuidado porque el demonio tal vez no lo quiera dejar que renuncie. El cristiano que ministra tiene la autoridad y el poder de reprender, atar, y echar fuera demonios. Cuando la persona sea liberada DEBE de aceptar a Cristo para estar protegida y renunciar a los demonios, el que ministra puede ayudarle diciéndole que repita: “En el nombre del Señor Jesús yo renuncio a… (Brujería, drogas, etc.,) Es importante no discutir con el demonio, solo reprenderlo, Cristo no discutió con Satanás solo se le enfrento con la palabra, es por eso que es importante que el que ministra la liberación sepa mucho de la Biblia de memoria, mas los principios bíblicos que “versículos” en si.
Entre los espiritistas hay muchos casos de poseídos por demonios, opresión diabólica en diferentes grados, según el poder que los espíritus ejercen sobre sus súbditos. A veces cuando los espiritistas llegan a cul-tos evangélicos causan problemas y confusión, ya que la presencia de Dios revuelve a los espíritus malignos. Tal y como gritaban los demonios ante Cristo y se quejaban de su venida, o como la muchacha con espíritu de adivinación seguía a Pablo dando voces. Así en los cultos, la bendición de Dios parece provocar una reacción violenta de parte de las personas ende-moniadas que estén presentes. Incluso puede ser que esta reacción tome forma de un “mensaje profético” destinado a sembrar error y confusión, en tales casos el apóstol Juan recomienda “probar los espíritus” (1 Juan 4:1-3).
¿Confiesa el “profeta” que Jesucristo es el mismo Hijo de Dios venido en la carne? Otra prueba que se ha empleado en muchas ocasiones cuando hay manifestaciones de origen dudoso es pedirle a la persona que repita el texto bíblico de 1 Juan 1:7 en donde dice: “y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Los demonios se niegan a reconocer el poder de la sangre de Cristo. Recordemos siempre que el demonio no quiere perder a sus victimas y luchara por retenerlas, pero Dios es mas fuerte que el.
Oremos siempre sobre el diablo la autoridad que fue comprada para nosotros en el calvario. Busquemos continuamente la plenitud del Espíritu Santo, y proclamemos la libertad que hay en Cristo. Echemos fuera los de-monios en el nombre del Señor Jesucristo, pues El ha venido para poner en libertad a los cautivos de Satanás (Marcos 16:17). Esto forma parte de la comisión de la iglesia. Hablemos con la victima cuando no esta de lleno bajo el ataque satánico. Si tiene uso alguno de su razón, se la debe animar a poner su fe en Cristo y pedirle que la libere.
No es raro que los demonios persigan a un espiritista que acaba de convertirse al evangelio, lo golpeen, lo atemoricen y traten de hacer que vuelva a estar bajo su control. Los nuevos convertidos deben refugiarse bajo la sangre de Cristo y reclamar sus meritos para ser liberados de to-do poder satánico. Deben deshacerse en seguida de todos los amuletos, en-cantamientos, vasos de agua para los espíritus, altares y demás objetos que pertenecen a su vida antigua. A veces ha sido necesaria una visita de parte del pastor y de otros obreros de la iglesia para orar en su casa y consagrarla a Dios para que no siga siendo lugar propicio a la manifestación de demonios. Oremos por el espiritista convertido para que no le suceda los de Lucas 11:20-26.
LOS MENSAJES SUBLIMINALES EN LA MUSICA.
Últimamente se ha descubierto dentro de la música, especialmente en la música “Rock” en todos sus estilos: Rock’n Roll, Hard (pesado o duro), el Ácido y el Punk. Esta clase de música en si es una invitación alavio-lencia, cuanto mas trayendo ya mensajes “escondidos.”
En español y en este caso México. Se encuentran mas estos mensajes entre los artistas famosos que cantan “baladas,” pero también se encuentran entre los grupos de Rock en español.
QUE ES UN MENSAJE SUBLIMINAL?
La palabra Subliminal viene de las palabras latinas: Sub-bajo, Limen-umbral (limite). Y se trata de la transmisión de un mensaje destinado a llegar al oyente justo por debajo del umbral de la conciencia: semeante mensaje escapa al oído, a los ojos, a los sentidos externos y penetra en el subconsciente profundo del oyente, el cual está completamente sin defensa contra esta forma de agresión.
Desde hace veinte años se viene legislando (haciendo leyes) para que no haya mensajes subliminales en la publicidad del cine, la imprenta, la radio y la televisión, pero ha nadie se le había previsto extender la prohibición al terreno del disco, del cassette y del material audiovisual.
A causa de esta laguna en la ley, alas compañías disqueras y artistas pueden actuar libremente utilizando todas las técnicas electrónicas disponibles que quiere alcanzar: una revolución en profundidad capaz de todas las depravaciones posibles el oyente ignora por completo que sufre esta invasión de su conciencia. Los mensajes trasmitidos por medio de la música en forma subliminal Y la consagración a satanas.
II. La perversión sexual en todas sus formas.
III. La incitación a la violencia y el homicidio.
IV.- El impulso a la rebelión contra el orden establecido.
COMO SE DESCUBRIO.
Los mensajes subliminales en la música (en especial el Rock) pudo haber seguido su curso sin ser descubierta de no haberse producido un curioso accidente en los Estados Unidos. El pastor evangélico Garry Greenwarld, quien fuera un ex-artista de Rock, provoco un revuelo al revelar la presencia de mensajes subliminales en los discos más populares entre los jóvenes. Descubriéndose que muchos grupos mundialmente famosos usaban mensajes subliminales en sus discos y cassettes. Entre los mas conocidos están los grupos: Led Zeppelin, The Beatles, The Rolling Stones, Styx, The Who, este pastor, la implantación de los mensajes subliminales llego al conocimiento publico. Aun la misma letra de las canciones de estos grupos son marcadamente satánicas y agresivas, promoviendo la entrega a satanas, la música en español y especialmente en México los discos de los artistas como:
Juan Gabriel, Jose Jose, Franco, Pandora, Yuri, Lucia Mendes. Traen mensajes subliminales satanicos.
COMO SON TRANSMITIDOS LOS MENSAJES SUBLIMINALES.
EL MENSAJE SUBLIMINAL VERBAL.

1. Esta es la forma más común de trasmitir los mensajes subliminales.
Se imprimen frases al revés que puden ser oídas cuando se pone la cinta en sentido inverso, como las palabras escritas al revés pueden ser leídas en un espejo. Las investigaciones hechas hasta ahora sobre esto permiten formular la hipótesis de que un doble fenómeno extraño se produce:
A. El subconsciente puede captar una frase enunciada al revés
B. Puede decodificar este mismo mensaje si esta expresado en una lengua conocida para el oyente.

Este doble fenómeno constituye una prueba de la intención perversa de los utilizadores de estos procedimientos. Por eso es una verdadera violación a la conciencia. También, los doctores dicen que: “un ruido ronco y violento produce reacciones emocionales y violentas que destruyen todo control posible.
Se utilizan cuatro técnicas para la impresión de los mensajes subliminales:
LA FRECUENCIA MODULADA
LA FRECUENCIA MUY BAJA (14 a 20 ondas por segundo).
LA ALTA FRECUENCIA (17 mil y 20 mil ondas por segundo).
LA VELOCIDAD VARIABLE (Audible solo con un aparato especial).
II. EL RITMO (O COMPAS) Y SU EFECTO SUBLIMINAL.

Una señal subliminal también puede ser trasmitida por la utilización del ritmo (en ingles: beat). Por ejemplo, la fuerza del rock, es la pulsación que el ritmo produce en el organismo humano, que repercute biosico lógicamente siendo capaz de modificar el funcionamiento de los órganos del cuerpo.
El ritmo produce una aceleración de la pulsación cardiaca y un crecimiento de la tasa de adrenalina, pudiendo provocar una excitación sexual.
III LA SEÑAL SUBLIMINAL.
Se graba en un disco una señal de frecuencia ultrasónica (comparable al silbato mudo para perros). Cuando el cerebro es estimulado de manera prolongada por una de estas señales ultrasónicas, produce una reacción bioquímica equivalente a una inyección de morfina en forma natural: la endorfina (morfina natural). Esta reacción produce un doble efecto una sensación de bienestar extraño y una activación de los procesos mentales. El cerebro funciona rápidamente (hiperactivo) y entiende con más lucidez el mensaje subliminal.
IV. LA ESTROBOSCOPIA.
La cuarta forma se le llama: Estroboscopia (Aparato que permite observar en cámara lenta, los objetos en movimiento rápido). Este aparato se usa en los conciertos especialmente de Rock para alternar las luces y sombras, esencialmente se pierde el sentido de orientación, los reflejos, la profundidad de las cosas, y la concentración del cerebro.
Cuando se combina este efecto con la música rock, todas las barre-ras del juicio moral caen, y están expuestos a la música subliminal de las canciones de los grupos en concierto.
ALGUNOS EJEMPLOS CONCRETOS.
Y español. A lo que estamos mas expuestos es a la música llamada “balada” que es muy escuchada en México. Los Artistas que ya antes mencionamos:
Juan Gabriel, Jose Jose, Franco, Pandora, Yuri, Lucia Mendes, pero también Miguel Bosse, el Grupo Menudo, en sus discos se han descubierto mensajes subliminales satanicos.
La canción “Querida” de Juan Gabriel, tiene al revés del disco un mensaje satánico, la canción “Toda La Vida” de Franco También tiene mensajes subliminales satanicos. En las canciones: ‘Mi vida y Será, de Jose Jose, también se han descubierto mensajes satanicos.
Las letras de las canciones de Lucía Mendes, Miguel Bosse, Talía etc, son aluciones claras a satanas o sus demonios, canciones como La Salamandra (Bosse), Pacto de dolor (Talía), El tema de la telenovela Diana Salazar (Lucía Mendes), tienen aluciones a satanás, sin disfrasar para nada ya la letra. A estos se le llaman mensajes subliminales en directo.
Otra popular cantante que usa los mensajes subliminales en directo es Gloria Trevi, pues en la letra de sus canciones nos invita a suicidarnos, o tener relaciones sexuales sin freno, aluciendo que Dios nos perdona por que lo hacemos “por amor.”
Muchos artistas y músicos se han consagrado a satanas libremente por su propia voluntad, nos limitares a los casos en Ingles y español:
CASOS DE ARTISTAS EN INGLES.
Solo veremos unos casos en la música Rock.
A. Alice CooPer.
Según el propio testimonio de Este popular artista, el suplico que el espíritu se hiciera oír. El espíritu se manifestó y le pro-metió fama y riqueza en abundancia, a cambio de su cuerpo para que el espíritu tomara posesión de el, desde entonces usa el nombre con el cual el espíritu se dio a conocer: Alice Cooper.
B. Mick Jagger (Rolling Stones).
Este artista se consagro bajo la influencia de dos brujas muy famosas, e iniciaron a Mick Jaggeren todos los ritos de magia negra. Siendo despues consagrado a satanas en la secta masónica “Theorder of The Golden Drawn.”
C. Ozzy Osbourne (Black Sabbath).
Este artista confiesa que nunca ha compuesto una canción sin estar en estado de trance. El mismo dice: “Me parece que soy un medio para un poder exterior. Espero no ser lo de quien me imagino: satanas, ya un poder sobrenatural que me utiliza para escribir rock’n roll. Espero que este poder no será del diablo, satanas, pero…
D. Otros Músicos.
Gary Newman, del grupo “The Strangers”, nunca compone o canta en publico sin colocarse debajo de su famosa pirámide.
Elthon John declara que él nunca había compuesto o cantado una sola canción que no hubiera sido escrita en lenguaje de brujería. Esto hace que muchas de sus canciones sean incomprensibles a los auditorios no iniciados. Es el mismo caso de “Stairway To Haeven”del grupo Led Zappelin.
. CASOS DE ARTISTAS EN ESPAÑOL.
Hace unos años se hizo famoso en México el caso de una secta satánica que hizo sacrificios humanos en un rancho cerca de la ciudad de Matamoros Tamps., Los sacerdotes de esta secta satánica en sus declaraciones dieron nombres de artistas famosos que están involucrados con el satanismo, nombres como Lucía Mendes, Yuri, etc salieron a la luz publica, también se sabe que Charly Valentino, Ernesto Alonso, están involucrados con el satanismo.
La artista Lucía Mendes grabó su último disco bajo un ritual de “Magia Blanca.” Ernesto Alonso, que es un famoso director de telenovelas, ha grabado últimamente telenovelas marcadamente satánicas: “El Maleficio, Diana Salazar, La sonrisa del diablo, etc.
LAS DISCOTECAS.
Se usa también el termino “Disco” que es la abreviatura de la palabra Discoteca que designa una colección de discos o una organización que presta discos. Sin embargo, en el sentido corriente, se trata de no solo un lugar a donde se va a bailar, sino que se ha vuelto un estilo de vida, de un modo de divertirse y de un ambiente muy especial.
La disco nació en Nueva York en 1973en el medio homosexual de la ciudad.
En ese entonces nadie podía entrar a las salas de disco sin ser miembro en regla del club. Para 1977 las discos habían pasado de unas cien a más de dieciocho mil en todo el mundo. Debido a la música, las luces, el licor, así como el consumo de drogas, producen varios efectos.
Por medio de lo anterior, la disco da la ocasión de experimentar una pura emoción primitiva, en una atmósfera de tolerancia total. Las viejas prohibiciones sexuales se vencen. Cada uno puede sin vergüenza su sexualidad ambivalente y vivir las sin el mas mínimo sentimiento de culpa. Homosexuales, heterosexuales y bisexuales se abandonan con toda libertad al ritmo de la música y excesos.
La filosofía que impregna el fenómeno disco, es demasiado estrecha para dejar lugar al amor. Se olvida el gozo de dar y de compartir despreciando los valores mas enriquecedores de la vida. La disco se paga caro, sobre todo la ahora llamada (ocultamente) disco porno, pero vemos la extensión de este fenómeno por todo el mundo.
LAS CUBIERTAS DE LOS DISCOS.
Desde el año de 1970, las cubiertas de ¡los discos se tornan cada vez mas explícitos con respecto a la utilización de los signos satanicos, esotéricos o eróticos. Así, por ejemplo se ve aparecer los triángulos invertidos, las pirámides, los pentagramas, los círculos mágicos y toda una serie de signos de brujería. Además, no se duda en mostrar erotismo de todo tipo juntamente con símbolos netamente satanicos como el símbolo 666 y su contrario 999, sacrificios, misas negras y representaciones infernales.
A continuación ponemos los símbolos mas usados en las portadas de los discos ya sea ocultamente o habiertamente (lo cual pasa mayormente en los discos de Rock).
Cabeza de Chivo. f Desde siempre ha sido símbolo de la persona de satanás.\ / El triangulo invertido es una parodia, V de la trinidad en el lenguaje esotérico. La pirámide se remota al esoterismo mesopotámico y egipcio es fuente de fuerza cósmica y lugar de contacto privilegiado en el mundo “sobrenatural” de los espíritus. Satanas. Los cautivos de Satanas. Encanto y hechizo de la música. También es el ojo de satanas que supuestamente y puede ver el pasado y el futuro. Es el sello o símbolo de los “Iluminati”. Yunque del “beat” (ritmo) y padre del ahorcado. Trébol de la trinidad satánica y círculo mágico del hechizo. Dentro del círculo mágico. El mismo trébol satánico estilizado. Sabe todo Figura de la pluma con la cual SC un acto satánico. El firmante esta “encerrado” y “protegido” La trinidad esotérica. El aire, la tierra y el fuego. El círculo mágico, absolutamente necesario para realizar los ritos y encantamientos mágicos (sortilegios, oráculos, Hechizos, posesiones, etc). Pentagrama: Estrella con cinco puntas utilizada en los ritos de encantamientos y conjuro, debe estar en esta forma. Hexagerama o sello de Salomón (no confundir con la estrella de David). Octagrama: símbolo de destrucción, o de desorden en el cual todo acuerdo desaparece, donde la confusión reemplaza a la armonía.
RESUMEN.
Los cristianos debemos estar alertas contra las asechanzas del enemigo, pues anda como león rugiente (1 Pedro 5:8), poniéndonos toda la armadura de Dios (Efesios 6:11-18), y cuidando nuestro entendimiento (l Pedro 1:13). Tengamos cuidado con la música que oímos. Un hermano que dio una conferencia sobre la música subliminal, al ser preguntado sobre cuantos cantantes en español usaba los mensajes subliminales. El conferencista respondió que no sabía, pero que ya dudaba de todos. Tal vez sea mejor negarse a oír la música pagana para no estar expuestos a estos mensajes subliminales que dañan nuestra mente y nuestro espíritu.
EL ESPIRITISMO: SU NATURALEZA Y DOCTRINAS.
UNA IMITACION DE LA OBRA DE DIOS.

Desde tiempos inmemoriales satanás se
Dios. El Señor quiere comunicarse con su pueblo por medio del Espíritu Santo y darle la dirección que necesita. La iglesia es el cuerpo de Cristo, y cada miembro debe estar bajo el control del Espíritu Santo (el Espíritu de Vida), para continuar haciendo las obras que Cristo empezó cuando estaba en la tierra. El poder del Espíritu Santo se manifiesta a través de los cristianos en la operación de sus dones para la edificación de la Iglesia y para traer bendición a la humanidad.
A su vez, satanás, el adversario imitador, organiza su propia “iglesia”, un cuerpo a través del cual pueda obrar el espíritu diabólico. Imita la obra de Dios por medio de espíritus engañadores. Falsifica los dones del Espíritu Santo. Aparenta dar bendiciones, pero éstas se vuelven maldición y tragedia. Hasta señala en la Biblia los textos referentes a la obra legítima de Dios para procurar defender la falsificación que él ofrece. Todo esto tiene un efecto doble. Hace que haya quienes caigan en el espiritismo. Ahuyenta a otros de las manifestaciones genuinas del poder de Dios, porque los confunden con las imitaciones satánicas.
LA IMITACION DE LOS DONES DEL ESPIRITU.
Veamos como el diablo imita los dones del Espíritu Santo enumera-dos en 1 Corintios 12:1-12.
A. Palabra de Sabiduría. Los espíritus dan consejos a través de los médium.
B. Palabra de Ciencia. Los espíritus revelan misterios y cosas ocultas. Algunos médium reciben la facultad de diagnosticar la enfermedad del cliente.
Es evidente que los adeptos tienen que ejercer fe en su “control” para desarrollar la facultad de médium y para hacer las maravillas que logran hacer. Por el ejercicio de su fe en los espíritus, los pueden ver, oír, sentir su toque, y recibir su dirección. Por fe caminan sobre brasas y no se queman, son transportados por el aire y hacen cosas que parecen imposibles.
D. Dones de Sanidades. Muchos médium practican la medicina bajo la dirección de espíritus que afirman haber sido médicos cuando Vivian en la tierra. Algunos reciben dinero por estas obras. Otros dicen que es un don de Dios y no cobran nada en absoluto. Muchos creen que son sanados por el poder del Espíritu Santo y que de esta forma están cumpliendo con la voluntad de Dios.
E. Milagros. Ya hemos mencionado el triunfo sobre las leyes naturales por medio del poder espiritual.
F. Profecía. Así como el Espíritu Santo nos comunica el mensaje de Dios a Través de los labios de aquellos cristianos que ejercen este don, también los espíritus del reino de satanas les trasmiten a sus súbditos los mensajes de su máximo líder a través de los médium es-pirititas.
G. Discernimiento de Espíritus. Cuando Cristo estaba en el mundo, parte de su ministerio consistía en echar fuera demonios. Por el poder del Espíritu Santo, la iglesia sigue echándolos fuera (Marcos 16:17), para esto Dios ha provisto el don de discernimiento de espíritus, que es la capacidad para conocer a los espíritus malignos. El espiritismo también, supuestamente echa fuera espíritus malignos. Podríamos preguntarnos: “¿Como es posible que los demonios echen fuera a otros demonios?” Cristo mismo enseño que una casa dividida contra si misma no puede permanecer firme (Marcos 3:23-27). Aunque el exorcismo espiritista supuestamente libera de la posesión de determinado demonio, o demonios (la mayoría son engaños de satanas, de que son liberados), nunca los libera del domino de Satanás al contrario, los hace mas esclavos de satanas y sus demonios encadenándolos al espiritismo y las cosas ocultas (Mateo 12:44). La liberación de Cristo es muy diferente, Cristo libera por completo a la persona y la saca de la influencia y dominio satánico.
E1 discernimiento de espíritus en el sentido de percibirlos y conocerlos, esta muy desarrollada en el espiritismo. Muchos médium son videntes es decir, pueden ver los espíritus. Lo triste es que están engañados en cuanto a la identidad de los espíritus con quienes se comunican. Estos son espíritus engañadores. Recordemos que satanas se disfraza de ángel de luz.
H. Diversos Géneros de Lenguas.
Otras veces los médium hablan en un idioma desconocido para el mientras esta bajo el control del demonio. El “espíritu control” puede hablar el idioma de la tierra donde dice que ha vivido. Muchos brujos y hechiceros de origen africano hablan en otras lenguas cuando “se les sube el espíritu” o “el santo”. Otros casos fuera del continente africano son cuando el medium habla otro idioma que el desconoce, o describe una profesión (vg: medicina) que el desconoce, con exactitud. Aunque los espiritistas toman estas manifestaciones como pruebas de su comunicación con los muertos. Los cristianos las reconocemos como un poder espiritual que opera en el medium, pero creemos (y sabemos) que es un demonio y no un muerto.
Tales manifestaciones de lenguas satánicas confunden a muchos cristianos. Inmediatamente llegan a la conclusión de que todo don de lenguas procede siempre del diablo. Se olvidan que Satanás es el gran imitador de Dios.
1. Interpretación de Lenguas.
Muchos médium ejercitan esta facultad. Esto ocurre cuando ha habido un mensaje en otra lengua y después un espíritu da su significado a través del medium.
II. SACRIFICIOS SANGRIENTOS.
En el Antiguo Testamento vemos que Dios instituyo sacrificios de sangre para simbolizar el sacrificio de Cristo. Quien habría de morir por los pecados del mundo.
Desde aquellos tiempos hasta el presente, el diablo ha incluido en el culto a los demonios los sacrificios sangrientos. En todo el mundo, en los cultos espiritistas hay sacrificios sangrientos. En rió de Janeiro al subir cualquiera de los cerros que rodean a la ciudad, es común ver, cabos de velas, lazos rojos, manchas de sangre, cuchillos y restos de sacrificios de sangre como las patas y cabeza de un cabrito. Los devotos de “Santa Bárbara” (que es un dios africano disfrazado de santa católica) les exige sacrificios de sangre a sus adeptos. Como esto podemos ver en todas partes del mundo.
III EL AGUA COMO PURIFICACION.
Los judíos del pasado usaban con frecuencia el agua como purificación para poner énfasis sobre la santidad de Dios y la necesidad de la limpieza física, moral y espiritual de los que se acercan a Dios.
En la imitación satánica llamada espiritismo, se le da mucha importancia al agua. Se ponen uno a más vasos de agua detrás de la puerta o en otros lugares para defensa en contra los malos espíritus que quieran entrar. Se emplea agua en “el despojo” de una persona que es victima de un hechizo. En algunos lugares los espiritistas acostumbran echar a la calle cada mañana un balde de agua, pensando que así arrojan de la casa cualquier poder maligno que se hubiera infiltrado en ella. Algunos médium ven la materialización del espíritu en un vaso de agua. Con frecuencia, el espiritista el espiritista le responderá que se puede sanar si se tiene fe con un vaso de agua.
IV. ESCRITOS INSPIRADOS.
Los espiritistas citan 1 Crónicas 28:19 en defensa de su practica de escribir o dibujar con la mano “movida” por el “control espiritual” y no por su propia voluntad. Podemos decir que el carácter blasfemo de algunos de sus “escritos inspirados” demuestra su origen, que no puede ser el Espíritu Santo.
PRETENCIONES ESPIRITISTAS.
Aunque lo siguiente nos podría parecer “doctrina”, no lo es, pues esta la veremos mas adelante, solo veremos lo que el espiritismo pretende ser.
Estos pensamientos son muchos por lo que los pondremos como estan en el libro “el Caos de las Sectas” de J. K. Van Baalen (p22 et. atl): Hacen énfasis de una vida “recta” aquí en la tierra, pues creen que el estado del alma depende de por completo de su vida en condición de mortal.
Creen en “la regla de Oro”, diciendo que el hombre se labra su propio destino, según obedezca las “leyes físicas de la naturaleza.” Los espiritistas se oponen a la guerra, a la pena capital y a cualquier clase de tiranía. No creen en el perdón de los pecados, sino que cada uno debe labrarse su propio destino evolucionando “espiritualmente.” Se cree que la muerte espiritual es un estado mas “elevado” de la vida.
Como se verá El espiritismo es un engaño sutil de satanás, en estas formas satanás se presenta como “ángel de luz”, y una mascara de piedad, pero no por eso deja de ser el engañador, y enemigo de nuestras almas. El quiere destruirnos, y alejarnos de Dios.
LOS FRUTOS DEL ESPIRITISMO.
Los espiritistas afirman que su “religión” procede de Dios, citan textos bíblicos y manifiestan poderes espirituales, para esto veamos los frutos del espiritismo:
Y.- COLAPSO NERVIOSO Y MENTAL.
Después de una sesión espiritista, el medium se encuentra agotado física y mentalmente. Según testimonio de cristianos que eran médium, el sistema nervioso no puede soportar por mucho tiempo la tensión que se le impone, y hay muchos médium que sufren colapsos nerviosos y mentales.
Los médium que están acostumbrados a ceder sus fuerzas mentales a los espíritus corren el peligro de caer en completa posesión de los demonios, de tal forma que pierdan totalmente su propio juicio. O sea, que la locura es un fruto muy común del espiritismo.
La bendición del Espíritu Santo sobre una persona le da refrigerio, reposo y renovación de sus fuerzas físicas (Isaías 28:12) cosa que no pasa con los espiritistas.
SUICIDIO.
Muchos suicidios se han cometido como resultado de mensajes de los espíritus. El espíritu que imita al ser difunto, le asegura a la novia o a la viuda que la vida de ultratumba es bella y feliz. Lo único que le falta al “difunto” para su plena felicidad es que se le una en ese paraíso la persona con quien habla. El resultado es un suicidio más.
LAS DOCTRINAS DEL ESPIRITISMO.
Las doctrinas de los espiritistas son muy diversas, tan diferentes como los diversos grupos de espiritistas. En el “espiritismo sucio” de la _, pacto con el diablo y se hablan obscenidades y blasfemias contra Dios, y aunque no hay un credo oficial de las diferentes doctrinas espiritistas, de un modo general enseñan lo siguiente:
Y.- LA BIBLIA.
No reconocen la Biblia como autoridad de fe y doctrina. Basan sus doctrinas sobre las “revelaciones” de los espíritus. No reconocen que la Biblia sea la Palabra de Dios en todas sus partes, dicen que solo unas partes son inspiradas, y que esas partes inspiradas de la Biblia, están basadas en la mediumnidad, y que por lo tanto el cristianismo y el espiritismo están sobre un mismo fundamento.
las revelaciones contradictorias del espiritismo al mismo nivel de la Palabra infalible de Dios. Las muchas evidencias de la inspiración de la Biblia nos hacen aferrarnos a la palabra de Dios, rechazando las revelaciones satánicas y espurias del espiritismo (2 Pedro 1:19 al 20) En la materia de INTRODUCCION BIBLICA y DOCTRUINA BASICA, ya hemos visto la inspiración total de la Biblia.
II. DIOS.
En cuanto a Dios hay varias contradicciones, pondremos las dos más conocidas.
A. Un Poder Infinito.
Unos espiritistas creen en una “inteligencia infinita” en un “Poder Supremo, impersonal presente en todo lugar”, y se manifiesta como vida a través de todas las formas organizadas de la materia. Para ellos lo que llamamos nosotros Dios, y otros llaman Espíritu, para ellos es: “Inteligencia Infinita”.
B. Politeísmo.
Uno de sus lideres dice: “Abrogamos (abolir, anular, revocar) la idea de un solo Dios.” “Debería entenderse que existen tantos dioses que necesitan ser adorados no solamente uno, dos o tres, sino muchos (…) los árboles del bosque, el sol, la luna y las estrellas, todas las cosas son dioses para ti, pues todas ministran las necesidades de tu alma.
Estas dos ideas se contradicen plenamente, pero en si aunque las dos tienen errores en la segunda el error es evidente, la primera es la más peligrosa, pues puede confundir a los cristianos. Debemos afirmar categóricamente que creemos en un Dios personal, que posee una inteligencia infinita al hablar con sus criaturas, al amar al mundo tanto que envió a su propio hijo a morir por los hombres, esto demuestra que es un Dios personal. El se interesa por cada uno de nosotros. Nos ama, la Biblia entera lo demuestra.
Podemos decir en cuanto al punto uno que los espiritistas sustituyen a Dios por uno de sus atributos. Hacen caso omiso de los otros atributos. Luego le dan este atributo a toda la creación, haciendo que todo sea un poco divino. Eso es panteísmo.
Los espiritistas creen que Jesús fue el mejor maestro, ejemplo y médium que el mundo haya conocido jamás. Creen en la divinidad de Cristo en el sentido de que todo ser humano es divino (para ellos todo ser humano es que es ejemplo puede ser también un Cristo) y no le re-conocen como divino en un sentido único. Creen que Jesús era uno de tantos salvadores que han estado viniendo al mundo cada cierto tiempo, y por medio de sus enseñanzas y ejemplos los hombres han podido hallar su camino (el espiritismo).
Ponen a Cristo a la par de Buda, Mahoma y Confucio, dicen que Cristo conocía todas las bases fundamentales del espiritismo y las practicaba, llegando a ser el máximo médium que ha existido, dicen que no es Dios, que se desarrollo espiritualmente y que esta en la sexta esfera (niveles de medium ¿?), pero que no es Dios, pero que si es un mediador (es decir: un médium) entre Dios y los hombres.
La Biblia nos dice que Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre (1 Timoteo 2:5í Lechos 4:12), el unigénito Hijo de Dios, eterno y coexistente con el Padre. El no consultaba con los muertos. La mayoría de sus milagros se hacían a plena luz, al aire libre, y no por medio de la invocación de un “control.” Jesús solo oraba al Padre. Los espiritistas niegan la verdad de todas sus grandes enseñanzas respecto al pecado, la redención, la resurrección y su segunda venida. Si el estaba equivocado en todas sus enseñanzas fundamentales ¿Cómo es posible que fuera el mejor médium espiritista que el mundo ha conocido?
Los espiritistas niegan la encarnación de Cristo (ver 1 Juan 4:2), la resurrección corporal de Cristo y su Asunción y su regreso en forma personal. Los espiritistas dicen que Cristo resucitó solamente en espíritu y ascendió a la sexta esfera espiritual. El regreso de Cristo ya tuvo lugar.
La base fundamental del evangelio es la divinidad de Cristo, su sacrificio vicario por nuestros pecados, su resurrección corporal de entre los muertos y su regreso visible para llevarnos al hogar que El ha ido a preparar para los suyos, para más aclaración vea los siguientes textos: Isaías 53:1-12í Mateo 1:18-23í 24:23í Lucas 24:36-48í Juan 1:1-4, 14í 3:14:21í 14:1-6í Mateo 24:27-31 Hechos 1:9-11í 1 Corintios 15:1-8, 14-23í 1 Tesalonicenses 4:16-17. Para ellos, en las oraciones que hacen en sus cultos, el nombre de Jesús es cuidadosamente eliminado.
IV. ESPIRITU SANTO.
Algunos grupos espiritistas hablan mucho del Espíritu Santo. Dicen que los inspira y opera a través de ellos. Adaptan su manera de hablar a la terminología bíblica, pero no creen en la Trinidad. Dicen que tal creencia es absurda. El Espíritu Santo para ellos es solamente otro nombre de la “infinita inteligencia”, el principio divino que habita en todo el universo.
Cristo siempre hablo del Espíritu Santo como una Persona Divina igual que el Padre y el Hijo enviado por ellos según las Escrituras, el intercede por nosotros (Romanos 8:26-27), nos instruye, es nuestro con-solador, se entristece… En fin, muestra muchos atributos típicos de una persona, que uin principio “impersonal” nunca podría tener (Juan 14:16, 26í 16:7-8, 13:15í Efesios 4:30).
DOCTRINA SOBRE EL PECADO Y LA EXPIACION.
A. J. Davis, espiritista con gran influencia, combate vigorosamente la idea de la expiación. Según el, esta doctrina debe ser considerada como algo de tendencia inmoral. Dice que no se ve justicia alguna en un sacrificio vicario, como tampoco en un Dios que puede ser aplacado por tales medios. Sin embargo reconocen la existencia del mal y creen que existe una especia de “purgatorio” para los espíritus oscuros. Este se halla en las dos esferas espirituales mas bajas de las siete que según ellos rodean nuestra tierra. Los textos ya citados en párrafos anteriores muestran nuestra base escritural para la doctrina de la expiación. Sabemos que en Adán todos mueren (1 Corintios 15:21-22í Romanos 5:12). Para ellos la salvación no existe, cada individuo hace su propia felicidad o infelicidad cuando obedece o desobedece las leyes físicas y espirituales de la naturaleza, la puerta de la “reforma” humana no El hombre es un ser astral. Alrededor de la tierra existen siete esferas espirituales. Las dos mas bajas son una especie de purgatorio para los espíritus de personas que no se “portaron bien” en la tierra, las almas más puras van a esferas más altas. Por medio de las buenas obras que las personas hagan a través de los años, las almas van de las regiones oscuras a las esferas de la luz, con el tiempo, todos llegan a las esferas superiores. Para ellos no existe el infierno que describe la Biblia, ni el cielo de los cristianos. Por tanto el hombre se salva a si mismo por medio de sus propias obras, ya sea en esta vida o después de la muerte. Dicen que jamás se ha encontrado evidencia alguna de la caída del hombre, entienden como caída “el descenso del espíritu a la materia.”
Para ellos el infierno es la angustia del “remordimiento” cuando el espíritu rebelde es quebrantado, y cuando en su sentida pobreza del alma, comienza a anhelar el retorno al padre. Para ellos el infierno es un gran medio restaurador. El castigo por el “pecado” restaura.
la Biblia nos enseña que nuestra salvación no es por obras para que nadie se jacte, sino que todo es por la gracia de Dios (Juan 3:16í Romanos 6:23í 2 Corintios 5:21í Efesios 2:8-9í Tito 3:5).
En cuanto al significado del Nuevo nacimiento, Pablo nos dice que si alguno está en Cristo: “nueva criatura es” (2 Corintios 5:17í Gálatas 3:26). Esta nueva vida no viene de otro nacimiento físico, sino de un cambio radical de la naturaleza en la conversión(Romanos 8:12-16). Cristo habla en mateo 18:2-4 del cambio necesario de actitud.
La reencarnación no concuerda de ninguna manera con la doctrina bíblica de la resurrección (Habría muchos cuerpos para cada alma ¿cuál resucitaría?). La Biblia nos enseña que está establecido para los hombres que mueran “una sola vez”, y después el juicio (Hebreos 9:27). La descripción del juicio no dice nada de que exista tal oportunidad para seguir reformándose (Apocalipsis 20:12-15í 21:8)El castigo es eterno, al igual que la vida más allá de la muerte también lo es (Mateo 25:46í Daniel 12:2).
VII OTRAS DOCTRINAS.
Pare ellos el infierno no existe, el infierno es una especie de purgatorio, dicen que el infierno es una idea “egipcia.” Que los “espíritus son almas de los que vivieron el la tierra, y cosas por el estilo, que podemos refutar con los textos antes citados.
Desean que todo tipo de culto cristiano sea prohibido, abogan por
Los espiritistas moderados, pues los que practican la magia negra no tienen freno. Las doctrinas espiritistas, contradicen habiertamente a la Palabra de Dios dicen que la Biblia no es inspirada por Dios, y que es inspirada por medio de la mediumnidad, que Dios no es un Dios personal, o que hay muchos dioses, que Jesucristo fue el mayor médium que ha existido, que el Espíritu Santo es un “espíritu”. Niegan que el hombre necesite ser salvo, y que hay muchas encarnaciones, todo esto es para negar el gran amor de Dios por medio de Cristo.
COMO TRATAR CON LOS ESPIRITISTAS.
PUNTO DE CONTACTO.

Los espiritistas dicen que Cristo era el mejor médium que ha existido, y que vino de la sexta esfera espiritual para enseñarles a los hombres el camino. Seria bueno usar el Nuevo Testamento con las palabras de Jesús sub-rayadas en rojo y presentárselo al espiritista. Así podrá saber más sobre el camino que Jesús trazó para nuestra salvación.
EL TESTIMONIO Y LA ORACION.
Para los que viven en el temor constante a los espíritus malos, el testimonio de nuestra paz y de nuestra liberación de estos temores será de gran importancia. El gozo del Señor en la vida diaria del cristiano es algo poderoso. Procure conseguir que lo acompañen a los cultos. Ore mucho por sus amigos espiritistas, recordando siempre que nuestra lucha no es contra las personas sino contra los principados y potestades satánicos (Efesios 6:12-13). Recuerde que el Espíritu Santo es más poderoso que todos los espíritus engañadores que siguen a satanas. Es importante que estemos llenos del Espíritu Santo para combatir contra las fuerzas diabólicas. Hay muchos testimonios de Cristianos que han echado mano de la promesa dada primero a Pedro y después a todos los discípulos: “Todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo” (Mateo 18:18í 16:19). En la oración de fe y en nombre del Señor Jesucristo han atado a los espíritus malos impidiendo su obra. En vez de discutir la “posibilidad de comunicarse con los muertos”, muéstreles que tal practica ha sido estrictamente prohibida por el Señor. La misma cosa que están haciendo para conseguir la bendición de Dios, los llevara a la perdición. No solamente los médium, sino todos los que acuden a sesiones espiritistas y siguen sus instrucciones corren el peligro de la condenación eterna de la cual Jesucristo mismo hablo. Estas prácticas son abominación para el Señor. Debemos exhortarlos a que busquen al Dios Vivo, y no a los muertos (Isaías 8:19-20í Deuteronomio 18:9-12í Levítico 19:26 y 31í 20:27í Exodo 22:18í Levítico 20:6í Gálatas 5:19-21í Apocalipsis 21:8).
Es posible que le citen la aparición de Moisés y Elías en el monte de la transfiguración como una materialización de espíritus, y aseguren que en esa ocasión dejó de estar vigente la prohibición contra la comunicación con los muertos. Se les pide mostrar que Elías nunca había muerto, y muchos opinan que Moisés había resucitado y apareció en su cuerpo glorificado. La Biblia los llama “varones” y no “espíritus” (vea Judas 9). Sobre todo, señale el camino de la salvación por el arrepentimiento y la fe en Cristo.
Entre los espiritistas hay muchos casos de poseídos por los demonios, opresión diabólica, y diferentes grados en el poder que los espíritus ejercen sobre sus súbditos. A veces cuando los espiritistas llegan a los cultos evangélicos causan problemas y confusión. Parece que la misma presencia de Dios revuelve a los espíritus malignos. Tal como gritaban los de-monios ante Cristo y se quejaban de su venida, y como la muchacha con espíritu de adivinación seguía a Pablo dando voces, así en los cultos la medición de Dios parece provocar una reacción violenta de parte de las personas endemoniadas que estén presentes. A veces esta reacción toma la forma de un “mensaje profético” destinado a sembrar error y confusión.
En tales casos el apóstol Juan recomienda “probar los espíritus” (1 Juan 4:1-3). ¿Confiesa el “profeta” que Jesucristo es el mismo Hijo de Dios venido en carne. Otra prueba que se ha empelado en muchas ocasiones cuando hay manifestaciones de origen dudoso es pedirle a la persona que repita este texto bíblico” La sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Los demonios se niegan a reconocer el poder de la sangre de Cristo. Por supuesto, el diablo no quiere perder a sus víctimas y luchara por retenerlas, pero Dios es mas fuerte que el.
Por tanto, tomemos sobre el diablo la autoridad que fue comprada para nosotros en el calvario. Busquemos la plenitud completa del Espíritu Santo y proclamemos la libertad que hay en Cristo. Echemos fuera los demonios en el Nombre del Señor Jesucristo, pues El ha venido para poner en libertad a los cautivos de satanas, en Marcos 16:17 nos dice: “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echaran fuera demonios.” Esto forma parte de la comisión de la iglesia.
Si es posible, es bueno hablar con la victima cuando no esta de lleno bajo el ataque satánico. Si tiene uso alguno de su razón, se la debe animar a poner la fe en Cristo y pedirle que la libere.
No es raro que los demonios persigan a un espiritista que acaba de convertirse al evangelio, lo persiguen, lo atemoricen y traten de hacer que vuelva a estar bajo su control. Los nuevos convertidos deben refugiarse bajo la sangre de Cristo y reclamar sus meritos para ser liberados de todo poder satánico. Deben deshacerse en seguida de todos los amuletos, encantamientos, vasos de agua para los espíritus, altares, y demás objetos que pertenecen a su vida antigua. A veces ha sido necesaria una visita de par-te del pastor y de otros obreros de la iglesia para orar en su casa y consagrarla a Dios para que no siga siendo lugar propicio a la manifestación de demonios. Oremos por el espiritista convertido para que reciba pronto el bautismo del Espíritu Santo y no le suceda lo de Lucas 11:20-26.
AYUDAS GENERA1ES.
En Timoteo 4:1 nos dice: “En los postreros tiempos algunos apostataran de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” El aumento del espiritismo y de la actividad demoníaca que se observa en estos tiempos es una de las señales de los últimos tiempos. También por esto, Dios les esta dando a su iglesia una nueva unción en el Espíritu Santo. El discernimiento de espíritus es uno de los dones del Espíritu Santo. En el día de hoy “Los que creen… echaran fuera demonios” en el nombre del Señor Jesucristo. Es una bendita realidad, y hay muchas personas que pueden dar testimonio de que han sido liberadas del poder demoníaco. Aquí hay que hacer una aclaración. Algunos cristianos le atribuyen al diablo o a los demonios la causa inmediata de toda enfermedad y empiezan de inmediato a “echar fuera demonios”, tanto de cristianos como de los inconversos, etc… Es verdad que muchas enfermedades son aflicciones sobre los cristianos por satanas (como el caso de Job), pero en cambio, muchas son de causas naturales, como el descuido en los principio de higiene y de salud.
Es cierto que estamos en lucha contra poderes satanicos pero hablar constantemente acerca de los demonios provoca en los cristianos un estado de temor y nerviosismo similar al de los espiritistas. Quitemos la vista de las fuerzas malignas y pongámosla en Dios, nuestro amparo y fortaleza, nuestro Padre cuyo poder infinito excede al de todas las huestes satánicas. En las curaciones sobrenaturales obradas por los espiritistas, se insiste sobre todo en el poder del médium o del espíritu que opera a través de el. En cambio, en los cultos evangelisticos se debe dirigir la fe hacia Dios, y no hacia la persona que ora por los enfermos. Evítese todo exhibicionismo en la oración por los enfermos. No se debe hablar del evangelista, como si fuera un médium poderoso, sino de lo que Dios esta haciendo. En los anuncios de una campaña evangelistica, en la predicación, los testimonios y la oración por los enfermos, diríjase la fe hacia Dios, y désele a El la gloria.

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RELIGION: Espiritismo, Brujería, Hechicería, Magia, Satanismo.

RELIGION: Espiritismo, Brujería, Hechicería, Magia, Satanismo.

Estudio evangelico protestante sobre la musica,”y todo lo malo que ella conlleva”; esta claro, que quien ha hecho el estudio, es de la parte menos permisiva de la iglesia protestante, asi como diriamos nosotros en otros tiempos, la palabra con sangre entra…
Y como dijo el mismo Jesus, quien este sin pecado, que tire la primera piedra…
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RELIGION: Espiritismo, Brujería, Hechicería, Magia, Satanismo.
ORGANIZACION: Muchas organizaciones y grupos independientes con una gran variedad de creencias. La Asamblea General Internacional de Espiritistas trata de unificar las varias organizaciones.
ORIGEN: Se pierde en los confines del tiempo. Observándose a través de los tiempos bíblicos.
AUTORIDAD: Las revelaciones recibidas de los espíritus a través de los médium. También los escritos de A. J. Davis, Conan Doyle, Allan Kardec, y otros.
ATRACCION ESPECIAL: El conocimiento de la vida de ultratumba. El consuelo de poder comunicarse con los familiares difuntos. Curación para los enfermos. Manifestación de poder espiritual.
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HISTORIA
El espiritismo es muy antiguo ya es mencionado en Deuteronomio 18:10-12. Leyendo 1 Timoteo 4:1, podemos comprender que el resurgimiento del espiritismo en estos tiempos solo es el cumplimiento de una de las señales de humanos y el mundo de los espíritus. En el tiempo de Moisés estaba muy desarrollado el espiritismo en sus muchas ramificaciones. La idolatría era una manera de honrar a los demonios con quienes el pueblo se comunicaba. Moisés dijo: “Sacrificaron a los demonios, y no a Dios a dioses que no habían temido vuestros padres” Los espiritistas creen que los espíritus con los cuales se comunican son las almas de los muertos. Los cristianos sabemos que en realidad son espíritus engañadores, o sea, demonios que se hacen pasar por los difuntos para apartar a los hombres de Dios y tenerlos bajo su propio control. Las muchas indistintas formas de espiritismo que se ven actualmente cultural del pueblo donde se encuentra. Formaba parte de las religiones antiguas de Egipto, Babilonia, India y China, sobre todo del ánimo mismo de los pueblos primitivos de varios continentes. La teosofía moderna y el Yoga contienen un espiritismo nacido del misticismo oriental. En Haití se ve el vuduismo violento y primitivo traído por los esclavos desde las selvas africanas. En Cuba hay una gran variedad, desde la hechicería de los santeros hasta la forma refinada que pretende trabajar por obra del Espíritu Santo y que se cree cristiana. Tanto en esta nación como en muchas otras partes de América latina, el espiritismo se ha adaptado al catolicismo romano empleando en sus ritos la cruz, las imágenes y la virgen Maria. En Brasil especialmente esta muy arraigado y extendido el espiritismo, se ha convertido en la fuerza predominante en una mezcla entre el animismo africano y un catolicismo degenerado, siendo la “moda” actual el rito llamado “macumba.” En el país de Guyana, se manifiesta en el culto a las sirenas. Estas, según su creencia, habitan en los ríos y en el mar.
A pesar de ser tan antiguo, el espiritismo “moderno” tuvo su origen en el año 1848 (esta fecha corresponde a un periodo de gran apostasía e incredulidad). En 1847, A. J. Davis publico un libro llamado “Las revelaciones divinas de la naturaleza.” que contiene los fundamentos y la filosofía del espiritismo moderno, preparando el terreno de tal forma que países han reconocido como el “Juan bautista del espiritismo”. Pero el honor de ser “escogidas” por los espíritus para dar principio a esta “nueva” era que empezó en 1848, les corresponde a dos niñas, Margarita y Kate Fox. Su hogar de Hydesville, N. Y., es considerado como el “Belén” del espiritismo moderno.
Al parecer todo empezó como una broma, y al final quedaron atrapadas en su propio fraude. El confesar públicamente el fraude habría sido un golpe mortal para el espiritismo, pero para ese entonces ya se había hecho tan fuerte que no había forma de detenerlo; ahora los espíritus engañadores se les manifestaban verdaderamente a los que se rendían al control demoníaco. Para este entonces, mucha gente miraba todo esto como un entretenimiento muy divertido. En las fiestas sociales se dedicaban a mover mesas con el poder de la mente, o a consultar a los espíritus con las “Tablas ouja.” Algunos que al principio solo buscaban en el espiritismo un entretenimiento, se convencieron de que eran ciertas las manifestaciones de los espíritus. La Primera guerra mundial le dio un gran impulso a la práctica de consultar a los muertos. Los familiares de los soldados muertos buscaban consuelo en el espiritismo. En las sesiones espiritistas oían una voz que les parecía la del propio finado, que les hablaba a través de los labios del médium. La voz se refería a sucesos conocidos por los parientes, pero desconocidos por el médium. Cuando se les preguntaba por la vida de ultratumba, contestaba que todo era muy bonito y que los espíritus gozaban de armonía y felicidad. A aumentar la popularidad del espiritismo, se comenzaron a publicar libros para los que querían aprender a comunicarse con los espíritus, rendirse a su control y desarrollar así sus facultades de médium. Novelistas como Arthur Conan Doyle y Stewart E. White, con sus libros, le dieron un impulso tremendo a la propagación del espiritismo. En 1936, se organizo un cuerpo cooperativo que se llamo “Asamblea General Internacional de Espiritistas.” Pero a pesar de todo esto, no nos basta para tener una imagen completa de la fuerza del espiritismo, porque hay numerosos grupos que no pertenecen a ninguna organización, y hay millares de personas que son miembros de otros grupos religiosos (y que aun asisten a templos cristianos-evangélicos), pero practican el espiritismo.
Los cristianos verdaderos debemos tener mucho cuidado con el espiritismo, porque muchas de las veces se disfraza con un velo religioso, y debemos estar preparados para reprender en el nombre de Cristo estas manifestaciones satánicas, cuyas principales son:
LA ADIVINACION Y PRONOSTICACION
La adivinación o pronosticación, consiste en predecir sucesos futuros o descubrir cosas secretas por medio de la comunicación con seres espirituales. Puede ser lograda por comunicación directa, o por medio de señales o agüeros. La Biblia es absolutamente clara sobre este asunto. La adivinación es inspirada por el espíritu de Satanás y es una trampa del diablo, los efectos de la adivinación nos lo confirma. La Biblia acusa a la adivinación de blasfemia, y lo condena, y nos dice que una de las causas del cautiverio fue la idolatría y consultar adivinos (Jeremías 27:9). La Biblia nos muestra varias formas de adivinación que aún se usan (pero recordemos que la Biblia condena toda forma de adivinación): Génesis 44:5. El siervo de José menciona el uso de una copa para adivinar. Algunos médium usan hoy un vaso de agua o una bola de cristal en los cuales dicen ver revelados los sucesos futuros. En 1 Samuel 28:8 y Hechos 16:16-19 se habla de un “espíritu de adivinación” que operaba a través de una persona. Esto es idéntico a las manifestaciones de los espíritus en los médium del tiempo actual. Oseas 4:12 habla de la consulta a los ídolos y las respuestas que se reciben. Esto sigue sucediendo en el trabajo de los santeros y espiritistas hoy día.
Ezequiel 21:21 habla de la forma en que el rey de Babilonia practicaba la adivinación sacudiendo saetas, consultando ídolos y mirando el hígado de una bestia sacrificada. Hoy día también se mira el hígado del ave sacrificada. Otras formas modernas de adivinación son las de “echar” las cartas (cartomancia), habiendo varias formas de “echarlas.” “Leer” las hojas de La astrología, aunque no conectada directamente con el espiritismo, presenta otra forma de adivinación o pronosticación. Sirve al mismo fin diabólico de apartar al hombre de la dirección de Dios, para ponerlo bajo el control de otros consejos. Hay millones de personas que no se atreven a emprender ningún negocio sin antes consultar su pronóstico para ese día. Los cristianos, en cambio, nuestra vida es dirigida por nuestro Padre Celestial (y miran su horoscopo, como todo el mundo, pero para parecer seres “especiales”, lo niegan, y lo maldicen,despues de la consulta)y no somos juguetes de influencias astrales. La curiosidad humana lleva a muchos a consultar sobre su suerte, pero recordemos que la Biblia condena severamente la adivinación y la pronosticación. Dios las prohíbe y las clasifica entre las practicas paganas que eran abominables para EL (Levítico 19:26-31; 20:22-27). El castigo para estas prácticas era la muerte.
LA NECROMANCIA.
La necromancia es la comunicación con los muertos y la revelación por este medio de misterios y sucesos del futuro. Siendo un sinónimo de esta, la palabra nigromancia, que significa: magia negra. Los espiritistas toman 1 Samuel 28:3-20 como aprobación divina para consultar a los muertos y probar que los muertos se presentan realmente. Muchos comentaristas evangélicos piensan que el espíritu que se presento no era Samuel, sino una personificación de el. Basándose para esto en la prohibición de Dios sobre la comunicación con los muertos. También piensan (y es lo más probable), que la mujer estaba acostumbrada a tratar con los espíritus engañadores, pero en esta ocasión, para gran sorpresa de ella misma, Dios envió al mismo Samuel, no porque la adivina tuviera poder para hacerlo venir, sino porque Dios le iba a dar a Saúl un ultimo mensaje para demostrarle que ni la necromancia podría ayudarlo, porque se había rebelado contra EL. Lo cierto es que Dios prohíbe y condena la necromancia (Deuteronomio 18:10-12; Isaías 8:19). El colmo de los pecados de Saúl fue este acto de consultar a una médium en vez de arrepentirse y buscar a Dios. Esto fue lo que le acarreo el juicio divino (1 Crónicas 10:13-14).
En los tiempos actuales la necromancia toma varias formas. A veces el médium es el único que ve el espíritu que se presenta. En este caso es el es el quien recibe el mensaje y se lo trasmite al cliente. 1a descripción que hace de la persona y la naturaleza del mensaje lo convencen de lo genuino de la aparición.
En otros casos, el médium hace una materialización, o sea, logra que el espíritu se presente en forma visible para todos los presentes. Algunas de estas materializaciones se atribuyen a lo que llaman ectoplasma, “La sustancia de vida espiritual”, que sale de la boca o de otra parte del cuerpo del médium y, delante de los concurrentes, toma una forma nebulosa parecida a la de la persona fallecida a quien se esta consultando. A veces ni el médium ni el cliente ven al espíritu, pero este toma posesión del medium y habla a través de el. Recordemos siempre que la necromancia esta prohibida por la Biblia y hay muchas citas bíblicas prohibiendo el consultar con adivinos, hechiceros y los que consultan con los muertos (Levítico 19:31; 20:6y27; Deuteronomio 18:10-12; Isaías 8:19), el consultar a los muertos (que en realidad son espíritus inmundos) nos hace ponernos bajo la autoridad de los demonios, y recordemos que Satanás viene para matar, hurtar y destruir (Juan 10:10), que el es mentiroso y padre de mentira (Juan 8:44), y que el es homicida (Juan 8:44).
LA VENTRILOOUIA.
La ventriloquia, según el diccionario, es el arte de modificar la voz de manera que parezca venir de lejos, e imitar la de otras personas o diversos sonidos. Este arte (practicado legítimamente en el mundo del espectáculo) les ha servido a algunos charlatanes o farsantes en el espiritismo para explotar a su clientela. Sin embargo, la acepción de este vocablo respecto de las manifestaciones de los espíritus se refiere a la rendición de la lengua y las cuerdas vocales a un espíritu (Isaías 8:19í 9:4). A veces el medium cae en un trance, o estado hipnótico, y esta totalmente inconciente de lo que sucede mientras el espíritu toma control de sus labios, lengua y cuerdas vocales, y conversa con los que han pedido la consulta. La voz es idéntica a la del difunto a quien el espíritu representa y afirma ser. Lo que dice, revela un conocimiento íntimo de toda la vida de esta persona, que el medium no pudo haber tenido. A veces las propias facciones del medium parecen irse transformando hasta presentar la misma apariencia y expresión del difunto. Los clientes quedan convencidos de que están conversando en verdad con sus seres queridos. Varios exmediums después de su conversión al evangelio han relatado como los demonios personifican así a los difuntos. Los demonios son espíritus engañadores. Antiguamente hablaban mentiras a través de los profetas falsos (2 Crónicas 18:18-22; Jeremías 28), y continúan esta actividad en el día de hoy, y esta es una de las señales profetizadas como características de los últimos días (Reyes 22:12, 19-23; 1 Timoteo 4:1). Dios permite que los espíritus mentirosos engañen a los que no quieren recibir la verdad (2 Tesalonicenses 2:9-12). En la palabra de Dios, se nos advierte claramente que no creamos a todo espíritu (Juan 4:1-3). En el Nuevo Testamento leemos sobre demonios que tomaban posesión de las personas y hablaban a través de ellas cosas que se hallaban mas allá del conocimiento del poseso (Hechos 16:16-18; Marcos 5:2-12). Si hacemos un estudio sobre los pasajes bíblicos que tratan sobre los demonios, nos convenceremos de que estos son los espíritus que operan a través de los médium y se hacen pasar por difuntos.
L A M A G I A.
La magia es definida como el “arte” que enseña a hacer cosas admirables. El diccionario establece “diferencias” entre la magia blanca y la magia negra. Llama “blanca” a la que hace uso de medios naturales y “Negra” a la que es practicada por medio de un pacto con el diablo. Así, para algunos la magia “blanca” es mas una ilusión de prestidigitadores y cosas por el estilo para “entretener” al publico, mientras que la “negra es la nigromancia, pero esto no es verdad. Entre los espiritistas, se le da el nombre de “magia blanca” a la que se usa para ayudar a las personas, y el de “magia negra” a la que se emplea para hacer daño. La magia “blanca” y “negra”, llevan el sello del diablo. Es de difícil estudio porque no se ciñe a leyes fijas, y algunas veces toma un inocente disfraz piadoso en la llamada “magia blanca” no se le reconoce su naturaleza demoníaca, recordemos las palabras del apóstol Pablo: Satanás se disfraza como ángel de luz (2 Corintios 11:14). También hay otros “colores” de magia: verde, roja, etc., pero todas son demoníacas, y un cristiano no debe buscarlas. En muchas ocasiones la gente dice: “OH sí, la magia negra es del diablo, pero la magia blanca se apoya sobre fuerzas buenas.” Esta conclusión se ha extendido de tal modo que hay cristianos que usan la magia “blanca” para contrarrestar la magia “negra” en abierta rebeldía contra la palabra de Dios (Levítico 19:26, 31í 20:27í Deuteronomio 18:9-14). Según los espiritistas, los “espíritus de luz” hacen trabajos buenos, mientras que los “espíritus oscuros” ejecutan el mal, poniendo maldiciones sobre las personas, pero recordemos que toda magia es demoníaca. La magia era practicada en las religiones paganas de los tiempos bíblicos.
Entre las practicas mágicas de la actualidad, se encuentra la “levitación”, que consiste en hacer que un cuerpo pierda peso y flote suspendido en el aire. Esto se hace con mesas y otros objetos o con el cuerpo de una persona en estado hipnótico. La “transportación” es parecida consiste en que se traslada la persona o el objeto de una parte a otra por el aire.
El acto de caminar con los pies desnudos sobre brasas encendidas, o tomadas entre las manos sin quemarse el traspasarse varias partes del cuerpo con cuchillos sin derramar una gota de sangre y otras cosas semejantes que realiza la persona cuando esta poseída por un espíritu. Convencen a los espectadores de que hay un poder real en la esfera espiritual, que va más allá de los trucos o la superstición.
Un cristiano no puede ser afectado permanentemente por la magia, y lo mas importante, por medio de Cristo salimos victoriosos cuando nos enfrentamos a aquellos que nos quieren hacer daño por medio de la magia, pues somos vencedores en Cristo (Romanos8:37), el único requisito es que estemos cerca de nuestro Señor y Salvador.
LA HECHICERIA Y LA BRUJERIA.
El Diccionario de la Real Academia define la palabra “Hechizar” como sigue: “Según la credulidad del vulgo, privar a uno u otro de la salud o de la vida, trastornarle el juicio o causarle algún daño en virtud del pacto hecho con el diablo y de ciertas confecciones y practicas supersticiosas.”
Ya hemos visto varios textos bíblicos sobre la hechicería. Esta era castigada con la muerte en Israel. El Nuevo Testamento enseña que no hay lugar en el cielo para los hechiceros (a menos que se arrepientan, como los de Efeso, antes de que sea tarde). Su lugar esta en el lago de fuego (Exodo22:18íApocalipsis 21:8í 22:15). Puesto que la brujería es considerada como idéntica a la hechicería, consideraremos las dos cosas juntas. Trata del mismo engaño satánico, pues se supone que por medio de la hechicería se puede combatir a los espíritus malos y librar a las personas de la brujería, en otras palabras. Por medio de la hechicería se “libra” a las personas de los malos efectos producidos por encantamientos y hechizos. Sin embargo, las palabras “hechicería” y “brujería” son empleadas indistintamente por lo general. Los cristianos debemos recordar que la hechicería esta terminantemente prohibida por la Biblia (Exodo 22:18í Deuteronomio 18:10; Apocalipsis 21:8; 22-15;). También la Biblia nos dice que esta es una de las obras de la carne (Gálatas 5:20).
Hay muchos tipos de hechizos. ¡Cuántas señoritas acuden al hechicero, o ala hechicería, para que con sus encantamientos les consigan el amor de determinado joven! ¡Cuántas mujeres abandonadas por sus esposos van en busca de una venganza sobre “la otra”, que les ha quitado el marido!
Unas veces el hechicero (o brujo, es igual) trabaja con un muñequito que representa al enemigo del cliente, emitiéndole alfileres en las partes del cuerpo que deben ser afectadas por la maldición. Otras veces emplea el retrato de la persona, alguna prenda de ropa o cualquier objeto que tenga relación con la persona, como recortes de uñas o de pelo. En estos casos hace sus encantamientos sobre estos objetos. Otros preparan sus brujerías con sangre, monedas de cobre, pañuelos rojos, el cuello y las plumas de un pollo, y cosas por el estilo, mandándolas a tirar delante de la puerta de la persona que debe ser victima del hechizo.

Siempre recordemos que la Biblia prohíbe esto, y también en la Biblia nos dice que Cristo dijo: “Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). El mayor peligro está cuando los hechiceros trabajan con crucifijos, imágenes o estampas de santos y vírgenes, con toda clase de hechicerías heredadas del animismo o del vuduismo. El peligro es que los católicos y puede ser que algunos cristianos también, no pueden discernir dónde termina el catolicismo y donde empieza la hechicería.
El siguiente ejemplo nos muestra el poder libertador de Cristo sobre la hechicería:”Una mujer de 28 años acudió al pastor, diciendo que durante cinco años había padecido eczema (enfermedad en la piel en forma de granos o ampollas, que al secarse producen escamas). Los dermatólogos no podían hallar la causa de su enfermedad. El pastor le preguntó si su familia había tenido algún contacto con el ocultismo, la respuesta fue que su abuelo curaba animales en nombre de la “trinidad”, y su abuela era hechicera, etc. Una mañana discutió con su hermana por tonterías, en lo más furioso de la discusión apareció eczema en sus piernas y al consultar con dermatólogos, le dijeron que era incurable. Ante el consejo del pastor, la mujer entregó su corazón a Cristo, le confesó sus pecados y por fe aceptó su perdón. El pastor oró por ella. Al día siguiente la enfermedad de su pierna (que era incurable), había desaparecido totalmente.
ENDEMONIADOS O POSEIDOS.
Cuando un espíritu inmundo habita o entra dentro de una persona. Esto es verdad, los espíritus pueden entrar en personas que se dedican al espiritismo, la magia, adivinación etc., pues de debe a que se meten en terrenos prohibidos por Dios y entran a los terrenos de Satanás y sus demonios, esto también le puede pasa a aquellas personas que no son cristianos, como ateos, escépticos, etc., Dios ha puesto una protección especial a las personas, pero al alejarse de Dios, como dijimos antes entramos a la esfera de los demonios. Los cristianos estamos protegidos por el Espíritu Santo, y el nos libra de los demonios mientras andemos en comunión con Dios, al descuidar nuestra vida espiritual somos victimas de las asechanzas del enemigo y vivimos una vida derrotada y oprimida por los demonios, pero no somos poseídos.
Muchos demonios se valen de los traumas, tristezas, etc., pues esto les habré las puertas para entrar a un cuerpo humano. Se manifiestan mediante gritos, temblores, convulsiones, llanto, risa nerviosa o histérica, contorciones desmayos, suspiros, quejas, asfixias, nauseas, arcadas, vómitos, maldiciones.
Una persona poseída es físicamente fuerte, de naturaleza rebelde, orgullosa y burlona. Lo más importante es que dentro de una persona poseída pueden habitar muchos espíritus inmundos. El demonio puede tener control limitado de la persona o total, la persona cuando esta calmada nos puede parecer normal física y espiritualmente, pero cuando se le confronta con la palabra de Dios empieza a maldecir etc.
La liberación de una persona debe hacerse en el nombre del Señor Jesús, y ordenarle al espíritu inmundo que deje ese cuerpo en el nombre del Señor Jesús, debe uno sujetar toda autoridad en el nombre del Señor Jesús (también se puede usar el nombre de Jesucristo). Si hay varias personas presentes, solo una debe ordenarle al espíritu inmundo que deje el cuerpo, las demás deben apoyar en oración y ayudar en lo que pidan.
El que ministra debe tener cuidado en poner cobertura sobre todos los presente (cobertura de Dios), y ordenar a los demonios salir e irse al abismo, nulificando todo poder y orden de Satanás para destruir a la o las personas afectadas.
Si la persona hizo un pacto, la persona poseída debe renunciar al o los pactos que haya hecho. Debemos tener cuidado porque el demonio tal vez no lo quiera dejar que renuncie. El cristiano que ministra tiene la autoridad y el poder de reprender, atar, y echar fuera demonios. Cuando la persona sea liberada DEBE de aceptar a Cristo para estar protegida y renunciar a los demonios, el que ministra puede ayudarle diciéndole que repita: “En el nombre del Señor Jesús yo renuncio a… (Brujería, drogas, etc.,) Es importante no discutir con el demonio, solo reprenderlo, Cristo no discutió con Satanás solo se le enfrento con la palabra, es por eso que es importante que el que ministra la liberación sepa mucho de la Biblia de memoria, mas los principios bíblicos que “versículos” en si.
Entre los espiritistas hay muchos casos de poseídos por demonios, opresión diabólica en diferentes grados, según el poder que los espíritus ejercen sobre sus súbditos. A veces cuando los espiritistas llegan a cul-tos evangélicos causan problemas y confusión, ya que la presencia de Dios revuelve a los espíritus malignos. Tal y como gritaban los demonios ante Cristo y se quejaban de su venida, o como la muchacha con espíritu de adivinación seguía a Pablo dando voces. Así en los cultos, la bendición de Dios parece provocar una reacción violenta de parte de las personas ende-moniadas que estén presentes. Incluso puede ser que esta reacción tome forma de un “mensaje profético” destinado a sembrar error y confusión, en tales casos el apóstol Juan recomienda “probar los espíritus” (1 Juan 4:1-3).
¿Confiesa el “profeta” que Jesucristo es el mismo Hijo de Dios venido en la carne? Otra prueba que se ha empleado en muchas ocasiones cuando hay manifestaciones de origen dudoso es pedirle a la persona que repita el texto bíblico de 1 Juan 1:7 en donde dice: “y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Los demonios se niegan a reconocer el poder de la sangre de Cristo. Recordemos siempre que el demonio no quiere perder a sus victimas y luchara por retenerlas, pero Dios es mas fuerte que el.
Oremos siempre sobre el diablo la autoridad que fue comprada para nosotros en el calvario. Busquemos continuamente la plenitud del Espíritu Santo, y proclamemos la libertad que hay en Cristo. Echemos fuera los de-monios en el nombre del Señor Jesucristo, pues El ha venido para poner en libertad a los cautivos de Satanás (Marcos 16:17). Esto forma parte de la comisión de la iglesia. Hablemos con la victima cuando no esta de lleno bajo el ataque satánico. Si tiene uso alguno de su razón, se la debe animar a poner su fe en Cristo y pedirle que la libere.
No es raro que los demonios persigan a un espiritista que acaba de convertirse al evangelio, lo golpeen, lo atemoricen y traten de hacer que vuelva a estar bajo su control. Los nuevos convertidos deben refugiarse bajo la sangre de Cristo y reclamar sus meritos para ser liberados de to-do poder satánico. Deben deshacerse en seguida de todos los amuletos, en-cantamientos, vasos de agua para los espíritus, altares y demás objetos que pertenecen a su vida antigua. A veces ha sido necesaria una visita de parte del pastor y de otros obreros de la iglesia para orar en su casa y consagrarla a Dios para que no siga siendo lugar propicio a la manifestación de demonios. Oremos por el espiritista convertido para que no le suceda los de Lucas 11:20-26.
LOS MENSAJES SUBLIMINALES EN LA MUSICA.
Últimamente se ha descubierto dentro de la música, especialmente en la música “Rock” en todos sus estilos: Rock’n Roll, Hard (pesado o duro), el Ácido y el Punk. Esta clase de música en si es una invitación alavio-lencia, cuanto mas trayendo ya mensajes “escondidos.”
En español y en este caso México. Se encuentran mas estos mensajes entre los artistas famosos que cantan “baladas,” pero también se encuentran entre los grupos de Rock en español.
QUE ES UN MENSAJE SUBLIMINAL?
La palabra Subliminal viene de las palabras latinas: Sub-bajo, Limen-umbral (limite). Y se trata de la transmisión de un mensaje destinado a llegar al oyente justo por debajo del umbral de la conciencia: semeante mensaje escapa al oído, a los ojos, a los sentidos externos y penetra en el subconsciente profundo del oyente, el cual está completamente sin defensa contra esta forma de agresión.
Desde hace veinte años se viene legislando (haciendo leyes) para que no haya mensajes subliminales en la publicidad del cine, la imprenta, la radio y la televisión, pero ha nadie se le había previsto extender la prohibición al terreno del disco, del cassette y del material audiovisual.
A causa de esta laguna en la ley, alas compañías disqueras y artistas pueden actuar libremente utilizando todas las técnicas electrónicas disponibles que quiere alcanzar: una revolución en profundidad capaz de todas las depravaciones posibles el oyente ignora por completo que sufre esta invasión de su conciencia. Los mensajes trasmitidos por medio de la música en forma subliminal Y la consagración a satanas.
II. La perversión sexual en todas sus formas.
III. La incitación a la violencia y el homicidio.
IV.- El impulso a la rebelión contra el orden establecido.
COMO SE DESCUBRIO.
Los mensajes subliminales en la música (en especial el Rock) pudo haber seguido su curso sin ser descubierta de no haberse producido un curioso accidente en los Estados Unidos. El pastor evangélico Garry Greenwarld, quien fuera un ex-artista de Rock, provoco un revuelo al revelar la presencia de mensajes subliminales en los discos más populares entre los jóvenes. Descubriéndose que muchos grupos mundialmente famosos usaban mensajes subliminales en sus discos y cassettes. Entre los mas conocidos están los grupos: Led Zeppelin, The Beatles, The Rolling Stones, Styx, The Who, este pastor, la implantación de los mensajes subliminales llego al conocimiento publico. Aun la misma letra de las canciones de estos grupos son marcadamente satánicas y agresivas, promoviendo la entrega a satanas, la música en español y especialmente en México los discos de los artistas como:
Juan Gabriel, Jose Jose, Franco, Pandora, Yuri, Lucia Mendes. Traen mensajes subliminales satanicos.
COMO SON TRANSMITIDOS LOS MENSAJES SUBLIMINALES.
EL MENSAJE SUBLIMINAL VERBAL.

1. Esta es la forma más común de trasmitir los mensajes subliminales.
Se imprimen frases al revés que puden ser oídas cuando se pone la cinta en sentido inverso, como las palabras escritas al revés pueden ser leídas en un espejo. Las investigaciones hechas hasta ahora sobre esto permiten formular la hipótesis de que un doble fenómeno extraño se produce:
A. El subconsciente puede captar una frase enunciada al revés
B. Puede decodificar este mismo mensaje si esta expresado en una lengua conocida para el oyente.

Este doble fenómeno constituye una prueba de la intención perversa de los utilizadores de estos procedimientos. Por eso es una verdadera violación a la conciencia. También, los doctores dicen que: “un ruido ronco y violento produce reacciones emocionales y violentas que destruyen todo control posible.
Se utilizan cuatro técnicas para la impresión de los mensajes subliminales:
LA FRECUENCIA MODULADA
LA FRECUENCIA MUY BAJA (14 a 20 ondas por segundo).
LA ALTA FRECUENCIA (17 mil y 20 mil ondas por segundo).
LA VELOCIDAD VARIABLE (Audible solo con un aparato especial).
II. EL RITMO (O COMPAS) Y SU EFECTO SUBLIMINAL.

Una señal subliminal también puede ser trasmitida por la utilización del ritmo (en ingles: beat). Por ejemplo, la fuerza del rock, es la pulsación que el ritmo produce en el organismo humano, que repercute biosico lógicamente siendo capaz de modificar el funcionamiento de los órganos del cuerpo.
El ritmo produce una aceleración de la pulsación cardiaca y un crecimiento de la tasa de adrenalina, pudiendo provocar una excitación sexual.
III LA SEÑAL SUBLIMINAL.
Se graba en un disco una señal de frecuencia ultrasónica (comparable al silbato mudo para perros). Cuando el cerebro es estimulado de manera prolongada por una de estas señales ultrasónicas, produce una reacción bioquímica equivalente a una inyección de morfina en forma natural: la endorfina (morfina natural). Esta reacción produce un doble efecto una sensación de bienestar extraño y una activación de los procesos mentales. El cerebro funciona rápidamente (hiperactivo) y entiende con más lucidez el mensaje subliminal.
IV. LA ESTROBOSCOPIA.
La cuarta forma se le llama: Estroboscopia (Aparato que permite observar en cámara lenta, los objetos en movimiento rápido). Este aparato se usa en los conciertos especialmente de Rock para alternar las luces y sombras, esencialmente se pierde el sentido de orientación, los reflejos, la profundidad de las cosas, y la concentración del cerebro.
Cuando se combina este efecto con la música rock, todas las barre-ras del juicio moral caen, y están expuestos a la música subliminal de las canciones de los grupos en concierto.
ALGUNOS EJEMPLOS CONCRETOS.
Y español. A lo que estamos mas expuestos es a la música llamada “balada” que es muy escuchada en México. Los Artistas que ya antes mencionamos:
Juan Gabriel, Jose Jose, Franco, Pandora, Yuri, Lucia Mendes, pero también Miguel Bosse, el Grupo Menudo, en sus discos se han descubierto mensajes subliminales satanicos.
La canción “Querida” de Juan Gabriel, tiene al revés del disco un mensaje satánico, la canción “Toda La Vida” de Franco También tiene mensajes subliminales satanicos. En las canciones: ‘Mi vida y Será, de Jose Jose, también se han descubierto mensajes satanicos.
Las letras de las canciones de Lucía Mendes, Miguel Bosse, Talía etc, son aluciones claras a satanas o sus demonios, canciones como La Salamandra (Bosse), Pacto de dolor (Talía), El tema de la telenovela Diana Salazar (Lucía Mendes), tienen aluciones a satanás, sin disfrasar para nada ya la letra. A estos se le llaman mensajes subliminales en directo.
Otra popular cantante que usa los mensajes subliminales en directo es Gloria Trevi, pues en la letra de sus canciones nos invita a suicidarnos, o tener relaciones sexuales sin freno, aluciendo que Dios nos perdona por que lo hacemos “por amor.”
Muchos artistas y músicos se han consagrado a satanas libremente por su propia voluntad, nos limitares a los casos en Ingles y español:
CASOS DE ARTISTAS EN INGLES.
Solo veremos unos casos en la música Rock.
A. Alice CooPer.
Según el propio testimonio de Este popular artista, el suplico que el espíritu se hiciera oír. El espíritu se manifestó y le pro-metió fama y riqueza en abundancia, a cambio de su cuerpo para que el espíritu tomara posesión de el, desde entonces usa el nombre con el cual el espíritu se dio a conocer: Alice Cooper.
B. Mick Jagger (Rolling Stones).
Este artista se consagro bajo la influencia de dos brujas muy famosas, e iniciaron a Mick Jaggeren todos los ritos de magia negra. Siendo despues consagrado a satanas en la secta masónica “Theorder of The Golden Drawn.”
C. Ozzy Osbourne (Black Sabbath).
Este artista confiesa que nunca ha compuesto una canción sin estar en estado de trance. El mismo dice: “Me parece que soy un medio para un poder exterior. Espero no ser lo de quien me imagino: satanas, ya un poder sobrenatural que me utiliza para escribir rock’n roll. Espero que este poder no será del diablo, satanas, pero…
D. Otros Músicos.
Gary Newman, del grupo “The Strangers”, nunca compone o canta en publico sin colocarse debajo de su famosa pirámide.
Elthon John declara que él nunca había compuesto o cantado una sola canción que no hubiera sido escrita en lenguaje de brujería. Esto hace que muchas de sus canciones sean incomprensibles a los auditorios no iniciados. Es el mismo caso de “Stairway To Haeven”del grupo Led Zappelin.
. CASOS DE ARTISTAS EN ESPAÑOL.
Hace unos años se hizo famoso en México el caso de una secta satánica que hizo sacrificios humanos en un rancho cerca de la ciudad de Matamoros Tamps., Los sacerdotes de esta secta satánica en sus declaraciones dieron nombres de artistas famosos que están involucrados con el satanismo, nombres como Lucía Mendes, Yuri, etc salieron a la luz publica, también se sabe que Charly Valentino, Ernesto Alonso, están involucrados con el satanismo.
La artista Lucía Mendes grabó su último disco bajo un ritual de “Magia Blanca.” Ernesto Alonso, que es un famoso director de telenovelas, ha grabado últimamente telenovelas marcadamente satánicas: “El Maleficio, Diana Salazar, La sonrisa del diablo, etc.
LAS DISCOTECAS.
Se usa también el termino “Disco” que es la abreviatura de la palabra Discoteca que designa una colección de discos o una organización que presta discos. Sin embargo, en el sentido corriente, se trata de no solo un lugar a donde se va a bailar, sino que se ha vuelto un estilo de vida, de un modo de divertirse y de un ambiente muy especial.
La disco nació en Nueva York en 1973en el medio homosexual de la ciudad.
En ese entonces nadie podía entrar a las salas de disco sin ser miembro en regla del club. Para 1977 las discos habían pasado de unas cien a más de dieciocho mil en todo el mundo. Debido a la música, las luces, el licor, así como el consumo de drogas, producen varios efectos.
Por medio de lo anterior, la disco da la ocasión de experimentar una pura emoción primitiva, en una atmósfera de tolerancia total. Las viejas prohibiciones sexuales se vencen. Cada uno puede sin vergüenza su sexualidad ambivalente y vivir las sin el mas mínimo sentimiento de culpa. Homosexuales, heterosexuales y bisexuales se abandonan con toda libertad al ritmo de la música y excesos.
La filosofía que impregna el fenómeno disco, es demasiado estrecha para dejar lugar al amor. Se olvida el gozo de dar y de compartir despreciando los valores mas enriquecedores de la vida. La disco se paga caro, sobre todo la ahora llamada (ocultamente) disco porno, pero vemos la extensión de este fenómeno por todo el mundo.
LAS CUBIERTAS DE LOS DISCOS.
Desde el año de 1970, las cubiertas de ¡los discos se tornan cada vez mas explícitos con respecto a la utilización de los signos satanicos, esotéricos o eróticos. Así, por ejemplo se ve aparecer los triángulos invertidos, las pirámides, los pentagramas, los círculos mágicos y toda una serie de signos de brujería. Además, no se duda en mostrar erotismo de todo tipo juntamente con símbolos netamente satanicos como el símbolo 666 y su contrario 999, sacrificios, misas negras y representaciones infernales.
A continuación ponemos los símbolos mas usados en las portadas de los discos ya sea ocultamente o habiertamente (lo cual pasa mayormente en los discos de Rock).
Cabeza de Chivo. f Desde siempre ha sido símbolo de la persona de satanás.\ / El triangulo invertido es una parodia, V de la trinidad en el lenguaje esotérico. La pirámide se remota al esoterismo mesopotámico y egipcio es fuente de fuerza cósmica y lugar de contacto privilegiado en el mundo “sobrenatural” de los espíritus. Satanas. Los cautivos de Satanas. Encanto y hechizo de la música. También es el ojo de satanas que supuestamente y puede ver el pasado y el futuro. Es el sello o símbolo de los “Iluminati”. Yunque del “beat” (ritmo) y padre del ahorcado. Trébol de la trinidad satánica y círculo mágico del hechizo. Dentro del círculo mágico. El mismo trébol satánico estilizado. Sabe todo Figura de la pluma con la cual SC un acto satánico. El firmante esta “encerrado” y “protegido” La trinidad esotérica. El aire, la tierra y el fuego. El círculo mágico, absolutamente necesario para realizar los ritos y encantamientos mágicos (sortilegios, oráculos, Hechizos, posesiones, etc). Pentagrama: Estrella con cinco puntas utilizada en los ritos de encantamientos y conjuro, debe estar en esta forma. Hexagerama o sello de Salomón (no confundir con la estrella de David). Octagrama: símbolo de destrucción, o de desorden en el cual todo acuerdo desaparece, donde la confusión reemplaza a la armonía.
RESUMEN.
Los cristianos debemos estar alertas contra las asechanzas del enemigo, pues anda como león rugiente (1 Pedro 5:8), poniéndonos toda la armadura de Dios (Efesios 6:11-18), y cuidando nuestro entendimiento (l Pedro 1:13). Tengamos cuidado con la música que oímos. Un hermano que dio una conferencia sobre la música subliminal, al ser preguntado sobre cuantos cantantes en español usaba los mensajes subliminales. El conferencista respondió que no sabía, pero que ya dudaba de todos. Tal vez sea mejor negarse a oír la música pagana para no estar expuestos a estos mensajes subliminales que dañan nuestra mente y nuestro espíritu.
EL ESPIRITISMO: SU NATURALEZA Y DOCTRINAS.
UNA IMITACION DE LA OBRA DE DIOS.

Desde tiempos inmemoriales satanás se
Dios. El Señor quiere comunicarse con su pueblo por medio del Espíritu Santo y darle la dirección que necesita. La iglesia es el cuerpo de Cristo, y cada miembro debe estar bajo el control del Espíritu Santo (el Espíritu de Vida), para continuar haciendo las obras que Cristo empezó cuando estaba en la tierra. El poder del Espíritu Santo se manifiesta a través de los cristianos en la operación de sus dones para la edificación de la Iglesia y para traer bendición a la humanidad.
A su vez, satanás, el adversario imitador, organiza su propia “iglesia”, un cuerpo a través del cual pueda obrar el espíritu diabólico. Imita la obra de Dios por medio de espíritus engañadores. Falsifica los dones del Espíritu Santo. Aparenta dar bendiciones, pero éstas se vuelven maldición y tragedia. Hasta señala en la Biblia los textos referentes a la obra legítima de Dios para procurar defender la falsificación que él ofrece. Todo esto tiene un efecto doble. Hace que haya quienes caigan en el espiritismo. Ahuyenta a otros de las manifestaciones genuinas del poder de Dios, porque los confunden con las imitaciones satánicas.
LA IMITACION DE LOS DONES DEL ESPIRITU.
Veamos como el diablo imita los dones del Espíritu Santo enumera-dos en 1 Corintios 12:1-12.
A. Palabra de Sabiduría. Los espíritus dan consejos a través de los médium.
B. Palabra de Ciencia. Los espíritus revelan misterios y cosas ocultas. Algunos médium reciben la facultad de diagnosticar la enfermedad del cliente.
Es evidente que los adeptos tienen que ejercer fe en su “control” para desarrollar la facultad de médium y para hacer las maravillas que logran hacer. Por el ejercicio de su fe en los espíritus, los pueden ver, oír, sentir su toque, y recibir su dirección. Por fe caminan sobre brasas y no se queman, son transportados por el aire y hacen cosas que parecen imposibles.
D. Dones de Sanidades. Muchos médium practican la medicina bajo la dirección de espíritus que afirman haber sido médicos cuando Vivian en la tierra. Algunos reciben dinero por estas obras. Otros dicen que es un don de Dios y no cobran nada en absoluto. Muchos creen que son sanados por el poder del Espíritu Santo y que de esta forma están cumpliendo con la voluntad de Dios.
E. Milagros. Ya hemos mencionado el triunfo sobre las leyes naturales por medio del poder espiritual.
F. Profecía. Así como el Espíritu Santo nos comunica el mensaje de Dios a Través de los labios de aquellos cristianos que ejercen este don, también los espíritus del reino de satanas les trasmiten a sus súbditos los mensajes de su máximo líder a través de los médium es-pirititas.
G. Discernimiento de Espíritus. Cuando Cristo estaba en el mundo, parte de su ministerio consistía en echar fuera demonios. Por el poder del Espíritu Santo, la iglesia sigue echándolos fuera (Marcos 16:17), para esto Dios ha provisto el don de discernimiento de espíritus, que es la capacidad para conocer a los espíritus malignos. El espiritismo también, supuestamente echa fuera espíritus malignos. Podríamos preguntarnos: “¿Como es posible que los demonios echen fuera a otros demonios?” Cristo mismo enseño que una casa dividida contra si misma no puede permanecer firme (Marcos 3:23-27). Aunque el exorcismo espiritista supuestamente libera de la posesión de determinado demonio, o demonios (la mayoría son engaños de satanas, de que son liberados), nunca los libera del domino de Satanás al contrario, los hace mas esclavos de satanas y sus demonios encadenándolos al espiritismo y las cosas ocultas (Mateo 12:44). La liberación de Cristo es muy diferente, Cristo libera por completo a la persona y la saca de la influencia y dominio satánico.
E1 discernimiento de espíritus en el sentido de percibirlos y conocerlos, esta muy desarrollada en el espiritismo. Muchos médium son videntes es decir, pueden ver los espíritus. Lo triste es que están engañados en cuanto a la identidad de los espíritus con quienes se comunican. Estos son espíritus engañadores. Recordemos que satanas se disfraza de ángel de luz.
H. Diversos Géneros de Lenguas.
Otras veces los médium hablan en un idioma desconocido para el mientras esta bajo el control del demonio. El “espíritu control” puede hablar el idioma de la tierra donde dice que ha vivido. Muchos brujos y hechiceros de origen africano hablan en otras lenguas cuando “se les sube el espíritu” o “el santo”. Otros casos fuera del continente africano son cuando el medium habla otro idioma que el desconoce, o describe una profesión (vg: medicina) que el desconoce, con exactitud. Aunque los espiritistas toman estas manifestaciones como pruebas de su comunicación con los muertos. Los cristianos las reconocemos como un poder espiritual que opera en el medium, pero creemos (y sabemos) que es un demonio y no un muerto.
Tales manifestaciones de lenguas satánicas confunden a muchos cristianos. Inmediatamente llegan a la conclusión de que todo don de lenguas procede siempre del diablo. Se olvidan que Satanás es el gran imitador de Dios.
1. Interpretación de Lenguas.
Muchos médium ejercitan esta facultad. Esto ocurre cuando ha habido un mensaje en otra lengua y después un espíritu da su significado a través del medium.
II. SACRIFICIOS SANGRIENTOS.
En el Antiguo Testamento vemos que Dios instituyo sacrificios de sangre para simbolizar el sacrificio de Cristo. Quien habría de morir por los pecados del mundo.
Desde aquellos tiempos hasta el presente, el diablo ha incluido en el culto a los demonios los sacrificios sangrientos. En todo el mundo, en los cultos espiritistas hay sacrificios sangrientos. En rió de Janeiro al subir cualquiera de los cerros que rodean a la ciudad, es común ver, cabos de velas, lazos rojos, manchas de sangre, cuchillos y restos de sacrificios de sangre como las patas y cabeza de un cabrito. Los devotos de “Santa Bárbara” (que es un dios africano disfrazado de santa católica) les exige sacrificios de sangre a sus adeptos. Como esto podemos ver en todas partes del mundo.
III EL AGUA COMO PURIFICACION.
Los judíos del pasado usaban con frecuencia el agua como purificación para poner énfasis sobre la santidad de Dios y la necesidad de la limpieza física, moral y espiritual de los que se acercan a Dios.
En la imitación satánica llamada espiritismo, se le da mucha importancia al agua. Se ponen uno a más vasos de agua detrás de la puerta o en otros lugares para defensa en contra los malos espíritus que quieran entrar. Se emplea agua en “el despojo” de una persona que es victima de un hechizo. En algunos lugares los espiritistas acostumbran echar a la calle cada mañana un balde de agua, pensando que así arrojan de la casa cualquier poder maligno que se hubiera infiltrado en ella. Algunos médium ven la materialización del espíritu en un vaso de agua. Con frecuencia, el espiritista el espiritista le responderá que se puede sanar si se tiene fe con un vaso de agua.
IV. ESCRITOS INSPIRADOS.
Los espiritistas citan 1 Crónicas 28:19 en defensa de su practica de escribir o dibujar con la mano “movida” por el “control espiritual” y no por su propia voluntad. Podemos decir que el carácter blasfemo de algunos de sus “escritos inspirados” demuestra su origen, que no puede ser el Espíritu Santo.
PRETENCIONES ESPIRITISTAS.
Aunque lo siguiente nos podría parecer “doctrina”, no lo es, pues esta la veremos mas adelante, solo veremos lo que el espiritismo pretende ser.
Estos pensamientos son muchos por lo que los pondremos como estan en el libro “el Caos de las Sectas” de J. K. Van Baalen (p22 et. atl): Hacen énfasis de una vida “recta” aquí en la tierra, pues creen que el estado del alma depende de por completo de su vida en condición de mortal.
Creen en “la regla de Oro”, diciendo que el hombre se labra su propio destino, según obedezca las “leyes físicas de la naturaleza.” Los espiritistas se oponen a la guerra, a la pena capital y a cualquier clase de tiranía. No creen en el perdón de los pecados, sino que cada uno debe labrarse su propio destino evolucionando “espiritualmente.” Se cree que la muerte espiritual es un estado mas “elevado” de la vida.
Como se verá El espiritismo es un engaño sutil de satanás, en estas formas satanás se presenta como “ángel de luz”, y una mascara de piedad, pero no por eso deja de ser el engañador, y enemigo de nuestras almas. El quiere destruirnos, y alejarnos de Dios.
LOS FRUTOS DEL ESPIRITISMO.
Los espiritistas afirman que su “religión” procede de Dios, citan textos bíblicos y manifiestan poderes espirituales, para esto veamos los frutos del espiritismo:
Y.- COLAPSO NERVIOSO Y MENTAL.
Después de una sesión espiritista, el medium se encuentra agotado física y mentalmente. Según testimonio de cristianos que eran médium, el sistema nervioso no puede soportar por mucho tiempo la tensión que se le impone, y hay muchos médium que sufren colapsos nerviosos y mentales.
Los médium que están acostumbrados a ceder sus fuerzas mentales a los espíritus corren el peligro de caer en completa posesión de los demonios, de tal forma que pierdan totalmente su propio juicio. O sea, que la locura es un fruto muy común del espiritismo.
La bendición del Espíritu Santo sobre una persona le da refrigerio, reposo y renovación de sus fuerzas físicas (Isaías 28:12) cosa que no pasa con los espiritistas.
SUICIDIO.
Muchos suicidios se han cometido como resultado de mensajes de los espíritus. El espíritu que imita al ser difunto, le asegura a la novia o a la viuda que la vida de ultratumba es bella y feliz. Lo único que le falta al “difunto” para su plena felicidad es que se le una en ese paraíso la persona con quien habla. El resultado es un suicidio más.
LAS DOCTRINAS DEL ESPIRITISMO.
Las doctrinas de los espiritistas son muy diversas, tan diferentes como los diversos grupos de espiritistas. En el “espiritismo sucio” de la _, pacto con el diablo y se hablan obscenidades y blasfemias contra Dios, y aunque no hay un credo oficial de las diferentes doctrinas espiritistas, de un modo general enseñan lo siguiente:
Y.- LA BIBLIA.
No reconocen la Biblia como autoridad de fe y doctrina. Basan sus doctrinas sobre las “revelaciones” de los espíritus. No reconocen que la Biblia sea la Palabra de Dios en todas sus partes, dicen que solo unas partes son inspiradas, y que esas partes inspiradas de la Biblia, están basadas en la mediumnidad, y que por lo tanto el cristianismo y el espiritismo están sobre un mismo fundamento.
las revelaciones contradictorias del espiritismo al mismo nivel de la Palabra infalible de Dios. Las muchas evidencias de la inspiración de la Biblia nos hacen aferrarnos a la palabra de Dios, rechazando las revelaciones satánicas y espurias del espiritismo (2 Pedro 1:19 al 20) En la materia de INTRODUCCION BIBLICA y DOCTRUINA BASICA, ya hemos visto la inspiración total de la Biblia.
II. DIOS.
En cuanto a Dios hay varias contradicciones, pondremos las dos más conocidas.
A. Un Poder Infinito.
Unos espiritistas creen en una “inteligencia infinita” en un “Poder Supremo, impersonal presente en todo lugar”, y se manifiesta como vida a través de todas las formas organizadas de la materia. Para ellos lo que llamamos nosotros Dios, y otros llaman Espíritu, para ellos es: “Inteligencia Infinita”.
B. Politeísmo.
Uno de sus lideres dice: “Abrogamos (abolir, anular, revocar) la idea de un solo Dios.” “Debería entenderse que existen tantos dioses que necesitan ser adorados no solamente uno, dos o tres, sino muchos (…) los árboles del bosque, el sol, la luna y las estrellas, todas las cosas son dioses para ti, pues todas ministran las necesidades de tu alma.
Estas dos ideas se contradicen plenamente, pero en si aunque las dos tienen errores en la segunda el error es evidente, la primera es la más peligrosa, pues puede confundir a los cristianos. Debemos afirmar categóricamente que creemos en un Dios personal, que posee una inteligencia infinita al hablar con sus criaturas, al amar al mundo tanto que envió a su propio hijo a morir por los hombres, esto demuestra que es un Dios personal. El se interesa por cada uno de nosotros. Nos ama, la Biblia entera lo demuestra.
Podemos decir en cuanto al punto uno que los espiritistas sustituyen a Dios por uno de sus atributos. Hacen caso omiso de los otros atributos. Luego le dan este atributo a toda la creación, haciendo que todo sea un poco divino. Eso es panteísmo.
Los espiritistas creen que Jesús fue el mejor maestro, ejemplo y médium que el mundo haya conocido jamás. Creen en la divinidad de Cristo en el sentido de que todo ser humano es divino (para ellos todo ser humano es que es ejemplo puede ser también un Cristo) y no le re-conocen como divino en un sentido único. Creen que Jesús era uno de tantos salvadores que han estado viniendo al mundo cada cierto tiempo, y por medio de sus enseñanzas y ejemplos los hombres han podido hallar su camino (el espiritismo).
Ponen a Cristo a la par de Buda, Mahoma y Confucio, dicen que Cristo conocía todas las bases fundamentales del espiritismo y las practicaba, llegando a ser el máximo médium que ha existido, dicen que no es Dios, que se desarrollo espiritualmente y que esta en la sexta esfera (niveles de medium ¿?), pero que no es Dios, pero que si es un mediador (es decir: un médium) entre Dios y los hombres.
La Biblia nos dice que Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre (1 Timoteo 2:5í Lechos 4:12), el unigénito Hijo de Dios, eterno y coexistente con el Padre. El no consultaba con los muertos. La mayoría de sus milagros se hacían a plena luz, al aire libre, y no por medio de la invocación de un “control.” Jesús solo oraba al Padre. Los espiritistas niegan la verdad de todas sus grandes enseñanzas respecto al pecado, la redención, la resurrección y su segunda venida. Si el estaba equivocado en todas sus enseñanzas fundamentales ¿Cómo es posible que fuera el mejor médium espiritista que el mundo ha conocido?
Los espiritistas niegan la encarnación de Cristo (ver 1 Juan 4:2), la resurrección corporal de Cristo y su Asunción y su regreso en forma personal. Los espiritistas dicen que Cristo resucitó solamente en espíritu y ascendió a la sexta esfera espiritual. El regreso de Cristo ya tuvo lugar.
La base fundamental del evangelio es la divinidad de Cristo, su sacrificio vicario por nuestros pecados, su resurrección corporal de entre los muertos y su regreso visible para llevarnos al hogar que El ha ido a preparar para los suyos, para más aclaración vea los siguientes textos: Isaías 53:1-12í Mateo 1:18-23í 24:23í Lucas 24:36-48í Juan 1:1-4, 14í 3:14:21í 14:1-6í Mateo 24:27-31 Hechos 1:9-11í 1 Corintios 15:1-8, 14-23í 1 Tesalonicenses 4:16-17. Para ellos, en las oraciones que hacen en sus cultos, el nombre de Jesús es cuidadosamente eliminado.
IV. ESPIRITU SANTO.
Algunos grupos espiritistas hablan mucho del Espíritu Santo. Dicen que los inspira y opera a través de ellos. Adaptan su manera de hablar a la terminología bíblica, pero no creen en la Trinidad. Dicen que tal creencia es absurda. El Espíritu Santo para ellos es solamente otro nombre de la “infinita inteligencia”, el principio divino que habita en todo el universo.
Cristo siempre hablo del Espíritu Santo como una Persona Divina igual que el Padre y el Hijo enviado por ellos según las Escrituras, el intercede por nosotros (Romanos 8:26-27), nos instruye, es nuestro con-solador, se entristece… En fin, muestra muchos atributos típicos de una persona, que uin principio “impersonal” nunca podría tener (Juan 14:16, 26í 16:7-8, 13:15í Efesios 4:30).
DOCTRINA SOBRE EL PECADO Y LA EXPIACION.
A. J. Davis, espiritista con gran influencia, combate vigorosamente la idea de la expiación. Según el, esta doctrina debe ser considerada como algo de tendencia inmoral. Dice que no se ve justicia alguna en un sacrificio vicario, como tampoco en un Dios que puede ser aplacado por tales medios. Sin embargo reconocen la existencia del mal y creen que existe una especia de “purgatorio” para los espíritus oscuros. Este se halla en las dos esferas espirituales mas bajas de las siete que según ellos rodean nuestra tierra. Los textos ya citados en párrafos anteriores muestran nuestra base escritural para la doctrina de la expiación. Sabemos que en Adán todos mueren (1 Corintios 15:21-22í Romanos 5:12). Para ellos la salvación no existe, cada individuo hace su propia felicidad o infelicidad cuando obedece o desobedece las leyes físicas y espirituales de la naturaleza, la puerta de la “reforma” humana no El hombre es un ser astral. Alrededor de la tierra existen siete esferas espirituales. Las dos mas bajas son una especie de purgatorio para los espíritus de personas que no se “portaron bien” en la tierra, las almas más puras van a esferas más altas. Por medio de las buenas obras que las personas hagan a través de los años, las almas van de las regiones oscuras a las esferas de la luz, con el tiempo, todos llegan a las esferas superiores. Para ellos no existe el infierno que describe la Biblia, ni el cielo de los cristianos. Por tanto el hombre se salva a si mismo por medio de sus propias obras, ya sea en esta vida o después de la muerte. Dicen que jamás se ha encontrado evidencia alguna de la caída del hombre, entienden como caída “el descenso del espíritu a la materia.”
Para ellos el infierno es la angustia del “remordimiento” cuando el espíritu rebelde es quebrantado, y cuando en su sentida pobreza del alma, comienza a anhelar el retorno al padre. Para ellos el infierno es un gran medio restaurador. El castigo por el “pecado” restaura.
la Biblia nos enseña que nuestra salvación no es por obras para que nadie se jacte, sino que todo es por la gracia de Dios (Juan 3:16í Romanos 6:23í 2 Corintios 5:21í Efesios 2:8-9í Tito 3:5).
En cuanto al significado del Nuevo nacimiento, Pablo nos dice que si alguno está en Cristo: “nueva criatura es” (2 Corintios 5:17í Gálatas 3:26). Esta nueva vida no viene de otro nacimiento físico, sino de un cambio radical de la naturaleza en la conversión(Romanos 8:12-16). Cristo habla en mateo 18:2-4 del cambio necesario de actitud.
La reencarnación no concuerda de ninguna manera con la doctrina bíblica de la resurrección (Habría muchos cuerpos para cada alma ¿cuál resucitaría?). La Biblia nos enseña que está establecido para los hombres que mueran “una sola vez”, y después el juicio (Hebreos 9:27). La descripción del juicio no dice nada de que exista tal oportunidad para seguir reformándose (Apocalipsis 20:12-15í 21:8)El castigo es eterno, al igual que la vida más allá de la muerte también lo es (Mateo 25:46í Daniel 12:2).
VII OTRAS DOCTRINAS.
Pare ellos el infierno no existe, el infierno es una especie de purgatorio, dicen que el infierno es una idea “egipcia.” Que los “espíritus son almas de los que vivieron el la tierra, y cosas por el estilo, que podemos refutar con los textos antes citados.
Desean que todo tipo de culto cristiano sea prohibido, abogan por
Los espiritistas moderados, pues los que practican la magia negra no tienen freno. Las doctrinas espiritistas, contradicen habiertamente a la Palabra de Dios dicen que la Biblia no es inspirada por Dios, y que es inspirada por medio de la mediumnidad, que Dios no es un Dios personal, o que hay muchos dioses, que Jesucristo fue el mayor médium que ha existido, que el Espíritu Santo es un “espíritu”. Niegan que el hombre necesite ser salvo, y que hay muchas encarnaciones, todo esto es para negar el gran amor de Dios por medio de Cristo.
COMO TRATAR CON LOS ESPIRITISTAS.
PUNTO DE CONTACTO.

Los espiritistas dicen que Cristo era el mejor médium que ha existido, y que vino de la sexta esfera espiritual para enseñarles a los hombres el camino. Seria bueno usar el Nuevo Testamento con las palabras de Jesús sub-rayadas en rojo y presentárselo al espiritista. Así podrá saber más sobre el camino que Jesús trazó para nuestra salvación.
EL TESTIMONIO Y LA ORACION.
Para los que viven en el temor constante a los espíritus malos, el testimonio de nuestra paz y de nuestra liberación de estos temores será de gran importancia. El gozo del Señor en la vida diaria del cristiano es algo poderoso. Procure conseguir que lo acompañen a los cultos. Ore mucho por sus amigos espiritistas, recordando siempre que nuestra lucha no es contra las personas sino contra los principados y potestades satánicos (Efesios 6:12-13). Recuerde que el Espíritu Santo es más poderoso que todos los espíritus engañadores que siguen a satanas. Es importante que estemos llenos del Espíritu Santo para combatir contra las fuerzas diabólicas. Hay muchos testimonios de Cristianos que han echado mano de la promesa dada primero a Pedro y después a todos los discípulos: “Todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo” (Mateo 18:18í 16:19). En la oración de fe y en nombre del Señor Jesucristo han atado a los espíritus malos impidiendo su obra. En vez de discutir la “posibilidad de comunicarse con los muertos”, muéstreles que tal practica ha sido estrictamente prohibida por el Señor. La misma cosa que están haciendo para conseguir la bendición de Dios, los llevara a la perdición. No solamente los médium, sino todos los que acuden a sesiones espiritistas y siguen sus instrucciones corren el peligro de la condenación eterna de la cual Jesucristo mismo hablo. Estas prácticas son abominación para el Señor. Debemos exhortarlos a que busquen al Dios Vivo, y no a los muertos (Isaías 8:19-20í Deuteronomio 18:9-12í Levítico 19:26 y 31í 20:27í Exodo 22:18í Levítico 20:6í Gálatas 5:19-21í Apocalipsis 21:8).
Es posible que le citen la aparición de Moisés y Elías en el monte de la transfiguración como una materialización de espíritus, y aseguren que en esa ocasión dejó de estar vigente la prohibición contra la comunicación con los muertos. Se les pide mostrar que Elías nunca había muerto, y muchos opinan que Moisés había resucitado y apareció en su cuerpo glorificado. La Biblia los llama “varones” y no “espíritus” (vea Judas 9). Sobre todo, señale el camino de la salvación por el arrepentimiento y la fe en Cristo.
Entre los espiritistas hay muchos casos de poseídos por los demonios, opresión diabólica, y diferentes grados en el poder que los espíritus ejercen sobre sus súbditos. A veces cuando los espiritistas llegan a los cultos evangélicos causan problemas y confusión. Parece que la misma presencia de Dios revuelve a los espíritus malignos. Tal como gritaban los de-monios ante Cristo y se quejaban de su venida, y como la muchacha con espíritu de adivinación seguía a Pablo dando voces, así en los cultos la medición de Dios parece provocar una reacción violenta de parte de las personas endemoniadas que estén presentes. A veces esta reacción toma la forma de un “mensaje profético” destinado a sembrar error y confusión.
En tales casos el apóstol Juan recomienda “probar los espíritus” (1 Juan 4:1-3). ¿Confiesa el “profeta” que Jesucristo es el mismo Hijo de Dios venido en carne. Otra prueba que se ha empelado en muchas ocasiones cuando hay manifestaciones de origen dudoso es pedirle a la persona que repita este texto bíblico” La sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Los demonios se niegan a reconocer el poder de la sangre de Cristo. Por supuesto, el diablo no quiere perder a sus víctimas y luchara por retenerlas, pero Dios es mas fuerte que el.
Por tanto, tomemos sobre el diablo la autoridad que fue comprada para nosotros en el calvario. Busquemos la plenitud completa del Espíritu Santo y proclamemos la libertad que hay en Cristo. Echemos fuera los demonios en el Nombre del Señor Jesucristo, pues El ha venido para poner en libertad a los cautivos de satanas, en Marcos 16:17 nos dice: “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echaran fuera demonios.” Esto forma parte de la comisión de la iglesia.
Si es posible, es bueno hablar con la victima cuando no esta de lleno bajo el ataque satánico. Si tiene uso alguno de su razón, se la debe animar a poner la fe en Cristo y pedirle que la libere.
No es raro que los demonios persigan a un espiritista que acaba de convertirse al evangelio, lo persiguen, lo atemoricen y traten de hacer que vuelva a estar bajo su control. Los nuevos convertidos deben refugiarse bajo la sangre de Cristo y reclamar sus meritos para ser liberados de todo poder satánico. Deben deshacerse en seguida de todos los amuletos, encantamientos, vasos de agua para los espíritus, altares, y demás objetos que pertenecen a su vida antigua. A veces ha sido necesaria una visita de par-te del pastor y de otros obreros de la iglesia para orar en su casa y consagrarla a Dios para que no siga siendo lugar propicio a la manifestación de demonios. Oremos por el espiritista convertido para que reciba pronto el bautismo del Espíritu Santo y no le suceda lo de Lucas 11:20-26.
AYUDAS GENERA1ES.
En Timoteo 4:1 nos dice: “En los postreros tiempos algunos apostataran de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” El aumento del espiritismo y de la actividad demoníaca que se observa en estos tiempos es una de las señales de los últimos tiempos. También por esto, Dios les esta dando a su iglesia una nueva unción en el Espíritu Santo. El discernimiento de espíritus es uno de los dones del Espíritu Santo. En el día de hoy “Los que creen… echaran fuera demonios” en el nombre del Señor Jesucristo. Es una bendita realidad, y hay muchas personas que pueden dar testimonio de que han sido liberadas del poder demoníaco. Aquí hay que hacer una aclaración. Algunos cristianos le atribuyen al diablo o a los demonios la causa inmediata de toda enfermedad y empiezan de inmediato a “echar fuera demonios”, tanto de cristianos como de los inconversos, etc… Es verdad que muchas enfermedades son aflicciones sobre los cristianos por satanas (como el caso de Job), pero en cambio, muchas son de causas naturales, como el descuido en los principio de higiene y de salud.
Es cierto que estamos en lucha contra poderes satanicos pero hablar constantemente acerca de los demonios provoca en los cristianos un estado de temor y nerviosismo similar al de los espiritistas. Quitemos la vista de las fuerzas malignas y pongámosla en Dios, nuestro amparo y fortaleza, nuestro Padre cuyo poder infinito excede al de todas las huestes satánicas. En las curaciones sobrenaturales obradas por los espiritistas, se insiste sobre todo en el poder del médium o del espíritu que opera a través de el. En cambio, en los cultos evangelisticos se debe dirigir la fe hacia Dios, y no hacia la persona que ora por los enfermos. Evítese todo exhibicionismo en la oración por los enfermos. No se debe hablar del evangelista, como si fuera un médium poderoso, sino de lo que Dios esta haciendo. En los anuncios de una campaña evangelistica, en la predicación, los testimonios y la oración por los enfermos, diríjase la fe hacia Dios, y désele a El la gloria.

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Monday, March 24, 2008

DIOSES Y HEROES DE LA ANTIGUA GRECIA — Robert Graves

DIOSES Y HEROES DE LA ANTIGUA GRECIA — Robert Graves

Robert Graves
DIOSES Y HÉROES
DE LA ANTIGUA GRECIA

El palacio del Olimpo
I
***

Los doce dioses y diosas más importantes de la antigua Grecia, llamados dioses del Olimpo, pertenecían a la misma grande y pendenciera familia. Menospreciaban a los anticuados dioses menores sobre los que gobernaban, pero aún menospreciaban más a los mortales. Los dioses del Olimpo vivían todos juntos en un enorme palacio erigido entre las nubes, en la cima del monte Olimpo, la cumbre más alta de Grecia. Grandes muros, demasiado empinados para poder ser escalados, protegían el palacio. Los albañiles de los dioses del Olimpo, cíclopes gigantes con un solo ojo, los habían construido imitando los palacios reales de la Tierra.
En el ala meridional, detrás de la sala del consejo, y mirando hacia las famosas ciudades griegas de Atenas, Tebas, Esparta, Corinto, Argos y Micenas, estaban los aposentos privados del rey Zeus, el dios padre, y de la reina Hera, la diosa madre. El ala septentrional del palacio, que miraba a través del valle de Tempe hasta los montes agrestes de Macedonia, albergaba la cocina, la sala de banquetes, la armería, los talleres y las habitaciones de los siervos. En el centro, se abría un patio cuadrado al aire libre, con un claustro, y habitaciones privadas a cada lado, que pertenecían a los otros cinco dioses y las otras cinco diosas del Olimpo. Más allá de la cocina y de las habitaciones de los siervos, se encontraban las cabañas de los dioses menores, los cobertizos para los carros, los establos para los caballos, las casetas para los perros y una especie de zoo, donde los dioses del Olimpo guardaban sus animales sagrados. Entre éstos, había un oso, un león, un pavo real, un águila, tigres, ciervos, una vaca, una grulla, serpientes, un jabalí, toros blancos, un gato salvaje, ratones, cisnes, garzas, una lechuza, una tortuga y un estanque lleno de peces.
En la sala del consejo, los dioses del Olimpo se reunían de vez en cuando para tratar asuntos relacionados con los mortales, como por ejemplo a qué ejército de la Tierra se le debería permitir ganar una guerra o si se debería castigar a tal rey o a tal reina que se hubieran comportado con soberbia y de forma reprobable. Pero casi siempre estaban demasiado metidos en sus propias disputas y pleitos como para ocuparse de asuntos relativos a los mortales.
El rey Zeus tenía un enorme trono negro de mármol pulido de Egipto, decorado con oro. Siete escalones llevaban hasta él, cada uno esmaltado con uno de los siete colores del arco iris. En lo alto, una túnica azul brillante proclamaba que todo el cielo le pertenecía sólo a él; y sobre el reposabrazos derecho de su trono había un águila áurea con ojos de rubí, que blandía entre sus garras unas varas dentadas de estaño, lo que significaba que Zeus podía matar a cualquier enemigo que quisiera enviándole un rayo. Un manto púrpura de piel de carnero cubría el frío asiento; Zeus lo usaba para provocar lluvias mágicamente en épocas de sequía. Era un dios fuerte, valiente, necio, ruidoso, violento y presumido, que siempre estaba alerta por si su familia intentaba liberarse de él. Tiempo atrás, él se había librado de su cruel, holgazán y caníbal padre, Cronos, rey de los titanes y de las titánides. Los dioses del Olimpo no podían morir, pero Zeus, con la ayuda de dos de sus hermanos mayores, Hades y Poseidón, había desterrado a Cronos a una isla lejana en el Atlántico, probablemente a las Azores o quizá a la isla Torrey, en la costa de Irlanda. Zeus, Hades y Poseidón se sortearon las tres partes del reino de Cronos. Zeus ganó el cielo, Poseidón el mar y Hades el mundo subterráneo; la Tierra sería compartida. Uno de los símbolos de Zeus era el águila; otro, el pájaro carpintero.
Cronos consiguió escapar de la isla en una pequeña barca y, cambiando su nombre por el de Saturno, se estableció tranquilamente entre los italianos y se portó muy bien. En realidad, el reinado de Saturno fue conocido como la Edad de Oro, hasta que Zeus descubrió la fuga de Cronos y lo desterró de nuevo. Por aquel entonces, los mortales de Italia vivían sin trabajar y sin problemas, comiendo sólo bellotas, frutas del bosque, miel y nueces, y bebiendo únicamente leche y agua. Nunca participaban en guerras, y pasaban los días bailando y cantando.
La reina Hera tenía un trono de marfil, al que se llegaba subiendo tres escalones. Cuclillos de oro y hojas de sauce decoraban el respaldo, y una luna llena colgaba sobre él. Hera se sentaba sobre una piel de vaca, que a veces utilizaba para provocar lluvias mágicamente, si Zeus no podía ser molestado para detener una sequía. Le disgustaba ser la esposa de Zeus, porque él se casaba a menudo con mujeres mortales y decía, con una sonrisa burlona, que esos matrimonios no contaban porque esas esposas pronto envejecerían y morirían, y que Hera seguiría siendo siempre su reina, perpetuamente joven y hermosa.
La primera vez que Zeus le pidió a Hera que se casaran, ella lo rechazó, y continuó rehusándolo cada año durante trescientos. Pero un día de primavera, Zeus se disfrazó de desdichado cuclillo perdido en una tormenta y llamó a la ventana de Hera. Ella, que no descubrió el disfraz, dejó entrar al cuclillo, secó sus húmedas plumas y susurró: «Pobre pajarito, te quiero». De repente, Zeus recobró su auténtica forma y dijo: «¡Ahora, tienes que casarte conmigo!». Después de aquello, por muy mal que se portara Zeus, Hera se sentía obligada a dar buen ejemplo a dioses, diosas y mortales, como madre del cielo. Su símbolo era una vaca, el más maternal de todos los animales, pero para no ser considerada aburrida y tranquila como este bóvido, Hera también se atribuía el pavo real y el león.
Estos dos tronos presidían la sala de consejos, al fondo de la cual una puerta daba a campo abierto. A ambos laterales de la sala, se encontraban otros diez tronos: para cinco diosas en el lado de Hera y para cinco dioses en el de Zeus.
Poseidón, dios de los mares y los ríos, tenía el segundo trono más grande. Esta divinidad se sentaba sobre piel de foca y su trono, uno cuyos reposabrazos estaba esculpido con formas de criaturas marinas y decorado con coral, oro y madreperla, era de mármol verde y gris con listones blancos. Zeus, por haberle ayudado a desterrar a Cronos y a los titanes, había casado a Poseidón con Anfitrite, la anterior diosa del mar, y le había permitido quedarse con todos sus títulos. Aunque odiaba ser menos importante que su hermano menor y siempre fruncía el ceño, Poseidón temía el rayo de Zeus. Su única arma era un tridente, con el que podía abrir el mar y hundir los barcos, por eso Zeus nunca viajaba en embarcaciones. Cuando Poseidón se sentía aún mas enojado de lo habitual, se marchaba en su carro a un palacio bajo las olas, cerca de la isla de Eubea, y allí esperaba que su ira se aplacase. Como símbolo, Poseidón eligió un caballo, un animal que él aseguraba haber creado: las grandes olas se llaman todavía «caballos blancos» debido a esto.
Frente a Poseidón se sentaba su hermana Deméter, diosa de las frutas, las hierbas y los cereales. Su trono era de brillante malaquita con espigas de cebada de oro y pequeños cerdos dorados. Deméter casi nunca sonreía, excepto cuando su hija Perséfone —infelizmente casada con el odioso Hades, dios de la muerte— la visitaba una vez al año. Deméter había sido bastante alocada de joven y nadie recordaba el nombre del padre de Perséfone: probablemente era un dios del campo con el que la diosa se había casado por una broma de borrachos, durante una fiesta de la cosecha. El símbolo de Deméter era una amapola, que crece roja como la sangre entre la cebada.
Al lado de Poseidón, se sentaba Hefesto, hijo de Zeus y Hera. Como era el dios de los orfebres, los joyeros, los herreros, los albañiles y los carpinteros, él mismo había construido los tronos e hizo del suyo una obra maestra, con todos los metales y piedras preciosas que pudo encontrar. El asiento podía girar, los reposabrazos podían moverse arriba y abajo, y todo el trono podía rodar automáticamente cuando él lo deseara, igual que las mesas doradas con tres patas de su taller. Hefesto quedó cojo nada más nacer, cuando Zeus rugió a Hera «¡Un mocoso debilucho como éste no es digno de mí!» y lo lanzó lejos, por encima de los muros de Olimpo. Al caer, Hefesto se rompió una pierna, con tan mala fortuna que tuvo que ayudarse eternamente de una muleta de oro. Tenía una casa de campo en Lemnos, la isla donde había ido a parar. Su símbolo era una codorniz, un pájaro que en primavera baila a la pata coja.
Frente a Hefesto se sentaba Atenea, la diosa de la sabiduría que había enseñado a Hefesto a manejar las herramientas y que sabía más que nadie sobre cerámica, tejeduría y cualquier oficio artesanal. Su trono de plata tenía una labor de cestería en oro, en el respaldo y a ambos lados, y una corona de violetas hecha de lapislázulis azules, encima. Los reposabrazos terminaban en sonrientes cabezas de gorgonas. Atenea, aunque era muy lista, desconocía el nombre de sus padres. Poseidón decía que era hija suya, de un matrimonio con una diosa africana llamada Libia. Pero lo único cierto era que, de niña, Atenea fue encontrada, vestida con una piel de cabra, deambulando a orillas de un lago libio. Sin embargo, Atenea, antes de admitir ser hija de Poseidón, a quien consideraba muy estúpido, permitía que Zeus la creyera descendiente suya. Zeus afirmaba que un día, cuando padecía un horrible dolor de cabeza y aullaba como un millar de lobos cazando en jauría, Hefesto había acudido a él con un hacha y, amablemente, le había partido el cráneo, lugar del que surgió la diosa, vestida con una armadura completa. Atenea era también la diosa de las batallas, aunque nunca iba a la guerra si no la obligaban, ya que era demasiado sensata para participar en peleas. En cualquier caso, si llegaba a luchar, siempre ganaba. Esta divinidad escogió a la sabia lechuza como símbolo y tenía una casa en Atenas.
Al lado de Atenea se sentaba Afrodita, diosa del amor y la belleza. Tampoco nadie sabía quiénes eran sus padres. El viento del Sur dijo que la había visto una vez en el mar sobre una concha cerca de la isla de Citera y que la había conducido amablemente a tierra. Podía ser hija de Anfitrite y de un dios menor llamado Tritón, que soplaba fuertes corrientes de aire a través de una caracola, pero también podía ser descendiente del viejo Cronos. Anfitrite se negaba a decir una sola palabra sobre el asunto. El trono de Afrodita era de plata con incrustaciones de berilos y aguamarinas: el respaldo tenía forma de concha, el asiento era de plumas de cisne y, bajo sus pies, había una estera de oro bordada con abejas doradas, manzanas y gorriones. Afrodita tenía un ceñidor mágico que llevaba siempre que quería hacer que alguien la amara con locura. Para evitar que Afrodita se portara mal, Zeus decidió que le convenía un marido trabajador y decente y, naturalmente, escogió a su hijo Hefesto. Éste exclamó: «¡Ahora, soy el dios más feliz!». Pero ella consideró una desgracia ser la esposa de un herrero, con la cara llena de hollín, las manos callosas y además cojo, e insistió en tener una habitación para ella sola. . El símbolo de Afrodita era una paloma y visitaba Pafos, en Chipre, una vez al año, para nadar en el mar, lo que le traía buena suerte.
Frente a Afrodita se sentaba Ares, el alto, guapo, presumido y cruel hermano de Hefesto, a quien le gustaba luchar por luchar. Ares y Afrodita estaban continuamente cogidos de la mano y cuchicheando en los rincones, lo que ponía celoso a Hefesto. Si alguna vez éste se quejaba de ello en el consejo, Zeus se reía de él y le decía: «Tonto, ¿por qué le diste a tu esposa ese ceñidor mágico? ¿Puedes culpar a tu hermano si se enamoró de Afrodita cuando lo llevaba puesto?». El trono de Ares, recio y feo, era de bronce, tenía unas calaveras en relieve ¡y estaba tapizado con piel humana! Ares era maleducado, inculto y tenía el peor de los gustos; pero Afrodita lo veía magnífico. Sus símbolos eran un jabalí y una lanza manchada de sangre. Tenía una casa de campo entre los espesos bosques de Tracia.
Al lado de Ares se sentaba Apolo, dios de la música, de la poesía, de la medicina, del tiro con arco y de los hombres jóvenes solteros. Era hijo de Zeus y Leto, una diosa menor con la que Zeus se casó para molestar a Hera. Apolo se rebeló contra su padre una o dos ocasiones, pero sufrió un duro castigo cada vez y aprendió a comportarse con más sensatez. Su trono áureo, extremadamente pulido, tenía grabadas unas inscripciones mágicas, un respaldo en forma de lira y una piel de pitón en el asiento. Encima del mismo, había colgado un sol de oro con veintiún rayos como flechas, porque Apolo decía que gobernaba el Sol. El símbolo de Apolo era un ratón; al parecer, los ratones conocían los secretos de la Tierra y se los contaban a él. (Prefería los ratones blancos a los grises; a la mayoría de los niños aún les sucede.) Apolo poseía una casa espléndida en Delfos, en la cima del monte Parnaso, construida alrededor del famoso oráculo que le robó a la Madre Tierra, la abuela de Zeus.
Frente a Apolo se sentaba su hermana gemela Artemisa, diosa de la caza y de las chicas solteras, de quien Apolo había aprendido la medicina y el tiro con arco. Su trono era de plata pura, con un asiento forrado de piel de lobo y un respaldo con la forma de dos ramas de palmera con perfiles de luna nueva, una a cada lado de una vasija. Apolo se casó varias veces con esposas mortales en distintas épocas. Una vez, acosó incluso a una chica llamada Dafne, pero ésta imploró ayuda a la Madre Tierra y fue convertida en un laurel, antes de que Apolo pudiera atraparla y besarla. Artemisa, sin embargo, odiaba la idea del matrimonio, aunque cuidaba amablemente a las madres, cuando daban a luz a sus bebés. Artemisa prefería cazar, pescar y nadar a la luz de la luna, en lagos de montaña. Si un mortal la veía desnuda, ella lo convertía en ciervo y lo cazaba. Como símbolo, esta diosa escogió una osa, el más peligroso de todos los animales salvajes de Grecia.
El último de la fila de los dioses era Hermes, hijo de Zeus y de una diosa menor llamada Maya, la cual dio nombre al mes de mayo. Hermes, dios de los comerciantes, los banqueros, los ladrones, los adivinos y los heraldos, nació en Arcadia. Su trono estaba esculpido en un único y sólido bloque de roca gris; los reposabrazos tenían forma de arietes y el asiento estaba tapizado con piel de cabra. En el respaldo había esculpida una esvástica que representaba una máquina para encender fuego inventada por él: la barrena de fuego. Hasta entonces, las amas de casa tenían que coger una brasa del vecino. Hermes también inventó el alfabeto; y uno de sus símbolos era una grulla, ya que estos animales vuelan en forma de V, la primera letra que escribió. Otro de los atributos de Hermes era una rama de avellano pelada, que llevaba como mensajero de los dioses del Olimpo que era. De esa rama colgaban unos cordones blancos que la gente tomaba a menudo por serpientes.
La última de la fila de las diosas era la hermana mayor de Zeus, Hestia, diosa del hogar: se sentaba en un sencillo trono de madera lisa, sobre un simple cojín de lana virgen. Hestia, la más amable y pacífica de todos los dioses del Olimpo, odiaba las continuas peleas familiares y nunca se preocupó por elegir un símbolo. Se encargaba de cuidar el fuego de la chimenea de carbón que había en el centro de la sala de consejos.
Esto suma seis dioses y seis diosas. Pero un día Zeus anunció que Dionisos, hijo suyo y de una mujer mortal llamada Semele, había inventado el vino y que, por tanto, se le debía conceder un sitio en el consejo. Trece dioses olímpicos hubiese sido un número desafortunado, así que Hestia le ofreció su lugar, sólo para mantener la paz. Quedaban pues siete dioses y cinco diosas. Era una situación injusta, ya que cuando se trataba de cuestiones sobre mujeres, los dioses superaban en votos a las diosas. El trono de Dionisos era de madera de abeto dorada, decorado con racimos de uva esculpidos en amatista (una piedra de color violeta), serpientes esculpidas en serpentina (una piedra multicolor), jade (una piedra verde oscuro) y cornalina (una piedra de color rosa). Este dios eligió un tigre como símbolo, ya que una vez había visitado la India, al frente de un ejército de soldados ebrios, y se trajo unos tigres como recuerdo.
En cuanto a los otros dioses y diosas que vivían en el Olimpo, está Heracles, el portero, quien dormía en la caseta de la entrada, y Anfitrite, la esposa de Poseidón, de la cual ya hemos hablado. También estaba la madre de Dionisos, Semele, a quien Zeus convirtió en diosa a petición de su hijo; la odiosa hermana de Ares, Eris, diosa de las peleas; Iris, mensajera de Hera, que corría a lo largo del arco que lleva su nombre; la diosa Némesis, que llevaba una lista de todos los mortales orgullosos y merecedores del castigo de los dioses del Olimpo; el malvado niño Eros, dios del amor, hijo de Afrodita, que se divertía lanzando flechas a la gente para hacerlos enamorarse ridículamente; Hebe, diosa de la juventud, que se casó con Heracles; Ganimedes, el joven y guapo copero de Zeus; las nueve musas que cantaban en el salón comedor, y la anciana madre de Zeus, Rea, a quien su hijo trataba de forma mezquina, a pesar de que ella, una vez le salvó la vida con un truco, cuando Cronos quería comérselo.
En una sala, detrás de la cocina, se sentaban las tres parcas, llamadas Cloto, Láquesis y Átropos. Eran las diosas más ancianas que existían, tan viejas que nadie recordaba su origen. Las parcas decidían cuánto tiempo debía vivir cada mortal: trenzaban un hilo de lino hasta que midiera tantos milímetros y centímetros como meses y años y, luego, lo cortaban con unas tijeras. También sabían cuál sería el destino de todos los dioses del Olimpo, pero casi nunca lo revelaban. Incluso Zeus las temía por este motivo.
Los dioses del Olimpo saciaban su sed con néctar, una bebida dulce hecha con miel fermentada, y comían ambrosía, una mezcla cruda de miel, agua, aceite de oliva, queso y cebada, según se decía, aunque existen dudas al respecto. Algunos afirman que el verdadero alimento de los dioses del Olimpo eran ciertas setas moteadas que aparecían siempre que el rayo de Zeus caía sobre la Tierra y que eran éstas el motivo de su inmortalidad. La ternera y el cordero asados también eran alimentos favoritos de los dioses del Olimpo así que los mortales sólo se comían estas carnes tras ofrecérselas en sacrificio.
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Otros dioses y diosas
II
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En aquellos viejos tiempos, además de los mortales de la Tierra, existían unos cuantos dioses-río, fuertes, con cuernos de buey y conocidos con el nombre de su río en particular. También había docenas de náyades inmortales, a cargo de las fuentes y los manantiales, cuyo permiso solicitaban siempre los mortales antes de beber, si no querían que algo malo les pasara. Estos dioses-río y náyades rendían pleitesía a Poseidón, igual que las sirenas y las nereidas de agua salada. Pero las haimdríades, a cargo de los robles, las melíades, responsables de los fresnos, y todas las demás ninfas de nombres diversos, encargadas de los pinos, los manzanos y los mirtos, estaban a las órdenes de Pan, el dios del campo. Si alguien intentaba talar uno de esos árboles sin antes hacer un sacrificio a la ninfa correspondiente —normalmente la ofrenda era un cerdo—, el hacha se desviaba del tronco y el leñador se cortaba las piernas.
El gran dios Pan evitaba relacionarse con los dioses del Olimpo, pero protegía a los pastores, ayudaba a los cazadores a encontrar presas y bailaba a la luz de la luna con las ninfas. Cuando nació, Pan era tan feo que su madre, una de las ninfas, huyó de él aterrorizada: tenía cuernos pequeños, una barbita, y piernas, pezuñas y cola de cabra. Hermes, su padre, lo llevó al Olimpo para que Zeus y los otros dioses se rieran de él. A Pan le gustaba dormir todas las tardes en una cueva o en un bosquecillo y, si alguien lo despertaba sin querer, soltaba un grito espantoso que hacía que el pelo del intruso se erizase: es lo que todavía hoy se llama «pánico».
Una vez, Pan se enamoró de una ninfa llamada Pitis, que se asustó tanto cuando Pan intentó besarla, que se convirtió a sí misma en un pino para escapar del acoso. Pan, entonces, arrancó una de las ramas del pino y se la colocó como si fuera una corona en memoria de la ninfa. Sucedió algo parecido cuando se enamoró de la ninfa Siringa: ésta huyó de él convirtiéndose en un junco. Incapaz de saber cuál de los miles de juncos que crecían a orillas del río era ella, Pan cogió un cayado y los golpeó muy enojado. Después, sintiéndose avergonzado, recogió los juncos rotos, los cortó en diversas longitudes con un cuchillo de piedra, les hizo unos agujeros y los ató en fila: había creado un nuevo instrumento musical, la flauta de Pan o siringa.
Una tarde de abril del año uno después de Cristo, un barco navegaba hacia el norte de Italia, siguiendo la costa de Grecia, cuando la tripulación oyó unos lamentos a lo lejos; una voz fuerte gritó a uno de los marineros desde la orilla: «Cuando llegues a puerto, asegúrate de dar la triste noticia de que el gran dios Pan ha fallecido». Pero nunca se supo cómo y por qué había muerto. Quizá aquello fue sólo un rumor inventado por Apolo, quien quería apoderarse de los templos de Pan.
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La hija perdida de Deméter
III
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Hades, el tenebroso dios de la muerte, tenía prohibido visitar el Olimpo y vivía en un oscuro palacio en las profundidades de la Tierra. Un día, se encontró con su hermano Zeus en Grecia, territorio que compartían, y le confesó:
—Me he enamorado de tu sobrina Perséfone, la hija de Deméter. ¿Tengo tu consentimiento para casarme con ella?
Zeus no deseaba ofender a Hades diciéndole: «¡No, qué horrible idea!»; pero tampoco quería desairar a Deméter contestándole: «¿Por qué no?». Así que no le dio a Hades ni un sí, ni un no; se limitó a parpadear un ojo.
El guiño dejó satisfecho a Hades, que se fue a Colono, cerca de Atenas, donde Perséfone, que recogía flores primaverales, se había alejado de sus amigas. Hades se la llevó en su gran carro fúnebre. Perséfone gritó, pero cuando las otras chicas llegaron corriendo, ella ya había desaparecido sin dejar ningún rastro, excepto unas margaritas y unas violetas aplastadas. Las chicas, luego, le contaron a Deméter todo lo que sabían.
Deméter, muy preocupada, se disfrazó de anciana y deambuló por toda Grecia en busca de Perséfone. Viajó durante nueve días, sin comer ni beber, y nadie pudo darle noticia alguna. Al final, se dirigió de nuevo hacia Atenas. En el cercano Eleusis, el rey y la reina la trataron con gran amabilidad, le ofrecieron el puesto de niñera de la joven princesa y ella aceptó un vaso de agua de cebada.
Al poco tiempo, el príncipe mayor, Triptolemo, que cuidaba de las vacas reales se le presentó apresurado:
—Si no me equivoco, señora —dijo—, usted es la diosa Deméter. Me temo que le traigo malas noticias. Mi hermano Eubeo estaba dando de comer a los cerdos, cerca de aquí, cuando oyó un gran ruido de pezuñas y vio un carro pasando a toda velocidad. En él iba un rey de cara oscura, ataviado con una armadura negra y acompañado de una chica que se parecía a vuestra hija Perséfone. De repente, la Tierra se abrió ante los ojos de mi hermano y el carro desapareció por el agujero. Todos nuestros cerdos cayeron también en él y los perdimos, porque la Tierra volvió a cerrarse.
Deméter supuso que el rey de cara oscura era Hades. Y junto a su amiga, la vieja diosa bruja Hécate, fue a preguntarle al Sol, que lo ve todo. Éste no quiso contestar, pero Hécate lo amenazó con eclipsarlo todos los mediodías si no les contaba la verdad.
—Era el rey Hades —confesó el Sol.
—Mi hermano Zeus ha tramado esto —dijo Deméter furiosa—. Me vengaré de él.
Deméter no volvió al Olimpo, sino que recorrió Grecia prohibiendo a sus árboles que dieran frutos e impidiendo que la hierba creciera, para que el ganado no pudiera alimentarse. Si aquello duraba mucho tiempo, los hombres se morirían de hambre. Así que Zeus ordenó a Hera que enviase a su mensajera Iris desde el arco iris, con un aviso para Deméter: «¡Por favor, sé sensata, querida hermana, y permite que las cosas vuelvan a crecer!». Deméter no hizo caso y entonces Zeus mandó a Poseidón, a Hestia y a la misma Hera para ofrecerle magníficos regalos. Pero Deméter gimió:
—¡No haré nada por ninguno de vosotros, nunca, hasta que mi hija no vuelva a casa conmigo!
Zeus entonces envió a Hermes para que le dijera a Hades: «Si no dejas que esa chica vuelva a casa, hermano, iremos todos a la ruina». También le dio a Hermes un mensaje para Deméter: «Podrás tener a Perséfone de vuelta, siempre que no haya probado el “alimento de los muertos”».
Puesto que Perséfone se había negado a comer, ni siquiera un trozo de pan, diciendo que prefería morirse de hambre, Hades difícilmente podía decir que Perséfone se había ido con él de buen grado. Así que entonces decidió obedecer a Zeus, por lo que llamó a Perséfone y le dijo con amabilidad:
—No pareces feliz aquí, querida. No has comido nada. Quizá sería mejor que regresaras a casa.
Uno de los jardineros de Hades, llamado Ascálafo, estalló en risotadas:
—¡Que no ha tomado ningún alimento, dices! Esta misma mañana, la he visto coger una granada de tu huerto subterráneo.
Hades sonrió. Llevó a Perséfone en su carro hasta Eleusis, donde Deméter la abrazó y lloró de emoción. Hades dijo entonces:
—Por cierto, Perséfone se ha comido siete semillas rojas de una granada; mi jardinero la vio. Tiene que bajar al Tártaro, otra vez.
—¡Si se va —gritó Deméter—, nunca levantaré mi maldición de la Tierra, aunque se mueran todos los hombres y todos los animales!
Al final, Zeus envió a su madre Rea (quien, además, era también la madre de Deméter) para interceder. Finalmente, ambas diosas acordaron que Perséfone se casaría con Hades y que pasaría siete meses en el Tártaro —un mes por cada semilla de granada comida— y el resto del año sobre la Tierra.
Deméter castigó a Ascálafo, convirtiéndolo en una lechuza ululante de largas orejas, y recompensó a Triptolemo, dándole una bolsa de semillas de cebada y un arado. Siguiendo las órdenes de Deméter, Triptolemo recorrió entonces el mundo en un carro tirado por serpientes, y enseñó a la humanidad a arar los campos, sembrar la cebada y recoger las cosechas.
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Los titanes
IV
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Los titanes y las titánides, bajo el mando del rey Cronos, habían gobernado el mundo hasta que la rebelión de Zeus llevó al poder a los dioses del Olimpo. Había siete parejas de titanes; cada una de ellas estaba a cargo de un día de la semana, junto a un planeta, el cual daba nombre a ese período de veinticuatro horas. Cronos y su esposa Rea decidieron que la jornada que les correspondía —el sábado, llamado así por el planeta Saturno— fuera festivo. Pero el consejo de los dioses del Olimpo prohibió a los mortales —a quienes Prometeo, el titán de los miércoles, había creado modelándolos con barro de río— que siguieran uniendo los días en semanas.
La mayoría de los titanes y las titánides fueron expulsados al mismo tiempo que Cronos. Sin embargo, Zeus perdonó a su tía Metis y a su madre Rea, ya que le habían ayudado a derrotar a Cronos. También perdonó a Prometeo por haber advertido a los otros titanes que Zeus debía ganar la guerra, haber luchado al lado de los dioses del Olimpo y haber convencido a Epimeteo de hacer lo mismo. Atlas, el jefe del derrotado ejército de Cronos, fue condenado por el consejo de los dioses del Olimpo a cargar sobre sus hombros la bóveda del cielo, hasta el fin del mundo.
Zeus descubrió más tarde que Prometeo había entrado en secreto en el Olimpo, con la ayuda de Atenea, y que había robado una brasa encendida de la chimenea de Hestia, para que los mortales que él había creado pudieran, a partir de entonces, asar previamente la carne, en lugar de continuar comiéndosela cruda. Prometeo escondió la brasa en la médula de un gran tronco de hinojo y la bajó, aún encendida, a la Tierra. Para castigarlo por dar a los mortales este primer paso hacia la civilización, Zeus ideó un astuto plan. Creó una hermosa, alocada y desobediente mujer a la que llamó Pandora y la envió como regalo a Epimeteo. Cuando éste quiso casarse con Pandora, Prometeo le advirtió:
—Es una trampa de Zeus. No seas tonto y devuélvesela.
De manera que Epimeteo le dijo a Hermes, quien había traído a Pandora:
—Por favor, transmite mi profundo agradecimiento a Zeus por su amabilidad, pero dile que no soy digno de un regalo tan hermoso y que debo rechazarlo.
Más enfadado que nunca, Zeus afirmó que Prometeo había ido al cielo para intentar raptar a Atenea. Así que lo castigó, encadenándolo a una roca en las montañas del Cáucaso, donde un águila le roía el hígado durante el día.
Mientras tanto, Epimeteo, asustado por el castigo a Prometeo, se casó con Pandora. Un día, Pandora encontró una caja sellada en el fondo de un armario. Era la caja que Prometeo le había dado a Epimeteo, para que la guardara en un lugar seguro, diciéndole que no la abriera bajo ningún motivo. Aunque Epimeteo ordenó a Pandora que no la tocara, ella rompió el sello, tal como Zeus había previsto que haría, y de su interior salió un enjambre de horribles criaturas aladas llamadas Vejez, Enfermedad, Locura, Rencor, Pasión, Vicio, Plaga, Hambre y otras. Todas ellas picaron a Pandora y a Epimeteo con gran crueldad y, a continuación, atacaron a los mortales de Prometeo (que hasta entonces habían tenido unas vidas felices y decentes) y lo destruyeron todo. Sin embargo, una criatura de alas brillantes llamada Esperanza salió de la caja en último lugar y evitó que los mortales se quitaran la vida por su profunda desesperación.
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El mundo subterráneo del Tártaro
V
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El Tártaro, dominio del rey Hades y de la reina Perséfone, estaba en las profundidades de la Tierra. Cuando los mortales morían, Hermes ordenaba a las almas de éstos que fueran por el aire hasta la entrada principal —situada en un bosquecillo de álamos negros al lado del océano occidental— y que bajaran por un oscuro túnel hasta una laguna subterránea llamada Estigia. Allí, tenían que pagarle a Caronte, el viejo y barbudo barquero, para que llevara a las almas hasta el otro lado. El pago debía hacerse con los óbolos que los familiares colocaban bajo las lenguas de los cadáveres que, más tarde, se convertían en espíritus. Caronte contestaba a los espíritus sin moneda que debían escoger entre quedarse para siempre temblando a orillas de la laguna Estigia o volver a Grecia y entrar por una puerta lateral, en Ténaro, donde el acceso era libre. Hades, por otra parte, tenía un enorme perro de tres cabezas, llamado Cerbero, que impedía que ningún espíritu escapase y evitaba que los mortales vivos visitasen el mundo subterráneo.
La región más cercana al Tártaro eran los pedregosos campos gamonales, por los que vagaban eternamente las almas errantes, sin otra cosa que hacer que cazar espíritus de ciervos, si es que les apetecía. Los gamones son unas plantas altas de color blanco rosado, con hojas como puerros y raíces como boniatos. Más allá de los campos gamonales, se alzaba el imponente y frío palacio de Hades. A su izquierda, se erguía un ciprés que señalaba el Lete, la fuente del olvido, en la que los espíritus corrientes se Abalanzaban sedientos a beber. Quienes bebían en ella olvidaban de inmediato sus vidas pasadas, lo que les dejaba sin nada de que hablar. Pero también existía el Mnemosine, la fuente de la memoria, señalada por un álamo blanco. Se llegaba a ella susurrando a los siervos de Hades una contraseña secreta que el poeta Orfeo conocía y que sólo comunicaba a algunos espíritus. A los que bebían allí les era permitido hablar de sus vidas pasadas y podían predecir el futuro. Hades también permitía a estas almas que hicieran breves visitas a la superficie, cuando los descendientes de éstas querían formularles preguntas. Para ello, como pago, los mortales debían sacrificar un cerdo.
A su llegada al Tártaro, los espíritus eran conducidos ante los tres jueces de los muertos: Minos, Radamantis y Eaco. Quienes habían llevado una vida ni muy buena ni muy mala eran enviados a los campos gamonales; los muy malos iban al patio de castigo, detrás del palacio de Hades, y los muy buenos, a una puerta, cerca de la fuente de la memoria, que daba acceso a un huerto, el Elíseo. El Elíseo estaba siempre bajo la luz del Sol. Allí se jugaba, se escuchaba música y la diversión estaba siempre presente; las flores nunca se marchitaban y todas las frutas estaban siempre maduras. Los afortunados espíritus del Elíseo podían visitar la Tierra libremente durante la noche de Todos los Santos y el espíritu que quisiera podía esconderse dentro de un haba, confiando en que ésta fuese comida por una chica rica, sana y amable. Más tarde, la chica lo daría a luz como su hijo. Esto explica el motivo por el que ninguna persona decente comía habas en aquella época: tenían miedo de tragarse el espíritu de uno de sus padres o abuelos.
Hades se hizo inmensamente rico gracias al oro, la plata y las joyas que había en el mundo subterráneo. Pero todos lo odiaban, incluso Perséfone, que se compadecía de los pobres espíritus que estaban a su cargo y que no tenía hijos que la consolaran. La posesión más valiosa de Hades era un casco de invisibilidad, forjado por los cíclopes de un solo ojo, cuando Cronos los envió al Tártaro. Al ser Cronos desterrado, Hades puso en libertad a los cíclopes, siguiendo las órdenes de Zeus, y ellos le dieron el casco en agradecimiento.
Las tres furias estaban a cargo del patio de castigo. Eran unas mujeres negras, horribles, arrugadas y salvajes, con serpientes en lugar de cabellos, caras caninas, alas de murciélago y ojos ardientes. Llevaban antorchas y látigos de nueve colas. A menudo, las furias visitaban la Tierra para castigar también a los mortales vivos que trataban a los niños con crueldad, que no tenían consideración con la gente mayor y los invitados, o a quienes no eran amables con los mendigos. También acosaban hasta la muerte a aquellos que maltrataran a sus madres, por muy malvadas que éstas fueran. Entre los famosos criminales del patio de castigo, estaban las cuarenta y nueve danaides. Su padre, Dánao, rey de Argos, se había visto obligado a casarlas con sus cuarenta y nueve primos, hijos de su hermano Egipto. En secreto, Dánao entregó a las danaides unos largos y afilados alfileres, y les dijo que se los clavaran en el corazón a sus maridos durante la noche de boda. Las danaides obedecieron y murieron todos los esposos. Aunque las furias no las azotaron porque se habían limitado a cumplir las órdenes de su padre, sí que las condenaron a transportar agua de la laguna Estigia en ánforas, hasta llenar el estanque del huerto de Hades. Las ánforas tenían el fondo agujereado como un colador, así que las danaides quedaron condenadas a caminar penosamente y para siempre desde la laguna al estanque del huerto, sin terminar jamás su trabajo. (Había otra danaide, la número cincuenta, llamada Hipermestra, que también dispuso de su alfiler largo y afilado, pero resulta que ésta se enamoró de su esposo y lo ayudó a escapar ileso. Hipermestra fue directa al Elíseo cuando murió.)
Tántalo de Lidia era otro criminal. Había robado ambrosía, el alimento de los dioses, para comérselo con sus amigos mortales y, encima, había invitado a los dioses del Olimpo a un banquete en el que les había ofrecido un guiso caníbal, ¡con carne de Pélope, su sobrino asesinado! Los dioses del Olimpo descubrieron enseguida que la carne era humana. Zeus, entonces, fulminó a Tántalo con un rayo y devolvió la vida a Pélope. En el Tártaro, Minos, Radamantis y Eaco juzgaron a Tántalo y le impusieron la siguiente pena: atarlo a un árbol frutal, en el que crecían peras, manzanas, higos y granadas, que había junto a la laguna Estigia. La condena era que cuando intentara coger alguna de las frutas que le golpeaban en el hombro, el viento se llevase la rama y, además, que cuando se inclinase a beber, el agua de la laguna que le cubría hasta la altura de la cintura descendiese hasta situarse fuera de su alcance. Tántalo sufre una interminable agonía de hambre y sed.
Sísifo de Corinto, por traicionar un secreto de Zeus, fue condenado por los tres jueces a empujar una gran roca rodando hasta la cima de una colina y dejarla caer por la otra vertiente. La condena era que cuando ya casi alcanzaba la cumbre, la piedra siempre rodaba hacia abajo, a grandes saltos. Sísifo entonces debe empezar de nuevo, exhausto por sus interminables esfuerzos.
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El nacimiento de Hermes
VI
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Justo después de que Hermes naciera en una cueva de Arcadia, su madre, Maya, se apresuró a encender un fuego para calentar el agua de su primer baño, mientras que Cilene, la niñera, cogió una vasija para llenarla de agua en el arroyo más cercano. Al ser un dios, Hermes creció en pocos minutos hasta el tamaño de un niño de cuatro años, salió de su canastillo de mimbre y se fue de puntillas en busca de aventura. Poco después, sintió la tentación de robar un magnífico rebaño de bueyes que era de Apolo y, para ocultar sus huellas, elaboró un calzado de corteza y de hierba trenzada para los animales y los condujo hasta un bosque detrás de la cueva, donde los ató a unos árboles. Apolo echó de menos a sus bueyes y ofreció una recompensa a quien descubriera al ladrón. Sileno, hijo de Pan, que vivía cerca de allí con sus amigos los sátiros —medio cabras y medio hombres, como él y como su padre— se unió a la búsqueda. A medida que se acercaba a la cueva de Maya, Sileno oyó una preciosa música que salía de su interior.
Sileno se detuvo y, viendo a Cilene en la entrada de la gruta, le gritó:
—¿Quién es el músico?
—Un niño muy listo que nació ayer mismo. Ha construido un nuevo tipo de instrumento musical, tensando tripas de buey en el caparazón vacío de una tortuga —contestó Cilene.
Sileno se dio cuenta entonces que dos pieles de buey, muy frescas, estaban tendidas a secar.
—¿Procedían acaso esas tripas de los mismos bueyes que estas pieles? —le preguntó.
—¿Acusas a un niño inocente de ladrón?
—¡Pues sí! O tu portentoso niño ha robado los bueyes de Apolo o bien has sido tú.
—¿Cómo te atreves a decir estas cosas, viejo asqueroso? Y, por favor, baja la voz o despertarás a la madre del niño.
En ese instante, apareció Apolo y se fue directo a la cueva murmurando:
—Sé, por mis poderes mágicos, que el ladrón esta aquí.
Acto seguido, Apolo despertó a Maya y le dijo:
—Señora, su hijo ha robado mis bueyes. Debe devolvérmelos inmediatamente.
Maya bostezó y respondió:
—¡Qué acusación tan ridícula! Mi hijo es un recién nacido.
—Éstas pieles pertenecen a mis hermosos bueyes —contestó Apolo—. ¡Ven conmigo, chico malo!
Apolo entonces agarró a Hermes, que simulaba dormir, y se lo llevó al Olimpo, donde convocó un consejo de dioses y lo acusó de robo.
Zeus frunció el ceño y preguntó:
—¿Quién eres, pequeño?
—Tu hijo Hermes, padre —contestó—. Nací ayer.
—Entonces, seguro que eres inocente de este crimen.
—Robó mis bueyes —añadió Apolo.
—Ayer yo era demasiado joven para distinguir entre el bien y el mal —explicó Hermes—. Hoy ya los distingo y te pido perdón. Puedes quedarte con el resto de los bueyes, si es que son tuyos. Maté sólo a dos y los corté en doce partes iguales, para ofrecerlas en sacrificio a los doce dioses.
—¿Doce dioses? ¿Quién es el duodécimo? —preguntó Apolo.
—Yo mismo —dijo Hermes, haciendo una educada reverencia.
Hermes y Apolo regresaron juntos a la cueva; allí, Hermes cogió la lira hecha con el caparazón de tortuga que estaba bajo las pieles de su canastilla y la tocó tan maravillosamente que Apolo exclamó:
—Suelta ese instrumento. ¡El dios de la música soy yo!
—Lo haré, si puedo quedarme con tus bueyes —contestó Hermes.
Se dieron entonces la mano para sellar el pacto, el primero que nunca se haya hecho, y volvieron al Olimpo, donde explicaron a Zeus que el problema ya estaba resuelto.
Zeus sentó a Hermes en sus rodillas.
—Hijo mío, en el futuro debes tener cuidado de no robar y no contar mentiras. Pareces un chico listo. Has solucionado tu pleito con Apolo muy bien.
—Entonces, nómbrame heraldo tuyo, padre —pidió Hermes—. Te prometo que nunca más diré mentiras, aunque a veces pueda ser mejor no decir toda la verdad.
—Que así sea. Y te encargarás también de los negocios, de todas las compras y las ventas, y de proteger el derecho de los viajeros a circular por cualquier camino público que quieran, siempre que se comporten pacíficamente.
Zeus le dio a Hermes su cayado y unos cordones blancos. Y también le entregó un pétaso áureo para protegerse de la lluvia y unas sandalias aladas doradas, que lo harían volar más rápido que el viento.
Además de las letras del alfabeto (en las que, por cierto, recibió ayuda de las tres parcas), Hermes también inventó la aritmética, la astronomía, las escalas musicales, los pesos y las medidas, el arte del boxeo y la gimnasia.
El Sol, cuyo nombre era Helios, poseía un palacio cerca de Cólquide, en el Lejano Oriente, más allá del mar Negro. Era un dios menor porque su padre había sido un titán. Cuando cantaba el gallo cada mañana, Helios enjaezaba cuatro caballos blancos a un reluciente carro, tan brillante que nadie podía mirarlo sin dañarse los ojos. Helios conducía el carro cruzando el cielo hasta otro palacio en el Lejano Occidente, cerca del Elíseo. Allí, soltaba a sus caballos y, cuando habían comido, los cargaba junto con el carro en una barca dorada, en la cual navegaba, mientras dormía, alrededor del mundo, siguiendo la corriente del océano, hasta que llegaba a Cólquide de nuevo. A Helios le gustaba observar todo lo que sucedía en el mundo que tenía debajo, pero nunca pudo tomarse un día libre en su trabajo.
Factonte, su hijo mayor, estaba siempre pidiéndole permiso para conducir el carro.
—¿Por qué no pasas un día en la cama para variar, padre?
—Tengo que aguardar hasta que tú crezcas —contestaba siempre Helios.
Factonte, que cosechó un carácter tan malo que incluso lanzaba piedras a las ventanas del palacio y arrancaba las flores del jardín, se volvió tan impaciente que, al final, Helios le dijo:
—Muy bien, llevarás el carro mañana. Pero sostén las riendas con firmeza. Los caballos son muy vigorosos.
Factonte intentó exhibirse ante sus hermanas pequeñas; y los caballos, al ver que no sabía manejar las riendas, empezaron a saltar arriba y abajo. Los dioses del Olimpo notaron un frío gélido de repente y, un instante después, vieron que los árboles y las plantas se chamuscaban de calor.
—¡Deja ya de hacer esas bromas estúpidas, muchacho! —gritó Zeus.
—Mis caballos están fuera de control, majestad —dijo Factonte, sin aliento.
Zeus, enojado, envió un rayo a Factonte y lo mató. Su cuerpo cayó al río Po. Las niñas lloraban y lloraban. Y Zeus las convirtió en álamos.
Helios tenía una hermana llamada Eos o Aurora, que se levantaba cada mañana poco antes que el Sol, cogía otro carro (de color rosa) y avisaba a los dioses del Olimpo que su hermano estaba en camino. Aurora se casó con un mortal llamado Titón, a quien Zeus hizo inmortal como favor hacia ella. Pero Aurora olvidó solicitar que Titón se mantuviera siempre joven, por lo que se volvió cada vez más viejo, cada vez más gris, cada vez más feo y cada vez más pequeño, hasta acabar convertido en un saltamontes.
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Orfeo
VII
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La madre de Orfeo fue Calíope, una de las nueve musas, la que inspiraba a los poetas. Además de ser poeta, Orfeo tocaba la lira tan bien que podía domar bestias salvajes con su música, y hacer que las rocas y los árboles se desplazaran para seguirle. Un mal día, su hermosa mujer Eurídice pisó una serpiente dormida y ésta se despertó y la mordió. Ella murió a causa del veneno y Orfeo, valerosamente, descendió hasta el Tártaro, tocando su lira, para rescatarla. Hechizó a Caronte para que lo llevara hasta el otro lado de la laguna Estigia sin pagar; hechizó a Cerbero para que gañiera y le lamiera los pies; hechizó a las furias para que depusieran sus látigos, lo escucharan y cesaran todos los castigos; hechizó a la reina Perséfone para que le revelara la contraseña secreta de la fuente de la memoria; y hechizó incluso al rey Hades para que liberara a Eurídice y la dejara subir con él a la Tierra de nuevo. Hades impuso sólo una condición: que Orfeo no mirara hacia atrás hasta que Eurídice estuviera de vuelta y segura a la luz del Sol. Orfeo partió, cantando y tocando feliz. Eurídice lo seguía; pero, en el último momento, Orfeo temió que Hades estuviera engañándole, olvidó la condición y se giró ansiosamente para mirarla. Perdió a Eurídice para siempre.
Cuando Zeus nombró dios del Olimpo a su hijo Dionisos, Orfeo rechazó adorar al nuevo dios, a quién acusaba de dar mal ejemplo a los mortales con su comportamiento. Así que Dionisos, muy enfadado, ordenó que Orfeo fuese perseguido por una muchedumbre de ménades, seguidoras suyas. Estas atraparon a Orfeo sin su lira, lo decapitaron, le cortaron el cuerpo a trocitos y lanzaron éstos al río. Las nueve musas los recogieron tristemente y los enterraron al pie del monte Olimpo, donde los ruiseñores, desde entonces, cantan con más dulzura que en ningún otro lugar. La cabeza de Orfeo rodó cantando por el río y acabó en el mar, donde unos pescadores la rescataron y la enterraron en la isla de Lemnos. Zeus, entonces, permitió que Apolo pusiera la lira de Orfeo en el cielo, para formar la constelación aún hoy llamada Lira.
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El diluvio de Deucalión
VIII
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En una ocasión, paseando por la Tierra disfrazado de viajero pobre, Zeus descubrió que el pueblo de Arcadia se estaba portando tan mal y con tanta crueldad, que decidió destruir a todos los mortales con un enorme diluvio. En aquellos momentos, Deucalión, rey de Ftía, estaba en el Cáucaso, tratando de ahuyentar el águila que le roía el hígado a su padre, Prometeo, pero el animal siempre volvía. Prometeo, que podía predecir el futuro, advirtió a su hijo del diluvio, así que Deucalión construyó un arca, la llenó con sus rebaños y demás posesiones, y se subió a bordo. Su esposa, Pirra, también se embarcó. Luego, el viento del sur comenzó a soplar; la lluvia cayó a cántaros; y los ríos se desbordaron, arrasando ciudades y templos, hasta ahogar casi todas las criaturas vivientes. Cuando el arca ya flotaba por encima de los árboles, el agua aún seguía creciendo. Al cabo de un tiempo, la lluvia cesó y el arca, después de balancearse durante nueve días, se posó en la cima del monte Otris, en Tesalia, cerca de Ftía. Deucalión y Pirra desembarcaron, sacrificaron un carnero a Zeus y, cuando el nivel del agua descendió un poco, encontraron un templo cubierto de algas y desperdicios, en el que oraron tristemente para que la humanidad fuese perdonada. Zeus escuchó sus plegarias y envió a Hermes para decirles:
—Todo irá bien. Cubríos la cabeza y lanzad los huesos de vuestra madre hacia atrás.
Dado que Deucalión y Pirra tenían madres distintas, ambas enterradas en cementerios sumergidos a gran profundidad, decidieron que vuestra madre significaba la madre Tierra y, cubriéndose las cabezas, lanzaron piedras a sus espaldas. Aquellas piedras, al tocar el suelo, se convirtieron en hombres y mujeres.
Otros mortales también pudieron salvarse del diluvio. Parnaso, hijo del dios Poseidón, se despertó a causa de unos aullidos de terror procedentes de unos lobos y siguió a estos animales hasta la cumbre del monte que ahora lleva su nombre. Por su parte, Meagro, hijo de Zeus, se despertó con los gritos de unas grullas y lo que hizo fue seguir a estas aves hasta la cumbre del monte Gerania. Ambos supervivientes también salvaron a sus familias.
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Orión
IX
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Orión de Beocia, el hombre más guapo y el cazador más astuto que existía, se enamoró de Mérope, hija de Enopión, rey de Quíos.
—Te podrás casar con Mérope —dijo Enopión—, si me prometes matar a todos los animales salvajes de mi isla.
Orión comenzó su misión y cada tarde llevaba las pieles de los osos, leones, lobos, gatos monteses y zorros muertos al palacio de Mérope. Cuando consiguió limpiar Quíos de todos los animales salvajes mayores que un ratón o una comadreja, Orión «llamó a la puerta de Enopión y dijo:
—Ahora, deja que me case con tu hija.
—Todavía no —contestó Enopión—. Esta mañana, al amanecer, he oído aullidos de lobos, leones y osos rugiendo, zorros ladrando y gatos monteses maullando. Aún no has cumplido el cometido.
Orión entonces se emborrachó y esa misma noche irrumpió en el dormitorio de Mérope.
—Acompáñame al templo de Afrodita y cásate conmigo —le gritó.
Mérope chilló pidiendo ayuda y Enopión, temiendo resultar herido si intervenía, envió urgentemente a un grupo de sátiros para que le ofrecieran aún más vino a Orión.
—¡Brindemos por un feliz matrimonio! —gritaban los sátiros.
Orión lo agradeció, bebió más y finalmente cayó al suelo sin sentido. Fue entonces cuando apareció el cruel Enopión y le arrancó los ojos. Después, Orión, ya ciego, pudo oír el martillo de un cíclope a lo lejos y siguió aquel sonido hasta una fragua, lugar donde tomó al hijo del cíclope como guía hasta el Lejano Oriente, donde el Sol guardaba sus caballos junto a Océano, para su viaje diario cruzando el cielo. El Sol se compadeció de Orión y le devolvió la vista. Y Orión volvió a Quíos en busca de venganza. Enopión, advertido de su llegada, se escondió en una tumba y ordenó a sus sirvientes que dijeran que se había ido al extranjero; así que Orión se fue a Creta en su busca. La diosa Artemisa, que pasaba por allí, le dio la bienvenida a Orión.
—¿Por qué no salimos juntos a cazar? —propuso—. Así veremos quién consigue más cabras salvajes.
—Yo no soy rival para una diosa como tú —contestó Orión, con cortesía—, pero me encantaría verte disparar.
El dios Apolo, hermano de Artemisa, los oyó y murmuró indignado:
—Me parece que Artemisa se ha enamorado de este mortal. Debo poner fin a esto.
Envió entonces un gigantesco escorpión, más grande que un elefante, para que atacara a Orión. Éste disparó todas sus flechas al animal y después usó la espada; pero, al ver que no era capaz de matar a aquel monstruo, se lanzó al mar y se alejó nadando. Apolo, entonces, le preguntó a Artemisa, que acababa de llegar con un arco y unas flechas:
—¿Ves aquella cosa negra que sube y baja en el mar a lo lejos?
—Sí —contestó Artemisa.
—Es la cabeza de un miserable llamado Candaonte —dijo Apolo—. Ha insultado a una de tus sacerdotisas. ¡Mátalo!
Artemisa creyó a Apolo, apuntó con cuidado y disparó. Más tarde, cuando la diosa descubrió que había matado a Orión, convirtió a éste en una constelación, perseguida eternamente por un escorpión, para que todo el mundo recordase los celos y las mentiras de Apolo.
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Asclepio
X
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Artemisa se vengo de la muerte de Orión matando a Corónide, una mujer de Tesalia con la que Apolo se había casado. Pero dejó con vida a su bebé. Apolo llamó al niño Asclepio y lo llevó al monte Pelión, donde Quirón, rey de los centauros, se hizo cargo de su educación.
Los centauros eran mitad hombres y mitad caballos, pero muy sabios. Su peor defecto era la costumbre de emborracharse en las bodas y romper todo el mobiliario. Quirón fue el tutor de algunos de los héroes más valientes de la Tierra, como Heracles y Jasón. A Asclepio le enseñó el tiro con arco, el alfabeto y astronomía, aunque lo vio más interesado por la medicina. Tras varios años en la escuela de Quirón, Asclepio se convirtió en el mejor médico de Grecia. No sólo curaba moribundos, sino que, en tres o cuatro ocasiones, resucitó incluso muertos, usando una planta mágica que le había descubierto una serpiente en una tumba.
El rey Hades se quejó de aquellas resurrecciones a Zeus:
—Uno de los hijos de Apolo me está quitando súbditos.
—Vamos, vamos —contestó Zeus—. Asclepio hace estas curaciones porque tiene buen corazón. ¿Qué tiene de malo? Además, todos sus pacientes se mueren tarde o temprano, así que, ¿por qué te preocupas?
—Estás equivocado —continuó Hades—. Hace sus curaciones por dinero. El otro día, resucitó al rey Licurgo, quien había sido descuartizado por unos caballos, por orden de tu hijo Dionisos. Como recordarás, Licurgo había derrotado al ejército de Dionisos cuando volvía triunfante de la India. La familia real pagó a Asclepio un cubo lleno de oro por sus servicios.
—¡Oh, entonces, de acuerdo! —gruñó Zeus.
Zeus entonces lanzó un rayo a Asclepio y lo mató, sólo para contentar a Dionisos. La muerte de Asclepio enojó a Apolo, que se vengó matando a todos los cíclopes, los cuales habían construido los muros del Olimpo y también habían forjado los rayos de Zeus.
Y Zeus castigó a Apolo, ordenándole que se convirtiera en un vulgar pastor durante un año y estuviera al servicio del rey Admeto de Feres, un simple mortal.
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Las orejas del rey Midas
XI
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Midas, rey de Macedonia y amante de los placeres, plantó el primer jardín de rosas del mundo, y se pasó la vida haciendo fiestas y escuchando música. Una mañana, sus jardineros se quejaron:
—Un viejo sátiro borracho se ha quedado enzarzado en tu mejor rosal.
—Traedme a ese miserable —dijo Midas.
Aquel sátiro resultó ser Sileno, que había ido y vuelto de la India como tutor de Dionisos. Sileno empezó a contar a Midas emocionantes historias sobre la India y acerca de un nuevo continente al otro lado del Atlántico, un lugar donde unos mortales, altos, felices y longevos, vivían en espléndidas ciudades. Una vez, estos gigantescos mortales navegaron hasta Europa en cientos de barcos, pero todo lo que allí vieron les pareció tan aburrido y feo que pronto regresaron a su casa.
Midas alojó a Sileno durante cinco días y cinco noches, escuchando sus historias, y luego lo devolvió sano y salvo a Dionisos. Agradecido, Dionisos prometió conceder a Midas cualquier deseo. Midas eligió tener el poder mágico de transformar en oro todo lo que tocara. Fue muy divertido al principio: convertir en oro las rosas o los ruiseñores. Pero luego, por error, convirtió a su propia hija en estatua y vio también cómo los alimentos que tomaba y el vino que bebía se volvían oro en su boca, así que casi se murió de hambre y sed. Dionisos se carcajeó de Midas, pero le permitió librarse del «toque áureo», lavándose en el río Pactolo de Frigia —cuya arena todavía brilla por el oro— y también resucitar a su hija. Además, le ayudó a convertirse en rey de Frigia.
Un día, Apolo pidió a Midas que fuese juez en un concurso musical entre él y un pastor frigio llamado Marsias. La historia provenía de lo siguiente: mientras la diosa Atenea, que había inventado la flauta doble, un instrumento hecho con huesos de ciervo, tocaba encantadoras melodías durante un banquete de los dioses del Olimpo, Hera y Afrodita empezaron a reírse. Atenea no sabía por qué, así que se fue a Frigia y tocó la flauta a solas, mirando su reflejo en un riachuelo del bosque. Cuando vio lo tonta que parecía con las mejillas hinchadas y la cara roja, tiró la flauta y maldijo a quien la recogiera. Marsias encontró la flauta y, cuando se la puso en los labios, surgieron unas melodías tan maravillosas que desafió a Apolo a celebrar un concurso.
Apolo ordenó a las musas y a Midas que fueran los jueces. Marsias tocó la flauta y Apolo, la lira. Los jueces no se pusieron de acuerdo sobre quién lo había hecho mejor. Entonces, Apolo le dijo a Marsias:
—En ese caso, te desafío a que toques tu instrumento boca abajo, como hago yo con el mío.
Diciendo esto, dio la vuelta a su lira y la tañó casi tan bien como antes. Como es evidente, Marsias no pudo hacer lo mismo con su flauta y las musas anunciaron:
—Ha ganado Apolo.
—No; ha sido una prueba injusta —dijo Midas.
Pero las musas votaron en su contra y el resultado fue de nueve a uno. Apolo entonces le dijo a Marsias:
—¡Debes morir, miserable mortal, por atreverte a desafiar al dios de la música!
Y, acto seguido, atravesó el corazón de Marsias, lo despellejó y le dio su piel a los sátiros para que hicieran tambores.
Luego, llamó asno a Midas y le tocó las orejas, que empezaron a crecer, largas y peludas, como las de ese animal. Midas se sonrojó, se cubrió sus orejas con un gorro frigio alto y pidió a las musas que no hablaran de ello. Por desgracia, el barbero de Midas tuvo que saberlo, porque los frigios llevaban el pelo muy corto. Pero Midas amenazó con matarlo si se lo contaba a cualquier ser vivo. El barbero, a punto de explotar por no poder compartir el secreto, cavó un agujero en la orilla del río Pactolo, miró con cuidado a su alrededor por temor a que hubiera alguien escuchando y susurró dentro del agujero:
—El rey Midas tiene orejas de asno.
Luego, tapó el agujero enseguida para enterrar el secreto y se fue contento. Pero un junco surgió del agujero y susurró a los otros juncos:
—El rey Midas tiene orejas de asno, ¡el rey Midas tiene orejas de asno!
Muy pronto, los pájaros supieron la noticia y se la comunicaron a un hombre llamado Melampo, que conocía su idioma. Melampo se lo dijo a sus amigos y, al final, Midas, que iba montado en su carro, oyó que todo su pueblo gritaba a coro:
—¡Quítate ese gorro, rey Midas! ¡Queremos ver tus orejas!
Midas decapitó al barbero y después se suicidó por vergüenza.
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Melampo y Fílaco
XII
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Un día, Melampo de Pilos ordenó a sus sirvientes que no mataran una nidada de serpientes cuya madre había sido atropellada por un carro. En agradecimiento, las pequeñas serpientes reptaron hasta su cama mientras dormía y le lamieron las orejas con sus lenguas bífidas. Cuando Melampo despertó, se dio cuenta que podía entender el lenguaje de los pájaros y los insectos. Aunque se sintió defraudado al descubrir lo tontas que eran la mayoría de aquellas conversaciones, a veces se enteraba de secretos muy interesantes.
Biante, el hermano gemelo de Melampo, quería casarse con su prima Pero. Sin embargo, el padre de Pero no daría su aprobación, a menos que Biante le prometiera conseguirle un espléndido rebaño de vacas que pertenecía a un vecino viejo y antipático. Este vecino, que se llamaba Fílaco, rechazó vender cualquiera que fuera la oferta, así que Biante casi se murió del disgusto. Melampo, no obstante, oyó charlar a dos grullas, mientras cazaban ranas en un estanque cercano a su casa. Una dijo:
—¡Qué pena lo de Biante y esas vacas!, ¿no?
—Sí —contestó la otra—. Pero resulta que sé que cualquiera que intente robar las vacas, excepto Biante, irá a prisión durante un año exacto y, luego, será ofrecido a las vacas en sacrificio. Si el que lo intenta sin embargo es Biante, Fílaco lo matará. ¡Oh, qué rana más hermosa!
Para ayudar a Biante, Melampo robó las vacas y fue capturado por Fílaco, que lo encerró en su prisión particular.
Diez noches antes del final de la condena, Melampo oyó hablar a dos carcomas que estaban en una viga sobre su cabeza. Una de ellas afirmó que si seguían comiendo madera durante toda la noche, la viga se rompería al amanecer. Melampo golpeó la puerta de su celda y pidió que lo encerraran en otra.
—¿Por qué? —preguntó Fílaco.
—Porque esta viga se romperá al amanecer. Si me mata, los dioses te castigarán por no haber hecho lo que te digo.
—¡Lo que dices es absurdo!
—No; es la verdad.
Poco antes del amanecer, Fílaco pensó que sería mejor que pusiera a Melampo en otra celda. Lo hizo y, luego, mandó a una esclava a recoger la cama de Melampo. Cuando la esclava empezaba a arrastrar la cama, la viga se desplomó y la mató.
Fílaco estaba anonadado.
—Parece que eres un profeta, mi señor Melampo —dijo—. Quizá puedas ayudarme. Mi hijo es paralítico desde pequeño. Si me dices cómo puedo curarlo, te prometo que te daré mi magnífico rebaño de vacas y, además, te devolveré la libertad.
Melampo sacrificó un toro a Apolo, dejando sus entrañas al lado del altar para que se las comieran los buitres. Éstos, como las grullas, son aves proféticas y pronto aparecieron. Melampo oyó que uno, mientras desgarraba la carroña con su pico en forma de gancho, decía:
—Es la primera vez que como aquí desde hace diez años, cuando Fílaco sacrificó un carnero a Zeus. Recuerdo que su hijo pequeño lloraba asustado viendo cómo su padre sacaba el cuchillo y mataba al carnero. Fílaco fue a consolar al niño, pero antes, para no herirlo, clavó el cuchillo en aquel peral y, después, olvidó desclavarlo. Aquello enojó a la diosa Hera, para quien los perales son sagrados y, como castigo, convirtió en paralítico al chico. Mira, el cuchillo sigue donde Fílaco lo dejó, casi cubierto por la maleza.
El otro buitre, con la boca llena, contestó:
—Si Fílaco fuera lo bastante listo como para desclavar el cuchillo, quitarle la herrumbre, mezclarla con agua y dársela de beber a su hijo, mañana y noche, durante diez días, el chico se curaría totalmente de su parálisis.
Melampo comunicó las palabras del buitre a Fílaco, que sacrificó un cordero, pidiendo perdón a Hera en voz alta; y, en diez días, Fílaco curó a su hijo con el agua herrumbrosa.
Fílaco le dio las vacas a Melampo. Y éste se las dio a Biante. Y éste se las dio al padre de Pero. Y éste le dio su hija a Biante, que se lo agradeció a Melampo y, a partir de entonces, fue considerado el mejor de los hermanos. Y, por una vez, todo acabó bien.
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Europa y Cadmo
XIII
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El egipcio Agenor se instaló en Palestina, mucho antes de los tiempos de Moisés, y tuvo cinco hijos y una hija, llamada Europa. Un bonito día, mientras miraba hacia abajo desde el Olimpo, Zeus se enamoró de aquella muchacha. El dios, entonces, se disfrazó de toro blanco y se puso a trotar a la orilla del mar, cerca de la ciudad de Agenor, Tiro. El toro parecía tan manso que Europa se acercó para acariciarlo. Tras aquel gesto, Europa recogió un cesto de flores, se las puso alrededor de los cuernos, le besó el hocico, se montó en su fuerte lomo y paseó sobre el toro por la orilla. De repente, sin embargo, el toro se tiró al agua y se alejó nadando con Europa encima. Al ser una nadadora muy mala, la chica tuvo miedo de soltarse de los cuernos. Las damas de honor de Europa vieron, sin poder hacer nada, cómo su amada princesa desaparecía en el horizonte.
Agenor ordenó entonces a sus cinco hijos que fueran en busca de Europa y que no volvieran sin ella. Pero ninguno de ellos tuvo éxito, porque Zeus había lanzado una maldición sobre cualquier dios o mortal que revelara que él, adoptando la forma de un toro blanco, había nadado hasta Creta y que allí se había casado con Europa. El hijo mayor de Agenor, Fineo, se fue hasta las orillas del mar Negro, donde abandonó la búsqueda y construyó su casa cerca del Bósforo. Cílix, el siguiente hijo, se instaló en Cilicia (llamada así desde entonces en su honor) y se convirtió en pirata. Taso llegó hasta la isla homónima y se hizo buscador de oro. Fénix fundó ciudades en África y, a la muerte de Agenor, regresó a Palestina, parte de la cual se llama Fenicia en su honor. Cadmo, el más joven de los cinco, viajó a Grecia y preguntó en el oráculo de Apolo, en Delfos, por el lugar donde se encontraba Europa. Las sacerdotisas de Apolo contestaron:
—No seas tonto, Cadmo, y abandona la búsqueda. Lo que debes hacer, en cambio, es seguir a una vaca con una grande y blanca luna llena en cada anca. Allí donde se tumbe, sacrifícala a Atenea y construye una ciudad.
Cadmo vio enseguida una vaca con esa descripción. Y él y sus compañeros la siguieron hasta Beocia, donde se tumbó. Entonces, Cadmo dijo:
—Debemos rociarla con agua sagrada para el sacrificio. Recoged el líquido de ese manantial con los cascos.
Aquel manantial pertenecía a Ares, dios de la guerra, que había puesto a un enorme dragón para custodiarlo. Aquella bestia mató a los hombres de Cadmo, así que él mismo tuvo que acercarse al manantial y aplastar la cabeza del dragón con una roca. Atenea, que olió el apetitoso aroma de la vaca asada, voló desde el Olimpo, le dio las gracias a Cadmo y dijo:
—Arráncale todos los dientes al dragón y siémbralos como si fueran semillas.
Cadmo obedeció y, con gran sorpresa, vio que de las semillas surgían hombres armados.
—Ahora, tírales una piedra —ordenó Atenea.
Cadmo volvió a obedecer y luego se escondió tras una roca. De inmediato, los hombres armados empezaron a acusarse los unos a los otros de haber lanzado la piedra y comenzaron a pelear. Al final, sólo quedaron cinco hombres, todos malheridos. Cadmo les vendó las heridas y cuidó de ellos hasta que se recuperaron. En agradecimiento, aquellos hombres juraron obedecer a Cadmo en la paz y en la guerra. Cadmo, después, les ordenó que construyeran la famosa ciudad de Tebas.
Cuando Ares se quejó de que su dragón había sido asesinado cruelmente, el consejo de los dioses del Olimpo sentenció a Cadmo a ser siervo de Ares durante noventa y nueve meses. Al final, después de ayudar a Ares en varias guerras, Cadmo fue liberado y gobernó Tebas en paz.
Entretanto, Europa concibió de su unión con Zeus a Minos y Radamantis, futuros jueces de los muertos. Y también dio su nombre a un continente.
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Dédalo
XIV
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Dédalo, el ateniense, un herrero de talento extraordinario al que habían enseñado Atenea y Hefesto, tenía envidia de su sobrino Talo, así que lo mató.
Talo, aunque sólo tenía doce años, había inventado la sierra, herramienta que hizo de bronce, copiando los dientes de una serpiente. Para escapar de la horca, Dédalo huyó hasta Creta, donde el rey Minos, hijo de Europa, le dio la bienvenida. Dédalo, que se casó con una chica cretense con la que tuvo un hijo llamado Ícaro, fabricó para Minos todo tipo de estatuas, muebles, máquinas, armas, corazas y juguetes para los niños de palacio. Pasados algunos años, Dédalo solicitó un mes de vacaciones a Minos y éste le contestó: «¡Por supuesto que no!», así que entonces Dédalo decidió escapar.
Vio que era inútil robar una barca para huir, porque los rápidos buques de Minos lo atraparían enseguida, así que construyó, para él y para Ícaro, dos pares de alas, para atárselas a los brazos. Sujetó las plumas grandes a un armazón y pegó las pequeñas con cera de abeja. Después de colocarle las alas a Ícaro, Dédalo le advirtió:
—Ten cuidado de no volar demasiado bajo, porque te mojarías con el mar; y tampoco debes hacerlo muy alto, pues te acercarías excesivamente al Sol.
Dédalo despegó e Ícaro lo siguió; pero, al poco rato, Ícaro se elevó tan cerca del Sol que la cera se derritió y las plumas se despegaron, Ícaro perdió altura, cayó al mar y se ahogó.
Dédalo enterró el cuerpo de su hijo en una pequeña isla, llamada más tarde Icaria, donde el mar lo había dejado. Después, muy triste, voló hasta la corte del rey Cócalo, en Sicilia. Allí, pidió a los sicilianos que no revelaran su escondite, puesto que Minos lo perseguía en barco. Mientras, el astuto Minos elaboró un plan: cogió una gran concha de tritón y ofreció una bolsa de oro como recompensa a quien pudiera pasar un hilo de lino a lo largo de todo el tubo espiral de la caracola, hasta que saliera por el pequeño agujero de la punta. Cuando llegó a palacio, Cócalo, ansioso por ganar la recompensa, entregó la concha a Dédalo y le pidió que resolviera el problema.
—Es fácil —dijo Dédalo—. Ata un hilo de tela de araña a la pata trasera de una hormiga; pon la hormiga dentro de la concha, y unta con miel el agujero de la punta. La hormiga olerá la miel y avanzará por la espiral para buscarla. En cuanto aparezca, la coges, atas un cabello de mujer en el extremo del hilo de araña y tiras de él con cuidado. Después, ata el hilo de lino en la punta del cabello y tira también de él.
Cócalo siguió su consejo y, después, visitó a Minos.
Minos, al ver la concha con el hilo en su interior, le dio el oro y le dijo muy serio:
—Sólo Dédalo puede haber pensado en esto. Quemaré tu palacio si no me lo entregas.
Cócalo le prometió hacerlo e invitó a Minos a tomar un baño caliente en la nueva sala de baños construida por Dédalo. No obstante, las hijas de Cócalo, para salvar a su amigo Dédalo —que les había regalado unas bonitas muñecas, con brazos y piernas móviles—, vertieron agua hirviendo por la tubería de la sala de baños y escaldaron a Minos hasta su muerte. Cócalo afirmó que Minos había muerto por accidente, al resbalar y caer en la bañera, antes de que pudieran añadir el agua fría. Y, por suerte, los cretenses creyeron su historia.
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Belerofonte
XV
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Belerofonte de Corinto, que estaba prometido con la princesa Etra, mató a un hombre por accidente, durante una competición de tiro con dardos, por lo que tuvo que abandonar el país. Huyó a la ciudad de Tirinto y allí el rey le consideró su invitado. Pero la reina, que se enamoró de Belerofonte, lo abrazó en las escaleras y le dijo:
—¡Querido, huyamos juntos!
—¡Por supuesto que no! —exclamó Belerofonte—. Estás casada y el rey ha sido muy amable conmigo.
La reina, entonces, se fue a ver al rey y le susurró al oído, con rencor:
—Ese sinvergüenza de Belerofonte acaba de pedirme que huya con él. ¿Has visto nunca tal desvergüenza?
El rey se creyó la historia, pero temía ofender a las furias si mataba a su invitado. En lugar de eso, escribió una carta a su suegro Yóbates, rey de Licia, en Asia Menor, y envió a Belerofonte, acompañado de la misiva, al otro lado del mar. La nota, que estaba sellada, decía: «Por favor, decapita al portador de la presente. Ha sido muy grosero con la reina, tu hija».
El rey Yóbates temió ofender a Hermes, dios de los viajeros y mensajeros, si decapitaba a Belerofonte. Y, en lugar de eso, le pidió a éste que matara a Quimera, una cabra con cabeza de león y cola de serpiente que escupía fuego y que guardaba el palacio del rey de Caria, enemigo de Yóbates.
Belerofonte prometió hacer lo que pudiera. Rezó a la diosa Atenea y ésta le aconsejó que primero domara a un caballo alado salvaje llamado Pegaso, que vivía en el monte Helicón y que las musas alimentaban en invierno, cuando la nieve cubría la hierba. Belerofonte sabía que Pegaso volaba a menudo hacia el sur, hasta el istmo de Corinto, y lo había visto una o dos veces bebiendo allí en su manantial favorito. Así que Belerofonte volvió a Corinto en secreto, con miedo a ser arrestado por asesinato, y rezó a Atenea otra vez. La diosa entonces le dio unas bridas doradas y con ella, Belerofonte esperó toda la noche detrás de una roca cercana al manantial. Al amanecer, por suerte, Pegaso llegó a beber. Y, rápidamente, Belerofonte pasó las bridas por la cabeza del caballo y lo domó tras una lucha feroz.
En ese momento, los enemigos de Belerofonte llegaron para arrestarlo, pero él montó a Pegaso y voló hacia Caria. Una vez allí, dio vueltas sobre el palacio, hasta que vio a Quimera escupir fuego en un campo. Fue entonces cuando le lanzó una lluvia de flechas. Pero Belerofonte no pudo matar al monstruo hasta que no clavó un trozo de plomo en la punta de una lanza y lo introdujo en las fauces abiertas de Quimera. El aliento abrasador de la bestia hizo que el plomo se derritiera, le bajase por la garganta y le agujerease el estómago. Así fue la muerte de Quimera.
Más tarde, Yóbates encargó a Belerofonte otras tareas importantes. Belerofonte se comportaba siempre con tanta valentía y modestia que, finalmente, Yóbates le enseñó la carta de Tirinto y le dijo:
—Dime, ¿es cierto eso?
Cuando Belerofonte le explicó lo que había ocurrido en realidad, Yóbates gritó:
—¡Claro! Mi hija mayor siempre fue una mentirosa y te pido perdón por haberme creído esa historia.
Entonces, Yóbates casó a su buena y hermosa hija pequeña con Belerofonte y, en su testamento, dejó a Belerofonte el trono de Licia.
Pero, a partir de entonces, Belerofonte se volvió muy orgulloso. Cometió la estupidez de intentar visitar a los dioses del Olimpo en su palacio, sin haber sido invitado; y se paseaba por el aire montado en Pegaso, y vestido con túnicas y con la corona puesta. Un día, Zeus, que lo vio desde lejos, gritó:
—¡Maldigo a este desvergonzado mortal! Hera, querida, envía un tábano para que pique a Pegaso debajo de la cola.
Hera lo hizo. Y Pegaso se encabritó, haciendo caer a Belerofonte desde casi mil metros de altura, que se estrelló contra la ladera de un valle, donde rodó hasta meterse dentro de una zarza. Después de aquello, el destino de Belerofonte fue vagar por la Tierra bajo la maldición de Zeus: cojo, pobre y abandonado por sus amigos. Pegaso, por su lado, fue recogido por Zeus, que lo utilizó como animal de carga para transportar sus rayos.
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Teseo
XVI
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Durante una visita a Corinto, el rey Egeo de Atenas se casó en secreto con la princesa Etra. Ésta se había cansado de esperar que Belerofonte, con quien debía contraer matrimonio, volviera de Lidia. Tras unos días felices con Etra, Egeo le dijo:
—Me temo que tengo que irme, querida. Si tuvieras un hijo, lo más seguro para él sería que atribuyeras su paternidad al dios Poseidón. Mi sobrino mayor te mataría, si supiera lo de nuestra boda, porque espera ser el siguiente rey de Atenas. ¡Adiós!
Egeo no regresó nunca.
Etra tuvo un hijo al que llamó Teseo y, el día que éste cumplía catorce años, le preguntó:
—¿Puedes mover esa enorme roca?
Teseo, un muchacho con una fuerza enorme, levantó la gran piedra y la lanzó lejos. Escondidas bajo la roca, encontró una espada con una serpiente dorada grabada en la hoja y un par de sandalias.
—Esto lo dejó aquí tu padre —dijo Etra—. Es Egeo, rey de Atenas. Llévaselo y dile que lo encontraste bajo esta roca. Pero, ten cuidado: no digas nada a sus sobrinos, porque se enfurecerían si descubrieran que tú eres el auténtico heredero del trono de Atenas. Es por ellos que durante todos estos años he dicho que tu padre era Poseidón y no Egeo.
Teseo viajó a Atenas por el camino de la costa. Primero, se encontró con un gigante llamado Sinis, que tenía la horrible costumbre de doblar dos pinos, el uno hacia el otro, atar algún pobre viajero por los brazos a las copas de los mismos y, de repente, soltarlos. Los árboles se enderezaban partiendo al viajero en dos. Teseo luchó contra Sinis, lo dejó sin sentido e hizo con él lo que él hacia con los demás.
Después, Teseo se enfrentó y mató a una monstruosa cerda salvaje, una bestia que tenía unos colmillos muy grandes y más afilados que una hoz. Más tarde, combatió con Procrustes, un malvado posadero que vivía junto al camino y que sólo tenía una cama en su posada. Si el viajero era demasiado bajo para la cama, Procrustes lo alargaba con un instrumento de tortura llamado «potro»; si era demasiado alto, le cortaba los pies, y si tenía la altura adecuada, lo asfixiaba con una manta. Teseo derrotó a Procrustes, lo ató a la cama y le cortó los dos pies. Pero vio que aún era demasiado alto, así que también le cortó la cabeza. Luego, envolvió el cadáver con una manta y lo arrojó al mar.
El rey Egeo se había casado de nuevo, recientemente, con una bruja llamada Medea. Teseo desconocía este matrimonio, pero cuando llegó a Atenas, Medea, con su poder mágico, supo quién era él y decidió envenenarle, poniendo matalobos en su copa de vino. Medea quería que el siguiente monarca fuera uno de sus hijos. Por suerte, cuando Egeo vio la figura de la serpiente en la espada de Teseo, supuso que el vino estaba envenenado y rápidamente tiró la copa que Medea tenía en la mano y que, en ese momento, ofrecía a Teseo. El veneno hizo un gran agujero en el suelo y Medea escapó en una nube mágica. Luego, Egeo mandó un carruaje a Corinto para recoger a Etra y anunció:
—Teseo es mi hijo y heredero.
Al día siguiente, cuando Teseo se dirigía al templo, los sobrinos de Egeo le tendieron una emboscada, pero Teseo luchó y los mató a todos.
Varios años antes, el hijo del rey Minos, Androgeo de Creta, estuvo en Atenas y ganó todas las competiciones de los juegos atléticos: carreras, saltos, boxeo, lucha y lanzamiento de disco. Los sobrinos de Egeo, celosos, lo acusaron de conspirar para hacerse con el trono y lo asesinaron. Cuando Minos protestó ante los dioses del Olimpo, éstos ordenaron a Egeo que, cada nueve años, enviara a siete chicos y siete chicas de Atenas, para que fueran devorados por Minotauro de Creta. Minotauro era un monstruo —medio toro y medio hombre— que Minos guardaba en el centro del laberinto que Dédalo había construido para él. Minotauro conocía todos los rincones y curvas del laberinto, y conducía a sus víctimas hasta un pasillo sin salida, donde las tenía a su merced.
Los atenienses, enojados con Teseo por haber matado a sus primos, lo eligieron como uno de los siete chicos que enviaban al sacrificio ese año. Teseo lo agradeció, diciendo que estaba contento de tener la oportunidad de librar a su país de aquel espantoso tributo. El barco en el que viajaban las víctimas del sacrificio estaba aparejado con velas negras, de luto, pero Teseo se llevó también unas velas blancas.
—Si mato a Minotauro, izaré estas velas blancas. Si Minotauro me mata a mí, seguirán puestas las negras.
Teseo rezó a la diosa Afrodita. Y ella lo escuchó y le ordenó a su hijo Eros hacer que Ariadna, la hija de Minos, se enamorara de Teseo. Aquella misma noche, Ariadna fue a la prisión donde estaba Teseo, drogó a los guardias, abrió la puerta de su celda con una llave robada del cinturón de Minos y le preguntó a Teseo:
—Si te ayudo a matar a Minotauro, ¿te casarás conmigo?
—Encantado —contestó él, besándole la mano.
Ariadna guió a Teseo y a sus acompañantes hasta la salida de la prisión. Luego, les enseñó un ovillo mágico que le había entregado Dédalo antes de abandonar Creta. Lo que tenían que hacer era atar el cabo suelto del ovillo a la puerta del laberinto y éste rodaría mágicamente por los caminos enrevesados, hasta llegar al claro que había en el centro.
—Minotauro vive allí —dijo Ariadna—. Duerme exactamente una hora de cada veinticuatro, a medianoche, y muy profundamente.
Los seis compañeros de Teseo vigilaban la entrada, mientras Ariadna ataba el hilo a la puerta del laberinto. Teseo entró, pasó la mano a lo largo del hilo en la oscuridad y llegó, poco después de la medianoche, hasta donde dormía Minotauro. Luego, cuando salió la luna, le cortó la cabeza al monstruo con una espada de hoja afilada que le había prestado Ariadna. Después, siguió el hilo en sentido contrario hasta la entrada, donde sus amigos lo esperaban ansiosos. Mientras tanto, Ariadna había liberado también a las siete chicas y, después, fueron todos juntos hacia el puerto. Teseo y sus amigos agujerearon los cascos de los barcos de Minos; luego, subieron a bordo del suyo y partieron rumbo a Atenas. Los barcos cretenses que intentaron perseguirles pronto se llenaron de agua y se hundieron. Así que Teseo huyó sano y salvo, con la cabeza de Minotauro y con Ariadna.
Poco después, Teseo atracó su barco en la isla de Naxos porque necesitaban alimentos y agua. Mientras Ariadna descansaba tumbada en la playa, el dios Dionisos se le apareció de repente a Teseo:
—Quiero casarme con esta mujer —dijo—. Si te la llevas lejos de mí, destruiré Atenas, haciendo que todos sus habitantes se vuelvan locos.
Teseo no se atrevió a ofender a Dionisos y, como además tampoco estaba muy enamorado de Ariadna, la dejó dormida y se marchó. Ariadna se enfureció al despertar y verse abandonada, pero Dionisos apareció pronto, se presentó y le ofreció una gran copa de vino. Ariadna se la bebió entera, se encontró mejor enseguida y decidió que era mucho más glorioso casarse con un dios que hacerlo con un mortal. El regalo de boda de Dionisos fue la espléndida diadema de piedras preciosas que hoy es la constelación de la Corona Boreal. Ariadna tuvo varios hijos con Dionisos y finalmente volvió a Creta como reina.
A su regreso, Teseo, a causa de los nervios, olvidó cambiar las velas, y el rey Egeo, que observaba ansioso la vuelta de las naves desde un acantilado cercano a Atenas, vio aparecer las velas negras en lugar de las blancas. Vencido por el dolor, saltó al mar y se ahogó. Teseo, entonces, se convirtió en el rey de Atenas e hizo las paces con los cretenses.
Unos años después, las amazonas, una fiera raza de mujeres guerreras de Asia, invadieron Grecia y atacaron Atenas. Gracias a los consejos de la diosa Atenea, Teseo consiguió derrotarlas; pero, desde entonces, alardeó siempre de su coraje.
Un día, su amigo Pirítoo le dijo:
—Estoy enamorado de una hermosa mujer. ¿Me ayudarás a casarme con ella?
—Por supuesto —contestó Teseo—. ¿No soy el rey más valiente que existe? ¡Mira lo que les hice a las amazonas! ¡Mira lo que le hice a Minotauro! ¿Quién es esa mujer?
—Perséfone, la hija de Deméter —contestó Pirítoo.
—¿En serio? ¡Pero si Perséfone ya está casada con el rey Hades, dios de la muerte!
—Lo sé, pero ella odia a Hades y quiere tener hijos. Y no puede tenerlos con el dios de la muerte.
—Parece una aventura bastante arriesgada —consideró Teseo, poniéndose pálido.
—¿No eres el rey más valiente que existe?
—Lo soy.
—¡Entonces, vamos!
Cogieron sus espadas y, por la puerta lateral, descendieron hasta el Tártaro. Allí, le dieron al can Cerbero tres pasteles con jugo de amapola para adormilarlo. Luego, Pirítoo golpeó con los nudillos la puerta del palacio de Hades y entraron.
Hades preguntó sorprendido:
—¿Quiénes sois, mortales, y qué queréis?
—Yo soy Teseo, el rey más valiente que existe. Éste es mi amigo Pirítoo, que cree que la reina Perséfone es demasiado buena para ti. Y quiere casarse con ella —le dijo Teseo.
Hades sonrió. Nadie lo había visto sonreír jamás.
—Bueno —contestó—. Es cierto que Perséfone no es completamente feliz conmigo. Quizá podría dejarla marchar, si me prometes tratarla bien. ¿Por qué no hablamos de ello más tranquilamente? Por favor, tomad asiento en ese cómodo banco.
Teseo y Pirítoo se sentaron, pero el banco que les había ofrecido Hades era mágico. Y se quedaron pegados a él, de forma que no podrían escapar jamás sin arrancarse una parte de sí mismos. Hades miraba, soltando grandes risotadas, mientras los dos amigos eran azotados por las furias, picados por unas serpientes con manchas fantasmagóricas, y los dedos de sus manos y sus pies eran mordidos por Cerbero, que salía de su estupor.
—¡Pobres estúpidos —dijo Hades, riéndose entre dientes—, os quedaréis aquí para siempre!
***
Sísifo
XVII
***
Sísifo, rey de Corinto, que construyó la primera flota de los corintios, poseía un gran rebaño. Su vecino Autólico tenía otro más pequeño.
Autólico se había portado bien con Maya, antes de nacer Hermes, ocultándola en su casa cuando la celosa diosa Hera quería matarla. Hermes, agradecido, le dio a Autólico el poder mágico de convertir a los toros en vacas y de cambiar el color de blanco a rojo, o de negro a moteado. Autólico, que era un ladrón muy listo, a menudo robaba el ganado de Sísifo en los pastos cercanos a su propiedad y convertía los toros blancos en vacas rojas, y los toros negros en moteados. Sísifo se dio cuenta de que su rebaño menguaba y que el de Autólico era cada día más numeroso. Sospechaba de Autólico, pero nunca podía probar que fuera el ladrón. Por fin, se le ocurrió la idea de marcar las pezuñas de los animales que le quedaban con las letras SIS (abreviatura de Sísifo). Cuando desaparecieron más animales, Sísifo envió a sus soldados al campo donde estaba el rebaño de Autólico y les ordenó que examinaran las pezuñas de todas las reses: encontraron cinco animales marcados con las letras SIS.
—Yo no los he robado —afirmó Autólico—. Son míos. ¿Desde cuándo tiene Sísifo algún animal de este color? Sísifo debe de haber entrado en mis pastos y marcado las pezuñas.
Todo el mundo discutía y gritaba. Mientras tanto, Sísifo se vengó. Entró en la casa de Autólico y se fugó con su hija, con quien tuvo a Odiseo, el más listo de los griegos que lucharon en Troya.
Un día, el dios-río Asopo se apareció ante Sísifo y le dijo:
—Tienes la mala fama de fugarte con las hijas de los demás. ¿Te has llevado a la mía?
—No —contestó Sísifo—. Pero sé donde está.
—¡Dímelo!
—Primero, haz que nazca un manantial en la colina donde estoy construyendo mi nueva ciudad.
Asopo golpeó el suelo con una vara mágica e hizo brotar el manantial, al lado del cual Belerofonte capturaría a Pegaso.
Sísifo dijo entonces:
—Zeus se ha enamorado de tu hija. Están caminando cogidos de la mano por el bosque de aquel valle.
Asopo, muy enfadado, fue en busca de Zeus, que había dejado sus rayos descuidadamente colgados de un árbol. Cuando Asopo corrió hacia él con su vara, Zeus escapó y se disfrazó de roca. Asopo pasó de largo y Zeus volvió a su forma verdadera, recogió sus rayos y le lanzó uno a Asopo, que desde entonces cojearía de su pierna herida.
Zeus ordenó a su hermano Hades que arrestara a Sísifo y que lo castigara con gran severidad por haberle revelado a Asopo un secreto divino.
Hades entonces fue a ver a Sísifo.
—Ven conmigo —le dijo.
—Por supuesto que no. El dios que viene a buscar a los espíritus es Hermes, no tú. Además, yo no voy a morir todavía. ¿Qué llevas en esa bolsa?
—Esposas, para evitar que te escapes.
—¿Qué son esposas?
—Unos brazaletes de acero, encadenados entre sí. Los inventó Hefesto.
—Enséñame cómo funcionan.
Hades se puso las esposas a sí mismo y Sísifo las cerró con rapidez. Luego, desencadenó a su perro y puso el collar de éste alrededor del cuello de Hades.
—Ahora, te tengo asegurado, rey Hades —rió.
Pese a que Hades rabió y lloró, Sísifo lo mantuvo encadenado a la caseta del perro durante un mes. Nadie pudo morirse mientras Hades estuvo preso. Pero cuando Ares, dios de la guerra, descubrió que las batallas se habían convertido en luchas fingidas porque nadie moría, fue a ver a Sísifo y lo amenazó con estrangularlo.
—Es inútil tratar de matarme —dijo Sísifo—. Tengo al rey Hades encadenado en la caseta del perro.
—Lo sé, pero puedo apretarte la garganta hasta que la cara se te ponga negra y la lengua te cuelgue. No te gustaría nada. También puedo cortarte la cabeza y esconderla. ¡Libera al rey Hades ahora mismo!
Rezongando, Sísifo hizo lo que le ordenaba Ares. Luego, se fue con él al Tártaro y le dijo a la reina Perséfone:
—No puedo aceptar que me traigan aquí de esta forma. Ni siquiera me han enterrado como es debido. El rey Hades debería haberme dejado al otro lado de la laguna Estigia, donde los jueces no pueden castigarme.
—Muy bien —contestó Perséfone—. Puedes volver a subir y arreglarlo todo para ser enterrado con un óbolo debajo de la lengua, pero vuelve mañana sin falta.
Sísifo se fue a casa riendo. Llegó el día siguiente y Sísifo no regresó, así que Hades envió a Hermes para buscarlo.
—¿Por qué? —preguntó Sísifo—, ¿acaso las parcas han cortado el hilo de mi vida?
—Sí —respondió Hermes—. Vi cómo lo hacían. No tenías que haber revelado el secreto de Zeus a Asopo.
Sísifo suspiró.
—De todas formas, le obligué a que hiciera aparecer un magnífico manantial de agua para Corinto.
—Ven, sígueme, y basta de trucos, por favor.
La roca que los jueces de los muertos obligaron a Sísifo a empujar hasta la cima de la colina en el Tártaro era exactamente igual a la roca en que Zeus se había convertido cuando se escondía de Asopo.
De todas formas, los corintios amaban a Sísifo, por todo lo que había hecho por ellos, y siguieron celebrando una fiesta anual en su honor.
***
Los trabajos de Heracles
XVIII
***
Heracles, a quien los romanos llamarían Hércules, era hijo de Zeus y de Alcmena, una princesa de Tebas. Hera, enojada porque Zeus había llevado a cabo otro de sus casamientos con mujeres mortales, envió dos horrorosas serpientes para que mataran a Heracles cuando aún era un bebé. Heracles y su hermano gemelo Ificles dormían en un escudo que les servía de cuna, cuando las serpientes reptaron hacia ellos. Ificles gritó y rodó fuera del escudo. Pero Heracles, un niño inmensamente fuerte, cogió las serpientes por el cuello, una en cada mano, y las estranguló.
Cuando era un muchacho, Heracles se interesaba más por la lucha que por la lectura, la escritura o la música. También prefería la carne asada y el pan de cebada a los pasteles de miel o de frutas. Pronto, se convirtió en el mejor arquero, el mejor luchador y el mejor boxeador que existía. Cuando Lino, su profesor de música, le pegó por no prestar atención a las escalas, Heracles le golpeó con una lira hasta matarlo. Acusado de asesinato, Heracles dijo sencillamente:
—Lino me pegó primero. Sólo me defendí.
Y los jueces lo absolvieron.
Euristeo, el gran rey de Grecia, quería desterrar a Anfitrión, rey de Tebas y, ahora, padrastro de Heracles. Pero éste, noblemente, se ofreció a Euristeo para ser su esclavo durante noventa y nueve meses, si permitía que Anfitrión se quedase y conservara el trono. Hera advirtió a Euristeo:
—Acepta, pero encarga a Heracles los diez trabajos más peligrosos que puedas elegir, y que los cumpla todos dentro de los noventa y nueve meses. Lo quiero muerto.
El primer trabajo que Euristeo ordenó a Heracles fue matar al león de Nemea, una enorme bestia, cuya piel era resistente a la piedra, al cobre y al hierro. Aquel monstruo vivía en una cueva en las montañas. Primero, Heracles le lanzó flechas, pero éstas rebotaron sin hacerle daño. Luego, cogió su gran maza de madera de olivo y le golpeó en la cabeza, pero lo que se rompió fue el arma. El león sólo movió su cabeza, porque había oído un ligero ruido, bostezó y volvió a su gruta. Esta cueva tenía dos entradas. Heracles tapó la más pequeña con una red de bronce, entró por la grande y cogió al león por la garganta. Aunque el animal le arrancó el dedo corazón de la mano izquierda de un mordisco, Heracles consiguió meter la cabeza del león bajo el brazo derecho y aplastarla hasta que la bestia murió. Heracles despellejó al león usando una de las garras del mismo animal como cuchillo y luego se cubrió con la piel. Después, se fabricó una nueva maza de madera de olivo y se presentó ante Euristeo.
El segundo trabajo era mucho más peligroso: matar a la monstruosa hidra de los pantanos de Lerna. Esta bestia tenía el cuerpo grande, como el de un perro, y ocho cabezas de serpiente con largos cuellos. Heracles le disparó flechas ardiendo cuando salía de su agujero bajo las arenas de un pantano. Luego, corrió hacia ella y le golpeó las ocho cabezas. Pero conforme las aplastaba, iban apareciendo otras en su lugar. Un escorpión, enviado por Hera, se le acercó rápidamente y le mordió el pie: Heracles lo aplastó de un pisotón. Al mismo tiempo, desenvainó su afilada espada de empuñadura de oro y llamó a Yolao, el conductor de su carro. Yolao trajo inmediatamente una antorcha y, cuando Heracles cortaba una cabeza, sellaba el cuello con fuego para evitar que surgiera una nueva. Fue el final de la hidra. Heracles mojó sus flechas en su sangre venenosa. Quien fuera herido con ellas moriría dolorosamente.
El tercer trabajo fue capturar la cierva de Cerinia, una cierva blanca con pezuñas de bronce y cuernos de oro, que pertenecía a la princesa Artemisa. Heracles tardó un año entero en encontrarla. La persiguió por montañas y valles de toda Grecia, hasta que al final le disparó una flecha sin veneno, cuando pasó corriendo cerca de él. La flecha se clavó entre el tendón y el hueso de sus patas delanteras, que quedaron ensartadas, sin derramar una sola gota de sangre. Cuando tropezó y cayó, Heracles la apresó, le extrajo la flecha y se la llevó a Euristeo sobre los hombros. Artemisa se habría enfurecido si Heracles hubiera dañado a su cierva y, además, lo perdonó por su certero flechazo. Después, Euristeo liberó a la cierva.
El cuarto trabajo fue apresar al jabalí de Erimanto, una enorme criatura con unos colmillos como los de un elefante y una piel resistente a las flechas. Heracles lo persiguió por las montañas de aquí para allá, en invierno, hasta que quedó atrapado en un gran montículo de nieve. Allí, saltó sobre él y le ató las patas delanteras a las traseras. Cuando Euristeo vio a Heracles cargando el jabalí a su espalda por la avenida de palacio, huyó y se escondió en una gran vasija de bronce.
El quinto trabajo fue limpiar el inmundo establo del rey Augías en un solo día. Augías tenía muchos millares de animales y nunca se había preocupado de eliminar sus excrementos. Euristeo le encargó esta tarea a Heracles sólo para molestarlo, esperando que se cubriera de inmundicia, cuando cargara el estiércol en las cestas para llevárselo.
Augías sonrió a Heracles con desprecio:
—Te apuesto veinte vacas contra una, a que no puedes limpiar el establo en un solo día.
—De acuerdo —dijo Heracles.
Blandió su maza, derribó la pared del establo, cogió un pico y cavó rápidamente unos canales profundos desde dos ríos cercanos. El agua de los ríos atravesó el establo y lo dejó limpio en un momento.
Como sexto trabajo, Euristeo le dijo a Heracles que expulsara ciertas aves caníbales con plumas de bronce del lago Estínfalo. Estos animales parecían grullas, pero tenían picos capaces de hacer pedazos una coraza de hierro. Heracles no podía nadar en los pantanos, porque el agua estaba turbia, y tampoco podía cruzarlos caminando, porque el barro no aguantaría su peso. Cuando disparó a los pájaros, las flechas rebotaron en sus plumas.
La diosa Atenea se le apareció entonces y le dio un unos címbalos de bronce.
—¡Agítalos! —le ordenó.
Heracles lo hizo y las aves levantaron el vuelo, aterrorizadas. Disparó, mató a docenas de ellas, ya que en la parte inferior de sus cuerpos no tenían plumas de bronce, y las obligó a huir en dirección al mar Negro. Ninguna volvió jamás.
El séptimo trabajo fue capturar un toro que aterrorizaba Creta. Perseguía granjeros y soldados, destruía cabañas y almacenes, arrasaba campos de maíz, y asustaba a mujeres y niños. Este animal había aparecido cuando el hijo de Europa, Minos, dijo a los cretenses:
—¡Soy el rey de esta isla! ¡Dejemos que los dioses me envíen una señal para probarlo!
Mientras hablaba, los cretenses vieron cómo un toro muy blanco de cuernos dorados salió nadando del mar. Pero en lugar de sacrificar el hermoso animal a los dioses, como era deber, Minos lo conservó y sacrificó otro. Así que Zeus lo castigó, permitiendo que el toro escapara y causara desgracias en toda Creta.
Heracles siguió al toro hasta un bosque. Allí, se subió a un árbol, esperó que el animal pasara y saltó sobre su lomo. Tras un difícil forcejeo, consiguió clavarle una anilla en la nariz y, cruzando el mar con unas riendas atadas a su morro, se lo llevó a Euristeo.
El octavo trabajo fue capturar las cuatro yeguas salvajes del rey Diomedes de Tracia. Diomedes alimentaba a estas yeguas con la carne de los extranjeros que visitaban su reino. Heracles viajó hasta Tracia y se acercó al palacio real; fue directo a las cuadras de Diomedes, echó a los mozos y condujo a las yeguas, que se caían y coceaban, hasta la costa. Alertado por el ruido, Diomedes llamó a los guardias de palacio y salió en su persecución. Heracles dejó las yeguas a cargo de su mozo Abdero y volvió para luchar. La batalla fue corta. Dejó sin sentido a Diomedes con su maza e hizo que las yeguas se lo comieran vivo, como venganza por la muerte de Abdero que, poco antes, al no haber podido controlar a las yeguas, había sido devorado por las mismas. Antes de marcharse, Heracles también instituyó unos juegos fúnebres anuales, en memoria de Abdero. Ya de regreso, cuando Heracles vio que su barco era demasiado pequeño para que cupieran las cuatro yeguas, las enjaezó al carro de Diomedes, abandonó el barco y volvió, de este modo, a casa, cruzando Macedonia.
El noveno trabajo fue conseguir el famoso cinturón de oro de Hipólita, la reina de las amazonas que vivía en la costa sur del mar Negro, y regalárselo a la hija de Euristeo. Heracles llegó a Amazonia sin novedad. Allí, la reina Hipólita se enamoró de él y podría haber conseguido el cinturón como un simple regalo. Sin embargo, la diosa Hera, con rencor, se disfrazó de amazona y esparció el rumor de que Heracles había venido para secuestrar a Hipólita y llevársela a Grecia. Las amazonas, indignadas, montaron en sus caballos y fueron a rescatarla, lanzando flechas contra Heracles, mientras se acercaban. Aunque Heracles rechazó el ataque, Hipólita resultó muerta en la confusión de la batalla. Así que Heracles cogió el cinturón de su cadáver y se fue apenado. Le hubiera gustado casarse con Hipólita y le molestó mucho tener que darle el cinturón a la hija de Euristeo.
El décimo trabajo de Heracles fue robar un rebaño de bueyes del rey Geríones, que vivía en una isla cerca de la corriente de Océano. Geríones tenía tres troncos con sus respectivas cabezas, pero un solo par de extremidades. Hera esperaba que Heracles fracasara en este último trabajo o, al menos, que no tuviera tiempo de cumplirlo, antes de que expirara el plazo de noventa y nueve meses. Cuando llegó al extremo occidental del mar Mediterráneo, donde España y África se unían en aquel tiempo, Heracles abrió un estrecho entre ellas. Los acantilados de cada lado se llaman, aún hoy, las Columnas de Hércules. Luego, navegó adentrándose en el Océano, en una barca de oro que le prestó el Sol y usando la piel de león como vela. Cuando llegó a la isla de Geríones, Heracles fue atacado por un perro bicéfalo y por un pastor de Geríones, a los que abatió de un mazazo. Finalmente, Geríones salió corriendo de su palacio, como si se tratase de una fila formada por tres hombres. La diosa Hera, entonces, intentó ayudar a Geríones deslumbrando con un espejo a Heracles, pero éste esquivó el destello y mató a Geríones con una flecha, que atravesó a la vez los tres troncos. Luego, disparó también contra Hera, hiriéndola en un hombro. La diosa se fue entonces volando a suplicar a Apolo y a Artemisa, para que le extrajeran la flecha y la curaran.
Heracles cruzó los Pirineos con los bueyes y recorrió la costa meridional de Francia. Pero en los Alpes, un mensajero de Hera le dio a propósito una orientación errónea. Giró hacia el este y bajó hasta el estrecho de Mesina, antes de darse cuenta de que estaba en Italia y no en Grecia. Muy enfadado, se dio media vuelta y perdió todavía más tiempo en lo que hoy es Trieste, porque Hera envió tábanos, para que picasen a los bueyes en sus partes más sensibles. Los animales salieron de estampida hacia oriente y Heracles tuvo que seguir sus huellas durante ochocientos o mil kilómetros hasta Crimea, donde una horrible mujer con cola de serpiente le prometió ponerlos en la dirección correcta, con la condición de que la besara tres veces. Heracles lo hizo, aunque de muy mala gana, y por fin llegó a Grecia sano y salvo con los bueyes, justo cuando terminaba el plazo de noventa y nueve meses.
Ahora, Heracles debía ser liberado pero, aconsejado por Hera, Euristeo le dijo:
—No has cumplido correctamente mi segundo trabajo, porque pediste ayuda a Yolao, para matar la hidra. Y tampoco hiciste bien el quinto trabajo, porque Augías te pagó por limpiar su establo.
—¡Qué injusticia! —gritó Heracles—. Pedí ayuda a Yolao, porque Hera intervino: envió un escorpión para que me mordiera el pie. Y, aunque es cierto que Augías apostó conmigo veinte reses contra una a que no podría limpiar su establo en un día, yo hubiera hecho el trabajo de todos modos.
—¡No discutas, por favor! Hiciste la apuesta, de manera que, en lugar de trabajar sólo para mí, conseguiste veinte cabezas de ganado de otro hombre.
—¡Tonterías! Augías no me pagó. Dijo que yo no había limpiado el establo, que lo había hecho un dios-río.
—Tenía razón. El trabajo no lo hiciste tú. Debes hacer dos más, pero puedes dedicarles el tiempo que necesites.
—De acuerdo —dijo Heracles—. Y si vivo para cumplirlos, le sucederá lo peor a tu familia.
Euristeo había planeado dos nuevos trabajos muy peligrosos. El primero era conseguir las manzanas de oro de las hespérides, ninfas que vivían en el Lejano Occidente. Estas manzanas eran el fruto de un árbol que la Madre Tierra le ofreció a Hera como regalo de boda. Las hespérides, hijas del titán Atlas, cuidaban del árbol, y Ladón, un dragón que nunca dormía, lo vigilaba dando vueltas a su alrededor.
Heracles viajó al Cáucaso para pedir consejo a Prometeo. Éste le dio la bienvenida y le dijo:
—Por favor, ahuyenta a esa águila; no me deja pensar con claridad.
Heracles ahuyentó el águila, pero además disparó contra ella y la mató. Luego, pidió a Zeus que perdonara a Prometeo. Zeus decidió que el castigo ya había durado bastante y permitió que Heracles rompiera las cadenas, pero ordenó a Prometeo que llevara siempre un anillo de hierro en un dedo. Así fue cómo los anillos se pusieron de moda por primera vez.
Prometeo advirtió a Heracles: le dijo que no recogiera las manzanas él mismo, porque cualquier mortal que lo hiciera moriría en el acto.
—Convence a algún inmortal para que las recoja —le sugirió.
Tras una fiesta de despedida, Heracles partió por mar hacia Marruecos y, al llegar a Tánger, caminó tierra adentro hasta el lugar donde Atlas, el titán rebelde, sostenía la bóveda celeste. Heracles le preguntó:
—Si me hago cargo de tu trabajo durante una hora, ¿querrías recoger para mí tres manzanas del árbol de tus hijas?
—Claro —dijo Atlas—, si tú matas antes al dragón que nunca duerme.
Heracles apuntó con su arco por encima del muro del jardín y mató al dragón. Luego, se puso de pie detrás de Atlas y, separando las piernas, se colocó todo el peso de la bóveda celeste sobre la cabeza y los hombros. Atlas trepó por el muro, saludó a sus hijas, robó las manzanas y le gritó a Heracles:
—Hazme el favor de quedarte aquí un poco más, mientras le llevo estas tres manzanas a Euristeo. Con mis enormes piernas, estaré de vuelta dentro de una hora.
Heracles, que sabía que Atlas nunca entregaría las manzanas a Euristeo y que su idea era la de rescatar a los demás titanes para empezar una nueva rebelión, simuló que le creía.
—Encantado —contestó—, pero antes sosténme un momento el peso, mientras doblo esta piel de león y me hago un cojín para la cabeza.
Atlas dejó las manzanas en el suelo e hizo lo que le pedía Heracles. Éste entonces recogió las manzanas y, antes de irse, le dijo:
—Has intentado engañarme —le comentó, riéndose—, pero yo te he engañado a ti. ¡Adiós!
Cuando regresaba a casa cruzando Libia, un gigante llamado Anteo, hijo de la Madre Tierra, desafió a Heracles a un combate. Heracles se embadurnó por completo de aceite para que Anteo no pudiera sujetarlo con firmeza. Anteo, en cambio, se restregó el cuerpo con tierra. Cada vez que Heracles tumbaba a Anteo, veía sorprendido cómo el gigante se levantaba más fuerte que antes, porque el contacto con su madre, la Tierra, le renovaba su fuerza. Heracles vio lo que tenía que hacer: levantó a Anteo del suelo, le rompió las costillas y lo mantuvo separado de la Madre Tierra hasta que murió. Un mes después, Heracles le entregó las manzanas a Euristeo sin novedad.
El último y peor de los trabajos fue capturar al can Cerbero y arrastrarlo a la superficie desde el Tártaro. Al recibir esta orden, Heracles fue a Eleusis para purificarse. Allí se celebraban los misterios de Deméter. Limpio de todo pecado, Heracles bajó con valentía hasta el Tártaro, pero Carente no quiso transportar a un mortal hasta la otra orilla de la laguna Estigia.
—Destruiré tu barca —le amenazó Heracles— y te cubriré de flechas como un erizo está cubierto de púas.
Caronte tembló de terror y lo llevó al otro lado. Más tarde, Hades castigó a Caronte por su cobardía.
Heracles vio a Teseo y Pirítoo pegados al banco de Hades, mientras las furias los azotaban. Tiró de Teseo con enorme fuerza y lo arrancó del asiento, pero Teseo perdió un buen trozo de espalda. Luego, vio que era imposible liberar también a Pirítoo, si no era con un hacha, así que lo dejó allí.
Perséfone salió corriendo del palacio y cogió a Heracles de las manos:
—¿Puedo ayudarte, querido Heracles? —preguntó.
—Majestad, te ruego que me prestes a tu perro guardián durante unos días. Podrá volver a casa enseguida, cuando se lo haya enseñado a Euristeo.
Perséfone dirigió sus ojos hacia Hades:
—Por favor, esposo, concede a Heracles lo que pide. Esta tarea le ha sido encomendada por consejo de tu cuñada Hera. El promete no quedarse con nuestro can Cerbero.
—Muy bien —respondió Hades—, y puede llevarse también a ese loco de Teseo, ya que está aquí. Pero tiene la obligación de domar a Cerbero, sin usar ni la maza ni las flechas.
Hades creyó que esta condición haría imposible el trabajo, pero la piel de león de Heracles era resistente a los pinchazos de las púas del lomo de Cerbero, así que Heracles, con sus fuertes manos, apretó el pescuezo del can, hasta que sus tres cabezas se oscurecieron. Cerbero entonces se desmayó y Heracles pudo arrastrarlo con facilidad. Por desgracia, el único túnel de vuelta a la Tierra lo bastante ancho era uno que tenía la salida cerca de Mariandinia, junto al mar Negro, así que a Heracles le esperaba un viaje largo y difícil. Antes de partir, Heracles cogió una rama de laurel blanco como trofeo y se la colocó como si fuera una corona.
Cuando Heracles apareció arrastrando a Cerbero con una correa, Euristeo se dio un susto de muerte.
—Gracias, noble Heracles —dijo—; ahora, quedas liberado de tus trabajos. Pero, por favor, devuelve esa bestia enseguida.
Heracles volvió a Tebas, donde su madre Alcmena lo recibió con alegría. Pero Hera ideó un astuto plan. Le dijo a Autólico que robara un rebaño de yeguas y potros moteados a un hombre llamado Ifito, que les cambiara el color y que se los vendiera a Heracles. Así lo hizo. Ifito siguió el rastro de las pezuñas de su rebaño hasta Tirinto y le preguntó a Heracles si, por casualidad, se había llevado él las yeguas. Heracles acompañó a Ifito hasta lo más alto de una torre y, muy serio, le dijo:
—¡Mira a tu alrededor! ¿Ves alguna yegua moteada en mis pastos?
—No —contestó Ifito—. Pero sé que están cerca de aquí. Heracles perdió la paciencia, al verse considerado un ladrón y un mentiroso, y arrojó a Ifito por encima de las almenas.
Los dioses condenaron a Heracles a ser esclavo de la reina Onfalia de Lidia; el dinero por su venta, que Hermes había acordado, fue para los huérfanos de Ifito. Onfalia, que no sabía quién era Heracles, le preguntó por sus habilidades.
—Sé hacer lo que tú quieras, señora —contestó él enseguida.
La reina, entonces, le hizo vestirse de mujer con unas enaguas amarillas, le dio una rueca y le enseñó a hilar lana. A Heracles le pareció un trabajo muy descansado. Un día, un dragón gigantesco empezó a comerse a los súbditos lidios de Onfalia, así que ésta le dijo a Heracles:
—Pareces fuerte. ¿Te atreves a luchar contra el dragón?
—A tu servicio, señora.
Los dragones no eran nada para Heracles e inmediatamente disparó una flecha envenenada entre las mandíbulas del dragón y lo mató. Onfalia le devolvió la libertad, como muestra de agradecimiento.
Más tarde, Heracles se casó con una princesa llamada Deyanira, hija del dios Dionisos, y fundó los juegos olímpicos, que debían celebrarse cada cuatro años, mientras existiera el mundo. Estableció que los vencedores de cada competición serían obsequiados con coronas de laurel, en lugar de los valiosos trofeos habituales, porque tampoco a él le habían pagado nada por sus trabajos. Nadie se atrevió a luchar jamás contra Heracles, lo que defraudó a los espectadores. No obstante, un día, el rey Zeus se dignó a bajar del Olimpo. Él y Heracles mantuvieron una formidable pelea que terminó en empate y todo el mundo quedó encantado.
Heracles se vengó de los reyes que le habían despreciado cuando llevaba a cabo sus trabajos, incluyendo a Augías, y mató a tres hijos de Euristeo. Zeus le prohibió atacar al propio Euristeo, porque hubiera sido un mal ejemplo para otros esclavos liberados. El dios-río Aqueloo desafió a Heracles a un combate y perdió un cuerno durante la lucha. Heracles también peleó contra el dios Ares y lo mandó cojeando de vuelta al Olimpo.
Un día, un centauro llamado Neso se ofreció para ayudar a la esposa de Heracles, Deyanira, a cruzar un río desbordado, por una pequeña suma de dinero. Heracles le pagó, pero cuando Neso alcanzó la otra orilla se puso a correr con Deyanira en los brazos. A ochocientos metros de distancia, Heracles le disparó una de las flechas untadas con la sangre de la hidra. Agonizante, Neso le susurró a Deyanira:
—Recoge un poco de mi sangre en esta jarra pequeña de aceite. Si alguna vez Heracles ama a otra mujer más que a ti, dispondrás de un hechizo que funcionará seguro. El aceite mantendrá mi sangre fresca. Tírasela en la camisa. No te será nunca más infiel. ¡Adiós!
Deyanira siguió el consejo de Neso.
Estando al servicio de Euristeo, Heracles había participado en un concurso de tiro con arco organizado por el rey Eurito de Ecalia, cuyo premio era su hija Yole. Eurito alardeaba de ser el mejor arquero de Grecia y le sentó muy mal el verse derrotado por Heracles, así que gritó:
—Mi hija es una princesa. No puedo aceptar que se case con un esclavo de Euristeo. La competición queda anulada.
Heracles recordó este insulto años más tarde, así que saqueó Ecalia y mató a Eurito. Raptó a Yole y a sus dos hermanas, y las puso a fregar suelos y cocinar. Deyanira, entonces, tuvo miedo de que Heracles se enamorara de Yole, que era muy hermosa. Y cuando él le envió un mensajero pidiéndole su camisa mejor bordada, Deyanira pensó: «Se la quiere poner cuando se case con Yole». Fue entonces cuando esparció un poco de la sangre de Neso en el bordado rojo de la camisa, donde no se notaba, y se la dio al mensajero.
En realidad, Heracles necesitaba la camisa para un sacrificio de acción de gracias a Zeus, por la captura de Ecalia. En cualquier caso, cuando Heracles se puso la camisa y estaba vertiendo vino en el altar, sintió de repente como si unos escorpiones le estuvieran picando. El calor de su cuerpo había derretido el veneno de la hidra que había en la sangre de Neso. Heracles gritó, vociferó, chilló, golpeó el altar y trató de quitarse la camisa, pero se arrancó también grandes jirones de piel. Su sangre silbaba al contacto con el veneno. Entonces, saltó a un río, pero el veneno le quemaba aún más que antes. Heracles supo en ese momento que estaba condenado y pidió a sus amigos, con voz débil:
—Por favor, llevadme al monte Eta y construid una pira con madera de roble y de olivo.
Ellos, llorando, obedecieron. Heracles trepó hasta la plataforma que había encima y tranquilamente se tumbó sobre su piel de león y usó su maza como almohada. Ardió hasta morir. El fuego dolía mucho menos que el veneno de la hidra.
Zeus, que se sintió muy orgulloso de su valiente hijo, les dijo a los dioses del Olimpo:
—Heracles será nuestro portero y se casará con mi hija Hebe, diosa de la juventud. Si alguien no está de acuerdo, empezaré a lanzar rayos. ¡Levántate, noble alma de Heracles! ¡Bienvenida al Olimpo!
Zeus parecía tan furioso que Hera no se atrevió a decir nada. El alma inmortal de Heracles subió sobre una nube y Atenea lo presentó enseguida a los otros dioses. Sólo Ares le dio la espalda, pero cuando Deméter le pidió al dios que no hiciera el tonto, también éste le dio la mano a Heracles, aunque desganadamente.
Cuando Deyanira supo que había sido ella quien había causado la muerte de Heracles, cogió una espada y se quitó la vida.
***
La rebelión de los gigantes
XIX
***
Cuando Heracles mató a Anteo, la Madre Tierra protestó ante los dioses del Olimpo. Dijo que, para compensarla, Zeus debería como mínimo perdonar a Atlas y a los otros titanes, sus hijos, quienes aún estaban condenados a esclavitud perpetua. Zeus la mandó callar de malos modos. Así que, para vengarse, la Madre Tierra fue a Flegras, en Tracia, y creó allí a veinticuatro descomunales gigantes de largas barbas y con pies de cola de serpiente. Planearon entonces atacar a los dioses del Olimpo, lanzando gruesas piedras y teas contra el palacio. Hera profetizó que la única esperanza de los dioses del Olimpo era encontrar una planta que crecía en algún lugar de la Tierra. Quien la oliera jamás resultaría herido. Así que Zeus ordenó al Sol y a la Luna que no brillaran durante un tiempo. Luego, buscó a tientas por toda Grecia, hasta que encontró la planta y se la hizo oler a todos los dioses del Olimpo. Hera volvió a profetizar:
—Ahora, un héroe vestido con una piel de león nos salvará.
Se refería, por supuesto, a Heracles, su nuevo portero.
Los dioses abandonaron el Olimpo e invadieron Flegras. Heracles colocó una flecha en su arco y disparó contra Alcioneo, el jefe de los gigantes. Éste se desplomó como si hubiera muerto, pero enseguida volvió a levantarse, reviviendo al tocar el suelo de su país. Heracles entonces combatió cuerpo a cuerpo contra Alcioneo y lo arrastró hasta cruzar la frontera griega y penetrar en Escitia, donde lo golpeó con su maza hasta la muerte. Mientras tanto, los demás gigantes atacaron a los dioses, que se vieron obligados a retroceder hasta la cumbre del Olimpo. Luego, los gigantes levantaron un enorme montículo de rocas junto a los altos muros del palacio para, encaramándose en él, poder invadir la morada de los dioses. Una roca golpeó a Ares en la cabeza y éste cayó de rodillas y se puso a gemir. Un gigante llamado Porfirión intentó estrangular a Hera, pero Eros cogió su pequeño arco y le clavó una flecha en el corazón, lo que provocó que el gigante se enamorara locamente de la diosa y le llenara la mano de grandes y babosos besos. Zeus, muy enfadado, arrojó entonces un rayo contra Porfirión y éste lo detuvo con su escudo, mientras volvía a besar a Hera, esta vez en la boca. Heracles regresó justo a tiempo para romperle el cuello al gigante y sujetarlo en el aire hasta su muerte. En ayuda de Ares, acudieron Apolo y Heracles, que con sus flechas le sacaron los ojos derecho e izquierdo respectivamente a un gigante. Hefesto dejó ciego a otro, tirándole a la cara una paletada de oro fundido. Después, Heracles agarró a los dos gigantes y se los llevó corriendo al otro lado de la frontera, uno bajo cada brazo, donde les golpeó en la cabeza. Durante el fragor de la batalla, Afrodita se escondió en el armario de la ropa blanca, mientras Deméter y Hestia temblaban junto a una de las ventanas del palacio. Atenea, en cambio, combatió con valor y sangre fría, y Artemisa corrió de aquí para allá, disparando contra los gigantes desde los lugares más inverosímiles. Alertadas por el alboroto, las tres parcas salieron de la habitación de hilar y corrieron a la cocina, donde cada una se armó con una mano de mortero dorada, de esas que se utilizan para machacar perejil, menta o ajo. Al no existir nadie que pueda combatir contra las parcas, los otros gigantes huyeron.
Los dioses del Olimpo lanzaban cualquier cosa que tuvieran a mano contra el enemigo en retirada. Una enorme roca arrojada por Poseidón cayó al mar y se convirtió en la isla de Nísiro. Los gigantes presentaron su última resistencia en Trapezunte, en Arcadia. Poseidón, Zeus y Ares, que no lo habían hecho muy bien hasta entonces, lucharon valientemente ahora, con tridente, rayos y lanza. Mientras tanto, Hermes, que le había pedido el casco de la invisibilidad a Hades, apuñalaba al enemigo por la espalda. Heracles mató más gigantes él solo que todos los demás dioses juntos. Cuando la batalla llegó a su fin, Hera se le acercó y le dio las gracias por librarla de aquel repugnante Porfirión.
—Siento vergüenza por lo mal que te traté cuando estabas en la Tierra —le dijo.
—Olvídalo, por favor, reina Hera —contestó Heracles, haciéndole una gran reverencia.
***
Dos rebeliones más
XX
***
Siguiendo un consejo de la Madre Tierra, los gemelos alóadas —gigantes mortales que cada año se hacían dos metros más altos y medio metro más anchos— decidieron robar el alimento de la inmortalidad, expulsar a los dioses del Olimpo y gobernar ellos el mundo. Primero, capturaron a Ares en su casa de campo de Tracia: lo encadenaron de pies y manos, y lo encerraron en una vasija de bronce. Después, cogieron el enorme monte Pelión y lo pusieron encima de su vecino, el monte Osa, para, de esta forma, poder lanzar rocas sobre el Olimpo desde arriba.
—Me casaré con la reina Hera —alardeaba el mayor, que se llamaba Efialtes.
—Pues yo, con Artemisa —alardeaba Oto, el menor.
Apolo llevó a su hermana aparte y le dijo:
—Artemisa, eres la única que puede salvarnos.
—¿Cómo?
—Prometiéndole a Oto que te casarás con él.
—¡Pero, hermano! ¡Prefiero morir, antes que casarme con él!
—No tienes que cumplir la promesa. Piensa un poco. Puedes enviar fácilmente a los dos gemelos al Tártaro y librarte de ellos.
—¡Es imposible! Hera ha profetizado que ni dioses ni mortales pueden matarlos.
—Probablemente es así, pero todas las profecías tienen una trampa.
Así que Artemisa le prometió a Oto reunirse y casarse con él, en la isla de Naxos. Cuando Hermes le dio a Oto el mensaje de Artemisa, Efialtes se puso muy celoso.
—¿Por qué no ha prometido venir también Hera? —bramó—. ¿Crees que puede preferir a Zeus, antes que a mí? Yo soy mucho más fuerte.
Oto se rió.
—Quizá eres fuerte; pero, ¿cómo quieres que una diosa se enamore de ti, con esa cara tan fea?
—Y la tuya, ¿qué?
—Artemisa la adora.
—¿Tú crees? En tal caso, también puede adorar la mía. Soy el mayor de los dos. ¡Cuando llegue, me casaré con ella, en lugar de hacerlo con Hera!
—No, Artemisa es para mí. Además, ella sabe que yo soy mucho mejor arquero que tú.
—¡Mentiroso! ¡Demuéstralo!
Mientras discutían, Artemisa se disfrazó de una de sus ciervas blancas y pasó corriendo entre ellos. Los gigantes cogieron sus arcos. Oto disparó al animal desde la izquierda y Efialtes lo hizo desde la derecha. Pero Artemisa iba tan deprisa que ambos fallaron y cayeron muertos, cada uno con una flecha atravesada en la cabeza. Ningún dios podía matarlos, tampoco ningún mortal, pero se habían matado el uno al otro.
Hermes condujo a los alóadas al Tártaro, para que fueran castigados, y rescató a Ares, medio muerto, del interior de la vasija de bronce.
La Madre Tierra hizo un último intento por deshacerse de los dioses del Olimpo y creó a Tifón, el monstruo más enorme que jamás se hubiera visto. Tenía cabeza de asno, orejas que tocaban las estrellas, alas que tapaban el cielo y un amasijo de víboras enroscadas en lugar de piernas. Tifón aterrorizó de tal manera a los dioses del Olimpo cuando corrió hacia el palacio escupiendo fuego, que éstos huyeron a Egipto. Zeus lo hizo disfrazado de carnero; Hera, de vaca; Apolo, de cuervo; Poseidón, de caballo; Artemisa, de gato montes; Ares, de jabalí; Hermes, de grulla, etcétera. Sólo Atenea no quiso moverse. Fue ella quien llamó cobarde a Zeus y le dijo que se avergonzaba de ser su hija.
Zeus se ruborizó, retomó su forma habitual y le arrojó un rayo a Tifón, hiriéndole en un hombro. Gritando de dolor, Tifón agarró a Zeus, le golpeó hasta amoratarlo, le quitó los tendones de las manos y de los pies para dejarlo inútil y lo puso bajo la custodia de un monstruo hembra llamado Delfine.
Poco después, Tifón pidió a las parcas una medicina para su dolor del hombro. Ellas, en silencio, le dieron unas manzanas y continuaron hilando. Tifón mordió la fruta con sus enormes dientes, pero las parcas le habían engañado y le habían dado unas manzanas de la muerte. A medida que el veneno surtía efecto, Tifón se sentía cada vez más débil.
Hermes, Apolo y Pan fueron a la cueva de Delfine por la noche. De repente, Pan dio un grito horrible y asustó mortalmente a Delfine. Mientras, Hermes se coló sin ser visto en la gruta, robó los tendones de Zeus de una vasija que había bajo la cama y volvió a ponérselos al dios. Apolo, por su parte, mató a Delfine de un flechazo. Zeus lanzó gran cantidad de rayos sobre el débil Tifón y, finalmente, lo aplastó con una enorme roca. Aquella roca es hoy el monte Etna, en Sicilia. De vez en cuando, el ardiente aliento de Tifón surge con fuerza por el cráter, arrojando humo, lava y piedra pómez.

***
Jasón y el vellocino de oro
XXI
***

La reina Ino, que odiaba y conspiraba contra la vida de su hijastro Frixo, convenció a las mujeres de Beocia, el país donde vivían ella y el padre de Frixo, el rey Atamante, para que asaran en sus hornos, sin que nadie lo supiera, todo el grano de cebada que existía, de manera que cuando fuese sembrado en primavera no germinara ni una sola semilla. Como sabía que entonces Atamante enviaría mensajeros al oráculo de Delfos, para averiguar si los dioses del Olimpo estaban enfadados con él, la reina sobornó a los heraldos para que, cuando regresaran, contaran una mentira:
—El oráculo dice que a menos que Atamante sacrifique a su hijo Frixo en la cima de una montaña, la cebada nunca volverá a crecer en Beocia.
Atamante creyó que debía obedecer. Y se llevó a Frixo a la cumbre de una montaña cercana a Tebas. Allí lo hubiera sacrificado, si Heracles, de regreso a casa, no hubiera estado presente en aquel momento, después de capturar las yeguas del rey Diomedes.
—Zeus detesta los sacrificios humanos —gritó Heracles, quitándole a Atamante, de un manotazo, el cuchillo de la mano.
—Pero debo obedecer el oráculo de Delfos —dijo Atamante, entre sollozos.
En aquel instante, Zeus envió un carnero áureo alado que descendió volando desde el Olimpo. Frixos se subió a su lomo. Y su hermana pequeña, Hele, que lo adoraba, le suplicó:
—¡Llévame contigo, si no nuestro padre me matará a mí en tu lugar!
Frixos subió a su hermana detrás de él y el carnero se dirigió al este, hacia el país de Cólquide, al otro lado del mar Negro. Pero Hele se mareó a medio camino y se cayó del carnero, ahogándose en el estrecho que más tarde se llamó Helesponto.
Frixos continuó su vuelo. Y cuando llegó a Cólquide, sacrificó el carnero a Zeus y colgó su vellón de oro en el templo de Ares, donde lo dejó custodiado por una enorme serpiente. Frixos vivió varios años más y se casó con una princesa de Cólquide, con la que tuvo cuatro hijos. Pero en Cólquide, los hombres no eran enterrados como es debido: envolvían sus cuerpos en una piel de buey y los ataban a la copa de los árboles, donde eran devorados por los buitres. El espíritu de Frixos regresó y protestó ante su amigo, el rey Pelias, que se había apoderado recientemente del trono de Yolco, en Tesalia, diciéndole que así no le permitirían entrar en el Tártaro.
El oráculo de Delfos le había profetizado a Pelias que un pariente joven suyo lo mataría, por lo que invitó a todos sus primos y sobrinos a un banquete y los exterminó. Aquella misma tarde, sin embargo, nació un nuevo sobrino llamado Jasón, cuya madre ordenó a sus doncellas que llorasen mucho, como si el bebé hubiera muerto nada más nacer. Más tarde, Pelias mató a la madre de Jasón para evitar que tuviera más hijos, pero Jasón había sido trasladado en secreto, sano y salvo, hasta el monte Pellón, donde Quirón, el centauro sabio, lo educó también en secreto. El oráculo, entonces, advirtió a Pelias:
—¡Ten cuidado de un hombre que lleve una sola sandalia!
Pasaron veinte años. Pelias, ya muy anciano, estaba ofreciendo sacrificios en la costa de Yolco, cuando vio a un extranjero que se acercaba. Éste iba armado con dos lanzas de hoja ancha y calzaba una sola sandalia.
—¿Quién eres? —le preguntó.
—Tu sobrino Jasón.
—¿Por qué no llevas dos sandalias?
—Perdí la otra en el río, cuando ayudaba a cruzar a una anciana, que resultó ser la diosa Hera disfrazada y que te acusó de no ofrecerle nunca sacrificios.
Pelias miró a Jasón con furia y le preguntó:
—¿Qué harías tú si un oráculo te hubiera profetizado que uno de tus propios parientes iba a matarte?
Hera se disfrazó de mosca y entonces le susurró unas palabras a Jasón al oído. Él las repitió:
—Le haría ir hasta Cólquide, enterrar allí los huesos de Frixo y volver con el vellocino de oro.
—Tú debes ser el hombre que me vaticinó el oráculo —contestó Pelias—. ¡Márchate enseguida y tráeme ese vellocino!
Jasón envió heraldos a todos los rincones de Grecia, invitando a los héroes a unirse a él en la aventura. Pronto, cientos de ellos llegaron a Yolco. Jasón se vio obligado a rechazar a la mayor parte, porque el Argos, la nave que estaban construyendo para él, sólo tenía espacio para cincuenta remeros. Cuando Heracles, que acababa de capturar el jabalí de Enmanto, se unió a la tripulación, todos quisieron que fuese él el que liderara la expedición, pero él respondió:
—No. Ese honor debe ser para Jasón, no para mí. Yo soy aún un esclavo.
Los argonautas, que es como fue llamada aquella tripulación de héroes, partieron de Yolco navegando hacia el este a comienzos de la primavera y, poco después, llegaron a la isla de Lemnos, donde atracaron para conseguir alimentos y agua. Algunos meses antes, las mujeres lemneas habían asesinado a todos sus esposos, porque éstos las trataban con crueldad, pero ahora se sentían solas y perdidas. Estas mujeres intentaron que los argonautas se quedaran en la isla y se casaran con ellas, pero Heracles ordenó que todos regresaran a bordo, haciendo uso incluso de la fuerza.
El Argos cruzó el Helesponto, pasando por Troya, y se adentró en el mar de Mármara. Allí, los argonautas organizaron un concurso amistoso para ver cuál de ellos era capaz de remar durante más tiempo. Heracles, Jasón y los gemelos celestiales —Castor y Pólux— aguantaron toda una noche, hasta la hora del desayuno del día siguiente. A mediodía, ya sólo quedaban Jasón y Heracles, cada uno remando a un lado del barco. Al anochecer, Jasón se desmayó y el remo de Heracles se partió justo en aquel instante. Llevaron entonces el Argos hasta una playa de la costa de Misia y prepararon la cena; todos hicieron lo mismo menos Heracles, que se fue a construir un remo nuevo. Junto a Heracles se había embarcado un huérfano, llamado Hilas, que hacía de grumete. Mientras los argonautas cazaban y cuarteaban unos ciervos, Hilas cogió su cántaro y fue a buscar agua para el cocido. Jamás lo volvieron a ver. Heracles corrió de aquí para allá gritando: «¡Hilas! ¡Hilas!», con todas sus fuerzas, sin saber que una náyade, que vivía en el lago al que Hilas había ido a llenar su cántaro, se había enamorado del guapo muchacho y lo había arrastrado con ella hasta las profundidades del agua. Heracles quería que los argonautas declararan la guerra a los campesinos de Misia, a los que acusaba de raptar a Hilas. Estaba tan nervioso y se comportaba de forma tan extraña —vieron, por ejemplo, que su remo nuevo era dos veces mayor que el de los demás— que la noche siguiente los argonautas se marcharon sin él.
Cerca del lugar donde más tarde se levantaría Constantinopla, encontraron al rey Fineo, hermano de Cadmo, en una triste situación. En cuanto sus criados le servían la comida, tres aves repugnantes, con cabeza de mujer y aliento repugnante, llamadas harpías, se arrojaban sobre su mesa. Si no podían llevarse la comida, lanzaban su aliento y la dejaban incomible. Los argonautas ahuyentaron a las harpías y Fineo, agradecido, le dio un buen consejo a Jasón. Sus últimas palabras fueron:
—Y cuando llegues a Cólquide, ¡confía en la diosa Afrodita!
Para entrar en el mar Negro, el Argos tenía que cruzar el estrecho del Bósforo, que estaba custodiado por dos rocas flotantes que chocaban entre sí y aplastaban cualquier barco que intentara entrar, las rocas cianeas. Fineo había recomendado a los argonautas que se llevaran una paloma consigo. Al llegar allí, a la entrada de las rocas, Jasón soltó la paloma. Ésta pudo cruzar a toda velocidad, aunque las rocas le pellizcaron las plumas de la cola. El Argos la siguió rápidamente. Las rocas se abrieron y se volvieron a cerrar enseguida, cortando los adornos de la popa del navío. Después, Zeus ancló las cianeas firmemente y para siempre. Como la corriente del estrecho era muy fuerte, Orfeo, que era uno de los argonautas, tañó su lira y los marineros remaron a su ritmo. Entraron en el mar Negro tras un gran esfuerzo.
A medio camino de la costa sur, el Argos llegó a la isla de Ares, donde estaban las aves de plumas de bronce, que vivían allí desde que Heracles las había expulsado de los pantanos del Estínfalo. Los argonautas pasaron de largo a toda prisa, entrechocando sus escudos de bronce y sus espadas para ahuyentar a los pájaros. Al día siguiente, rescataron a un grupo de náufragos, que resultaron ser los cuatro hijos de Frixo, que viajaban a Grecia, con la esperanza de que el rey Atamante les nombrara sus herederos. Jasón les advirtió que no esperaran nada de Atamante, porque estaba desterrado en un lugar desértico en Tesalia, y les invitó a unirse a sus argonautas. Había espacio para ellos a bordo, ya que habían perdido a Heracles y a otros tres tripulantes en diversos accidentes. Los hijos de Frixo aceptaron y juraron obedecer las órdenes de Jasón. Éste convocó un consejo de guerra en un remanso del río Fasis y ofreció un sacrificio a Afrodita. La diosa se le apareció y le prometió ayuda. Afrodita había encontrado a su travieso hijo Eros jugando a los dados con Ganimedes, el copero de Zeus, y lo había sobornado con una bonita pelota de oro con esmalte azul. Eros, entonces, partió hacia el palacio del rey Eetes, en Cólquide, se escondió tras una columna y se preparó para disparar una flecha contra Medea, la hija pequeña del rey. Jasón llegó poco después, guiado por los hijos de Frixo, y le preguntó cortésmente al rey Eetes si, por favor, se podía llevar el vellocino de oro.
—Someteré a todos tus enemigos, si me lo das —le dijo.
Eetes se negó:
—¡Vuelve a tu casa, joven, antes de que te corte la lengua!
Pero Medea le suplicó:
—¡Padre, qué modales son esos! Este valeroso príncipe ha salvado la vida de tus cuatro nietos.
Eros lanzó su flecha e, inmediatamente, Medea se enamoró locamente de Jasón. Medea, entonces, le pidió a Eetes que le entregara el vellocino a Jasón, con la condición de que hiciera algunos trabajos.
Eetes accedió a regañadientes.
—Pero serán unos trabajos extremadamente difíciles —le dijo a Jasón—. Tengo dos toros que escupen fuego. Enyúgalos, labra con ellos un campo de una hectárea y media, y siémbralo con dientes de dragón. Aquí tienes una bolsa llena de dientes de dragón que Cadmo no utilizó.
Después de hacerle jurar por todos los dioses a Jasón que sería su esposo para siempre, Medea le ayudó untándole el cuerpo con un bálsamo de azafrán especial de Cólquide. Este bálsamo mágico lo protegería del aliento ardiente de los toros. Jasón enyugó los toros, aró el campo, sembró los dientes de dragón y, cuando brotaron unos hombres armados, hizo lo mismo que Cadmo había hecho: tiró una piedra entre ellos, para que se mataran entre sí.
Mientras tanto, los cuatro hijos de Frixo, siguiendo las órdenes de Jasón, bajaron los huesos de su padre, que estaban envueltos en una piel de buey, del árbol en el que todavía estaban colgados; los enterraron con una moneda de plata para Caronte, y erigieron una bonita lápida sobre ellos.
Cuando Eetes vio que Jasón había terminado su tarea, gritó:
—¡No te daré el vellocino, sinvergüenza! Mi hija te ha ayudado con malas artes. Además, ¿por qué has sepultado los huesos de Frixo? El entierro está prohibido por nuestras leyes. ¡Abandona Cólquide antes del amanecer!
Aquella noche, Medea condujo a Jasón hasta el templo donde el vellocino estaba colgado de un pilar y cantó un conjuro mágico a la serpiente protectora, rociándole los ojos con bálsamo de amapola, hasta que el sueño venció al animal. Jasón robó entonces el vellocino y corrió con Medea hasta el Argos. Tras una feroz batalla, los argonautas derrotaron al ejército de Cólquide y se fueron, remando río abajo. Medea les curó las heridas con un ungüento de su botiquín.
La flota de Eetes persiguió el Argos por el mar Negro, el estrecho del Bósforo, el mar de Mármara, el mar Egeo y por toda Grecia, hasta llegar a la isla de Drepane (hoy llamada Corfú), a medio camino del mar Adriático. Medea y Jasón llegaron allí a mediodía y pidieron protección al rey y a la reina. El almirante de la flota de Cólquide llegó al palacio de Drepane a la hora de cenar y le dijo al rey:
—Majestad, un sinvergüenza llamado Jasón ha huido con la hija del rey Eetes, la princesa Medea. Venimos a rescatarla y también a recuperar el vellocino de oro que ellos han robado.
El rey contestó:
—Es muy tarde para que pueda decidir si tienes derecho a llevarte a Medea o el vellocino. Vuelve por la mañana, cuando mi cabeza esté más clara.
La diosa Afrodita se le apareció a la reina y le dijo:
—Deja que te preste mi ceñidor áureo; hará que el rey se vuelva a enamorar de ti y que haga todo lo que le pidas.
—Eso sería muy bonito. Últimamente, está bastante cansado de mí. Pero, ¿qué tengo que pedirle?
—Pídele que envíe a los colquianos de regreso a su casa.
Cuando la reina se abrochó el ceñidor, el rey exclamó:
—¡Querida, qué preciosa eres! ¿Puedo hacer algo por ti?
—Quiero una corona nueva, con diamantes, rubíes y esmeraldas; y una larga túnica bordada en oro. Y también deseo saber la respuesta que le darás mañana al almirante de Cólquide.
—Te prometo la corona y la túnica, pero todavía no he decidido lo que diré mañana.
—Pues permíteme que te aconseje. Dile al almirante que si la princesa Medea todavía no se ha casado con Jasón, ella deberá volver a la casa de su padre, el rey Eetes, con el vellocino. Pero que si ya se ha casado, entonces Jasón podrá quedársela y considerar el vellocino como su regalo de boda.
—De acuerdo; eso es lo que diré…, ¡si me permites que te dé cien besos!
La reina contó los besos con cuidado y se dio cuenta de que el rey se sobrepasó de uno. Luego, fue a ver a Jasón. Antes, sin embargo, se quitó el ceñidor, para evitar que Jasón se enamorara también de ella y que por tanto Medea se pusiera celosa.
—¡Deprisa! —gritó—. ¡Unios enseguida en matrimonio!
Los argonautas organizaron una boda a medianoche para Jasón y Medea. A la mañana siguiente, el rey supo lo sucedido y le dijo al almirante que Medea y el vellocino eran ya de Jasón.
El almirante no se atrevía a luchar contra los argonautas, pero tampoco osaba regresar a su reino con las manos vacías, así que pidió permiso al rey para quedarse en Drepane con toda su flota. Le fue concedido. Algunos meses más tarde, la noticia llegó a oídos del rey Eetes, en Cólquide, que murió del enfado.
Cuando navegaban de regreso a Yolco, los argonautas se vieron atrapados por una tempestad que los arrastró hasta la costa de África. Allí, una enorme ola levantó el Argos y lo depositó sobre la arena seca del desierto. Los argonautas hubieran tenido que abandonar la nave si no hubiera aparecido la diosa Libia que, vestida con pieles de cabra, les prestó unos rodillos de madera. Los argonautas, de esta manera, pudieron empujar el Argos de vuelta al agua.
Navegaron luego hasta Creta, donde un monstruo autómata de bronce, construido en la herrería de Hefesto, custodiaba el puerto, arrojando rocas contra los barcos extranjeros. Pero los argonautas necesitaban comida y agua, así que Medea embrujó al autómata de bronce con sus ojos. El monstruo se tambaleó, se golpeó el talón en una roca y se desangró hasta morir. Los argonautas, entonces, desembarcaron sin peligro.
Llegaron a Yolco, sin más incidencias, un día de octubre, al atardecer. Un pescador solitario, que estaba sentado en la playa reparando sus redes, les informó que Pelias había ordenado asesinar a Jasón en cuanto apareciera. Medea, entonces, se disfrazó de anciana y se fue al palacio, llevándose consigo a sus doncellas colquianas. Allí, se presentó como una diosa que había venido desde las islas Británicas en un carro de fuego.
—Haré que vuelvas a ser joven, rey Pelias —le dijo.
Pelias vio cómo Medea descuartizaba un viejo cordero y hervía los pedazos en un caldero de hierro, con hierbas mágicas y conjuros. Tras ello, Medea hizo un truco: sacó un corderillo del caldero y le dijo a Pelias:
—Éste es el cordero que he descuartizado. ¡Míralo ahora! ¡Los mismos conjuros funcionarían contigo!
—Si sabes devolver la juventud a los viejos, ¿por qué no te la devuelves a ti misma? —le preguntó, suspicaz, Pelias.
—Lo haré, si eso te divierte. ¡Cierra tus ojos y cuenta hasta cien!
Mientras Pelias contaba, Medea se quitó el disfraz a toda prisa.
—¡Abre los ojos!
Al ver que Medea se había vuelto joven de repente, Pelias pidió a una de sus hijas que lo cortara en pedazos con un hacha y que hirviera los trozos en el caldero. Aquella hija era el joven pariente destinado a matarlo, porque el caldero, claro está, no tenía ningún poder mágico.
Jasón colgó el vellocino en un templo de Zeus, en la montaña próxima a Tebas, desde la cual el carnero se había llevado a Frixo. Luego, condujo el Argos hasta Corinto, lo varó y lo ofreció como sacrificio al dios Poseidón.
Corinto, rey de Corinto, murió de repente y Jasón fue elegido para sustituirle. Poco después, sin embargo, los habitantes de la ciudad descubrieron que Corinto había sido envenenado, un crimen del que Medea se confesó autora. Aquella confesión hizo que los corintios le pidieran entonces a Jasón que se casara con otra mujer y que continuara siendo el rey. Él aceptó, pero con la condición de que le perdonaran la vida a Medea.
—Juraste por todos los dioses que serías mi esposo para siempre —replicó Medea.
—No sabía que fueras una envenenadora —contestó Jasón—. Será mejor que te vayas enseguida, antes de que los corintios cambien de idea y decidan castigarte. Me casaré con la princesa Glauce.
Poco antes de la boda, Glauce recibió una corona de oro y una larga túnica blanca. El mensajero que las trajo dijo que eran regalos nupciales hechos por Hera. Pero, en realidad, habían sido enviados por Medea. En cuanto Glauce se las puso, empezaron a arder y la princesa murió abrasada. El palacio también fue pasto de las llamas y los invitados quedaron atrapados por el fuego. Sólo Jasón pudo escapar.
Medea huyó y, más tarde, contrajo matrimonio con el rey Egeo de Atenas, como ya hemos contado. Jasón, por su parte, fue maldecido por los dioses del Olimpo, pues había roto el voto de fidelidad que contrajo con Medea. El héroe perdió su trono y vagó miserablemente por toda Grecia. Sus antiguos amigos nada querían saber de él y, de viejo, cuando volvió a Corinto vestido como un mendigo, se sentó a la sombra del Argos y sollozó recordando sus glorias pasadas. En aquel momento, la proa del navío se desplomó y lo mató. Y Zeus colocó la popa del barco en el cielo, formando así la constelación de Argos.
***
Alcestis
XXII
***
Existían varios reyes que querían casarse con Alcestis, la más hermosa de las hijas del rey Pelias. Poco antes de que el Argos regresara a Yolco, Pelias anunció que concedería la mano de su hija a aquel rey que lograra uncir un jabalí y un león a su carro, y conducir éste en la pista de carreras. Muchos reyes lo intentaron y fracasaron.
Sin embargo, Admeto, rey de Feras, hizo llamar al dios Apolo, a quien por aquel entonces tenía como esclavo, castigado por haber asesinado a los cíclopes.
—¿Te han tratado bien aquí, Apolo? —le preguntó Admeto.
—Muy bien, majestad. Otros reyes mortales me hubieran ordenado hacer cosas desagradables, sólo para demostrar lo importantes que eran, pero tú has sido más un amigo que un amo.
—En ese caso, voy a pedirte un favor muy especial.
—No faltaría más.
—Acompáñame a Yolco, y ayúdame a uncir un jabalí y un león a mi carro.
—¡A tus órdenes!
Apolo se llevó su lira a Yolco y la tañó con tanta dulzura que el jabalí se quedó inmóvil, con la boca abierta, y el león empezó a ronronear como un gato. Fue fácil para Admeto engancharlos al carro y conducirlo.
Al día siguiente, Admeto se casó con Alcestis, pero olvidó ofrecer el sacrificio habitual a Artemisa, la hermana de Apolo, así que Artemisa convirtió a Alcestis en una larga y retorcida serpiente. Admeto, entonces, volvió a llamar a Apolo, que lo consoló:
—No llores, majestad. Le diré a mi hermana que has sido un buen amo conmigo y que no has tenido nunca intención de ofenderla.
Siguiendo el deseo de Apolo, Artemisa volvió a convertir a Alcestis en mujer.
—¡Gracias, querida hermana! —le dijo Apolo a Artemisa—. Y ahora, ya que estás en ello, ¿me harías un último favor? Acuerda con Hades que cuando llegue el último día de Admeto, sea un miembro de su familia el que baje al Tártaro en su lugar.
Artemisa le preguntó a Hades si tenía mucha importancia de quién era el espíritu que llegara, mientras fuera puntual.
—No —contestó Hades—, pero además de ser puntual debe venir de buena gana.
Un día, Hermes entró en el dormitorio de Admeto:
—Por favor, sígueme hasta el Tártaro.
—¡Apolo, Apolo, ayúdame! —gritó Admeto.
Apolo apareció y estrechó la mano de Hermes.
—¡Espera un momento, hermano! El rey Hades le prometió a Artemisa que algún otro moriría en lugar de Admeto.
—Pues Admeto debe darse prisa, porque las parcas están a punto de cortar el hilo de su vida.
—Yo las entretendré. ¡Deprisa, Admeto, busca un sustituto!
Apolo voló hasta el Olimpo, le pidió una enorme copa de vino a Dionisos y se la llevó al cuarto de hilar.
—Probad esto —les dijo a las parcas.
Las parcas bebieron el vino y chasquearon sus arrugados labios. La más vieja, Átropos, dejó a un lado sus tijeras y gritó:
—¡Dadme otra copa!
Las parcas bebieron tanto que Admeto consiguió tres o cuatro horas para lograr un sustituto. Primero, fue a ver a sus padres, que tenían casi cien años.
—¿Alguno de vosotros querría morirse en mi lugar? —les preguntó.
—¡Claro que no! ¡Qué clase de mal hijo eres! Acabamos de empezar a disfrutar de la vida.
Admeto, después, se fue a las mazmorras para ver a dos presos miserables, que le habían suplicado que los sacara de su desgracia.
—¿Alguno de vosotros querría morirse en mi lugar? —les preguntó.
—¡Claro que no! Cuanto antes te mueras, mejor para nosotros. Quizá el siguiente rey nos ponga en libertad.
Admeto, luego, fue a ver a un pobre hombre que tenía una enfermedad incurable.
—¿Te morirías en mi lugar? —le preguntó.
—¡Claro que no! La gente dice que mi enfermedad es incurable, pero siempre queda una esperanza: quizá venga Asclepio y me salve. En aquel momento, Alcestis llegó de Yolco, donde había sido la única de las tres hijas del rey Pelias que no se había dejado engañar por la treta de Medea del rejuvenecimiento.
—No quiero descuartizar a mi padre —había dicho—, aunque me lo ordene él mismo. Me voy a mi casa.
Admeto la recibió en la verja del palacio.
—Nadie quiere morir en mi lugar —gimió—. Supongo que será también inútil que te lo pida a ti, que dices amarme más que nadie.
Alcestis, entonces, se despidió de sus dos hijos pequeños con un beso, se bebió un veneno mortal y le hizo una seña a Hermes.
—¡Llévame contigo! —le dijo con firmeza.
Pero éste no fue el final.
Cuando Alcestis llegó al Tártaro, Perséfone salió del palacio de Hades para recibirla y le dijo:
—¡Vuelve a casa enseguida, señora! No puedo permitir que mujeres hermosas como tú mueran en lugar de sus egoístas esposos.
—Pero el rey Hades no dejará nunca que me vaya, ahora que ya estoy aquí.
—Déjamelo a mí. Yo sí sé cómo tratar a los esposos. ¡Fuera de aquí, ahora mismo, por la escalera lateral!
Alcestis volvió con sus hijos y éstos corrieron a abrazarla. Tras una fuerte discusión con Perséfone, Hades, que venía para volver a llevarse a Alcestis, llamó a la puerta de Admeto.
Apolo, entonces, llamó a Heracles y éste bajó del Olimpo para proteger a Alcestis.
—¿No sería mejor que obedecieras las órdenes de Hades, querida? —preguntó Admeto, nervioso, a Alcestis.
—¡Tú te quedas, reina Alcestis! —intervino, gruñendo, Heracles.
Siguiendo el consejo de Apolo, Admeto sacrificó entonces un cerdo a Hades.
—El alma del cerdo puede sustituirme —murmuró con voz temblorosa.
Y aunque a Hades el cambio no le gustó, temía mucho la maza de madera de olivo de Heracles; así que se marchó, refunfuñando:
—De acuerdo; acepto el alma del cerdo. La tuya no vale mucho más, ¡cobarde! ¡Mira que pedir a tus padres que murieran en tu lugar!
—¿Qué te hizo beber el veneno? —le preguntó Heracles a Alcestis.
—Lo hice por los niños. Si Admeto moría, su tío se hubiera hecho con el trono y los hubiera matado.
—Eso lo explica todo —contestó Heracles.
***
Perseo
XXIII
***
Un oráculo advirtió a Acrisio, rey de Argos, que su nieto lo mataría.
—Este vaticinio significa que debo asegurarme de no tener nietos —gruñó Acrisio.
De vuelta a casa, pues, Acrisio encerró a Dánae, su única hija, en una torre con puertas de bronce, custodiada por un perro feroz, y le llevó siempre la comida con sus propias manos.
Pero Zeus se enamoró de Dánae cuando la vio, desde lejos, apoyada con tristeza en las almenas. Para evitar que Hera lo descubriera, Zeus se convirtió en lluvia de oro y cayó sobre la torre, acercándose hasta la chica. Luego, recuperó su forma habitual.
—¿Quieres casarte conmigo? —le preguntó Zeus a Dánae.
—Sí —contestó ella—. Me siento muy sola aquí. Y ambos tuvieron un hijo, que se llamó Perseo. Cuando Acrisio oyó el llanto del bebé tras las puertas de bronce, se enfureció.
—¿Quién es tu marido? —le preguntó Acrisio a su hija.
—El dios Zeus, padre. ¡Atrévete a tocar a tu nieto y Zeus te matará de un golpe!
—Entonces, os apartaré a los dos y os pondré fuera de su alcance.
Acrisio encerró entonces a Dánae y a Perseo en un arca de madera, con una cesta de comida y una botella de vino, y la lanzó al mar.
—Si se ahogan, será culpa de Poseidón, no mía —dijo Acrisio a sus cortesanos.
Zeus ordenó entonces a Poseidón que tuviera un cuidado especial con esa arca. Así que Poseidón mantuvo el mar en calma y, poco después, el arca fue recogida por un pescador de la isla de Sérifos, que la vio flotando. El pescador la cogió con su red y la llevó a tierra; luego, abrió la tapa y Dánae salió ilesa de dentro, con Perseo en sus brazos.
El amable pescador los acompañó a ver a Polidectes, rey de Sérifos, que enseguida se ofreció para casarse con Dánae.
—No puede ser —contestó ella—. Ya estoy casada con Zeus.
—Quizá sí, pero si Zeus puede tener dos esposas, ¿por qué no puedes tener tú dos esposos? —respondió Polidectes.
—Los dioses hacen lo que se les antoja. Pero los mortales sólo podemos tener un esposo o una esposa a la vez.
Polidectes intentó constantemente que Dánae cambiara de opinión, pero ella siempre negaba con la cabeza, diciendo:
—Si me caso contigo, Zeus nos matará a los dos.
Cuando Perseo cumplió quince años, Polidectes lo llamó y le dijo:
—Ya que tu madre no quiere ser mi reina, me casaré con una princesa de la península de Grecia. Estoy pidiendo un caballo a cada uno de mis súbditos, porque el padre de la princesa quiere cincuenta caballos como pago por la boda de su hija. ¿Me complacerás también tú?
Perseo contestó:
—No tengo ningún caballo, majestad, ni dinero para comprar uno. Pero si me prometes casarte con esa princesa y dejar de molestar a mi madre, te daré lo que quieras, cualquier cosa del mundo, incluso la cabeza de Medusa.
—La cabeza de Medusa estaría muy bien —dijo Polidectes.
Medusa había sido una hermosa mujer, a quien Atenea había descubierto una vez besando a Poseidón en su templo. Atenea se enojó tanto por sus malos modales, que convirtió a Medusa en una gorgona: un monstruo alado, de mirada feroz, enormes dientes y serpientes en lugar de cabellos. Cualquiera que la mirara, se convertiría en piedra.
Atenea ayudó a Perseo, dándole un escudo pulido para que lo utilizase como espejo cuando cortase la cabeza de Medusa y, así, el héroe evitaría convertirse en piedra. Hermes, por su parte, también ayudó a Perseo, dándole una afilada hoz. Pero Perseo todavía necesitaba el casco de la invisibilidad del dios Hades, un zurrón mágico en el que meter la cabeza una vez cortada y un par de sandalias aladas. Todo ello estaba custodiado por las náyades de la laguna Estigia.
Así que Perseo fue a preguntar a las tres hermanas grayas la dirección secreta de las náyades. Encontrar a las tres grayas, que vivían cerca del jardín de las hespérides, y tenían un sólo ojo y un sólo diente para las tres, fue difícil para Perseo. Pero el héroe llegó, finalmente, al lugar donde estaban y se situó con sigilo detrás de ellas, mientras éstas se pasaban el ojo y el diente de una a otra. Luego, les arrebató estos dos tesoros y se negó a devolvérselos, hasta que no le dijeran dónde encontrar a las náyades, cosa que hicieron. Perseo, pues, halló a las náyades en un lago, bajo una roca cerca de la entrada del Tártaro, y las amenazó con contar a todo el mundo dónde estaban y el aspecto que tenían, si no le prestaban el casco, las sandalias y el zurrón. Las náyades no soportaban que alguien pudiera saber que, aunque por lo demás resultaban atractivas, tenían rostros caninos, de manera que le prestaron a Perseo lo que solicitaba.
Perseo, ahora con el casco, el zurrón y las sandalias, voló hasta Libia sin ser visto. Allí, encontró a Medusa durmiendo, miró el reflejo de la gorgona en el escudo y le cortó la cabeza con la hoz. El único accidente desgraciado fue que la sangre de Medusa, que goteó del zurrón donde había guardado la cabeza, se convirtió en serpientes venenosas al caer al suelo. Esto convirtió a Libia, para siempre, en una tierra peligrosa. De regreso, cuando Perseo se detuvo para dar las gracias a las tres hermanas grayas, el titán Atlas le llamó para decirle:
—Dile a tu padre Zeus que, a menos que me libere pronto, dejaré que la bóveda celeste se desplome, lo que significará el fin del mundo.
Perseo, entonces, le mostró la cabeza de Medusa a Atlas, que de inmediato se petrificó y se convirtió en el gran macizo del Atlas.
En su vuelo a Palestina, Perseo vio a una hermosa princesa, llamada Andrómeda, encadenada a una roca en Jopa, y a una serpiente marina, enviada por el dios Poseidón, nadando hacia ella con las mandíbulas abiertas. Los padres de Andrómeda, Cefeo y Casiopea, rey y reina de los filisteos, habían recibido la orden de un oráculo de encadenar a su hija, para que se la comiera el monstruo. Parece ser que Casiopea les había dicho a los filisteos:
—Yo soy más hermosa que todas las nereidas del mar.
Y que esa arrogancia enojó al orgulloso padre de las nereidas, el dios Poseidón.
Perseo buceó hacia la serpiente marina y le cortó la cabeza. Después, desencadenó a Andrómeda, la llevó a su palacio y pidió autorización para casarse con ella. El rey Cefeo le respondió:
—¡Insolente! Ya está prometida con el rey de Tiro.
—Entonces, ¿por qué no la salvó el rey de Tiro?
—Porque tenía miedo de ofender a Poseidón.
—Pues yo no tengo miedo de nadie. Maté al monstruo. Andrómeda es mía.
Mientras Perseo hablaba, el rey de Tiro llegó al frente de su ejército y gritó:
—¡Fuera de aquí, extranjero, o te cortaremos en pedazos!
Perseo le dijo entonces a Andrómeda:
—Por favor, princesa, cierra bien los ojos.
Andrómeda obedeció y Perseo sacó la cabeza de Medusa de la bolsa y transformó a todo el mundo que miraba en piedra.
Cuando Perseo regresó volando a Sérifos, con Andrómeda en brazos, descubrió que Polidectes, después de todo, le había engañado, y que, en lugar de casarse con aquella princesa de la península, seguía molestando a su madre Dánae. Así que Perseo convirtió a Polidectes y a su familia en piedra y nombró rey de la isla a su amigo pescador. Luego, le dio la cabeza de Medusa a Atenea y le pidió amablemente a Hermes que devolviera el casco, el zurrón y las sandalias a las náyades de la laguna Estigia. De esta manera, demostró tener mucho más sentido común que Belerofonte, que continuó usando el caballo alado Pegaso después de matar a Quimera. Los dioses decidieron que Perseo se merecía una vida larga y feliz, y le permitieron casarse con Andrómeda, convertirse en el rey de Tirinto y construir la famosa ciudad de Micenas cerca de allí.
En cuanto al rey Acrisio, Perseo se lo encontró una tarde en una competición atlética:
—¡Saludos, abuelo! Mi madre Dánae me pide que te perdone. Si la desobedezco, las furias me azotarán, así que estás a salvo de mi venganza —le dijo.
Acrisio se lo agradeció; sin embargo, cuando Perseo participaba en un concurso de lanzamiento de discos, un golpe de viento desvió el disco que había lanzado y le rompió el cráneo a su abuelo Acrisio, cumpliéndose así el oráculo. Más tarde, Perseo y Andrómeda se convirtieron en constelaciones, así como los padres de Andrómeda, Cefeo y Casiopea.
***
La cacería del jabalí de Calidón
XXIV
***
Cuando sólo tenía siete días de edad, Meleagro, príncipe de Calidón, enfermó a causa de unas fiebres. En aquel momento, regresando de su lucha contra los gigantes, aparecieron por casualidad en el palacio las tres parcas. Átropos dijo:
—La vida del niño durará tanto tiempo como ese tronco de acebo que arde en el hogar.
Así que la madre de Meleagro sacó el tronco del fuego, echó agua sobre el extremo que ardía y lo escondió en un cofre. El niño se curó y llegó a ser el mejor lancero de Grecia.
Tiempo después, el padre de Meleagro, rey de Calidón, olvidó mencionar a Artemisa durante un sacrificio a los dioses del Olimpo. Así que esta diosa lo castigó, enviando un enorme jabalí para que matara a sus granjeros y arrasara sus campos de trigo. El rey, entonces, envió heraldos, invitando a todos los héroes de Grecia a que vinieran a su reino, para cazar al jabalí. Quien matara al animal podría quedarse con su piel. La mayoría de los héroes que vinieron para la cacería habían sido argonautas. Participaron Jasón; Anfiarao de Argos (que más tarde caería muerto en Tebas); los gemelos celestiales, y sus rivales Idas y Linceo; Anceo, el timonel del Argos, y el mismo Meleagro.
Entre el resto de los cazadores, estaba el hermano gemelo de Heracles, Ificles; Teseo, famoso por haber matado a Minotauro; Peleo, esposo de la diosa del mar Tetis; dos tíos de Meleagro, y una chica alta y delgada, llamada Atalanta, así como también dos centauros.
El padre de Atalanta, el rey de Arcadia, deseaba un heredero para su trono y tuvo tal desilusión cuando nació una niña, que ordenó a su criado que la llevara a la cima de una montaña y la dejara morir allí. Pero Artemisa envió una osa para amamantar a Atalanta, la cual se convertiría en una célebre cazadora y en la corredora más rápida del mundo. Como hija adoptiva de Artemisa, Atalanta juró que nunca se casaría.
Cuando Atalanta llegó a Calidón, Anceo bramó:
—¡Me niego a cazar con una mujer! Las mujeres siempre pierden la cabeza cuando un jabalí ataca. Se equivocan y disparan sobre sí mismas o sobre sus amigos. ¡Echad a Atalanta!
Meleagro respondió:
—¡Por supuesto que no! Yo asumo la responsabilidad de esta cacería. Si no te gusta Atalanta, márchate tú. Ella sabe más de caza de lo que tú nunca aprenderás. Venga, bebamos vino juntos y seamos buenos amigos.
Anceo refunfuñó, pero al final se quedó. Tenía muchas ganas de matar al jabalí.
Ebrios a causa del vino, los dos centauros empezaron a tirar muebles por todas partes y uno le apostó al otro que, en cuanto empezara la cacería, sería el primero en conseguir un beso de Atalanta.
Los cuernos sonaron y los cazadores se adentraron entre los árboles. Cuando los centauros intentaron besar a Atalanta, ella los mató a los dos con sus flechas y siguió caminando con toda tranquilidad. Linceo vio al jabalí escondido cerca de un antiguo arroyo y dio la voz de alarma. El jabalí salió entonces corriendo y mató a tres de los cazadores. Un cuarto cazador, el joven Néstor, que más tarde lucharía en Troya, dio un grito de aviso y se subió a un árbol. Jasón y los gemelos celestiales lanzaron jabalinas contra la bestia, pero todos fallaron. Sólo Ificles logró rozarle un costado. Poco después, mientras Peleo corría para ayudar a un cazador que había tropezado con una raíz, Atalanta disparó una flecha, que atravesó la cabeza del jabalí por detrás de la oreja y que hizo que el animal huyera chillando. De no ser por aquel disparo, el cazador habría muerto, pero Anceo gritó:
—¡Mujer tenía que ser! ¿Y si hubiera fallado el tiro? Esa flecha podría haberme herido a mí. ¡Ahora, vedme luchar a mí!
Cuando el jabalí embistió, Anceo intentó herirle con su hacha de combate, pero sólo cortó el aire: el jabalí lo despedazó con sus colmillos. Luego, Peleo le lanzó una jabalina con furia, pero la lanza rebotó en un árbol y mató a otro de los cazadores, el séptimo de aquella fatídica mañana. Por fin, Anfiarao dejó ciega a la bestia, atravesándole el ojo derecho con una flecha. El jabalí arremetió entonces contra Teseo y hubiera acabado enseguida con el héroe, si Meleagro no se hubiera abalanzado sobre el animal por el lado en que éste no podía ver. Meleagro hundió la lanza por debajo del omoplato de la bestia y se la clavó en el corazón.
El monstruo cayó muerto. Meleagro lo despellejó enseguida y le entregó la piel a Atalanta.
—Te la mereces, mi señora —le dijo—. Tu flecha le hubiera causado la muerte muy pronto.
Los tíos de Meleagro protestaron inmediatamente:
—¡No, Meleagro! ¡Quédatela tú! Tú la has conseguido con absoluta justicia —repuso uno.
—Atalanta sólo provocó la primera sangre —continuó el otro.
—¡No es verdad! Ificles hirió a la bestia mucho antes que ella. Si no quieres la piel, dásela a Ificles —siguió el primero.
—¡Cerrad la boca los dos! He otorgado la piel del jabalí a Atalanta —exclamó Meleagro.
—Estás enamorado de la chica —observó el más joven de sus tíos, con una sonrisa de desprecio—. ¿Qué dirá tu esposa?
—¡Pide disculpas por ese comentario o te mataré! —gritó Meleagro.
—¿Por qué debería pedir disculpas? —preguntó el tío de más edad—. Cualquiera puede ver que ha dicho la verdad.
Meleagro, colérico, agarró su lanza y atravesó a sus dos tíos.
Poco después, la madre de Meleagro se enteró de que su hijo había matado a sus dos hermanos favoritos, así que sacó el tronco de acebo del cofre y lo arrojó al fuego.
Meleagro sintió un repentino dolor ardiente por dentro y murió lentamente, cumpliéndose así la profecía de las parcas.
El padre de Atalanta, el rey de Arcadia, al saber que su hija había ganado la piel del jabalí, le envió un mensaje:
—Estoy orgulloso de ti, hija mía. Ven a visitarme.
Cuando Atalanta llegó al palacio de Arcadia, su padre le dijo:
—¡Bienvenida a casa! Deja que busque un esposo digno de ti.
—¡Pero, padre! He jurado no casarme nunca. ¡Odio a los hombres!
—La reina Afrodita te castigará con severidad por decir esas palabras. En cualquier caso, soy tu padre y te ordeno que te cases con quien yo elija como heredero.
—Primero deberá alcanzarme.
—¿Qué quieres decir?
—Lo que quiero decir es que primero deberá ganarme en una carrera de noventa metros y también he de advertir que mataré a todo aquel que no consiga ganar la carrera.
El rey aceptó, refunfuñando. Durante uno o dos años, Atalanta mató a varios príncipes pretendientes que, aunque veloces, perdieron la carrera. Por fin, un príncipe llamado Melanión ofreció un sacrificio a Afrodita y le rogó:
—¡Ayúdame, oh, diosa!
Afrodita le prestó a Melanión las tres manzanas de oro que Heracles había conseguido en el jardín de las hespérides y que Euristeo, más tarde, le había regalado. La diosa le dijo a Melanión que las tirara al suelo, una tras otra, durante la carrera. Melanión así lo hizo y Atalanta aminoró su velocidad para recogerlas, por lo que perdió.
Melanión se convirtió así en esposo de Atalanta.
***
El concurso de los comedores de carne
XXV
***
Zeus, adoptando la forma de cisne, se unió con la reina Leda de Esparta. Al cabo de un tiempo, Leda puso un huevo azul que contenía tres bebés, uno de los cuales llegó a ser Helena de Troya. Los otros dos fueron los llamados gemelos celestiales o dios-curos. Castor, el mayor, se haría famoso como domador de caballos y Pólux, el menor, en el pugilato. Entre ambos ganaron casi todas las pruebas de los juegos olímpicos y siempre se mantuvieron unidos.
Sus primos, Idas y Linceo, hijos gemelos de Poseidón, también se mantuvieron siempre unidos. Idas era un magnífico lanzador de jabalina y Linceo fue el hombre con la mejor vista del mundo. Podía ver en la oscuridad o localizar un tesoro enterrado, fijando su vista sobre la tierra. Linceo fue el primero en ver al jabalí de Calidón y dar la voz de alarma. Y durante el viaje de los argonautas, Jasón lo eligió para ser el vigía del Argos.
Las dos parejas de gemelos se llevaron bien durante la expedición de Jasón y durante la cacería del jabalí de Calidón, puesto que debían enfrentarse a un peligro común. Pero más tarde, Castor y Pólux robaron a las dos hermanas gemelas con las que estaban prometidos Idas y Linceo; las raptaron y se casaron con ellas. Esto hubiera significado una batalla, si Idas no se hubiera enamorado oportunamente de una chica llamada Marpesa y no le hubiese cedido encantado su antigua amada a Castor. Tiempo después, el dios Apolo intentó quitarle Marpesa a Idas y éste gritó:
—Quiero a Marpesa más que a mi propia vida, Apolo. Acepta batirte en duelo conmigo. No tienes derecho a robar las mujeres amadas de los hombres mortales sólo porque seas un dios.
Zeus admiró la valentía de Idas y sentenció:
—Que sea Marpesa la que elija entre Idas y Apolo.
Marpesa eligió a Idas, con esta explicación:
—Sería estúpido casarse con un dios. Me he fijado en que los dioses siempre abandonan a sus esposas mortales, en cuanto éstas se hacen un poco mayores. Pero Idas será mi esposo durante toda la vida. Así que elijo a Idas.
Linceo también encontró esposa y les dijo a los gemelos celestiales:
—Ahora todos podemos volver a ser amigos.
—¿Por qué no? —contestó Castor—. ¿Qué os parece si vamos a Arcadia, los cuatro juntos, y robamos ganado al rey Iaso?
—Podría ser divertido —aprobó Idas.
Al día siguiente, las dos parejas de gemelos robaron ciento una vacas del rey Iaso y derrotaron a los soldados que salieron a perseguirles.
De vuelta a casa, se detuvieron junto a un arroyo y Pólux preguntó:
—¿Cómo nos repartiremos el ganado de forma justa? Ciento uno no puede dividirse exactamente por cuatro.
Lo echaron a suertes y le tocó a Idas resolver el problema. Éste mató una vaca, la cortó por la mitad, asó ambas partes y, después, dijo:
—Propongo un concurso de comida. Esta mitad de la vaca es para Linceo y para mí; ésta otra para vosotros dos. Mirad, corto cada mitad en cuartos. De las cien vacas que quedan, cincuenta serán para el primero que se coma el cuarto que le toca y las otras cincuenta para el segundo. ¿Preparados? ¡A comer!
Castor y Pólux todavía no habían afilado sus cuchillos para cortar las tajadas de carne, por lo que Idas empezó con ventaja. Idas se tragó la carne con tal avidez, que se acabó su parte antes de que los otros tres apenas se comieran unos pocos kilos. Luego, también ayudó a Linceo a ingerir su cuarto.
—Hemos ganado todas las vacas entre los dos —anunció, limpiándose la boca con el dorso de la mano—. ¡Vamos, Linceo!
Castor y Pólux siguieron comiendo y, cuando terminaron sus porciones, fueron a Mesenia y protestaron ante los jueces de la ciudad:
—¡Idas empezó a comer antes de tiempo!
—Sí, y Linceo sólo se comió la mitad de su parte.
—En realidad, ninguno de los dos ha ganado.
Los jueces respondieron:
—Esperemos a que regresen Idas y Linceo, y entonces decidiremos. Están en la cima de aquella montaña, ofreciendo un sacrificio a Poseidón.
Castor y Pólux se marcharon enfadados y se escondieron en un roble hueco al pie de la montaña, con la intención de matar a Idas y a Linceo.
Pero Linceo tenía una vista tan aguda que, incluso desde el altar en la cumbre de la montaña, pudo ver a los gemelos celestiales a través del tronco del árbol.
—Apunta a aquel roble hueco —le susurró a Idas.
Idas cogió carrerilla y lanzó su jabalina, que se clavó en el roble y mató a Castor por la espalda. Pólux salió corriendo para vengar la muerte de su hermano gemelo y entonces Idas le arrojó parte del altar. Pólux, aunque malherido, consiguió alcanzar a Linceo con su lanza.
Luego, cuando Idas se inclinó sobre Linceo, para ver si la herida era mortal, Pólux se arrastró penosamente y los apuñaló a los dos hasta matarlos.
Pólux, entonces, rezó a Zeus:
—¡Padre, no permitas que me separe de mi querido hermano!
Estaba escrito que uno de los gemelos celestiales sería inmortal y el otro mortal. Pero Zeus hizo un trato con Hades y éste dejó que los dos se convirtieran en semidioses, lo que significaba que pasarían medio año en el Tártaro y seis meses en la Tierra.
Poseidón pidió entonces que el mismo honor les fuera concedido a sus gemelos.
—¡No! —dijo Zeus, orgulloso—. Porque mi hijo Pólux ganó el combate.
***
Los siete contra Tebas
XXVI
***
Un día, Adrasto, rey de Argos, discutió con su cuñado Anfiarao. Adrasto quería permitir que Polinice, antiguo rey de Tebas, se refugiara en Argos.
—No, échalo —dijo Anfiarao—. Perdió el trono por su mala conducta y no hará otra cosa que traer mala suerte a nuestra ciudad.
—Si decido acogerlo en mi palacio —contestó Adrasto—. ¿Qué tienes tú que decir?
—Tengo que advertirte contra la mala suerte.
—¡Una palabra más y te mataré!
Los dos desenvainaron las espadas. Pero Erífila, hermana de Adrasto y esposa de Anfiarao, entró corriendo en la sala y tiró las espadas por el aire con su rueca.
—¡Ahora, haced las paces! Y prometedme que siempre me pediréis consejo cuando haya una discusión.
Adrasto y Anfiarao se lo prometieron solemnemente, ya que ella había evitado que se mataran. Luego, Polinice le pidió a Adrasto que le ayudara a recuperar el trono de su hermano, que había sido nombrado nuevo rey de Tebas. Adrasto le prometió que incluso declararía la guerra a los tebanos, si fuera necesario. Pero Anfiarao contestó:
—He tenido una visión que me advertía de que esa guerra causaría muchas muertes, incluyendo la mía.
—¡Tonterías! —gritó Adrasto.
—Te pido que dejes a Tebas en paz.
—¿Qué tiene esto que ver contigo?
Polinice, que sabía que Adrasto y Anfiarao llamarían a Erífila para mediar en la discusión, llevaba encima un collar mágico que se había traído de Tebas, un regalo de boda de la diosa Afrodita para su antepasada, la esposa de Cadmo. El collar tenía la propiedad de mantener siempre joven y hermoso el rostro de su portador. Polinice se lo ofreció a Erífila.
Erífila, que se estaba volviendo bastante fea, aceptó el collar de buena gana y luego le dijo a Anfiarao que debía obedecer al rey Adrasto, pasara lo que pasara.
Cuando el ejército de Argos llegó a Tebas, el profeta Tiresias, que vivía en la ciudad, advirtió a los tebanos que la ciudad caería, a menos que uno de los hombres sembrados —descendientes de los que brotaron de los dientes de dragón sembrados por Cadmo— se ofreciera en sacrificio al dios Ares de forma voluntaria. Casi inmediatamente, uno de los hombres sembrados se tiró de cabeza desde lo alto de la muralla y se rompió el cráneo contra las rocas.
El ejército del rey Adrasto estaba formado por siete compañías que debían atacar las siete puertas de Tebas al mismo tiempo. Cuatro jefes de compañía fallecieron en la lucha, pero murieron también tantos tebanos, que se llegó a pactar una tregua. Polinice, entonces, propuso batirse en duelo por el trono contra su hermano, el rey Eteocles. Ambos lucharon y se mataron el uno al otro y, poco después, los tebanos atacaron y obligaron a huir al ejército de Adrasto. Anfiarao murió cuando su carro cayó por un barranco, de manera que de los siete jefes que comenzaron la batalla, sólo Adrasto pudo escapar.
Muchos años después, todos los hijos de los jefes muertos clamaron venganza, todos menos el hijo mayor de Anfiarao, Alcmeón, que les aconsejó no realizar un nuevo ataque contra Tebas. El hijo de Polinice sobornó de nuevo a Erífila, para que aconsejara resolver el conflicto mediante la guerra. Le dio la túnica mágica de Afrodita, otro regalo de boda de su antepasada, cuya propiedad era mantener siempre elegante el cuerpo de quien la llevara. El cuerpo de Erífila estaba perdiendo toda su gracia, aunque su cara se mantenía hermosa.
Los hombres de Argos volvieron a atacar las puertas de Tebas, y fueron de nuevo derrotados. Esta vez sólo murió uno de los siete jefes, el hijo del rey Adrasto, heredero del trono de Argos. Entonces, el profeta Tiresias advirtió de nuevo a los tebanos:
—Todo está perdido. Estaba escrito que Tebas no caería jamás mientras Adrasto viviera. Pero es seguro que morirá de dolor cuando sepa que su hijo ha muerto. Será mejor que huyamos de Tebas enseguida, si no queremos que nos aniquilen.
Los tebanos gritaron:
—¡Oh, Tiresias! ¿No estarás inventándote todo esto, por miedo a morir en la batalla?
—No. Me preocupa vuestra seguridad, no la mía. Mi vida está destinada a terminar mañana, sea cual sea vuestra decisión.
Aquella noche, todo el mundo salió en silencio de Tebas, dejando que el ejército de Argos asaltara la ciudad y saqueara las casas al amanecer. Tiresias murió ese día, tal como predijo, al morderle una serpiente venenosa, cuando bebía en la fuente de un camino.
Los hombres de Argos retornaron triunfantes con oro, plata, alimentos y vino. El hijo de Polinice fanfarroneó borracho sobre su astucia, al ofrecerle la túnica mágica a Erífila. De esta manera, Alcmeón se enteró de algo que no sabía: su madre había sido sobornada en dos ocasiones, para que declarara la guerra a Tebas y, la primera vez, su padre había muerto en la lucha.
Alcmeón entonces vengó a Anfiarao matando a Erífila. Pero cuando asestaba el último golpe, Erífila gritó:
—¡Furias, furias! ¡Perseguid a este miserable que mata a su propia madre! ¡Que ninguna de las tierras que ahora ve el Sol le proteja de vuestra cólera!
Las furias persiguieron a Alcmeón con sus látigos. La maldición de Erífila cayó sobre todos los países por donde pasó Alcmeón. Las cosechas se malograban, y las ovejas y las vacas morían. Alcmeón era siempre obligado a irse del lugar donde estuviera. Finalmente, Alcmeón encontró un trozo de tierra que el Sol no miraba en el momento en que Erífila gritó la maldición: una gran tormenta había arrastrado tierra y piedras, desde las montañas del norte de Grecia, y había formado una nueva isla en la desembocadura del río Aqueloo. Fue allí donde se estableció Alcmeón, que vivió en paz, después de contraer matrimonio con la hija de un dios-río. Y la túnica y el collar mágicos fueron enviados a Delfos, donde el dios Apolo se hizo cargo de ellos, para evitar que causaran más daño.
***
El final del reinado de los dioses
del Olimpo
XXVII
***
Cuando nació Narciso, la madre de éste consultó con el profeta Tiresias.
—Este niño —contestó Tiresias— vivirá hasta una edad muy avanzada, siempre que no se vea a sí mismo.
Narciso creció muy guapo y todas las mujeres se enamoraban de él, pero él las rechazaba a todas, diciendo que el amor no le interesaba.
Zeus, al adoptar la forma de cisne y unirse a Leda, le dijo a Eco, una ninfa de la montaña:
—¡Por favor, Eco, evita que Hera me siga!
—¿Cómo?
—Háblale. Dile cualquier cosa. Cuéntale mentiras.
Eco, por tanto, le dijo a Hera que había visto salir a Zeus disfrazado de pájaro carpintero. Hera, desde entonces, escuchó con atención todo ruido. Un día, la diosa oyó el sonido de un pájaro carpintero, que golpeteaba el tronco de un árbol con el pico, y corrió para atraparlo. Pero resultó ser un pájaro corriente, lo mismo que el siguiente que capturó.
Hera entonces sospechó que Eco le había tomado el pelo.
—Muy bien, niña —murmuró—. Te castigo a ser invisible para siempre y sólo podrás repetir las palabras que digan los demás.
Más tarde, Eco se enamoró de Narciso. La situación era complicada, porque él no podía verla a ella, y ella no podía iniciar nunca una conversación.
Un día, Narciso salió de caza y se encontró de repente alejado de sus compañeros. Eco lo siguió y Narciso oyó pasos muy cerca, sin embargo no vio a nadie.
—¿Hay alguien aquí? —preguntó.
—Aquí —repitió Eco.
—¡Entonces, acércate! —dijo Narciso, confundiendo la voz de Eco con uno de sus amigos.
—Acércate —repitió ella.
—¡Aquí estoy!
—¡Aquí estoy!
Eco corrió hacia Narciso y lo abrazó.
—¡Eres una mujer! ¡Odio a las mujeres que me dicen «bésame»! —exclamó Narciso.
—¡Bésame! —repitió Eco.
Narciso la apartó y se fue corriendo a casa.
La diosa Afrodita castigó a Narciso por ser tan testarudo y permitió que viera su imagen reflejada en el agua, al inclinarse a beber en la orilla de un estanque. Narciso, entonces, se enamoró perdidamente de su imagen.
Cada vez que intentaba besarse a sí mismo, sólo conseguía mojarse la cara y deshacer el reflejo. Sin embargo, no soportaba la idea de abandonar el estanque. Al final, lleno de pena y frustración, se mató.
—¡Ay! ¡Ay! —gimió.
—¡Ay! ¡Ay! —repitió Eco, que le observaba desde cerca.
—¡Adiós, hermoso rostro al que amo!
—¡Adiós, hermoso rostro al que amo! —repitió Eco.
Fue entonces cuando Apolo convirtió a aquel joven en la flor del narciso.
Juliano de Constantinopla, el último emperador romano que adoró a los dioses del Olimpo, murió luchando contra los persas, el año 363 después de Cristo. Las tres parcas, entonces, informaron a Zeus que su reinado finalizaba y que él y sus amigos debían abandonar el Olimpo.
Furioso, Zeus destruyó el palacio con un rayo y se fueron todos a vivir entre la gente humilde del campo, esperando tiempos mejores. Los misioneros cristianos, no obstante, los persiguieron con la señal de la cruz y transformaron sus templos en iglesias, que repartieron entre los santos más importantes. Y así los mortales pudieron volver a contar el tiempo por semanas, como les había enseñado el titán Prometeo. Los dioses del Olimpo se vieron obligados a esconderse en bosques y cuevas, y nadie les ha visto desde hace siglos.
Sin embargo, Eco sigue existiendo, igual que la flor del narciso, que inclina su cabeza con tristeza y mira su reflejo en los estanques de montaña, y también existe el arco iris, de Iris. Los cristianos, además, no pusieron nombres nuevos a las estrellas. Por la noche, en el cielo, todavía podemos ver al Escorpión que pisó Heracles; al propio Heracles; al León de Nemea que el héroe mató; a la Osa de Artemisa que amamantó a Atalanta; al Águila de Zeus; a Perseo y a Andrómeda, y a los padres de ésta: Cefeo y Casiopea; la Corona de Ariadna; los Gemelos Celestiales; Quirón el Centauro, conocido hoy como «El Arquero»; el Carnero de Frixo; el Toro que raptó a Europa; el caballo alado Pegaso; el Cisne de Leda; la Lira de Orfeo; la popa del Argos; el cazador Orión, con su cinturón y su espada, y muchos otros recuerdos del antiguo y salvaje reinado de los dioses del Olimpo.

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