Las técnicas de control mental de las sectas y cómo combatirlas // CAP.:5-6
Las técnicas de control mental de las sectas y cómo combatirlas // Cap.:5-6 (link)
Steve Hassan
CAPÍTULO 5
Psicología de la secta
Desde que abandoné la secta Moon, he aconsejado o hablado con más de un millar de ex miembros de sectas de todo tipo. Eran personas de la más variada extracción social, y sus edades iban desde los 22 hasta los 85 años. A pesar de que resultaba evidente que algunos de ellos tenían graves problemas emocionales antes de convertirse en adeptos, la gran mayoría eran sujetos estables, inteligentes e idealistas, con una buena educación y procedentes de familias respetables.
Este hecho no me sorprendía demasiado, porque cuando yo era un líder en los Moonies, hacíamos un reclutamiento selectivo de gente «valiosa», es decir aquellos que eran fuertes, inquietos y estaban motivados. En cambio, el individuo con problemas emocionales siempre tenía dificultades para ajustarse a la rígida agenda diaria y á las enormes presiones psicológicas a que le sometíamos. Cuesta mucho tiempo, energía y dinero reclutar y adoctrinar a los miembros, así que procurábamos no desperdiciar nuestros recursos en alguien que, a lo mejor, en menos de un año ya no podía soportar el esfuerzo.
Como cualquier otra empresa, todas’ las grandes sectas vigilan la relación coste/beneficio. Tienen miedo de que, si no lo hacen, sus organizaciones desaparezcan al cabo de unos años. Las sectas que cuentan con más de una década de existencia disponen de personal competente que se ocupa de los asuntos prácticos que cualquier organización con objetivos a largo plazo debe controlar.
Los grupos grandes se pueden permitir la contratación de personas extrañas para que realicen las tareas ejecutivas y profesionales, pero no se confía tanto en un profesional contratado como en alguien que está comprometido emocionalmente con la secta. Además, al adepto no le pagan por sus servicios. Las sectas intentan reclutar a profesionales para que administren sus asuntos y den una fachada respetable a la organización, así como también para asegurarse el éxito.
Los foráneos que tratan con los líderes de las sectas destructivas nunca dejan de asombrarse ante el hecho de que éstos no son unos locos de atar. Una secta, por lo general, busca a las personas más educadas, activas y capaces que puede encontrar. He escuchado comentarios como éstos: «No sabía que había tanta gente brillante en este tipo de grupos», o «Aquel líder es de verdad una persona muy agradable, bondadosa y muy inteligente. ¿Por qué se habrá unido a un grupo como éste?»
A veces me preguntan si existe lo que se puede considerar la típica «familia con problemas» de la cual provengan la mayor parte de los adeptos La respuesta a dicha pregunta es negativa. Cualquiera, no importan sus antecedentes familiares, puede ser reclutado por una secta. La variable importante no está en la familia de los posibles miembros sino en el nivel de capacidad del reclutador.
La participación en las sectas destructivas proporciona a algunos individuos una salida para diversos aspectos de si mismos que no encuentran en su vida familiar o en sus otras actividades sociales. Muchos hombres y mujeres sienten una auténtica necesidad de trabajar en equipo con otras personas en pro de las más variadas causas sociales o religiosas. Sin embargo, son relativamente pocas las comunidades que ofrezcan actividades organizadas de este tipo a las personas idealistas. La vida en una secta les brinda esta oportunidad, junto con los aparentes beneficios del «compañerismo» que se vive al participar en una intensa experiencia de grupo. Yo apoyo la búsqueda del individuo que quiere encontrar formas más significativas para desarrollar sus relaciones con otras personas, pero he aprendido que quienes se embarcan en esta búsqueda son a menudo más vulnerables que otros al reclutamiento por parte de las sectas destructivas
También me he dado cuenta de que muchos jóvenes idealistas reclutados por las sectas están en plena lucha por afirmar su personalidad, y que algunos atraviesan un período de rebelión. Para esta gente la pertenencia a una secta puede ser una forma de sustituir a su familia por los líderes del grupo mientras se alejan del hogar. A veces me he encontrado con problemas mas graves, como el alcoholismo o la drogadicción en el seno familiar, lo que hace que la persona sienta intensos deseos de alejarse de la familia ……………………………………………………………………………
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